Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

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El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Hoy es fiesta de San Ignacio de Antioquía, primero en decir “Católica” a la Iglesia

Hoy es fiesta de San Ignacio de Antioquía, primero en decir “Católica” a la Iglesia

«Donde está Jesucristo, allí está la Iglesia Católica», escribió San Ignacio de Antioquía en una de sus cartas, otorgándole por primera vez a la Iglesia de Jesucristo el nombre de “católica”, es decir, “universal” (de acuerdo al término griego Katholikós). Su fiesta se celebra cada 17 de octubre.

San Ignacio fue el tercer Obispo de Antioquía (70 – 107 d.C.), es considerado uno de los Padres Apostólicos por su cercanía cronológica con el tiempo de los apóstoles y se le cuenta entre los Padres de la Iglesia. 

Fue apresado, en tiempos de Trajano, por profesar el cristianismo y se decidió que fuese trasladado a Roma, para ser ejecutado allí, probablemente por su condición de ciudadano. De camino al martirio, Ignacio fue redactando una serie de cartas dirigidas a las diferentes iglesias cristianas -en sus días se solía llamar a la iglesia de Antioquía “madre de las iglesias de la gentilidad”-, con ánimo de orientarlas y fortalecer su unidad en Cristo. Él mismo se define en una de esas epístolas como «un hombre al que ha sido encomendada la tarea de la unidad».

En la carta dirigida a los cristianos de Trales escribió: “Amaos unos a otros con corazón indiviso. Mi espíritu se ofrece en sacrificio por vosotros, no sólo ahora, sino también cuando logre alcanzar a Dios… Quiera el Señor que en Él os encontréis sin mancha”.

De acuerdo a una antigua tradición, San Ignacio murió devorado por las fieras. El título de “Padre Apostólico” le vino por haber sido discípulo de San Pablo y de San Juan.

Puede encontrar más información sobre la vida de este santo en: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=312

(Fuente: Aciprensa)

Una “flecha divina” marcó el corazón de Santa Teresa de Jesús y autopsia lo confirmó

Una “flecha divina” marcó el corazón de Santa Teresa de Jesús y autopsia lo confirmó

La transverberación de Santa Teresa de Josefa de Obidos. Crédito: Wikimedia (Dominio Público).

Santa Teresa de Jesús (1515-1582), la primera mujer Doctora de la Iglesia, relató en sus escritos una de las experiencias místicas que marcó profundamente su corazón. Este hecho fue tan impactante que la llevó a hacer un voto especial a Dios que la impulsó en sus reformas, fundaciones y camino de santidad.

Cuenta la Santa y escritora mística que cierta vez vio a su izquierda un ángel en forma humana. Era de baja estatura y muy hermoso, su rostro lucía encendido y dedujo que debía ser un querubín, uno de los ángeles de más alto grado.

“Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios”, describió Santa Teresa de Jesús. 

“Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios”.

“No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”, explicó la Doctora de la Iglesia (Vida 29,13).

Este tipo de vivencias espirituales es llamado en la Iglesia como “la transverberación”, que es la experiencia mística de ser traspasado en el corazón causando una gran herida.

Más adelante, buscando corresponder a este regalo divino, Santa Teresa hizo el voto de hacer siempre lo que le pareciese más perfecto y agradable a Dios. Es así que el resto de su vida, la reformadora y fundadora carmelita se esforzó por cumplir perfectamente este juramento.

Cuando la Santa partió a la Casa del Padre, la autopsia reveló que en el corazón de Santa Teresa estaba la cicatriz de una herida larga y profunda. En la familia carmelita, la fiesta de “la transverberación” de Santa Teresa de Jesús se celebra cada 26 de agosto.

Como legado, la Doctora de la Iglesia también dejó plasmada su experiencia mística en la siguiente poesía de amor, titulada “Mi Amado para mí”:

Ya toda me entregué y di
Y de tal suerte he trocado
Que mi Amado para mi
Y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador
Me tiró y dejó herida
En los brazos del amor
Mi alma quedó rendida,
Y cobrando nueva vida
De tal manera he trocado
Que mi Amado para mí
Y yo soy para mi Amado.

Hirióme con una flecha
Enherbolada de amor
Y mi alma quedó hecha
Una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
Pues a mi Dios me he entregado,
Y mi Amado para mí
Y yo soy para mi Amado.

(Fuente: Aciprensa)

“Francisco, el simpático”. Una forma de vivir la fraternidad

“Francisco, el simpático”. Una forma de vivir la fraternidad

Fray José Daniel Ramos Rocha, OFM, comparte una reflexión sobre la figura de San Francisco de Asís y la simpatía, es decir, una forma de vivir la fraternidad en un mundo que necesita más personas que empaticen y simpaticen con sus cercanos. A la luz de la Encíclica, Fratelli tutti, es importante sensibilizarnos ante las situaciones de los otros, es el inicio de nuevas civilizaciones fundamentadas en la tolerancia y el respeto que todos necesitamos y que actualmente se exige.

“San Francisco en su tiempo fue práctica viva de la invitación que hoy nos hace el Papa Francisco bajo el eslogan de ‘la Chiesa in uscita’ (Iglesia en salida), que no es otra cosa que desempolvar la simpatía donada por Cristo a la Iglesia y descuidada a lo largo de la historia”, lo escribe Fray José Daniel Ramos Rocha, OFM, Vice-párroco de la Parroquia de la Santa Cruz de Tívoli, Italia, en la reflexión que comparte con Vatican News sobre la figura del poverello de Asís a la luz de la nueva Encíclica del Santo Padre, Fratelli tutti, publicada en la fiesta litúrgica del patrono de los animales y el medio ambiente.

Hacernos pequeños para ser felices

El Religioso franciscano tomando como punto de partida las palabras que pronunció Monseñor Mauro Parmeggiani, Obispo de Tívoli, durante la Misa solemne de la fiesta de San Francisco de Asís, “la misma que giraba sobre la idea de un Francisco no realizado en sus ideales sueños caballarescos”, hacen pensar en la figura de un “Francisco fracasado”; pero al mismo tiempo, “la idea de su sumisión consciente, su entrega total y su propuesta llamativa para los jóvenes, sobre todo los de hoy, hambrientos y mendicantes de lo que pueda tener sentido en la vida, hacen pensar en un Francisco, simpático”. Sobre todo en estos días que el Santo de Asís y lo franciscano están tan en boga por motivo de la nueva Encíclica del Papa Francisco: Fratelli tutti. “Por su invitación siempre constante a hacernos pequeños para hacernos felices – afirmó Monseñor Parmeggiani – es por lo que Francisco, nos es atractivo, nos es simpático”.

El yugo de Cristo 

La palabra “simpático” es ciertamente muy usada por todos, es el lenguaje común, pero su significado va muchos más allá de una cierta proclamación de agrado sobre una persona o una situación, o un calificativo contrapuesto a lo desagradable. Mucho más, cuando lo adjuntamos al poverello de Asís a manera de adjetivo, de descripción de su personalidad siempre atrayente y fascinante. Hablando sobre el “yugo” que ofrece Jesucristo a todos aquellos que se sienten cansados y agobiados por este mundo, el Obispo de Tívoli apuntó: “No es cualquier yugo, sino Su yugo, o sea el Amor”. Haciendo un paragón notable entre lo negativo y desagradable de lo que se entiende por yugo como instrumento de la ganadería para la sumisión al trabajo de los animales de servicio.

“Resaltando sobre todo, que el yugo de Cristo no deja de ser una carga, algo que se lleva encima e invade a toda la persona, pero que es carga e invasión de un amor verdadero que – en contraposición – hace liviano el caminar y agradable el paso por este mundo”

La sumisión alegre a la voluntad de Dios

Cuando se entra a la Basílica inferior de San Francisco en Asís, inmediatamente sobre el techo altar mayor se encuentran los inigualables frescos del Maestro delle Vele, formado a los pies del mítico Giotto, el “pintor de san Francisco”, que describen bellamente los votos franciscanos. Exactamente a la derecha se encuentra el fresco que escenifica el voto de la obediencia. Es un hombre pequeño (lo más probable San Francisco) que voluntariamente se está colocando el yugo de Cristo para significar la sumisión alegre a la voluntad de Dios y de los superiores. Hay en la escena figuras humanas y angélicas que fungen de testigos, mientras que un centauro (figura de la humanidad-animalidad juntas, símbolo de la voluntad) se le ve en estado notable de bastante molestia. La escena sublime remite a un mensaje claro: la obediencia perfecta en la tierra integra al hombre y lo hace ciudadano celestial aun viviendo en este mundo. Lo hace simpático a Dios y a los hombres.

La empatía

Para Fray Daniel Ramos, es la simpatía, la característica que llama poderosamente su atención de entre todas las que conocemos del poverello. Para darle a este atributo – tan humano y espiritual – una atención considerable, hemos de anteponer otro recurso auxiliar; la empatía. “Según Edith Stein (filósofa alemana 1891-1942), la empatía es el conocimiento inmediato del yo ajeno, del otro, del alter ego del que yo tengo una propia experiencia. Este elemento cognoscitivo (de conocer) será el primer paso para llegar a tener una verdadera experiencia del prójimo. Siendo – para Stein – un paso cognoscitivo, se debe entender como totalmente diferente del elemento afectivo que también nos pone en relación estrecha con el otro. La empatía es pues, el fundamento cognoscitivo desde el cual es posible un conocimiento afectivo de la otra persona”. En otras palabras, yo empatizo cuando conozco la realidad del otro, su manera de pensar, vivencias, ideales, sueños o frustraciones. El planteamiento de Edith Stein nos ofrece ya una base. Sin embargo, requerimos algo más que conocimiento para mirar mejor a Francisco.

La simpatía

Del mismo modo, según el Fraile franciscano, Max Scheler (filósofo alemán 1874-1928) desarrolló un planteamiento de esta experiencia de conocimiento-relación con el otro que va más allá de esta aproximación empática, a la que consideró insuficiente para dar cuenta de la experiencia profunda del otro. Según su teoría, la simpatía (führer), a la que entiende como el fenómeno humano del “contagio de emociones y sentimientos” (nos alegramos – por ejemplo – en una reunión donde sólo hay gente alegre y positiva, gente que amamos y nos ama) es la que nos lleva a la comprensión cognoscitiva y afectiva del otro, a una experiencia vivencial de lo experimentado en mi prójimo, independientemente si hay algún vínculo afectivo o no. Esta experiencia es para Scheler la verdadera simpatía (Mit-führer), el sentir-con o también co-sentir. El filósofo lo explica así: “aquellas experiencias que nos son inmediatamente comprensibles y conocidas de otros seres pero en las cuales participamos”. Vemos hasta aquí el binomio irrompible empatía-simpatía, la necesidad de la una a la otra.

Francisco; binomio vivo de empatía-simpatía

Casi siempre mi primera reacción ante la palabra “simpático” es la de imaginar un Francisco riendo y cantando en lengua francesa, predicar con ímpetu a las aves y abrazar a un lobo. Mi imaginación inmediata me regala bellas sonrisas de un mismo Francisco de Asís. Momentos brillantes del Francisco simpático son tantos, imposible enumerarlos aquí, pero hemos de decir que su ser “el rey de la juventud” de Asís, – como lo habían titulado sus amigos en su juventud – revela ya esta gran característica de su persona cuando aún Jesucristo no había tocado su vida para la conversión (Vita Seconda di Tommaso da Celano, Fonti francescane 558-559). Era simpático a todos y centro de los festines porque empatizaba perfectamente con las diversas personalidades de aquellos que lo seguían incondicionalmente al punto que después irán tras él a querer llevar su nada fácil estilo de vida precisamente movidos por la simpatía; de él para con ellos y ellos para con él. Simpatía que solo él sabía dar al comprender las necesidades del otro.

Simpatía es comprender las necesidades del otro

Me viene bien traer a la memoria una vez más aquel acontecimiento que las biografías señalan al inicio de la vida de la comunidad nacida entorno a Francisco. Se dice que, cierto hermano (algunos aseguran fue Bernardo de Quintavalle, su primer seguidor) recibía de Francisco un “te amo” todos los días, lo que llegó a hacérsele una costumbre que pronto se convirtió en necesidad. Cuando pasó el tiempo, Francisco tal vez agobiado por las enfermedades y el peso del liderar la comunidad, descuidó este gesto para con dicho hermano. Ocurrió que el sensible fraile entristeció y su comportamiento en la comunidad era notorio para el resto de los miembros aunque no para el santo. Cuando por fin Francisco fue enterado de lo que ocurría, mandó llamar al triste fraile, lo abrazó efusivamente y retomó la costumbre de dar su dotación afectiva diaria a aquel con un sentido “te amo”, actitud a la que en vida no renunció jamás mientras se encontraba cerca de dicho fraile.

Francisco simpatizó con el lobo porque conoció su sufrimiento

Tampoco podemos dejar de largo lo que nos narran Las florecillas y lo refuerzan las biografías de la época, la experiencia con el lobo (I Fioretti di san Francesco, Fonti francescane, 1500). Fue en Gubbio, donde se dio la conversión del lobo asesino. “Francisco dialoga con el lobo, habla con él. Lo amonesta por su comportamiento”. La coincidencia se hace más sólida cuando vemos que el final del acontecimiento viene señalado con el premio de la pacificación de la bestia precisamente con la garantía de ser alimentado y amado por la ciudad a la que agredió. Este dato aunque conmovedor, es importante ya que nos lleva a pensar que Francisco simpatizó con el animal porque conoció su sufrimiento, su soledad y su dolor por no ser tenido en cuenta por nadie. Garantizarle de ese momento en adelante el alimento corporal y afectivo nos hablan de una solución audaz de alguien que prueba verdaderamente el dolor ajeno (Gubbio-Asís), incomprensible (en la figura de un animal) y mal encausado hacia el daño al otro (su rapacidad, crear terror), simpatía pura la de Francisco, que deja a la ciudad la paz y armonía añorada, sin resentimientos ni posibles venganzas hacia su agresor, pues “la ciudad lo alimentó el resto de su vida.

“Es conmovedor ingresar hoy en día en la ciudad de Gubbio a la pequeña iglesia llamada San Francesco della pace, hoy convertida en museo, y observar la antigua lápida donde se dice fue sepultado el mítico lobo que – según la escritura en latín – “fue amansado con el poder de la cruz” por san Francisco, mejor aún, con el poder de su simpatía”

Simpatía, aquella capacidad de entrar en el otro

Existe otro dato, donde se describe esta cualidad de Francisco ante las situaciones particulares de los otros. Se dice que en cierta ocasión un fraile de notable edad y experiencia de vida, amigo sabido de Francisco se encontraba dentro de un periodo de crisis espiritual donde, afligido en el alma por tantas sugestiones “del maligno”, se avergonzaba tanto de ir a confesarlos asaltado de la tentación de pensar que los confesores tenían presentes sus recurrentes pecados y sentía su juicio. Por aquellos días el santo acompañado de otro hermano pasaron por aquella región y decidieron visitar a la fraternidad del convento donde habitaba dicho fraile. En la convivencia y el trato fraterno, Francisco percibió la situación del alma de aquel atribulado hermano y llamándolo a sí le dijo: “Querido hermano, quiero y te ordeno que no te angusties de confesar todo lo que sufres por causa de tus tentaciones. Debes estar tranquilo, pues el maligno no ha hecho ningún daño a tu alma. De hoy en adelante cada vez que te asalte una crisis de angustia o tentación a pecar, recita siete veces el Padre nuestro”. Se dice que el fraile recuperó la tristeza y expulsó por sí mismo toda aquella angustia y vergüenza que lo torturaban y admiró grandemente la santidad de Francisco por haberlo comprendido sin siquiera haber confesado a él cómo se sentía. (Leggenda perugiana, Fonti francescane, 1168-1169).

“Una prueba grande de la simpatía de Francisco, de aquella capacidad de entrar en el otro, conocer su realidad y padecerla en sincronía. Cierto es que, como cristianos admitimos que esta capacidad es un don del Espíritu Santo – las biografías lo señalan en cada narración –, sin embargo no podemos dejar de lado que es también una capacidad humana que algunos logran desarrollar y poner en servicio de otros”

Francisco, el simpático

Es claro que San Francisco sigue siendo atrayente a las generaciones actuales, basta pasear un poco por las calles de Asís para darnos cuenta de la atracción que tiene por los jóvenes. Su ejemplo de vida y las acciones concretas de las que tenemos noticia gracias a las fuentes franciscana nos sugieren nuevas formas de acercamiento a las realidades de los otros, sobre todo a aquellos que más necesitan de cercanía. Francisco en su tiempo fue práctica viva de la invitación que hoy nos hace el Papa Francisco bajo el eslogan de “la Chiesa in uscita” (Iglesia en salida), que no es otra cosa que desempolvar la simpatía donada por Cristo a la Iglesia y descuidada a lo largo de la historia.

El movimiento empatía-simpatía es ciertamente un itinerario a seguir, punto de partida y llegada para comenzar a ser verdaderos humanos, coherentes cristianos y franciscanos alegres. El mundo necesita más personas que empaticen y simpaticen con sus cercanos. Sensibilizarnos ante las situaciones de los otros – sobre todo aquellas más tristes y dolorosas – es el inicio de nuevas civilizaciones fundamentadas en la tolerancia y el respeto que todos necesitamos y que actualmente se exige. El modelo de esta simpatía será siempre el Creador, que quiso, haciéndose creatura, simpatizar para demostrar su amor infinito.

(Fuente: Vatican News)

 

Carlo Acutis: Este es el milagro que lo hará beato

Carlo Acutis: Este es el milagro que lo hará beato

Matheus, el niño sanado milagrosamente por intercesión de Carlo Acutis. Crédito: Danielle Valentim (Campo Grande News)

Carlo Acutis, el ciberapóstol de la Eucaristía, será beatificado este 10 de octubre en Asís (Italia), gracias a un milagro obrado por su intercesión en Brasil, donde un niño resultó curado de una grave enfermedad.

El niño del milagro se llama Matheus. Él padecía una malformación congénita conocida como páncreas anular. Su madre, Luciana Vianna, rezó durante cuatro años por su sanación.

Según la prensa brasileña, la madre se preguntaba durante las Misas por qué se mencionaban a santos con milagros realizados hace más de cien años. “La Iglesia necesita santos actuales”, le decía a un amigo sacerdote, el P. Marcelo Tenorio.

“¿Dónde están los inmensos milagros que impresionaron a la gente?”, fue una de las preguntas que Luciana le hizo al P. Tenorio. Cuando Matheus, su hijo menor, estaba a punto de cumplir cuatro años y su vida corría peligro, los médicos le dijeron que debía recurrir a toda su fe.

Luciana rezó varias novenas para pedir la sanación de su hijo, pero “no era suficiente, me di cuenta de que necesitaba rezar todos los días». La madre siguió rezando en la pequeña capilla levantada en la parte trasera de la casa y en el altar que hizo en su habitación, pidiendo que algún día Matheus se pudiera alimentar solo.

A los tres años y medio de edad, el niño pesaba solo nueve kilos y “se alimentaba de una sustancia que llamábamos leche”, pero que era un batido con proteína y vitaminas, pues su “cuerpo no tenía tiempo suficiente para absorberlo, (ya que el batido) solo estaba unos minutos en el estómago”.

El milagro

Mientras Luciana seguía rezando por su hijo, el P. Tenorio se enteró por Internet de la vida de Carlo Acutis.

En declaraciones a Famiglia Cristiana, el postulador de la causa de beatificación, Nicola Gori, dijo que el sacerdote brasileño contactó con Antonia Salzano, la madre del futuro beato y con ocasión de un nuevo aniversario de la muerte de Carlo, el P. Tenorio “propuso a la comunidad algunas jornadas de oración”, relató el postulador.

“El 12 de octubre de 2013, a siete años de la muerte de Carlo, un niño, afectado por una malformación congénita (páncreas anular), llegado su turno de tocar la estampita del futuro beato, expresó un singular deseo, como una oración: ‘Quisiera poder no vomitar más’. Inmediatamente comenzó la curación, al punto que la morfología del órgano en cuestión cambió”, afirmó el postulador.

Luciana dijo que cuando se enteró de que la reliquia estaría en la parroquia, vio la oportunidad para pedirle al “nuevo santo” el milagro con el que tanto soñó. “El cura dijo que quien necesitaba un milagro debía pedírselo a Carlo, porque para convertirse en santo necesitaba un encargo. Era lo que faltaba”, recordó.

Entonces la madre comenzó a dedicar novenas al adolescente italiano hasta el día de la Misa en la que estaría la reliquia. “Siempre tuve la costumbre de besar las reliquias de los santos, pero para explicarle a Matheus lo que significaba, le conté una historia. Él solo dijo ‘lo entendí’ y yo no dije nada más”.

Así, en la Misa, cuando le llegó el turno a Luciana, ella se encontraba en el pasillo de la iglesia acompañada de su padre, quien pidió llevar a Matheus en sus brazos. Mientras se acercaba a la reliquia, el abuelo del niño se inclinó para besar la reliquia, pero Matheus puso su brazo para detenerlo.

Al niño le habían explicado que la petición se hacía en el corazón, pero él pidió en voz alta dejar de vomitar. El sacerdote me preguntó qué era eso y me quedé sin respuesta, dijo la madre.

Cuando Luciana preguntó a su hijo qué había pedido, Matheus la sorprendió respondiendo que ya estaba curado gracias a Carlo Acutis. Ya en casa, el niño pidió comer y le preguntó a su hermano cuál era la mejor comida que había probado. Los dos eligieron arroz, frijoles, bistec y papas fritas.

La mamá le sirvió la cantidad que come un adulto, creyendo que no lo terminaría, pero Matheus acabó su ración y pidió más. Luciana esperó a que el niño vomitara la comida, pero eso no sucedió.

La madre esperó un mes hasta estar segura de que su hijo podría comer normalmente. Luego volvió donde los médicos y estos le dijeron que su crecimiento no sería “de la noche a la mañana”, ya que el organismo no había crecido en el momento adecuado como otros niños. «Los médicos me explicaron que permanecería delgado por un tiempo, pero ya estaba ganando altura» y peso.

Luciana ve en el milagro una oportunidad para evangelizar. “Antes, ni siquiera usaba mi teléfono celular, era reacia a la tecnología. Carlo cambió mi forma de pensar, era conocido por hablar de Jesús en Internet, y me di cuenta que mi testimonio sería una forma de evangelizar y dar esperanza a otras familias. Hoy entiendo que todo lo nuevo puede ser bueno, si lo usamos para bien”, afirmó.

Debido a la pandemia del coronavirus y el cierre de fronteras, Matheus y su familia no han podido viajar a Italia para asistir a la ceremonia de beatificación.

(Fuente: Aciprensa)

Carlo Acutis: un genio de la informática en el cielo

Carlo Acutis: un genio de la informática en el cielo

Carlo Acutis será beatificado el sábado 10 de octubre

En vista de su beatificación, su mirada evangélica sobre el mundo digital se profundiza. Con la esperanza de que un día se convierta en el santo patrono del web.
Eugenio Bonanata – Ciudad del Vaticano

Carlo Acutis protector de Internet. Hoy en día hay muchos que lo repiten. Pero quizás pocos de ellos recuerden la génesis de la propuesta, que por supuesto sólo podrá concretarse después de la canonización.

Todo comenzó en 2016 en la Filmoteca Vaticana, en el marco de la presentación de la biografía del joven escrita por Nicola Gori, el postulador de su causa de Beatificación. Un volumen de la Librería Editora Vaticana titulado «Un genio de la informática en el cielo», que obviamente recuerda la pasión de Carlo por las nuevas tecnologías.

Un joven anunciador del Evangelio en la web 

Entre los relatores se encontraba también Monseñor Darío Edoardo Viganò, Vicecanciller de la Pontificia Academia de Ciencias y de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, quien firmó el prefacio del libro. Fue él mismo quien habló de la cuestión en su intervención. «En ese momento -recuerda- me vino a la mente la idea de proponer a Carlo Acutis como el santo patrono de Internet. Después de todo, el Papa Francisco también recordó en la exhortación apostólica Christus Vivit Carlo Acutis como un joven de su tiempo comprometido con el anuncio del Evangelio».

Carlo lo hizo usando las nuevas tecnologías. Como cuando proyectó la exposición sobre los milagros eucarísticos, que sigue viajando por el mundo y que en este período también se montó en Asís. El futuro Beato desarrolló este interés muy tempranamente. La madre, Antonia Salzano, contó que su hijo jugaba a ser informático, hacía vídeos y montajes con su cámara y confeccionaba revistas con programas específicos. Poco a poco comenzó a estudiar los manuales especializados, los que se utilizan en las facultades de ingeniería informática. Y así, de autodidacta, logró convertirse en un programador cada vez más experimentado.

Evidentemente, se trataba de un don. Un don que puso al servicio del bien. Por ejemplo, la exposición sobre los milagros eucarísticos viajó a miles de parroquias en todos los continentes, devolviendo la fe a tantas personas que no entendían el dogma de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

«Estos – añade Monseñor Viganò – son elementos de una historia que puede realmente tomar el corazón y la mirada de muchos muchachos y muchachas, diciéndoles a todos que es posible, aún hoy, vivir la experiencia del Evangelio». No sería de extrañar que alrededor de esta figura, muy pronto, se desarrollen diferentes tipos de proyectos narrativos tanto en el ámbito de los libros como en el de los documentales.

San Francisco de Borja, presbítero

San Francisco de Borja, presbítero

No podéis servir a Dios y al dinero, recuerda el Evangelio. Este es uno de los requisitos esenciales que pide el Señor para seguirle y atesorar tesoros en el Cielo donde no hay polilla ni carcoma que los roan. El Santoral nos presenta al español San Francisco de Borja, que vivió paulatinamente en su vida este despojo de toda riqueza material.

Nace en Gandía (Valencia) el año 1510 dentro de una familia ducal. Tiene parentesco con el Papa Borja, lógicamente también español. Su condición de noble hizo que el Emperador Carlos V, le llamase a desempeñar diversos servicios en su corte. Todos estos cargos los vivió en un clima de verdadero ejemplo, tanto en la vida familiar como en la política.

Sin embargo, el Señor le empujó a una vivencia profunda de la Fe. Necesitaba prepararle para nuevas misiones en el futuro y en el palacio podía quedarse en lo meramente superficial. La ocasión se presentó cuando muere la emperatriz Isabel. Le tocó custodiar el féretro y ver el cadáver de la reina, con el aspecto deteriorado por el proceso natural del deterioro tras la muerte. Francisco, impresionado al ver cómo se deshace la morada terrenal para adquirir una Eterna en el Cielo, exclama: “No volveré a servir a señores que se puedan morir”.

Así se entrega a una vida más inclinada hacia Dios, hasta que en 1546, cuando fallece su esposa, ingresa en la Compañía de Jesús, fundada por el también español, Ignacio de Loyola, tras entablar un proceso de amistad providencial con los jesuitas Araoz y Fabro. Dentro de los jesuitas, es nombrado Superior General, gobernando la Compañía con gran espíritu de sabiduría y sencillez, e impulsando la expansión misionera de la Iglesia. Muere en Roma en 1572, siendo canonizado un siglo después, el año 1671.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Hay almas que llegan en poco al momento de la siega porque en un breve periodo maduran en una Fe de forma vertiginosa y son halladas válidas para la siega. Iniciamos el mes de octubre con la festividad de Santa Teresita del Niño Jesús que en tan sólo 24 años tuvo tiempo de madurar para nacer a la vida plena. Nacida en Alençon (Francia) el año 1873, siente desde muy joven la llamada del Señor a la vida contemplativa.

Ella misma dice que cuando meditaba el capítulo 13 de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, donde el Apóstol recuerda que en la Iglesia hay multitud de servicios, no se ubicaba en ninguno de ellos. Su lugar propiamente lo encuentra en el Amor y servicio a Cristo. Así entra en el Convento de las Carmelitas de Lisieux. No obstante ya llevaba desde muy niña intentando ingresar en la Orden carmelita sin conseguirlo de momento.

Su principal motor para seguir este camino lo encontró en la tierna confianza en Dios, la sencillez y la humildad. Y como el verdadero testimonio se conoce desde las obras, trató de infundir todo esto en el corazón de las novicias. Tras una grave dolencia, muere con tan sólo 24 años, ofreciendo su vida por la Iglesia y la extensión del Evangelio.

Destaca también su profundidad mística. No en vano, ante los primeros síntomas de la enfermedad, asegurará: “Es el Esposo que llega”. Es Patrona de las Misiones, junto con San Francisco Javier. La lógica de la vida contemplativa le llevaba a no salir del Convento pero, curiosamente, se trató por carta con algunos misioneros japoneses. Ellos no encontraban mejor aliento que el de aquella joven carmelita. Por eso tiene tal patronazgo.

«Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección»

Fuente: Cope | Aciprensa

Memoria de San Wenceslao, mártir

Memoria de San Wenceslao, mártir

Nacido en el año 907 en Bohemia, su santidad de vida, se abrió paso en medio de un hogar donde el padre estaba imbuido en la piedad y la Fe cristiana, mientras que su madre, procedía de unas raíces profundamente paganas. A pesar de esto, la Providencia quiso que Wenceslao viviese con su abuela Lumidla, también hoy en los altares, quien había sido bautizada por San Metodio y educó a su nieto en el cristianismo.

Cuando se hace adulto, accede al Ducado de su país. En su periodo de gobierno, logró firmar la paz y la reconciliación con algunos de sus contrincantes. Pero su Fe, no podía estar exenta de la Cruz de Cristo, que le hizo ser signo de contradicción y sufrir multitud de problemas. Sin embargo, perseveró en la difusión de la semilla del Evangelio entre todos sus súbditos. Su rectitud en el obrar fue mal mirada por su hermano, que contrató a unos cómplices para eliminarle.

Así moría mártir el año 935, siendo venerado pronto como patrono principal de Bohemia. El pueblo lo proclamó como mártir de la fe, y pronto la Iglesia de San Vito -donde se encuentran sus restos- se convirtió en centro de peregrinaciones. Hoy su devoción es tan grande que se le profesa también como Patrono de Checoslovaquia.

Fuente: Cope

Nueva App ofrece “encuentro virtual” con más de 100 santos de todo el mundo

Nueva App ofrece “encuentro virtual” con más de 100 santos de todo el mundo

La nueva app «En línea con los Santos» / Crédito: En línea con los Santos

Ya se encuentra disponible para Android y iOS, “Online with Saints” (En línea con los Santos), una aplicación móvil que ofrece un libro multimedia para conocer a más de cien santos de todo el mundo.

“La aplicación ‘En línea con los Santos’ contiene el perfil en redes sociales de más de 100 santos, con datos interesantes, citas, oraciones y cautivadoras historias personales de fe, amor y sacrificio”, señala el sitio web oficial.

La aplicación permite al usuario elegir al santo que prefiera para que le cuente su historia en primera persona a través de un video. Al ingresar el perfil de cada santo, se puede acceder a una biografía escrita, galería de imágenes y activar la cámara del celular para tomarse una selfie con la imagen del santo.


También se puede encontrar un botón para compartir cada descubrimiento en las redes sociales y se permite personalizar el perfil de cada usuario.

En línea con los Santos “responde a una pregunta crucial sobre la vida moderna con base en la experiencia de vida de uno o más santos”, y “ayuda a los lectores a crecer en su relación con Dios y aprender sobre la fe a través de las experiencias fascinantes, los desafíos, el heroísmo, la santidad, pero también los fracasos de algunos de los mejores amigos de Dios”, explica el sitio oficial.

Este libro multimedia ha sido escrito por el P. Michel Remery, sacerdote de la Diócesis de Rotterdam (Holanda), que durante varios años fue miembro de un comité asesor sobre nuevos medios y jóvenes en la oficina del Vaticano para asuntos de Internet.

Previamente creó el libro “Tuiteando con DIOS”, que está escrito en siete idiomas incluido el español. Este también cuenta con una aplicación gratuita que contiene 200 preguntas y respuestas sobre la fe católica.

Para descargar el App desde Android ingrese AQUÍ. Si desea hacerlo desde iOS ingrese AQUÍ.

(Fuente: Aciprensa)

San Juan Pablo II contó cómo fue su confesión con Padre Pío y un milagro por su intercesión

San Juan Pablo II contó cómo fue su confesión con Padre Pío y un milagro por su intercesión

San Juan Pablo II y el Padre Pío

Entre los muchos penitentes que llegaron a confesarse con el Santo Padre Pío de Pietrelcina está el querido San Juan Pablo II, a quien también ayudó a rezar por una especial intención.

Se cuenta una “leyenda” según la cual el Padre Pío le dijo al santo polaco que sería Papa. Quienes la comparten dicen que el Santo de los estigmas le dijo “Vas a ser Papa y veo sangre”. Sin embargo, Karol Wojtyla lo negó en dos oportunidades en su pontificado

Lo que Juan Pablo II sí contó fue que, cuando era Obispo Auxiliar de Cracovia en 1962, le escribió una carta al Padre Pío, pidiéndole rezar por una madre enferma de cáncer.

“Venerable padre, le pido decir una oración por una mujer polaca de Cracovia de 40 años, madre de cuatro hijas, que durante la última guerra mundial estuvo recluida 5 años en los campos de concentración y que se encuentra ahora en un gravísimo peligro a causa de un cáncer. En Cristo”, escribió Mons. Karol Wojtyla.

Al recibir la carta, el Padre Pío dijo que “aquí no podemos decir que no. Debemos rezar para contentar a este santo sacerdote”.

El 28 de noviembre de ese mismo año, Karol Wojtyla envió una carta al Santo de los estigmas, esta vez de agradecimiento: “Venerable padre, la mujer polaca de Cracovia, madre de cuatro hijas, el 21 de noviembre, antes de la operación quirúrgica, ha recuperado de improviso la salud. Demos gracias a Dios. A ti, padre venerable, la gratitud viva del esposo y de toda la familia”.

ACI Stampa, agencia en italiano del Grupo ACI, informó que el 5 de abril de 2002, San Juan Pablo II escribió una carta sobre su encuentro con el Padre Pío. La misiva la envió a los frailes capuchinos de San Giovanni Rotondo para su archivo, pidiendo que no se publicara antes de su muerte. La carta fue publicada en el libro “El Papa y el fraile”.

En 1974, cuando visitó la tumba del Santo capuchino, el entonces Cardenal Karol Wojtyla dejó un registro en el libro de visitas del convento en San Giovanni Rotondo. El Padre Pío “tenía un simple y claro discernimiento y trataba al penitente con un gran amor”, escribió Juan Pablo II.

“Este encuentro con él todavía vivo y estigmatizado en San Giovanni Rotondo, lo considero como el más importante y agradezco de modo particular a la Providencia por esto”, agregó.

El 23 de mayo de 1987 San Juan Pablo II, ya convertido en Papa, rezó ante la tumba del Santo de Pietrelcina y ese día, ante los religiosos franciscanos, dijo: “Grande es mi alegría por este encuentro y lo es por varios motivos. Como saben, estos lugares están ligados a recuerdos personales, es decir a mis visitas hechas al Padre Pío durante su vida terrena, o ya espiritualmente luego de su muerte, ante su tumba”.

En la Misa de canonización el 16 de junio de 2002 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, San Juan Pablo II afirmó que “el Padre Pío fue generoso dispensador de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos a través de la acogida, de la dirección espiritual y especialmente de la administración del sacramento de la penitencia”.

“También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesionario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atraía a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo”.

El Papa peregrino destacó que “aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, estos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental”.

“Ojalá que su ejemplo anime a los sacerdotes a desempeñar con alegría y asiduidad este ministerio, tan importante también hoy, como reafirmé en la Carta a los sacerdotes con ocasión del pasado Jueves santo”, subrayó.

(Fuente: Aciprensa)