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Memé, tetrapléjica: “Todas las vidas tienen sentido”

Memé, tetrapléjica: “Todas las vidas tienen sentido”

Gran testimonio de Memé Alsina, una mujer que, con cuarenta años y tetrapléjica desde que tenía dos, sabe bien qué es vivir y qué es sufrir.

Autor: Javier González García

Memé Alsina -le gusta que le llamen Memé-, tiene 40 años y vive en Barcelona. Memé es tetrapléjica. Cuando era una niña, con tan solo dos años y medio, un virus afecta a su médula espinal. Es la pequeña de siete hermanos y ese momento cambia la vida de toda la familia.

Al principio los médicos dijeron a sus padres que no iba a sobrevivir. Después, que iba a tener que vivir en un hospital conectada a un respirador: “Mis padres no se rindieron, y siguieron luchando”. Su hija de dos años y medio volvió a casa, pero ahora tetrapléjica.

Memé dice que “no es lo mismo tener a una niña de dos años que no anda y que está bastante mal”. Pero va a un colegio normal y después estudia aquello que quiere en una universidad pública. Y ahora, trabaja de lo suyo desde el ordenador que maneja con la mínima movilidad que tiene en una de sus muñecas.

“Cuántas cosas no puede hacer…”

Memé nunca ha jugado al fútbol, ni ha participado en una carrera, ni ha hecho natación. Pero sí que ha sido una niña como otra cualquiera. Ha tenido diez años -como todos-, ha sido adolescente, luego universitaria…

“Es verdad que hay cosas que no he podido hacer. Pero como sé que no las puedo hacer, no me las pongo en el horizonte. Sé que no voy a correr una carrera ni que voy a subir una montaña, así que no me apetece. Todo lo que hago me gusta, porque no me planteo lo que no puedo hacer”.

Tampoco yo puedo participar en una final de Champions, ni puedo comprarme un Ferrari… y eso no me hace infeliz. Pero Memé logra ser consciente de esto mucho mejor que cualquiera de nosotros.

“Me gusta mucho una frase de Santa Teresita: ‘En la vida hay que escogerlo todo’. Y es así. La vida hay que escogerla con lo bueno y con lo malo. Lo bueno lo disfrutas y lo malo lo sufres… pero te enseña”.

Memé trabaja en una librería en la ciudad condal. Vive con sus padres y su hogar es como cualquier otro hogar. Su madre le da de comer y le llevan a su cuarto cuando lo necesita. Y todos lo viven de una forma natural.

«En la vida todos vamos a sufrir»

“Con todo esto de que dicen de que hay que evitar el sufrimiento… Yo creo que el sufrimiento va a venir. En la vida todos vamos a sufrir. Hay que estar preparados y aprovechar esos momentos para unirnos a los que sufren. Además son momentos que cuando tienes fe te unes más a Cristo, porque sabes que cuando sufres él está sufriendo contigo”.

“Mira pobrecita, es tetrapléjica.”

“La gente dice pobrecita… pero también me gustaría decirles que no tienen por qué decirlo porque he tenido mucha suerte. Si me conocieran no lo dirían”. Y así es. Su familia la quiere y la admira. Han aprendido de ella y a nadie le importa estar ahí para ayudarle en lo que necesite. Igual que ella tampoco es perezosa en estar junto al que le reclama.

“Siento pena porque sé que mucha gente puede tirar la toalla y como tiene la oportunidad de acabar con su vida… Yo creo que un enfermo es ayudado pero de la misma forma puede ayudar al que tiene a su lado. Me gustaría ir a todas las personas que piensan que su vida no tiene sentido y decirles: ¡no puede ser! Vamos a buscarlo, porque tiene que tener sentido. Todas las vidas tienen sentido”.

Memé Alsina termina la entrevista realizada por Javier González para la serie ‘Vividores’ con una declaración muy clara: “Entre la familia, la fe y que lo tengo todo… soy una persona que para mí la vida ha sido genial”.

(Fuente: Aleteia)

Ángelus: Los deseos del Papa para un 2021 solidario y de paz

Ángelus: Los deseos del Papa para un 2021 solidario y de paz

Vatican Media on November 18, 2020

El Pontífice recordó que empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa de María Santísima

El viernes 1 de enero, primer día del año 2021, Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y 54° Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus desde la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, sin presencia de fieles a causa de la pandemia.

Un momento que permitió al Papa conectar con los fieles tras su ausencia (a causa de molestias de ciática) en la celebración de las vísperas y el Te Deum, el jueves 31 de diciembre, y en la primera misa del año, que fue presidida hoy por el cardenal Pietro Parolin.

La ternura de la Virgen María

En su alocución, el Pontífice recordó que empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa de María Santísima, que la liturgia de hoy celebra como Madre de Dios.

“Retomamos así el camino a lo largo de las sendas del tiempo, encomendando nuestras angustias y nuestros tormentos a Aquella que todo lo puede. María nos mira con ternura materna así como miraba a su Hijo Jesús. La mirada tranquilizadora y consoladora de la Santísima Virgen es un estímulo para que este tiempo, que nos ha dado el Señor, sea dedicado a nuestro crecimiento humano y espiritual, sea tiempo de suavizar los odios y las divisiones, sea tiempo de sentirnos todos más hermanos, sea tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y de la creación”.

54° Jornada Mundial de la Paz

Y precisamente al cuidado del prójimo y de la creación está dedicado el tema de esta Jornada Mundial de la Paz, que hoy celebramos:

«La cultura del cuidado como camino de paz», dijo Francisco, indicando que los dolorosos eventos que han marcado el camino de la humanidad el año pasado, especialmente la pandemia, «nos enseñan lo necesario que es interesarse por los problemas de los otros y compartir sus preocupaciones».

“Esta actitud representa el camino que conduce a la paz, porque favorece la construcción de una sociedad fundada en las relaciones de fraternidad. Cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria”.

Asimismo, el Santo Padre hizo hincapié en que la paz «se puede construir si empezamos a estar en paz con nosotros mismos y con quien tenemos cerca, quitando los obstáculos que nos impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia».

Primera Misa del Año: «María enséñanos a encontrar tiempo para Dios y los demás»

Se trata de desarrollar una mentalidad y una cultura del “cuidado” – continuó Francisco- para derrotar la indiferencia, el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. La paz no es solo ausencia de guerra, sino vida rica de sentido, configurada y vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros. Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el egoísmo y la maldad, se convierte en posible y realizable.

2021: un año de solidaridad y paz para todos

En este sentido, el Papa pidió a la Virgen María, que ha dado a luz al «Príncipe de paz» (Is 9,6), que nos obtenga del cielo «el bien precioso de la paz que con tan solo las fuerzas humanas no se logra perseguir en plenitud».

“La paz es sobre todo don de Dios; debe ser implorada con incesante oración, sostenida con un diálogo paciente y respetuoso, construida con una colaboración abierta a la verdad y a la justicia y siempre atenta a las legítimas aspiraciones de las personas y de los pueblos. Mi deseo es que reine la paz en el corazón de los hombres y en las familias; en los lugares de trabajo y de ocio; en las comunidades y en las naciones”

Al comenzar este año nuevo, el Santo Padre dirigió a todos un feliz y sereno 2021: «Que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas, que encomendamos a la celeste protección de María, madre de Dios y madre nuestra», concluyó.

(Fuente: Aleteia)

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Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de la Paz 2021

7 datos para entender la Solemnidad de María, Madre de Dios, la “Theotokos”

7 datos para entender la Solemnidad de María, Madre de Dios, la “Theotokos”

“Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios”, dice la Constitución Dogmática Lumen Gentium (Num. 66) de la Iglesia.

Aquí 7 datos sobre la «Solemnidad de Santa María, Madre de Dios» que se celebra cada primero de enero.

1. Con esta solemnidad concluye la Octava de Navidad

Con esta Solemnidad se concluye la Octava de Navidad, un conjunto de ocho días, desde el 25 de diciembre, en los que la Iglesia actualmente celebra el Nacimiento de Jesús.

En el Antiguo Testamento (Gen. 17,9-14) se puede leer que hace muchos siglos Dios hizo una alianza con Abraham y su descendencia cuyo signo era la circuncisión al octavo día después del nacimiento. El Hijo de Dios así también lo vivió y recibió en ese momento el nombre anunciado a la Virgen María.

“Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción” (Lc. 2,21).

2. María era llamada «Theotokos» por los primeros cristianos

Los primeros cristianos solían llamar a la Virgen María como la “Theotokos”, que en griego significa “Madre de Dios”. Este título aparece en las catacumbas debajo de la ciudad de Roma y en antiguos monumentos de oriente (Grecia, Turquía, Egipto).

Los Obispos reunidos en el Concilio de Éfeso (431), ciudad donde según la tradición la Virgen pasó sus últimos años antes de ser asunta al cielo, declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios».

3. El título de Madre de Dios proviene de las primeras oraciones cristianas

“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios” dice una de las antiguas oraciones marianas de los cristianos de Egipto del siglo III. Cabe resaltar que ese título de “Madre de Dios” (“Theotokos”) no existía y que fue creado por los cristianos para expresar su fe.

4. Es una de las más antiguas fiestas marianas

La “Maternidad de María” es una de las primeras fiestas marianas que se dio en la cristiandad. Se dice que por el siglo V, en Bizancio, había una “memoria de la Madre de Dios” que se celebraba el 26 de diciembre, al día siguiente de la Navidad.

Poco a poco se fue introduciendo en la liturgia romana en un día de la Octava de Navidad y ya por el siglo VIII se encuentran para esta conmemoración antifonales con el título de “Natale Sanctae Mariae”, así como oraciones y responsorios con los que se honraba la divina “Maternidad de María”.

5. En el mismo día también se celebra la Jornada de la Paz

Con el tiempo, esta memoria de la Virgen fue desplazada para conmemorar la “Circuncisión del Señor”, pero se mantendría el acento mariano. En 1931 el Papa Pío XI la reestableció para el 11 de octubre con ocasión del XV centenario del Concilio de Éfeso y le dio una categoría equivalente a la Solemnidad actual.

Años después, en esta fecha, San Juan XXIII inauguró el Concilio Vaticano II (1962). Con la reforma litúrgica de 1969, la “Maternidad de María” pasó a celebrarse al 1 de enero, día en que se inicia el “calendario civil”. Un año antes, en 1968, el Beato Pablo VI instituyó para este día la Jornada Mundial de la Paz. Es así que el primer día del año se celebra a María y se ora por la paz.

6. Es el dogma mariano más importante

El título “Madre de Dios” es el principal y el más importante dogma sobre la Virgen María y todos los demás dogmas marianos encuentran su sentido en esta verdad de fe. Los otros dogmas marianos son que María tuvo una Inmaculada Concepción, Perpetua Virginidad y que fue llevada en cuerpo y alma al cielo (Asunción).

Asimismo, Nuestra Señora tiene los siguientes títulos: Madre de los hombres, Madre de la Iglesia, Abogada nuestra, Corredentora, Medianera de todas las gracias, Reina y Señora de todo lo creado y todas las alabanzas contenidas en las letanías del Santo Rosario.

7. María dio su consentimiento para ser la Madre de Dios

En noviembre de 1996 San Juan Pablo II explicó que “la expresión ‘Madre de Dios’ nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina”.

“Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret, proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación. En efecto, Dios trata a María como persona libre y responsable y no realiza la encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento”, afirmó.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa Francisco convoca el Año de la Familia en simultáneo con Año de San José

El Papa Francisco convoca el Año de la Familia en simultáneo con Año de San José

Imagen referencial. Crédito: Jude Beck / Unsplash.

Durante el rezo del Ángelus de este domingo 27 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, el Papa Francisco anunció que el Vaticano dedicará un Año de la Familia en simultáneo con el Año de San José, en el quinto aniversario de la Exhortación apostólica post sinodal Amoris Laetitia.

“La fiesta de hoy nos llama al ejemplo de la evangelización en familia, proponiéndonos el ideal del amor conyugal y familiar, como se subraya en la Exhortación apostólica Amoris Laetitia», advirtió.

En esta línea, el Papa anunció que habrá un año de reflexión sobre la Amoris Laetitia a cinco años de su publicación y que “será una oportunidad para profundizar en el contenido del documento”.

Además, el Santo Padre invitó “a sumarse a las iniciativas que se impulsarán durante el año y que serán coordinadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida” que consistirán en “propuestas e instrumentos pastorales, que se pondrán a disposición de las comunidades y familias eclesiales, para acompañarlos en su camino”.

“Encomendamos a la Sagrada Familia de Nazaret, en particular a San José, esposo y padre solícito este camino con familias de todo el mundo”, concluyó el Papa.

Según informó el Vaticano, este año especial llamado “Familia Amoris Laetitia” iniciará en la próxima Solemnidad de San José -19 de marzo de 2021- y concluirá el 26 de junio de 2022 con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en Roma.

(Fuente: Aciprensa)

Un año especial que nos exhorta a ser testigos del amor familiar

Un año especial que nos exhorta a ser testigos del amor familiar

Iniciativas espirituales, pastorales y culturales para acompañar a las familias ante los desafíos de nuestro tiempo. El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida propone estas iniciativas para apoyar a las parroquias, diócesis, universidades y asociaciones en la celebración del Año de la «Familia Amoris Laetitia», convocado por el Papa Francisco, y en la profundización de la Exhortación Apostólica dedicada al amor familiar.
Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano

En el 5º Aniversario, el 19 de marzo de 2021, de la publicación de la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia» sobre la belleza y la alegría del amor familiar, el Papa Francisco inaugurará el Año «Familia Amoris Laetitia» que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma, en el que estará presente el Santo Padre.

La familia, Iglesia doméstica

«La experiencia de la pandemia – se lee en el comunicado del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida – ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y ha subrayado la importancia de los vínculos entre las familias». A través de las diversas iniciativas de carácter espiritual, pastoral y cultural previstas en el Año «Familia Amoris Laetitia», el Papa Francisco «se dirige a todas las comunidades eclesiales del mundo, exhortando a cada persona a ser testigo del amor familiar».

Instrumentos de formación al servicio de las comunidades

El Dicasterio, prosigue el texto, pondrá a disposición de las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares, «herramientas de espiritualidad familiar, de formación y acción pastoral sobre la preparación al matrimonio, la educación en la afectividad de los jóvenes, y la santidad de los cónyuges y de las familias que viven la gracia del sacramento en su vida cotidiana». Además, se organizarán simposios académicos internacionales «para profundizar en el contenido y las implicaciones de la Exhortación Apostólica en relación con cuestiones de gran actualidad que afectan a las familias de todo el mundo».

Un sitio web dedicado en varios idiomas

Con vistas a la inauguración el próximo 19 de marzo, el Dicasterio Vaticano ha preparado en particular un folleto informativo que puede descargarse del sitio dedicado: www.amorislaetitia.va. Desarrollado en cinco idiomas, inglés, francés, español, portugués e italiano, el sitio se actualizará con las propuestas e iniciativas que se desarrollarán gradualmente durante este año especial.

Los objetivos del Año Familia Amoris Laetitia

En la Exhortación del Papa Francisco, de la cual se quiere difundir su contenido, se expresan los objetivos del Año. El primero es «hacer experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera». Y, se lee en el folleto, una familia que descubre y experimenta la alegría de tener un don y ser a su vez un don para la Iglesia y la sociedad «puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo». Un segundo objetivo es proclamar el precioso valor del sacramento del matrimonio que «tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano». Y también: «hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar» y a los jóvenes «conscientes de la importancia de la formación en la verdad del amor y del don de sí mismos». Por último, se invita a ampliar, en el transcurso del Año, la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a todos los componentes de la familia.

Sugerencias concretas para valorizar la familia

Son muchas las iniciativas que se llevarán a cabo en las diócesis y parroquias durante el Año: desde el fortalecimiento de la pastoral de preparación al matrimonio y el acompañamiento de los cónyuges en los primeros años de matrimonio, hasta la organización de encuentros para los padres sobre la educación de sus hijos. Y luego, la promoción de encuentros sobre la belleza y las dificultades de la vida familiar, «para fomentar – se lee en el folleto del Dicasterio – el reconocimiento del valor social de la familia y la creación de una red de familias y pastores capaces de convertirse en vecinos en situaciones difíciles, con el anuncio, el compartir y el testimonio. Se sugiere prestar especial atención a las parejas en crisis, así como a los ancianos, a fin de «superar la cultura del descarte y la indiferencia». Con los jóvenes, se señala, son deseables «iniciativas para reflexionar y debatir cuestiones como la familia, el matrimonio, la castidad, la apertura a la vida, el uso de las redes sociales, la pobreza, el respeto a la creación». También se recomienda prestar una atención especial a los niños durante el Año.

Reciprocidad entre la familia y la Iglesia

Un aspecto particular que surge en el contexto del Año «Familia Amoris Laetitia» es el deseo de una mayor participación de los matrimonios en las estructuras diocesanas y parroquiales para establecer la pastoral familiar y una profundización en la formación de los agentes pastorales, seminaristas y sacerdotes para que, trabajando con las familias, estén a la altura de los desafíos del mundo actual. «Con este fin – subraya el texto del Dicasterio – será importante hacer funcionar la reciprocidad entre la familia Iglesia-doméstica y la Iglesia, para que la una sea descubierta y valorada como un don insustituible para la otra. Por último, será importante «promover en las familias su natural vocación misionera creando momentos de formación para la evangelización e iniciativas misioneras» en ocasiones como la formación para los sacramentos de los niños, bodas, aniversarios o momentos litúrgicos importantes.

(Fuente: Vatican News)

Fiesta de la Sagrada Familia

Fiesta de la Sagrada Familia

Todo creyente tiene un Espejo donde mirarse, que es Dios. En Él encuentra sosiego y ejemplo para proceder en su forma de vida cotidiana. Eso pasa en el Santoral de hoy. En este III Día de la Octava, y domingo siguiente a la Natividad del Señor, la Iglesia celebra a la Sagrada Familia. Seguimos contemplando el Nacimiento que es centro de atención en los hogares en un clima netamente familiar.

Dios quiso venir en el seno de una Familia. Hijo de José, el carpintero de Nazareth, que procedía de la estirpe real de David en Belén, y de María, hija de Joaquín y Ana. En este ámbito el Niño iba creciendo y robusteciéndose en gracia y sabiduría ante Dios y los hombres. La Sagrada Familia de Belén es ejemplo de unidad y de amor.

Allí se agradece al Dios del Cielo todos los beneficios de cada día. Nazareth es escuela de oración, donde la mano amorosa de la Providencia se descubre en todo momento. Es lugar de formación porque allí, el Dios Hecho Hombre aprende todas las cosas bajo la tutela de sus padres. Jesús, José y María son el mejor modelo para todas las familias del mundo, para ser la célula que articule la sociedad.

Cada uno de los miembros asume su papel, que no es otro, que la misión que Dios le ha encomendado. José es el casto esposo. El hombre de bien, que cumple con su tarea porque sigue las sendas de la verdad. Cuanto emprende tiene buen fin. María es la mujer hacendosa. Prototipo de las mujeres hacendosas a las que canta el Libro de los Proverbios en el Antiguo Testamento. Vale mucho más que las perlas. El Papa San Pablo VI es uno de los Pontífices que más ha hablado de la Escuela de Nazaret para todas las familias del mundo.

Fuente: Cope

Un bebé milagro llamado Jesús, y sus papás que se llaman José y María

Un bebé milagro llamado Jesús, y sus papás que se llaman José y María

En busca de José, María y un bebé de nombre Jesús. Aunque parezca imposible e increíble, encontramos un matrimonio que vive en Estados Unidos de Norteamérica que se llaman como la familia de Nazareth

No tratamos de comparar a ninguna familia o matrimonio con la sagrada familia de Nazareth, no tratamos de comparar a nadie con los Santos Peregrinos, pero sabemos ciertamente que San José y la Santísima Virgen María tienen una gran influencia y patronazgo en los fieles católicos de todo el mundo. Su ejemplo ha motivado a cientos de miles, a llamarse como José y como María, por admiración, devoción, reverencia, respeto, protección.

Ahora bien pensamos desde Aleteia que sería difícil encontrar una coincidencia, un matrimonio que tanto él varón, como la mujer se llamaran José y María, que fueran migrantes, que fueran creyentes y que tal vez tuvieran a un hijo de nombre Jesús. Por último, que fueran testigos de algún milagro. Es así como comenzamos el reto, buscamos, indagamos y recibimos varias recomendaciones.

Por cierto… agradecemos a todos por su disposición para ayudarnos con este reto e investigación. Este fue el resultado y esta es la historia de María, José y Jesús que viven en Clinton Oklahoma, Estados Unidos.

¿Quienes son de dónde son?

“Me llamo María Josefa Martínez tengo 37 años nací en marzo 19 Día de San José, mi esposo se llama José Ángel Martínez tiene 39, tenemos 4 mujeres y un niño, la más grande tiene 18 y se llama Lorena, le sigue Judith de 16 años, Juliana de 10 años y nuestra consentida Nayeli de 5 años y por último Jesús con 7 meses, el príncipe de la casa, el que vino a cambiar nuestro mundo.

Yo nací en San Luis Potosí Mexico en un rancho llamado Pollitos, mis papás me me trajeron a los Estados Unidos a la edad de los 17 años en el año 2000. Mi esposo nació en Clinton Oklahoma USA pero es hijo de papás inmigrantes de Ciudad Acuña.

Un sueño…

Inmigramos a este país como todos buscando sueños que cumplir, mi esposo y yo nos casamos en junio del 2001 yo tenía 18 años y el 19, decidimos casarnos siendo novios porque yo tenía que salir de Estados Unidos por cuestiones migratorias ya que mi permiso se vencía, pero el ofreció casarse conmigo para que yo pudiera tener residencia permanente, y así fue, pero seguíamos siendo novios y así pasamos un par de meses siendo un matrimonio y novios a la vez, pero en agosto del mismo año tomamos la decisión de movernos juntos como verdadero matrimonio. Aquí inicio nuestra familia, tenemos 19 años de feliz matrimonio .

Llevar el nombre de José, María y Jesús ¿qué significa?

Para nosotros llevar el nombre de María y José ha sido una bendición, porque creo que Dios nos viene hablando desde que nacimos, pues yo nací el día 19 de marzo, día de San José y pues me regalo un marido con ese mismo nombre. Y ahora tenemos a nuestro hijo que se llama Jesús. Para nosotros María y José significan mucho pues son nuestros modelos a seguir, la familia que todo matrimonio debería imitar por someterse a la gran voluntad de Dios. Es una gran bendición y un honor llevar sus nombres y pues mi hijo ahora el nombre de Jesús. Decidimos llamarlo así pues fue un regalo que Dios nos concedió, ya que solo teníamos puras niñas y a él no lo esperábamos.

Cortesía Familia Martínez

Un milagro llamado Jesús…

Al principio de mi embarazo tuve muchas complicaciones pues tuve una sangrado que duró casi un mes, los doctores no tenían explicación para esto, solo decía mi doctor que no podía hacer nada, solo a esperar si lo perdía o vivía. Pero los ultrasonidos decía que el bebé estaba en perfectas condiciones .

Yo tenía mucho miedo pues en el año 2018 perdí a un bebé, y no quería pasar por el mismo dolor de ahí en adelante yo en mi angustia ofrecía un padre nuestro a Dios por mi bebé y le hablaba a él y le decía que tenía que luchar, que él era fuerte y teníamos que estar juntos porque yo lo amaba aun sin conocerlo y sin saber si era niña o niño.

Al paso de los días mi sangrado termino pero mi bebé seguía en peligro, pues mi salud no andaba bien, pues padezco de la tiroides, estuve apunto de padecer anemia, estaba muy débil por los sangrados, pero con la ayuda de Dios y mi doctor se controlo mi salud. Conforme pasaron los días pudimos ver el sexo del bebé.

Cuando nos dijeron que estábamos esperando un niño, mi esposo y yo no sabíamos si reír o llorar, solo nos quedamos en shock, pues solo teníamos niñas y pues fue una sorpresa que nos dijeran que era niño y que había roto el molde. Por eso decidimos llamarlo Jesús en agradecimiento a nuestro Señor, pues es un regalo para toda la familia pues mis princesas están encantadas con él.

Festejar la Navidad es…

Festejar la Navidad para nosotros es muy especial pues recibimos lo más sublime sobre la tierra, el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en nuestros corazones y que mejor que llevar el nombre de la sagrada familia.

Foto familia Martínez Martínez.

(Fuente: Aleteia)

Evangelio del domingo 27 de diciembre de 2020

Evangelio del domingo 27 de diciembre de 2020

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor»), y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor

Urbi et Orbi. Papa: “El Niño de Belén conceda fraternidad a la tierra que lo vio nacer”

Urbi et Orbi. Papa: “El Niño de Belén conceda fraternidad a la tierra que lo vio nacer”

Este 25 de diciembre fueron varios los deseos de Navidad del Papa Francisco. Su primer deseo: vacunas de protección ante coronavirus para todos. También fraternidad humana y paz para Oriente Medio, cese al fuego para el Cáucaso, stop conflictos armados en África y esperanza para América y Asia. Ante tanto sufrimiento, el Niño Jesús nace para todos: abramos nuestro corazón para acogerle.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Al mediodía del 25 de diciembre el Papa Francisco pronunció su tradicional Mensaje navideño e impartió la Bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) desde el Aula de las Bendiciones y no desde el Balcón central de la Basílica Vaticana como tradicionalmente han hecho todos los Papas a lo largo de la historia. Francisco anunció un mensaje directo: “Ha nacido un niño” y este Niño, Jesús, ha nacido “para nosotros” pues es el “hijo” que Dios ha dado a toda la familia humana.

El Papa explicando que Jesús nació en un establo, pero envuelto en el amor de la Virgen María y san José y al nacer en la carne, el Hijo de Dios consagró el amor familiar, ha aprovechado para dirigirse a las familias, a las que no pueden reunirse hoy, así como a las que se ven obligadas a quedarse en casa: “Que la Navidad sea para todos una oportunidad para redescubrir la familia como cuna de vida y de fe; un lugar de amor que acoge, de diálogo, de perdón, de solidaridad fraterna y de alegría compartida, fuente de paz para toda la humanidad”.

Estamos todos en la misma barca: ¡Cada persona es mi hermano!

Francisco también recordó que en este momento de la historia, marcado por la crisis ecológica y por los graves desequilibrios económicos y sociales, agravados por la pandemia del coronavirus, necesitamos más que nunca la fraternidad: “Una fraternidad basada en el amor real, capaz de encontrar al otro que es diferente a mí, de compadecerse de su sufrimiento, de acercarse y de cuidarlo, aunque no sea de mi familia, de mi etnia, de mi religión; es diferente a mí pero es mi hermano, es mi hermana”.

Dios nos ofrece esta fraternidad dándonos a su Hijo Jesús, por ello, el deseo del Papa es que el Niño de Belén nos ayude “a ser disponibles, generosos y solidarios, especialmente con las personas más frágiles, los enfermos y todos aquellos que en este momento se encuentran sin trabajo o en graves dificultades por las consecuencias económicas de la pandemia, así como con las mujeres que en estos meses de confinamiento han sufrido violencia doméstica”. “Estamos todos en la misma barca. Cada persona es mi hermano” ha insistido Francisco.

Primer deseo del Papa: Vacunas para todos

Francisco recordó que en Navidad celebramos la luz de Cristo y hoy en día, en esta época de oscuridad e incertidumbre a causa de la pandemia, “aparecen varias luces de esperanza, como los descubrimientos de vacunas”. “Pero – aseguró – para que estas luces iluminen y traigan esperanza a todo el mundo, deben estar disponibles para todos”. “No podemos dejar que los nacionalismos cerrados nos impidan vivir como la verdadera familia humana que somos. Tampoco podemos dejar que el virus del individualismo radical nos supere y nos haga indiferentes al sufrimiento de otros hermanos y hermanas. No puedo ponerme por delante de los demás, poniendo las leyes del mercado y las patentes de invención por encima de las leyes del amor y la salud de la humanidad”. Es por ello que pidió a líderes estatales, empresas e organismos internacionales “que promuevan la cooperación y no la competencia, y que busquen una solución para todos: vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados en todas las regiones del Planeta”.

Deseo de fraternidad y paz para Oriente medio y Mediterráneo Oriental

Otro de los deseos del Papa para esta Navidad 2020 es que este sea el momento propicio “para disolver las tensiones en todo Oriente Medio y en el Mediterráneo oriental”. Por eso, pidió que el Niño Jesús “cure nuevamente las heridas del amado pueblo de Siria”, que desde hace ya un decenio está exhausto por la guerra y sus consecuencias, agravadas aún más por la pandemia, “que lleve consuelo al pueblo iraquí y a todos los que se han comprometido en el camino de la reconciliación, especialmente a los yazidíes”, que han sido duramente golpeados en los últimos años de guerra, y “que porte paz a Libia” y permita que la nueva fase de negociaciones en curso acabe con todas las formas de hostilidad en el país.

El Papa también ha pedido fraternidad para la tierra que vio nacer al Niño de Belén: “que los israelíes y los palestinos puedan recuperar la confianza mutua para buscar una paz justa y duradera a través del diálogo directo” y que la estrella que iluminó la noche de Navidad sirva de guía y aliento al pueblo del Líbano “para que, en las dificultades que enfrenta, con el apoyo de la Comunidad internacional no pierda la esperanza”.

Y como no, en el día en que la Palabra de Dios se hace niño, el Pontífice también nos pide dirigir nuestra mirada a tantos niños que en todo el mundo, especialmente en Siria, Irak y Yemen, están pagando todavía el alto precio de la guerra: “Que sus rostros conmuevan las conciencias de las personas de buena voluntad, de modo que se puedan abordar las causas de los conflictos y se trabaje con valentía para construir un futuro de paz”.

Deseo de cese al fuego en el Cáucaso

El tercer deseo del Santo Padre es por el cese al fuego en la región el Cáucaso: “que el Hijo del Altísimo apoye el compromiso de la comunidad internacional y de los países involucrados de mantener el cese del fuego en el Alto Karabaj, como también en las regiones orientales de Ucrania, y a favorecer el diálogo como única vía que conduce a la paz y a la reconciliación”.

Que terminen los conflictos armados en África

La mirada de Francisco en esta Navidad también se dirige hacia África, para la que pide “que el Divino Niño alivie el sufrimiento de las poblaciones de Burkina Faso, de Malí y de Níger, laceradas por una grave crisis humanitaria, en cuya base se encuentran extremismos y conflictos armados, pero también la pandemia y otros desastres naturales; que haga cesar la violencia en Etiopía, donde, a causa de los enfrentamientos, muchas personas se ven obligadas a huir; que consuele a los habitantes de la región de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, víctimas de la violencia del terrorismo internacional; y aliente a los responsables de Sudán del Sur, Nigeria y Camerún a que prosigan el camino de fraternidad y diálogo que han emprendido.”

Esperanza para América y Asia

El mensaje de Navidad del Papa de este año también recuerda al continente americano, particularmente afectado por el coronavirus, para que “la Palabra eterna del Padre sea fuente de esperanza”. También para que “ayude a superar las recientes tensiones sociales en Chile y a poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano”.

Por último, el Obispo de Roma ha pedido que el Rey de los Cielos “proteja a los pueblos azotados por los desastres naturales en el sudeste asiático, especialmente en Filipinas y Vietnam”, donde numerosas tormentas han causado inundaciones con efectos devastadores para las familias que viven en esas tierras. Y pensando en Asia, no se ha podido olvidar del pueblo Rohinyá: “Que Jesús, nacido pobre entre los pobres, lleve esperanza a su sufrimiento”.

(Fuente: Vatican News)