Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Sacerdote con COVID-19: No se puede vivir una enfermedad sin la Eucaristía

Sacerdote con COVID-19: No se puede vivir una enfermedad sin la Eucaristía

A punto de morir, sacerdote enfrenta el COVID-19 de la mano de la Eucaristía…

Jesús V. Picón – publicado el 23/09/21

Juan Carlos Romero nació en Niquinohomo, lleva 18 años como sacerdote y 10 años desde que llegó a su primera parroquia, que es la parroquia de Cristo Rey. Es sacerdote diocesano, de la arquidiócesis de Managua. Se hizo mundialmente famoso por una imagen celebrando la Eucaristía en el hospital, ingresado por Covid-19. Aleteia ha querido hablar con él para conocer su historia y su situación actual.

-Padre Juan Carlos, ¿qué fue lo que pasó?, ¿quién le tomó la foto que se hizo viral por todos lados? Platíqueme un poco el contexto de por qué esa imagen.

-Sí. Dentro de mi amor a la Eucaristía se me hace muy difícil no estar celebrando; y, en medio de lo que estaba pasando, sentí la necesidad de celebrar la Misa, también porque durante ese momento, ese intervalo, ese lapso de tiempo de esos días bastante grave, falleció mi abuelita, falleció mi hermana y ayer falleció un primo hermano mío también.

Me sentía, pues, en la necesidad de celebrar la Misa, acompañar a mi familia y unirme también a la intención que estamos teniendo por la salud del cardenal Leopoldo Brenes, por monseñor Mata, por tantos sacerdotes que también “estamos pegados”, como decimos los nicaragüense, y por mis fieles; también lo estaba haciendo por mis fieles que están sufriendo el látigo de este virus.

Unido en el dolor a la Virgen María

-¿Cuándo se contagió, cómo se contagió y cuando se enteró? ¿Cómo ha sido esa noche oscura para usted de contagiarse del covid-19?

-Yo creo que la palabra “noche oscura” es clave, porque en el fondo no supe cómo me contagié; simplemente estaba con mis fieles y en mis tareas de dar clase y de hacer mis mandados de un lado para otro; pero de pronto apareció la tos, después la fiebre. Y un gran amigo mío, don Donald McGregor, me dijo: “Padre, estos síntomas no están bien; quiero que vayas a chequearte porque no estás bien”.

Ya después me fui a chequear, me dio positivo y avisé a mis superiores de que estaba dando positivo. No quise ser irresponsable de continuar así con mis fieles y dándomela de Supermán. Quise ser muy responsable y decirle a los fieles: “Estoy pegado y necesito entrar en el proceso de recuperación, en el proceso de medicación”. Y eso es lo que hoy estoy haciendo. Cuando puedo y me siento con un poco más de fuerza estoy celebrando la Misa; pero, desde luego, siempre pido autorización.

-¿Cuáles fueron los síntomas de esta enfermedad? ¿Qué información nos puede dar, ya que ha padecido en carne propia este contagio? ¿Cómo se sufre?

-Yo considero que hay varias cosas muy importantes. Primero, que místicamente uno tiene que unir este dolor, este sufrimiento al sufrimiento de Cristo, a los sufrimientos de la Virgen María.

Creo que fue una gracia para mí llegar, vivirlo en dos días muy especiales: uno, en el día de la Santa Cruz, la exaltación de la Santa Cruz y, dos, vivirlo el día de la Virgen Dolorosa. Fueron dos días muy plenos que los quise ofrecer místicamente a los dolores del Calvario.

Segundo, es una enfermedad en la que se hace pasar la película de tu vida, tu antes y después; es saber que estás en las manos de Dios, ante el recurso farmacéutico que muchas veces no hay; estamos en un momento bastante difícil en la cuestión del oxígeno, y los médicos se están saturando y el medicamento se está escaseando.

Y, desde luego, los síntomas: tos, fiebre, desánimo, falta de apetito, dolores de cabeza…; y eso va creciendo conforme el tiempo va pasando: los días clave son entre el 9, 10 y 11, cuando la saturación la mantienes o se te baja, y ahí es donde entra la necesidad de oxígeno, del cual ahorita estamos bastante escasos.

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó

-¿Usted en algún momento pensó en la muerte o ha estado pensando en la muerte?

-Sí. No te quiero negar que una cosa es hablar de la muerte desde el púlpito. Es fácil hablar de la muerte en una clase, es fácil hablar de la muerte cuando estás en Misa; pero hablar con la muerte es otra cosa.

Hablar con la muerte es saber que hay proyectos de por medio; que hay familia: tu mamá, tu papá, tus hermanos; que hay proyectos que tienes que dejar en tu parroquia… Todo aquello que nosotros podemos ver material. Y puede haber un momento en que la muerte se te convierta en una tristeza, en un miedo, en un terror.

Yo todavía estoy viviendo la secuela de pesadillas de sueño que me están dando a pesar del avance que estoy teniendo. Pero también, en algún momento clave, uno tiene que estar muy consciente: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó”; muy conscientes de que sólo somos unos turistas en esta vida y que en un momento va a llegar el tren a su destino y tenemos que bajarnos de ese tren y tenemos que saber qué es lo que llevamos en nuestra mano, qué hicimos en nuestra vida, cuál es el sentido que vimos en ese viaje en esta vida.

Es muy importante que nosotros, poco a poco, estemos preparados; porque, si no, creo que podemos enamorarnos mucho de las cosas materiales, y enamorarnos de las cosas materiales nos puede hacer muy difícil la agonía; creo que el Señor nos dio y que el Señor nos tiene que quitar las cosas.

No dejen solos a los enfermos

-¿El contagio de covid ha sido lo más difícil de su vida, o ha habido otros momentos más complicados? ¿Hubo un momento de su niñez, de su infancia, adolescencia o del sacerdocio que haya sido tan complicado como éste? ¿Y considera que esto ha sido un momento de purificación ante los ojos de Dios?

-Hay dos cosas que me ha tocado vivir en estos últimos 2 o 3 años. Primero, toda la etapa del 18 de abril..

-¿Qué pasó el 18 de abril?

-La parte política y social que vivimos un momento, en zonas donde había francotiradores, donde había miedo a un secuestro, miedo a una matanza. Eso fue el 18 de abril del 2018.

La segunda cosa que me ha tocado vivir además de esta enfermedad han sido acontecimientos más bien secundarios y que con la fe lo hemos superado; por ejemplo, nosotros tenemos como familia algo que nos pasa: que cuando muere un familiar de nosotros, va en cadena todo. Hace ya como 6 años se nos murieron 14 familiares, de muerte natural.

Pero aquí ha ido ya mezclado: familiares con covid, con enfermedades particulares, o vejez; pero creo que las pruebas siempre han estado ahí muy duras; creo que, cuando uno es amigo de Dios, hay que estar preparado porque Dios te prueba muy fuerte para ser un buen amigo. Dios es mi Amigo.

-¿Cuál es su mensaje para aquellos que están pasando el trance tan difícil de estar intubados, de estar en cama padeciendo la enfermedad del covid, con dolores y falta de respiración? ¿Qué mensaje les da usted a partir de su experiencia? ¿Cómo pasar este pasaje tan difícil para cada uno de los que están en cama?

-Muy importante tu pregunta porque, en primer lugar, es una de las mayores crisis, una de las mayores crisis que uno pasa.

Hay que pedir a los familiares que no lo dejen solo a uno; la enfermedad te lleva una crisis muy grande y fuerte, y uno se siente solo. Por eso pido a los familiares que siempre estén con uno.

Segundo, como sacerdotes debemos de tener a una segunda persona a quién ser obedientes, y esa persona es el médico. Hay que ser obedientes al médico; no dejarse conceptualizar porque soy el líder, porque soy el sacerdote, porque yo mando; eso sería antipedagógico, antiético. Necesitamos ser obedientes a los médicos; una vez un médico me dijo que el peor paciente que puede tener un médico es un sacerdote, porque dice que los sacerdotes no obedecemos. Necesitamos obedecer y cuidarnos mucho aunque ya la oxigenación esté bien.

Y pedirle a la gente, a nuestros fieles, que, por favor, oren mucho por nosotros. ¡Oren mucho por nosotros! Necesitamos, a través de la oración, fortalecer el misterio de la Cruz desde la enfermedad.

Pedirle a nuestros fieles que sean más conscientes, más prudentes. Estamos muriendo, la humanidad está muriendo. No podemos andar sin mascarilla, no podemos nosotros andar sin mascarilla en zonas donde podemos contaminarnos o podemos contaminar; pero, ante todo, todos lo vamos a lograr si somos obedientes y ponemos nuestra fe.

Es hora de que el que es evangélico pueda orar; que el que es católico pueda rezar de rodillas; que el que tenga otro credo lo pueda hacer. Es unir todas nuestra fuerzas, nuestras creencias, nuestras esperanzas a un único Dios, y decirle al Señor: “Aquí estamos”; y que esto nos lleve al arrepentimiento.
Esta enfermedad, Chucho, no es solamente por tenerla; creo que el mundo necesita nacer de nuevo. Necesita nacer de nuevo, y lo vamos a hacer nosotros.

Necesitaba estar con mi Amigo

-¿Por qué fue tan importante para usted celebrar la Eucaristía a pesar de sus fiebres, de su dolor, de su tos, de lo que padecía? ¿Por qué se sentaba usted al pie de la cama a celebrar? ¿Qué importancia o relevancia tenía para usted el sacramento de la Eucaristía?

-No se puede vivir una enfermedad o una crisis humana sin la Eucaristía. Necesitaba estar con mi Amigo. Porque sé que mi Amigo estaba ahí. No sólo es creer en la Eucaristía, sino que es hacer presente a la Eucaristía.

No fue una foto con motivos de hacer propaganda; fue una foto normal, que se tomó para poder decirle a mi familia y a mis amistades que estaba ofreciendo la Misa también por sus dolores y enfermedades.

Fue sin ninguna intención de hacerla propaganda. Pero si eso sirvió para alentar y motivar a tantos hermanos del covid, pues qué bueno. Si eso fue por ego, no lo creo, pero pido perdón por eso. Aferrémonos a la Eucaristía; que esto nos lleve a saber que sin Cristo nosotros no somos nada, que Él es el Pan vivo.

-¿Hay un antes y un después ante esta enfermedad que ha padecido? ¿Algo ha cambiado en usted?

-Es tener una vida nueva. Se me ha pasado mucho la pregunta: “Señor; ¿qué quieres de mí?”.

Es como nacer de nuevo. Yo tenía mis proyectos: soy capellán del Hospital Metropolitano; celebro 8 Misas; los días 24 y 31 de diciembre hacemos jornadas para regalar juguetes en las montañas de Nicaragua; hacemos jornadas para dar comida, víveres, a los de la tercera edad… ¡Muchísimos proyectos! ¡Muchos, muchos proyectos!

Pero ya le hice la pregunta a Dios: “Dios, ¿qué quieres más de mí?”. Y, bueno, no me ha contestado, pero ya me lo irá diciendo en el camino. A Dios siempre hay que preguntarle.

Una bendición muy especial

-Padre Juan Carlos, quisiera, para despedirnos, que nos diera una bendición especial para todos aquellos que están en riesgo de contagio o que ya están contagiados de covid 19; para que, a través de esta entrevista, les llegue esta bendición a todos.

-Claro.

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Padre, te damos gracias por la vida, por la existencia; gracias por lo que somos, Señor; por los sacramentos, por la fe.

En tus manos quiero poner a aquellos hermanos: mujeres, hombres, niños, jóvenes, adultos; a aquellos que creen y a los que no creen; te los pongo en tus manos para que Tú puedas sanar, para que Tú puedas liberar; para que Tú, Señor, puedas manifestarte, dar más oxígeno; para que pueda disminuir la inflamación de sus pulmones; para que su sangre no se esté coagulando.

Te pido, Señor, para que, ante todo, puedan mantenerse firmes en la fe; que se puedan mantener, Señor, al lado de sus familiares; que el calor humano no les falte; que la oración nuestra sea para ellos la fuerza, la fortaleza en medio de sus debilidades.

Bendice a estos hermanos que están haciendo este programa; te pido para que los protejas de todo contagio, que protejas a su familia; bendice a sus hijos, a su esposa; bendice, Señor, su trabajo. Y te pedimos que tu bendición se manifieste. Bendícelos a ellos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

(Fuente: Aleteia)

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Lecturas meditadas en video: https://youtu.be/AXXs_0QLBPg

Una de las devociones que más se inculcan en el ser humano desde niño es a los Santos Ángeles Custodios, cuya festividad celebramos hoy 2 de octubre. Jacob ya en el Antiguo Testamento tuvo un sueño donde luchó con los ángeles. La escalera que iba de la tierra al cielo era su forma de subir y bajar, hasta que el Patriarca retuvo a uno de ellos para que le diese la bendición. El Ángel le preguntó por su Nombre y cuando le dijo Jacob, le llamó Israel porque había luchado con Yahvé.

El Pueblo Elegido caminaba por el desierto y se daba cuenta que Dios le asignaba un Ángel encargado de custodiarle y guiarle a la Tierra Prometida. Los Jueces que libraban al pueblo de los opresores, recibían el encargo del Cielo por medio de un Mensajero Divino. Así le sucedió a la madre de Sansón cuando el Emisario del Cielo le pidió que su hijo no bebiese, ni se le cortase el pelo ya que era consagrado al Señor y la fuerza residía en su cabello.

Otro momento fue Gedeón al que la Providencia le encomendó librar al pueblo de Madián. El Ángel le indicó como el hombre que debía rescatar en nombre de Yahvé al pueblo.

Pero también en el Nuevo Testamento está la presencia angelical: Gabriel anuncia a Zacarías el Nacimiento del Bautista, a María la Concepción y el Nacimiento del Señor, a los pastores el lugar donde ha nacido el Mesías y a las mujeres la Resurrección. San Bernardo habló en su sermón de los Ángeles. Inglaterra fue pionera en esta celebración en el año 800 y en 1670 el Papa Clemente X la puso en el calendario tal día como hoy.

Fuente: Cope

Intención de oración octubre 2021

El Papa a los cristianos: dar un testimonio de vida que atraiga

Intención de oración en el mes de octubre 2021

En el Video del Papa de octubre, el Papa Francisco pide a todas las personas ser discípulos misioneros en la vida cotidiana, en el trabajo del día a día, dando testimonio del encuentro con Jesús y viviendo con sabor a Evangelio.

El Video del Papa acaba de salir a la luz con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En octubre, mes en que empieza el camino sinodal y se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el Santo Padre profundiza en la naturaleza evangelizadora de la Iglesia y nos llama a todos a ser, justamente, discípulos misioneros.

Esta misión a la que todos los bautizados estamos llamados se centra, sobre todo, en “estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo”.

De Iglesia misionera a discípulos misioneros

En unos días va a iniciar el Camino Sinodal de la Iglesia, una llamada a caminar juntos, como “Pueblo de Dios peregrino y misionero”. Ya en El Video del Papa del mes de agosto de 2021, Francisco había subrayado la vocación propia de la Iglesia, que es evangelizar. En aquella ocasión, abogaba por seguir, como Iglesia, una “opción más misionera”, que empezaba por “la reforma de nosotros mismos”.

Este mes el Papa profundiza sobre este llamado, invitando a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir. En el video nos dice que cada testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”.

Ser misionero es buscar y fomentar el encuentro personal, cara a cara, de persona a persona. En el libro-entrevista “Sin Él no podemos hacer nada”. Una conversación sobre ser misioneros en el mundo de hoy, donde se recoge un intercambio entre el Papa Francisco y el periodista italiano Gianni Valente, el Santo Padre dice claramente que “la Iglesia crece por atracción y por testimonio”. Se trata de vivir cerca de Jesús, en el encuentro con los demás: “si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo”. Se trata de encarnar el Evangelio en la vida cotidiana. Un fuego que enciende otro fuego.

Misión y sinodalidad
“Una Iglesia sinodal tiene que ser una Iglesia misionera, porque la misión debe comenzar con el dinamismo de la escucha recíproca, que es la premisa y la condición necesaria para aceptar aquello que el Espíritu le sugiere a la Iglesia”, afirma el Secretario General del Sínodo de los Obispos, Cardenal Mario Grech. “Solamente orando y abriendo los ojos a todo lo que nos circunda – como nos recuerda el Papa Francisco – podremos percibir la acción del Espíritu Santo que ya se manifiesta, y ser una Iglesia en movimiento, misionera, que evita la autorreferencialidad y que es capaz de ser para todos ese ‘sacramento del cuidado’ que el mundo tanto necesita”.

Discernir y reconocer la acción del Espíritu Santo

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recuerda que “las intenciones de oración del Papa, que se presentan cada mes, forman parte de la oración y del discernimiento del Santo Padre. Estas intenciones de oración, en el contexto del Camino Sinodal que inicia la Iglesia, como Pueblo de Dios, son una invitación a discernir y reconocer cómo el Espíritu del Señor nos llama a vivir a los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. No olvidemos que el Camino Sinodal es en vista de la misión, de una iglesia misionera “con las puertas abiertas” (EG, n.46) y encuentra su fuente en la oración”.

(Fuente: Vatican News)

Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Iniciamos el mes de octubre con la festividad de Santa Teresita del Niño Jesús. Nacida en Alençon (Francia) el año 1873, siente desde muy joven la llamada del Señor a la vida contemplativa. Ella misma dice que cuando meditaba el capítulo 13 de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, donde el Apóstol recuerda que en la Iglesia hay multitud de servicios, no se ubicaba en ninguno de ellos. Su lugar propiamente lo encuentra en el Amor y servicio a Cristo.

Tal y como señala el propio Apóstol, la caridad nunca pasa. Así entra en el Convento de las Carmelitas de Lisieux, con no pocas dificultades ya que dada su tempra edad no veían factible los superiores que una joven salida prácticamente de la adolescencia llevase ese ritmo de vida tan austero sin un tiempo de prueba rigurosa para ver si era apta. Sin embargo la Providencia tenía sus planes y Teresita entró.

Su principal motor para seguir este camino lo encontró en la tierna confianza en Dios, la sencillez y la humildad. Y como el verdadero testimonio se conoce desde las obras, trató de infundir todo esto en el corazón de las novicias. Tras una grave dolencia, muere con tan sólo 24 años, ofreciendo su vida por la Iglesia y la extensión del Evangelio. Destaca también su profundidad mística.

No en vano, ante los primeros síntomas de la enfermedad, asegurará: “Es el Esposo que llega”. Es Patrona de las Misiones, junto con San Francisco Javier. Curiosamente ella no estuvo en tierra misioneras, pero el Santo navarro sí. No obstante desde las celdas de Lisieux tuvo noticias y correspondencia con misioneros situados en Japón a los que acogió y alentó. Por ello se le otorgó tal Patronazgo.

Fuente: Cope

Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia

Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia

Gracias a muchos escritos de la antigüedad que han tenido una dimensión de catequesis, hemos conocido más a fondo la Palabra de Dios y su Misterio de Salvación. En este último día de septiembre, hacemos memoria de San Jerónimo, Presbítero y Doctor de la Iglesia quien fue un artífice de que el pueblo fiel conciese en profundidad el Núcleo de la Fe. Nace en Dalmacia en torno al año 340.

Roma será la ciudad que le vea estudiar, pero también allí se hará bautizar, abrazando la Fe cristiana, ya que se crió en la infancia en un ambiente pagano y alejado de Dios. Así vive en una situación de total obediencia a la voluntad divina, que le guiará hacia Oriente, donde entrará en el silencio la vida monacal, ordenándose sacerdote.

Posteriormente, el Papa San Dámaso reparó en él, trayéndole de regreso a la Ciudad Eterna para nombrarle secretario y, dado su conocimiento de las lenguas clásicas -el latín y el griego-, le encomendó una importante tarea: Traducir la Escritura del hebreo al latín, labor que realizó con gran acierto. Su anterior vida monacal, le impulsa a colaborar en la difusión del monacato en Occidente que tanta impronta le dio San Benito de Nursia.

Una cosa le quedaba por entonces pendiente: terminar la traducción de la Sagrada Escritura al latín, asignatura que desea terminar fiel a su palabra de cristiano. Para ello, se retira a la ciudad de Belén, donde empezará una vida de austeridad y penitencia, como la mejor forma de meterse en el silencio para reflexionar e interpretar debidamente los versículos bíblicos en orden a una buena traducción. Durante este periodo dejará grandes escritos de gran reflexión en torno a la Palabra de Dios, además de otros de gran profundidad científica y teológica. Muere el año 420.

Fuente: Cope

Como pedir. Una historia que debes leer

El tamal de Pachito, una historia que debes leer

stacyarturogi | Shutterstock

Claudio de Castro – publicado el 29/09/21

Un hombre necesitado pidió a una mujer algo de comer y su forma de pedir le enseñó algo sobre la oración que todos tienen que saber.

«Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán» Marcos 11, 24.

Nos encanta que escriban a Aleteia. No hay nada más gratificante que compartir con nuestros lectores y que compartan con nosotros su fe, sus ilusiones, sus anhelos y esperanzas. Cada carta o email que llega la leemos con atención, como si fuese la única.

En ocasiones nos sorprenden los correos. Son tan agradables y edificantes que vale la pena compartirlos, darlos a conocer.

Este es el caso de la historia de Pachito que hace unos días recibimos desde Bogotá, Colombia.

Fue en un correo de Claudia Elena Rodríguez. Su relato era tan simpático y edificante que no me pude resistir a compartirlo con ustedes.

Pachito sí sabe pedir

Pachito es un habitante de la calle, de unos 45 años, que pide limosna en las frías calles de Bogotá.

Una tarde dominguera, al salir de misa, lo vi sentado en el piso, alargando su mano sin recibir nada. Cuando pasé delante, se levantó y me dijo:

─Usted sí me va a ayudar, ¿cierto monita? Por favor, diga que sí… es que tengo unas ganas de un tamal (arroz con guiso de pollo, cerdo y verduras, cocido en hoja de plátano)… Diga que sí, yo sé que usted puede… ¿sí?

Me sonreí y supo que me había conquistado. Entonces caminé hacia el supermercado cercano, con Pachito al lado, dándome claras instrucciones:

─Cómprelo arriba (en la cafetería) para que lo calienten… y con una gaseosita. Gracias monita, yo la espero aquí.

Y así fue como conocí a Pachito.

Aprendiendo de Pachito

Él, que seguramente lleva muchos años pidiendo en la calle y sabe perfectamente cómo es que uno logra lo que necesita, me dio una clase magistral. Me enseñó:

1 QUE SE PIDE CON HUMILDAD

“Por favor diga que sí”, dijo en tono de súplica.

2 QUE SE PIDE CON PERSEVERANCIA Y GRATITUD

Caminó al lado mío hasta que entré en el supermercado, dándome las gracias anticipadamente.

3 QUE SE PIDE CON FE

“Yo sé que usted puede”, fue su frase contundente.

Pero sobretodo, Pachito me enseñó que se pide con ganas: “es que tengo unas ganas de un tamal”… dijo saboreándose y ponderando lo sabroso de los tamales que allí venden, al punto que yo también me antojé del tamal.

Me quedé pensando que muchas veces eso es lo que falta en mis oraciones de petición, ¡echarle ganas!

Me autoanalicé y pensé que tal vez por cansancio, conformismo, apresuramiento, una fe débil, o todas las anteriores, muchas veces pido desganadamente, con el mismo entusiasmo con que me cepillo los dientes, y así no se pide.

Debemos pedir como Pachito, con hambre, con ganas fervientes de ser escuchados y atendidos por el Señor, que es un Padre generoso con los bolsillos llenos de gracias para darnos.

Después de todo las Sagradas Escrituras nos dicen: «… hay que pedir con fe, sin vacilar» (Santiago 1, 6)

¡Pidamos con ganas!

Espero que hayamos aprendido de la historia. Es cierto lo que nos dice, hay que echarle ganas a la oración, perseverar, sin rendirnos ni desanimarnos. Decía el Padre Pío que “la oración es la llave que abre el Corazón de Dios.”

Quedamos con ganas de probar ese tamal.

Un saludo fraternal a todos los hermanos y hermanas colombianos y a nuestros lectores alrededor del mundo.

Desde Aleteia les deseamos la santidad que Dios nos pide. Seamos todos hermanos, y santos para Jesús.

¡Dios te bendiga!

(Fuente: Aleteia)

Fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Hoy, en la fiesta de los Santos Arcángeles, Jesús manifiesta a sus Apóstoles y a todos la presencia de sus ángeles y la relación que con Él tienen. Los ángeles están en la gloria celestial, donde alaban perennemente al Hijo del hombre, que es el Hijo de Dios. Lo rodean y están a su servicio.

«Subir y bajar» nos recuerda el episodio del sueño del Patriarca Jacob, quien dormido sobre una piedra durante su viaje a la tierra de origen de su familia (Mesopotamia), ve a los ángeles que “bajan y suben” por una misteriosa escalera que une el cielo y la tierra, mientras Dios mismo está de pié junto a él y le comunica su mensaje. Notemos la relación entre la comunicación divina y la presencia activa de los ángeles.

Así, Gabriel, Miguel y Rafael aparecen en la Biblia como presentes en las vicisitudes terrenas y llevando a los hombres —como nos dice san Gregorio el Grande— las comunicaciones, mediante su presencia y sus mismas acciones, que cambian decisivamente nuestras vidas. Se llaman, precisamente, “arcángeles”, es decir, príncipes de los ángeles, porque son enviados para las más grandes misiones.

Gabriel fue enviado para anunciar a María Santísima la concepción virginal del Hijo de Dios, que es el principio de nuestra redención (cf. Lc 1). Miguel lucha contra los ángeles rebeldes y los expulsa del cielo (cf. Ap 12). Nos anuncia, así, el misterio de la justicia divina, que también se ejerció en sus ángeles cuando se rebelaron, y nos da la seguridad de su victoria y la nuestra sobre el mal. Rafael acompaña a Tobías “junior”, lo defiende y lo aconseja y cura finalmente al padre Tobit (cf. Tob). Por esta vía, nos anuncia la presencia de los ángeles junto a cada uno de nosotros: el ángel que llamamos de la Guarda.

Aprendamos de esta celebración de los arcángeles que “suben y bajan” sobre el Hijo del hombre, que sirven a Dios, pero le sirven en beneficio nuestro. Dan gloria a la Trinidad Santísima, y lo hacen también sirviéndonos a nosotros. Y, en consecuencia, veamos qué devoción les debemos y cuánta gratitud al Padre que los envía para nuestro bien.

Fuente: Evangeli.net

Ven este sábado a nuestro Rosario de la Aurora

Ven este sábado a nuestro Rosario de la Aurora

A partir de este sábado 2 de octubre, celebraremos el Rosario de la Aurora cada primer sábado del mes, a las 6:00 a.m., en el templo parroquial.

En esta ocasión estaremos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Vida. Al terminar, tendremos adoración al Santísimo y el gran banquete de la Santa Misa.

Transmisión por nuestro canal de YouTube @ParroquiaElBuenPastor.

El único país que tiene la Biblia en su bandera

Una Patria arraigada en la fe cristiana

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Nuestro escudo, nuestra historia.

El diario católico Aleteia publicó el 25 de septiembre un artículo escrito por la periodista Adriana Bello, en el que resalta una cualidad importante de nuestra Patria, nuestra fe. Esta caracteristica también se destaca en el documental Unidos por la fe, que realizó la entidad financiera Banco Popular. 

Les invitamos a conocer un poco más de nuestra raiz que no es solo caribeña sino que siempre ha sido acompañada por Cristo, por nuestra fe. 

  El único país que tiene la Biblia en su bandera

Países católicos hay muchos, pero que tengan las Santas Escrituras ondeando en su bandera sólo hay uno: República Dominicana, una bella isla caribeña que se caracteriza por la calidez y el fervor de su gente.


A primera vista, la bandera tiene una gran cruz blanca central y, justo en el medio, en su corazón, está el Escudo de Armas, que es el que contiene una Biblia abierta coronada por una pequeña cruz.

Además, se escogió intencionalmente el Evangelio, capítulo y versículo expuesto, que es el de San Juan 8, 32: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Para los independentistas, era importante resaltar la libertad en el sentido amplio en sus símbolos patrios, pero también de manera específica, en la libertad que se obtiene desde la fe y los buenos principios, esos que te permiten discernir entre el bien y el mal. La mentira, en cambio, separa incluso naciones, porque genera desconfianza, malestar y zozobra.

Diseño del escudo

El diseño del escudo fue ideado por el político dominicano Casimiro Nemesio de Moya y fue oficializado en 1913. Sus características quedaron bajo efecto de ley en el artículo 32 de la constitución: “El Escudo Nacional tiene los mismos colores de la Bandera Nacional dispuestos en igual forma. Lleva en el centro la Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32, y encima una cruz, los cuales surgen de un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudo, dispuestas a ambos lados; lleva un ramo de laurel del lado izquierdo y uno de palma al lado derecho.

Está coronado por una cinta azul ultramar en la cual se lee el lema ‘Dios, Patria y Libertad’. En la base hay otra cinta de color rojo bermellón cuyos extremos se orientan hacia arriba con las palabras ‘República Dominicana’.

La forma del Escudo Nacional es de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base termina en punta, y está dispuesto en forma tal que resulte un cuadrado perfecto al trazar una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo desde donde comienzan los ángulos inferiores”.

Lamentablemente, a veces algunos políticos deciden utilizar la bandera sin el escudo de armas, pero los dominicanos enseguida protestan porque lo consideran un irrespeto a los valores cristianos de su nación. Para la mayoría, Dios es el centro de todo, y así lo refleja claramente su bandera. Incluso, algunos creen que es su amor y devoción al Señor lo que los protege de las desgracias naturales que ha sufrido, por ejemplo, su vecino Haití.

Ni siquiera el Vaticano es como República Dominicana

Hay otros países que han incluido símbolos cristianos en su bandera, siendo la cruz la gran protagonista; por ejemplo, está la famosa Union Jack, que es la bandera del Reino Unido, compuesta por una combinación de las cruces de los santos patronos de Inglaterra (San Jorge), Escocia (San Andrés) e Irlanda del Norte (San Patricio).

Sin embargo, República Dominicana es la única nación con una Biblia en su bandera, ¡ni siquiera el Estado del Vaticano! Así que la próxima vez que vayas de viaje a esta isla del Caribe (o si vives allí), no dejes de disfrutar de un bello amanecer o atardecer, en plena naturaleza, con la bandera -y la Biblia- ondeando al compás del viento.

(Fuente: Aleteia)

San Vicente de Paul

San Vicente de Paul

San Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, recuerda que el carisma más excelente en la vida del cristiano es la vivencia del amor. Hoy celebramos a San Vicente de Paúl, que así lo hizo. Nacido en Francia, cerca de los Pirineos, en 1581, formó parte de una familia pobre, que tuvo que sacar adelante seis hijos.

Tras cuidar de un pequeño rebaño, para ayudar a sus padres, marcha a estudiar a los Franciscanos, siendo ordenado sacerdote cuando contaba con 19 años. Así tuvo ocasión de encontrarse con personas pertenecientes a diversos ámbitos, pero sería con un cristiano que había renunciado a su Fe y al que él convirtió, con quien iría a la Ciudad Eterna, donde le encomendaron un despacho para Enrique IV.

Su experiencia ministerial hace que grandes hombres de la cultura y las letras le pidan consejo y le tomen como director espiritual dada su profundidad mostrada en el trato con los demás hombres. De él escribirá Bossuet: “¡Qué bueno ha de ser Dios cuando ha hecho tan bueno a Vicente!”. Pronto buscaría una parroquia más sencilla en Chatillón, aunque poco después volvió a París, donde organizó cofradías y asociaciones cristianas, logrando una legislación más humana.

Su celo por el clero le lleva a fundar los Sacerdotes de la Misión –también llamados Padres Paúles-, con la idea de reformar el Clero. Posteriormente promoverá con Santa Luisa de Marillac las Hijas de la Caridad, cuyo carisma se extiende hoy por todo el mundo. En ese aroma de caridad siempre sentia aquello de que cuando un pobre llama a la puerta es el mismo Señor por lo que siempre decía si estaba rezando: “He dejado a Dios para atender a Dios”. Muere en 1660.

Fuente: Cope