Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

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El Papa al Centro de Autismo ‘Sonnenschein’: Decir gracias a Dios, “hermosa oración”

El Papa al Centro de Autismo ‘Sonnenschein’: Decir gracias a Dios, “hermosa oración”

Audiencia Con El Centro Austriaco De Autismo Sonnenschein (C) Vatican Media

El Papa Francisco ha recibido en audiencia a los jóvenes del Centro Austriaco de Autismo Sonnenschein en la mañana del lunes, 21 de septiembre de 2020.

El Papa se dirigió a todos ellos resaltando que el nombre del centro significa “el esplendor del sol”: “Puedo imaginarme por qué los responsables eligieron este nombre. Porque vuestra casa parece un magnífico prado de flores al sol, y las flores de esta casa sois precisamente vosotros”. 

Cada flor, continúa Francisco, “tiene su propia belleza, que es única. Cada uno de nosotros es también hermoso a los ojos de Dios, y Él nos ama”. Y esto “nos hace sentir la necesidad de decirle a Dios: ¡gracias! ”.

Para el Papa, decir “gracias” a Dios “es una hermosa oración” y a Él “le gusta esta forma de rezar”. Después, les indicó que podían añadir a la oración una petición, por ejemplo: “Buen Jesús, ¿podrías ayudar a mamá y papá en sus trabajos? ¿Podrías consolar un poco a la abuela que está enferma? ¿Podrías encargarte de los niños de todo el mundo que no tienen qué comer?”.

“O también: Jesús, por favor ayuda al Papa a guiar bien a la Iglesia. Si lo pedís con fe, el Señor seguramente os escucha”, añadió.

A continuación, sigue el discurso completo del Papa.

Discurso del Santo Padre

Queridos niños, queridos padres,

Sus Excelencias, señoras y señores:

Os doy la bienvenida aquí al Vaticano. Estoy contento de ver vuestras caras, y leo en vuestros ojos que vosotros también estáis contentos de pasar un rato conmigo.

Vuestra casa se llama Sonnenschein, es decir, “el esplendor del sol”. Puedo imaginarme por qué los responsables eligieron este nombre. Porque vuestra casa parece un magnífico prado de flores al sol, y las flores de esta casa sois precisamente vosotros. Dios creó el mundo con una gran variedad de flores de todos los colores. Cada flor tiene su propia belleza, que es única. Cada uno de nosotros es también hermoso a los ojos de Dios, y Él nos ama. Esto nos hace sentir la necesidad de decirle a Dios: ¡gracias! ¡Gracias por el regalo de la vida, gracias por todas las criaturas! ¡Gracias por mamá y papá! ¡Gracias por nuestras familias! ¡Y gracias también por nuestros amigos del Centro Sonnenschein!

Este decir “gracias” a Dios es una hermosa oración. A Dios le gusta esta forma de rezar. Después podéis añadir también una petición. Por ejemplo: Buen Jesús, ¿podrías ayudar a mamá y papá en sus trabajos? ¿Podrías consolar un poco a la abuela que está enferma? ¿Podría encargarte de los niños de todo el mundo que no tienen qué comer? O también: Jesús, por favor ayuda al Papa a guiar bien a la Iglesia. Si lo pedís con fe, el Señor seguramente os escucha.

Finalmente, expreso mi gratitud a vuestros padres, a las personas que os acompañan, a la señora presidenta de la Región y a todos los presentes. Gracias por esta bella iniciativa y por vuestro compromiso con los pequeños que os han sido confiados. ¡Todo lo que hicistéis a uno solo de estos pequeños, lo habéis hecho a Jesús!

Os recuerdo en mi oración. Que Jesús os bendiga siempre y que Nuestra Señora os proteja.

Und bitte vergesst nicht, für mich zu beten. Diese Arbeit ist nicht einfach. Betet für mich bitte. Dankeschön! (Y por favor no olvidéis rezar por mí. Este trabajo no es fácil. Por favor, rezad por mí. Gracias)

(Fuente: Zenit)

Las 15 frases más emblemáticas del Padre Pío

Las 15 frases más emblemáticas del Padre Pío

El Padre Pío será recordado durante mucho tiempo por sus innumerables enseñanzas espirituales y que se plasmaron en decenas de frases emblemáticas a lo largo de su vida. Aquí se puede leer 15 ellas gracias a la selección del National Catholic Register.

1. La sociedad de hoy no reza, por eso se está desmoronando.

2. La oración es la mejor arma que poseemos, la llave que abre el corazón de Dios.

3. Ora, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Nuestro Señor misericordioso escuchará tu oración.

4. Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa.

5. Mil años de disfrutar de la gloria humana no valen ni una hora en dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento.

6. En la vida espiritual, el que no avanza retrocede. Sucede como con un barco que siempre debe seguir adelante. Si se detiene, el viento lo devolverá.

7. Debes hablar a Jesús también con el corazón, además de los labios; de hecho, en ciertos casos debes hablar con Él solo con el corazón.

8. Siempre debemos tener coraje, y si nos llega alguna languidez espiritual, corramos a los pies de Jesús en el Santísimo Sacramento y ubiquémonos en medio de los perfumes celestiales, y sin duda recuperaremos nuestra fuerza.

9. ¿Hace algún tiempo que no amas al Señor? ¿No lo amas ahora? ¿No anhelas amarlo para siempre? Por lo tanto, ¡no temas! Aún admitiendo que has cometido todos los pecados de este mundo, Jesús te repite: “¡Muchos pecados te son perdonados porque has amado mucho!”.

10. No te preocupes por las cosas que generan preocupación, desorden y ansiedad. Una sola cosa es necesaria: Elevar tu espíritu y amar a Dios.

11. Donde no hay obediencia, no hay virtud; no hay bondad ni amor. Y donde no hay amor, no hay Dios. Sin Dios, no podemos alcanzar el Cielo. Estas virtudes forman una escalera; si falta un paso, nos caemos.

12. Los mejores medios para protegerte de la tentación son los siguientes: cuida tus sentidos para salvarlos de la tentación peligrosa, evita la vanidad, no dejes que tu corazón se exalte, convéncete del mal de la complacencia, huye del odio, reza cuando sea posible. Si el alma supiera el mérito que uno adquiere en las tentaciones sufridas en la paciencia y conquistado, estaría tentado a decir: Señor, envíame tentaciones.

13. Es necesario proteger todos tus sentidos, especialmente tus ojos: son los medios por los cuales toda la fascinación y el encanto de la belleza y la voluptuosidad entran en el corazón. Cuando la moda, como en nuestro tiempo, es hacia la provocación y expone lo que antes era incorrecto pensar, se debe tener precaución y autocontrol. Siempre que sea necesario, debes mirar sin ver y ver sin pensarlo.

14. Debes recordar que tienes en el Cielo no solo un Padre sino también una Madre. Entonces recurramos a María. Ella es toda dulzura, misericordia, bondad y amor para nosotros porque es nuestra Madre.

15. El amor y el miedo deben ir unidos, el miedo sin amor se convierte en cobardía. El amor sin miedo se convierte en presunción. Cuando hay amor sin miedo, el amor corre sin prudencia y sin restricción, sin preocuparse por dónde va.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa extiende el año jubilar por aniversario de la coronación de la Virgen de Guadalupe

El Papa extiende el año jubilar por aniversario de la coronación de la Virgen de Guadalupe

Imagen original de la Virgen de Guadalupe en su Santuario en Ciudad de México. Foto: David Ramos / ACI Prensa.

El Papa Francisco decidió extender hasta el 12 de octubre de 2021 el año jubilar por el 125 aniversario de la coronación de la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe, durante el cual los fieles pueden obtener la indulgencia plenaria.

El decreto de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano fue leído este 20 de septiembre por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, al concluir la Misa presidida por el Arzobispo Primado de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes, en la Basílica de Guadalupe.

El Santo Padre tomó esta decisión tras recibir la solicitud de Mons. Salvador Martínez Ávila, rector de la Basílica de Guadalupe, y del Arzobispo Primado de México.

El año jubilar debía concluir originalmente el 12 de octubre de 2020, fecha en la que se cumplen 125 años de la coronación pontificia de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Sin embargo, como reconoce en su decreto el Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor de la Santa Sede, el año jubilar “lamentablemente, por un largo periodo no se pudo celebrar con el pueblo debido a la epidemia del ‘covid-19’”.

La Penitenciaría Apostólica, escribió el Cardenal Piacenza en el decreto, “por mandato de Su Santidad el Papa Francisco, por medio de las presentes, ahora prorroga hasta el día 12 de octubre de 2021, todos y cada uno de los beneficios espirituales, ya benévolamente concedidos”.

La Arquidiócesis de México señaló en un comunicado que “la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe estuvo prácticamente cerrada desde marzo hasta julio de este año, y actualmente el regreso de fieles ha sido gradual y con las medidas sanitarias pertinentes para evitar los contagios”. 

“Por esta razón, el Cardenal Carlos Aguiar solicitó al Papa Francisco la ampliación de este periodo de gracia a fin de que todos aquellos que busquen el consuelo materno de la ‘Morenita del Tepeyac’, vivan este Año Jubilar debidamente y obtengan los beneficios espirituales que de él se desprenden”, añadió.

La Arquidiócesis señaló que en el marco de este año jubilar se concede “la Indulgencia Plenaria a quien peregrine a la Basílica de Guadalupe -incluso virtualmente si es que las personas se encuentran impedidas– y cumpla con las condiciones de costumbre para ganar esta gracia: confesarse, comulgar y orar por las intenciones del Papa”.

En el decreto, el Cardenal Piacenza señaló que “ciertamente, de esta generosa prorroga por parte de la Iglesia los fieles sacarán los buenos propósitos y el vigor espiritual propios de una vida que busque reflejar la ley del Evangelio, en la comunión jerárquica y la devoción filial al Sumo Pontífice, fundamento visible de la Iglesia Católica, y al propio Obispo”.

(Fuente: Aciprensa)

Publicado el libro ‘Teología y prevención’ de abusos en la Iglesia

Publicado el libro ‘Teología y prevención’ de abusos en la Iglesia

Ya se ha publicado Teología y prevención. Estudio sobre los abusos en la Iglesia (Sal Terrae), que propone el desafío de partir de la ciencia teológica para prevenir este mal de nuestro tiempo en el ámbito eclesial.

Se trata de una publicación del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) coordinada por su director general, Daniel Portillo Trevizo. El CEPROME nació en México con el objetivo de ser un espacio de investigación y formación interdisciplinar que ayude a promover la protección de los menores.

Palabras claves

De acuerdo a CEPROME, corrupción y clericalismo, abuso sexual, de poder y de conciencia, conversión y sinodalidad, pastoral de la prevención y transparencia son algunas de las palabras clave que caracterizan a Teología y prevención…

Se trata de términos que se refieren a los principales males que causan el abuso de menores en la Iglesia Católica y sus posibles respuestas, “entendiendo que estamos ante un problema sistémico y estructural”.

La publicación ofrece “una lectura dinámica a través de diferentes enfoques teológicos y pastorales que, no sólo evidencian y analizan los mayores desafíos para la Iglesia Católica, sino que también incluyen algunas propuestas que puedan ofrecer caminos de solución”.

Daniel Portillo, coordinador

Entrevistado en exclusiva por zenit el pasado mes de agosto, Daniel Portillo, fundador y director del CEPROME, subrayó que con esta obra, desearía que “desarrolláramos una visión distinta sobre la Teología de los abusos, pero sobre todo una perspectiva de la Teología de la prevención tan necesaria en nuestra Iglesia hoy”.

Este estudio conjunto, con Portillo como coordinador, cuenta con un reputado grupo de expertos en materia de abusos en la Iglesia. De este modo, han participado diez expertos en abusos de otras nacionalidades, principalmente latinoamericanos, y un sacerdote irlandés, todos ellos expertos en Teología, en Pastoral y en materia de abusos en el seno eclesial.

Prólogo del Santo Padre

El texto cuenta con un prólogo del Papa Francisco en el que asegura que estamos “retados a mirar de frente este conflicto, asumirlo y sufrirlo junto a las víctimas, sus familiares y la comunidad toda para encontrar caminos que nos hagan decir: nunca más a la cultura del abuso”.

Así, el Santo Padre advierte que esta realidad “nos reclama trabajar en la concientización, prevención y promoción de la cultura del cuidado y la protección en nuestras comunidades y en la sociedad en general para que ninguna persona vea vulnerada o maltratada su integridad y dignidad”.

Para Francisco, luchar contra los abusos es “propiciar y potenciar comunidades capaces de velar y anunciar que toda vida merece ser respetada y valorada; especialmente la de los más indefensos que no cuentan con los recursos para hacer sentir su voz”.

Para obtener ejemplares, es preciso escribir a info@ceprome.com, se hacen envíos nacionales e internacionales.

(Fuente: Zenit)

Un día como hoy, fiesta de San Mateo, el Papa Francisco descubrió su vocación sacerdotal

Un día como hoy, fiesta de San Mateo, el Papa Francisco descubrió su vocación sacerdotal

Hace 67 años, un día como hoy, fiesta de San Mateo Apóstol, el Papa Francisco descubrió su llamado a la vida sacerdotal.

Los detalles de este episodio los contó él mismo en la Vigilia de Pentecostés del año 2013, ante representantes de diversos movimientos y asociaciones eclesiales, quienes establecieron un diálogo directo con el Papa. Entre ellos, una joven le preguntó «¿Cómo alcanzó en su vida la certeza de la fe?»

Francisco explicó que un día «muy importante» en su vida fue el 21 de septiembre de 1953, era el día del estudiante en Argentina, que coincide con el día de la primavera, que se celebra con una gran fiesta.

«Antes de ir a la fiesta pasé por la parroquia a la que asistía, y encontré a un sacerdote al que no conocía y sentí la necesidad de confesarme, y esta fue para mí una experiencia de encuentro, he encontrado alguien que me esperaba».

«No sé qué pasó, no me acuerdo, no sé por qué ese sacerdote estaba allí o por qué he sentido esta necesidad de confesarme, pero la verdad es que alguien me esperaba, me estaba esperando desde hacía tiempo y después de la confesión sentí que algo había cambiado”.

“Yo no era él mismo, había sentido una voz, una llamada. Me convencí que debía convertirme en sacerdote, y esta experiencia en la fe es importante», contó el Santo Padre.

Más adelante, en recuerdo a este acontecimiento, el P. Bergoglio al ser elegido obispo, escogió como lema una expresión de San Beda que hace referencia a la llamada de San Mateo, cuya fiesta es justamente el 21 de septiembre: “miserando atque eligendo”. Que algunos traducen como “Lo miró con misericordia y lo eligió”.

En la actualidad, el Papa Francisco conserva esta frase en su escudo pontificio. Asimismo, siempre recomienda a los fieles leer el Evangelio de Mateo y de manera especial el capítulo 25 sobre las obras de la misericordia.

En la Misa celebrada en Holguín (Cuba) en la fiesta de San Mateo en el año 2015, el Papa Francisco destacó que cuando el Señor pasó junto al evangelista “se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida”.

“Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada”.

En este sentido animó a dejarnos mirar por Jesús. “Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira”.

En la Misa que celebró el viernes 21 de septiembre de 2018 en la capilla de la Casa Santa Marta, el Santo Padre meditó sobre el evangelio de la vocación de San Mateo.

“En la vida de la Iglesia, hay muchos cristianos que han sido elegidos desde lo más bajo. Nosotros, cristianos, debemos tener esa conciencia de dónde hemos sido elegidos, de dónde nos han elegido para ser cristiano”.

“Esa conciencia debe ser permanente durante toda la vida, debe permanecer la memoria de nuestros pecados, la memoria de que el Señor tuvo misericordia de mis pecados y que me ha elegido para ser cristiano, para ser apóstol”.

Como ejemplo, el Pontífice se refirió a Mateo, que jamás olvidó sus orígenes como publicano. Por ello, es importante que cualquier apóstol sea muy consciente de que ha sido la misericordia de Jesús la que lo ha salvado.

(Fuente: Aciprensa)

Fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista

Fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista

Hoy celebramos la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Él mismo nos cuenta en su Evangelio su conversión. Estaba sentado en el lugar donde recaudaban los impuestos y Jesús le invitó a seguirlo. Mateo —dice el Evangelio— «se levantó y le siguió» (Mt 9,9). Con Mateo llega al grupo de los Doce un hombre totalmente diferente de los otros apóstoles, tanto por su formación como por su posición social y riqueza. Su padre le había hecho estudiar economía para poder fijar el precio del trigo y del vino, de los peces que le traerían Pedro y Andrés y los hijos de Zebedeo y el de las perlas preciosas de que habla el Evangelio.

Su oficio, el de recaudador de impuestos, estaba mal visto. Quienes lo ejercían eran considerados publicanos y pecadores. Estaba al servicio del rey Herodes, señor de Galilea, un rey odiado por su pueblo y que el Nuevo Testamento nos lo presenta como un adúltero, el asesino de Juan Bautista y el que escarneció a Jesús el Viernes Santo. ¿Qué pensaría Mateo cuando iba a rendir cuentas al rey Herodes? La conversión de Mateo debía suponer una verdadera liberación, como lo demuestra el banquete al que invitó a los publicanos y pecadores. Fue su manera de demostrar el agradecimiento al Maestro por haber podido salir de una situación miserable y encontrar la verdadera felicidad. San Beda el Venerable, comentando la conversión de Mateo, escribe: «La conversión de un cobrador de impuestos da ejemplo de penitencia y de indulgencia a otros cobradores de impuestos y pecadores (…). En el primer instante de su conversión, atrae hacia Él, que es tanto como decir hacia la salvación, a todo un grupo de pecadores».

En su conversión se hace presente la misericordia de Dios como lo manifiestan las palabras de Jesús ante la crítica de los fariseos: «Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mt 9,13).

(Fuente: Evangeli.net
Foto: La Conversión de San Mateo: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza)

Papa Francisco: Es mejor una Iglesia accidentada en salida a una Iglesia enferma encerrada

Papa Francisco: Es mejor una Iglesia accidentada en salida a una Iglesia enferma encerrada

En su reflexión de hoy antes del rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco afirmó que es mejor una Iglesia accidentada por anunciar el Evangelio que una Iglesia enferma por estar encerrada.

Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Santo Padre dijo que “la Iglesia debe ser como Dios: siempre en salida. Y cuando la Iglesia no está en salida, se enferma de las muchas enfermedades que tenemos en la Iglesia”.

“¿Y por qué estas enfermedades en la Iglesia? Porque no está en salida. Es cierto que cuando uno sale está el peligro de un accidente. Pero es mejor una Iglesia accidentada por salir a anunciar el Evangelio que una Iglesia enferma por estar encerrada”, dijo el Pontífice. 

“Dios sale siempre, porque es Padre, porque ama. La Iglesia debe hacer lo mismo, siempre en salida”, aseguró.

El Papa Francisco explicó que “Dios llama a todos y llama siempre. A cualquier hora. Dios actúa así también hoy: nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que hemos de aceptar e imitar”.

“Él no está encerrado en su mundo, sino que ‘sale’ continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor”. “Dios siempre está en salida, buscándonos”.

Del mismo modo, “también nuestras comunidades están llamadas a salir de los varios tipos de ‘fronteras’ que pueden existir, para ofrecer a todos la palabra de salvación que Jesús vino a traer”.

“Se trata de abrirse a horizontes de vida que ofrezcan esperanza a cuantos viven en las periferias existenciales y aún no han experimentado, o han perdido, la fuerza y la luz del encuentro con Cristo”, subrayó el Papa.

(Fuente: Aciprensa)

Cómo respirar la Biblia

Cómo respirar la Biblia

RUKSUTAKARN studio | Shutterstock

La inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente de la Escritura.

¿Leer? Para resistir, dar vida a las palabras, aprender a amar. ¡Perfecto! Pero, ante todo, leer para escrutar, comprender y hacer nuestras las palabras del Libro que contiene las huellas de Dios, sus palabras, su presencia secreta, su larga paciencia antes de manifestarse con Cristo.
Pero ¿cómo conseguir leer la Biblia a este nivel?

Leer la Biblia para respirarla

Cuando el diplomático y poeta francés Paul Claudel recorrió la Biblia página a página durante largos años, leía con ojo avizor y la pluma tan alerta como el palo de un zahorí.

Todo, según él, le hablaba a alguno de nuestros cinco sentidos, evocaba una imagen, una emoción espiritual, una lección.

Prácticamente lo único que le faltaba era pegar la oreja a la página para escucharla respirar como a través de un estetoscopio.

“La Biblia respira”, decía. Contiene el aliento de Dios, su Espíritu que obra en la historia de su pueblo y, sobre todo, en nuestra actualidad, nuestra vida aquí y ahora.

Haciendo uso de la inteligencia del corazón, podemos aspirar este aliento, como una especie de boca a boca de reanimación espiritual.

Pero esta insuflación requiere paciencia.

Benedicto XVI, cuando inauguró el Colegio de los Bernardinos en París en 2008, remontó el origen de nuestra cultura a esta fraternidad de monjes inquietos, en su unidad, por buscar a Dios y compartir su palabra desde un mismo amor por los textos sagrados.

La erudición, la formación, el dominio de las lenguas y las gramáticas se ponían todos al servicio del arte de la lectura.

No como una única manera de leer sino, gracias a los múltiples niveles de sentido en las palabras, con una cascada de referencias de un texto a otro y de una sinfonía de comprensiones añadidas unas a otras. Porque, como dicen los monjes, el saber acumulado en sí mismo no es más que jactancia.

Como una abeja 

La lectura está al servicio del deseo de Dios. Al encontrarlo a Él, nos encontramos nosotros. Al encontrarnos un poco, Le buscamos aún más.

El teólogo Guillermo de Saint-Thierry, discípulo y amigo de san Bernardo de Claraval, explicaba a sus hermanos de abadía que hay que rumiar la Palabra, “dando un bocado” cada día y confiándolo “al estómago de la memoria”.

Nada de glotonería, de lectura en la superficie de las palabras, de miradas de pasada. En vez de eso, una lucha amorosa para, como Jacob con el ángel, buscar un reconocimiento que habrá que retomar un poco más tarde.

Entonces, ¿qué cualidad hay que tener para leer bien y respirar la Biblia? Los autores monásticos lo tienen claro: ¡la de la abeja!

La abeja pecorea, va a buscar su alimento por todas partes, en todas las flores de Dios y, de ello, fabrica miel.

Esta inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente.

Todo ello permite, a través de esta amistad familiar con la palabra de Dios, aprender a “conocer el corazón de Dios”, como decía san Gregorio Magno.

(Fuente: Aleteia)

La comunión diaria: ¿una gracia o una práctica excesiva?

La comunión diaria: ¿una gracia o una práctica excesiva?

Piotr Hukalo/EAST NEWS

Hoy en día, es del todo normal comulgar en cada misa. Sin embargo, si esta práctica se vuelve diaria, ¿no podría llevar a considerar la Eucaristía como una cosa banal? O al contrario, ¿podría ser un camino de santificación?

¿Es útil comulgar a menudo? Esta es una pregunta que nunca se planteó el rey san Luis de Francia. Él “escuchaba” dos misas al día, como se decía entonces, es decir, que asistía sucesivamente a dos “misas bajas” pero, como todos los hermanos menores y los dominicos de su siglo, solamente comulgaba siete veces al año, en las grandes celebraciones.

No se trataba de una falta de confianza en Dios, sino que lo hacían en virtud de un inmenso respeto hacia el cuerpo de Cristo recibido en la comunión: únicamente comulgaban después de haberse preparado mucho tiempo para ello.

Hoy en día, gracias a las enérgicas exhortaciones de León XIII y luego de san Pío X para regresar a la práctica primitiva de la Iglesia, a los cristianos les parece normal comulgar cada vez que van a misa.

Y como las reglas del ayuno eucarístico se han relajado considerablemente, apenas hay que realizar esfuerzos para comulgar sea cual sea la hora de la misa.

De manera que hoy muchos cristianos van a comulgar todos los domingos e incluso todos los días. ¡Y algunos no se confiesan casi nunca o rara vez rezan! ¿Qué podemos pensar de esto?

Comulgar lo más a menudo posible, con una condición

La comunión solamente da todo su fruto si, en las horas que la preceden, repetimos intensamente a Jesús que necesitamos de Él y Le suplicamos que inunde nuestro corazón.

Después comulgar, también hemos de dedicar tiempo a hablarle. Entonces, ese “cuerpo a cuerpo” eucarístico se ampliará a un auténtico “corazón a corazón” que se prolongará durante todo el día.

El santo Cura de Ars advertía a sus compañeros contra el hábito que tenían de precipitarse sobre el periódico en cuanto terminaba la misa, en vez de continuar el diálogo con Aquel a quien acababan de tener en las manos y entregar a los fieles.

Por su parte, la mística Marta Robin llegó a decir que la oración era más importante que la comunión diaria. Ciertamente, decía ella, la oración “exige mucho más esfuerzo. La comunión sacramental, además, puede no ser posible durante un largo intervalo debido a diferentes defectos que Dios envía a sus criaturas para ponerlas a prueba. La oración siempre es posible, aunque sólo sea durante unos minutos. La comunión no implica siempre virtud: podemos ser culpables y comulgar el cuerpo y la sangre del Señor. La oración de cada día tampoco quiere decir que seamos virtuosos, aunque sí es una prueba de que nos esforzamos seriamente para serlo”.

Así que, sigamos comulgando lo más a menudo posible, si tenemos ese buen hábito. Pero que esas comuniones sean la cumbre de nuestra jornada. Una cumbre para cuya ascensión nos preparamos y cuyo descenso “en las manos de Jesús” lo hacemos con el corazón lleno de alegría.

Por el Abad Pierre Descouvemont

(Fuente: Aleteia)

Cartas para amar todavía más a tu pareja

Cartas para amar todavía más a tu pareja

Rawpixel.com – Shutterstock

Estas parejas han decidido poner palabras a sus sentimientos

En la era digital, pocas parejas siguen escribiéndose cartas de amor. Sin embargo, no hay nada más romántico que una carta de amor para expresar tus sentimientos…

Xavier recibe cada tarde el mismo mensaje de su mujer: “¿A qué hora vuelves?”. Queda lejos del romanticismo y la delicadeza de Luis Martin, que le escribe a su mujer Celia: “No podré llegar a casa hasta el lunes; la espera se me hace larga, estoy impaciente por estar cerca de ti”.

¿Han matado la inmediatez y las pantallas la correspondencia amorosa? Es una evidencia que muchas conversaciones de las parejas de hoy se hacen a través de mensajes de WhatsApp.

De esta manera nos privamos del uso de uno de los cinco lenguajes del amor. Una carta es un formato maravilloso para salir de la rutina y saborear el matrimonio.

Escribir es dedicarle tiempo al otro

¡Cuan emocionante es recibir una carta escrita por quien tanto amas! Paul, viaja con frecuencia y cada vez que lo hace, envía una postal a su mujer. Explica que cuando le escribe, “me dedico a ella. Para mi ese tiempo es único». Se trata de una manera muy sencilla, pero ardiente y profunda, de mantener y de tejer vínculos. Es una forma de comunicarse accesible, incluso para el que cree no saber escribir.

Así pues, un detalle desconocido del otro puede conmover más que una gran declaración literaria. Una carta nunca carece de sentido, aunque evoque lo cotidiano, “siempre y cuando no solo trate hechos, sino también los sentimientos personales relativos a estos hechos”, analiza Bénédicte de Dinechin, consejera matrimonial. En este caso, refuerza la relación.

A Jeanne le marcó una postal con su santa patrona en la que su marido había escrito: “¡Juana de Arco es fuerte como tú! Su imagen me recuerda cuánto necesito tu fuerza”.

Amor a distancia

La función tradicional de la correspondencia amorosa sigue siendo conjurar la ausencia. Axelle, cuyo marido militar parte con regularidad varios meses consecutivos, comparte su día a día en una carta semanal para seguir en contacto con su esposo y que el regreso no sea demasiado brusco. Por su parte, a Gwénola, sola de vacaciones con sus hijos durante un mes en verano, se le pasa el tiempo más rápido cuando recibe una carta de su marido. Le gusta el ritual: tocar el sobre, abrirlo, desplegar el folio, sola en su habitación, saborear sus palabras. “Leyéndolo me invaden grandes dosis de gratitud y los recuerdos de los buenos momentos. Es como si suprimiera la distancia”.

Ella misma busca, cuando le responde a Éric, hacerle feliz.

Por su parte, Pauline y Louis se dedican una carta muy importante al año cuando uno de los dos realiza un retiro en el que se encuentran frente a ellos mismos y pueden escribirse de verdad. Es un tiempo para poner de nuevo palabras a su compromiso, a proyectos pendientes y en el que buscan cómo mejorar su relación.

La carta también ayuda a evitar la escalada verbal en caso de conflicto. En los periodos armoniosos, sirve para abrirse de manera constructiva. Évelyne y Étienne se escriben al menos una vez al mes. Esta comunicación epistolar ha dado “un nuevo impulso” a su pareja, en un momento en el que sus hijos han abandonado el nido familiar. Étienne lo explica: “La carta desarrolla nuestra relación de amor, pero no en el sentido romántico en el que se entiende. Enriquece el contenido de la comunicación conyugal y nos atrevemos a abordar cosas que nuestros caracteres poco proclives al conflicto tenderían a callarse”. Este método aporta tantos más frutos cuanto que siempre vaya seguido de un intercambio verbal, puesto que la carta no remplaza el diálogo: lo prepara o lo vuelve abrir.

Palabras que mantienen la llama viva

Para algunas parejas, la carta permite releer su vida, animarse, alertarse ante una herida, presentar las debilidades, perdonarse o marcar el carácter único de su relación. Bruno, casado desde hace 22 años, le da a su mujer una carta dos veces a la semana, cuando vuelve del trabajo. En el tiempo que pasa a diario de trayecto en el tren, lee su breviario y, más tarde, le escribe en una hoja de tamaño A4. “A veces es corta y banal; otras veces, intensa y profunda, y haber escrito esta cita con ella en mi agenda prolonga la fidelidad prometida el día de nuestra boda”, explica este padre de cuatro hijos.

Ocurre lo mismo con Amicie y Jean. Reservan media hora todos los lunes en un bar, cara a cara, para escribirse cada uno una carta. “¿Para qué sirve que le escribas a papá si lo ves todos los días?”, preguntó su hija de 12 años. Los cónyuges lo saben: se muestran concretamente que su amor del uno por el otro es prioritario. Así van acumulando muestras de amor en las que apoyarse durante los periodos más difíciles en su vida de pareja.

Amicie se permite volverse poética, escribir cumplidos o expresar críticas. Sola ante su folio, aprende a argumentar y a desarrollar su pensamiento. Al contrario que al enviar mensajes de texto, además escribe siempre sentada, para asentar su pensamiento. Cartas de perdón, de reproche, de agradecimiento… Esta mujer, disléxica en el pasado, ha aprendido así a expresar sus emociones.

Por último, escribir permite proyectar la pareja hacia el futuro. “La carta de amor, incluso aunque abordemos un tema difícil, inscribe nuestra relación entre el pasado y el futuro, pues comienza siempre con un agradecimiento dirigido al otro y termina con la promesa de un ‘pequeño paso’ que uno se compromete a realizar por el otro próximamente”, precisa Évelyne.

Esta huella de eternidad que lleva la correspondencia amorosa inscribe la relación en el tiempo. “En cuarenta años, no podremos encontrar en el granero una caja con WhatsApp, posts de Facebook o mensajes de texto. Pero podremos toparnos con nuestras cartas –se entusiasma Paul–. Y entonces… ¡qué emoción!”.

Olivia de Fournas

(Fuente: Aleteia)