Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Memoria de los santos Ponciano e Hipólito, mártires

Memoria de los santos Ponciano e Hipólito, mártires

Ha habido muchos Santos que han experimentado sus divisiones y cuya memoria o fiesta se hace en el mismo día. Hoy celebramos a los Santos Ponciano e Hipólito, ejemplo de ello. En el año 230, Ponciano es elegido Pastor de la Iglesia Universal. El panorama que se presenta en esos momentos no es excesivamente fácil, sobre todo por la situación de cisma creada dentro de la Comunidad Eclesial.

Entre los detractores del nuevo Papa, se encuentran el Sacerdote Hipólito, hombre experto en Sagrada Escritura y de honda profundidad, tanto espiritual como humana. Algunas discusiones sobre el Misterio de la Santísima Trinidad, les habían llevado al enfrentamiento entre ambos, hasta tal punto que Hipólito se opone bruscamente al nuevo Pontífice, como ya se había opuesto al Papa Calixto, años atrás, presidiendo una comunidad eclesial cristiana enfrentada al Obispo de Roma.

Esto causaba gran estupor y tristeza en los creyentes de buena voluntad. Sin embargo, de todo esto la Providencia Divina va a sacar un germen de unidad en la Iglesia. Y es que unos años después, Maximiano decreta una dura persecución contra los seguidores de Cristo. Por este motivo, al ver que los cristianos de la Capital del Imperio ponen su confianza en ambos pastores, el Emperador decreta el arresto de los dos.

Cuando ellos son conscientes del problema existente, renuncian a sus cargos, siendo deportados, posteriormente, a Cerdeña. Así permanecen unidos hasta sufrir el martirio y derramar su sangre por el Nombre del Señor Jesús. Una vez terminada la persecución, será el Papa Fabián quien recupere los cuerpos, llevando las reliquias a Roma para que se les dé el culto debido.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Clara, virgen

Memoria de Santa Clara, virgen

Siempre el testimonio arrastra. Lo mismo sucede con la vida de los Santos. Hoy celebramos a Santa Clara, que sirvió a Dios imitando la Santidad de los que le rodeaban. Nacida en Asís el año 1193, a los 18 años, sintió que Dios le tocaba el corazón por medio de uno de los sermones cuaresmales de su convecino San Francisco. Fruto de este cambio dejó su rica mansión y fue a visitar al predicador en una morada muy pobre que tenía a las afueras de la ciudad para iniciar esa vida austera.

Enviada a unas religiosas que le preparasen para ser una monja santa, sus hermanos, al enterarse, quisieron llevársela en vano de vuelta a casa. Una vez establecida en una Casa, al lado de San Damián, el Convento se llenó de religiosas, entre las que se encontraban su madre y su hermana. Poco después, es nombrada Superiora de la Comunidad, intentando dejarlo varias veces en vano. Durante este tiempo, se entrega totalmente al servicio de la casa, sirviendo a la mesa, y muy comprometida con las tareas del hogar.

Entregada también a la penitencia más austera, con el paso del tiempo tiene que moderarse para evitar caer enferma, algo que va comprendiendo que Dios tampoco quiere. Así se van consolidando las Clarisas que, actualmente, se reparten por todo el mundo, también llamadas las Damas Pobres de San Damián. Su Amor al Señor Sacramentado le libró de muchas pruebas que acecharon al propio Convento. En sus últimos momentos profundizó en el Misterio Pascual de Cristo, hasta que muere en 1253.

Dado ese amor a la Eucaristía cuando estaba en la cocina preparando la comida, a veces sonaba la campanilla de la Iglesia indicando la Consagración. Ella sentía deseos de estar en ese momento allí, pero como las ocupaciones del Monasterio se lo impedían, la pared se volvía transparente como el cristal y ella así lo veía y expresaba su Adoración. Por este motivo Pío XII nombró a Santa Clara Patrona de la televisión.

Fuente: Cope

Fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir

Fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir

La antigüedad de muchos Santos les da gran popularidad y mucho más si provienen de la Iglesia de Roma. Hoy celebramos a San Lorenzo, cuyo nombre en latín significa “coronado de laureles”. Nace en Jaca, Provincia de Huesca, en Hispania hacia el año 225. Desde el principio comienza a sentir la inquietud espiritual de ir a Roma.

Una vez en la Ciudad Eterna y capital del Imperio Romano, el Papa Sixto II le nombra asistente espiritual de los pobres, dada su capacidad de acogida. Por ello entra en el Orden Sacerdotal de los servidores de Dios desde el Diaconado. Pero en medio de su servicio a Dios y al prójimo, el emperador Valeriano, el año 257, promulga un edicto para perseguir con mayor dureza a los cristianos. Y en una de las detenciones donde son apresados el Papa y varios servidores de la Fe, Lorenzo es también detenido.

Sin embargo, el diácono que aunque también iba a morir, sería el último de todos ellos, finalmente fue el primero en sufrir el martirio. El motivo fue que el propio Valeriano le mandó que le trajese todos los tesoros que poseía la Iglesia para requisarlos. Después de varios días, Lorenzo apareció con todos los pobres y necesitados, asegurándole al Emperador que esos eran los bienes de la Comunidad Eclesial.

Al tomarlo como un gesto de burla, el César ordenó un tomento más cruel como represalia: que fuese tostado en una parrilla, hasta morir. Incluso cuenta la tradición que su fortaleza de Fe unida a su gran sentido del humor le hizo decirles a los que le infringían semejante tormento “volvedme del otro lado que de este ya estoy asado”. Su vida se hizo célebre en toda la cristiandad. Prueba de ello es que en el Medievo fue Patrón de Roma, junto con los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, virgen y mártir

Memoria de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, virgen y mártir

La vida de los Santos es un testimonio que cala en el corazón de otras almas. Hoy celebramos a Santa Teresa Benedicta de la Cruz, cuyo nombre originario es Edith Stein, que sintió el acercamiento de Dios gracias a otras personas que reflejan su camino de perfección con la Santidad como meta. Nace en octubre de 1891, el día 12, festividad de la Virgen del Pilar.

En un ambiente donde se crían otros seis hermanos más, la familia es practicante de la religión judía. Ella, que por decisión libre se alejó de la práctica religiosa, nunca despreció el judaísmo. Sintiendo una especial atracción por la Filosofía en su juventud, desemboca en el pensamiento de Adolf Reinach quien, además de ser discípulo de Husserl, es un cristiano convencido. Este pensamiento dejará en Edith una huella imborrable.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, asiste como enfermera a los que sufren, en un gesto de aportar algo a tanta gente que sufría. Después retorna a los estudios doctorándose y haciéndose ayudante del profesor Husserl. Cuando le encomiendan custodiar la herencia filosófica de Reinach, se entrevista con su viuda y el dolor de aquella mujer, le empuja a descubrir la Cruz de Cristo, sintiéndose tocada por el Señor poco después al leer la Vida de Santa Teresa de Jesús.

Así se bautiza y entrará con su hermana en el Carmelo de Colonia, pasándose a llamar Teresa Benedicta de la Cruz. Pronto llegará la Segunda Guerra Mundial y ella informa al Papa del peligro que corre el pueblo hebreo, hasta que es apresada por los nazis, por su ascendencia judía, muriendo en la cámara de gas en 1942. Santa Teresa Benedicta de la Cruz fue proclamada por San Juan Pablo II Co-Patrona de Europa junto a San Benito de Nursia, Santa Catalina de Siena, Santa Brígida de Suecia y los Santos eslavos Cirilo y Metodio.

Fuente: Cope

Memoria de Santo Domingo de Guzmán, presbítero y doctor de la Iglesia

Memoria de Santo Domingo de Guzmán, presbítero y doctor de la Iglesia

(En República Dominicana se celebra el día 4 por disposición de la Conferencia del Episcopado Dominicano, en conmemoración del aniversario de la fundación de la ciudad de Santo Domingo, primada de América).

Domingo nació en el año 1170 en Caleruega (Burgos), en el seno de una familia acomodada, de la que recibió una formación religiosa. Destaca por ser uno de los religiosos más conocidos e importantes de la Iglesia. Fundador de la Orden de Predicadores , dedicó su vida a la religión, y hoy en día su obra se extiende por los cinco continentes. 

Su historia, ya desde antes de su nacimiento, se encuentra envuelta en leyenda, puesto que se cuenta que su madre, Juana de Aza, antes de que Domingo naciera, soñó que llevaba en su vientre un cachorro con una antorcha encendida en la boca. Incapaz de comprender el significado de este sueño, decidió buscar la intersección de Santo Domingo de Silos, y postrada ante su tumba comprendió que el hijo que esperaba iba a encender el fuego de Cristo en el mundo por medio de la predicación.

Domingo se formó en Gumiel de Izán junto a su tío que era arcipreste en esta localidad, y posteriormente viajó a Palencia, donde estudió humanidades, filosofía y teología en las escuelas catedralicias. Fue precisamente conocer en profundidad la Palabra de Dios lo que más atrajo su atención, y cuenta la historia que todavía estando en Palencia, en torno al año 1191, “en un rasgo de caridad heroica”, decidió vender sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba el país.

Sus armas para convertir eran la oración, la paciencia, la penitencia, y muchas horas dedicadas a instruir a los ignorantes en religión.

En agosto de 1216 fundó Santo Domingo su Comunidad de predicadores, con 16 compañeros que lo querían y le obedecían como al mejor de los padres. Los preparó de la mejor manera que le fue posible y los envió a predicar, y la nueva comunidad tuvo una bendición de Dios tan grande que a los pocos años ya los conventos de los dominicos eran más de setenta, y se hicieron famosos en las grandes universidades, especialmente en la de París y en la de Bolonia. 

Era el hombre de la alegría, y del buen humor. La gente lo veía siempre con rostro alegre, gozoso y amable. Sus compañeros decían: «De día nadie más comunicativo y alegre. De noche, nadie más dedicado a la oración y a la meditación». Pasaba noches enteras en oración.  Era de pocas palabras cuando se hablaba de temas mundanos, pero cuando había que hablar de Nuestro Señor y de temas religiosos entonces sí que charlaba con verdadero entusiasmo.   Sus libros favoritos eran el Evangelio de San Mateo y las Cartas de San Pablo. Siempre los llevaba consigo para leerlos día por día y prácticamente se los sabía de memoria.

Fuente: Cope | Aleteia

9 datos sobre la vida de San Ignacio de Loyola que debes conocer

9 datos sobre la vida de San Ignacio de Loyola que debes conocer

San Ignacio de Loyola / Crédito: Dominio Público

El 31 de julio se celebra la fiesta de San Ignacio de Loyola. Aquí te presentamos algunos de los datos que marcaron la vida de uno de los santos más famosos de la Iglesia, fundador de la Compañía de Jesús y creador de los ejercicios espirituales.

1. San Ignacio de Loyola fue un noble

Iñigo de Loyola (no tomaría el nombre de ‘Ignacio’ hasta después de sus estudios en París) provenía de una familia noble y antigua del País Vasco.

2. Fue libertino

La situación sociopolítica en el País Vasco feudal del siglo XVI, en la parte más occidental de los Pirineos, era sumamente violenta. Como algunos nobles de la época, Ignacio era conflictivo, violento y vivía una sexualidad irresponsable.

El soldado español convertido en místico puede ser el único santo con antecedentes policiales de peleas nocturnas (obviamente del tiempo anterior a su conversión).

3. San Ignacio de Loyola casi muere en batalla

En 1519, a los 28 años, Ignacio exigió que su pequeño grupo de soldados luchara contra una fuerza invencible de 12.000 tropas francesas en Pamplona, España. Su valor le valió una bala de cañón en las piernas, que destrozó una y dañó gravemente la otra.

Estas heridas hicieron que tuviera que pasar un largo período de convalecencia en la casa familiar Loyola. Este período cambió su vida, y el mundo, para siempre.

4. Se convirtió al catolicismo leyendo libros espirituales

Mientras convalecía leyó textos sobre la vida de Cristo y los santos y decidió imitarlos. Una noche se le apareció la Virgen María con su Hijo y desde entonces se propuso servir al Rey del Cielo.

Un dato curioso es que copió pasajes de la vida de Cristo y los de los santos: las palabras de Jesús fueron inscritas en rojo y las de su Santísima Madre en azul.

5. La congregación de San Ignacio iba a llamarse la “Compañía de María”

Después de su conversión, la Virgen se le apareció hasta en treinta ocasiones. Fueron tantas que Ignacio quiso llamar a su nueva orden originalmente “la Compañía de María”.

Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida.

6. Se convirtió en un mendigo

Ignacio pensó largamente sobre los “espíritus” en su vida: los espíritus que conducen a Dios y los espíritus nacidos del diablo. Esto lo estimuló a vivir de una manera que los historiadores han llamado su período de peregrinación.

Durante este tiempo, estaba resuelto a renunciar a los placeres mundanos. Se puso un sayal y zapatos con suela de cuerda.

7. San Ignacio quiso convertir musulmanes

Al poco tiempo de completar los ejercicios espirituales, Ignacio declaró: “¡Dios quiere que convierta a los musulmanes!”. Fue hasta Tierra Santa en 1523, donde predicaba en las calles enérgicamente y evangelizaba a todos los que podía.

A pesar del entusiasmo solo se quedó un año. Regresó a España y estudió latín, lógica, física y teología.

También evangelizaba a niños y organizaba reuniones.

8. Sus compañeros fueron llamados “Diablos”

Los primeros compañeros que tuvo en la Compañía de Jesús, fundada en 1540, fueron descritos por un historiador inglés en el siglo XIX como los Siete Diablos Españoles.

Los compañeros (en realidad eran seis y no todos eran españoles) se habían encontrado con Ignacio durante sus estudios en París y se reunieron en Roma para convertirse en el núcleo de la futura de la Compañía.

En menos de un siglo, Ignacio y Francisco Xavier serían canonizados.

9. Cuando murió San Ignacio de Loyola ya había miles de jesuitas

Ignacio vivió sus últimos años en una pequeña habitación en Roma. Desde allí gobernó la Compañía de Jesús y fue testigo de su crecimiento: de solo 6 jesuitas en 1541 pasaron a 10.000 en 1556, el año de su fallecimiento.

Los jesuitas se expandieron por toda Europa, India y Brasil durante esos años.

(Fuente: Aciprensa)

Memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María

Memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María

Está claro que Dios quiso plantar su tienda entre nosotros viniendo en el seno de una familia, cuando asumió la humildad de nuestra carne. Hoy celebramos a los Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen, y abuelos de Jesús. Es una antiquísima tradición que se remonta a los primitivos tiempos, la que da estos nombres a los padres de María.

De esta manera se da un reconocimiento especial a los que engendraron a la Madre de Dios. Ana, nace en Belén y su nombre, etimológicamente, significa “gracia, amor y plegaria”. Desposada muy joven con Joaquín, nacido en Nazaret, cuyo nombre, según San Epifanio, significa “Dios levanta”, vivían de las tareas del campo.

De los bienes obtenidos, una parte era para el sostenimiento familiar, otra la destinaban para ayuda del Templo, donde se alababa a Dios y se pedía insistentemente la Venida del Salvador, así como una tercera parte, destinada al auxilio de los pobres y necesitados. La prueba se presenta cuando pasan los años y no tiene hijos, porque los judíos consideraban una maldición divina a la familia estéril.

Sin embargo, la oración de los dos esposos, hace que el Cielo se fije en su sencillez y, a semejanza de la madre de Samuel en el Antiguo Testamento, Ana concibe y da a luz una niña a la que llamará María. Lo que es un prodigio más de la Providencia, encaja especialísimamente en el Designio Salvador de Dios y, por lo tanto, en su Divina Providencia. Concebida sin pecado, Ella será la que alumbre al Salvador. Venerados, primero en Oriente, su culto se extiende a toda la cristiandad. También hoy es el día de los abuelos.

Fuente: Cope

Fiesta de Santiago Apóstol

Fiesta de Santiago Apóstol

Cuando un maestro se esfuerza para que los discípulos aprendan y sigan sus huellas, es de justicia reconocerle sus méritos. El guía se ha esforzado para dar lo mejor a quienes le ven. Se esfuerza en ser ese ejemplo, muchas veces con fallos pero ha dado lo mejor de sí. Eso le sucede al gran Patrón de España, Santiago Apóstol. Lo mejor de él lo ha dejado entre sus gentes de origen y él como fiel servidor de Cristo viene a hacerse uno a uno con los habitantes de Hispania, sin someterse a la ley, existente en palabras de San Pablo.

Santiago es de oficio pescador y nacido en Galilea. Su padre es Zebedeo, un hombre que es propietario de una gran red de pesca y está casado con María Salomé. También tienen otro hijo, que es Juan. Seguramente, más joven que su hermano  Santiago. Los días transcurren y, un día, el famoso Profeta de Galilea, Jesús de Nazareth les llama a los dos a orillas del Lago Genesaret. Ellos lo dejan todo y le siguen. La vida cambia. Aquel Hombre al que siguen, poco a poco, les va cautivando y encaja con lo que dicen las Viejas Profecías del Mesías que había de venir.

Santiago, junto a Pedro y su hermano Juan, son los tres más predilectos en el grupo de los Doce. Es impetuoso y el Señor le llamará como a su hermano Boanerges (en hebreo “hijos del trueno”), dado que quieren mandar fuego del Cielo a Samaria cuando no les dejan pasar para ir a Jerusalén. En la Transfiguración contemplará al Señor con Moisés y Elías. Y uno de los momentos más conflictivos es cuando se acercan con su madre y le piden el puesto a la derecha e izquierda en el Cielo al Maestro. La respuesta es rotunda. Ya que han asegurado ser capaces de beber el cáliz de sufrimientos de Cristo, lo beberán, pero los puestos en el Cielo son cosa del Padre.

Ahí queda todo, pero tras la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés, Santiago viene hasta Hispania, llegando a las costas de Iria Flavia en el Finisterre, lo que es Galicia. En su llegada no avanza mucho, porque los pobladores paganos de aquí ven la religión que predica como una superstición o algo que choca con sus creencias en dioses cósmicos. La verdad es que es para desanimarse y Santiago pasa por ello.

La tradición relatará que el Apóstol ha llegado extenuado a Cesaraugusta (Zaragoza) y se sienta a orillas del Ebro. Se cambia su agobio por un gesto de dulzura, porque la Providencia lleva a la Virgen aún en la tierra a verle, traída por los coros angélicos. La Señora le conforta y le promete que esta tierra será lugar de Fe. El Pilar, que empieza siendo una Iglesia, que cristaliza en Basílica como la conocemos ahora, hará dilatarse el cristianismo por España y los pueblos hermanos al otros lado del charco. Así sucede y Santiago retorna a Jerusalén, donde, en una redada de Herodes, es decapitado. Sus restos son traídos a Iria Flavia por sus discípulos.

Pasados unos siglos, el obispo Teodomiro es alertado por el pastor, de nombre Pelayo, que unas luces deslumbran el bosque. Ahí descubren que esas luces son las del Apóstol Santiago, que trajo la Fe a estas tierras. De ahí, Compostela (Campus Stellae). Desde entonces Santiago ha sido ese itinerario espiritual y cultural para muchos peregrinos que han ido hasta su sepulcro desde la Edad Media hasta nuestros días.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Brígida, religiosa

Memoria de Santa Brígida, religiosa

La fortaleza de la mujer creyente encuentra su inicio en la Virgen y su prolongación en aquellas mujeres que, a lo largo de la historia, fueron fieles al Señor con esa repercusión en su vida cotidiana. Hoy celebramos a Santa Brígida, una de estas mujeres fuertes en la Fe y en la vida. Nacida el año 1303 en Suecia, sus padres fueron de la alta aristocracia, que se preocuparon de dar la debida educación religiosa a su hija.

A los catorce años le casaron con un caballero del que tuvo 8 hijos. La santidad de unos y el alejamiento de la Fe de los otros, hace que ella se vuelque en inculcar a todos el santo temor de Dios, manifestado en la práctica de las virtudes cristianas y humanas. Llamada por Doña Blanca a la corte, siempre dio testimonio de su condición de creyente, estimulando a los demás a seguirle. Asumiendo una costumbre de su tiempo, durante dos años llevó a cabo con su marido la peregrinación a Compostela, donde reposan los restos del Apóstol Santiago.

Después de enviudar, ella se siente atraída a una mayor dedicación a los necesitados por amor al Reino de los Cielos. En medio de la Guerra de los Cien Años y el destierro de Avignón, siente la llamada de lo Alto a fundar un Convento desde cuyo carisma, invite a todos a la santidad, proyecto que tuvo dificultades al destruirlo el monarca.

Pero ella no ceja en su celo por el Evangelio y nunca se echa atrás. Tras conseguir la vuelta de los Papas a Roma, lucha por la aprobación de su fundación, algo que conseguirá dos décadas más tarde. Muere en 1373. Santa Brígida de Suecia es Co-Patrona de Europa, junto a San Benito, Santa Catalina de Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz, además de los Santos Cirilo y Metodio, abogados de la Evangelización en la Europa Oriental.

Fuente: Cope

San Camilo de Lelis

Memoria de San Camilo de Lelis, presbítero

Una de los méritos de los que alcanzan la Santidad tal y como presenta el Pasaje Evangélico del Juicio Final es cuando el Señor premia a los buenos porque estuvo enfermo y fueron a visitarle, recordándoles que cada vez que lo hicieron con uno de los humildes lo hicieron con Él. Hoy celebramos a San Camilo de Lelis, abanderado del cuidado a los enfermos en peligro de muerte, Patrono de los enfermos y precursor de la Cruz Roja.

Nacido en Abruzos (Italia), en el año 1550, siguió la carrera militar como su padre. Pero la aparición de una pequeña enfermedad, le obliga a abandonar el ejército, ingresando en el Hospital de Santiago, donde, además de recuperarse, ayudó a los enfermos. Después de un tiempo donde estuvo alejado de Dios, siente la necesidad de convertirse. Tras intentar ingresar en un Convento franciscano, la aparición de las úlceras que tuvo en la infancia, hicieron que fuese expulsado, situación que se repitió cuando intentó entrar en los capuchinos.

De nuevo, en el Hospital de Santiago, fue nombrado asistente general, mientras se reponía de su dolencia. Pronto contactaría con San Felipe Neri, al que tomó como Director Espiritual en su camino hacia el sacerdocio. Al ver la ingente masa de peregrinos que llegaban a la Ciudad Eterna, los hospitales no estaban capacitados para atender a los enfermos.

Así funda una Comunidad de Religiosos dedicados por completo a este carisma. Dentro del mismo se trataba a los enfermos como si fuesen el propio Jesucristo, profundizando así, en el Amor a Dios y al prójimo. Con sus mejores colaboradores fundaría los Camilos, también llamados Siervos de los Enfermos, dedicados al cuidado de aquellos enfermos terminales que necesitan una especial atención. Muere en 1614.

Fuente: Cope