Beatifican a joven de 19 años que dio su vida por defender la Eucaristía
Beatificación del mártir Joan Roig Diggle. Crédito: Captura de Pantalla/ Esglesia Barcelona
El joven Joan Roig Diggle ha sido beatificado en la Basílica de la Sagrada Familia, en una ceremonia presidida por el Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española.
En la celebración concelebraron el Nuncio Apostólico en España, Mons. Bernardito Auza y el Arzobispo emérito de Barcelona, el Cardenal Lluís Martínez Sistach y algunos familiares de este joven de 19 años que murió mártir por su fe.
Esta beatificación coincide con el décimo aniversario de la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia por el Papa emérito Benedicto XVI, una importante efeméride que también se recuerda hoy en esta ceremonia.
Joan Roig Diggle fue un joven laico que murió con 19 años a los inicios de la Guerra Civil. Nació en la Barcelona de 1917 en una familia catalano inglesa.
Su educación empezó en los Hermanos de La Salle y siguió en los Escolapios en Barcelona. Después de que su familia sufriera un revés económico, tuvieron que trasladarse a la zona del Masnou, en Barcelona (España), lo que supuso un gran cambio para Joan Roig. Allí entró en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña.
Allí participó en las tareas de la Federación, y fue nombrado vicepresidente del Consejo Comarcal de la Federación del Maresme.
Según precisan desde la Archidiócesis de Barcelona, Joan Roig era un líder nato al que entonces había que eliminar “cueste lo que cueste”. Uno de sus biógrafos aseguró que “el único motivo por el cual lo mataron fue porque era católico”, y “murió porque no tenía miedo de defender a Cristo”.
La noche del 11 de septiembre de 1936, unos milicianos golpearon la puerta de la casa de Joan Roig. Consciente de lo que iba a pasar consumió las Sagradas Formas y se despidió de su madre en inglés diciendo “God is with me”, es decir, “Dios está conmigo”.
Hace pocos minutos, se ha mostrado la imagen del nuevo beato Joan Roig Diggle en la @sagradafamilia.
Joan Roig Diggle fue asesinado de cinco tiros dirigidos a su corazón y uno de gracia en la nuca. Las últimas palabras que salieron de sus labios fueron: “Que Dios os perdone como yo os perdono”.
Actualmente está enterrado en una capilla lateral de la parroquia de San Pedro en el Masnou, Barcelona (España).
La ceremonia de beatificación se celebró respetando las medidas de seguridad y aforo determinadas para evitar la propagación de la COVID-19.
Hoy es la fiesta de San Zacarías y Santa Isabel, padres de Juan Bautista
“Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor”, dice el Evangelio (Lc. 1,6) sobre San Zacarías y Santa Isabel -padres de San Juan Bautista y tíos de Jesús-, cuya fiesta litúrgica se celebra cada 5 de noviembre.
Tal como describe San Lucas, Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abdías, mientras Isabel era descendiente de Aarón. Ambos eran de edad avanzada y no habían podido tener hijos porque Isabel era estéril.
Cierto día, a Zacarías le tocó ingresar al “Santuario del Señor” para ofrecer la oración. De pronto, un ángel se le apareció y le dijo que su esposa le daría un hijo al que llamarían Juan. “Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto”, le dijo el ángel a Zacarías. Este preguntó al ángel cómo podía estar seguro de lo que decía, si él y su esposa ya eran ancianos. A lo que el ángel contestó “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios”, y que había sido enviado para anunciar esta buena noticia. Luego, sentenció “quedarás mudo por no haber creído”.
Así, Isabel quedaría embarazada. De manera que la que habían llamado estéril, eahora exultaba de gozo y gratitud a Dios: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres”.
Después de que el ángel Gabriel se le apareció a la Virgen María, esta fue a casa de su prima Isabel para ayudarla. Isabel, al verla, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
Cuando Juan nació, todos se alegraron en casa de Zacarías por la acción misericordiosa de Dios. El día de la circuncisión de Juan, los familiares de Zacarías pidieron que el recién nacido se llame como su padre, de acuerdo a la costumbre. Sin embargo, Isabel se opuso y dijo que se llamaría Juan, de acuerdo a lo escrito por Zacarías en una tablilla. Una vez hecho esto, Zacarías recuperó el habla al instante y pronunció su célebre cántico -incorporado por la tradición de la Iglesia en la Liturgia de las Horas (Laudes u oración de la mañana)-:
“Cántico de Zacarías” (Benedictus) Lucas 1,68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por la boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando su misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de los pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
La Santidad conlleva humildad. Pero pensar que esa virtud solamente es de gente que no tiene grandes preparaciones para afrontar la vida es un grave error. Puede haber pequeños de corazón de un origen muy pobre, o de familia que ha tenido bastantes posesiones. Hoy la Iglesia nos presenta al italiano San Carlos Borromeo, nacido en Arona (Italia) el año 1538.
Siempre buscó una vivencia profunda de la Fe, desde las palabras de Cristo en el Evangelio: “El que encuentre su vida la perderá, pero el que la pierda por Mí, la encontrará”. Sobre todo cuando su hermano muere repentinamente por un accidente. La mano de la Providencia le hace reflexionar y replantearse muchas cosas de su vida. Es entonces cuando se ordena sacerdote y, posteriormente, será consagrado Arzobispo de Milán.
Su tío, el Papa Pío IV le nombra Cardenal, encomendándole diversos asuntos relacionados con el Papado. En su faceta de Pastor destaca por el esmero y cuidado hacia sus fieles, entregándose totalmente a su servicio. El desprendimiento que tenía cautivaba a quienes acudían a él en busca de ayuda. Con razón le llamaban “el padre de los pobres”. Pero también convocó muchos sínodos y reformas para poner en práctica el Concilio de Trento desde la Contrarreforma en el seno de la Iglesia Católica para hacer frente a la desviación protestante.
Así logró un verdadero incremento del espíritu de la vida cristiana con grandes frutos en su Diócesis. Muere en 1584, con una existencia cargada de buenas obras y una profunda amistad con santos como el Papa Pío V, Felipe Neri o el jesuita español Francisco de Borja, grandes pilares y baluartes en esos tiempos. En él se puede hablar de esa frase bíblica que dice “Dichosos los que mueren en el Señor. Que descansen de sus fatigas porque sus obras les acompañan”.
Hoy en día, los influencers son modelos de vida para los jóvenes. Recientemente ha sido beatificado Carlo Acutis, a quién se le conocía también como “el influencer de Dios”. Si un influencer puede convertirse en beato, ¿los santos pueden convertirse en influencers?
Desde niña siempre me ha llamado la atención el conocer la vida de los santos. Aún recuerdo un verano en el que alguien me regaló un libro con la vida de alguno de ellos: con unos 8 o 9 años, yo leía y leía hasta que me invitaban a apagar la luz y dormir.
En esta galería encontrarás algunos de los mejores cuentos para dar a conocer a los niños la vida de santos como Santa Teresa, San Juan Pablo II, Don Bosco, Santa Teresa de Calculta, San Josemaría, entre otros.
A mi corta edad, por aquel entonces, los santos eran personas increíbles que a veces, para qué engañarnos, hacían cosas un poco extrañas o inalcanzables para mí. Pero si algo me parecía curioso es que ninguno eligió el don destacable que le fue dado y además se inclinaban por usar ese don para algo más que para ellos mismos: eran auténticos influencers.
De aquel verano quedó grabada en mi memoria la vida de san Tarcisio que, por su amor y veneración tan grande a la sagrada forma, al ser sorprendido por unos paganos mientras transportaba la Eucaristía, prefirió ser apedreado a muerte antes de desvelar lo que llevaba. Leyendo su vida, empecé a vislumbrar que realmente de algo muy grande se tenía que tratar para que un niño como yo entregara su vida. Ahí empecé a entender también la importancia de saborear, conocer y contemplar la vida de los santos.
Hoy miro a mis hijos y pienso en cómo puedo presentarles a esos particulares influencers, que no persiguen likes y muchas veces en vida pasan desapercibidos, que son personas normales como tú y como yo pero que, gracias a su forma de vivir la fe, se convierten en “top ten”.
La alegría de los santos
Entre los influencers del Cielo hay una virtud común que es muy contagiosa: la alegría, motor del alma, propia de la infancia y de la adolescencia, y que todos los padres y madres quieren para sus hijos.
Uno de los muchos influencers de la alegría es la de san Felipe Neri, que buscaba siempre la felicidad, y que tras su conversión no pudo sino intentar dar a los demás algo de lo que él mismo había recibido. ¡Y no me refiero sólo a su afortunada herencia! que también, pues decidió alejarse de la opulencia. ¡Esto sí que es de influencer!
Seguro que a algunos os sonará la canción de Marco Frisina «Prefiero el Paraíso» de la película de san Felipe Neri. Pues, eso es, nuestro santo no lo dio todo por los likes pero sí por el Paraíso. Cautivó a niños y mayores llevando un mensaje de alegría y entrega a los demás.
«¿Y cuándo vamos a ser mejores?» Esta es una frase de gran influencer que repetía san Felipe y que podría hacernos saltar de la cama a todos en una mañana cargada de pereza o cuando no tenemos muchas ganas de ir al colegio.
¡Ah! ¿que necesitamos un empujoncito más? Seguro que la enseñanza de san Felipe Neri sería infalible si la acompañamos de un delicioso desayuno al más puro estilo Instagram y la banda sonora de “Prefiero el Paraíso”. No hay follower que se resista a esto.
San Juan Bosco
Hablando de followers, san Juan Bosco tenía muchísimos, pues es el mayor influencer de “la vida entendida como fiesta y la fe como felicidad”.
¿A quién no le pasa un poco como a san Juan Bosco ante las personas que quiere?
¡Mi mayor satisfacción es verte alegre!” (San Juan Bosco)
“Tristeza y melancolía fuera de la casa mía”, decía Don Bosco. Y es que este santo nos enseñó que no hay mejor lección para niños y jóvenes que “hacer consistir la santidad en estar siempre alegres, haciendo bien las cosas que tenemos que hacer”. ¡Qué manera más fascinante de vivir lo cotidiano! Un tema que seguramente al santo del cine le daría para unos cuantos blogs.
Santo Domingo Savio, a pesar de su corta edad, es también influencer de la grandeza de la alegría en lo pequeño y afirmaba rotundamente: “Antes morir que pecar”. Dicho así puede sonar un poco heavy, pero su actitud nos ayuda en situaciones cotidianas: “antes compartir mi juguete que pelearme con mi hermano”; “antes los demás que mis pretensiones” …
A mí me gusta mucho recordar la primera vez que Domingo se entrevistó con don Bosco y le dijo a este: “¡Ayúdeme a ser santo!”. Un influencer pidiendo a otro influencer que le ayude a ser santo. ¡Cómo mola!
Santo Domingo Savio siempre persiguió ser la mejor versión de sí mismo. Sin duda en la vida de este niño se hicieron presentes desde bien pequeño sus deseos de felicidad, que corresponden claramente con la búsqueda de la santidad. ¡Que nuestros jóvenes no entierren ese deseo!
PIER GIORGIO FRASSATI. Public Domain
Pier Giorgio Frassati
En la ciudad de Turín, pocos años después de la muerte de don Bosco, nació el beato Pier Giorgio Frassati. Claramente es uno de esos influencers que están entre nosotros. Un santo joven, alegre, y de nuestro tiempo, ingeniero, deportista, amante de la naturaleza que nos enseña nuevamente que la santidad rima con felicidad y que es posible encontrarla tanto en las pequeñas cosas como en lo sublime de una montaña.
Es entonces cuando un simple picnic en familia o una ruta de senderismo con amigos se puede convertir en un planazo para contemplar juntos las maravillas de un paisaje. Un precioso momento para experimentar la necesidad que tenemos de belleza, cuidar y valorar la perfección de la Creación.
Queda claro que los santos despiertan en nosotros el gran deseo de ser como ellos. Viven en cercanía con Dios y son progresivamente transformados. Por tanto, son capaces de gozar cada momento con alegría, pero sin perder un ápice de realismo. Y no nos engañemos: esta es la vocación de todos nosotros.
ESCUDERO Patrick / hemis.fr / hemis.fr / Hemis via AFP
La Iglesia, pero en un sentido más amplio de lo habitual
¿Qué significa comunión? Esta palabra es la unión de otras dos: Común y unión. Comunión es pues una unión en común, unidad en algo en común.
¿Cuáles son los santos? Son los cristianos, los miembros de la Iglesia. Es lo que confirma san Pablo cuando dice, por ejemplo:
“Pablo, apóstol de Cristo Jesús,…a los santos de Colosas, hermanos fieles en Cristo…» (Col 1, 2).
“Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Os saludan los hermanos que están conmigo. Os saludan todos los santos…» (Flp 4, 21-22).
… ¿Y qué es la Iglesia, sino la asamblea de todos los santos? La comunión de los santos es precisamente la Iglesia” (Catecismo, 946).
Entre estos cristianos hay una unidad en común: lo que une a estos cristianos o miembros de la Iglesia es, principalmente y entre otras realidades, el sacramento del bautismo.
Aquí los santos son los bautizados en general, llamados a vivir santamente, llamados a ser santos en el cielo.
La comunión de los santos es la común unión que existe entre Jesucristo, Cabeza de la Iglesia, y sus miembros (los bautizados), y la común unión de estos entre sí.
Y la común unión entre los cristianos, gracias al bautismo, no es sólo entre los que peregrinan todavía en este mundo sino que también entre y con los que están en el purgatorio y en el cielo.
Todos estos cristianos son miembros de la Iglesia, de una Iglesia en tres estados: la Iglesia militante (la de la tierra), la Iglesia purgante y la Iglesia triunfante (Catecismo, 954). No son tres Iglesias sino una: la santa Iglesia católica.
Entre todos estos santos circulan bienes espirituales: los de la tierra honran a los del cielo y se encomiendan a su intercesión, y oran por los que están en la etapa de la purgación, y estos también interceden a favor de los que están en la tierra, y los del cielo interceden por los demás.
“La expresión “comunión de los santos” tiene, pues, dos significados estrechamente relacionados: comunión en las cosas santas y comunión entre las personas santas” (Catecismo, 948).
La tarea principal de un cristiano es alentar a todos en la Fe y ayudarles a que sigan siempre por la senda de Dios. Hoy hacemos memoria de San Narciso, cuyo ministerio confirmó a muchos en la Fe. Nace en Jerusalén a finales del siglo I y, desde el primer momento, es educado en la Fe. Los Apóstoles o sus inmediatos sucesores son los que le enseñaron el Evangelio.
Cuando es ordenado sacerdote, destaca por su ejemplaridad al vivir su ministerio, que le llevaría a ser Obispo de Jerusalén. A pesar de ser bastante mayor, Dios le concede un espíritu de juventud y alegría, lo cual hace que impulse el progreso espiritual y humano de los creyentes. Tuvo parte activa en el Concilio de Cesarea, donde se unificó la fecha para celebrar la Pascua. Pero surge la calumnia contra él por tres de sus sacerdotes, envidiosos de su santidad.
Tras perdonarles, marcha a vivir en la contemplación, aunque sólo durante ocho años, ya que el arrepentimiento de uno de ellos, hace que vuelva. En este tiempo, donde ya es anciano, Alejandro, Obispo de Capadocia, le ayuda en el gobierno de la Sede Episcopal, sucediéndole a su muerte. También en esos momentos siente una mayor cercanía de sus fieles. Hay una tradición en la cual se ve a San Narciso rodeado de moscas y tábanos.
El motivo de este hecho data de la guerra que el rey francés Felipe III declaró al monarca de Aragón. Cuando los invasores entraron en la ciudad y se disponían a profanar el sepulcro del Santo, muchos cristianos pidieron a Dios que detuviese semejante sacrilegio. Fue entonces cuando del sarcófago salio una inmensa multitud de moscas y tábanos que hicieron huir a los agresores, viendo los fieles un milagro del Santo que había escuchado sus plegarias.
No hay un mes dentro del calendario en el que no se celebre a alguno de los Apóstoles o de los más allegados al círculo de la Primitiva Comunidad Cristiana. Precisamente este último miércoles de octubre es la Fiesta de los Santos Apóstoles Simón y Judas.
Simón ocupa el undécimo lugar dentro de los Apóstoles, tal y como recalca el Evangelio. Nacido en Caná de Galilea, se le conoce con el sobrenombre de “Zelotes”. Probablemente pertenecía a este grupo guerrillero de Palestina, hasta que se siente tocado por el Señor.
Por otro lado, Judas Tadeo, que también entra dentro del Colegio Apostólico, es el que pregunta al Maestro en el Cenáculo el motivo de manifestarse a ellos y no al mundo, según recoge el evangelista San Juan. A él se debe la Carta que lleva su nombre en el Nuevo Testamento, en la Sagrada Escritura.
Ya señala el Evangelio que el Señor después de pasar la noche en oración llamó a sus discípulos y escogió, de entre ellos, a Doce para que estuviesen con Él. A estos les dio el nombre de Apóstoles. También les dio autoridad para predicar y expulsar espíritus inmundos. Por eso, siguiendo este mandato del Maestro, como los demás Apóstoles, predican la Buena Nueva, siguiendo el mandato de Cristo Resucitado antes de ascender a los Cielos, misión que les conducirá hasta Asia.
Y de la misma forma que los otros, exceptuando a San Juan, el discípulo amado, mueren derramando su sangre por causa del Reino de los Cielos. El hecho de que aparezcan juntos en el Santoral es porque en la zona de Persia es donde ellos dos predicaron concretamente. Allí San Simón será aserrado y San Judas Tadeo caerá bajo la espada, tal y como cuenta la Tradición.
¿Cuánto sabes de San Juan Pablo II? Estos son los 10 datos claves que debes conocer
San Juan Pablo II / Vatican Media
Te presentamos 10 claves para conocer más sobre la vida del Papa peregrino, denominado “Apóstol de la Misericordia” y uno de los líderes más influyentes del siglo XX y del que el pasado 18 de mayo celebramos el primer centenario de su nacimiento.
1. Nació en Polonia
Nació en Wadowice el 18 de mayo de 1920 en una pequeña ciudad a 50 kilómetros de Cracovia. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.
2. Su santo patrono fue San Carlos (Karol) Borromeo
Aunque vivieron en épocas diferentes, los dos están unidos al tener historias parecidas que el mismo San Juan Pablo II resaltó en su audiencia del 4 de noviembre de 1981.
La primera similitud está en el nombre debido a que “Karol” Wojtyla en español es “Carlos”, nombre con el cual San Juan Pablo II fue bautizado. Otras similitudes son que ambos sufrieron intento de asesinato, participaron de Concilios y compartieron el amor por los pobres y enfermos.
3. Batió récords y obtuvo importantes logros
El Papa San Juan Pablo II fue el primer Pontífice no italiano desde Adriano VI (1522-1523). Asimismo, fue el que más viajes hizo, sumando 129 países; y a quien más beatos y santos canonizó –1.340 y 483 respectivamente–. También fue el primero en visitar una sinagoga, la Casa Blanca (Estados Unidos) y Cuba.
4. Fue un gran diplomático
Durante su pontificado, San Juan Pablo II aumentó el número de naciones que cuentan con relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Se pasó de 85 países en 1978 a 174 para el 2003.
Esto incluyó a Estados Unidos (que previamente solo tenía status de delegación), la Unión Europea, la Orden Militar Soberana de Malta, y la mayoría de las naciones del antiguo bloque comunista. Además, estableció «relaciones de especial naturaleza» con la Federación Rusa y la Organización de Liberación Palestina.
5. Creó la Jornada Mundial de la Juventud
Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo.
Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.
6. Tenía dos doctorados
En 1948 se doctoró en teología por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz.
En 1953 se doctoró en filosofía en la Universidad Católica de Lublin con una tesis titulada «Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler».
El 12 de mayo de 1982, en Fátima, Portugal, donde el Papa había llegado para agradecer por su vida luego del atentado, un sacerdote cismático trató de apuñalarlo con un cuchillo pero fue detenido a pocos metros.
Por lo menos se conoce de otro atentado más, el de terroristas musulmanes que intentaron explotar el avión donde el Papa viajaba durante su visita a Filipinas. Autoridades filipinas frustraron el plan elaborado.
8. Pidió perdón en nombre de la Iglesia
El 12 de marzo de 2000, pidió perdón por las faltas humanas cometidas en la Iglesia Católica en toda su historia. Haciendo referencia a la discriminación hacia las mujeres, pobres y etnias.
El 15 de junio del 2004 pidió perdón por la inquisición, «por errores cometidos en el servicio de la verdad por medio del uso de métodos que no tenían nada que ver con el evangelio».
9. Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica
Promulgó el Catecismo Universal de la Iglesia Católica, fruto del sínodo especial de obispos de 1985 dedicado al Concilio Vaticano II. También reformó el Código de Derecho Canónico, el Código de Cánones de las Iglesias Orientales, y reorganizó la Curia Romana.
Entre sus documentos magisteriales se incluyen, además, 14 encíclicas, 15 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas y 45 cartas apostólicas.
10. Su beatificación fue la más rápida de los tiempos modernos
San Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005. Y el día 28 del mismo mes, el Papa Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras su muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización.
La causa la abrió oficialmente el Cardenal Camillo Ruini, vicario general para la Diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011 y el Papa Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.
Vivir la Fe con autenticidad siempre supone tener muchas dificultades e incomprensiones porque los planes de Dios no son los del hombre, ni los caminos de Dios son los itinerarios del mundo. Eso le pasó a Santa Úrsula y sus compañeros mártires, a quienes celebramos hoy. Según la tradición ella es una joven procedente de la nobleza normanda. Su vida se centra entre los siglos IV y V. Su nombre en latín significa “Osita”.
Pero al transcurrir el tiempo desde su origen pagano normando y residente en Alemania, oyó hablar de la Fe cristiana y fue la ocasión para acercarse a Ella. El paso siguiente fue la consagración perpetua al Señor. Aquí llegaría la prueba. El padre intenta desposarla con un joven noble bretón. Entonces Úrsula se entera y para evitar cualquier ruptura de su consagración a Dios emprende un viaje a Roma.
La peregrinación será fructífera al conocer la Ciudad Eterna donde reposan los sepulcros de Pedro y Pablo, Columnas de la Iglesia. Incluso tuvo la oportunidad de ser recibida por el Papa Siricio ante quien se reafirmó en esa consagración. Tras esa vivencia tan especial tocaba retornar a Alemania. A su paso por Colonia los hunos interceptaron a todo el séquito con la idea de que Atila pudiese, incluso desposarse con Úrsula y los demás guerreros con su séquito de consagradas.
Ante la negativa muere mártir, así como el resto de acompañantes. Con el paso del tiempo fue floreciendo el culto a esta Santa por su martirio. De esta forma surgieron por toda Europa miles de réplicas en imágenes, de estos mártires. En los Países Bajos durante la Reforma Protestante, dado que cayeron allí en desuso debido a que el Protestantismo rechaza el culto a los Santos, fueron traídas las reliquias a España para ser veneradas.
Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Lucas, Evangelista
San Lucas, el Evangelista, es autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Gracias a su narración del Evangelio, los cristianos podemos conocer mejor a la Virgen María, ya que Lucas registró más pasajes de su vida que cualquiera de los otros evangelistas. Probablemente, esto se explique por la cercanía que tuvo Lucas con el Apóstol San Juan, el discípulo amado, quien se hizo cargo de la Madre de Dios, tal y como Jesús pidió en la Cruz. Su fiesta se celebra el 18 de octubre.
La fecha de nacimiento de Lucas es incierta, pero se cree que nació en Antioquía (actual Turquía). Su nombre significa “portador de luz” y se convirtió a la fe en Jesucristo alrededor del año 40. No conoció personalmente al Señor Jesús, pero sí a San Pablo, de quien fue discípulo. Lucas fue un hombre instruido -a diferencia de la mayoría de los apóstoles- y de amplia cultura. Se dice que fue médico, pero también sabía de letras -su lengua era el griego- y de algunas artes como la pintura.
Es el único autor del Nuevo Testamento que no tuvo origen judío y cuyos escritos estuvieron pensados para llevar la Buena Nueva a los pueblos gentiles. De hecho, Lucas escribió en griego koiné, es decir, la lengua más extendida de la antigüedad junto al latín. En el relato de su Evangelio, San Lucas pone de relieve a quienes sufren en el cuerpo o en el alma, especialmente a los pobres y los pecadores arrepentidos. Su Evangelio, además, nos recuerda siempre la necesidad de la oración.
De acuerdo a la tradición, Lucas habría predicado en Macedonia, Acaya, Galacia y Beocia.
Sobre su destino final, ocurrido posteriormente a la muerte de Pedro y de Pablo, no se tiene suficiente certeza. Se debate si murió martirizado o si, de acuerdo al «Prefatio vel Argumentum Lucae», murió siendo anciano. Existe una fuerte tradición que proviene de Gaudencio (PL 20, 962), según la cual habría sido martirizado junto a Andrés, el Apóstol, en la tierra de Patras, provincia romana de Acaya. De acuerdo a esta misma tradición, Lucas habría muerto colgado de un árbol.
Generalmente, se le representa con un libro en las manos, al lado de un toro o novillo.
Es patrón de los doctores, cirujanos, carniceros, encuadernadores, escultores, notarios y artistas, debido -esto último- a que probablemente pintó una imagen de la Virgen María.