Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Memoria de San Isidro Labrador

Lectura de hoy. Memoria de San Isidro Labrador

Lecturas meditadas en video: https://youtu.be/hiaIA2oBWEw
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Memoria de San Isidro Labrador

Cristo Resucitado pide a sus discípulos que se amen unos a otros y les recuerda que así llegará a plenitud su alegría en ellos. Esa misma alegría que brota de las Bienaventuranzas donde son Dichosos los pobres en el espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos. Hoy la Iglesia nos presenta a San Isidro Labrador. Nacido a finales del siglo XI.

Hombre de gran sencillez y humildad, contrae matrimonio con Santa María de la Cabeza. Fruto de este matrimonio, nace un hijo llamado Illán, también Santo. Gran adorador de la Eucaristía, profesa, igualmente una tierna devoción a la Virgen María. Trabajador al servicio de Don Juan de Vargas, todos los días va a Misa para ofrecer las tareas y todos los beneficios recibidos de la Divina Providencia.

Entre los milagros que se le atribuyen está la resurrección de su hijo, cuando cae a un pozo. Las oraciones de los dos esposos, hacen que el Señor les devuelva a su hijo sano y salvo. Pero no será esta la única resurrección que haga, puesto que a la hija de su amo, ahijada suya, se la devuelve también con vida a sus padres. Después de una feliz ancianidad y de un matrimonio en la ejemplaridad cristiana, colmado de años, muere en olor de santidad.

Varias décadas después, fue descubierto su cuerpo, que se hallaba incorrupto, actualmente enterrado en la Colegiata, levantada en su honor. Beatificado por el Papa Pablo V en 1619, se fija el 15 de mayo como el día de su fiesta. Un retraso en la Bula de su canonización, debido a la muerte del Papa Gregorio XV, hace que sea finalmente Benedicto XIII el que le eleve a los altares. El Papa San Juan XXIII le declara Patrón de los agricultores y las gentes del campo.

Fuente: Cope

Lecturas de hoy. Fiesta de San Matías, el apóstol “número doce”

Hoy es fiesta de San Matías, el apóstol “número doce”

Lecturas meditadas en video: https://youtu.be/KT1-Lgd4hYc

Lectura meditada en audio: https://rezandovoy.org/p/o/3532

Hoy, 14 de mayo, la Iglesia recuerda a San Matías, el elegido para ocupar el lugar que el traidor Judas Iscariote había dejado entre los Apóstoles. Podemos encontrar en los Hechos de los Apóstoles señales inequívocas de cuánto aprecio le tenía la Iglesia primigenia, así como la narración del episodio que da cuenta de su elección.

Después de la Ascensión del Señor, los Apóstoles, junto con María y varios discípulos, se encontraban en oración, a la espera del Espíritu Santo. En esos días, Pedro invitó a la comunidad a que se pronuncie sobre quién debía reemplazar a Judas: 

“Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección” (Hechos 1, 21-22).

“Se propusieron dos nombres: José, llamado Barsabás, de sobrenombre “el justo”, y Matías. Y oraron así: ‘Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía’. Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles” (Hechos 1, 23-26).

No se sabe mucho más sobre San Matías, pero consta que se mantuvo fiel al Señor hasta el final de sus días.

El Papa Emérito Benedicto XVI, en el año 2006, compartió una hermosa reflexión a partir de la figura de este Santo: “De aquí sacamos una última lección: aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador».

(Fuente: Aciprensa)

Memoria de San Juan de Ávila

Lecturas de hoy lunes 10 de mayo. Memoria de San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia

Lecturas meditadas en video: https://youtu.be/2mHfdMaG61A

Evangelio meditado en audio: https://rezandovoy.org/p/o/3528

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Destaca el Señor en el Evangelio “que lo que nos dice al oído hay que pregonarlo en las azoteas”. Hoy celebramos a San Juan de Ávila, Patrono del Clero Secular Diocesano español, quien fue el Mensajero que anunciaba la paz de Dios por los cuatro costados. Almodóvar del Campo, en la Provincia de Ciudad Real, vio nacer a este Santo que estudió Teología y Derecho en Salamanca y Alcalá. Pero estos dones no le apartaron de Dios, sino antes bien, le acercaron más al Señor, ofreciéndole todo cuanto le había dado. Sintiendo deseos de servir a la causa del reino intentó entrar en los Dominicos e ir a las misiones. Sin embargo el Arzobispo Alonso Manrique, le pidió que trabajase en Sevilla. Écija fue uno de sus principales campos de apostolado.

La instrucción a los niños con el catecismo y la predicación, fueron las constantes en su tarea. Pero junto a esto, hubo de soportar muchas calumnias y persecuciones que afrontó con gran serenidad, confortado por el Cielo. Los sacerdotes y su cuidado es otro de los puntos fundamentales que lleva con mucho esmero. Al grupo de presbíteros a los que dirige, les exhorta a frecuentar los Sacramentos como forma de santificación. Y lo que iba a ser una vocación misionera, le consagró como Apóstol de toda la región andaluza. Todo su celo por el Evangelio, queda plasmado en sus escritos y meditaciones. Morirá el año 1569, siendo canonizado por Pablo VI en 1970. No es un Santo taumaturgo, es decir, obrador de milagros, pero su vida y obra le merecieron el reconocimiento público de su Santidad, mediante la canonización. El Papa Benedicto XVI proclamó al Santo, Doctor de la Iglesia.

Fuente: Cope

Fiesta de los santos Felipe y Santiago, apóstoles

Fiesta de los santos Felipe y Santiago, apóstoles

La Fe en el Señor Resucitado vino de generación desde los Apóstoles que comieron y bebieron con Cristo, siendo testigos de cuanto dijo e hizo. Hoy celebramos a los Santos Apóstoles Felipe y Santiago. Felipe es oriundo de Betsaida como Andrés y Pedro. También sigue, sin ningún tipo de duda, cuando les elige a los Doce de entre sus discípulos.

Así entra a formar parte del Colegio Apostólico sobre el que se asienta la Iglesia, Nuevo Pueblo de Dios, que suple a Israel, el Pueblo de la Antigua Alianza. Es San Juan quien recoge en el Evangelio que Andrés fue a decirle a Felipe que habían encontrado al Mesías, y Felipe, a su vez, se lo comentó a Bartolomé.

Entre los momentos que aparece en el Evangelio, destaca cuando en la multiplicación de los panes y los peces se pregunta sobre cómo dar de comer con cinco panes y dos peces, y en el discurso de despedida le pedirá al Maestro que les muestre al Padre, a lo que le contesta Cristo que “quien me ha visto a Mí ha visto al Padre”. Por su parte Santiago es denominado en la Escritura “el pariente del Señor”. Así lo llama San Pablo cuando habla de los discípulos que vio tras su conversión.

Autor de la Carta Canónica que se incluye en el Nuevo Testamento con este mismo nombre, es el primer Obispo de Jerusalén. Durante su Ministerio preside el Concilio jerosolimitano donde consigue la paz entre los judíos conversos y los paganos que pasan al cristianismo, porque se había armado un revuelo en el que se pedía que los cristianos procedentes del paganismo debían pasar por la circuncisión. Esto se recoge en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Ambos morirán mártires por el Nombre de Jesús.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la iglesia

Memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la iglesia

 

Dios dejó la impronta de su Misterio pascual en el corazón de sus discípulos, para que extendiesen su Mensaje Salvador, ayudando a los hombres a entrar por la senda de la rectitud. Hoy celebramos a Santa Catalina de Siena, a quien le tocó orientar a los Papas en este tiempo. Nace el año 1347 en Siena (Italia), heredando de su padre la caridad, la dulzura y la bondad, mientras que de su madre toma la decisión y la firmeza.

En su niñez tiene una fuerte experiencia sobrenatural de Dios, optando por la consagración al Señor, a pesar de que sus padres intenten buscarle esposo. Tras un tiempo de abandono de su vida espiritual, retorna al camino de la Fe. Pronto ingresará en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, que eran de la Tercera Orden Dominica. Desde este momento se acrecienta la vida interior con más ahínco, si cabe, que en momentos pasados. Esta profundidad se plasmó en sus escritos.

Y tanto sus publicaciones como su vida, orientaron e influyeron en muchas personas de todos los estilos y clases. Uno de los sellos más característicos de su vida fue el impulso que dio para exhortar a los Pontífices a Roma en los duros momentos del Destierro de Avignón, algo en lo que insistió hasta que lo consiguió. También destacó por su contribución a la renovación de la vida religiosa, algo por lo que luchó hasta el final de sus días.

A pesar de que su vida humana se iba deteriorando, no cesó en pedir a Dios por la salvación del mundo y la revitalización de la Iglesia Universal. Muere muy prematuramente, en el año 1380. En su vivencia sobrenatural tuvo conversaciones con el Señor que le confió muchos secretos por los que iba a pasar la humanidad. Es Co-Patrona de Europa junto a San Benito de Nursia, Santa Brígida de Suecia, Santa Edith Stein y los Santos eslavos Cirilo y Metodio.

Fuente: Cope

Oraciones de los santos para invocar a san José, terror de los demonios

Oraciones de los santos para invocar a san José, terror de los demonios

Shutterstock | hramikona. ODESSA REGION, UKRAINE – NOVEMBER, 29, 2019: Orthodox icon of the Byzantine style Saint Joseph

Con el amor y la generosidad con la que protegió a Jesús, también protegerá tu alma

¿Sabías que san José es el único santo que ostenta el título de “Terror de los demonios”? Después de la Virgen María no hay santo a quien más teman los malos espíritus que a san José, el padre adoptivo de Jesús.

Y le temen justamente por esto, porque es el padre de Cristo y tiene un extraordinario don y poder de intercesión paternal en el cielo.

Bartolo Longo
El beato Bartolo Longo es un gran testimonio de cuánto puede ayudarnos san José contra el poder del mal.

Longo, atormentado por el sufrimiento por haberse convertido en “sacerdote de Satanás”, pidió la salvación a María, propagando toda su vida la oración del Rosario en agradecimiento.

A san José le tenía una gran devoción. Se sentía particularmente apegado a su título de “Terror de los Demonios.” Y a él le dedicó un completo libro de oraciones, Il mese di marzo in onore di san Giuseppe.

En este libro nos deja este consejo:

Pronuncia con frecuencia y gran confianza los nombres de Jesús, María y José. Sus nombres traen paz, amor, salud, bendiciones, majestad, gloria, admiración, alegría, felicidad y veneración. Sus santos nombres son una bendición para los ángeles y los hombres, y provocan terror a los demonios. Los cristianos siempre deben tener los nombres de Jesús, María y José en el corazón y los labios.

San Pío de Pietrelcina
Galería fotográfica

San José, con el amor y la generosidad con la que protegió a Jesús, también protegerá tu alma, y así como lo defendió de Herodes, defenderá tu alma del Herodes más feroz: ¡el diablo!

Todo el cuidado que el Patriarca San José tiene por Jesús lo tiene por ti y siempre te ayudará con su patrocinio.

Él te liberará de la persecución del malvado y orgulloso Herodes, y no permitirá que tu corazón se aleje de Jesús.

¡Ite ad Ioseph! Acude a José con extrema confianza, porque no recuerdo haberle pedido nada a san José sin haberlo obtenido fácilmente.

Hoy te compartimos estas pequeñas oraciones para rezar cuando sientes que el “mal” te acecha:

Beato Bartolo Longo

Tu nombre, José, es la alegría del cielo,

el honor de la tierra y el consuelo de los mortales.

Tu nombre vigoriza a los débiles, consuela a los afligidos,

cura a los enfermos, ablanda los corazones endurecidos,

nos ayuda en la tentación, nos libera de los engaños del demonio,

obtiene todos los dones

y comparte el poder de los santos nombres de Jesús y de María.

San Antonio María Claret

Oh glorioso San José, ruega por mí, ayúdame y defiéndeme de Satanás.

(Fuente: Aleteia)

Memoria de San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria de San Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia

Cristo Resucitado enseña a sus discípulos lo que les había dicho antes de su Misterio Pascual para abrirles el entendimiento y que sean testigos. Muchos de estos testigos ponen los conocimientos que han meditado por escrito. Hoy, precisamente, celebramos la Fiesta de San Isidoro de Sevilla, estudioso de los hondos misterios lo que le da una honda y vasta cultura.

Nacido en Cartagena el año 556, es hijo de padre de ascendencia romana que estaba emparentado con la monarquía visigoda. Hermano de los también Santos Leandro, Fulgencio y Florentina, pronto quedará huérfano de padre. Leandro se hará cargo de los otros tres al ser el mayor, tratándoles con gran dureza, lo que hace que Isidoro se escape de casa.

Será el tiempo en que de nuevo se recree al hijo pródigo que reflexiona acertadamente. Al volver por propia voluntad, es llevado a un Monasterio, donde se afianzará en el estudio, ya que poseía una gran capacidad de sabiduría. Fruto de su sapiencia, escribe “Las Etimologías”, un libro que recoge todos los misterios del saber, constituyendo un auténtico manual de consulta al que accedían los hombres más prestigiosos del medievo y el Renacimiento.

También escribió biografías de hombres ilustres, recopilando estudios sobre las ciencias y las artes. Ayudó a su hermano Leandro como Obispo de Sevilla, sucediéndole después en el gobierno de la Iglesia Hispalense. Su principal preocupación fue la formación intelectual y espiritual del clero. Entre sus lecturas favoritas se encontraban las de San Agustín o San Gregorio Magno, y entre sus discípulos se encuentra San Ildefonso. Muere el 4 de abril del año 636, siendo declarado Doctor de la iglesia en 1722.

(Fuente: Cope)

San Hermenegildo, mártir y “patrono de los conversos”

Hoy se celebra a San Hermenegildo, mártir y “patrono de los conversos”

San Hermenegildo fue un príncipe visigodo que habiendo crecido bajo la influencia del arrianismo rompió lazos con este y se convirtió al catolicismo. Murió martirizado por mantenerse fiel a la Iglesia Católica, al negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arrianista. Nació en Medina del Campo, Valladolid (España), alrededor del año 564.

El arrianismo es una herejía con base en la doctrina cristiana pero que distorsiona completamente la comprensión de la Santísima Trinidad y su dogma. Su origen se remonta a Arrio (Libia, 250 – Constantinopla, 336), que negaba la divinidad de Jesucristo sosteniendo que este había sido creado. El arrianismo fue adoptado por el pueblo visigodo y se convirtió en la práctica oficial.

El último monarca entre los visigodos que profesó esta herejía fue Leovigildo, padre de San Hermenegildo y quien afianzó la hegemonía de los visigodos en Hispania (España) entre 569 y 586. 

San Hermenegildo, criado en el arrianismo, contrajo matrimonio en 576 con una princesa católica de origen franco, llamada Ingunda. Ella fue precisamente quien influiría en su conversión y acogida de la verdad católica.

Por otro lado, su padre contrajo segundas nupcias con Goswintha, viuda del rey Atanagildo, quien además era abuela de Ingunda y una fervorosa arriana anticatólica. Goswintha había intentado apartar a Ingunda del catolicismo. Ante la negativa de la joven y para zanjar el entredicho, en el año 579 el rey Leovigildo envió a Hermenegildo a la ciudad de Bética (hoy Córdoba, Andalucía) como gobernador.

Sin embargo, ante el insostenible fanatismo religioso de su madrastra y la severidad con que su padre trataba a los católicos en España, San Hermenegildo se vio obligado a tomar las armas para proteger a sus hermanos cristianos. Es decir, decidió alzarse en armas contra su padre, con el apoyo de Bética y Mérida, y se proclamó a sí mismo rey. Además, para verse fortalecido políticamente, hizo alianza con los bizantinos.

Tras cinco años de guerra civil, Hermenegildo fue derrotado y capturado en Sevilla por su padre. Después fue desterrado a Tarragona donde finalmente sería ejecutado de un mazazo en la cabeza, en la Pascua del año 585, luego de haberse negado a recibir la comunión de manos de un obispo hereje.

El rey Leovigildo murió en 586 y fue sucedido por el hermano de Hermenegildo, Recaredo, quien también se convirtió al catolicismo. Durante el III Concilio de Toledo (año 589), los principales representantes del pueblo godo hicieron profesión solemne de la fe católica. Aquel año (589) marcaría el inicio del vínculo entre España y el catolicismo, vínculo que se mantiene hasta hoy. Por otro lado, San Gregorio el Grande atribuye a los méritos de San Hermenegildo la conversión de su hermano Recaredo y de toda la España visigótica.

En 1585 Felipe II de España le pide al Papa Sixto V que autorice el culto al mártir Hermenegildo en todo el reino. Su festividad quedó fijada el día del aniversario de su muerte, es decir, el 13 de abril. San Hermenegildo fue canonizado por el Papa Urbano VIII en 1639, más de un milenio después, quien lo declaró “patrono de los conversos”.

(Fuentes: Aciprensa)

Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal

Hoy es la Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal

San José tuvo el privilegio de ser esposo de María, de criar al Hijo de Dios y ser la cabeza de la Sagrada Familia. Es patrono de la Iglesia Universal, de muchísimas comunidades religiosas, instituciones y países, y de la ‘buena muerte’.

«José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt. 1, 20-21), dijo el ángel en sueños a San José, justo varón.

San José es conocido como el “Santo del silencio” porque no se conoce palabra pronunciada por él, sin embargo sí conocemos sus obras, su fe y amor, los que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio.


Dice una hermosa tradición popular que doce jóvenes pretendían casarse con María y que cada uno llevaba un bastón de madera muy seca en la mano. De pronto, cuando la Virgen debía escoger entre todos ellos, el bastón de José milagrosamente floreció. Los ojos de María, entonces, se fijaron en él. Por eso se le representa con un bastón o vara florecida en las manos.

Junto a Santa María, San José sufrió las vicisitudes que rodearon el nacimiento del Mesías, en especial que no los quisieran recibir en Belén la noche en que su amada esposa dio a luz. El Hijo de Dios, que fue encomendado a sus cuidados, tuvo que nacer en un establo y, a los pocos días, ser llevado fuera del país, rumbo a Egipto. Nada parecía seguro en la forma como su Hijo llegaba al mundo, todo lo contrario: José tuvo que encabezar la huida de la familia, como si hubiese cometido una falta o un delito, cuando lo único que quería era poner a Jesús a buen recaudo, lejos de la mano asesina de Herodes. Y con toda esa inseguridad, el buen José obedeció a Dios en todo y confió enteramente en la Providencia.

Como era un carpintero, no pudo darle lujo alguno a Jesús y, por el contrario, tuvo que hacerlo convivir con la pobreza. Sin embargo, el tiempo que le dedicó para atenderlo y enseñarle su profesión fueron más que suficientes para que el Señor conociera el cariño y la guía de un padre. Nada se guardó para sí, y todo lo dejó por Él. José supo comprender a su Hijo cuando su misión lo apremiaba, como aquella vez que se extravió y lo encontró enseñando en el templo. Hasta en eso José fue desprendido y generoso.

Los mejores años de su vida los pasó en contacto directo con Dios, ¡conviviendo bajo el mismo techo! ¡Cuántas veces su mirada debe haberse cruzado con la de Jesús! ¡Cuántas veces debe haberse quedado contemplando la grandeza de Dios en ese Jesús niño o adolescente mientras se iba haciendo hombre! ¡Cuántas veces deben haber hablado y compartido experiencias! Y es que Dios, en su humildad infinita, se dejó educar mansamente por José, mientras Él, Jesús, educaba a su propio padre en la tierra con sus palabras y sus gestos.


Hay mucho de maravilloso y ejemplar en San José para cualquier padre que quiera amar como Dios manda. Sin embargo, por ahora habrá que resaltar un último punto: San José es el Patrono de la buena muerte porque tuvo la dicha de morir acompañado y consolado por Jesús y María.

La Iglesia católica lo tiene como Santo Patrono y protector desde siempre, pero esa misión no fue explicitada oficialmente hasta que el Papa Pío IX lo estableció así en 1847. Ya Santa Teresa de Ávila había profundizado y difundido la devoción a San José a consecuencia del milagro de su recuperación, obtenida por intercesión del Santo. Teresa solía decir: «Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo».

Hacia el final de su vida, Santa Teresa terminó escribiendo: “durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir».

(Fuente: Aciprensa)

San Cirilo de Jerusalén, Obispo y Doctor de la Iglesia

Hoy se conmemora a San Cirilo de Jerusalén, Obispo y Doctor de la Iglesia

San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia, fue un obispo de origen griego que vivió durante el siglo IV. Es considerado uno de los miembros más importantes de la Patrística por su contribución al desarrollo y esclarecimiento de la doctrina cristiana. Es recordado también por haber sido Obispo de Jerusalén y haber estado presente en el gran Concilio de Constantinopla (el segundo concilio ecuménico de la historia), siendo un fiel defensor de la recta doctrina contra la herejía arrianista y las influencias paganas.

La tradición nos recuerda la importancia de San Cirilo en el Concilio de Constantinopla cuando se le denominó «valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión».

Este Santo nació cerca de Jerusalén alrededor del año 315. Según la tradición fue ordenado sacerdote por San Máximo, Obispo de Jerusalén, quien le encomendó la tarea de instruir a los catecúmenos; tarea que realizó por muchos años.

Estos textos denominados «Catequesis» o “Catequéticos” le merecieron siglos más tarde el título de Doctor de la Iglesia, concedido por el Papa León XIII. Se trata de 18 sermones pronunciados en Jerusalén acerca de la penitencia, el pecado, el bautismo y el Credo para instruir a los catecúmenos y recién bautizados. Hay en estos textos además un desarrollo importantísimo de la teología sacramental, en especial en torno a la presencia real de Cristo en la Eucaristía bajo la forma de pan.

Por otro lado, San Cirilo recoge en su obra notas importantes sobre el descubrimiento de la Cruz del Señor y la roca que cerró el Santo Sepulcro. El interés por este tema fue una herencia de San Macario, antiguo obispo de la Ciudad Santa, quien según la tradición apoyó a Santa Elena en la búsqueda de las sagradas reliquias de Cristo.

Se cree que San Cirilo murió en Jerusalén en el 386. En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 18 de marzo.

Para conocer más de este santo ingrese AQUÍ

(Fuente: Aciprensa)