Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista

Fiesta de San Mateo, apóstol y evangelista

Él puso por escrito cuanto Cristo dijo e hizo. Natural de Cafarnaún su nombre es Mateo o Leví. Su padre es de nombre Alfeo. Mateo se hace amigo de las cosas injustas y con trampas aprende el oficio de publicano. Se trataba de una tarea que no era de gente afortunada, si no de personas tramposas. Se hacían pasar por meros recolectores de la contribución, pero, si podían, cobraban algo más y no escatimaban en hacerlo, bajo pretexto de que ese era el impuesto real.

De ese dinero se quedaban una parte, la que cobraban de más, o se ganaban el favor de los gobernantes y forjaban una situación mafiosa. Nunca se les podía pillar en robo, pero sus juegos de manos eran de sobra conocidos. Un día, entre los que van a su tienda, hay Alguien que no se esperaba: Jesús de Nazareth. Había oído hablar mucho de Él (¡Y quién no en ese momento!). Aquel Profeta del que conocía sus hechos, milagros y predicaciones le pide que le siga como el resto de discípulos.

La vida cambia para Leví, ya que deja su antiguo oficio y se va detrás del Maestro. Su entrada en los Doce causa estupor en muchos fariseos. Pero el Señor sabe bien que ha venido a llamar a los pecadores, que se reconocen tales y cambian. Es testigo de cuanto dice y hace Cristo. Así lo pondrá por escrito en el Evangelio, que incluye el Nuevo Testamento y que es el primero que aparece.

Su inicio habla de Jesucristo que entra en la historia de la humanidad haciéndose hombre. Por eso se representa a San Mateo con un hombre al lado. Mateo figura entre los nombres de los Doce y ve al Señor Resucitado, está en su Ascensión, recibe el Espíritu Santo y el encargo de predicar por todo el mundo. Ya había dicho el Señor, como recoge en su propio Evangelio, que serían perseguidos y martirizados. Esto lo va asumiendo Mateo a lo largo de su vida, hasta que muere mártir.

Fuente: Cope

Memoria de San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria de San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia

La sabiduría que recibimos de lo Alto es signo de que Dios nos da lo mejor de Él para que aprendamos a repartirlo sin malicia en bien los demás. Igual que Él se entrega por nosotros, quiere que nos entreguemos por Él a los otros. Hoy es la memoria de San Roberto Belarmino, Obispo y Doctor de la Iglesia, que vivió esta entrega.

Nace en Montepulciano –Italia- el año 1542. Los caminos del Señor, le guían hasta Roma donde ingresa en la Compañía de Jesús, ordenándose sacerdote. Dios le enriqueció con grandes cualidades intelectuales y de sapiencia. Estas dotes se notan claramente en sus clases como profesor de Teología en las universidades de Lovaina y en la Ciudad Eterna. Tiempo más tarde, San Roberto fue el encargado de dirigir una comisión a la que el Papa Clemente VIII encargó preparar la publicación de una edición revisada de la Biblia Vulgata.

Ya en la época del papa Sixto V se había preparado una edición, bajo la supervisión del Pontífice; pero la falta de conocimiento de los exegetas y el temor de modificar demasiado el texto corriente, la habían convertido en un trabajo inútil. La nueva versión, que fue aprobada por el papa Clemente VIII, precedida de un prefacio de San Roberto Belarmino, es el texto latino que se usa actualmente.

Pero fuera de las aulas, también tiene que aplicar su sabiduría, para defender la Fe, en un momento en que el protestantismo empezaba a extenderse. Es designado Obispo de la Diócesis de Capua y, posteriormente, será nombrado Cardenal. San Roberto Belarmino muere en Roma en el año 1621, aportando grandes soluciones a los problemas que aquejaban a la Iglesia de aquel momento.

Fuente: Cope

Novena a San Pío de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas

Hoy se inicia la novena a San Pío de Pietrelcina, el sacerdote de los estigmas

Este martes 14 de septiembre se inicia la novena al Santo Padre Pío de Pietrelcina, sacerdote franciscano que recibió los estigmas de Cristo y que tenía un especial don para la confesión.

Entre las muchas personas que se acercaron a confesarse con él, estuvo también el Papa San Juan Pablo II.

En septiembre de 2020, el Papa Francisco llamó al Padre Pío “dispensador incansable de la divina misericordia” y animó a los fieles a acercarse con confianza a la confesión, por lo que esta novena puede ser rezada por quienes no se confiesan hace mucho o tiene vergüenza de hacerlo.

“Poned vuestra confianza en la divina bondad de Dios, y estad seguros de que la tierra y el cielo fallaran antes que la protección de vuestro Salvador”, decía el santo capuchino.

Cercanos a su fiesta que se celebra cada 23 de septiembre, aquí una novena de preparación y en su honor.

Primer día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Segundo día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Tercer día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Cuarto día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Quinto día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Sexto día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Séptimo día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Octavo día de la novena a San Pío de Pietrelcina
Noveno día de la novena a San Pío de Pietrelcina

(Fuentes: Aciprensa)

Memoria de San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria de San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Hoy hacemos la conmemoración de un Santo que, si por algo se caracterizó, fue por su elocuente sabiduría. Compartió este talento en sus predicaciones y también nos la dejó por escrito como Padre de la Iglesia. Es la mejor presentación que se puede hacer de San Juan Crisóstomo. Viene a la vida en el año 307. El lugar, Siria. En su hogar, Juan escuchaba muchos relatos de hazañas militares que le contaba su padre, dedicado a la vida de armas. Sin embargo, la educación le fue dando también otras armas tan firmes como las de las historias de su padre: la firmeza y la Fe.

Las historias de su padre acabaron pronto tras la muerte de este. Su madre tenía la opción de volver a casarse, pero pensó en su hijo. No era justo que fuese abandonado en su niñez. Por ello, se dedicó por completo a que fuese una persona de provecho y temeroso de Dios. Juan fue puesto en las manos del mejor maestro de la zona para que le forjase esa cualidad de oratoria que tenía. A medida que se iba haciendo mayor, la madre temía que el hijo se fuese a un monasterio.

Ganas a Juan no le faltaban, pero también se sentía en deuda con su madre, que le había dado lo mejor, y tal vez Dios no le pedía un sacrificio que supusiese desatenderla. Entonces, se queda en el hogar y allí forja una verdadera escuela monástica. Era un lugar de estudio. La austeridad en el comer y la sobriedad eran los ingredientes esenciales que brotaban de la oración. Cuando su madre muere, Juan deja la casa y va al desierto. Parecía que Juan estaba en su sitio, pero las inclemencias del lugar dañaron su salud y retornó a su hogar.

Juan volvía a casa y, parecía, que para quedarse. No obstante, a la muerte del Obispo de Constantinopla, él es elegido como su sucesor. Las autoridades le recibieron bien al principio, hasta que le escucharon hablar con esa firmeza y lo desterraron. Años después, muere y es venerado por sus fieles, incluidas las autoridades que lo habían despreciado. En la mente de todos queda el sobrenombre de Crisóstomo que significa “boca de oro” por su elocuencia, que le hace ser un gran Padre de la Iglesia.

Fuente: Cope

Memoria de San Ramón Nonato, religioso

Memoria de San Ramón Nonato, religioso

Dios nos ayuda siempre con su Gracia y de esa forma nos inspira para que obremos el bien. En este día celebramos a San Ramón Nonato, que sintió una especial protección divina para llevar una vida de entrega total. Nacido a comienzos del siglo XIII, recibe este sobrenombre de Nonato porque le sacaron del seno materno, una vez había muerto su madre.

El Señor desde sus planes sabía perfectamente lo que iba a hacer con aquel alma buena. Desde pequeño da muestras de un gran amor a la Virgen visitando frecuentemente la Ermita de San Nicolás. Por entonces su padre le pone al frente de sus posesiones, pero él, gracias a una profunda amistad con Pedro Nolasco, empieza a plantearse una vocación al sacerdocio. En una segunda misión de administrar más bienes paternos, él siente que la Virgen le pide su servicio en la Orden de la Merced.

La Reina del Cielo le pone al corriente de que también iba a tener como compañeros en esta tarea a San Raimundo de Peñafort y al monarca Jaime I, el Conquistador. Siguiendo la voz de la Providencia ingresa en este carisma, ordenándose sacerdote. Pronto marcha a tierras de África a liberar a los cautivos, característica propia de los mercedarios. Su anhelo por servir a Dios en los demás, le hace ponerse en el puesto de algunos presos para redimirles.

Una vez vuelto a España, es nombrado Cardenal por el Papa Gregorio IX, quien el reconoce sus méritos por vivir las virtudes en grado heroico. Sin embargo, cuando marcha a Roma, no le da tiempo ya que antes, incluso, de los cuarenta años, muere, en medio de un clamor popular que le reconoce como Santo. Sus restos fueron sepultados en la Iglesia de San Nicolás en Portell.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Rosa de Lima, virgen

Memoria de Santa Rosa de Lima, virgen

(En República Dominicana se celebra este día por disposición de la Conferencia del Episcopado Dominicano)

Recuerda el Señor, en las Bienaventuranzas, que dichosos son los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Hoy celebramos a Santa Rosa de Lima, cuya limpieza de corazón saltaba a la vista. Nacida el 30 de abril de 1586, sus padres le pusieron el nombre originario de Isabel. Estando en Quites, provincia de Canta, al Noroeste de la capital peruana, donde su padre gobernaba unas tierras, es confirmada por el Arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo, llamándose a partir de entonces Rosa.

En 1606, recibe el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, ingresando en el Convento donde hacía diariamente su oración. La vida de Rosa se desarrolló, desde entonces, en el ambiente religioso de Perú. Su tiempo en casa, siempre transcurría en medio de un clima espiritual y de ofrecimiento del trabajo cotidiano.

A pesar de no ser la mayor de los hermanos, siempre decidió ser ella la que sostuviese a los demás dentro del hogar. Dentro de sus grandes virtudes se señala la obediencia, algo que siempre trató de cumplir, pidiendo, incluso, perdón a sus padres y superiores por cuantas veces no lo había hecho.

Tampoco faltó la humildad que siempre presidió todos sus gestos y acciones impregnados de caridad, centrados en la ayuda a las almas para alcanzar la salvación y en el socorro a los pobres desde las obras de misericordia. En todo esto siempre estuvo presente su espíritu de austeridad y penitencia. Muere en 1617 cuando contaba con sólo 31 años. Tuvo también un gran trato con su paisano San Martín de Porres.

Fuente: Cope

Memoria de San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria de San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia

Recuerda el Señor a los fariseos, en el Evangelio, que los publicanos y pecadores les precederán la delantera en el camino al Reino de los Cielos. Hoy celebramos a San Agustín de Hipona, en quien se cumple este Pasaje de la Escritura porque alcanzó la conversión agarrándose a la Misericordia de Dios.

Nacido en Tagaste (Norte de África) el año 354, es hijo de Santa Mónica, cuya memoria celebrábamos ayer, y de un pagano converso de nombre Patricio. Durante su juventud se desvió de los caminos de la Fe en que le había instruido su madre, fruto de una profundización errada en los estudios. Imbuido en los placeres terrenales, y dentro de esta vida sin rumbo en que se hallaba sumergido, abraza el maniqueísmo, convencido de que en ella hallaría la verdad.

Esta doctrina errónea fue difundida por el persa Manes, quien defendía la oposición entre un dios bueno, dando también a Satanás categoría de dios creador de todo lo malo. También aceptaban la reencarnación. Todo esto introdujo a Agustín en un vacío, que terminó en su conversión, gracias a los ruegos de su propia madre. En la Pascua del año 387, se hace bautizar por San Ambrosio de Milán. A partir de entonces, vuelve a su tierra natal, donde llevará una vida contemplativa.

Elegido Obispo de Hipona, fue un pastor ejemplar que profundizó en el estudio de Platón y de los pensadores de la antigüedad, dándoles un sentido de conciliación con la Fe cristiana a sus obras de corte pagano. De esta forma combatió las herejías de su tiempo, siendo un baluarte de la Fe y la Tradición Cristiana. Entre sus muchos escritos filosóficos y teológicos, destaca La Ciudad de Dios. San Agustín muere en el año 430.

Fuente: Cope

Memoria de Santa Teresa de Jesús Jornet, virgen y Patrona de la Ancianidad

Memoria de Santa Teresa de Jesús Jornet, virgen y Patrona de la Ancianidad

Existen muchos Santos cuya trayectoria no estaba muy delimitada en un principio. Incluso parece como si fuesen en un camino y en un carisma concreto y luego se manifestaron otros distintos. Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús Jornet que tardó en descubrir el Plan de Dios en su vida. Nace en Aytona, Provincia de Lérida en 1843, dentro de una familia profundamente cristiana.

Pronto estudiará magisterio dedicándose a la enseñanza en Argensola (Barcelona). Cuando el P. Francisco Palau, tío abuelo suyo, le invita a ayudarle en una posible fundación que va a llevar a cabo, ella, opta por la vida contemplativa, entrando en las Clarisas de Briviesca (Burgos), mientras su hermana ingresa en las Hijas de la Caridad.

La situación social y política, le impiden emitir los votos, por lo que se hace Terciaria Franciscana. Posteriormente se acerca al proyecto del sacerdote Saturnino López Novoa, que piensa en una institución femenina dedicada al cuidado de los enfermos, idea que se inicia con otro grupo de presbíteros en Huesca y Barbastro. Especialmente se destinaba a ancianos y personas mayores. Teresa, descubriendo que ahí es donde Dios le llama, arrastra a su hermana y otras mujeres, hasta llegar a 12, para secundar este carisma. Son las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Ella misma será Superiora por espacio de 22 años. A lo largo de este tiempo, centraliza la Fundación en Valencia. Por eso, la Virgen de los Desamparados, Patrona de la capital valenciana, le da el nombre. Muere en Liria, en 1897, dejando casas abiertas fuera de nuestras fronteras. Alemania, Sudamérica o África dan buen ejemplo de ello. San Pablo VI le canoniza en 1974 y le declara Patrona de la ancianidad.

Fuente: Cope

Memoria de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia

Memoria de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia

El Viejo Continente siempre ha vivido desde sus raíces cristianas y son muchos los que han puesto los cimientos para que no decayese el Evangelio que nos trajeron los Apóstoles y los sucesores en el tiempo. Hoy celebramos a San Bernardo de Claraval, hombre fuerte como pocos en el levantamiento del Continente Europeo rico en Fe.

Nacido en Dijón (Francia), el año 1091, de niño aprende a amar inmensamente a Jesús, al tiempo que profesa una tierna devoción a María, inspiradora en el futuro, de sus escritos. Al poco de cumplir los veinte años, ingresa en el Cister, en el Monasterio de Citeaux. En su decisión de hacerse monje le acompañan otros treinta amigos que, en otro tiempo, se aficionaron al tema de la caballería, como él. Su fama de santidad, le hace ser elegido Abad del propio Convento, pero el Plan de la Providencia va más allá, ya que las herejías azotan Europa.

Es necesario poner orden y, tanto los Papas como los Emperadores ven en este hombre una autoridad indiscutible en el proceso de cristianización y consolidación del Viejo Continente. Tras sentar las bases de la Fe, su salud se va desgastando progresivamente, retirándose a Claraval, en sus últimos tiempos. Aquí será grande su influjo que siempre se le conocerá como Bernardo de Claraval.

Así se va consolidando su personalidad manifestada en la dulzura que adquiere gracias a la penitencia y a la sobriedad, dejando atrás su carácter duro, que le acompañó desde el principio pero que hizo de él hombre capaz de coser los rotos que se producían en la construcción de la sociedad europea. Por eso se llamará “El Doctor Melifluo”. Entre sus obras destacan algunas que comentan libros de la Sagrada Escritura, así como algunas reflexiones sobre la Virgen. Muere el año 1153.

Fuente: Cope

Memoria de San Esteban de Hungría

Memoria de San Esteban de Hungría

Este santo tiene el honor de haber convertido al catolicismo al reino de Hungría.

Valiente guerrero y muy buen organizador, logró derrotar en fuertes batallas a todos los que se querían oponer a que él gobernara la nación, como le correspondía, pues era el hijo del mandatario anterior. Cuando ya hubo derrotado a todos aquellos que se habían opuesto a él cuando quiso propagar la religión católica por todo el país y acabar la idolatría y las falsas religiones, y había organizado la nación en varios obispados.

El cariño del rey Esteban por la religión católica era inmenso; a los obispos y sacerdotes los trataba con extremo respeto y hacía que sus súbditos lo imitaran en demostrarles gran veneración. Su devoción por la Virgen Santísima era extraordinaria. Levantaba templos en su honor y la invocaba en todos sus momentos difíciles. Fundaba conventos y los dotaba de todo lo necesario.

El personalmente atendía con gran bondad a todas las gentes que llegaban a hablarle o a pedirle favores, pero prefería siempre a los más pobres, diciendo: «Ellos representan mejor a Jesucristo, a quien yo quiero atender de manera especial». Para conocer mejor la terrible situación de los más necesitados, se disfrazaba de sencillo albañil y salía de noche por las calles a repartir ayudas.

A su hijo lo educó con todo esmero y para él dejó escritos unos bellos consejos, recomendándole huir de toda impureza y del orgullo. Ser paciente, muy generoso con los pobres y en extremo respetuoso con la santa Iglesia Católica.

La gente al ver su modo tan admirable de practicar la religión exclamaba: » El rey Esteban convierte más personas con buenos ejemplos, que con sus leyes o palabras».

Los últimos años de su vida tuvo que padecer muy dolorosas enfermedades que lo fueron purificando y santificando cada vez más. Murió en el 1038.

Que nuestro Dios Todopoderoso nos envíe en todo el mundo muchos gobernantes que sepan ser tan buenos católicos y tan generosos con los necesitados como lo fue el santo rey Esteban.

Fuente: Aciprensa