El Papa anuncia una importante novedad en el próximo Encuentro Mundial de las Familias
El Encuentro Mundial de las Familias de 2022 presentará un formato inédito, multicéntrico y extendido, según informó en un mensaje de video el mismo Papa Francisco este viernes 2 de julio.
Según explicó el Pontífice, el Encuentro, que tendrá como sede principal la ciudad de Roma del 22 al 26 de junio de 2022 y como lema “El amor familiar: vocación y camino de santidad”, se celebrará al mismo tiempo en la sede romana y en cada diócesis de todo el mundo, donde se celebrará un encuentro local.
El objetivo de esta nueva modalidad de encuentro, señaló el Papa, es “realizar un evento mundial capaz de involucrar a todas las familias que quieran sentirse parte de la comunidad eclesial”.
“El Encuentro tendrá lugar según una modalidad multicéntrica y extendida, favoreciendo la implicación de las comunidades diocesanas de todo el mundo. Roma será la sede principal, con algunos delegados de la Pastoral Familiar que participarán en el Festival de las Familias, el Congreso Pastoral y la Santa Misa, que serán retransmitidos en todo el mundo”, detallo el Papa.
“En los mismos días”, añadió, “cada diócesis puede ser el centro de un Encuentro local para sus propias familias y comunidades. De esta manera, todos podrán participar, incluso aquellos que no puedan venir a Roma”.
El Santo Padre argumentó que “en los Encuentros anteriores, la mayoría de las familias se quedaba en casa y se percibía el Encuentro como una realidad lejana, a lo sumo seguida por televisión, o desconocida para la mayoría de las familias”.
Con el cambio de formato, se trata de corregir ese problema. Para ello, el papa invitó a las comunidades diocesanas a que, en la medida de sus posibilidades, planifiquen “iniciativas a partir del tema del Encuentro utilizando los símbolos que la Diócesis de Roma está preparando”.
“Les pido que sean dinámicos, activos y creativos para organizarse con las familias, en sintonía con lo que se celebrará en Roma. Es una oportunidad maravillosa para dedicarnos con entusiasmo a la pastoral familiar: esposos, familias y pastores juntos”.
En una nota explicativa difundida por al Sala de Prensa del Vaticano junto con el mensaje del Papa Francisco, se indica que “Roma seguirá siendo la sede principal, donde se celebrará el Festival de las Familias y el Congreso Teológico-Pastoral, ambos en el Aula Pablo VI; y la santa misa en la Plaza de San Pedro. En particular, participarán delegados de las conferencias episcopales y de los movimientos internacionales comprometidos con la pastoral familiar”.
Sin embargo, “al mismo tiempo, en cada una de las diócesis, los obispos podrán actuar a nivel local, para planificar iniciativas similares, partiendo del tema del Encuentro y utilizando los símbolos que la diócesis de Roma está preparando”.
Logotipo del Encuentro Mundial de las Familias
Además, la Sala de Prensa del Vaticano difundió el logotipo del Encuentro Mundial de las Familias que “recuerda la forma elíptica de la columnata de Bernini en la Plaza de San Pedro, lugar de identificación por excelencia de la Iglesia católica, y hace referencia a su significado original, que es el abrazo acogedor e inclusivo de la Madre Iglesia de Roma y su Obispo dirigido a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos”.
Bajo la Cúpula de San Pedro, aparecen representadas las familias, formadas por el marido, la mujer, los hijos, los abuelos y los nietos. “Se trata de evocar la imagen de la Iglesia como ‘familia de familias’ propuesta por Amoris Laetitia”.
Por último, “los colores predominantes, amarillo y rojo, son una clara referencia al blasón de la ciudad de Roma, en una línea gráfica que quiere expresar un intenso vínculo con la comunidad”.
El Papa pide rezar en julio por la construcción del diálogo y la amistad social
El Santo Padre, a través de El Video del Papa, centra su mirada en el diálogo como “camino para mirar la realidad de una manera nueva, para vivir con pasión los desafíos de la construcción del bien común” y pide frenar la polarización que nos divide. Por ello, invita a rezar para que en nuestras sociedades ya “no queden espacios de enemistad y de guerra”.
Ciudad del Vaticano. Ha sido publicado hoy El Video del Papa con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de julio, el Santo Padre hace un llamado a convertirnos en “arquitectos del diálogo” y en “arquitectos de la amistad” para solucionar los conflictos y las causas de divisiones que existen en la sociedad y entre las personas.
«Solo a través del diálogo es posible huir de las polarizaciones constantes y de la enemistad social que destruye tantas relaciones», afirma el Pontífice.
En este contexto, Francisco pide rezar para construir el bien común con hombres y mujeres que se tienden la mano el uno al otro, y en especial, siempre del lado de los más pobres y vulnerables.
Dialogar en un mundo polarizado
Aunque en general se puede decir que, a nivel mundial, el número de muertes en guerras viene disminuyendo desde 1946, los conflictos y la violencia a nivel de sociedad siguen más vigentes que nunca. Y aunque a veces no se manifieste de formas físicas, se puede observar una polarización creciente que llega a contaminar muchas relaciones.
Ya lo advertía el Papa en el 2016: “Vemos, por ejemplo, cómo rápidamente el que está a nuestro lado ya no sólo posee el estado de desconocido o inmigrante o refugiado, sino que se convierte en una amenaza; posee el estado de enemigo”. Desde entonces el Pontífice veía con preocupación cómo la polarización y la enemistad era también un “virus” que invadía nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar.
En el mundo de hoy, destaca Francisco, “una parte de la política, la sociedad y los medios se empeñan en crear enemigos para derrotarlos en un juego de poder”. Por eso, hace falta “construir la amistad social tan necesaria para la buena convivencia”, una amistad que nos puede servir como puente para seguir creando una cultura del encuentro, que nos acerca, sobre todo, hacia los que están en las periferias, lo más pobres y vulnerables.
Dialogar para construir el bien común
En su última encíclica, Fratelli tutti (2020), el Papa dedicó el capítulo sexto al “Diálogo y amistad social”: “El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos” (FT 203). En su intención de julio refuerza esta idea reivindicando el diálogo como la gran oportunidad “para mirar la realidad de una manera nueva, para vivir con pasión los desafíos de la construcción del bien común”.
Tender al diálogo significa romper con la lógica de la polarización para dar lugar al respeto, sin querer destruir al otro. En las diferencias puede haber riqueza, pero si no hay diálogo podemos dejar que se transformen en hostilidad, amenaza y violencia. “Venimos de tierras lejanas, tenemos diferentes costumbres, color de piel, idiomas y condición social; pensamos distinto e incluso celebramos la fe con ritos diversos. Y nada de esto nos hace enemigos, al contrario, es una de nuestras mayores riquezas”, dijo también Francisco hace unos años.
Hombres y mujeres arquitectos de diálogo y de amistad
En este contexto, el padre Frédéric Fornos,SJ, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, observó que esta intención pone de relieve el énfasis del Santo Padre en que “podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad” (FT8):
“El diálogo, el auténtico diálogo que no cae en monólogos paralelos, tiene que ser nuestra primera opción para solucionar los conflictos sociales, económicos y políticos. Todos los estudios académicos internacionales enseñan que la polarización ha crecido mucho en los últimos años, hasta en las democracias más firmes. Por eso, ser arquitectos de amistad y de reconciliación – lo que Francisco nos pide – es aún más urgente en el mundo de hoy, donde – como recordó Benedicto XVI en su carta encíclica Caritas in veritate – la sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos. Esto no depende de nuestras únicas fuerzas por eso es necesario rezar por esta intención. Pedimos a Jesucristo ayudarnos en este camino, Él es el camino para la verdadera amistad social”
Disfrutemos en familia este próximo sábado con la película “José: Hijo amado, esclavo rechazado, gobernante exaltado”, en nuestro Cine Familiar de El Buen Pastor, a las 8:00 p. m., vía Zoom.
Sinopsis Un joven soñador, consentido por su padre, es aborrecido por sus hermanos, quienes lo venden como esclavo. Con el correr de los años y bajo completa obediencia a Dios, su habilidad para interpretar sueños lo coloca frente a Faraón, el gobernante de Egipto, que lo favorece, elevándolo a una posición de autoridad. «José» es una conmovedora historia que demuestra la mano de Dios en todas las circunstancias, pequeñas y grandes.
Francisco: paz para el Líbano y saludos a Benedicto por los 70 años de sacerdocio
Imagen de archivo. El Papa Francisco saluda al Papa Benedicto XVI, después de la creación de nuevos cardenales, en 2020
En el momento de los saludos, tras haber rezado ayer el Ángelus, el Papa Francisco recordó la jornada especial de oración por la paz en el Líbano que tendrá lugar en el Vaticano el próximo 1 de julio, y dedicó unas palabras especiales al Papa emérito Benedicto XVI quien celebra el 70° aniversario de su ordenación sacerdotal, un 29 de junio.
Ciudad del Vaticano.Tras haber rezado a la Virgen la oración del Ángelus el martes 29 de junio, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el Papa Francisco lanzó otro llamamiento por la paz en Líbano recordando la jornada especial de oración y reflexión por este país que se celebrará en el Vaticano el 1 de julio:
“Junto con los responsables de todas las Iglesias presentes en el País de los Cedros, nos inspiraremos en la palabra de la Santa Escritura que dice: ‘El Señor Dios tiene planes de paz’ (Jer 29,11). Invito a todos a unirse espiritualmente a nosotros, rezando para que el Líbano se recupere de la grave crisis que atraviesa y muestre de nuevo al mundo su rostro de paz y esperanza”
160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano
Por otra parte, el Santo Padre señaló que el 1 de julio también se cumplirán 160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano: «Mis mejores deseos para el periódico y muchas gracias por su servicio. Continúen su trabajo con fidelidad y creatividad», expresó.
Gracias Benedicto XVI por tus 70 años de sacerdote
Asimismo, Francisco dedicó unas palabras especiales al Papa Benedicto XVI, quien celebró el martes sus 70 años de ordenación sacerdotal.
“A ti, Benedicto, querido padre y hermano, va nuestro afecto, nuestra gratitud y nuestra cercanía. Él vive en el monasterio, un lugar ideado para que albergara a las comunidades contemplativas aquí en el Vaticano, para que pudieran rezar por la Iglesia. En la actualidad, es el contemplativo del Vaticano, que pasa su vida rezando por la Iglesia y por la diócesis de Roma, de la que es obispo emérito. Gracias, Benedicto, querido padre y hermano. Gracias por su testimonio creíble. Gracias por tu mirada continuamente dirigida hacia el horizonte de Dios: ¡gracias!”
Roma celebra a sus Santos Patronos
Finalmente, el Pontífice saludó cordialmente a todos los peregrinos provenientes de Italia y de varios países presentes en la plaza de San Pedro; y especialmente a los ciudadanos de Roma que celebran la fiesta de sus Santos Patronos:
“¡Los bendigo, queridos romanos! Deseo todo el bien a la ciudad de Roma: que con la ayuda del compromiso de todos ustedes, de todos los ciudadanos, sea habitable y acogedora, que nadie sea excluido, que los niños y los ancianos sean atendidos, que haya trabajo y que éste sea digno, que los pobres y los descartados estén en el centro de los proyectos políticos y sociales. Rezo por esto. Y también ustedes, queridos fieles de Roma, recen por su Obispo. Gracias”
Obispos celebran Eucaristía por el Papa y la 59° Asamblea Plenaria
Mons. Héctor Rodríguez resalta los rasgos que el pontificado de Francisco ha impregnado a la Iglesia
Santo Domingo, Rep. Dom.- En la solemnidad de san Pedro y san Pablo, los obispos de la República Dominicana celebraron una Eucaristía que fue ofrecida especialmente por el Papa Francisco, la 59° Asamblea Plenaria y la salud de los afectados de coronavirus (COVID-19), el martes 29 de junio, en la Catedral Primada de América.
La misa, presidida por Monseñor Freddy Bretón, arzobispo de Santiago de los Caballeros y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), fue concelebrada por los obispos de la CED, y transmitida por diversos medios de comunicación: televisión, radio y medios digitales.
Durante la homilía, Monseñor Héctor Rodríguez, obispo de La Vega y vicepresidente de la CED, resaltó los rasgos que el pontificado de Francisco ha impregnado a la Iglesia, a la cual describe como “una Iglesia que sale a la calle, explora nuevos escenarios sociales y existenciales; una Iglesia que define criterios sobre temas importantes y conflictivos, como el cuidado de la ecología y el medioambiente, la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte, y la protección a menores y personas vulnerables abusadas; una Iglesia autocrítica, que reconoce sus fallos”.
En ese sentido, invitó a los prelados a “colaborar en la renovación eclesial emprendida por el Papa Francisco” y agradecer al Señor “el gran don del Papa Francisco a la Iglesia y a la humanidad, quien está luchando por devolver a la Iglesia la frescura de la fraternidad, la sencillez y la alegría del Evangelio”.
Al final de la Eucaristía, Mons. Bretón, al ser abordado por periodistas, reiteró la invitación de la Iglesia a acudir a los centros de vacunación y sobre la tercera dosis observó que se debe esclarecer entre el Ministerio de Salud Pública (MSP)y la Organización Mundial de la Salud (OMS) la necesidad de la misma. “Si hace falta una tercera dosis nos la ponemos, pero primero tienen que esperar que la ciencia diga y las autoridades procedan en consecuencia”.
En ese mismo orden, el también presidente del Episcopado recordó que la Iglesia siempre ha estado en contra de la corrupción y que la justicia debe hacer su trabajo respetando el debido proceso y “la dignidad de las personas, sea quien sea; queremos ver transparencia y manejo pulcro de los recursos del Estado”.
Sobre la Asamblea Plenaria
Desde el domingo 27 de junio hasta el viernes 2 de julio, los obispos están reunidos en la Asamblea Plenaria, donde evalúan el trabajo pastoral realizado en todas las diócesis del país.
La Asamblea Plenaria es el conjunto de todos los obispos de la CED junto al representante de la Santa Sede. Se reúnen anualmente y cada año tiene una temática específica centrada en informar sobre las diócesis, conocer el trabajo de las comisiones, temas varios de interés para la CED y elección de la nueva directiva, que se realiza cada tres años.
Sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble, afirma el Papa en San Pedro y San Pablo
“Sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble”, así lo afirmó el Papa Francisco este martes 29 de junio en la Misa por la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, patronos de Roma, que celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Como es tradición, a la ceremonia asistió la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, del mismo modo que en la fiesta de San Andrés, patrono de la Sede de Constantinopla, acude a Estambul una delegación de la Santa Sede.
Sobre la presencia en Roma de los representantes del Patriarca Ecuménico Bartolomé, el Santo Padre aseguró que su presencia “es un precioso signo de unidad en el camino de liberación de las distancias que dividen escandalosamente a los creyentes en Cristo”.
Antes de dar comienzo a la Misa, el Pontífice bendijo los palios destinados a los Arzobispos Metropolitanos nombrados en el transcurso del año y que les serán impuestos en sus respectivas Sedes por parte del representante pontificio.
El Papa explicó en la Misa que el palio es un “signo de unidad con Pedro” que “recuerda la misión del pastor que da su vida por el rebaño. Dando su vida, el pastor, liberado de sí mismo, se convierte en instrumento de liberación para sus hermanos”.
En su homilía, el Obispo de Roma definió a San Pedro y a San Pablo como “columnas de la Iglesia”. Explicó que ambos apóstoles “experimentaron un amor que los sanó y los liberó y, por ello, se convirtieron en apóstoles y ministros de liberación para los demás. Pedro y Pablo son libres sólo porque fueron liberados”.
De Pedro señaló que “a pesar de ser fuerte e impetuoso, a menudo se dejó llevar por el miedo. Si bien era un apasionado discípulo del Señor, siguió razonando según el mundo, sin ser capaz de entender y aceptar el significado de la cruz de Cristo”.
De este modo “lo liberó del miedo, de los cálculos basados únicamente en las seguridades humanas, de las preocupaciones mundanas, infundiéndole el valor de arriesgarlo todo y la alegría de sentirse pescador de hombres. Y lo llamó precisamente a él para que confirmara a sus hermanos en la fe”.
Destacó que Jesús dio a Pedro “las llaves para abrir las puertas que conducen al encuentro con el Señor y el poder de atar y desatar: atar los hermanos a Cristo y desatar los nudos y las cadenas de sus vidas”.
“Todo esto fue posible sólo porque Pedro fue el primero en ser liberado. Se rompieron las cadenas que lo tenían prisionero”, hizo hincapié el Papa.
De Pablo, el Pontífice señaló que “fue liberado de la esclavitud más opresiva, la de su ego. Y de Saulo, el nombre del primer rey de Israel, pasó a ser Pablo, que significa ‘pequeño’. Fue librado también del celo religioso que lo había hecho encarnizado defensor de las tradiciones que había recibido y violento perseguidor de los cristianos”.
“La observancia formal de la religión y la defensa a capa y espada de la tradición, en lugar de abrirlo al amor de Dios y de sus hermanos, lo volvieron rígido. Dios lo libró de esto”, aseguró.
El Papa Francisco explicó que “la Iglesia mira a estos dos gigantes de la fe y ve a dos Apóstoles que liberaron la fuerza del Evangelio en el mundo, sólo porque antes fueron liberados por su encuentro con Cristo. Él no los juzgó, no los humilló, sino que compartió su vida con afecto y cercanía, apoyándolos con su propia oración y a veces reprendiéndolos para moverlos a que cambiaran”.
De la misma manera, “tocados por el Señor, también nosotros somos liberados. Siempre necesitamos ser liberados, porque sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble”.
Como Pedro, “estamos llamados a liberarnos de la sensación de derrota ante nuestra pesca, a veces infructuosa; a liberarnos del miedo que nos inmoviliza y nos hace temerosos, encerrándonos en nuestras seguridades y quitándonos la valentía de la profecía”.
Como Pablo, “estamos llamados a ser libres de las hipocresías de la exterioridad, a ser libres de la tentación de imponernos con la fuerza del mundo en lugar de hacerlo con la debilidad que da cabida a Dios, libres de una observancia religiosa que nos vuelve rígidos e inflexibles, libres de vínculos ambiguos con el poder y del miedo a ser incomprendidos y atacados”.
El Papa Francisco subrayó en la conclusión de su homilía que “Pedro y Pablo nos dan la imagen de una Iglesia confiada a nuestras manos, pero conducida por el Señor con fidelidad y ternura; de una Iglesia débil, pero fuerte por la presencia de Dios; de una Iglesia liberada que puede ofrecer al mundo la liberación que no puede darse a sí mismo: liberación del pecado, de la muerte, de la resignación, del sentimiento de injusticia, de la pérdida de esperanza, que envilece la vida de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo”.
Hoy es un día consagrado por el martirio de los apóstoles san Pedro y san Pablo. «Pedro, primer predicador de la fe; Pablo, maestro esclarecido de la verdad» (Prefacio). Hoy es un día para agradecer la fe apostólica, que es también la nuestra, proclamada por estas dos columnas con su predicación. Es la fe que vence al mundo, porque cree y anuncia que Jesús es el Hijo de Dios: _«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo»* (Mt 16,16). Las otras fiestas de los apóstoles san Pedro y san Pablo miran a otros aspectos, pero hoy contemplamos aquello que permite nombrarlos como «primeros predicadores del Evangelio» (Colecta): con su martirio confirmaron su testimonio.
Su fe, y la fuerza para el martirio, no les vinieron de su capacidad humana. No fue ningún hombre de carne y sangre quien enseñó a Pedro quién era Jesús, sino la revelación del Padre de los cielos (cf. Mt 16,17). Igualmente, el reconocimiento “de aquel que él perseguía” como Jesús el Señor fue claramente, para Saulo, obra de la gracia de Dios. En ambos casos, la libertad humana que pide el acto de fe se apoya en la acción del Espíritu.
La fe de los apóstoles es la fe de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica. Desde la confesión de Pedro en Cesarea de Filipo, «cada día, en la Iglesia, Pedro continúa diciendo: ‘¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo!’» (San León Magno). Desde entonces hasta nuestros días, una multitud de cristianos de todas las épocas, edades, culturas, y de cualquier otra cosa que pueda establecer diferencias entre los hombres, ha proclamado unánimemente la misma fe victoriosa.
Por el bautismo y la confirmación estamos puestos en el camino del testimonio, esto es, del martirio. Es necesario que estemos atentos al “laboratorio de la fe” que el Espíritu realiza en nosotros (San Juan Pablo II), y que pidamos con humildad poder experimentar la alegría de la fe de la Iglesia.
El Papa y los líderes religiosos rezarán el 1 de julio por la paz en el Líbano
El papa en oración. Imagen de apoyo.
Presentado, el 25 de junio, el programa de la Jornada convocada por el Papa para reavivar las luces de la esperanza en una tierra agobiada por una dura crisis política y económica: oraciones en la Basílica Vaticana y mesa redonda ecuménica. En este contexto, el cardenal Sandri declara: «Es el fruto de un largo camino iniciado por Juan Pablo II y Benedicto XVI». Por su parte, Monseñor Gallagher afirma: «Un viaje del Papa quizás a principios de 2022, cuando se forme el Gobierno». Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
La Jornada de Oración y Reflexión por el Líbano del 1 de julio, convocada por el Papa con la esperanza de abrir destellos de paz en el país oprimido por una polifacética crisis política, económica y social, escenario en agosto de 2020 de la violenta explosión en el puerto de Beirut, es el fruto de un camino de unos treinta años.
Un camino -recordó el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, al presentar el evento en la Oficina de Prensa del Vaticano- que comenzó con el Sínodo para el Líbano convocado por Juan Pablo II en 1995, y que continuó con la exhortación apostólica «Una esperanza para el Líbano», pronunciada en la visita del Papa a la Tierra de los Cedros en mayo de 1997. Benedicto XVI también siguió estos pasos y eligió el Líbano para firmar y entregar el Documento en la conclusión del Sínodo especial para Oriente Medio, en septiembre de 2012, Ecclesia in Medio Oriente, durante el que fue el último viaje apostólico antes de su dimisión.
Ahora es Francisco quien llama la atención del mundo sobre esta tierra a la que Wojtyla definió «un mensaje». En la conferencia en el avión cuando regresaba de Iraq, el Pontífice argentino reveló que había recibido una petición para detenerse en Beirut antes de ir a Bagdad. Una parada difícil de organizar en ese momento, pero que Francisco prometió hacer tarde o temprano. Tal vez a finales de este año, aunque es más probable que sea a principios del próximo, dijo el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, explicando a los periodistas que, además de algunos compromisos que ya están en la agenda papal, se espera la formación definitiva de un gobierno con el que dialogar.
Gallagher: la Santa Sede preocupada por el colapso del país
En previsión de esa peregrinación, el Papa, dada la emergencia de la situación libanesa, ha querido convocar esta jornada, en la estela de otras grandes iniciativas del pontificado como la vigilia por Siria en la Plaza de San Pedro (2013), la oración de paz en los Jardines Vaticanos por Tierra Santa (2014), el encuentro bilateral en Santa Marta con los líderes políticos y religiosos de Sudán del Sur (2019).
Todo surge de la preocupación por el agravamiento de la crisis en el Líbano, confirmó monseñor Gallagher: «La Santa Sede está muy preocupada por el colapso del país, que afecta especialmente a la comunidad cristiana». No sólo está el «impasse político», sino también la «fuerte emigración de los jóvenes». Un fenómeno que «amenaza con destruir el equilibrio» y reducir a la mitad la presencia cristiana en Oriente Medio. El Líbano, «el último bastión de la democracia árabe», debe por tanto ser ayudado a «mantener su identidad única para garantizar un Oriente Medio pluralista, tolerante y diverso», dijo el arzobispo.
El programa: un «camino juntos»
En concreto, la Jornada de Oración del 1 de julio -explicó Sandri- será un continuo «caminar juntos» entre el Papa y los responsables de las Iglesias y Comunidades Eclesiales. Se trata de las Iglesias ortodoxa y católica, presentes con sus diferentes ritos y tradiciones, explicó monseñor Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, y también de diferentes comunidades eclesiales nacidas de la Reforma.
Todos ellos se reunirán en Santa Marta -donde serán recibidos del 30 de junio al 2 de julio- para un momento de bienvenida. Luego se dirigirán hacia San Pedro; en la Basílica, tras rezar el Padre Nuestro, bajarán las escaleras de la Confesión del Apóstol Pedro y cada uno colocará una vela como signo de la oración que arde pidiendo la intercesión del apóstol. «Durante el día no podremos verlos ni oírlos, porque las puertas de la Sala Clementina del Palacio Apostólico permanecerán cerradas a nuestra mirada», explicó Sandri, que instó a seguir la jornada a distancia con una oración de intercesión en sus parroquias y comunidades religiosas.
Mesa redonda ecuménica
Al igual que en la Basílica de San Nicolás de Bari, para el evento ecuménico del 7 de julio de 2018, la mesa de reunión será redonda y en torno a ella se sentarán el nuncio apostólico en Líbano, monseñor Joseph Spiteri, como moderador, y los diez jefes de las comunidades cristianas. Entre ellos podría estar también el sucesor del Patriarca de Cilicia de los Armenios, Gregorio Pedro XX Ghabroyan, fallecido el 25 de mayo, que será elegido en el Sínodo iniciado hace tres días.
Entre la mañana y la tarde habrá tres sesiones de trabajo, cada una de ellas introducida por un ponente. A la oración final en la Basílica Vaticana asistirán los embajadores de la Santa Sede y han sido invitadas todas las comunidades religiosas masculinas y femeninas, así como los laicos libaneses residentes en Roma. No habrá presencia de personalidades políticas, ya que se ha decidido dar al acto una dimensión exclusivamente religiosa.
Las esperanzas de paz de los jóvenes
El Papa y los demás invitados irán en procesión hasta San Pedro, siguiendo a un sacerdote que llevará el Evangelio. A continuación se realizará una oración ecuménica que incluirá la proclamación de algunos pasajes de la Palabra de Dios, alternando con oraciones y cantos de las diferentes tradiciones rituales presentes en el Líbano.
Los textos en árabe, sirio, armenio y caldeo resonarán entonces entre las bóvedas de San Pedro. Hacia el final de la celebración, algunos jóvenes entregarán una lámpara encendida, que se colocará en un candelabro. «Es la esperanza de la paz que entregan las generaciones más jóvenes, pidiendo ayuda para que no se extinga por las tribulaciones del presente», destacó el cardenal Sandri. La conclusión será confiada al Papa Francisco, que pronunciará un discurso de clausura y, antes de despedirse, donará una placa en recuerdo de la jornada con el logotipo. No está previsto un llamamiento conjunto, pero el discurso del Papa «contendrá llamamientos y consideraciones, fruto de las reflexiones de ese día que podrían ser indicaciones para el futuro del Líbano».
El logotipo con Nuestra Señora de la Harissa
En cuanto al logotipo, representa la estatua de Nuestra Señora de Harissa que vela por el Líbano y es reconocible al llegar desde el mar, en el santuario que acoge a peregrinos de todas las edades y credos. La Virgen se encargará de llevar a cabo el evento el 1 de julio para que «pronto salga un nuevo sol», dijo el cardenal Sandri, evocando las palabras del poeta libanés Kahil Gibran: «Más allá de la cortina negra de la noche nos espera un nuevo amanecer».
El agradecimiento de un corresponsal libanés a la Santa Sede
Al margen de la conferencia, las conmovedoras palabras de un periodista libanés, corresponsal en Roma de la agencia gubernamental, que agradeció a la Santa Sede porque «es la única que ayuda al Líbano sin intereses». La ayuda se ha prestado gracias a la colaboración internacional, explicó Gallagher, y añadió: «No hay nadie que haya pasado hasta ahora por la Secretaría de Estado a quien no hayamos dirigido una palabra en favor del Líbano.
Casi una costumbre… Nos preguntamos: ¿qué se puede hacer en estas circunstancias difíciles y trágicas?» Gallagher también respondió a una pregunta sobre la situación en Hong Kong, a la que la diplomacia vaticana mira con atención: «Obviamente, Hong Kong es un objeto de interés para nosotros. El Líbano es un lugar en el que creemos que podemos aportar algo. No vemos esta posibilidad en Hong Kong. Podemos decir palabras apropiadas que serán apreciadas por la prensa internacional y en muchos países del mundo, pero yo y muchos de mis colegas no estamos convencidos de que puedan marcar la diferencia».
Una de las ramas teológicas más importantes en los primitivos tiempos del cristianismo fue la apologética que exponía la Doctrina de la Fe con claridad para defenderla de cualquier herejía. Hoy celebramos a San Ireneo de Lyón, uno de los más prestigiosos apologetas del Santoral. Su nacimiento se sitúa hacia el año 130 y formó parte del grupo de seguidores de San Policarpo, Obispo de Esmirna que, a su vez, fue discípulo del Apóstol San Juan.
Y en esta ciudad se educó hasta que el Prelado le mandó a Las Galias. Una vez allí, y más concretamente en Lyón, se ordena sacerdote en medio de un ambiente de cruel y cruenta persecución a los cristianos. Pronto será enviado como Legado a Roma para suplicar al Papa Eleuterio que trate el tema de los montanistas, herejes que surgieron de la mano de Montano, un hombre de Frigia que se autoproclamó profeta y aseguró que cualquier pecado mortal cometido alejaba de Dios de tal forma que ni el Sacramento de la Reconciliación lo podía perdonar.
Al mismo tiempo anunciaba como inminente la Segunda Venida de Cristo. Por entonces Ireneo fue elevado a la Sede Episcopal Lyonesa, en un momento en el que el gnosticismo de Marción, había impactado en las filas cristianas, señalando que el Dios del Antiguo Testamento es distinto del Dios Neotestamentario, promoviendo también que habría almas destinadas a la condenación, anticipándose a la doctrina de Calvino sobre la predestinación.
En esta desviación calvinista se defendía que Dios creaba a los hombres de propio para que unos se salvasen y otros se condenasen de propio. El Obispo de Lyón refutó tal desviación en su Tratado contra los herejes. Muere mártir en torno al año 200, destacando su frase “La gloria de Dios es que el hombre viva”.
Viera Martínez, una hermana de nuestra parroquia El Buen Pastor, nos cuenta su testimonio sobre un sacramental que tanto deseaba. Tal vez te preguntes qué es un ‘sacramental’ y debes saberlo para poder entender la historia.
Los sacramentales son signos sagrados, muchas veces con materia y forma, por medio de los cuales se reciben efectos espirituales y que son actos públicos de culto y santificación. Pueden ser “cosas” o “acciones”, por la intercesión de la Iglesia (Cfr. CIC. no.1166). Algunos ejemplos son el agua bendita, objetos religiosos benditos y la señal de la Cruz.
Aquí la historia de Viera.
Hace aproximadamente tres años, el Señor me dio un gran regalo, un regalo que nunca pensé que iba a tener. Deseaba en mi corazón una reliquia de San Pío de Pietrelcina, deseaba un trocito de alguna ropa, de alguna prenda del Santo, pero me decía: «¿Y cómo?»
Los años pasaron y mi devoción por este santo crecía y siempre me decía: «Señor quisiera tanto una reliquia?» Pero cómo podría yo obtener alguna reliquia, eso es para gente muy especial del Señor.
Un día en un retiro, uno de los predicadores ofreció, a quien deseara, orar junto a las reliquias que él llevaba consigo de San Pío. El charlista es amigo de un anciano que era amigo del padre Pío y este señor le había regalado trozos de la sangre del santo, de su barba y de su ropa. Luego del retiro, le pedí que si podía rezar con esas reliquias y él amablemente me las prestó un ratito.
Días después me encontré con este chico y le manifesté que yo tenía un gran deseo de poder algún día tener alguna reliquia del Santo. Para mi sorpresa, me quedé estupefacta cuando él abrió su mochila, sacó un rosario que contenía una reliquia, UNA RELIQUIA DE PRIMER GRADO —según el hermano —, que también había reposado sobre el altar donde el santo padre ofrecía misas y sobre la tumba donde reposa su cuerpo incorrupto. Y me dijo: «El padre Pío tenía este regalo reservado para ti».
¡Yo me quedé estupefacta, yo no lo podía creer! Me puse el rosario durante dos semanas, de verdad que sentía que flotaba. ¡Yo estaba tan feliz y tan agradecida con Dios!
Antes de que todo eso ocurriera, había sentido una palabra en mi corazón. Semanas antes de este retiro, Jesús me hizo sentir ir a orar por los enfermos al hospital, pero que antes de ello Él pondría algo en mi pecho —nunca me imaginé lo que sería—.
Cuando perdí la reliquia
Estuve en unos servicios cantando misa. Recuerdo ese domingo haber cantado misas y un retiro y luego tenía una reunión con una religiosa. En el camino, el rosario se me extravió. Yo me entristecí mucho porque había perdido algo tan preciado.
Por más que pregunté y busqué y traté de recuperarlo no pude lograrlo, pero dije: «Madre si tú quieres, aparecerá».
Decidí no sufrir más, porque de verdad que fue una pérdida grande, ya sabrán lo que es perder un regalo de tal magnitud.
Pero gracias a Dios, al final de la misa de la noche de la Pascua de Resurrección, la hermana Ugier se acercó a mí con el rosario que tenía la reliquia y me dijo: «Estaba esperando verla para entregársela». ¡HABÍA VUELTO A MÍ!
Ella me había dado una bola a una reunión que tenía. Cuando íbamos orando en el camino, se me quedó el rosario en su auto, durante 9 meses no estuvo conmigo, y esa noche de Pascua ella me dijo que imaginó que me vería en la misa, por eso lo llevó en sus manos. Le di un abrazo que no la quería soltar. ¡QUÉ FELICIDAD!
Hace tiempo sentía que debía darle un significado mayor y tratar las cosas santas con más delicadeza, entonces ahora tengo un relicario con un trozo de la ropa de mi amado padre Pío.
¡Qué bueno es Dios!
Grados de las reliquias
El director del ministerio Tesoros de la Iglesia, P. Martins, explicó a ACI Prensa que las reliquias se dividen en varios tipos, como las de “primera clase” o también llamadas de primer grado, que son “el cuerpo o los fragmentos del cuerpo de un santo, como carne o un hueso”.
Indicó que también que existen las reliquias de “segunda clase”, que son “algo que le perteneció al santo como una camisa o un libro (o los fragmentos de esos objetos)”, y finalmente están las de “tercera clase”, que son “los objetos que el santo tocó o que han sido tocados por una reliquia de primera, segunda u otra de tercera clase”.