“Ninguna otra cosa hemos de hacer sino ser solícitos en seguir la voluntad de Dios y en agradarle en todas las cosas”, decía San Francisco de Asís, que recibió el don de los estigmas y que fue declarado “Patrono de los cultivadores de la ecología” por San Juan Pablo II en 1979.
El Papa Francisco, que tomó su nombre por este santo y que ha publicado su encíclica Laudato Si’ sobre la ecología, destacó en su visita a Asís en 2013 que San Francisco “da testimonio del respeto hacia todo lo que Dios ha creado y como Él lo ha creado, sin experimentar con la creación para destruirla”.
Si bien de San Francisco de Asís se suele destacar su amor y cercanía por la naturaleza, y su amor y gran compasión para con los pobres, el santo de Asís fue también un gran místico que llegó a recibir los estigmas de Cristo, las mismas llagas de la pasión.
A él puede dirigirse cualquier persona, en especial quienes trabajan por los pobres, los que buscan cambiar de vida, los que pasan penurias materiales o espirituales, y quienes quieren dejarlo todo para seguir al Señor.
Cercanos a la Fiesta de San Francisco de Asís, que se celebra cada 4 de octubre, aquí una novena en su honor para pedir su intercesión:
El sacerdote se subió a un peñasco con la estatua de la Virgen. Lo que ocurrió después… puede ser catalogado de milagro
Ocurrió el 6 de enero de 1865. La lava, tras una erupción bajaba hacia la aldea de Vena. Todo estaba perdido. Nada iba a poder salvarse. El sacerdote del lugar se subió a un peñasco y desde allí, con la estatua de la Virgen pidió una oración confiada a la Madre.
Un viento furioso apareció entonces como si quisiera golpear a la Virgen. De repente… ¡Todo se calmó! Sucedió el milagro, algo, una mano «omnipotente» frenaba la lengua de lava, la gran fuerza de la naturaleza.
Así lo recuerda un escrito de la época:
“Tras una erupción repentina, un imponente flujo de lava, que partía de los montes Sartorius, llega al distrito de “Giretto” y amenazando la aldea de Vena y llegando a menos de un kilómetro del Santuario. No es posible describir el pánico y el espanto que invadió a los habitantes de Vena. Sin embargo, la esperanza de aquellos buenos y fervientes cristianos no fracasó: recurrieron a la Virgen, la omnipotente Madre de Dios y la llevaron en procesión hacia la lava que amenazaba con la destrucción y la muerte, no el Santo Icono, sino una estatua de madera de la misma Virgen de Vena, que se veneraba en el Santuario, a imagen de la pintura de San Gregorio Magno.
Sobre la tierra descendía el crepúsculo vespertino y los reflejos rojizos de ese río inmenso e incandescente formaban en aquel tramo de cielo, como un lago de sangre. El reverendo Cantone, que había precedido a sus fieles, se subió a un peñasco saliente, que le sirvió de púlpito y desde allí incitó, una vez más, entre sollozos a los de los fieles, al arrepentimiento y la oración confiada en la Virgen.
De repente se levanta un viento furioso que en espantosos remolinos se arrastra sobre las lavas ardientes hasta golpear la estatua de la Virgen enrojeciéndole la cara. ¡Un grito de piedad y misericordia surge espontáneamente de la multitud presente! … Después de unos segundos, la calma vuelve y con calma la lava, como detenida por una mano omnipotente e invisible, se detiene en el acto. El prodigio, el gran e innegable prodigio, se había obtenido: aquellos buenos fieles siguieron siendo dueños de sus pequeñas viñas y de sus casas. Aquella estatua, desde ese día, se llamó la «Virgen del Fuego»
Esto es lo que se lee en las actas históricas del Santuario de santa María de la Veta (Madonna della Vena), que se encuentra justamente en Vena, Piedimonte Etneo una localidad italiana en Sicilia.
El santuario es muy antiguo, tanto como la ciudad, ya que nació por otro milagro acontecido gracias a Nuestra Madre la Virgen María.
Ocurrió en el 597, cuando unos monjes basilianos (de san Basilio), escapando de las persecuciones decidieron esconderse en las alturas del Etna, llevándose consigo un cuadro de la Virgen, pintado sobre una tabla de cedro.
Cuenta una leyenda que la mula que cargaba el cuadro, a cierto punto se detuvo y comenzó a cavar el suelo con sus cascos, y en ese punto apareció una “veta” de agua.
Los monjes consideraron este acontecimiento como un signo divino y decidieron detenerse en el lugar indicado por la mula.
Allí mismo, con el consentimiento del Papa Gregorio Magno, fundaron el monasterio gregoriano de Vena.
La devoción a la Virgen se hizo tan popular, que muchos decidieron quedarse cerca de Nuestra Madre y así en poco tiempo surge el colorido pueblo de la Vena.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.» Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»
Te invitamos a participar, este lunes 27 de septiembre, de un contenido dedicado a los matrimonios, a renovar la relación y la familia, con el tema Getsemaní.
El encuentro es a las 7:45 p.m. por Zoom, a cargo de nuestra Pastoral Familia y Vida.
En el Día de Nuestra Señora de las Mercedes, nuestra parroquia El Buen Pastor inició la celebración con el Santo Rosario, la adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento y la Eucaristía; realizamos la consagración a la Virgen de las Mercedes y recibimos la bendición de nuestro párroco, en especial, para quienes llevan el nombre de la advocación mariana que hoy conmemoramos.
Durante la homilía, el padre Catalino nos invitó a ver nuestras esclavitudes y nos recordó los tres amores que debemos vigilar contra el enemigo: amor a Dios y al prójimo, amor a la familia, que es la iglesia doméstica, y amor a la iglesia, que es nuestra fe.
¡Virgen de las Mercedes rompe las cadenas!
CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DE LAS MERCEDES
Santísima Virgen de las Mercedes, Madre queridísima y Reina Soberana de mi corazón, yo te consagro en este día todo mi ser y te pido Mercedes para todas mis necesidades.
Te consagro mi inteligencia para que la ilumines con una fe viva.
Te consagro mi corazón para que tú lo gobiernes con la dulce y segura fuerza de tu amor.
Te consagro mi voluntad para que jamás se aparte del bien.
Te consagro mi alma con sus potencias y mi cuerpo con sus sentidos para que nunca ofendan a Dios.
Te consagro, en fin, mi vida entera para que siempre esté a tu amor y servicio.
Y humildemente te pido Mercedes para todas mis necesidades: las mercedes de tu poderoso auxilio contra los tres mortales enemigos del alma, el mundo, el demonio y la carne; contra las asechanzas y tentaciones del demonio, contra las pompas y vanidades del mundo, contra las malas inclinaciones de la carne.
Te pido la perseverancia en la divina gracia para salvarme.
Te pido tu bendición para morir y vivir en la dulce esclavitud de tu amor. No me abandones, oh mi amada Virgen de las Mercedes; guíame en la vida, asísteme en la muerte y recíbeme en la gloria.
Multimedios Vida de la Arquidiócesis de Santo Domingo invitan a su peregrinación mariana
Santo Domingo, D.N.- Mediante Rueda de Prensa Multimedios Vida de la Arquidiócesis de Santo Domingo (Televida, Vida FM 105.3, Radio ABC 540AM y Diario Católico RD), invitan a su Peregrinación Mariana en el marco de la celebración del Año Jubilar Altagraciano con motivo a los 100 años de Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Altagracia, que inició el 15 de agosto del 2021 al 15 de agosto 2022, vamos junto a nuestro arzobispo Mons. Francisco Ozoria Acosta.
Dentro de las diferentes actividades de este año jubilar Altagraciano, se encuentra nuestra peregrinación mariana a la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia, bajo el tema “Virgen de la Altagracia, Reina y Soberana del Pueblo Dominicano”, como forma de resaltar a la figura de la Madre de Dios, María Santísima, como Madre espiritual del Pueblo Dominicano y Madre de la Humanidad. Y nuestro evento religioso tiene como lema: “Ven con nosotros a caminar”, invitando al pueblo de Dios a caminar con nuestra madre María Santísima en la advocación de nuestra señora de la Altagracia, hacia un encuentro con Jesús.
La Solemne Eucaristía, será presidida por Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Primado de América, a las 10:00 AM, con la acogida de Mons. Jesús Castro Marte, Obispo de la Diócesis de La Altagracia, que impartirá la Conferencia Magistral “Virgen de la Altagracia, Reina y Soberana del Pueblo Dominicano”.
La Conferencia del Episcopado Dominicano dedicó 12 templos como santuarios a peregrinar en este año Jubilar, y en la diócesis de La Altagracia el templo es la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia. Desde el momento que se abrió la puerta santa en la basílica de Higüey, el Santuario se constituyó en lugar de peregrinación y durante todo el año, los peregrinos podrán visitarlo y, con ello recibir la gracia y el perdón o indulgencia.
¡Ven con nosotros a peregrinar! acompáñanos e inscríbete de forma personal, por pastorales, comunidades y movimientos de nuestra Iglesia, el sábado 2 de octubre, el punto de encuentro será en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, saliendo a las 6:00 am., aporte RD$1,200 pesos (incluye: Transporte ida y vuelta, comida en la Basílica, paseo al museo, seguridad y protocolos de salud), invitamos a participar y apoyar nuestros medios de comunicación católicos al servicio de la evangelización, la vida y la familia.
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Así fueron las últimas horas de vida del Padre Pío según un testigo directo
Reliquias del Padre Pío de Pietrelcina. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
Este jueves 23 de septiembre la Iglesia celebra la fiesta de San Pío de Pietrelcina, el Padre Pío, en el día en que se conmemora el aniversario de su fallecimiento el 23 de septiembre de 1968 en su celda del convento de los Frailes Menores Capuchinos de San Giovanni Rotondo.
¿Cómo fueron aquellas últimas horas del Santo de los Estigmas? Durante la vigilia celebrada en la iglesia de peregrinación de San Giovanni Rotondo en la noche de este jueves se leyó la descripción de aquellas horas escrita por quien le asistió en aquellos momentos, el fraile Pellegrino Funicelli.
El P. Funicelli dejó por escrito el 29 de septiembre de 1968, solo unos días después del fallecimiento del Padre Pío, la narración de las horas que vivió con el Padre Pío en la noche en que falleció.
“Después de las 21:00 de la noche del 22 de septiembre de 1968”, comienza su narración el P- Funicelli, “cuando el Padre Mariano se había alejado de la celda número 4 y había entrado yo, me llamó el Padre Pío por medio del telefonillo y me pidió que fuera a su habitación”.
El Padre Pío “estaba en la cama, postrado sobre el lado derecho, sólo me pidió que le dijera la hora que marcaba el despertador colocado sobre su mesa. De sus ojos enrojecidos surgió alguna pequeña lágrima. Yo regresé a la estancia número 4 pendiente del telefonillo siempre encendido”.
A lo largo de la noche, “el Padre me llamó otras cinco o seis veces, hasta medianoche, y tenía siempre los ojos enrojecidos por el llanto, pero de un llanto dulce, sereno”.
A medianoche, “como un niño asustado, me suplicó: ‘Quédate conmigo, hijo mío’ y comenzó a preguntarme con mucha frecuencia la hora. Me miraba con ojos llenos de imploración, apretándome fuerte las manos”.
“Luego, como si se hubiese olvidado de la hora que me preguntaba continuamente, me pidió: ‘Muchacho, ¿has dicho la Misa?’. Respondí sonriendo: ‘Padre Espiritual, es demasiado pronto para la Misa’. Y él replicó: ‘Bueno, esta mañana la dirás por mí’. Y yo: ‘Pero cada mañana la digo según sus intenciones’”.
Tras aquella conversación, el Padre Pío “quiso confesarse y, terminada su confesión sacramental, dijo: ‘Hijo mío, si el Señor me llama hoy, pide perdón en mi nombre a los hermanos por todas las molestias que les he dado, y pide a los hermanos y a mis hijos espirituales una oración por mi alma’”.
El P. Funicelli le respondió: “‘Padre Espiritual, estoy seguro de que el Señor le hará vivir todavía mucho tiempo, pero si tuviese razón, ¿le puedo pedir una última bendición para los hermanos, para todos sus hijos espirituales y para sus enfermos?’”.
El P. Pío contestó: “‘Sí, os bendigo a todos; pide también al Superior que imparta por mí esta última bendición’”. “Y a Pía, Ettoruccio y familia y a Sor Pía, ¿qué les digo?”, preguntó el P. Funicelli en referencia a los familiares del P. Pío. “‘Ellos saben cuánto los he amado’, me respondió lleno de lágrimas, ‘los bendigo a todos, los bendigo a todos’. Por último, me pidió renovar el acto de profesión religiosa”.
Después de esas palabras, “era la una cuando me pidió: ‘Escucha, hijo mío, yo aquí en la cama no respiro bien. Deja que me levante. En la silla respiraré mejor’”.
“A la una, a las dos, a las tres eran normalmente las horas en que solía levantarse para prepararse para la Santa Misa, y antes de sentarse en el sillón solía dar cuatro pasos por el pasillo. Aquella noche noté, maravillado, que caminaba derecho y rápido, como un joven, tanto que no era necesario sostenerlo”. Cuando llegó a la puerta de su celda “dijo: ‘Vamos un poco a la terraza’”.
Entonces, el P. Funicelli acompañó al Padre Pío a la terraza, “sujetándolo con la mano bajo el brazo”. Cuando llegaron, “él mismo encendió la luz y, al llegar junto al sillón, se sentó y miró a la terraza, con curiosidad, como si buscara algo con los ojos”.
“Después de cinco minutos quiso volver a la celda. Traté de levantarlo, pero me dijo: ‘No puedo’. En efecto, pesaba más: ‘Padre Espiritual, no se preocupe’, le dije animándolo y tomando rápidamente una silla de ruedas que estaba a dos pasos. Lo levanté del sillón por las axilas y lo senté en la silla. Él mismo levantó los pies del suelo y los puso en el apoyo”.
Ya de regreso en la celda, “cuando lo acomodé en el sillón, indicándome con la mano izquierda y con la mirada a la silla de ruedas, me dijo: ‘Sácala fuera’”.
EL P. Funicelli sacó la silla de ruedas de la estancia y, “de regreso en la celda noté que el Padre comenzaba a ponerse pálido. Sobre la frente tenía un sudor frío. Me asusté cuando vi que sus labios comenzaban a ponerse lívidos. Repetía continuamente: ‘¡Jesús, María!’, con voz cada vez más débil”.
“Me movió para ir a llamar a un hermano, pero me detuvo diciéndome: ‘No despiertes a nadie’. Yo salí igualmente y, corriendo, me alejé pocos pasos de su celda, cuando me volvió a llamar. Y yo, pensando que me llamaba para decirme lo mismo, regresé. Pero cuando le escuché repetir, ‘no llames a nadie’, le dije con acto de imploración: ‘Padre Espiritual, ahora déjeme hacer’”.
“Y corriendo me dirigió a la celda del Padre Mariano, pero viendo abierta la puerta de Fray Guglielmo, entré, encendí la luz y lo sacudí: ‘¡Padre Pío está mal!’. En un momento, Fray Guglielmo llegó a la celda del Padre y yo corrí a telefonear al doctor Sala. Éste llegó alrededor de diez minutos después y, apenas vio al Padre, preparó lo necesario para administrarle una inyección”.
Cuando el doctor estaba preparado, “Fray Guglielmo y yo intentamos levantarlo, pero al no conseguirlo lo tuvimos que dejar en la cama. El doctor le puso la inyección y luego nos ayudó a ponerlo en el sillón mientras el Padre repetía siempre con voz cada vez más débil y con movimiento de labios cada vez más imperceptible: ‘¡Jesús, María!’”.
El P. Funicelli salió para llamar al Padre Guardiano, el Padre Mariano y a otros hermanos. Llamó también al doctor sala y luego al sobrino del Padre Pío, Mario Pennelli, al director sanitario de la Casa de Alivio, el doctor Gusso, y al doctor Giovanni Scarale.
“Mientras los médicos suministraban oxígeno, primero con la cánula y luego con la máscara, el Padre Paolo de San Giovanni Rotondo administró al Padre Espiritual el Sacramento de los Enfermos y los demás hermanos, arrodillados a su alrededor, rezaban”.
“A las 2:30 de la mañana, aproximadamente, con suavidad inclinó la cabeza sobre el pecho. Había expirado”, finaliza su narración el P. Pellegrino Funicelli.
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Oración de san Juan Crisóstomo para los recién casados
Di Syda Productions | Shutterstock
«Cuando un hombre y una mujer llegan a ser uno en el matrimonio ya no son criaturas terrestres sino la imagen misma de Dios… Gracias, Señor»
En una época tan individualista como hoy decir que dos personas que se aman llegan a ser solo una por el mismo amor que se tienen podría sonar pretencioso.
Sin embargo dos que se aman realmente claro que pueden llegar a ser sólo uno, pero tan solo con Dios de por medio.
Y se llega solo con la conciencia de que es Él mismo que lo ha preestablecido, cuando ante su altar en una única voz se juntaron dos sí.
Por eso, si eres recién casado o quieres un matrimonio donde reine la paz, la concordia y sobre todo el amor, ayúdate o mejor dicho ayúdense con esta oración escrita por san Juan Crisóstomo:
El Papa Francisco afirma que la ideología de género es «diabólica»
Antoine Mekary | ALETEIA
Anima a los pastores a acompañar pastoralmente a las personas homosexuales: «Nos asusta acompañar a las personas con diversidad sexual»
El Papa Francisco ha propuesto su visión de la iglesia en este momento que identifica con “el sufrimiento” y ha denunciado «la tentación de volver atrás» “La vida nos da miedo” y ha reiterado: “la libertad nos asusta”. “En un mundo tan condicionado por las adicciones y la virtualidad, nos asusta ser libres”.
La Civiltá Católica ha publicado hoy, bajo el título: “La Libertad nos da miedo”, el diálogo que el papa Francisco ha tenido con los jesuitas de Eslovaquia en Bratislava, el domingo, 12 de septiembre 2021, en la tarde.
Y recordó su encuentro con los representantes del ecumenismo en Eslovaquia cuando citó El Gran Inquisidor de Dostoievski. “El inquisidor le reprocha a Jesús que nos haya dado la libertad: un poco de pan y nada más habría sido suficiente”.
El primer papa jesuita ha asegurado que se vuelve al pasado para buscar seguridad. “Tenemos miedo de celebrar delante del pueblo de Dios que nos mira a la cara y nos dice la verdad. Nos asusta seguir adelante con las experiencias pastorales. Pienso en el trabajo que se hizo -el padre Spadaro estaba presente- en el Sínodo sobre la familia para hacer comprender que las parejas en segunda unión no están ya condenadas al infierno.
Nos asusta acompañar a las personas con diversidad sexual. Tenemos miedo de la encrucijada de la que nos habló Pablo VI. Este es el mal de este momento. Buscar el camino en la rigidez y el clericalismo, que son dos perversiones”, ha sostenido.
El Pontífice aseguró que Dios quiere la libertad del hombre, “con oración y discernimiento”. Sin embargo, pidió estar atentos y vigilantes”. “No es un elogio a la imprudencia, pero quiero señalarles que volver atrás no es el camino correcto. Se trata, en cambio, de avanzar en el discernimiento y la obediencia.”.
Ideología de género es diabólica
El Papa acertó un duro rechazo a la ideología de género que – dijo – es diabólica, al mismo tiempo, que defendió una pastoral a favor de ayudar a las personas homosexuales. El jesuita que hizo la pregunta le recordó al Papa su posición reiterada en contra de las colonizaciones ideológicas.
“La ideología siempre tiene un encanto diabólico, […]porque no se encarna”. El Papa exhorta a superar la “civilización de las ideologías”, pues, dijo: “Tenemos que desenmascararlas de raíz”.
El Pontífice aseguró que “La ideología de «género» es peligrosa porque es abstracta con respecto a la vida concreta de una persona, “como si una persona pudiera decidir abstractamente a voluntad si ser hombre o mujer y cuándo”.
“La abstracción es siempre un problema para mí. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con la cuestión homosexual. Si hay una pareja homosexual, podemos hacer un trabajo pastoral con ellos, avanzar en el encuentro con Cristo. Cuando hablo de ideología, hablo de la idea, de la abstracción para la que todo es posible, no de la vida concreta de las personas y de su situación real”.
El Papa, en la conferencia de prensa en el avión de regreso a Roma desde Eslovaquia, afirmó que el matrimonio entre hombre y mujer es sacramento y punto firme de la enseñanza de la Iglesia que no tiene el poder de cambiar «los sacramentos tal y como el Señor los ha instituido.».
Pero, también indicó que hay leyes que intentan ayudar a las situaciones de muchas personas que tienen una orientación sexual diferente.
Para leer la transcripción completa, hacer clic aquí.
Él puso por escrito cuanto Cristo dijo e hizo. Natural de Cafarnaún su nombre es Mateo o Leví. Su padre es de nombre Alfeo. Mateo se hace amigo de las cosas injustas y con trampas aprende el oficio de publicano. Se trataba de una tarea que no era de gente afortunada, si no de personas tramposas. Se hacían pasar por meros recolectores de la contribución, pero, si podían, cobraban algo más y no escatimaban en hacerlo, bajo pretexto de que ese era el impuesto real.
De ese dinero se quedaban una parte, la que cobraban de más, o se ganaban el favor de los gobernantes y forjaban una situación mafiosa. Nunca se les podía pillar en robo, pero sus juegos de manos eran de sobra conocidos. Un día, entre los que van a su tienda, hay Alguien que no se esperaba: Jesús de Nazareth. Había oído hablar mucho de Él (¡Y quién no en ese momento!). Aquel Profeta del que conocía sus hechos, milagros y predicaciones le pide que le siga como el resto de discípulos.
La vida cambia para Leví, ya que deja su antiguo oficio y se va detrás del Maestro. Su entrada en los Doce causa estupor en muchos fariseos. Pero el Señor sabe bien que ha venido a llamar a los pecadores, que se reconocen tales y cambian. Es testigo de cuanto dice y hace Cristo. Así lo pondrá por escrito en el Evangelio, que incluye el Nuevo Testamento y que es el primero que aparece.
Su inicio habla de Jesucristo que entra en la historia de la humanidad haciéndose hombre. Por eso se representa a San Mateo con un hombre al lado. Mateo figura entre los nombres de los Doce y ve al Señor Resucitado, está en su Ascensión, recibe el Espíritu Santo y el encargo de predicar por todo el mundo. Ya había dicho el Señor, como recoge en su propio Evangelio, que serían perseguidos y martirizados. Esto lo va asumiendo Mateo a lo largo de su vida, hasta que muere mártir.