Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

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9 datos sobre el significado y el valor del pesebre en Navidad según el Papa Francisco

9 datos sobre el significado y el valor del pesebre en Navidad según el Papa Francisco

Imagen referencial / Crédito: Pxfuel

¿Sabías que el Papa Francisco realizó una reflexión sobre el significado y valor del pesebre en Navidad? Esto lo hizo en su carta apostólica Admirabile signum, que firmó el 1 de diciembre de 2019 en la localidad italiana de Greccio.

Aquí los 9 datos sobre el significado y valor del pesebre en Navidad.

1. El pesebre es como un “Evangelio vivo”

El Papa Francisco recordó que la escenificación del nacimiento de Jesús “es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura” para invitar a los hombres a “ponerse espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre”.

El evangelista Lucas narra que María “dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium”.

2. El origen del símbolo se remonta al tiempo de San Francisco

El Papa recordó que la historia de los pesebres de Navidad se remonta a días posteriores al 29 de noviembre de 1223, cuando el Papa Honorio III aprobó la Regla franciscana a San Francisco de Asís en Roma.

“Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre”, escribió el Papa.

Quince días antes de la Navidad de aquel año, en Greccio (Italia), el santo le expresó a un hombre de nombre Juan que deseaba “celebrar la memoria del Niño que nació en Belén” para “contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno”. El hombre cumplió con el deseo y el 25 de diciembre, junto a frailes y otras personas, San Francisco encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno.

Las personas “mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado”. “Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes”.

3. El pesebre manifiesta la ternura de Dios

“¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve?”, pregunta el Papa en su carta. Señaló que eso no solo se debe a que “nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén”, sino que “manifiesta la ternura de Dios”, que siendo Creador del universo, “se abaja a nuestra pequeñez”.

También señaló que el belén “es desde su origen franciscano una invitación a ‘sentir’, a ‘tocar’ la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación” y “una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados”.

4. En el pesebre toda la creación participa en la fiesta de la venida de Jesús

En Admirabile signum, el Papa Francisco repasa los elementos que componen el nacimiento que se arma en los hogares, como el cielo estrellado, los paisajes, los animales y los pastores. Estos, afirmó, recuerdan lo que habían anunciado los profetas: “Que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías”.

También indicó que “los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor”; mientras que “los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece”.

5. La figura de María y el misterio de su llamado

Sobre la imagen de la Virgen María, el Papa dijo: “María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado”. “Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo solo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica”, agregó.

6. La figura San José como custodio de la familia

Luego, el Pontífice afirma que “junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está San José”, representado con el bastón en la mano y, a veces, sosteniendo una lámpara.

“Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia” y que no duda en ponerse en camino ante la amenaza de Herodes. Fue el primer educador de Jesús niño y adolescente; “y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica”.

7. “El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando se coloca al Niño Jesús”

En su carta, el Papa Francisco afirma que el “corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús”, porque “Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos”.

“En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos”, agregó.

8. Los Reyes Magos nos recuerdan nuestra misión evangelizadora

El Papa también recuerda que en la fiesta de la Epifanía está la costumbre de colocar las tres figuras de los Reyes Magos que llegan de Oriente para contemplar al Niño y ofrecerle los dones de oro, incienso y mirra. Esta escena llama “a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador”, señaló.

Además, los Magos, hombres sedientos de lo infinito, “enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo”.

“No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes”, dijo el Papa.

9. El pesebre “habla del amor de Dios”

El Papa Francisco invita en su carta apostólica a recordar cuando se era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construir el belén. “Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia”.

También dijo que “no es importante cómo se prepara el pesebre”, ya que “puede ser siempre igual o modificarse cada año”, porque “lo que cuenta es que este hable a nuestra vida”. “En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición”, concluye el Santo Padre en Admirabile signum.

La carta completa puede leerse AQUÍ.

(Fuente: Aciprensa)

Siete días con el Papa Francisco

Siete días con el Papa Francisco

La creación de 13 nuevos cardenales en el Consistorio del sábado 28 de noviembre marcó el ritmo de los últimos días del Santo Padre. Junto a ellos dio inicio al tiempo de Adviento con una solemne misa en la Basílica de San Pedro.

El comienzo del Adviento en tiempos de Covid-19 renueva la esperanza del Pueblo de Dios que aguarda la próxima llegada de su Salvador. El Papa Francisco insistió en esta última semana en la necesidad de permanecer vigilantes y de buscar, a partir de la relación con Dios, ser una bendición para los demás en medio del mundo.

(Fuente: Vatican News)

Papa en la Jornada de los Pobres: «la riqueza es lo que somos, no lo que tenemos»

Papa en la Jornada de los Pobres: "la riqueza es lo que somos, no lo que tenemos"

«No hay fidelidad sin riesgo. En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean», dijo el Papa en la Jornada Mundial de los Pobres, recordando que el bien, «si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos». En este sentido, el Santo Padre señaló que los pobres nos permiten enriquecernos en el amor, que es la mayor carencia que uno puede tener. Y nos invita a preguntarnos ¿qué puedo dar?, en lugar de plantearnos constantemente, ¿qué puedo comprar?.

La mañana del 15 de noviembre, XXXIII domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco celebró la Misa en la Basílica de San Pedro en el marco de la IV Jornada Mundial de los Pobres que este año lleva como tema: «Tiende tu mano al pobre» (cf. Si 7,32).

El Santo Padre profundizó sobre el evangelio del día que narra la parábola de los talentos que Jesús cuenta a sus discípulos: un señor llama a sus siervos, les entrega a cada uno una serie de talentos, (una cantidad diferente según su capacidad) y luego, con el tiempo, les reclama qué es lo que han hecho con esas monedas entregadas. Francisco, divide, entonces, este relato en tres partes: «un comienzo, un desarrollo y un desenlace, que iluminan el principio, el núcleo y el final de nuestras vidas».

«En el comienzo todo inicia con un gran bien: el dueño no se guarda sus riquezas para sí mismo, sino que las da a los siervos; a uno cinco, a otro dos, a otro un talento, a cada cual según su capacidad», dijo el Pontífice recordando que también para nosotros empieza todo así:

«Con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes. Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cuánto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, único e insustituible en la historia».

Luego llegamos al centro de la parábola – continuó reflexionando Francisco- que es el trabajo de los sirvientes, es decir, el servicio.

“El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. ¿Pero cuál es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones”

Y para lograr esto, el Papa señaló que es fundamental seguir el ejemplo de San Pablo que «nos invita a enfrentar la realidad y a no dejarnos llevar por la indiferencia».

«¿Pero cuál es el estilo de servicio?» – se interrogó el Obispo de Roma.

“En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones”

Precisamente el señor de la parábola indica al siervo fiel el camino que hay que seguir para que los talentos recibidos den frutos: «Debías haber llevado mi dinero a los prestamistas, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses» (v. 27). A este punto, el Santo Padre nos plantea… «¿Quiénes son los “prestamistas” para nosotros, capaces de conseguir un interés duradero?».

“Son los pobres: ellos nos garantizan un rédito eterno y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra carencia de amor», afirmó Francisco haciendo hincapié El Libro de los Proverbios alaba a una mujer laboriosa en el amor, cuyo valor es mayor que el de las perlas: debemos imitar a esta mujer que, según el texto, «tiende sus brazos al pobre» (Pr 31,20). Extiende tu mano a los necesitados, en lugar de exigir lo que te falta: de este modo multiplicarás los talentos que has recibido”

Llegando a la parte final de la parábola, el Papa subrayó las palabras del señor a sus siervos: «Habrá quien tenga abundancia y quien haya desperdiciado su vida y permanecerá siendo pobre (cf. v. 29)».

“Al final de la vida, en definitiva, se revelará la realidad: la apariencia del mundo se desvanecerá, según la cual el éxito, el poder y el dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se revelará como la verdadera riqueza. Un gran Padre de la Iglesia escribió: «Así es como sucede en la vida: después de que la muerte ha llegado y el espectáculo ha terminado, todos se quitan la máscara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los juzga sólo por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres» (S. Juan Crisóstomo, Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jesús en los pobres, de servir a Jesús en los pobres”

Al concluir su homilía, Francisco agradeció a todos los fieles siervos de Dios, «que no dan de qué hablar sobre ellos mismos, sino que viven así, sirviendo»:

«Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teorías; simplemente, vio a Jesús en los pobres y el sentido de la vida en el servicio. Enjugó las lágrimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela», dijo el Santo Padre concluyendo:

«En el comienzo de su día estaba la oración, para acoger el don de Dios; en el centro del día estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio. Comprendió que tenía que tender su mano a los muchos pobres que encontraba diariamente porque veía a Jesús en cada uno de ellos. Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jesús desea».

(Fuente: Vatican News)

Papa Francisco celebrará Misa en el Vaticano por la IV Jornada Mundial de los Pobres

Papa Francisco celebrará Misa en el Vaticano por la IV Jornada Mundial de los Pobres

El Papa Francisco con personas pobres en 2019. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco celebrará una Misa con personas necesitadas en el Vaticano el próximo Domingo con ocasión de la IV Jornada Mundial de los pobres que tiene por tema: “Tiende la mano al pobre”.

La Eucaristía se llevará a cabo en el interior de la Basílica de San Pedro el 15 de noviembre y las lecturas serán proclamadas por personas pobres.

Sin embargo, a esta Misa podrán participar simbólicamente solamente 100 invitados debido a las restricciones sanitarias causadas por el COVID-19.

Según indicó este 12 de noviembre el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, las 100 personas que estarán simbólicamente presentes en la Basílica de San Pedro representan “a todos los pobres del mundo que, en este día, necesitan especialmente la atención y la solidaridad de la comunidad cristiana” y junto a ellos estarán presentes algunos voluntarios y benefactores.

Además, Mons. Rino Fisichella describió que “los tradicionales signos realizados en los años anteriores han sido suspendidos para cumplir con la normativa vigente, me refiero en particular al ambulatorio médico en la Plaza de San Pedro y al almuerzo con 1500 pobres junto al Papa en el Aula Pablo VI”.

Sin embargo, la autoridad vaticana destacó que la pandemia “no impidió que se realizaran signos concretos para esta Jornada” ya que continúa la asistencia sanitaria y se realizará el envío de alimentos a 5.000 familias necesitadas.

La clínica móvil localizada abajo de la columnata de San Pedro, organizada por la Limosnería Apostólica, realiza análisis médicos “a los pobres que deben tener acceso a los dormitorios o a los que quieren volver a su patria”. El horario de apertura de esta clínica móvil gratuita es de 8:00 a.m. a 2:00 p.m. y en las últimas dos semanas, ha realizado 50 pruebas al día.

Del mismo modo, Mons. Fisichella señaló la generosidad de algunos benefactores que ha permitido realizar “algunos signos muy simples pero que expresan la cercanía y la atención del Papa Francisco en esta coyuntura”.

En primer lugar, el Dicasterio vaticano ha organizado el envío de 5.000 cajas con alimentos de primera necesidad a las familias de 70 parroquias de Roma “que, especialmente en este período, se encuentran en dificultades” y describió que cada paquete contiene pasta, arroz, puré de tomate, aceite, sal, harina, café, azúcar, mermelada, atún, galletas, chocolate, además de mascarillas quirúrgicas y una tarjeta con una oración del Papa Francisco.

También, se repartirán 2.5 toneladas de pasta a las diversas casas hogares y asociaciones caritativas que trabajan en favor de los numerosos pobres presentes en la ciudad y que son asistidos por tantas realidades eclesiales.

Asimismo, han enviado 350.000 mascarillas quirúrgicas para 15.000 estudiantes de la periferia de Roma para apoyar en ese gasto a las familias y “al mismo tiempo, quiere ser una invitación a los jóvenes estudiantes para que no subestimen los riesgos de la pandemia sobre todo con comportamientos que podrían perjudicar a las personas ancianas una vez que regresen a la familia”.

Por último, el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización destacó que la Jornada Mundial de los Pobres “aunque limitada en las iniciativas, sigue siendo una cita a la que las diócesis del mundo miran para mantener vivo el sentido de atención y fraternidad hacia las personas más marginadas y desfavorecidas”.

Por ello, Mons. Fisichella recordó el subsidio pastoral que se preparó para ayudar a las parroquias y a las diferentes realidades eclesiales del mundo porque es “un instrumento eficaz para que la Jornada no se limite solo a las iniciativas caritativas, sino que éstas sean sostenidas por la oración personal y comunitaria que nunca puede faltar para que el testimonio sea pleno y eficaz”.

El subsidio está disponible en seis idiomas: italiano, español, francés, inglés, portugués y polaco. Para descargar el texto en español, haga click aquí.

(Fuente: Aciprensa)

Sigue en directo por Aleteia la misa por los difuntos y oración en el cementerio

Sigue en directo la misa por los difuntos y oración en el cementerio

Francisco celebrará la misa por los fieles difuntos en el Cementerio Teutónico

Con motivo de la conmemoración de los fieles difuntos, hoy 2 de noviembre, el Papa Francisco celebrará la misa en el Cementerio Teutónico del Vaticano, de forma estrictamente privada. También para las otras celebraciones programadas habrá una presencia restringida de personas debido a la pandemia.

Las medidas de seguridad dictadas por la pandemia también marcan las próximas celebraciones presididas por el Papa Francisco.

El lunes 2 de noviembre, día en que la Iglesia recuerda a los fieles difuntos, el Pontífice – según informa una declaración de la Oficina de Prensa de la Santa Sede – se dirijirá no muy lejos de la Casa Santa Marta, hacia el Cementerio Teutónico del Vaticano. Allí, a las 4 de la tarde (hora de Roma), celebrará la misa de forma estrictamente privada, sin la participación de los fieles. Al final se detendrá en oración en el cementerio, luego irá a las Grutas Vaticanas para rendir homenaje a los Pontífices fallecidos.

Participación limitada de los fieles

Asimismo, el jueves 5 de noviembre, a las 11 de la mañana en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana, Francisco celebrará la misa en sufragio de los cardenales y obispos que murieron durante el año.

En este último caso y en las celebraciones de los próximos meses, el Santo Padre lo hará con una participación muy limitada de los fieles, individuados según los métodos utilizados en los últimos meses, y respetando plenamente las medidas de protección previstas hasta el momento, salvo variaciones debidas a un cambio en la situación sanitaria.

(Fuente: Vatican News)

Catequesis del Papa: Jesús nos ha regalado su diálogo de amor con el Padre

Catequesis del Papa: Jesús nos ha regalado su diálogo de amor con el Padre

En la audiencia general del último miércoles de octubre, continuando con su ciclo de catequesis sobre la oración, el Santo Padre reflexionó sobre el bautismo de Jesús y su primera oración terrenal, recordando que como ese día a orillas del Jordán, “cuando nosotros rezamos Él está rezando con nosotros ”.

La oración de Jesús a orillas del Jordán es la oración de todos los bautizados en Cristo: lo recordó el Papa Francisco esta mañana, en la tradicional audiencia general del miércoles celebrada en el Aula Pablo VI. Continuando con su ciclo de catequesis dedicado a la oración, tras haber recorrido el Antiguo Testamento, el Pontífice se detuvo en la figura de Jesús y el comienzo de su misión publica, que tuvo lugar con su bautismo en el río Jordán, donde el pueblo reunido en espíritu de oración recibía de Juan el bautismo de penitencia.

El primer acto público de Jesús es por tanto la participación en una oración coral del pueblo, una oración penitencial, donde todos se reconocían pecadores

Hablando a los fieles, romanos y peregrinos presentes en el Aula Nervi, el Papa evidenció que aunque Jesús no lo necesitaba, quiso ser bautizado en obediencia a la voluntad del Padre y en solidaridad con nuestra condición humana. Él reza con los pecadores del pueblo de Dios.

“Jesús es el justo, no es el pecador. Pero Él quiso descender hasta nosotros pecadores, y Él reza con nosotros, y cuando nosotros rezamos Él está con nosotros rezando. Él está con nosotros porque está en el cielo rezando por nosotros. Siempre. Jesús siempre reza con su pueblo, siempre reza con nosotros. Nunca rezamos solos, siempre rezamos con Jesús. No se queda en la orilla opuesta del río, – “yo soy justo, ustedes son pecadores” – para marcar su diversidad y distancia del pueblo desobediente, sino que sumerge sus pies en las mismas aguas de purificación.”

“Y ésta – precisó el Papa – es la grandeza de Dios que envió a su Hijo y se anuló a sí mismo y apareció como un pecador”.

Jesús no es un Dios lejano

De esta manera, Jesús se muestra cercano al pueblo pecador y desobediente, le abre camino y lo invita a seguirlo:

“Jesús no es un Dios lejano, y no puede serlo. La encarnación lo reveló de una manera completa y humanamente impensable. Así, inaugurando su misión, Jesús se pone a la cabeza de un pueblo de penitentes, como encargándose de abrir una brecha a través de la cual todos nosotros, después de Él, debemos tener la valentía de pasar.”

El Santo Padre subraya que ese día, a orillas del río Jordán, estaba “toda la humanidad, con sus anhelos inexpresados de oración”, sobre todo el pueblo de los pecadores:

Esos que pensaban que no podían ser amados por Dios, los que no osaban ir más allá del umbral del templo, los que no rezaban porque no se sentían dignos. Jesús ha venido por todos, también por ellos, y empieza precisamente uniéndose a ellos.

Jesús reza con nosotros y abre la puerta de los cielos

El Papa Francisco recuerda además «el clima de oración en el que tuvo lugar el bautismo de Jesús”, durante el cual el evangelista Lucas relata que, mientras Jesús rezaba “se abrió el cielo”. «Rezando, Jesús abre la puerta de los cielos, y de esa brecha desciende el Espíritu Santo. Y desde lo alto una voz proclama la verdad maravillosa: «Tú eres mi Hijo; yo hoy te he engendrado»».

“Esta sencilla frase encierra un inmenso tesoro: nos hace intuir algo del misterio de Jesús y de su corazón siempre dirigido al Padre. En el torbellino de la vida y el mundo que llegará a condenarlo, incluso en las experiencias más duras y tristes que tendrá que soportar, incluso cuando experimenta que no tiene dónde recostar la cabeza, también cuando el odio y la persecución se desatan a su alrededor, Jesús no se queda nunca sin el refugio de un hogar: habita eternamente en el Padre.”

La oración de todos los bautizados

«En la oración de Jesús – explica el Papa – el Espíritu Santo toma posesión de su persona y la voz del Padre atestigua que Él es el amado, el Hijo en el que Él se refleja plenamente. Una oración que es totalmente personal y así será durante toda su vida terrena” y “en Pentecostés se convertirá por gracia en la oración de todos los bautizados en Cristo. Él mismo obtuvo este don para nosotros, y nos invita a rezar como Él rezaba”.

“Por esto, si en una noche de oración nos sentimos débiles y vacíos, si nos parece que la vida haya sido completamente inútil, en ese instante debemos suplicar que la oración de Jesús se haga nuestra. Escucharemos entonces una voz del cielo, más fuerte que la que sube de los bajos fondos de nosotros mismos, susurrando palabras de ternura: ‘Tú eres el amado de Dios, tú eres hijo, tú eres la alegría del Padre de los cielos’”

El don de Jesús: su oración, diálogo de amor con el Padre

Finalmente, el Santo Padre recuerda que es “por cada uno de nosotros que se hace eco la palabra del Padre: aunque fuéramos rechazados por todos, pecadores de la peor especie. Jesús no bajó a las aguas del Jordán por sí mismo, sino por todos nosotros. Ha abierto los cielos, como Moisés había abierto las aguas del mar Rojo, para que todos pudiéramos pasar detrás de Él. Jesús nos ha regalado su propia oración, que es su diálogo de amor con el Padre. Nos lo dio como semilla de la Trinidad, que quiere echar raíces en nuestro corazón. ¡Acojámoslo! Acojamos este don, el don de la oración. Siempre con Él.

(Fuente: Vatican News)

Jamás callen a un niño que llora en la iglesia, dice el Papa

Jamás callen a un niño que llora en la iglesia, dice el Papa

El Santo Padre, el Papa Francisco, en medio de su catequesis sobre la Oración y los Salmos que ofreció este jueves 22 de octubre, reflexionó sobre la ternura de Dios al ver a una madre que amamantaba a su hijo o hija durante la audiencia. 

A su vez, apreció la voz del infante que lloraba y dijo: «Jamás callar a un niño que llora en la Iglesia, jamás, porque es la voz que llama la ternura de Dios». 

Sus breves palabras ante este gesto concluyeron con un agradecimiento a la madre por ser símbolo de la ternura de Dios.

Catequesis del Papa. No al ateísmo cotidiano: «amo a Dios pero no a mi hermano»

Catequesis del Papa. No al ateísmo cotidiano: "amo a Dios pero no a mi hermano"

Existe una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana: lo afirmó el Papa en la última catequesis sobre los salmos, en la que partió de la figura del “impío”, es decir, de aquella persona que vive como si Dios no existiera, y en la que habló del “ateísmo” que practica quien reza, pero no reconoce la persona humana como imagen de Dios, y que es “la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar”.

El “sagrado temor de Dios” es lo que nos hace plenamente humanos: el Papa Francisco realizó esta afirmación en su catequesis durante la Audiencia General, con la que completó la serie sobre la oración de los Salmos. A partir de la figura del “impío”, es decir de aquel que “vive como si Dios no existiera”, que “no teme juicios sobre lo que piensa y lo que hace” Francisco explicó que el Libro de los Salmos “presenta la oración como la realidad fundamental de la vida”, pues ella es “la salvación del ser humano”.

La referencia al absoluto y al trascendente – que los maestros de ascética llaman el “sagrado temor de Dios” – es lo que nos hace plenamente humanos, es el límite que nos salva de nosotros mismos, impidiendo que nos abalancemos sobre esta vida de forma rapaz y voraz. La oración es la salvación del ser humano.

La oración responsabiliza, no es un calmante para aliviar ansiedades

El Papa se refirió luego a la “oración falsa”, es decir, aquella “sólo para ser admirados por los otros”, contraponiéndola con aquella sincera, que “hace contemplar la realidad con los ojos mismos de Dios”:

«Existe por desgracia una oración falsa, en la que se busca ser admirados, cubrir las propias necesidades o encontrar consuelo. Esa oración, en la que el hermano no está presente, no es una oración cristiana. Como vemos en el Padrenuestro, el otro se hace importante y nosotros responsables».

“Quienes van a misa sólo para hacer ver que van a misa, que son católicos o para mostrar el último modelo que han comprado… para hacer una buena figura social. Van a una oración falsa.”

Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables

La oración, dijo en la catequesis en italiano “no es un calmante para aliviar las ansiedades de la vida”. La oración “responsabiliza”. Para “aprender” esta forma de rezar, el Salterio “es una gran escuela”: todas estas oraciones han sido usadas antes en el Templo de Jerusalén y después en las sinagogas.

Por eso, hallamos en los salmos tanto oraciones íntimas, como comunitarias, de modo que la plegaria personal se alimenta de la litúrgica y viceversa. Ambas se convierten en patrimonio de todos.

La oración puede comenzar en la tenue luz de una nave, pero luego termina su recorrido por las calles de la ciudad. Y viceversa, puede brotar durante las ocupaciones diarias y encontrar cumplimiento en la liturgia. Las puertas de las iglesias no son barreras, sino “membranas” permeables, listas para recoger el grito de todos.

Se reza con el corazón

Cuando se reza, dijo también Francisco, todo adquiere «espesor», adquiere peso, “como si Dios la tomara en sus manos y la transformara”. Y el “peor servicio” que se puede prestar a Dios, y también al hombre, es rezar cansadamente, como costumbre:

“Rezar como loros, bla, bla, bla… ¡No! Se reza con el corazón.”

El ateísmo cotidiano: amo a Dios, pero no amo a mi hermano

“En la oración del Salterio el mundo está siempre presente”. En resumen, – dijo el Papa – donde está Dios, también debe estar el hombre. La Sagrada Escritura es categórica: «Nosotros amemos, porque él nos amó primero». Por eso Francisco concluyó la catequesis con ejemplos prácticos:

Si alguno dice “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 19-21).

Si rezas muchos rosarios al día, pero luego hablas mal de los demás, y guardas rencor en tu interior, si sientes odio hacia los demás, eso es puro artificio, no es verdad. […]Dios no sostiene el “ateísmo” de quien niega la imagen divina que está impresa en todo ser humano. […]Creo en Dios, pero con los demás, «distancia», y me permito odiar a los demás. Esto es ateísmo práctico. No reconocer la persona humana como imagen de Dios es un sacrilegio, es una abominación, es la peor ofensa que se puede llevar al templo y al altar.

Por todo lo explicado, el Sumo Pontífice concluyó sus reflexiones sobre el Salterio con la esperanza de que la oración de los salmos nos ayude a no caer en la tentación de la “impiedad”, es decir de vivir, y quizá también de rezar, como si Dios no existiera, y como si los pobres no existieran.

(Fuente: Vatican News)

20 de Octubre, oración por la paz en el Espíritu de Asís. Presente el Papa

20 de Octubre, oración por la paz en el Espíritu de Asís. Presente el Papa

Foto de archivo (Vatican Media)

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, ha comunicado la presencia del Santo Padre Francisco en el Encuentro de Oración por la paz en el Espíritu de Asís, que tendrá lugar en la tarde del 20 de octubre, con el título: «Nadie se salva solo – Paz y Fraternidad», promovido por la Comunidad de Sant’Egidio.

En la tarde del 20 de octubre, según lo comunicado por la Prefectura de la Casa Pontificia, el Santo Padre estará presente en el Encuentro de Oración por la Paz en el Espíritu de Asís titulado «Nadie se salva solo – Paz y Fraternidad», promovido por la Comunidad de Sant’Egidio, participando en el acto de oración ecuménica con las otras confesiones cristianas en la basílica romana de Santa María de Aracoeli y en la ceremonia posterior con los representantes de las grandes religiones del mundo en la Plaza del Capitolio.

(Fuente: Vatican News)

Ángelus: Jornada Mundial de las Misiones

Ángelus: Jornada Mundial de las Misiones

Ángelus 18 Octubre 2020 (C) Vatican Media

Palabras después del Ángelus

En este domingo que se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa ha pedido orar por los misioneros después del rezo del Ángelus de este domingo 18 de octubre de 2020.

Ha dado gracias también por la liberación del padre Pier Luigi Maccalli junto con otros tres rehenes.

Dirigió palabras de ánimo a los pescadores detenidos en Libia, encomendándoles a María Estrella del Mar.

Saludando a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, especialmente a la comunidad peruana, reunida con la venerada imagen del Señor de los Milagros.

También saludó a los voluntarios del Ente Italiano Tutela de los Animales y Legalidad.

A continuación, siguen las palabras del Papa, según la traducción oficial ofrecida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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Palabras después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

hoy celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, que tiene como tema: “¡Aquí estoy, mándame! (Is 6,8) Tejedores de fraternidad”. Es hermosa esta palabra, “tejedores”. Todos los cristianos están llamados a ser tejedores de fraternidad. Lo son, de modo especial, los misioneros y misioneras -sacerdotes, consagrados y laicos- que siembran el Evangelio en el gran campo del mundo. Recemos por ellos y démosles nuestro apoyo concreto.

En este contexto, deseo dar gracias a Dios por la tan esperada liberación del padre Pier Luigi Maccalli -lo saludamos con este aplauso-, que había sido secuestrado hace dos años en el Níger. Nos alegramos también porque con él han sido liberados otros tres rehenes. Sigamos rezando por los misioneros y los catequistas, y también por cuantos son perseguidos o secuestrados en diversas partes del mundo.

Deseo dirigir una palabra de ánimo y apoyo a los pescadores detenidos desde hace más de un mes en Libia, y a sus familiares. Que encomendándose a María, estrella del mar, mantengan viva la esperanza de poder abrazar pronto a sus seres queridos.

Rezo también por los diversos coloquios en curso a nivel internacional, para que sean significativos para el futuro de Libia. Hermanos y hermanas, ha llegado la hora de detener cualquier forma de hostilidad, favoreciendo un diálogo que lleve a la paz, a la estabilidad y a la unidad del país. Oremos juntos por los pescadores y por Libia, en silencio.

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de varios países. En especial, saludo y bendigo con afecto a la comunidad peruana de Roma, reunida aquí con la venerada imagen del Señor de los Milagros. Un aplauso para la comunidad peruana. Saludo también a los voluntarios del Ente Italiano Tutela de los Animales y Legalidad.

Y os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

(Fuente: Zenit)