Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Iglesia San Silvestro in Capite, aquí se encontraría la cabeza de Juan el bautista

Iglesia San Silvestro in Capite, aquí se encontraría la cabeza de Juan el bautista

María Paola Daud | Aleteia

Un nuevo tesoro escondido

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Sabemos que Roma esconde verdaderos tesoros para la cristiandad a cada paso que se le recorre, como esta “sencilla” iglesia que pasa desapercibida entre los grandes negocios de moda, en el centro de la ciudad.

Hablamos de San Silvestro in Capite, dedicada al papa del mismo nombre que la domina y llamada también in “capite” (cabeza), porque allí se encuentra una reliquia muy venerada: la cabeza de san Juan Bautista.

Fue construida sobre los restos del “Templo del sol”, templo edificado por Aureliano en 273 d.C. El edificio constaba de dos grandes patios porticados, conectados entre sí por una sala cuadrangular. En las arcadas se guardaba la “vina fiscalía”, el vino destinado a distribuciones gratuitas.

En la fachada podemos ver cuatro estatuas la de los santos Silvestre, Esteban, Francisco y Clara, (porque en un momento la iglesia perteneció a las clarisas) y la representación en relieve de la cabeza de San Juan Bautista.

Apenas pasamos el portón de entrada, nos recibe un patio aparte de ser muy acogedor está lleno de preciosas referencias antiguas, medievales y renacentistas, como diferentes lápidas romanas, una placa medieval que enumera la fiesta de los santos cuyas reliquias se guardan en el interior de la iglesia, y cuatros columnas que posiblemente hayan sido restos del templo del sol.

Pero no todas las placas son antiguas, hay una mucho más reciente dedicada a tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos “desaparecidos” en la época del régimen militar en Argentina.

Los padres palotinos son quienes actualmente están a cargo de la iglesia, y que gentilmente nos abrieron las puertas para mostrarnos algunas reliquias guardadas celosamente como la reliquia (cráneo) de san Silvestre, papa muy importante que junto a santa Elena, edificaron varias iglesias importantes en Roma, después del edicto de Milán.

Apenas entrando en la iglesia, en el lado izquierdo se encuentra una puerta que lleva a una pequeña sala dónde se venera desde el siglo XII, la que es considerada auténtica cabeza de Juan el Bautista, o más bien el cráneo sin la mandíbula, porque la “sagrada mandíbula” o una de las veinte mandíbulas se encuentra en la ciudad de Viterbo no muy lejos de Roma.

Durante siglos, el cráneo fue expuesto en una simple caja de vidrio con la siguiente inscripción: “Caput Sti. Joannis Baptistae Praecursoris Domini”, hasta que en el 2012 le construyeron un lujoso relicario y le agregaron al cráneo una mandíbula de bronce.

Además de la cabeza de San Juan Bautista, en esta iglesia estuvo presente otra reliquia muy importante: la imagen milagrosa del rostro de Cristo llamada de Edesa, imagen acherotípica, o sea, no pintada por el hombre. Fue conservada en esta iglesia desde el siglo XIII y trasladada por el Papa al Vaticano en 1869 antes de que el ejército de Saboya entrara en Roma por la brecha de Porta Pia.

La copia de esta imagen se encuentra apoyada en el monumental altar mayor a forma de arco triunfal que fue proyectada por Miguel Ángel.

También se cree que entre las tantas reliquias conservadas en esta iglesia, se encuentra la de san Tarsicio, el niño mártir romano que murió por defender la eucaristía.

(Fuente: Aleteia)

Evangelio del domingo 30 de agosto de 2020

Evangelio del domingo 30 de agosto de 2020

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,21-27):

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

Palabra del Señor

Un «Ave María» menos conocido que es tan hermoso como el de Schubert

Un «Ave María» menos conocido que es tan hermoso como el de Schubert

La increíble mezcla vocal de Voces8 destaca una joya de la música sacra

El “Ave María” es una de las obras de música sacra más compuestas y grabadas del mundo católico. Aunque no hay escasez de versiones, configuradas para una amplia gama de estilos, la mayoría de las personas solo están realmente familiarizadas con el arreglo popular de Schubert.

Por supuesto, que Schubert esté en un lugar privilegiado es bien merecido, ya que su música fue diseñada para atraer emociones reverentes de los oyentes, pero hay muchos otros tratamientos dignos de esta oración a la Santísima Madre que vale la pena explorar.

Hoy os traemos el “Ave María” de Franz Biebl, compositor del siglo XX. Escrita en la década de 1960, la pieza no ganó mucho impulso hasta 1989, cuando se estrenó por primera vez en los Estados Unidos. La pieza combina el texto latino de la oración del Ángelus con el del Ave María que sirve de estribillo.

El Ángelus se canta en canto llano, descansando sobre una nota zumbante mientras los cantantes recitan la oración, pero las secciones del Ave María se impregnan de líneas polifónicas que ascienden maravillosamente.

Si bien el estilo es el de un motete, una forma musical que se remonta a algunas de las formas más antiguas de la música cristiana, los acordes coloridos de larga duración producidos por el coro recuerdan mucho al período romántico. Aunque el período romántico en la música terminó en la época en que nació Biebl, es obvio que se inspiró en esta época.

Voces8 hace otro buen trabajo con este trabajo coral, como es de esperar de uno de los principales coros sagrados del mundo. Como siempre producen un sonido tan grande que parece imposible que no haya más gente cantando con ellos. Si está buscando más de Voces8, le sugerimos «A Boy and a Girl» de Eric Whitacre, uno de los compositores vivos más talentosos.

(Fuente: Aleteia)

9 datos que debes conocer sobre los Padres de la Iglesia

9 datos que debes conocer sobre los Padres de la Iglesia

San Jerónimo de Estridón, San Agustín , San Gregorio Magno, San Ambrosio de Milán / Crédito: Michael Pacher: Altarpiece of the Church Fathers – Dominio Público

Los Padres de la Iglesia son santos de los primeros siglos que con sus escritos doctrinales configuraron la Iglesia Católica como la conocemos hoy.

Algunos de los principales Padres de la Iglesia griega son San Atanasio de Alejandría, San Basilio el Grande, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo; mientras que los cuatro Padres de la Iglesia latina más importantes son San Agustín de Hipona, San Gregorio Magno, San Ambrosio de Milán y San Jerónimo de Estridón.

A continuación algunos datos importantes sobre ellos.

1. Eran en su mayoría pastores, no académicos

Los Padres vivían sus vidas cristianas en respuesta a la fe única, santa, católica y apostólica, que experimentaban en la Iglesia y en la cultura de su época. Sus escritos no provenían de un catedrático titular, sino que buscaban servir al pueblo de Dios.

2. Santo Tomás de Aquino los citó cientos de veces

Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico, no solo es teólogo y filósofo, sino un brillante comentarista de la Biblia y la Tradición. Citó textos de San Agustín 3.156 veces para redactar la Suma Teológica. Citó a San Gregorio Magno 761 veces, a San Dionisio 607 veces, a San Jerónimo 377 veces, a San Damasceno 367 veces, a San Juan Crisóstomo 309 veces, entre otras citas a los Padres de la Iglesia.

3. Amaban a la Iglesia

Ejemplo de ello es uno de los pasajes del corpus patrístico “sobre la unidad de la Iglesia”, escrito por San Cipriano de Cartago en De Ecclesiae Catholicae Unitate: “Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre”.

4. Enseñaban sobre la naturaleza del hombre

San Cipriano describe la afectación del pecado antes de su conversión y su bautismo: “Todavía estaba acostado en la oscuridad y la noche sombría, vacilando de aquí para allá, sacudido sobre la espuma de esta edad jactanciosa, e inseguro de mis pasos errantes, sin saber nada de mi vida real, y alejado de la verdad y la luz… pero después de eso, con la ayuda del agua del nuevo nacimiento, la mancha de años anteriores había sido lavada, y una luz de arriba, serena y pura, había sido infundida en mi corazón reconciliado…”.

De igual modo lo hace San Agustín de Hipona en su libro “Confesiones”, enseñando a matar al hombre viejo lleno de pecado y a abrazar al nuevo hombre en Cristo.

5. Buscaban la amistad con Dios y con los demás

Los Padres de la Iglesia buscaban imitar la vida de Cristo, que completamente hombre y completamente Dios, fue capaz de hacer grandes amistades.

Así lo revela San Gregorio Nacianceno sobre su querido amigo San Basilio: “Diferentes hombres tienen diferentes nombres, que deben a sus padres o a ellos mismos, es decir, a sus propias actividades y logros. Pero nuestra gran búsqueda, el gran nombre que queríamos, era ser cristianos, ser llamados cristianos”.

6. Eran valientes y podían dar su vida por el Evangelio

Un ejemplo es la vida de San Cipriano de Cartago, el primer obispo que en África alcanzó la corona del martirio. Durante las grandes persecuciones de cristianos bajo el emperador Decio, escribió en el exilio cartas pastorales instruyendo al pueblo de Dios en Cartago. Bajo el emperador Valeriano, Cipriano fue condenado a muerte y martirizado en el año 258 dC. Al recibir su sentencia, dijo: “¡Deo gratias!” (¡Gracias a Dios!).

San Máximo el Confesor fue otro valiente Padre de Iglesia que luchó contra el monotelismo, una herejía que admitía en Cristo dos naturalezas, la humana y la divina, y una única voluntad. Al santo le cortaron la lengua y la mano derecha para detener su enseñanza ortodoxa, todo por orden del emperador Constante II.

7. Defendían la sana doctrina

San Atanasio se enfrentó en el siglo IV a Arrio, un sacerdote de Alejandría que difundió la doctrina errada de que Cristo no era verdadero Dios. Su incansable deseo por una doctrina clara condujo al Concilio de Nicea a la elaboración del Credo Niceno. Hoy el Credo, como símbolo de la fe, es utilizado de manera simple y directa por los cristianos de todo el mundo para profesar la fe de la Iglesia Católica.

8. Amaban profundamente a la Virgen María

Los Padres de la Iglesia aman a la Madre de Dios. Hubo un hereje llamado Nestorio que enseñó que María era solo Christokos (portador de Cristo) y no el Theotokos (portador de Dios). En otras palabras, Nuestra Señora no era la Madre de Dios, ya que solo dio a luz a la naturaleza humana de Jesús. San Cirilo de Alejandría luchó incansablemente contra este tremendo error teológico. En una carta que corrige a Nestorio, Cirilo escribe: “Por nuestro bien y para nuestra salvación, asumió su naturaleza humana en la unidad de su Persona y nació de una mujer; por eso se dice que nació según la carne” (Cirilo de Alejandría, Carta II a Nestorio).

9. Interpretaron la Biblia con claridad

Los Padres enseñaron cómo interpretar la Sagrada Escritura. La mayoría de la literatura que tenemos de los Padres apostólicos y post-apostólicos son sus homilías, que ofrecen algunas de las mejores exégesis bíblicas imaginables. Ejemplo de ellos son los Tratados de San Agustín sobre el Evangelio de Juan.

Para la comprensión de la Biblia se deben utilizar los sentidos literal, alegórico, moral y analógico (como apunta el Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 118), y por ello los Padres de la Iglesia están entre los mejores exégetas de la historia.

Este artículo fue adaptado por Diego López Marina. Fue publicado originalmente en el National Catholic Register.

(Fuente: Aciprensa)

Guía rápida para dirigirse a sacerdotes y religiosos

Guía rápida para dirigirse a sacerdotes y religiosos

Incluye los tratamientos protocolarios para saludar y presentar formalmente a miembros de la jerarquía católica.

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Cuando saludas a un sacerdote o a un miembro de una orden religiosa, no siempre es evidente cómo dirigirse a ellos. Dependiendo del rango del individuo, existen formas específicas para dirigirse a ellos que se han transmitido a lo largo de los siglos.

Estos tratamientos no tienen por qué dirigirse a enaltecer a los miembros del clero católico, sino que son formas de expresar respeto y honor a una persona a la que se le ha asignado un papel particular en la misión de la Iglesia. Es una forma de mostrar buenos modales.

Al mismo tiempo, tampoco hay que estresarse demasiado por dirigirnos a los sacerdotes u obispos por sus títulos formales en todas las situaciones.

Hay una historia de un joven que en su Confirmación accidentalmente llamó al obispo «Padre». En lugar de reprenderlo, el obispo le dijo al chico: «No te preocupes, ese es el mejor título que he tenido».

Aquí una galería de imágenes que te guía a través de las diversas formas de dirigirse a los miembros del clero católico y a los religiosos:

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Además, el decano de la Sacra Rota Romana y el secretario de la Signatura Apostólica tienen el tratamiento de Excelencia a secas.

A los protonotarios apostólicos supernumerarios, los prelados de honor y los capillanes de Su Santidad se les puede nombrar como «Reverendo Señor».

Y los canónigos de capítulos catedralicios y colegiatas y los beneficiados en general son «Muy Ilustres Señores», con tratamiento de «Señoría Iustrísima», según Sergio Valdivia en un artículo de la la arquidiócesis de Puebla recogido por Voces Católicas.

(Fuente: Aleteia)

Ahora sí, “Móntate en El Buen Pastor” el 29 de noviembre

Ahora sí, “Móntate en El Buen Pastor” el 29 de noviembre

La espera terminó, como habíamos prometido, en noviembre vuelve Móntate con el Buen Pastor, el sorteo de una jeepeta cero kilómetro. Esta vez, son tres premios por solo mil pesos, puedes ganarte una jeepeta 2020, un televisor de 55 pulgadas y un fin de semana en un hotel del país, mientras colaboras para la terminación de nuestro “Salón Multiusos monseñor Pepén y monseñor Cedano”.

El sorteo será el domingo 29 de noviembre, en la Eucaristía de las 11:30 de la mañana, ante un notario. Puedes adquirir tu boleta a la salida de las misas y en la Oficina Parroquial, teléfono 809 549-3916. Participan solo los boletos vendidos.

¡Móntate en El Buen Pastor!

7 datos que debes conocer sobre San Agustín de Hipona

7 datos que debes conocer sobre San Agustín de Hipona

San Agustín. Créditos: Dominio Público

Este 28 de agosto, la Iglesia Católica celebra la fiesta de San Agustín de Hipona, obispo, doctor y padre de la Iglesia. Conoce siete datos sobre su vida y su historia de conversión.

1. Nació en África 

San Agustín nació en el año 354 en Thagaste, Numidia (hoy en día Argelia) en el seno de una familia de clase alta.

Su padre, Patricius, era pagano, aunque se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte. Por otro lado su madre, Santa Mónica, era cristiana y rezó durante varios años por la conversión de su esposo e hijo.

2. Llevó una vida libertina en su juventud

San Agustín participó en lo que San Pablo llama delicadamente “pasiones juveniles” (2 Timoteo 2:22), es decir, entregándose a una vida libertina y cometió varios pecados de impureza.

Cuando tenía 19 años comenzó a convivir con una mujer. No se sabe su nombre, porque Agustín no lo registró deliberadamente, tal vez por su reputación.

La mujer no pertenecía a la clase social de Agustín y nunca se casó con ella. Sin embargo, le dio al futuro santo un hijo, que se llamó Adeodatus (en latín, «Por Dios dado» o, más coloquialmente, «Don de Dios»).

3. Perteneció a una secta 

A pesar de su educación cristiana, Agustín abandonó la fe y se hizo maniqueo, lo que conmocionó a su madre.

El maniqueísmo era una secta gnóstica y dualista fundada en el año 200 d.C. por un hombre iraní llamado Mani.

4. Inició su conversión leyendo dos versículos de la Biblia 

Cuando enseñaba retórica en Milán (Italia), con el apoyo de su madre comenzó a tener más contacto con los cristianos y la literatura cristiana.

Un día, en el verano del año 386, escuchó una voz infantil que cantaba en latín “Tolle, lege”, que significa “Toma y lee ; toma y lee”. El Santo abrió una biblia que tenía al lado y abrió una página al azar. Se encontró con el capítulo 13,13-14 de la carta de San Pablo a los romanos que decía:

«Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos…revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupeís de la carne para satisfacer sus concupiscencias».

Aplicando esto a su propia vida, Agustín inició en serio su conversión. Fue bautizado, junto con Adeodatus, en la Vigilia Pascual más próxima.

5. Se convirtió en uno de los Padres de la Iglesia 

En el año 388, Agustín, Mónica y Adeodato se prepararon para regresar a África del Norte. Desafortunadamente, Mónica solo llegó hasta Ostia, el puerto de Roma, donde falleció. Adeodatus también falleció, pero en África.

Esto dejó a Agustín solo. Luego, decidió vender casi todas sus posesiones para dar su dinero a los pobres. Solamente retuvo la casa familiar, que convirtió en un monasterio.

En el 391 fue ordenado sacerdote de la diócesis de Hipona (en Argelia) y cuatro años más tarde se convirtió en el obispo coadjutor de la ciudad y luego en obispo titular.

Como obispo escribió extensa y prodigiosamente. Fue por ese motivo que el valor de sus escritos lo hicieron convertirse en un Padre de la Iglesia.

6. También es Doctor de la Iglesia 

Junto a San Gregorio Magno, San Ambrosio y San Jerónimo, San Agustín fue uno de los cuatro doctores originales de la Iglesia. Fue proclamado doctor por el Papa Bonifacio VII en 1298.

Fue nombrado de esa forma por el valor extraordinariamente alto de sus escritos, que incluyen importantes obras teológicas, filosóficas y espirituales.

Entre sus obras más famosas están: “Las confesiones” (su autobiografía espiritual), “La ciudad de Dios”, “En la Doctrina Cristiana”, “Manual de Fe, Esperanza y Amor”.

Esta es solo una pequeña selección de lo que escribió, porque nunca dejó de escribir.

7. Fue canonizado por clamor popular 

Fue canonizado por aclamación popular, ya que la costumbre de la canonización papal aún no había surgido.

(Fuente: Aciprensa)

Vaticano. Reanudan las Audiencias generales con presencia de fieles

Vaticano. Reanudan las Audiencias generales con presencia de fieles

Patio de San Damaso

A partir del próximo miércoles las catequesis del Papa tendrán lugar de nuevo con la participación de personas respetando las normas sanitarias. Durante septiembre serán en el Patio de San Dámaso con ingreso libre, «sin necesidad de entradas».

A través de un comunicado, la Sala de Prensa de la Santa Sede, la Prefectura de la Casa Pontificia informa que el próximo miércoles 2 de septiembre se retoman las Audiencias generales del Santo Padre con la presencia de fieles. Desde el pasado 11 de marzo, a causa de la crisis sanitaria por el COVID-19, las Audiencias generales se realizaron en la Biblioteca del Palacio Apostólico, sin la presencia de personas.

Según informó la Sala de Prensa, las audiencias del mes de septiembre se realizarán en el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico siguiendo las indicaciones sanitarias de las autoridades.

La Audiencia comenzará a las 9.30 horas y la participación será abierta a todos aquellos que lo deseen, sin necesidad de entradas. El ingreso se realizará desde las 7.30 por el Puerta de Bronce, en la columnata de la derecha de Plaza San Pedro.

(Fuente: Vatican News)

El Concilio de Albino Luciani

El Concilio de Albino Luciani

Hace 42 años la elección de Juan Pablo I, quien como obispo había experimentado el trabajo del Vaticano II y lo había explicado con palabras simples a sus fieles. Un testimonio de fidelidad a la Iglesia más relevante que nunca en nuestros días.

En la tarde de hace 42 años el sucesor del Papa Pablo VI apareció sonriendo desde la Logia central de la Basílica de San Pedro. Albino Luciani, Patriarca de Venecia, fue elegido en la cuarta votación el 26 de agosto de 1978, tomando el doble nombre de Juan Pablo, en deferencia a sus predecesores inmediatos, Roncalli y Montini. El primero lo había querido obispo de Vittorio Véneto y así lo incluyó entre los padres del Concilio, el segundo lo había trasladado a Venecia y lo había creado cardenal. Esa calurosa tarde de verano nadie podía imaginar que el pontificado de Juan Pablo I, un suave y humilde pastor veneciano de origen montañés, sería uno de los más cortos de la historia. Cuarenta y dos años después de aquel acontecimiento, en un momento en que el Concilio Ecuménico Vaticano II fue objeto de ataques y críticas, es significativo recordar a Luciani a través de algunas de sus palabras escritas cuando era obispo y padre del Concilio, para explicar a los fieles de su diócesis lo que estaba sucediendo en Roma.

Contra el pesimismo generalizado 

En la fase preparatoria, Luciani no pierde su opinión escrita. En su voto el obispo de Vittorio Veneto espera que el futuro Concilio ponga de relieve el «optimismo cristiano» inherente a la enseñanza del Resucitado, contra el «pesimismo generalizado» de la cultura relativista, denunciando una ignorancia sustancial de las «cosas elementales de la fe». Luciani se fue a Roma, participó en las sesiones del Concilio, escuchó atentamente los debates. Nunca toma la palabra, pero escribe páginas y páginas de notas. Releyó a Antonio Rosmini, estudió a fondo a muchos teólogos, entre ellos Henri de Lubac y Hans Urs von Balthasar. A menudo escribe a los fieles de su diócesis, los mantiene al corriente de los resultados del Concilio y les explica temas delicados con el estilo didáctico y catequético habitual, evitando al mismo tiempo simplificaciones excesivas. Mons. Luciani indica inmediatamente lo que a sus ojos será el actor principal del Concilio: «El Espíritu Santo, presente en la obra con su ayuda para evitar errores y desviaciones doctrinales». Una ayuda, escribe, que irá a los miembros del Concilio colectivamente, como a «líderes de la Iglesia, no como a hombres individuales» que «seguirán siendo hombres con su temperamento».

Una experiencia de la Iglesia universal 

En un mensaje para la jornada misionera, del 14 de octubre de 1963, Luciani informa a sus diocesanos que está tocando las misiones en la persona de los obispos venidos de todo el mundo. Y de hecho escribió: «En el aula conciliar, me basta con levantar la vista a las gradas que tengo delante. Ahí están: las barbas de los obispos misioneros, los rostros negros de los africanos, los pómulos salientes de los asiáticos. Y basta con que intercambie algunas palabras con ellos; se abren ante ellos visiones y necesidades de las que no tenemos ni idea. Al final del primer período del Concilio, Luciani regresó a casa con su «vecino», Charles Msakila, obispo de Karema (Tanganyika), su huésped por unos días: un gesto de atención, pero también una forma de hacer que la diócesis respire la dimensión de la universalidad de la Iglesia. El impulso misionero también surge de las palabras que el obispo de Vittorio Veneto dedicó al Papa Juan, celebrando una misa de sufragio por el recientemente fallecido Pontífice en junio de 1963. «La idea del Papa Juan, que más me impresionó, es esta: Ecclesia Christi lumen gentium! La Iglesia debe ser clara no sólo para los católicos, sino para todos; ella pertenece a todos, debemos tratar de acercarla a todos».

Reforma litúrgica
Dos muestras, de los escritos del obispo Luciani, para entender cómo el futuro Papa miró algunos de los temas cruciales del Concilio. El primero se refiere a la liturgia. «Durante la primera sesión del Concilio – escribe Luciani – el gran problema, acerca de la Misa, era: qué ayuda se debe ofrecer a los fieles, para que puedan obtener el máximo fruto posible de ella, que es ‘el punto culminante de la vida cristiana’. Se ha dicho que la primera ayuda viene de la Biblia. La Biblia es la palabra de Dios, es extraordinaria para crear un clima de justa y ferviente religiosidad… Que la lectura de la Epístola y del Evangelio se haga directamente en italiano, cuando los fieles asisten a la misa, y que se haga más hincapié… Una segunda ayuda es el uso de la lengua italiana. En la primera sesión del Consejo, hasta 81 obispos pidieron que la liturgia usara su lengua materna. Otros obispos tenían miedo… Otros señalaron que la Iglesia, en el pasado, ha cambiado repetidamente el lenguaje, adaptándose al lenguaje del pueblo. Jesús mismo no habló y rezó en hebreo, el idioma nacional de Palestina, sino en arameo, el idioma del pueblo… Una tercera ayuda consiste en simplificar los ritos de la Misa. Para ser honesto, algunos ritos, a lo largo de los siglos, se han solapado, otros no son entendidos por la gente de hoy, otros, para ser entendidos, requieren explicaciones complicadas. Un rito -se dijo en el Concilio- no debe ser algo de lo que se hable y se explique, sino algo que hable y se explique por sí mismo; en todo caso, ¡no impongamos dificultades innecesarias a los fieles!… Una cuarta ayuda consiste en promover y facilitar la participación de los fieles».

La libertad religiosa

Uno de los temas más delicados y complejos tratados por el Concilio fue el de la libertad religiosa. Para Luciani fue un cambio significativo con respecto a las enseñanzas del seminario. Así es como el obispo de Vittorio Veneto explica ese momento: «Todos estamos de acuerdo en que sólo hay una verdadera religión… Pero, dicho esto, también hay otras cosas que son correctas y deben ser dichas. Es decir, aquellos que no están convencidos por el catolicismo tienen el derecho de profesar su religión por varias razones. La ley natural dice que todos tienen derecho a buscar la verdad. Ahora mira que la verdad, especialmente la religiosa, no puede buscarse encerrándose en una habitación y leyendo algunos libros. Lo buscas seriamente hablando con otros, consultando… No tengas miedo de abofetear la verdad cuando le des a una persona el derecho de usar su libertad».

Respetar los derechos de los no católicos
El obispo Luciani escribe de nuevo: «Si uno es consciente de que esa es su religión tiene derecho a conservarla, a manifestarla y a hacer propaganda de ella. Uno debe juzgar bien su propia religión, pero también la de los demás. La elección de la religión debe ser libre; cuanto más libre y convencida, más se siente honrado quien la abraza. Estos son los derechos, los derechos naturales. Ahora bien, no hay ningún derecho que no corresponda también a un deber. Los no católicos tienen derecho a profesar su religión, y yo tengo el deber de respetar su derecho: yo privado, yo sacerdote, yo obispo, yo Estado».

Hacer un mejor catecismo 

Finalmente, en los escritos de Luciani se encuentran estas palabras en la relación con los creyentes de otros credos. A pesar de que fueron escritas hace 56 años, todavía dan en el blanco y aparecen en sintonía con la frase de Benedicto XVI frecuentemente citada por su sucesor Francisco: «La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción». Y así, ante la presencia de otras creencias religiosas, no son las prohibiciones de profesarlas o la invasión defensiva para mantener vivo el cristianismo. La fe cristiana existe y se extiende si hay cristianos que la viven y dan testimonio de ella a través de sus vidas. «Algunos obispos -escribe Albino Luciani- se asustaron: pero mañana los budistas vienen a hacer su propaganda en Roma, vienen a convertir a Italia. O hay cuatro mil musulmanes en Roma: tienen derecho a construirse una mezquita. No hay nada que decir: tienes que dejar que lo hagan. Si quieres que tus hijos no se conviertan en budistas o en musulmanes, debes hacer un mejor catecismo, asegúrate de que estén realmente convencidos de su religión católica».

(Fuente: Vatican News)

Una beca para que los jóvenes cristianos no abandonen Tierra Santa

Una beca para que los jóvenes cristianos no abandonen Tierra Santa

Custodia de Tierra Santa

La presencia de los franciscanos en Tierra Santa permite a los jóvenes cristianos estudiar en su propia tierra, evitando que se vayan al extranjero y abandonen los santos lugares en que vivió Jesús.

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El objetivo es claro: permitir a los cristianos que han nacido y viven en Tierra Santa estudiar en su lugar de origen, evitando que decidan trasladarse al extranjero para formarse y después, tal vez, no volver nunca más.
Entre los muchos modos con los que la Custodia se compromete a apoyar a la población local están las becas, especialmente las destinadas a financiar los estudios universitarios de los jóvenes.

“En la mayor parte de los casos, los que se van al extranjero a estudiar ya no vuelven para vivir. Ahora todos nuestros jóvenes quieren ir a estudiar a la universidad. Lo que más atrae a los jóvenes son las especializaciones y la facilidad para encontrar trabajo”, explica el padre Ramzi Sidawi, fraile franciscano, ecónomo de la Custodia de Tierra Santa.

Cada año se otorgan quinientas becas, patrocinadas por dos programas diferentes que cubren todos o parte de los gastos escolares. Los destinatarios son estudiantes con un bajo nivel de ingresos familiares, con una media de notas alta.

El padre Peter Vasko, de la Franciscan Foundation for the Holy Land, añade: “El 95 % de estos estudiantes ahora trabaja en el sector jurídico, médico, contable, de ingeniería… Y cuando vemos a jóvenes convertirse en profesionales, y estar verdaderamente agradecidos a la Custodia Franciscana, nuestro corazón se llena de alegría.”

George Hleis, de 23 años, acaba de terminar la universidad en el Monte de los Olivos de Jerusalén, ciudad en la que vive.

Explica: “A muchos chicos no les gusta la situación actual, querrían ir al extranjero para encontrar mejores oportunidades. Yo también me lo he pensado, pero me gusta estar en la tierra en la que Jesús vivió.

“Es muy importante darse cuenta de que si queremos que los cristianos se queden aquí debemos darles una motivación, incentivos: Esta motivación e incentivos nacen de la posibilidad de acceder a la educación universitaria”, añade el padre Peter Vasko.

La colecta a favor de Tierra Santa, que el Papa Francisco ha convocado en todas las iglesias para el domingo 13 de septiembre, servirá también para ayudar económicamente a estos jóvenes cristianos de la tierra de Jesús.  

(Fuente: Aleteia)