Comunicado sobre el magnicidio en Haití
Comunicado sobre el magnicidio en Haití

Los obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) expresamos nuestra profunda condolencia al pueblo haitiano y a los familiares del excelentísimo señor presidente de la República de Haití, Jovenel Moïse, asesinado en la madrugada de este miércoles 7 de julio. Al tiempo que, oramos por la recuperación de la primera dama Martine Moïse.
Deploramos, repudiamos y condenamos dicho acto, deleznable y bochornoso, pues la violencia nunca conduce ni a la concordia ni a la paz. Es necesario retomar los caminos del diálogo y la institucionalidad para favorecer un clima de armonía.
Desde nuestra Comisión Nacional de Pastoral de Migrantes (Pastoral Haitiana) y las Diócesis Fronterizas (Barahona, San Juan y Mao-Montecristi) nos mantenemos atentos para continuar brindando el servicio pastoral que requieran nuestros hermanos haitianos.
Nos unimos en oración al Dios de la vida por intercesión de la bienaventurada Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de Haití, y Nuestra Señora de la Altagracia, protectora de la República Dominicana.
(Fuente: CED)
Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia
Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia

El 9 de julio de cada año se celebra la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, proclamada Patrona de Colombia por el Papa Pío VII en 1829. En esa ocasión, el Pontífice también le otorgó a la Patrona de los colombianos su propia fiesta litúrgica. Posteriormente, en 1919, Nuestra Señora de Chiquinquirá sería coronada canónicamente por decreto del Papa San Pío X.
El Santuario de la Patrona de Colombia, declarado Basílica en 1927 por el Papa Pío XI, es visitado cada año por miles de fieles, en especial durante los días cercanos a la Fiesta central. En el recinto se encuentra el lienzo con la imagen de Nuestra Señora, hoy custodiado devotamente por los hermanos dominicos. En la imagen podemos apreciar a la Virgen María en su advocación del Santo Rosario, acompañada de San Antonio de Padua y San Andrés Apóstol.
La imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá es una pintura perteneciente al arte colonial colombiano más antiguo; está pintada sobre una manta de algodón de más de un metro de longitud, encuadrada en un marco adornado con el escudo nacional de Colombia. La Virgen María sostiene en sus brazos al Niño Jesús. Además, el cuadro está adornado con dos coronas, dos rosarios, el cetro, la Cruz de Boyacá -máximo galardón que concede la República de Colombia-, la Orden de San Carlos y la Orden del Congreso; lo rodean 30 semicircunferencias con escudos de la Santa Sede, la Provincia de los dominicos y algunas diócesis del país; del cuadro pende un rosario y dos rosas de plata.
Se afirma que la voz “Chiquinquirá” proviene del Chibcha “Xequenquirá”, que significa «lugar pantanoso y cubierto de nieblas» o también «pueblo sacerdotal», en alusión a las prácticas rituales precolombinas que se realizaron alguna vez en la Isla de la laguna de Fúquene.
San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron una especial cercanía a esta advocación. San Juan XXIII, por ejemplo, con la intención de pedir por la buena realización del Concilio Vaticano II, ofrendó a través del Nuncio apostólico lo que se denomina un “cirio de purificación” para ser encendido ante la imagen mariana.
En 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”. Y Aún resuenan, por su actualidad, aquellas palabras, invocando a la auténtica paz, esa que nace de la justicia inspirada en el Evangelio y jamás de las armas: “Que cese la violencia y la guerrilla. Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica. Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad”.
Nuestra Señora de Chiquinquirá es también patrona del estado Zulia en Venezuela y de la ciudad de Caraz en Perú.
(Fuente: Aciprensa)
Martes 13: Orando por nuestros hijos y los hijos del mundo entero
Martes 13: Orando por nuestros hijos y los hijos del mundo entero

Te invitamos a nuestro encuentro Orando por nuestros hijos y los hijos del mundo entero, el martes 13, a las 8:00 p. m., por Google Meet.
«Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, no rechaces las advertencias de tu madre: Son para ti una hermosa corona para tu cabeza, un collar para tu cuello.»
Proverbios 1, 8-9.
5 inspiradores jóvenes de la Biblia
5 inspiradores jóvenes de la Biblia

Inspiradores rostros: «¡Cuántos perderán su alegría y la pureza de sus almas por conquistar una careta, para luego pagar el amargo precio de tenerse que pasar la vida viviendo con ella puesta!”
Los sueños, metas, experiencias de la juventud marcan, a menudo, las decisiones que cambiarán o definirán, en varios aspectos, lo que será de nuestra vida en la adultez.
El encuentro con Jesús nos transforma, y cuando este nos sucede en la juventud, definitivamente, influye en lo que sigue para nosotros.
Varios de los personajes presentes en las Sagradas Escrituras, en los que nos podemos inspirar, conocieron a Jesús cuando eran jóvenes, y este encuentro cambió sus vidas para siempre.
José de Egipto
Su historia es una de las más inspiradoras de la Biblia. Aun siendo joven (a los 17 años) tuvo que pasar por grandes pruebas y sufrimientos: el desprecio de sus hermanos, el exilio, el olvido y la soledad.
Pero, como es frecuente, Dios se vale de la oscuridad para hacer grandes obras: hizo de José un hombre fuerte, compasivo, justo y generoso.
La búsqueda de su identidad, el perdón ofrecido a sus hermanos y la memoria de su Padre, son experiencias con las que cualquiera de nosotros puede identificarse.
Y nos hacen caer en la cuenta de que Dios siempre cumple sus promesas y transforma los corazones de los que se mantienen unidos a Él.
“Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a los egipcios. Pero no se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado aquí delante de ustedes para salvarles la vida». Gen 45, 4-5
Samuel
Meditar en la actitud de Samuel siendo un joven dispuesto nos ha sacado más de una vez del sueño y la comodidad en nuestra vida.
Con su “Habla Señor que tu siervo escucha” (Samuel 3, 10) nos enseña, que, aun siendo pequeños, podemos ser maduros, felices y libres en la medida en que nos mantenemos disponibles la Señor, sea lo que sea lo que Él nos pida.
Rut
Rut, cuyo nombre significa “compañera”, fue una joven moabita que regresó con su suegra Nohemí, a Belén para hacerse cargo de ella.
No tenía por qué hacerlo pues no era su obligación. Dejó su tierra, su religión y abrazó el pueblo y la fe de Nohemí.
Se casó luego con Booz y su hijo primogénito, Obed, fue padre de Isaí y abuelo del Rey David.
La historia de Rut es sin duda una de las historias más bellas del Antiguo Testamento.
Rut, aunque era muy joven, es para nosotros modelo de mujer fiel, noble y llena de coraje. La fidelidad y fortaleza de Rut son comparadas con las de María.
“No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”. Rut 1, 16
David
La historia de David nos muestra cómo desde la inexperiencia y fragilidad, Dios nos hace expertos y fuertes.
Su obra se realiza en David porque Él lo quiere y David se dispone, se deja encontrar y responde con valentía:
“Quienes tienen como meta de su vida títulos, cargos, honores, brillos, ya pueden descansar una vez que los consiguieron; mas el que tiene como meta la de realizar su alma, siempre hallará nuevos caminos abiertos por delante, nunca sabrá dónde acaba su camino, porque cada día se hará más apasionante, más alto, más hermoso.
«¿Quién puede calcular -decía el mismo Wilde- la órbita de nuestra alma?».
Nada hay más ancho y fecundo que el alma de un hombre, esa alma que puede ser atontada por la morfina de las vanidades, pero que, si es verdadera, jamás se saciará con la paja de los establos brillantes del mundo.
Cuando David pastoreaba en el campo los rebaños de su padre, ¿sabía acaso que llevaba ya un alma de rey?
¡Dios mío, y cuántos muchachos llevarán por nuestras calles almas de rey y no lograrán enterarse nunca de ello!
¡Cuántos se pasarán la vida braceando por escalar puestos sin antes haberse escalado a sí mismos!
¡Cuántos perderán su alegría y la pureza de sus almas por conquistar una careta, para luego pagar el amargo precio de tenerse que pasar la vida viviendo con ella puesta!”.
Mateo
Un joven publicano insatisfecho y buscador, que se había acomodado a las riquezas y facilidades de este mundo, al que Jesús, solo con mirarlo, le revela el vacío de su alma.
Bastó que Mateo viera al Señor para que dejara todo y lo siguiera.
«Jesús, al irse de allí, vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Mateo se levantó y lo siguió». Mateo 9, 9
Ojalá todos, como Mateo, podamos ver a Jesús que se cruza con nosotros en el camino y nos llama por nuestro nombre. En nuestra juventud o adultez el encuentro con Jesús nos cambia la vida.
(Fuente: Aleteia)
Memoria de Santa María Goretti, virgen y mártir
Memoria de Santa María Goretti, virgen y mártir

Uno de los momentos donde el Señor muestra su mayor amor por los sencillos es cuando dice que hay que tener cuidado con menospreciar el rostro de estos pequeños porque los ángeles y coros celestiales ven el rostro del Padre del Cielo. En este martes celebramos a Santa María Goretti. Nacida en Corinaldo (Italia), en 1890, procede de familia pobre y humilde. Al día siguiente de nacer, la pequeña es bautizada y consagrada a la Virgen, recibiendo la Confirmación cuando contaba con seis años.
Su madre, se esfuerza por educar a su hija en el verdadero temor de Dios, dentro de un hogar donde no faltaba la asistencia a la Misa los domingos, así como la oración en común, además del rezo del Santo Rosario. Pronto se verán obligados a emigrar a otras tierras para trabajar al servicio de los Condes de Mazzoleni. Allí coincidirán con la familia Senerelli, con la que mantendrán una gran relación.
Al año siguiente, muere el padre de María y su esposa se dedica al campo. Como no tiene tiempo para sus hijos, María se encarga de instruir a sus hermanos en la misma Fe que había sido educada ella. Después de haber recibido la Primera Comunión y haberse reafirmado en su Amor a Dios, viene la prueba.
Y es que Alejandro, hijo de la familia Senerelli, atentó contra ella. María puesta en trance de defender su castidad, prefirió morir antes que pecar. Su asesino le asesto diversas puñaldas con un punzón cortante. Así entregó la vida a Dios en 1902, perdonando a su enemigo quien, arrepentido, después de salir de la cárcel, terminó sus días haciendo penitencia como hermano capuchino. Ya había pedido María en el momento de entregar su vida a Dios que le quería tener con un corazón limpio junto a ella en el Cielo para siempre.
Fuente: Cope
Evangelio del domingo 4 de julio de 2021
Evangelio del domingo 4 de julio de 2021
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Palabra del Señor
Eduardo Capetillo, el actor católico que tuvo cáncer
Eduardo Capetillo, el actor católico que tuvo cáncer

La gente recuerda a Eduardo por sus grandes actuaciones en famosas telenovelas y lo recuerdan también como cantante. Eduardo tuvo cáncer, pero sorprende a todos cómo vive la adversidad al lado de su esposa, familia e hijos, con la ayuda de Dios y su fe en la Virgen de Guadalupe…
Eduardo Capetillo es un actor y cantante mexicano, famoso y querido por muchos de sus fans y por la gran audiencia de la televisión mexicana, está casado con la actriz Biby Gaytan. Ellos dos fueron en su momento protagonistas de una de las producciones más grandes de televisa “Alcanzar una estrella”.
El actor fue noticia estos últimos días, pues el actor declaró en un vídeo de You Tube al lado de su hija Pau, que tuvo cáncer de piel, una enfermedad difícil de curar, se le noto tranquilo al hacer esta declaración.
Esta noticia impactó a la audiencia hasta volverse tendencia en redes sociales. Al ver el vídeo uno se sorprende de muchas cosas, además de la noticia del cáncer que él declara, pues en el vídeo en mención, se nota un papá amoroso que maquilla a su hija Pau; interactúa, dialoga, convive con naturalidad con su hija.
En algún momento se cruza la voz de su esposa Biby, asombrada por ver a su esposo maquillando con delicadeza y amor a su hija.
Un hombre de fe
Ante esta noticia del cáncer de piel que padeció Eduardo, es importante recordar que es un actor intachable, que en todo momento ha declarado su amor y fidelidad a su esposa e hijos.


Declarado fiel devoto de la Virgen de Guadalupe, no oculta su devoción por la Madre de Dios, en otras entrevistas siempre se ha mantenido firme al declarar sobre su fe católica.
El actor Eduardo Capetillo en entrevista con Gustavo Adolfo Infante de Grupo Imagen, no oculta que es un ser humano imperfecto y que ha pasado por dificultades durante su matrimonio, pero reconoce que ha evolucionado y se ha perfeccionado como esposo y papá.
En otra entrevista concedida al importante semanario católico “Desde la de fe” Eduardo Capetillo expresa:
“La mejor manera de demostrar nuestra devoción y nuestra fe es siendo congruentes con nuestro estilo de vida, con una manera de vivir que no es perfecta, ni remotamente; no obstante, tratamos de estar muy cerca de la Virgen y de Jesús, eso fortalece nuestro espíritu día con día”.
Superar las dificultades
En la misma entrevista su esposa Biby Gaytan también tiene palabras que manifiestan su amor por la morenita y por su fe católica.
“Nuestro comportamiento es la mejor manera de venerar a la Virgen de Guadalupe. Ella ha significado uno de nuestros más grandes estandartes familiares. Dios siempre nos da lo que necesitamos, pues podemos pedir muchas cosas, no necesariamente materiales, y si Dios nos manda caminos diferentes también hay que aceptarlo y abrazar ese designio, pues Él tiene una visión muchísimo más amplia que nosotros”.
Además en la entrevista concedida a Desde la Fe ellos también relatan como Dios y la Virgen de Guadalupe intervinieron ante el difícil embarazo de sus gemelos.
Para Eduardo quedan muchos retos como esposo y padre de Familia, como actor y cantante, pero hoy podemos decir que es un gran testimonio, pues ante lo difícil que es el medio artístico y la televisión, él le ha dado prioridad a su esposa, matrimonio, familia y Dios.
(Fuente: Aleteia)
Aquí pudo predicar el apóstol Tomás
Aquí pudo predicar el apóstol Tomás

En el oasis de Merv se encuentra la Iglesia más antigua de Asia
El templo fue descubierto en 2011 por el arqueólogo veneciano Gabriel Rossi Osmida y estaría datado en el siglo III después de Cristo.
Según muestra este autor la Iglesia se encontraría dentro del Haroba Kosht (castillo en ruinas en lengua turcomana) perteneciente al Reino de los Partos.
“La construcción de un templo cristiano en tiempos tan antiguos y en el corazón de Asia central aparece en algunos textos del siglo IV y siglo VI que hablan de la predicación del apóstol Tomás (o de sus discípulos) en el oásis de Merv, por donde había pasado en su misión de evangelización que habría llegado hasta la India”.
Durante toda la restauración del Haroba Kosht se fueron sucediendo la aparición de símbolos cristianos: cruces, panes, peces, uvas, vides y corderos. Los descubrimientos fueron sorprendiendo a los arqueólogos hasta que por fin dieron con la iglesia del siglo III.
(Fuente: Aleteia)
Fiesta de Santo Tomás, apóstol
Fiesta de Santo Tomás, apóstol

Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de santo Tomás. El evangelista Juan, después de describir la aparición de Jesús, el mismo domingo de resurrección, nos dice que el apóstol Tomás no estaba allí, y cuando los Apóstoles —que habían visto al Señor— daban testimonio de ello, Tomás respondió: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré» (Jn 20,25).
Jesús es bueno y va al encuentro de Tomás. Pasados ocho días, Jesús se aparece otra vez y dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente» (Jn 20,27).
—Oh Jesús, ¡qué bueno eres! Si ves que alguna vez yo me aparto de ti, ven a mi encuentro, como fuiste al encuentro de Tomás.
La reacción de Tomás fueron estas palabras: «Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). ¡Qué bonitas son estas palabras de Tomás! Le dice “Señor” y “Dios”. Hace un acto de fe en la divinidad de Jesús. Al verle resucitado, ya no ve solamente al hombre Jesús, que estaba con los Apóstoles y comía con ellos, sino su Señor y su Dios.
Jesús le riñe y le dice que no sea incrédulo, sino creyente, y añade: «Dichosos los que no han visto y han creído» (Jn 20,28). Nosotros no hemos visto a Cristo crucificado, ni a Cristo resucitado, ni se nos ha aparecido, pero somos felices porque creemos en este Jesucristo que ha muerto y ha resucitado por nosotros.
Por tanto, oremos: «Señor mío y Dios mío, quítame todo aquello que me aparta de ti; Señor mío y Dios mío, dame todo aquello que me acerca a ti; Señor mío y Dios mío, sácame de mí mismo para darme enteramente a ti» (San Nicolás de Flüe).
Fuente: Evangeli.net
