El santo que recomienda papa Francisco para tener un buen parto o llegue un hijo
OSSERVATORE ROMANO | AFP
La devoción que el Papa se ha traído en la maleta desde Buenos Aires y difunde en las audiencias generales cuando encuentra matrimonios y familias en el Vaticano.
El papa Francisco envió una misiva en la que recuerda la recomendación que hace a los matrimonios o familias que le visitan en el Vaticano y le solicitan sus oraciones para tener un buen parto o por el favor especial de la venida de un hijo. Así lo cuenta en su carta dirigida a la comunidad de San Ramón Nonato, en Buenos Aíres, expresando su cercanía ante las fiestas patronales del próximo lunes 31 de agosto.
En la carta que tiene fecha 6 de agosto de 2020, el Papa envía sus saludos al padre Rubén Ceraci que prepara las fiestas patronales, junto a la comunidad del santuario, en su antigua archidiócesis. “Recuerdo mis encuentros allí en esos días de la celebración, las bendiciones de mamás, de niños, de matrimonios que piden un hijo… Un verdadero himno por la vida que viene”.
SAN RAMON NONATO @sanramon.bsas
El Papa se refirió a la devoción que difunde en Roma de San Ramón Nonato, quien fue un religioso mercedario que nació en Portella, en la diócesis de Urgel (España) alrededor del año 1203. Este santo recibió el nombre de Ramón en el día de su bautismo y el apodo de Nonato (no nacido), porque no nació de una manera normal, sino que fue recibido por una operación de cesárea luego de que su madre muriera durante el parto.
“Ahora, cuando en la Audiencia algún matrimonio me pide la bendición para que venga un hijo, les digo que recen a San Ramón Nonato, y si son de la Argentina les recomiendo que pasen por el santuario de la calle Cervantes. Como ven, los tengo presentes”, escribió papa Francisco.
Por último, el Pontífice manifestó su deseo de “una buena celebración”, aún considerando que “este año” es atípico “por las restricciones ante el COVID”. Sin embargo, afirmó: “estoy seguro de que será abundante la gracia, paz, salud y fecundidad. Por favor, no se olviden de rezar por mí, lo hago por ustedes. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente, Francisco”.
San Ramón Nonato es el Patrono de las mujeres embarazadas, los bebés no nacidos, las familias cristianas, y los que son falsamente acusados.
Hallan carta escrita por Don Bosco de hace 135 años y este es su contenido
Don Bosco / Crédito: Dominio Público
La Inspectoría Salesiana del noreste de Brasil (BRE) informó que entre documentos y fotografías del Archivo Inspectorial provincial en la ciudad de Recife, se encontró el original de una carta manuscrita de Don Bosco de hace 135 años, cuyo contenido se ha decidido revelar.
La Agencia Info Salesiana (ANS), órgano de comunicación periodística de la congregación, informó el jueves 20 de agosto que se había “encontrado un documento realmente precioso”, una “misiva fechada 30 de septiembre de 1885” que se encuentra “guardada en una teca [NdR: píxide litúrgico]”.
Asimismo, se reveló que se trata de una carta presente en las Memorias Biográficas de San Juan Bosco del Volumen XVII, Cap. XXII, pg. 622.
“Esta reliquia se añade a otras extraordinarias que nuestra Inspectoría conserva con particular cariño, como el cáliz y la patena usada por Don Bosco, símbolos de la fuente primaria de toda su actividad educativa; una estola sacerdotal, símbolo de su vocación y santidad vivida hasta el último respiro a favor de los jóvenes; y ahora la carta que revela el empeño misionero de su obra que por la Divina Providencia nos ha llegado”, sostuvo la Inspectoría salesiana.
Aquí el texto completo escrito por Don Bosco:
Queridísimo P. Giordano,
Con gran placer los compañeros y yo hemos recibido tus cartas, y las hemos leído en estos ejercicios espirituales. Estos escritos serán siempre gratos cuando los envíes. Tendrás seguramente no pocas dificultades al iniciar una misión tan extensa como la de San Pablo, ¿no es verdad?
Tú tienes por lo tanto que ocuparte para buscar compañeros y encontrar vocaciones. Me aseguran que estas son muy raras; por lo tanto si logras descubrir alguna, deberás hacer cualquier esfuerzo y cualquier gasto pecuniario que nos sea posible para lograrlo.
Aquí nosotros tenemos muchos, sin embargo, si pudieras enviarnos algunos cientos sería un placer, y nosotros intentaremos instruirlos y enviártelos nuevamente, de manera que puedan ayudarte en las misiones hasta el Mato Grosso.
En los próximos ejercicios o en otras ocasiones en las que podrás hablar a nuestros hermanos, les dirás que yo estoy informado que la mies es mucha y el número de operarios escaso, pero nosotros rezaremos y la ayuda de Dios no nos faltará para proveernos de todos aquellos que sean necesarios.
Estoy aquí en S. Benigno con 160 novicios que hacen sus ejercicios para emitir los votos. Los predicadores son el padre Francesia y el padre Lemoyne, que diversas veces me han hablado de ti y de tus compañeros.
Es el mismo número que la tanda anterior, si bien los ahora inscritos iniciarán la próxima semana su año regular de noviciado.
Adiós, mi siempre querido P. Giordano, sé cuidadoso con la santidad. El Señor te bendiga, bendiga a aquellos hermanos nuestros que trabajan duro y ganan muchas almas para el cielo. Saludos a todos de parte mía y les dirás a ellos que cada día en la Santa Misa rezo a Jesús y María para que nos ayuden a ganar muchas almas y a ser todos un día feliz en el tiempo y en la bienaventurada eternidad, Amén.
Todos nuestros hermanos te saludan y rezan por ti. Ustedes recen sin cesar por los suyos.
Retrato del Papa San Pío X del pintor Fray Pedro Subercaseaux
El viernes 21 de agosto la iglesia celebrará la fiesta de San Pío X, un Papa recordado por sus muestras de humildad y caridad con los más necesitados, su firme deseo por mantener la sana doctrina de la Iglesia ante el error del modernismo y por aplicar importantes reformas.
“La doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las convicciones erróneas por sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica para el error o el vicio en el que vemos sumidos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral, no menos que en el celo por su bienestar material”, escribió San Pío X en su encíclica Notre Charge Apostolique.
Aquí te presentamos 8 datos sobre la vida de este santo Papa de la Iglesia.
1. Creó una “red espía interna”
“San Pío X, ante algunas tendencias que se manifestaron en el ámbito teológico al final del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, intervino con decisión, condenando el ‘modernismo’, para defender a los fieles de concepciones erróneas y promover una profundización científica de la Revelación en consonancia con la tradición de la Iglesia”, dijo al respecto el Papa Benedicto XVI en la Audiencia General del 18 de agosto de 2010.
Pío X calificó el modernismo como la “síntesis de todas las herejías”. A través de la encíclica Pascendi Dominici Gregis y el decreto Lamentabili Sane Exitu, condenó 65 proposiciones que, según él, socavaban el dogma tradicional del cristianismo. El modernismo, en esencia, tendía a renunciar a ciertos dogmas tradicionales con el fin de acomodar ciertas teorías científicas modernas.
Además, nombró a Mons. Umberto Begnini como subsecretario de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. Luego se creó toda una red en toda la Iglesia para informar sobre las actividades modernistas.
2. Algunos milagros ocurrieron por su intercesión durante su vida
En una audiencia, el Papa Pío X sostuvo a un muchacho paralizado. El joven se soltó de los brazos del Pontífice y comenzó a correr alegre por la habitación por haber sido sanado.
En otra ocasión había una pareja que conoció cuando era obispo y que le escribió una carta pidiendo su ayuda para sanar a su hijo con meningitis. El Pontífice les escribió diciéndoles que esperaran, ayunaran y oraran. Dos días después el niño estaba curado.
También, una monja que sufría de tuberculosis muy avanzada le pidió por su salud. La única respuesta del Papa fue “sí” mientras colocaba sus manos sobre la cabeza de la religiosa. Esa misma tarde el médico determinó que la religiosa estaba completamente curada.
3. Es conocido como el “Papa de la Eucaristía”
Benedicto XVI recordó que San Pío X, en el motu proprio Tra le sollecitudini, afirma que el “verdadero espíritu cristiano tiene su primera e indispensable fuente en la participación activa en los sagrados misterios y en la oración pública y solemne de la Iglesia”.
“Por eso recomendó acercarse a menudo a los sacramentos, favoreciendo la recepción diaria de la sagrada comunión, bien preparados, y anticipando oportunamente la primera comunión de los niños hacia los 7 años de edad, ‘cuando el niño comienza a tener uso de razón’”, añadió.
En aquel tiempo los fieles comulgaban muy rara vez. La comunión diaria o muy frecuente se consideraba como algo extraordinario y aún indebido.
4. Por primera vez abrió el comedor papal a las visitas
En el siglo XIX fue todo un escándalo que el Papa Pío X decidiera dejar de cenar solo e invitara amigos y conocidos a comer con él.
Si bien hoy en día vemos esas actitudes en el Papa Francisco, fue Pío X quien rompió la tradición de que los Pontífices comieran solos.
Muchos años antes, cuando era patriarca de Venecia, prescindió de una gran parte de la servidumbre y no toleró que nadie, fuera de sus hermanas, le preparase la comida.
5. Redactó un catecismo para Italia
“Otro ámbito importante fue el de la formación doctrinal del pueblo de Dios. Ya en sus años de párroco él mismo (Pío X) había redactado un catecismo y durante el episcopado en Mantua había trabajado a fin de que se llegara a un catecismo único, si no universal, por lo menos italiano”, comentó Benedicto XVI en el 2010.
Luego, destacó que como auténtico pastor, el Papa Pío X había comprendido que la situación de la época, entre otras cosas por el fenómeno de la emigración, “hacía necesario un catecismo al que cada fiel pudiera referirse independientemente del lugar y de las circunstancias de la vida”.
“Como Romano Pontífice preparó un texto de doctrina cristiana para la diócesis de Roma, que se difundió en toda Italia y en el mundo. Este catecismo, llamado ‘de Pío X’, fue para muchos una guía segura a la hora de aprender las verdades de la fe, por su lenguaje sencillo, claro y preciso, y por la eficacia expositiva”, agregó.
6. Inició la redacción del Código de Derecho Canónico
Hasta el año 1917, la Iglesia solo contaba con un conjunto disperso y sin codificar de normas jurídicas, inclusive, las compilaciones realizadas por Pío IX y León XIII eran insuficientes.
Sin embargo, desde el inicio de su pontificado, Pío X se dedicó a la reorganización de la curia romana, y después, puso en marcha los trabajos de redacción del Código de Derecho Canónico, promulgado por su sucesor Benedicto XV.
7. Era italiano pero sus padres eran polacos
El Papa Pío X nació el 2 de junio de 1835 en Roma (Italia), de padres que emigraron a Italia después de la ocupación de Prusia, donde se les concedió asilo político.
Su padre, originario de Wielkopolska (Polonia), se llamaba Jan Krawiec, un sastre que tuvo que cambiar su nombre por el de Giovanni Battista Sarto.
El apellido Sarto significa sastre en Italia, así que Giuseppe eligió el nombre porque representaba su oficio. Años más tarde, su esposa y él dieron a luz a Giuseppe Melchiorre Sarto, que ahora conocemos como Papa San Pío X.
8. Abrió el Vaticano a los refugiados y sin hogar
Al igual que el Papa Francisco en el siglo XXI, el Papa San Pío X también creó un espacio para que personas necesitadas se refugiaran en el Vaticano.
Tal acción ocurrió luego del terremoto ocurrido el 28 de diciembre de 1908 que afectó la ciudad de Messina, lugar donde el Papa permitió que se abriera el hospicio de Santa Marta (junto a la Basílica de San Pedro) para los refugiados y personas sin hogar.
Muchos son los Santos abogados contra enfermedades o causas difíciles. De los que viene muy bien invocar porque nos pueden proteger y amparar especialmente en estos tiempos. Hoy celebramos a San Juan Eudes, protector en la lucha contra las enfermedades contagiosas.
Nacido en la segunda mitad del siglo XVI, ingresa a los catorce años en el Colegio de los Jesuitas de Jaén donde hará su formación y estudiará Teología. Posteriormente se une a la Congregación del Oratorio, fundada por el futuro Cardenal Pedro de Berullé. Ordenado sacerdote, pronto acecharía la peste en aquellas tierras, por lo que Juan se dedica a asistir a los enfermos, encargándose también de predicar las misiones, sumando ciento diez las que llevará a cabo.
Poco después funda una casa que acoja a las mujeres de mala vida que se convierten, proyecto que encomendará a las religiosas para él consagrarse a los sacerdotes a quienes veía con muchas precariedades y deformaciones tanto en el plano espiritual como humano. Así se ofrecen a la Santísima Trinidad como guía de la iniciativa que encontrará no pocas dificultades, hasta su definitiva aprobación, como sucederá con las fundaciones anteriores, que también obtendrán la debida licencia.
Los últimos tiempos de su vida los dedicará a escribir sobre la Virgen María y el Misterio de la Maternidad Divina. Ahí se pone de relieve la devoción que tenía Juan Eudes a la Madre de Dios. Aún la Providencia le permitió predicar la última misión poniendo todo su empeño en tocar el corazón de los hombres hasta su muerte ocurrida en el año 1680.
8 datos sobre la vida de Santa Elena, quien halló la Cruz de Jesús
Santa Elena / Foto: Jean-Pol GRANDMONT (CC BY 3.0)
El 18 de agosto se celebra la Fiesta de Santa Elena, la madre del emperador Constantino y conocida por hallar la que según la tradición sería la Cruz donde murió Jesucristo, además de otras reliquias relacionadas con el Señor.
Muchas de estas reliquias se encuentran en países como Italia, España y Alemania. Aquí presentamos ocho datos sobre la vida de esta reina que rescató un gran patrimonio para la Iglesia Católica.
1. Nació en una familia humilde
Flavia Julia Elena Augusta nació alrededor del año 250 en Bitinia (en el norte de Turquía y junto al Mar Negro) en el seno de una familia humilde.
Según la tradición, era muy bella y fue este atributo lo que atrajo al famoso general romano Constancio Cloro cuando la vio mientras recorría la zona.
2. Fue abandonada por su esposo
Constancio Cloro se enamoró de Elena y se casó con ella. Aproximadamente en el año 270 tuvieron un hijo al que llamaron Constantino.
Ambos llevaban años de matrimonio cuando el emperador Maximiliano le ofreció a Constancio Cloro la oportunidad de ser nombrado su más cercano colaborador, pero con la condición de que repudiara a Elena y se casara con su hija Flavia Maximiana Teodora.
Así, motivado por su ambición, él repudió a su esposa. Elena sufrió por este abandono durante 14 años, en los que se convirtió al cristianismo.
3. Influenció en el cese de la persecución a los cristianos en el Imperio Romano
Luego de la muerte de Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador de Roma por el ejército. Aunque era pagano como su padre, el joven había sido instruido por su amada madre en los fundamentos del cristianismo.
Sin embargo, se convirtió cuando, antes de la batalla en la zona entre Saxa Rubra y el Puente Milvio, vio una Cruz en sus sueños con una leyenda que decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó una Cruz al combate y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”.
Tras la victoria, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica. Así terminaron tres siglos de sangrientas persecuciones contra los cristianos.
4. Fue nombrada Augusta o emperatriz
Constantino amaba muchísimo a su madre y alrededor del año 325 le otorgó el título de Augusta o emperatriz.
Además, mandó a hacer mandó hacer monedas con la figura de ella y le dio plenos poderes para que utilizara el dinero del gobierno en las obras buenas que quisiera.
5. Se mezclaba entre los pobres
San Ambrosio narró que a pesar de ostentar tan alta dignidad, Santa Elena se vestía con sencillez y se mezclaba entre los pobres para ayudarlos. También era conocida por su intensa vida de piedad.
6. Viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias de Jesús
Con el apoyo de su hijo Constantino, Santa Elena viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias relacionadas directamente con Jesucristo.
San Crisóstomo y San Ambrosio señalaron que, después de realizar muchas excavaciones en Jerusalén, se encontraron tres cruces.
Como no se podía distinguir cuál era la de Jesús, trajeron hasta el Monte Calvario a una mujer agonizante y al tocarla con dos de las cruces ella empeoró. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma se recuperó instantáneamente. Entonces Santa Elena, el entonces Obispo de Jerusalén Macario, y miles de fieles llevaron la cruz en procesión por las calles de la ciudad.
La emperatriz halló otras reliquias de Jesús: los clavos que perforaron sus las manos y pies, el “Titulus Crucis”, una parte de la túnica que utilizó antes de ser crucificado, un fragmento de la cuna donde Él reposó y la Escalera Santa.
También recuperó las reliquias de los Reyes Magos y descubrió el sepulcro donde fue enterrado Jesucristo.
En Tierra Santa mandó construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el Huerto de los Olivos y el tercero en Belén.
7. Colocó un clavo de Jesús en el casco de Constantino
Dice la tradición que para proteger a su hijo Constantino en las batallas, Santa Elena colocó uno de los clavos de Jesús en su casco y otro en su caballo.
8. Su sarcófago se encuentra en los Museos Vaticanos
Santa Elena falleció entre los años 330 y 335. Fue enterrada a las afueras de Roma y su sarcófago fue trasladado en 1777 al Vaticano y restaurado.
El sarcófago tiene grabadas escenas de batallas de los romanos contra los bárbaros y un par de leones. Puede visitarse en el Museo Pío Clementino, dentro de los Museos Vaticanos.
Memoria de San Juan María Vianney , presbítero y patrono de los párrocos
En República Dominicana se celebra este día, por disposición de la Conferencia del Episcopado Dominicano
Ya recuerda San Pablo que Dios siempre cuenta lo que no cuenta para anular a lo que cuenta. No todos los Santos han logrado eminentes sabidurías. Y cuando lo consiguieron fue para ayudar a profundizar en la humildad. Hoy celebramos a San Juan Bautista Vianney. Conocido popularmente como el Santo Cura de Ars, nace en las cercanías de Lyón en 1786, cuando Francia sufre la Revolución.
Su vida fue una prueba continua donde Dios manifestó su fortaleza en la debilidad. Al dar síntomas de vocación sacerdotal, es enviado a la escuela del Cura de Ecully. Cada vez es más notoria su llamada a la vida sacerdotal. Sin embargo, la contrariedad se presenta cuando los estudios se le hacen tremendamente difíciles. Así, tiene que recibir clases especiales de latín.
Reclutado por Napoleón, que retiró la exención de la participación en el ejército a los aspirantes al sacerdocio, hubo de partir hacia la Guerra contra España. Inesperadamente cae en poder de los desertores, estando a punto de ser considerado como uno de ellos. Tras reanudar sus estudios, es ordenado presbítero y enviado a Ars, un pequeño pueblecito de feligreses imbuidos en el paganismo y la indiferencia.
Pero su tesón en la oración y la dirección espiritual de las almas, hace que esa aldea abandonada sea centro de peregrinación de muchos lugares lejanos, al correr la fama de santidad del Párroco. No faltan los enfrentamientos con el diablo, molesto por las conversiones. Muere en 1859 y Benedicto XVI le ha propuesto como ejemplo de pastor en el Año Sacerdotal. Precisamente en 2009 se cumplieron 150 años de su nacimiento a la Vida Eterna. Es Patrono de todos los párrocos del mundo.
Ha habido momentos de la historia en los cuales, frente a las dificultades que se presentaban, Dios suscita el carisma oportuno para bien de la Iglesia. Hoy celebramos a San Ignacio de Loyola, uno de los pilares de la Iglesia de transición entre el Renacimiento y el Siglo de Oro. Iñigo de Loyola (no tomaría el nombre de ‘Ignacio’ hasta después de sus estudios en París) provenía de una familia noble y antigua del País Vasco.
Ignacio era conflictivo, violento y vivía una sexualidad irresponsable. En 1519, a los 28 años, Ignacio exigió que su pequeño grupo de soldados luchara contra una fuerza invencible de 12.000 tropas francesas en Pamplona, España. Su valor (u obstinación) le valió una bala de cañón en las piernas, que destrozó una y dañó gravemente la otra.
Los valores de caballero que poseía eran tan elevados, que dieron como resultado un largo período de convalecencia en la casa familiar Loyola. Este período cambió su vida, y el mundo, para siempre.
Mientras convalecía leyó textos sobre la vida de Cristo y los santos y decidió imitarlos. Una noche se le apareció la Virgen María con su Hijo y desde entonces se propuso servir al Rey del Cielo.
Cuando sale de Loyola hacia Jerusalén, se detiene un tiempo en Montserrat donde se consagra a la Virgen. Posteriormente se alojará en las Cuevas de Manresa donde empieza a poner por escrito sus experiencias de Fe, en unos escritos reflexivos que invitan a la oración y al cambio. Son los Ejercicios Espirituales. A su vuelta, pasa por las universidades de Alcalá, Salamanca, haciendo el Doctorado en filosofía en París.
Ignacio pasó sus últimos años en Roma constituyendo la Compañía de Jesús y murió el 31 de julio de 1556 viendo cumplidos grandes deseos: la Iglesia había aprobado su libro de Ejercicios Espirituales, la Compañía de Jesús y sus Constituciones y, el que había nacido como un grupo de diez compañeros, al momento de su muerte contaba con más de mil jesuitas repartidos por los cinco continentes.
El 12 de marzo de 1622 la Iglesia lo declaró santo, el mismo día que a su amigo y compañero Francisco Javier.
Los Santos Joaquín y Ana, su oración es un manantial que lleva a María
Los Santos Joaquín y Ana
El 26 de julio la Iglesia recuerda a los padres de la Santísima Virgen, los abuelos de Jesús. Los ancianos, como el Papa nos ha recordado repetidamente, son un regalo para la Iglesia.
Los abuelos son la memoria de un pueblo y los ancianos son como árboles que siguen dando frutos. El Papa Francisco, durante su pontificado, subrayó esto varias veces, recordando también las enseñanzas de una mujer que imprimió una preciosa huella en su camino de fe. “Fue sobre todo mi abuela, la mamá de mi padre, quien marcó mi camino de fe”, dijo el Pontífice en la Vigilia de Pentecostés el 18 de mayo de 2013. Era una mujer que nos explicaba, nos hablaba de Jesús, nos enseñaba el Catecismo». «Era una mujer – añadió el Papa en aquella ocasión – que nos explicaba, nos hablaba de Jesús, nos enseñaba el Catecismo. Recuerdo siempre que el Viernes Santo nos llevaba, por la tarde, a la procesión de las antorchas, y al final de esta procesión llegaba el «Cristo yacente», y la abuela nos hacía —a nosotros, niños— arrodillarnos y nos decía: «Miren, está muerto, pero mañana resucita». Recibí el primer anuncio cristiano precisamente de esta mujer, ¡de mi abuela!”
La oración de los abuelos es un don
Los abuelos son a menudo la fuerza motriz de la transmisión de la fe. Gracias a ellos, este regalo se transmite de generación en generación y en el amor de la familia. San Pablo, dirigiéndose a Timoteo, escribió: «Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice» (1 Tim 1:5). Las palabras y enseñanzas de los abuelos son también formas privilegiadas de proclamar la Palabra de Dios en todas partes: “La oración de los abuelos y los ancianos es un gran don para la Iglesia – subrayó el Papa Francisco en la Audiencia General del 11 de marzo de 2015 -. La oración de los ancianos y los abuelos es don para la Iglesia, es una riqueza. Una gran inyección de sabiduría también para toda la sociedad humana: sobre todo para la que está demasiado atareada, demasiado ocupada, demasiado distraída”.
“Las palabras de los abuelos tienen algo especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me entregó por escrito el día de mi ordenación sacerdotal aún las llevo conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo y me hace bien”. (Papa Francisco)
Joaquín y Ana
Los padres de María, los santos Joaquín y Ana, son una fuente de reflexión para una mirada renovada sobre la vocación de la vejez. Las noticias sobre sus vidas son tomadas de textos apócrifos como el del Protoevangelio de Santiago. Joaquín y Ana no tuvieron hijos durante más de 20 años. Ana dedica días a la oración pidiendo a Dios la gracia de la maternidad. Un ángel se le aparece y le anuncia: “Ana, el Señor ha escuchado tu oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo el mundo”. Ana da a luz a María. La niña es criada entre el cuidado afectuoso de su padre y las amorosas atenciones de su madre. Cuando María cumple 3 años, para dar gracias a Dios, Joaquín y Ana la presentan en el Templo.
Era enero de 1945. Edith Zierer tenía trece años y salía del campo de concentración en la ciudad de Częstochowa. No podía imaginar que todos sus familiares habían muerto a manos de los alemanes. Apenas se mantenía en pie. Un joven seminarista la ayudó en la estación de trenes. Ese seminarista era Karol Wojtyła. De no ser por él, ella habría muerto de frío y hambre.
En estas imágenes podrás leer un resumen de esta emocionante historia.
Galería fotográfica
Después de abandonar el campo, Edith se subió a un vagón de tren que transportaba carbón. Se estaba quedando sin fuerzas. Se bajó en una estación de trenes en Jędrzejów (provincia de Świętokrzyskie). Y cayó al suelo, totalmente exhausta. Allí quedó tendida, helada y hambrienta, vestida únicamente con un fino uniforme a rayas del campo de trabajo infestado de piojos. Nadie miraba en su dirección y ya no podía moverse. Solamente un hombre se detuvo a ayudarla.
Como más tarde recordaría, el hombre era apuesto y vigoroso. Preguntó a la muchacha qué hacía en un lugar como ese. Ella respondió que estaba intentando llegar a Cracovia. Cuando Karol Wojtyła le preguntó por su nombre, los ojos de la chica se llenaron de lágrimas. Hacía mucho tiempo que nadie la llamaba por su nombre de pila. Hasta hacía muy poco, había sido un mero número. El joven desapareció un rato para regresar con té caliente, pan y queso.
Cabe mencionar que, durante la ocupación de Polonia por la Alemania nazi, Karol Wojtyła se estaba preparando para el sacerdocio. Más tarde, como Papa, recordando los tiempos difíciles de la guerra, Juan Pablo II comentó que sus estudios tuvieron lugar parcialmente en la cantera de Solvay en Cracovia y durante clases clandestinas en el Palacio de los arzobispos de Cracovia
El 1 de noviembre de 1946, Karol Wojtyła fue ordenado en el sacerdocio por el cardenal Adam Sapieha.
La llevó en sus brazos y le dio su abrigo
“Intenta levantarte”, la animó el hombre. Por desgracia, la chica no podía. Estaba tan agotada que su cuerpo se hundía como el plomo. Al verlo, el seminarista la tomó en sus brazos y cargó con ella durante tres kilómetros hasta la estación de donde salía el tren a Cracovia.
Los otros judíos presentes en el mismo vagón de ganado del tren “advirtieron” a la chica de que quizás el estudiante de sacerdote querría meterla en un convento. Wojtyła cubrió a Edith con un abrigo. La chica estaba muy asustada.
Cuando el tren se detuvo, la muchacha se bajó y escondió detrás de los tanques de leche. Wojtyła la llamó por la versión polaca de su nombre: “¡Edyta, Edyta!”. Ella recordaría el nombre de él en su memoria para siempre.
Sin familia
Edith era desconfiada. A pesar de su juventud, ya había pasado por mucho en la vida. Se había mudado con su familia. Tras el estallido de la guerra, fue con sus seres queridos al este de Polonia y luego a Cracovia. Su padre tuvo que vivir oculto, ya que su aspecto era inequívocamente semítico.
Edith, por otro lado, no tenía rasgos judíos. Obtuvo documentos falsificados e intentó vivir una vida normal. Un día, salió de casa y nunca regresó. Fue arrestada junto con su hermana Judith y transferida al gueto judío. Allí encontraron a su padre por la calle. Por desgracia, no pasaría mucho hasta que toda la familia fuera enviada al campo de concentración de Płaszow. Allí fueron separados. Edith fue llevada en tren en una dirección diferente de la del resto de su familia. El tren se detuvo en Skarżysko Kamienna, donde fueron divididos en grupos.
Zierer hablaba bien alemán y le asignaron un trabajo en una fábrica de munición. El trabajo duro la consumía. Estaba famélica y las exigencias de los nazis no hacían sino crecer.
En 1943, fue trasladada al campamento de Częstochowa. Allí también, los prisioneros judíos tenían que trabajar en fábricas de munición.
En 1945, el campo fue liberado por los rusos. Edith quiso entonces encontrar a sus seres queridos. Estaba completamente sola, aunque todavía no lo sabía. Sus padres habían muerto en Dachau y su hermana había sido asesinada en Auschwitz.
Menos mal que «un ángel» se cruzó en su duro camino. Recibió la ayuda de un hombre que estudiaba para ser sacerdote, Karol Wojtyła. Recordaría su nombre perfectamente. Toda su vida le estaría profundamente agradecida.
Ninguno de los dos tenía familia. El joven sacerdote ya había perdido a su madre, su padre y su hermano. Igual que Edith. Cuando en 1978 Edith se enteró de que Wojtyła se había convertido en Papa, la inundó una alegría tal que lloró de pura felicidad. Por entonces vivía en Israel, tras abandonar Polonia en 1951. Ahora tenía su propia familia: era esposa, madre y trabajaba como técnica dental. Le escribió una carta a Juan Pablo II y le agradeció que le salvara la vida.
Habla alto, soy un hombre viejo
El Papa la recordaba y la invitó a visitarle en el Vaticano. Se encontraron por primera vez después de tantísimos años en 1998. El Santo Padre le dijo: “Habla alto, hija mía. Soy un hombre viejo”. Bendijo a la mujer y le dijo: “Regresa, hija mía”.
En 2000, durante su peregrinación a Tierra Santa, Juan Pablo II visitó el Instituto Yad Vashem y depositó allí una corona de flores. Dirigiéndose a él, una mujer dijo: “Quien salva una vida salva al mundo entero”. Este lema está inscrito en la medalla que se concede a los Justos entre las Naciones o aquellos que salvaron vidas de judíos durante el Holocausto.
Edith volvería a escribir al Papa y él le respondería. Sin embargo, no volvieron a verse. Zierer falleció en 2014.
Si quieres conocer más del pasado de San Juan Pablo II puedes consultar estas imágenes al hacer click en la de abajo.
7 datos sobre los santos Luis y Celia Martin, padres de Santa Teresita de Lisieux
El próximo domingo 12 de julio es la fiesta de los santos Luis Martin y Celia Guérin, padres de Santa Teresita de Lisieux, y por ese motivo, en el siguiente artículo, ACI Prensa presenta algunos datos sobre la vida de este santo matrimonio católico.
1. Es la primera pareja casada en ser canonizada
Los santos Luis y Celia Martin fueron los primeros esposos en ser canonizados juntos. El Papa Francisco los declaró santos el 18 de octubre de 2015. Se eligió el 12 de julio como su fiesta porque fue en este día, en 1858, cuando se casaron en la Basílica de Notre Dame en Alençon, Francia, y se comprometieron juntos a vivir el sacramento del matrimonio.
2. Ambos buscaban la santidad antes de concebir el matrimonio
Luis pasó un tiempo en un monasterio agustino pero no podía dominar el latín, y Celia había tratado de convertirse en Hermana de la Caridad, pero, debido a dificultades respiratorias y migrañas, no fue aceptada. Sin embargo, Dios tenía en mente la vocación del matrimonio para ellos: se casaron a los 3 meses después de conocerse y vivieron en celibato durante casi un año.
3. Celia rezó para que Dios le diera muchos hijos que pudieran consagrarse a Dios
Dios bendijo a Celia con nueve hijos, cuatro de los cuales murieron poco después de ser bautizados, mientras que las otras cinco discernieron vocaciones como religiosas.
4. Celia murió joven y Luis se encargó de sus hijos
Celia murió de cáncer a los 46 años, dejando a Luis para cuidar a sus cinco hijas, incluida Santa Teresa, futura patrona de las misiones, que tenía cuatro años en ese momento. Luis murió en 1894, a los 71 años, después de permanecer largo tiempo enfermo y finalmente paralítico a causa de arterioesclerosis cerebral.
5. Luis acompañó a tres de sus hijas al Carmelo
Entre 1882 y 1887 Luis acompañó a tres de sus hijas a la Orden de las Carmelitas Descalzas. El sacrificio mayor fue separarse de Teresa, que entró en el Carmelo a los 15 años e iniciaría su camino a la santidad. Años más tarde, todas sus hijas se hicieron religiosas, cuatro en el Carmelo y una en la Orden de la Visitación de Santa María.
6. Santa Teresita de Lisieux elogió la santidad de sus padres
En su libro “Historia de un Alma”, la santa habló efusivamente sobre cómo había sido bendecida con “padres incomparables” y cómo Dios le había dado “una madre y un padre más dignos del cielo que de la tierra”.
Las prácticas diarias de la pareja incluían Misa a las 5:30 a.m., confesión frecuente, participación en la vida parroquial, rezar el Ángelus y las vísperas, descansar los domingos y ayunar durante la Cuaresma y el Adviento. También invitaban a personas pobres a cenar con ellos en casa, y con frecuencia visitaban a los ancianos, enseñando a sus hijos a tratar a los desfavorecidos como iguales.
7. Otras de sus hijas está en camino a los altares
Su hija Teresa fue proclamada santa el 17 de mayo de 1925 por el Papa Pío XI, y en julio de 2015 se abrió la causa de beatificación de su hermana Leonia.