Cáritas Dopminicana cumple 59 años de servicio a los más necesitados
Ha desarrollado de manera ininterrumpida su misión de implementar procesos de promoción humana y desarrollo integral.
Santo Domingo, R.D. Constituida por disposición de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) el 19 de septiembre de 1961, Cáritas Dominicana alcanza en esta fecha sus 59 años, desarrollando su labor de manera ininterrumpida, con la misión de impulsar, coordinar e implementar procesos de promoción humana y desarrollo integral para construir una sociedad más justa y solidaria.
Sobre este logro, José Gautreau, director nacional, agradeció a “Dios y a todas las instituciones, empresas, agencias de cooperación y todas aquellas personas que con su generosidad y solidaridad nos han apoyado para hacer posible nuestra labor y llevar a cabo los más de mil proyectos ejecutados en toda la geografía nacional durante estos 59 años”.
En ese sentido, Cáritas Dominicana, encomendada por la CED, ha estado presente en la respuesta ante los desastres y emergencias generados por fenómenos naturales que han ocurrido en nuestro territorio nacional. En estos momentos de pandemia de COVID-19, se realizan grandes esfuerzos para dar la atención necesaria a los más vulnerables de la República Dominicana.
Sobre su estructura, la Red Cáritas Dominicana tiene cobertura en todo el territorio nacional a través de las Cáritas Arquidiocesanas de Santo Domingo y Santiago, y de las Cáritas Diocesanas de Barahona, Baní, La Vega, San Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Mao-Montecristi, y Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, bajo la coordinación de la oficina nacional.
Su plan estratégico recoge siete ejes fundamentales: Salud; Educación; Infraestructura; Asistencia Humanitaria; Economía-Agropecuaria; Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencias (MAGRE); y Fortalecimiento institucional, implementando proyectos para millones de beneficiarios de manera sistemática y permanente.
Caritas Dominicana siente el regocijo del servicio entregado y el compromiso de seguir trabajando día a día en base a su misión, procurando siempre que a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia se haga presente el Reino de Dios, con sus acciones en favor de los más pobres y vulnerables.
Sacerdote explica una enseñanza poco conocida sobre la Comunión Eucarística
Foto referencial. Crédito: Pixabay.
Debido a la pandemia, algunas iglesias en Estados Unidos han dejado de dar a los fieles las dos especies del pan y el vino en la Comunión. Frente a ello, el P. John Cush, sacerdote de la Diócesis de Brooklyn, aclaró que el recibir una de las dos especies durante este sacramento basta para recibir todos los frutos de la gracia, pues Cristo está presente en su totalidad.
El también doctor en Teología Sagrada por la Pontificia Universidad Gregoriana y decano académico del Pontificio Colegio Americano del Norte en la Ciudad del Vaticano, relató a National Catholic Register que por el contexto de la pandemia, en su parroquia se ha dejado de dar a los fieles la Comunión bajo las dos especies.
Destacó que su parroquia es la única multiétnica de la diócesis “con un pastor nacido en Pakistán, una Misa en urdu, comunidades haitianas e hispanas en crecimiento, y muchas otras personas, la mayoría residentes desde hace mucho tiempo en el área de Brooklyn” y que es “un oasis de bienvenida para mí, una verdadera familia y un lugar de descanso y oración”.
La comunidad católica “aprecia las homilías con historias sobre personas amables con los demás, “descrita por el Obispo Robert Barron como ‘catolicismo beige’ […] lo que más quieren es aprender sobre la fe, su contenido, sus prácticas y tradición y la mejor manera de vivir esta fe en el mundo de hoy”, añadió.
El P. Cush dijo que este verano, luego de sus labores como decano académico, regresó a la parroquia de Brooklyn a ofrecer la Misa de funeral de su madre y se sorprendió al notar que los fieles no sabían por qué recibir la Comunión bajo una especie estaba en la doctrina.
Como llegó durante la pandemia, el P. Cush fue testigo de los esfuerzos de la parroquia para establecer medidas contra la expansión del COVID-19. Además del uso de mascarillas, desinfectantes y la distancia social, dijo que suspendieron las procesiones, los momentos de encuentro al inicio y final de la Misa y el uso del agua bendita.
“También desapareció el signo de la paz durante la Misa. Quizás lo que más me llamó la atención fue la falta de lectores, un diácono, si está presente, hace las lecturas; si no, el celebrante lo hace”, dijo.
También, subrayó “la falta de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión para distribuir el cáliz a los fieles” y dijo que “en todas las Misas, solo el sacerdote celebrante bebía del cáliz y él y solo él purificaba el cáliz”.
Al respecto, el P. Cush observó que “a nivel diocesano y parroquial, se explicó muy bien la justificación para no distribuir el cáliz”, pero “muy pocos feligreses conocían la doctrina de la concomitancia eucarística. Por eso decidí ofrecer en el transcurso de una homilía una breve explicación del mismo y pensé en compartirla con ustedes”, dijo.
La Iglesia Católica enseña que la “concomitancia”, en palabras de Santo Tomás de Aquino, el Doctor Communis, en su obra Summa Theologiae, significa que: “Nada se pierde cuando el Cuerpo es recibido por el pueblo sin la Sangre: porque el sacerdote ofrece y recibe la Sangre en nombre de todos y todo Cristo está presente en ambas especies”.
Explicó que “cuando recibimos la Sagrada Comunión bajo la forma de la Hostia consagrada, recibimos el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Y que cuando recibimos la Sagrada Comunión bajo la forma de la Preciosa Sangre en el cáliz, recibimos el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.
“Por lo tanto, si uno recibe la Sagrada Comunión bajo una especie -y, en la mayor parte de nuestra historia católica en Occidente, ofrecimos la Eucaristía solo bajo la forma de la Hostia-, nada falta en esa recepción”, precisó.
El sacerdote también se refirió al Catecismo de la Iglesia Católica, que enseña que: “Dado que Cristo está presente sacramentalmente bajo cada una de las especies, la comunión bajo solo la especie del pan permite recibir todos los frutos de la gracia eucarística. Por razones pastorales, esta forma de recibir la comunión se ha establecido legítimamente como la forma más común en el rito latino”.
No obstante, también recordó que el recibir ambas especies es la forma habitual de recibir la comunión en los ritos orientales, porque en el Catecismo también se indica que “el signo de la comunión es más completo cuando se da bajo ambos tipos, ya que en esa forma el signo de la comida eucarística aparece más claramente”.
“La enseñanza inmutable de la Iglesia desde la época de los Padres a través de los siglos, especialmente en los concilios ecuménicos de Letrán IV, Constanza, Florencia, Trento y Vaticano II, ha sido testigo de una unidad constante de fe en la presencia de Cristo en ambos elementos”, se lee en el documento.
Además se indica que “incluso en los primeros días de la vida de la Iglesia, cuando la comunión bajo ambas especies era la norma, siempre había casos en que la Eucaristía se recibía únicamente en forma de pan o vino. […] Así, la Iglesia siempre ha enseñado la doctrina de la concomitancia, por la que sabemos que bajo cada especie está toda la persona de Cristo sacramentalmente presente y que recibimos todo el fruto de la gracia eucarística”.
“Oramos por el fin de la pandemia mundial y por la reanudación de las actividades parroquiales diarias y las liturgias reverentes. Sin embargo […] ¡Recuerde la doctrina de la concomitancia!”, concluyó el P. Cush.
El milagro se repite: La sangre de San Genaro se licúa por completo en Nápoles
El Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles, muestra la sangre de San Genaro. Foto: Captura de Youtube
Una vez más, este sábado 19 de septiembre, la sangre de San Genaro, patrón de Nápoles, volvió a licuarse de forma milagrosa en el día en que la Iglesia celebra la fiesta de este mártir italiano.
A las 10:02, hora de Italia, el Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles, anunció la repetición del milagro y destacó que, en esta ocasión, la sangre se ha vuelto completamente líquida, sin grumos, como ha sucedido en ocasiones anteriores.
“¡Sea alabado Jesucristo! Queridos amigos, queridos fieles todos. Una vez más, con alegría, con emoción, os informo de que la sangre de nuestro santo mártir patrón Genaro, se ha licuado. Completamente licuado, sin ningún grumo, como sucedió en los años pasados, signo del amor, de la bondad, de la misericordia de Dios y de la cercanía, de la amistad, de la fraternidad de nuestro San Genaro. Se de gloria a Dios y veneración a nuestro santo. Amén”, fueron las palabras del Cardenal desde la Catedral de Nápoles.
La licuefacción de la sangre de San Genaro
La licuefacción de la sangre de este santo es un fenómeno inexplicable que se produce tres veces al año: el sábado anterior al primer domingo de mayo, con motivo de la traslación de los restos del santo a Nápoles; el día de su fiesta litúrgica, el 19 de septiembre; y el 16 de diciembre, aniversario de la intercesión de San Genaro para evitar los efectos de la erupción del volcán Vesubio en el año 1631.
En diciembre del año 2016 no se produjo el milagro, lo cual provocó cierta preocupación entre los fieles. Aunque el hecho de que no se licúe se suele interpretar como el anuncio de un desastre, esto no siempre es así.
De hecho, el proceso no siempre se produce del mismo modo: a veces tarda varias horas, o incluso días, en licuarse. En otras, como en 2018, el milagro se produce antes de la celebración litúrgica, y en otras ocasiones, por motivos desconocidos, la sangre no se licúa.
El mismo Papa Francisco fue testigo del inexplicable fenómeno en marzo de 2015. En aquella ocasión, la sangre se licuó delante de la mirada del mismo Santo Padre fuera de las tres fechas indicadas. Por lo tanto, se trató de un hecho extraordinario que también se produjo en 1848 delante del Papa Pío IX.
El milagro no sucedió durante las visitas de San Juan Pablo II en 1979, ni de Benedicto XVI en 2007.
El martirio de San Genaro
San Genaro, patrono de Nápoles, fue Obispo de Benevento. Durante la persecución contra los cristianos fue hecho prisionero junto a sus compañeros y sometido a terribles torturas. Un día, él y sus amigos fueron arrojados a los leones, pero las bestias sólo rugieron sin acercárseles.
Entonces fueron tildados de usar magia y condenados a morir decapitados cerca de Pozzuoli, donde también fueron enterrados. Esto sucedió aproximadamente en el año 305.
Las reliquias de San Genaro fueron trasladadas a diferentes lugares hasta que finalmente llegaron a Nápoles en 1497.
Cardenal Zenari: en Siria la esperanza está muriendo
Imagen de archivo. Sirios desplazados a causa del conflicto que se extiende a más de 10 años.
La destrucción es enorme, falta de todo, no se olviden de nosotros. Este es el llamamiento del nuncio apostólico en Damasco que, tras reunirse con el Papa, llevará la cercanía de Francisco a la República Árabe. El cardenal subraya el compromiso sobre el terreno de «dar voz a los que no la tienen» y salir de la peor catástrofe humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.
Massimiliano Menichetti – Ciudad del Vaticano
Más de medio millón de muertos y unos 12 millones de desplazados internos y externos. Este es el balance, que se actualiza constantemente, del conflicto en Siria que dura ya diez años y que hoy en día también es testigo de la pesadilla de la codicia y el flagelo de la pobreza extrema y el hambre. El 15 de marzo de 2011, en medio de los levantamientos que han afectado al mundo árabe conocidos como la Primavera Árabe, comenzaron las manifestaciones contra el gobierno central, un año después de que estallara la guerra civil en todo el país. Los llamados «rebeldes de la primera hora», en una realidad de mayoría sunita, se oponen al presidente alauita que sigue en el poder, Bashar Hafiz al-Asad. La revuelta se degrada en muy poco tiempo y se convierte en un conflicto sin cuartel que ve la formación, la confrontación, el apoyo y la lucha: milicias locales, ramas de Al Qaeda, daesh, mercenarios, grupos terroristas autocéfalos.
En el conflicto también se registran intervenciones militares o de apoyo de muchas otras naciones, transformándolo en una guerra por poderes. El Papa Francisco, conmocionado por los conflictos en el mundo y, en particular, por la violencia en Siria, habla muchas veces de «la tercera guerra mundial a pedazos». Año tras año, Siria, entre armas químicas, bombas, minas, secuestros y fosas comunes, se convierte en un agujero negro que devora, sin interrupción, los intentos de acuerdos de paz y estabilidad. El noruego Geir Pedersen, actual Enviado Especial de las Naciones Unidas para la crisis de Siria, sigue incansablemente los pasos de sus predecesores (Kofi Annan, Lakhdar Brahimi y Staffan de Mistura) en la construcción de puentes y negociaciones entre las facciones y el gobierno. En Siria se está trabajando en una nueva Constitución que, según muchos, podría aumentar la confianza entre las partes, pero casi todas las noches los misiles siguen hiriendo el cielo y las bombas desgarran la tierra reducida a un «montón de escombros», como reitera el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Damasco. El cardenal, que guarda en su mirada rostros e imágenes de «una larga serie de atrocidades», no pierde la esperanza y ni el valor del testimonio.
Eminencia, ¿qué significa hablar de esperanza en una tierra como Siria?
Lo que, lamentablemente, está muriendo en Siria, en el corazón de diferentes personas, es la esperanza: muchas personas, después de 10 años de guerra, que ya no ven la recuperación económica, la reconstrucción, están perdiendo la esperanza, y esto duele mucho: perder la esperanza es realmente perder algo fundamental y esencial para la vida. Así que debemos tratar de restaurar la confianza, para devolver la esperanza a esta pobre gente.
Este año, en su discurso ante el Cuerpo Diplomático, el Papa habló de un velo de silencio que se extiende sobre Siria … [«Me refiero sobre todo al velo de silencio que corre el riesgo de cubrir la guerra que ha devastado a Siria en el curso de este decenio»).
Desafortunadamente, esto se está haciendo realidad. Era un poco predecible: como todos los conflictos que se prolongan durante mucho tiempo, en un momento dado se olvidan, la gente ya no tiene interés en escuchar esta noticia. Así que estamos en un punto muy, muy crítico. Además, la situación en Oriente Medio se ha complicado y, por lo tanto, cada vez se habla menos de Siria en un momento en que este país está sufriendo mucho. Y aquí también quisiera añadir: hay un escritor, un periodista sirio, que escribió hace unos meses: «Muchos sirios han muerto por diversos tipos de armas, desde todo tipos de bombas hasta misiles lanzados por todas partes, incluso por armas químicas. Pero – dice – lo más difícil de aceptar es morir sin que nadie hable de ello».
Es una guerra menos violenta por el momento, pero hay muchos otros dramas…
Afortunadamente, durante aproximadamente un año y medio, estas bombas han cesado en gran parte de Siria, excepto todavía en el noroeste, donde ha habido una tregua desde principios de marzo, que a veces sigue siendo una tregua frágil. Sin embargo, si antes había estas bombas, ahora existe lo que yo llamo la bomba de la pobreza: según las cifras de las Naciones Unidas, esta bomba está afectando a más del 80% de las personas, y eso es muy grave. Podemos ver los efectos del hambre, la desnutrición de los niños, sobre todo, y otras enfermedades …
¿Qué debería hacerse, a nivel internacional?
Es necesario que Siria empiece de nuevo, y para lograr eso mediante la reconstrucción y la recuperación económica se habla de varios miles de millones de dólares: se habla incluso de unos 400 mil millones de dólares, para «reiniciar Siria». Y los que pueden ofrecer esta ayuda están poniendo condiciones: también quieren ver una cierta dirección para las reformas, para las reformas democráticas, y esto todavía no es evidente. Asimismo, debo mencionar la incansable labor del Enviado Especial de las Naciones Unidas, Geir Pedersen, que está tratando por todos los medios de reanudar el diálogo; pero, lamentablemente, todavía estamos muy lejos de ver una reanudación del diálogo, una reanudación de la reconstrucción de Siria y una recuperación económica.
Diez años de conflicto, como ha recordado usted, el Covid, la pobreza y el hambre: un país -ha dicho usted varias veces- «reducido a escombros». En su opinión, lo que impide la construcción de la estabilidad ¿son también muchos intereses particulares?
Desafortunadamente. Ya no sé cómo comparar esta situación en Siria. Me viene a la mente el famoso poema que todos recordamos, de Giovanni Pascoli, que habla del roble caído – por supuesto, hay que hacer las distinciones necesarias – cuando dice: todos van a cortar la madera de este roble y por la noche todos se van a casa con su propia carga de madera cortada de este roble. Aquí no es ningún misterio, pero hay quienes se llevan el petróleo, quienes se llevan el gas, quienes aprovechan la guerra para enriquecerse, quienes aspiran a tomar algunas franjas de tierra… realmente da pena ver que mucha gente quiere «cortar madera de este roble» y llevárselo…
¿Cómo se puede detener esto?
Diría que necesitamos buena voluntad por parte de todas las facciones, necesitamos mostrar algo de buena voluntad, con la mediación de la comunidad internacional, y necesitamos desbloquear esta situación, empezando sobre todo por el aspecto humanitario, como la grave situación de los detenidos, los desaparecidos. Lamentablemente, en esta grave urgencia, lo que estamos viendo es que hay algún que otro intercambio de prisioneros, de gente que ha sido secuestrada, pero esto sucede con «cuentagotas». Necesitamos buena voluntad. Se calcula -según las Naciones Unidas- que hay unos 100.000 desaparecidos de los que no se sabe nada y, entre ellos, debo mencionar también a dos obispos, los metropolitanos ortodoxos de Alepo, y a tres sacerdotes, entre ellos también un italiano, el Padre Paolo (Dall’Oglio), de los que no se sabe nada desde hace siete años. Hay que empezar de nuevo a partir de estas personas desaparecidas, arrestadas, detenidas …
¿Son suficientes las donaciones que están llegando?
Agradezco sinceramente a todas las personas que nos ayudan, que también ayudan a los proyectos humanitarios, los proyectos realizados por las Iglesias. Veo en estos 10.000, 100.000 euros sobre todo el corazón y la bondad de esta gente: de verdad, me conmueve. Pero la magnitud de la necesidad es tan grande y grave que lamentablemente esta ayuda nuestra es comparable a un grifo de agua, cuando se necesitarían canales, grandes canales que traigan agua porque la destrucción es enorme y la recuperación y reconstrucción son enormes; y aquí se necesita la comunidad internacional que ofrezca estos «canales». También es necesario reconocer la labor de muchas ONG, además de las Iglesias, y también de las Naciones Unidas, que deben mantener a unos 11 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria. En toda esta ayuda siempre veo al buen samaritano tratando de ayudar.
Si fueran tantos, estos grifos, y si fueran tantos, estos canales… Repito, se necesitan grandes canales de agua, de ayuda, procedentes de la comunidad internacional, especialmente de ciertos países. No me canso de señalar esto: para despertar la buena voluntad. Me reúno con representantes, embajadores de varios gobiernos, y señalo que esta situación debe ser desbloqueada. Por ejemplo, la guerra ha llevado a la destrucción de cerca de la mitad de los hospitales, y es algo muy serio, ahora que el Covid se presenta, tener estas instalaciones de salud devastadas. La guerra ha provocado la destrucción de uno de cada tres escuelas y cerca de dos millones y medio de niños en edad escolar no tienen dónde estudiar. Fábricas, barrios destruidos por la guerra… Y no me canso de señalar esto a los estados que pueden y deben ayudar. También debo mencionar las sanciones internacionales impuestas a Siria: tienen efectos bastante negativos…
En todo esto, Siria también ha sufrido la crisis del Líbano…
La crisis libanesa golpeó duramente a Siria, la crisis de los bancos libaneses desde donde pasaban las ayudas humanitarias: los proyectos humanitarios, incluso los de las Iglesias, generalmente pasaban por el Líbano. A esto se ha sumado en los últimos meses el cierre de las fronteras entre estos países, entre el Líbano y Siria, entre Jordania y Siria, y todo esto ha pesado. Y también todo lo que ha sucedido en las últimas semanas: el Oriente Medio es una tierra de fuegos, fuegos que vienen del mar – hemos visto lo que sucedió, las explosiones en el puerto de Beirut – fuegos que vienen del cielo, ataques aéreos, bombas, misiles … realmente el Oriente Medio es una tierra de fuegos, y debemos apagar estos incendios lo antes posible.
En este contexto, la Iglesia está en primera línea, junto con muchas personas de buena voluntad, en la ayuda a los pobres, en la construcción de hospitales, en el intento de proporcionar alimentos sin que haya ninguna distinción de religión u origen…
Yo diría que esta es la tarea de la Iglesia: ahora todas las Iglesias – católicas y ortodoxas – están comprometidas al máximo desde el punto de vista humanitario para aliviar estos sufrimientos, estas necesidades de la gente. Como Iglesia, como Santa Sede, no tenemos intereses militares, no tenemos intereses económicos, no tenemos estrategias geopolíticas: nosotros – la Iglesia, la Santa Sede, el Papa – estamos del lado del pueblo, del pueblo que sufre.
Queremos ser la voz de los que no tienen voz. Una de las muchas iniciativas – ¡de las tantas! – es también la de los «hospitales abiertos»: tres hospitales católicos presentes en Siria desde hace unos 120 años, una iniciativa abierta a los enfermos pobres. Aquí no miramos el nombre y el apellido. Y por lo que nos consta, va muy bien: a través de esta iniciativa de los hospitales abiertos – y de muchos otros que no tengo tiempo de mencionar ahora – intentamos curar los cuerpos pero también reparar el tejido social, porque son iniciativas abiertas también a los miembros de otras religiones. Y los musulmanes, que son la mayoría, tal vez han tenido un niño o un miembro de la familia atendido por nuestros hospitales católicos, son los más agradecidos y así se fortalecen las relaciones entre cristianos y musulmanes. Así que cosechamos dos frutos: el cuidado de los cuerpos y la mejora de las relaciones sociales. Este es nuestro objetivo.
¿Cómo y cuánta influencia tiene la diplomacia del Vaticano en este difícil proceso, en esta difícil situación?
Tenemos nuestro propio camino, no pertenecemos a ningún grupo. Incluso cuando vengo aquí a Roma, cuando me encuentro con el Santo Padre, cuando me encuentro con los superiores, tratamos de elaborar estrategias que están simplemente del lado de la gente. Como dije, no tenemos para compartir intereses económicos o militares o estrategias geopolíticas: nuestra estrategia es ser la voz de estas personas que sufren y hacer que esta voz esté presente.
¿Qué es lo que más duele, de todo este contexto?
Es difícil narrar esta profunda experiencia humana y espiritual. Me impresionó mucho, por ejemplo, el sufrimiento de los niños y las mujeres: son las primeras víctimas de esta guerra, los niños y las mujeres. Hace aproximadamente un mes, las Naciones Unidas también alzaron su voz sobre lo que ocurrió en un campamento de refugiados donde unos 8-10 niños fallecieron, una vez más, de desnutrición, deshidratación y otras enfermedades… El invierno pasado vimos morir a varios en la huida del noroeste de Siria hacia el norte: niños que murieron de frío en los brazos de sus padres, niños que murieron de desnutrición. Duele el corazón ver el sufrimiento de tantos niños y tantas mujeres, muchas de las cuales son viudas y a veces tienen que ocuparse de una familia numerosa, ocho, diez hijos… En realidad, es un sufrimiento que se siente muy fuertemente…
Un sufrimiento y un dolor que el Papa sigue muy de cerca: al volver al Vaticano, se encontró con el Papa, que ya había expresado el deseo de ir a Siria. Ahora los viajes están paralizados… ¿qué le dijo el Papa?
Esta vez me impresionó. Mientras yo hablaba de esta situación, tomó un papel y comenzó a escribir notas para tenerlas aún más presentes y para mantener estos programas humanitarios en marcha. “Usted, ¿qué llevará esta vez a Siria?”
Llevaré de vuelta la solidaridad del Papa Francisco, la solidaridad de la Iglesia, la solidaridad de muchos cristianos para tratar de reavivar esta esperanza que, por desgracia, está muriendo en Siria. Por esta razón, debemos tratar de encender, al final del túnel, alguna pequeña esperanza: al menos la solidaridad, para decir » no están solos», «tratamos de ayudarlos» también con ayuda material, y tratar de hacer brillar un poco de luz al final del túnel…
Reza con los cristianos de todo el mundo la oración "Tiempo de la Creación"
En el marco del Jubileo de la Tierra, establecido desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, la familia cristiana mundial se junta para rezar, uniendo a los 2.200 millones de cristianos de todo mundo en torno a un propósito común: «mostrar al mundo el amor auténtico de los unos a los otros y a la creación». Compartimos la oración «Tiempo de la Creación» difundida por la página Web oficial de este tiempo jubilar, «Season of Creation».
El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos a nuestras hermanas y hermanos de la familia ecuménica en oración y acción por nuestra casa común.
Misioneras claretianas: Celebrar el gran regalo de la creación
Este año, en medio de las crisis que han sacudido nuestro mundo a causa de la pandemia del coronavirus, nos hemos despertado en la urgente necesidad de sanar nuestras relaciones con la creación y entre nosotros, como humanidad. De ahí la importancia de dejarnos interpelar por las palabras del Papa Francisco invitando a una «conversión ecológica», aprovechando de manera especial este Jubileo de la Tierra, establecido desde el 1 de septiembre con la «Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», hasta el próximo 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, patrono de la Ecología.
Cristianos de todo el mundo se unen para rezar En este contexto, la familia cristiana mundial se junta para rezar, uniendo a los 2.200 millones de cristianos de todo mundo en torno a un propósito común: «mostrar al mundo el amor auténtico de los unos a los otros y a la creación».
Hablamos de un tiempo de restauración y esperanza, un jubileo para nuestra Tierra, que requiere formas verdaderamente nuevas de vivir con la creación. A continuación, compartimos la oración difundida por la página web oficial de Tiempo de la Creación (Season of Creation), elaborada para dar a conocer las iniciativas que se están llevando a cabo para sumarse a la celebración del Jubileo de la Tierra.
Oración Creador de Vida
Por Tu palabra, la Tierra produjo plantas que dieron semillas y árboles de todo tipo que dieron frutos. Los ríos , las montañas, los minerales, los mares y los bosques sostuvieron la vida.
Los ojos de todos te miraban para satisfacer las necesidades de cada ser vivo. Y a lo largo del tiempo la Tierra ha sostenido la vida. Con los ciclos planetarios de días y estaciones, renovación y crecimiento, abriste tu mano para dar a las criaturas el alimento en el momento adecuado.
En tu Sabiduría, concediste un Sabbath: un tiempo bendito para descansar en gratitud por todo lo que has dado: un tiempo para liberarnos del consumo desenfrenado: untiempo para permitir que la tierra y todas las criaturas descansen dela carga de la producción.
Pero en estos días nuestra vida está llevando al planeta más alá de sus límites. Nuestras demandas de crecimiento, y nuestro interminable ciclo de producción y consumo están agotando nuestro mundo. Los bosques se agotan, la tierra se seca, los campos fallan, los desiertos avanzan, los mares se acidifican, las tormentas se intensifican. No hemos permitido a la Tierra guardar su Sabbath y la Tierra está luchando por renovarse.
Durante este Tiempo de la Creación, te pedimos que nos concedas el valor de celebrar un Sabbath para nuestro planeta. Fortalécenos con la fe para confiar en tu providencia. Inspira nuestra creatividad para compartir lo que se nos ha dado. Enséñanos a estar satisfechos con lo necesario. Y mientras proclamamos un Jubileo para la Tierra. envía tu Espíritu Santo para renovar la faz de la creación.
En el nombre de Aquel que vino a proclamarla buena nueva a toda la creación, Jesucristo.
REPAM Y SIGNIS ALC presentan un documental sobre la mártir Nicolasa Nosa
El documental, producido por la Red Eclesial Panamazónica – REPAM, con la coordinación de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, SIGNIS ALC, recupera parte de la vida de la indígena mojeña Nicolasa Nosa de Cuvene: una mártir boliviana asesinada en 1887. Además es el sexto capítulo de la serie “La vida por la Amazonía”, que destaca el testimonio de vida de hombres y mujeres que defendieron a sus pueblos amazónicos y su territorio.
El próximo lunes 21 de septiembre se realizará el estreno del mediometraje documental “Nicolasa Nosa”, que recupera parte de la vida de la indígena mojeña Nicolasa Nosa de Cuvene: una mártir boliviana asesinada en 1887, junto a otros líderes que promovieron la rebelión mojeña, para liberar a su pueblo de la esclavitud en los gomales de los ríos amazónicos.
El documental, producido por la Red Eclesial Panamazónica – REPAM, con la coordinación de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, SIGNIS ALC, es el sexto capítulo de la serie “La vida por la Amazonía”, que destaca el testimonio de vida de hombres y mujeres que defendieron a sus pueblos amazónicos y su territorio.
Tal como informa la página web oficial de la REPAM, la realización audiovisual estuvo a cargo de la productora ALMA Films, bajo la dirección de Marcos Loayza y la coordinación de Carlos Ferraro y Alejandro Caro, presidente y tercer director de SIGNIS ALC.
El valor simbólico de la indígena Nicolasa Nosa
El nuevo documental recupera el valor simbólico de la indígena Nicolasa Nosa, de quien se dice «cumplió un importante rol en el proceso de liberación de los pueblos indígenas que fueron esclavizados en la explotación de la goma en los territorios de la Amazonía boliviana, en lo que en la actualidad comprende el Departamento de El Beni».
La producción de este sexto capítulo de la serie “La vida por la Amazonía” fue ambientado en las ciudades de San Ignacio de Moxos (de donde era oriunda Nicolasa) y Trinidad.
Para más información, puede seguir la conferencia de prensa que se realizará el lunes 21 de septiembre a las 15:00 (hora de Ecuador), 16:00 (Bolivia) y 17:00 (Brasilia-Brasil), por las redes sociales de SIGNIS ALC (http://signisalc.org/) y REPAM (https://redamazonica.org/)
¿Qué hacer cuando mi corazón se resiste a perdonar?
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Tendría que pasar por alto la ofensa, pero me cuesta mucho. No logro perdonar tan fácilmente. No sé si es mi orgullo o esa herida que tanto me duele.
Hoy Jesús me pide que perdone siempre. No siete veces, sino siempre. No algunas veces, sino siempre de nuevo. El perdón es una gracia de Dios que tengo que suplicar.
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». ¿Aunque mi hermano sea reincidente en el daño? ¿Es eso posible? Perdonar al mismo por lo mismo.
Mi corazón se resiste al perdón como una fiera salvaje a entrar en el redil. Llevo cuentas del mal. No quiero perdonar porque no quiere mi alma excusar al que tanto daño me ha hecho. ¿Y si la ofensa ha sido porque yo esperaba más de él? Puede ser que la culpa sea mía por esperar lo que no debía. Puse en él expectativas imposibles.
Siempre recuerdo ese dicho: «No le pidas peras al olmo». Tal vez lo hice y sufrí, por no recibir lo que esperaba. Entonces no hay solución y duele aún más el daño. Porque no tiene arreglo. Porque lo que yo creía que era de una forma a lo mejor es de otra. No me aman tanto como yo amo.
El amor es asimétrico, no puedo olvidarlo. Una de las partes siempre ama más que la otra. A veces puedo ser yo el que ama más. Otras es el otro el que más me ama. No quiero buscar el equilibrio perfecto, no existe.
Pero duele ver que no me buscan tanto como yo los busco. No desean estar conmigo tanto como yo lo deseo. Entonces sufro porque la realidad no se adapta a mis sueños. ¿Es culpa mía? ¿Es culpa de los otros? Tal vez sería más feliz si no me sintiera herido de esa forma al dejarme llevar por mis expectativas.
Ese daño que experimento me hace perder la paz. Pero no tiene sentido sufrir por lo que no puedo cambiar. No puedo obligar a nadie a que me quiera más. Pero aún así el daño permanece en mi corazón. ¿Puedo perdonarlo? No es sencillo. La decepción, la indignación, la impotencia llenan el alma.
También puede ser que me hayan hecho daño a sabiendas, con maldad, con críticas y juicios, difamándome. Me han hecho daño porque no me aman, no me quieren, me tienen envidia o simplemente no soy importante para el que me ha herido. He sido víctima por sus actos llenos de rabia, odio o indiferencia. Es más difícil aún el perdón. Pienso que no se lo merece. Y mi alma se llena de ira y quiero la venganza. No quiero exculpar sus actos malvados.
Pero hoy escucho: «Rencor e ira también son detestables, el pecador los posee. Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados. No guardes rencor a tu prójimo; acuérdate de la alianza del Altísimo y pasa por alto la ofensa».
Estas palabras me desconciertan. La ira y el deseo de venganza me matan por dentro. Tendría que pasar por alto la ofensa, pero me cuesta mucho. No logro perdonar tan fácilmente. No sé si es mi orgullo o esa herida que tanto me duele. Es verdad que deseo la paz que trae consigo el perdón, pero no es tan sencillo perdonar.
El perdón me libera de la cárcel de sufrimiento en el que vivo por mi rencor. Cuando mi corazón no olvida y la rabia vuelve a surgir muy dentro cada vez que recuerdo lo ocurrido. Acaricio mi piel herida y sufro. No me basta que me pidan perdón de rodillas, una y mil veces.
No acepto perdonar porque me siento mejor así, creo que así el que me ofende está más atado a mí, pero no es verdad. Se me olvida lo más importante, cuando perdono lo hago por egoísmo, por mí mismo. Porque yo necesito liberarme de la prisión del rencor. Necesito tener paz y no vivir atormentado.
Pero a veces parece que lo que deseo es la misma muerte del que me ha herido y roto la vida. Quiero que sufra lo que yo he sufrido, pero eso no es posible. Yo también causo daño a otros. Yo no soy tan inocente. Y si no lo veo es que estoy ciego. Soy torpe y no logro ver las consecuencias de mis actos. Y si yo no perdono a mi prójimo, ¿qué queda para mí?
Mi corazón se resiste al perdón de forma inmadura. Me gustaría poseer un corazón nuevo que sepa perdonar al que me hiere. Me falta mucho amor en el alma. Me cuesta perdonar al que repite el daño una y otra vez. Un reincidente en el mal no merece perdón.
Tengo claro que sólo el perdón me sana por dentro y me libera de todas mis cadenas. El perdón humilde. El perdón que es don de Dios.
Hace unos días una señora que está en proceso de separación me comentaba lo duro que le está resultando volver a hacer vida de soltera.
«Mis amigas sólo quieren que salga y que me vuelva a enamorar, que un clavo saca a otro clavo, pero yo no puedo, no tengo ninguna gana…. ¡mi marido se ha ido con otra!».
Los procesos de separación siempre son duros para ambas partes. Otra cosa es cómo llevemos ese proceso internamente.
No es lo mismo estar rumiando la decisión de romper un matrimonio durante un tiempo que encontrarse con la decisión ya tomada y sin margen de maniobra.
No es lo mismo tener hijos que no tenerlos, no es lo mismo que haya terceras personas que el que no las haya… No es lo mismo en ningún caso.
Cada matrimonio es un mundo y cada persona un universo. Por eso, pase lo que pase y pese a quien le pese, no es lo mismo para nadie.
Un verdadero duelo
«Me da cierto respeto exponerme a la gente -me comentaba-. No tengo ganas de dar explicaciones a nadie por lo que estoy pasando y trato de ocultarme».
«Sin embargo, con niños, la vida continúa y aunque a mi marido parezca que esto no le está afectando, yo me siento incapaz de relacionarme como antes».
Esta situación es algo bastante frecuente en los procesos de separación. Una situación muy dolorosa en la que el hecho de encontrase frente a frente con la realidad genera un dolor que sólo el que lo ha pasado sabe a qué me estoy refiriendo.
Es necesario un tiempo para poder pasar ese duelo, pero ¿cómo?
En ocasiones, cuando nos encontramos con un matrimonio que hace aguas, uno se enfrenta a esa realidad y decide pedir ayuda.
A veces esa ayuda resulta eficaz, pero otras veces llega tarde, porque la otra parte ya ha despegado en su proceso y ha tomado la decisión.
Por eso, cuando haya marejada o sólo marejadilla, pide ayuda.
Muchas veces los problemas o las dificultades, vienen provocadas por diferencias en la comunicación que generan errores de interpretación generando conflictos, pero eso no necesariamente tiene que desembocar en una ruptura.
Otras veces, ante esa realidad y después de una fase de negación y enfado o incluso rebeldía por lo que nos está ocurriendo, no cabe más remedio que aceptar lo que tenemos delante, por muy doloroso que nos resulte.
Es en ese momento cuando es necesario encontrar esas cosas positivas (los hijos en común, experiencias positivas que nos ha aportado esa relación, momentos que nos quedan del tiempo compartido con tu pareja, etc…), para poder dar un paso hacia delante y agarrar con fuerza la vida que tienes frente a ti.
La mayoría de las veces, esa fuerza nos la dan nuestros hijos, que -si estamos atentos- son los grandes maestros de nuestras vidas.
Cuántas lecciones hemos aprendido de ellos a lo largo, por ejemplo, de esta pandemia sin ir más lejos… Su capacidad de adaptación al cambio, su ilusión, su resiliencia, su capacidad de disfrute de las cosas sencillas, su creatividad, su cariño, etc … Estas realidades son las cosas verdaderamente importantes.
Otra fase por la que uno atraviesa después de una ruptura es la necesidad de cariño y del cuidado personal, precisamente para vernos bien nosotros y que los demás nos vean bien, principalmente nuestros hijos.
Esta señora me comentaba que en este proceso había adelgazado 7 kilos, se veía demacrada, sin fuerzas y sólo lloraba….
Después de esa toma de conciencia para quererse y cuidarse ahora ha empezado a tomar el sol, come y duerme algo mejor,…
Aunque le cuesta hacer vida social. No quiere trato con nadie, le da como vergüenza que le pregunten por su matrimonio, por ese marido al que nunca ven y por su soledad y mala cara…
Este es el siguiente paso: poder retomar tus actividades con normalidad, cada uno a su tiempo, poco a poco, sin prisas.
Habrá días en que a uno le apetezca socializar y otros en los que uno prefiera estar en modo caracol… No pasa nada, forma parte del proceso.
Lo importante es no dejarse llevar por la apatía y la desgana, ya que si nos dejamos, suele generar un languidecimiento que nos lleva a la tristeza.
Y la tristeza aunque es un sentimiento muy legítimo, hace que sólo sintamos pena por nosotros mismos (muy normal por otro lado), pero que nos desenfoquemos de nuestro objetivo.
Actitud positiva
Precisamente porque hemos hecho una lectura positiva/constructiva de lo sucedido, podemos mirarnos con más cariño para descubrir todas esas cualidades que cada uno lleva en su interior y que nos ayudan a crecer, a creer en nosotros y a evolucionar, a encontrar nuestro para qué, un sentido a lo que nos ha pasado y a lo que nos queda por vivir.
Y es en ese para qué cuando descubrimos que pese a nuestra cicatriz, pese a nuestro dolor, la vida continúa, que podemos caminar y avanzar con paso firme.
Porque hemos sido capaces de sobrellevar una situación dolorosa para nosotros y pese a eso, querernos y querer a los demás.
Necesitaremos nuestro tiempo para curar esa herida, pero en ese durante, somos capaces de ver más allá de nuestro propio dolor y darnos cuenta de todo lo que nos espera, de la gente que nos quiere y de nuestra valía como personas…
A veces incluso será bueno un ejercicio de perdón no sólo hacia la persona con la que hemos compartido nuestra vida, sino con nosotros mismos, por haber llegado a esa situación…
Esta señora me comentaba que no lo había sabido ver: «No he visto o no he querido los mensajes que él me mandaba y me siento culpable».
Esa culpabilidad es la que habrá que trabajar para que este proceso sea un proceso de cambio interior, desde dentro y hacia fuera, precisamente para querernos mejor a nosotros mismos y poder querer mejor a los demás…
Hoy en día puede parecer que se vende una vida de alegría y despreocupación y donde dejo una relación empiezo otra y aquí no pasa nada…..
Lo que sí que pasa en cada persona que vive esta situación es el dolor que provoca la traición, el desamor y el desengaño. Por eso cuesta tanto el retomar la vida y las relaciones como si no pasara nada.
Lo que pasa es que tu pilar, tu eje, tu proyecto de vida se ha visto truncado y eso no se restablece de la noche a la mañana. Eso requiere tiempo y trabajo personal.
Es ahí, una vez recorrido este proceso interior, cuando poco a poco retomaremos nuestra vida social, porque habremos aprendido a conocernos, a escucharnos, a querernos y a cuidarnos como necesitamos.
Y es ahí cuando descubriremos que pese al dolor de la separación, nosotros hemos crecido como personas, siendo para nosotros y para los nuestros nuestra mejor versión.
Canto Católico dedica producción musical a la Virgen de Fátima [VIDEO]
La Fundación Canto Católico lanzó una nueva producción musical de la canción “En Fátima apareciste” en el contexto del primer año de peregrinación de la imagen de Fátima en Chile.
El canto coral acompañado de un video, relata la aparición de la Virgen María a los pastorcitos en Fátima (Portugal) en 1917 y destaca los aspectos centrales de su mensaje.
Para resaltar el aspecto musical, cada estrofa posee un arreglo diferente que va “de menos a más”, explicó el compositor Juan Pablo Rojas.
“Las primeras estrofas son protagonizadas por solistas, las estrofas del medio por contrapuntos y las finales por la aparición del tejido coral”, precisó.
Asimismo, se van alternando las voces de los varones, de las mujeres y luego el coro completo, “manteniéndose esta última conformación hasta el final”.
“Los ‘Ave María’ representan las cuentas del rosario, que son entonadas con recogimiento y agonía, pero a la vez con una esperanza que sólo la Madre de Dios es capaz de avivar en el alma”.
Francisco Val manifestó a ACI Prensa que esta producción se pensó luego de la llegada de la imagen mariana al país, el 16 de septiembre de 2019.
Sin embargo, debido a la pandemia del coronavirus, la producción tuvo que esperar pero se concluyó para celebrar un año de peregrinar mariano en Chile.
Al finalizar el video, Fundación Canto Católico recordó que la misión de rescatar, renovar y fomentar la música católica se logra con la generosidad de los donantes.
Papa Francisco: Que la pandemia ayude “a no desperdiciar el tiempo que se nos ha regalado”
El Papa Francisco. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
El Papa Francisco expresó su deseo de que el período de confinamiento por la pandemia de coronavirus “nos ayude a comprender que es necesario no perder el tiempo que se nos ha dado”.
En un mensaje que envió a los participantes en la Jornada de sacerdotes ancianos y enfermos de Lombardía, que se está celebrando en el Santuario de Santa María del Fonte en Caravaggio, Italia, el Pontífice invitó a que este período “nos ayude a disfrutar de la belleza del encuentro con el otro, a curar el virus de la autosuficiencia”.
Subrayó que el confinamiento por la pandemia, con las restricciones de espacio, la imposibilidad de visitar a amigos y familiares, o el miedo al contagio, “con la gracia de Dios, puede ser una experiencia de purificación. También para nuestra vida sacerdotal la fragilidad puede ser como el fuego del fundidor y como el jabón de las lavanderas que, elevándonos hacia Dios, nos refina y santifica”.
“No tengamos miedo del sufrimiento”, invitó el Santo Padre. “El Señor carga la cruz con nosotros”.
Asimismo, el Papa Francisco se dirigió a los sacerdotes ancianos y enfermos que participan en la Jornada y les recordó que “sois sacerdotes que, en la oración, en la escucha, en el ofrecimiento del sufrimiento, realizáis un ministerio que no es secundario en vuestra Iglesia”.