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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

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«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Eucaristía en acción de gracias por la canonización de Charles de Foucauld

Eucaristía en acción de gracias por la canonización de Charles de Foucauld

La Arquidiócesis de Santo Domingo te invita a la Eucaristía en acción de gracias por la canonización de Charles de Foucauld, presidida por Mons. Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, el sábado 11 de junio, a las 10:00 a.m., en la Catedral Primada de América.

Transmisión por Multimedios Vida de la Arquidiócesis de Santo Domingo: @televida Canal 41, @vida1053 FM 105.3 y @radioabc540am

Charles de Foucauld (1858-1916), eremita y místico francés, inspirador de numerosos movimientos y corrientes espirituales contemporáneas, ejemplo de tenacidad en la búsqueda espiritual y de desprendimiento de las seguridades del mundo.
“La fe es incompatible con el orgullo, con la vanagloria, con el deseo de la estima de los hombres. Para creer, es necesario humillarse”, escribió alguna vez Foucauld, dejando en claro cuál era el norte de su existencia.

Charles buscó ante todo al Señor, y lo hizo en medio de un mundo que empezaba a construirse no solo sin Dios, sino contra Él. Prueba de ello fue su itinerario: perteneció a la nobleza francesa, se convirtió en militar, aventurero y, tras encontrarse con Dios, abandonó la vida disoluta y se convirtió en un auténtico místico de los tiempos modernos, en un verdadero hombre de Dios.

Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2005 y canonizado por el Papa Francisco, el pasado 15 de Mayo, 2022.

(Fuente: @arquidiocesisd)

Sacerdote con COVID-19: No se puede vivir una enfermedad sin la Eucaristía

Sacerdote con COVID-19: No se puede vivir una enfermedad sin la Eucaristía

A punto de morir, sacerdote enfrenta el COVID-19 de la mano de la Eucaristía…

Jesús V. Picón – publicado el 23/09/21

Juan Carlos Romero nació en Niquinohomo, lleva 18 años como sacerdote y 10 años desde que llegó a su primera parroquia, que es la parroquia de Cristo Rey. Es sacerdote diocesano, de la arquidiócesis de Managua. Se hizo mundialmente famoso por una imagen celebrando la Eucaristía en el hospital, ingresado por Covid-19. Aleteia ha querido hablar con él para conocer su historia y su situación actual.

-Padre Juan Carlos, ¿qué fue lo que pasó?, ¿quién le tomó la foto que se hizo viral por todos lados? Platíqueme un poco el contexto de por qué esa imagen.

-Sí. Dentro de mi amor a la Eucaristía se me hace muy difícil no estar celebrando; y, en medio de lo que estaba pasando, sentí la necesidad de celebrar la Misa, también porque durante ese momento, ese intervalo, ese lapso de tiempo de esos días bastante grave, falleció mi abuelita, falleció mi hermana y ayer falleció un primo hermano mío también.

Me sentía, pues, en la necesidad de celebrar la Misa, acompañar a mi familia y unirme también a la intención que estamos teniendo por la salud del cardenal Leopoldo Brenes, por monseñor Mata, por tantos sacerdotes que también “estamos pegados”, como decimos los nicaragüense, y por mis fieles; también lo estaba haciendo por mis fieles que están sufriendo el látigo de este virus.

Unido en el dolor a la Virgen María

-¿Cuándo se contagió, cómo se contagió y cuando se enteró? ¿Cómo ha sido esa noche oscura para usted de contagiarse del covid-19?

-Yo creo que la palabra “noche oscura” es clave, porque en el fondo no supe cómo me contagié; simplemente estaba con mis fieles y en mis tareas de dar clase y de hacer mis mandados de un lado para otro; pero de pronto apareció la tos, después la fiebre. Y un gran amigo mío, don Donald McGregor, me dijo: “Padre, estos síntomas no están bien; quiero que vayas a chequearte porque no estás bien”.

Ya después me fui a chequear, me dio positivo y avisé a mis superiores de que estaba dando positivo. No quise ser irresponsable de continuar así con mis fieles y dándomela de Supermán. Quise ser muy responsable y decirle a los fieles: “Estoy pegado y necesito entrar en el proceso de recuperación, en el proceso de medicación”. Y eso es lo que hoy estoy haciendo. Cuando puedo y me siento con un poco más de fuerza estoy celebrando la Misa; pero, desde luego, siempre pido autorización.

-¿Cuáles fueron los síntomas de esta enfermedad? ¿Qué información nos puede dar, ya que ha padecido en carne propia este contagio? ¿Cómo se sufre?

-Yo considero que hay varias cosas muy importantes. Primero, que místicamente uno tiene que unir este dolor, este sufrimiento al sufrimiento de Cristo, a los sufrimientos de la Virgen María.

Creo que fue una gracia para mí llegar, vivirlo en dos días muy especiales: uno, en el día de la Santa Cruz, la exaltación de la Santa Cruz y, dos, vivirlo el día de la Virgen Dolorosa. Fueron dos días muy plenos que los quise ofrecer místicamente a los dolores del Calvario.

Segundo, es una enfermedad en la que se hace pasar la película de tu vida, tu antes y después; es saber que estás en las manos de Dios, ante el recurso farmacéutico que muchas veces no hay; estamos en un momento bastante difícil en la cuestión del oxígeno, y los médicos se están saturando y el medicamento se está escaseando.

Y, desde luego, los síntomas: tos, fiebre, desánimo, falta de apetito, dolores de cabeza…; y eso va creciendo conforme el tiempo va pasando: los días clave son entre el 9, 10 y 11, cuando la saturación la mantienes o se te baja, y ahí es donde entra la necesidad de oxígeno, del cual ahorita estamos bastante escasos.

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó

-¿Usted en algún momento pensó en la muerte o ha estado pensando en la muerte?

-Sí. No te quiero negar que una cosa es hablar de la muerte desde el púlpito. Es fácil hablar de la muerte en una clase, es fácil hablar de la muerte cuando estás en Misa; pero hablar con la muerte es otra cosa.

Hablar con la muerte es saber que hay proyectos de por medio; que hay familia: tu mamá, tu papá, tus hermanos; que hay proyectos que tienes que dejar en tu parroquia… Todo aquello que nosotros podemos ver material. Y puede haber un momento en que la muerte se te convierta en una tristeza, en un miedo, en un terror.

Yo todavía estoy viviendo la secuela de pesadillas de sueño que me están dando a pesar del avance que estoy teniendo. Pero también, en algún momento clave, uno tiene que estar muy consciente: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó”; muy conscientes de que sólo somos unos turistas en esta vida y que en un momento va a llegar el tren a su destino y tenemos que bajarnos de ese tren y tenemos que saber qué es lo que llevamos en nuestra mano, qué hicimos en nuestra vida, cuál es el sentido que vimos en ese viaje en esta vida.

Es muy importante que nosotros, poco a poco, estemos preparados; porque, si no, creo que podemos enamorarnos mucho de las cosas materiales, y enamorarnos de las cosas materiales nos puede hacer muy difícil la agonía; creo que el Señor nos dio y que el Señor nos tiene que quitar las cosas.

No dejen solos a los enfermos

-¿El contagio de covid ha sido lo más difícil de su vida, o ha habido otros momentos más complicados? ¿Hubo un momento de su niñez, de su infancia, adolescencia o del sacerdocio que haya sido tan complicado como éste? ¿Y considera que esto ha sido un momento de purificación ante los ojos de Dios?

-Hay dos cosas que me ha tocado vivir en estos últimos 2 o 3 años. Primero, toda la etapa del 18 de abril..

-¿Qué pasó el 18 de abril?

-La parte política y social que vivimos un momento, en zonas donde había francotiradores, donde había miedo a un secuestro, miedo a una matanza. Eso fue el 18 de abril del 2018.

La segunda cosa que me ha tocado vivir además de esta enfermedad han sido acontecimientos más bien secundarios y que con la fe lo hemos superado; por ejemplo, nosotros tenemos como familia algo que nos pasa: que cuando muere un familiar de nosotros, va en cadena todo. Hace ya como 6 años se nos murieron 14 familiares, de muerte natural.

Pero aquí ha ido ya mezclado: familiares con covid, con enfermedades particulares, o vejez; pero creo que las pruebas siempre han estado ahí muy duras; creo que, cuando uno es amigo de Dios, hay que estar preparado porque Dios te prueba muy fuerte para ser un buen amigo. Dios es mi Amigo.

-¿Cuál es su mensaje para aquellos que están pasando el trance tan difícil de estar intubados, de estar en cama padeciendo la enfermedad del covid, con dolores y falta de respiración? ¿Qué mensaje les da usted a partir de su experiencia? ¿Cómo pasar este pasaje tan difícil para cada uno de los que están en cama?

-Muy importante tu pregunta porque, en primer lugar, es una de las mayores crisis, una de las mayores crisis que uno pasa.

Hay que pedir a los familiares que no lo dejen solo a uno; la enfermedad te lleva una crisis muy grande y fuerte, y uno se siente solo. Por eso pido a los familiares que siempre estén con uno.

Segundo, como sacerdotes debemos de tener a una segunda persona a quién ser obedientes, y esa persona es el médico. Hay que ser obedientes al médico; no dejarse conceptualizar porque soy el líder, porque soy el sacerdote, porque yo mando; eso sería antipedagógico, antiético. Necesitamos ser obedientes a los médicos; una vez un médico me dijo que el peor paciente que puede tener un médico es un sacerdote, porque dice que los sacerdotes no obedecemos. Necesitamos obedecer y cuidarnos mucho aunque ya la oxigenación esté bien.

Y pedirle a la gente, a nuestros fieles, que, por favor, oren mucho por nosotros. ¡Oren mucho por nosotros! Necesitamos, a través de la oración, fortalecer el misterio de la Cruz desde la enfermedad.

Pedirle a nuestros fieles que sean más conscientes, más prudentes. Estamos muriendo, la humanidad está muriendo. No podemos andar sin mascarilla, no podemos nosotros andar sin mascarilla en zonas donde podemos contaminarnos o podemos contaminar; pero, ante todo, todos lo vamos a lograr si somos obedientes y ponemos nuestra fe.

Es hora de que el que es evangélico pueda orar; que el que es católico pueda rezar de rodillas; que el que tenga otro credo lo pueda hacer. Es unir todas nuestra fuerzas, nuestras creencias, nuestras esperanzas a un único Dios, y decirle al Señor: “Aquí estamos”; y que esto nos lleve al arrepentimiento.
Esta enfermedad, Chucho, no es solamente por tenerla; creo que el mundo necesita nacer de nuevo. Necesita nacer de nuevo, y lo vamos a hacer nosotros.

Necesitaba estar con mi Amigo

-¿Por qué fue tan importante para usted celebrar la Eucaristía a pesar de sus fiebres, de su dolor, de su tos, de lo que padecía? ¿Por qué se sentaba usted al pie de la cama a celebrar? ¿Qué importancia o relevancia tenía para usted el sacramento de la Eucaristía?

-No se puede vivir una enfermedad o una crisis humana sin la Eucaristía. Necesitaba estar con mi Amigo. Porque sé que mi Amigo estaba ahí. No sólo es creer en la Eucaristía, sino que es hacer presente a la Eucaristía.

No fue una foto con motivos de hacer propaganda; fue una foto normal, que se tomó para poder decirle a mi familia y a mis amistades que estaba ofreciendo la Misa también por sus dolores y enfermedades.

Fue sin ninguna intención de hacerla propaganda. Pero si eso sirvió para alentar y motivar a tantos hermanos del covid, pues qué bueno. Si eso fue por ego, no lo creo, pero pido perdón por eso. Aferrémonos a la Eucaristía; que esto nos lleve a saber que sin Cristo nosotros no somos nada, que Él es el Pan vivo.

-¿Hay un antes y un después ante esta enfermedad que ha padecido? ¿Algo ha cambiado en usted?

-Es tener una vida nueva. Se me ha pasado mucho la pregunta: “Señor; ¿qué quieres de mí?”.

Es como nacer de nuevo. Yo tenía mis proyectos: soy capellán del Hospital Metropolitano; celebro 8 Misas; los días 24 y 31 de diciembre hacemos jornadas para regalar juguetes en las montañas de Nicaragua; hacemos jornadas para dar comida, víveres, a los de la tercera edad… ¡Muchísimos proyectos! ¡Muchos, muchos proyectos!

Pero ya le hice la pregunta a Dios: “Dios, ¿qué quieres más de mí?”. Y, bueno, no me ha contestado, pero ya me lo irá diciendo en el camino. A Dios siempre hay que preguntarle.

Una bendición muy especial

-Padre Juan Carlos, quisiera, para despedirnos, que nos diera una bendición especial para todos aquellos que están en riesgo de contagio o que ya están contagiados de covid 19; para que, a través de esta entrevista, les llegue esta bendición a todos.

-Claro.

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Padre, te damos gracias por la vida, por la existencia; gracias por lo que somos, Señor; por los sacramentos, por la fe.

En tus manos quiero poner a aquellos hermanos: mujeres, hombres, niños, jóvenes, adultos; a aquellos que creen y a los que no creen; te los pongo en tus manos para que Tú puedas sanar, para que Tú puedas liberar; para que Tú, Señor, puedas manifestarte, dar más oxígeno; para que pueda disminuir la inflamación de sus pulmones; para que su sangre no se esté coagulando.

Te pido, Señor, para que, ante todo, puedan mantenerse firmes en la fe; que se puedan mantener, Señor, al lado de sus familiares; que el calor humano no les falte; que la oración nuestra sea para ellos la fuerza, la fortaleza en medio de sus debilidades.

Bendice a estos hermanos que están haciendo este programa; te pido para que los protejas de todo contagio, que protejas a su familia; bendice a sus hijos, a su esposa; bendice, Señor, su trabajo. Y te pedimos que tu bendición se manifieste. Bendícelos a ellos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

(Fuente: Aleteia)

Cardenal advierte contra sacerdotes que afirman que sus Misas son más poderosas que otras

Cardenal advierte contra sacerdotes que afirman que sus Misas son más poderosas que otras

El Cardenal Onaiyekan durante su catequesis. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

No existen unas Misas más poderosas que otras, porque “toda Misa tiene un valor infinito ante Dios”. Así lo afirmó este jueves 9 de septiembre el Cardenal John Onaiyekan, Arzobispo Emérito de Abuja, Nigeria, en la catequesis que pronunció en el Congreso Eucarístico Internacional que se está celebrando en Budapest, Hungría.

El Cardenal advirtió que “en algunos lugares del mundo con frecuencia escuchamos que algunos sacerdotes afirman que poseen poderes especiales y que la Santa Misa que celebran son más poderosas que otras, con sus implicaciones monetarias para fieles devotos pero crédulos. Nada de esto tiene que ver con nuestra fe católica. Toda Misa tiene un valor infinito ante Dios”.

“Ese es el motivo por el que, con independencia de quién celebre la Misa, debe observar un mismo ritual, especialmente en lo que afecta a los elementos centrales de la Oración Eucarística”, explicó.

En es sentido, insistió en que “no importa quién sea el ministro. Si es el Papa, un Obispo o un sacerdote recién ordenado. Es Jesús el que está celebrando. Por lo tanto, debemos tener cuidado de no permitir ningún tipo de discriminación entre los sacerdotes como ministros de la Eucaristía”.

Asimismo, llamó a celebrar con respeto porque “la celebración de la Eucaristía es la recreación de lo que Jesús realizó en la Última Cena. Cuando nos reunimos en torno a la mesa de la celebración Eucarística, es Jesús el que está celebrando la Eucaristía”.

Destacó que “la liturgia católica no tiene espacio para extravagancias teatralizadas y representaciones creativas que a menuda rozan el entretenimiento vulgar que no es digno del culto cristiano”.

Recordó que “el sacerdote es un ministro humano que celebra en la persona de Cristo, siempre que esté adecuadamente ordenado y comisionado para hacerlo. Pero, junto con el sacerdote, toda la congregación se une también a la celebración de la Eucaristía, ya que la Eucaristía la celebra todo el cuerpo de Cristo, tanto su cabeza como sus miembros”.

“Es por ello por lo que el Concilio Vaticano II insiste en la participación activa de todos los que están presentes en la Misa. No acudimos a Misa para contemplar un espectáculo como espectadores. Vamos a Misa para participar en la acción sagrada en la que se recrea plena y completamente la comida eucarística de Jesús en la Última Cena”.

También enseñó que “es doctrina de la Iglesia que sólo un sacerdote válidamente ordenado puede consagrar la Sagrada Eucaristía, por lo que sólo un sacerdote válidamente ordenado puede actuar en la persona de Cristo, in persona Christi”.

“Esto significa que los ministros de las demás denominaciones cristianas, cuya ordenación sacerdotal no está reconocida por nuestra Iglesia, no pueden consagrar de forma válida la Sagrada Eucaristía, tampoco aunque siguieran correctamente todos los movimientos y rituales”, resaltó.

Todo comenzó en la Última Cena

En su catequesis, titulada “La Eucaristía, cumbre de nuestra vida cristiana y fuente de toda nuestra esperanza”, el Cardenal Onaiyekan señaló que “la Eucaristía es objeto de nuestra fe”, y aseguró que “sólo podemos llegar a saber algo sobre el Sacramento si estamos dispuestos a someter nuestra mente, nuestro corazón y voluntad a lo que la revelación de Dios nos ha dado a conocer sobre su acción de amor por nosotros en este sacramento”.

Recordó que “en la Eucaristía tenemos la presencia real de Dios entre nosotros. Por supuesto, Dios siempre está presente con nosotros todo el tiempo y en todo lugar. Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la presencia física histórica de Dios en nuestro mundo. Esta es la base de la presencia real de Dios en Cristo en la Sagrada Eucaristía”.

Explicó que “todo comenzó en la Última Cena, cuando Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: ‘Esto es mi cuerpo’. E hizo lo mismo cuando tomó el cáliz lleno de vino y dijo: ‘Esta es mi sangre’”.

“Debido a que Jesús está verdaderamente presente en los elementos eucarísticos, la Eucaristía no es sólo para ser comida, sino también para ser adorada”, detalló.

“Jesús está verdaderamente presente durante la celebración de la Santa Eucaristía. Pero la presencia real de Jesús no deja elementos eucarísticos después de la Misa. Mientras los materiales de los elementos estén ahí, también lo está todo el Cuerpo y la Sangre de Cristo”.

Además, hizo hincapié en que “la presencia real de Jesús en la Eucaristía tiene implicaciones no sólo para nosotros que creemos en ella y la celebramos. Lo que se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Cristo son los ‘frutos de la tierra y del trabajo del hombre’. De alguna manera, toda la creación se eleva por el hecho de que estos objetos creados, colocados sobre el altar, por invocación del Espíritu Santo, se conviertan en el cuerpo y la sangre de Cristo”.

“Aunque ahora tenemos la celebración de la Eucaristía según una variedad de ritos, el corazón de la Eucaristía permanece igual. De la misma manera, todavía hoy, aun manteniendo el corazón de la celebración eucarística, la Iglesia fomenta la adaptación de la celebración según la diversidad de culturas y épocas. Así, la celebración de la Eucaristía se ha convertido en un objeto muy importante de la inculturación de la liturgia, de la que se ha hablado tanto”.

Sin embargo, advirtió contra los peligros de poner el acento en la inculturación: “No debemos olvidar que, con independencia de lo que hagamos con la inculturación, no debe ser una simple o primaria promoción de nuestra cultura, aunque eso también es importante. Más bien, el objetivo principal debe ser asegurar que el corazón del mensaje y el significado de la Eucaristía puedan transmitirse con mayor claridad a los pueblos de diferentes culturas y épocas”.

Por otro lado, indició que “en la Sagrada Eucaristía tenemos una unión íntima con Jesucristo, el hijo de Dios Padre, por medio de la acción del Espíritu Santo. En otras palabras, tenemos una unión íntima con la Santísima Trinidad. Por medio de la Sagrada Eucaristía, Dios no solo viene a nosotros, sino que Dios vive en nosotros y nosotros en Él”.

Asimismo, insistió en la necesidad de acudir a la comunión en un estado espiritual de gracia: “Forma parte de la doctrina católica que la Sagrada Eucaristía también es medicinal. Ya que nos limpia de los pecados veniales y nos protege contra los pecados mortales. Dicho esto, también forma parte de la doctrina de la Iglesia que nadie que sepa que se encuentra en estado de pecado grave que lo aleje del amor de Dios, debe acercarse a recibir la Sagrada Comunión. Primero debe acercarse al sacramento de la reconciliación con Dios por medio de la confesión. La doctrina de la Iglesia no ha cambiado en esto”.

Sin embargo, “desafortunadamente, lo que vemos es una corriente general de personas que acuden a comulgar en Misa sin preocuparse de si están en un correcto estado espiritual para recibirla”.

Por ello, “es deber de los pastores recordar a los fieles esto, sin introducir exageraciones innecesarias en el asunto. Es también deber de los pastores facilitar el acceso a los fieles a la confesión”.

“El caso más común es respecto al estado matrimonial”, reconoció. “Considerados por la ley de la Iglesia como irregulares y que, por lo tanto, deben mantenerse alejados de la Sagrada Comunión, son, por ejemplo, aquellos que viven juntos en concubinato abierto o secreto, sin el sacramento del matrimonios, y aquellos que se han casado, divorciado y vuelto a casar sin pasar por el proceso de nulidad canónica”.

“Pero debemos ser conscientes de que no sólo las cuestiones sobre el matrimonio irregular pueden hacer que un católico no sea apto para recibir la comunión. Cualquiera que se encuentre en una vida inmoral de forma estable debería decidir mantenerse alejado hasta que pueda cambiar su situación”.

También, “una situación reciente que ha generado gran debate es la de la responsabilidad de los políticos católicos de respetar las leyes de la Iglesia en sus decisiones políticas, especialmente en lo que respecta al pecado grave del aborto”.

Por desgracia, “por muy grave que sea el pecado de aborto, se ha legalizado de forma general y ha pasado a considerarse como algo normal en varios lugares, especialmente en las llamadas naciones ‘desarrolladas’”.

No obstante, “la posición de la Iglesia católica, que insiste de forma clara en que el aborto es ‘la matanza de niños inocentes no nacidos’, continúa manteniéndose. Cualquier católico que cometa un aborto o que coopere en la práctica de un aborto, debe saber que ha cometido un asesinato y debe mantenerse alejado de la Sagrada Comunión, a menos, y hasta, que haya acudido a la confesión”.

En el caso concreto de los católicos con responsabilidad política, “si votar una ley inmoral, incluso en un estado secular, equivale a convertirse en cómplice de un crimen, entonces estaríamos ante una decisión moral incompatible con recibir la sagrada comunión”.

“Pero, desde un punto de vista pastoral, no está tan claro que, si dicha persona se presenta a comulgar, debamos negarnos públicamente a darle la comunión, provocando así un gran alboroto y escándalo”, planteó.

(Fuente: Aciprensa)

Un cura habla de los «milagros» de las vigilias de sanación: la Adoración al Santísimo es el centro

Un cura habla de los «milagros» de las vigilias de sanación: la Adoración al Santísimo es el centro

En estas vigilias de sanación el punto central es la adoración al Santísimo Sacramento

Son cada vez más numerosas las parroquias que están impulsando la adoración eucarística, algunas de ellas incluso de manera perpetua. Donde se da, los beneficios para los fieles que acuden e incluso para los vecinos del barrio son palpables, tal y como muestran los testimonios.

La exposición del Santísimo también tiene una especial relevancia en las vigilias de oración por los enfermos y los que sufren, en las que se da el don de curación. Estas celebraciones también van creciendo y el padre Alain-Marie Ratti recuerda que “la oración por los enfermos siempre ha existido, pero es cierto que la Iglesia parece redescubrirla en estos días”. Y esto es gracias, en buena parte, a los grupos carismáticos que han ido surgiendo en las últimas décadas por todo el orbe católico.

La revista Famille Chretienne ha publicado un reportaje sobre estas vigilias ante las numerosas gracias e incluso milagros que se han producido en ellas. En concreto, se centra en la conocida noche de Rafael (Dios sana) que se celebra en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Melun, localidad cercana a París.

El sacerdote Ratti es el que ha puesto en marcha estas vigilias y afirma que “es el Espíritu Santo y la Virgen María quienes me han embarcado en esta maravillosa aventura”.

El sacerdote Alain-Marie Ratti preside las noches de Rafael, en las que se han concedido ya numerosas gracias

«Transformó totalmente mi vida espiritual»

Este mismo sacerdote afirma que él mismo se benefició de una gracia sanadora durante una peregrinación a Medjugorje hace unos años. “Transformó totalmente mi vida espiritual, mi ministerio”, confiesa.

A la vuelta de aquella peregrinación y con el apoyo de su obispo, Jean-Yves Nahmias, titular de Meaux, fue madurando la idea de ponerlo en práctica en la diócesis. Y finalmente lo hizo, e incluso el obispo ha asistido a una de estas vigilias.

“Nuestras celebraciones están abiertas al máximo, todos pueden venir, creer o no creer. ¡Vamos, que no preguntamos nada!”, cuenta este sacerdote, que preside esta oración de sanación ante una iglesia abarrotada.

Esta celebración comienza con una canción de alabanza, después se produce la proclamación de la palabra de Dios, seguida de una predicación. “La cumbre de la tarde –afirma el padre Ratti- es la adoración del Santísimo Sacramento”.

Es en este momento cuando se producen las sanaciones, emocionales, sociales, psíquicas e incluso físicas. Así, además de milagros físicos existen gracias por un puesto de trabajo nuevo, paz interior tras una violación, reconciliaciones en una familia, o la llegada de un embarazo muy esperado…Las gracias pueden ser de lo más diversas.

«Nunca sé lo que va a pasar»

En el momento en el que el sacerdote se desplaza con la custodia que lleva el cuerpo de Cristo por toda la iglesia “nunca sé lo que va a pasar, no tengo ni idea”.

La música acompaña la oración, marcada por momentos de silencio. Mientras tanto, el padre Ratti, con los ojos cerrados, lleva la custodia. “Recibo movimientos espirituales. ¡Nunca había experimentado eso! Para mí, es un descubrimiento desde hace año y medio. Avanzo, vuelvo, voy a la derecha, a la izquierda, ‘planto’ el Santísimo Sacramento a la gente, aquí o allá, donde me siento atraído”.

Es entonces cuando se puede producir la sanación física o espiritual, o simplemente, que no es poco, la fuerza para seguir abrazando la Cruz.

Algunos ‘milagros’ concretos

Entre las cientos de personas que acuden están aquellos que han sido curados o han recibido alguna gracia especial y que desean dar gracias a Dios. Entre las asistentes se encontraba Arlette, una mujer de 59 años que sufría una extraña enfermedad que afirma que sólo 12 personas padecen en el mundo.

“Sentía mucho dolor, estrangulación y parálisis de la lengua, el paladar y todo el lado derecho de la garganta”. No podía comer, beber ni hablar y asegura que “me estaba consumiendo, no había solución”.

Vigilia de sanación

Con este panorama acudió a la vigilia de oración por los enfermos que se celebró en marzo de 2016 en esta iglesia francesa. Afirma que dos días después de postrarse ante el Santísimo aquel día sentí una presencia y como una voz le decía: “estás curada”. Aquellas convulsiones no regresaron y pudo volver a comer y aprender a hablar nuevamente.

«Jesús me salvó»

Los médicos confirmaron la curación pero no pudieron explicar cómo había sucedido. “Jesús me salvó”, respondió ella.

Entre los asistentes también estaba Florien, un joven de 24 años. Acude a todas las noches de Rafael para dar gracias a Dios por la milagrosa curación de su padre, que acudió a esta vigilia el pasado mes de mayo.

En un año había sufrido tres ictus, lo que le había dejado inmóvil. Desde aquella vigilia, su padre ha recuperado todas sus facultades y hace vida como antes de sufrir los ataques..

El primer llamamiento es a la conversión y luego el Señor puede dar la gracia de la sanación de sufrimientos, enfermedades, odios…Y frente a los escépticos o los temerosos ante estos dones, el padre Ratti se limita a citar a Santa Bernardita de Lourdes: “Me ha encargado decírtelo, no hacerte creer”.

(Publicado originariamente en ReL en diciembre de 2017)

(Fuente: Religión en libertad)

10 consejos de los santos para amar la Eucaristía

10 consejos de los santos para amar la Eucaristía

La Iglesia siempre ha destacado la presencia real del Señor en el Sacramento de la Eucaristía y durante siglos ha animado a amar este gran milagro del amor de Dios.

A continuación, 10 consejos de los santos sobre la Eucaristía:

1. San Francisco de Asís

«Cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Misa”.

2. San Alfonso María de Ligorio

«Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día”.

3. San Francisco de Sales

«La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado».

4. San Luis María Griñón de Monfort

«Antes de la Comunión… suplica a esta bondadosa Madre que te preste su corazón para recibir en él a su Hijo con sus propias disposiciones”.

5. Santa Teresa de Jesús (o de Ávila)

«Acabando de recibir al Señor, pues tenéis la misma persona delante, procurad cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, y miraros al corazón”.

6.- El Cura de Ars, San Juan María Vianney

“Si supiéramos el valor del santo sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella”.

7. Santa Teresita de Lisieux

“Recordé haber oído decir que el día de la primera comunión se alcanzaba todo lo que se pedía. Aquel pensamiento me consoló y, aunque todavía no tenía más que seis años, me dije para mí: ‘el día de mi primera comunión rezaré por mi pobre’”.

8. San Juan Pablo II

“Queridos hermanos y hermanas: debemos sentirnos interpelados por las necesidades de tantos hermanos. No podemos cerrar el corazón a sus peticiones de ayuda. Y tampoco podemos olvidar que ‘no solo de pan vive el hombre’. Necesitamos el ‘pan vivo bajado del cielo’. Este pan es Jesús. Alimentarnos de él significa recibir la vida misma de Dios, abriéndonos a la lógica del amor y del compartir”.

9. Santa Catalina de Siena

“¡Oh Caridad inestimable! Te quedaste con nosotros como alimento, mientras somos peregrinos en esta tierra, para que no desfallezcamos por el cansancio, sino que fortalecidos por ti, alimento celestial, sigamos el camino”.

10. Don Bosco (San Juan Bosco)

“Queridos jóvenes, ¿queremos estar contentos y alegres? Amemos con todo el corazón a Jesús Sacramentado».

(Fuente: Aciprensa)

Papa Francisco celebrará Misa en el Vaticano por la IV Jornada Mundial de los Pobres

Papa Francisco celebrará Misa en el Vaticano por la IV Jornada Mundial de los Pobres

El Papa Francisco con personas pobres en 2019. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco celebrará una Misa con personas necesitadas en el Vaticano el próximo Domingo con ocasión de la IV Jornada Mundial de los pobres que tiene por tema: “Tiende la mano al pobre”.

La Eucaristía se llevará a cabo en el interior de la Basílica de San Pedro el 15 de noviembre y las lecturas serán proclamadas por personas pobres.

Sin embargo, a esta Misa podrán participar simbólicamente solamente 100 invitados debido a las restricciones sanitarias causadas por el COVID-19.

Según indicó este 12 de noviembre el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, las 100 personas que estarán simbólicamente presentes en la Basílica de San Pedro representan “a todos los pobres del mundo que, en este día, necesitan especialmente la atención y la solidaridad de la comunidad cristiana” y junto a ellos estarán presentes algunos voluntarios y benefactores.

Además, Mons. Rino Fisichella describió que “los tradicionales signos realizados en los años anteriores han sido suspendidos para cumplir con la normativa vigente, me refiero en particular al ambulatorio médico en la Plaza de San Pedro y al almuerzo con 1500 pobres junto al Papa en el Aula Pablo VI”.

Sin embargo, la autoridad vaticana destacó que la pandemia “no impidió que se realizaran signos concretos para esta Jornada” ya que continúa la asistencia sanitaria y se realizará el envío de alimentos a 5.000 familias necesitadas.

La clínica móvil localizada abajo de la columnata de San Pedro, organizada por la Limosnería Apostólica, realiza análisis médicos “a los pobres que deben tener acceso a los dormitorios o a los que quieren volver a su patria”. El horario de apertura de esta clínica móvil gratuita es de 8:00 a.m. a 2:00 p.m. y en las últimas dos semanas, ha realizado 50 pruebas al día.

Del mismo modo, Mons. Fisichella señaló la generosidad de algunos benefactores que ha permitido realizar “algunos signos muy simples pero que expresan la cercanía y la atención del Papa Francisco en esta coyuntura”.

En primer lugar, el Dicasterio vaticano ha organizado el envío de 5.000 cajas con alimentos de primera necesidad a las familias de 70 parroquias de Roma “que, especialmente en este período, se encuentran en dificultades” y describió que cada paquete contiene pasta, arroz, puré de tomate, aceite, sal, harina, café, azúcar, mermelada, atún, galletas, chocolate, además de mascarillas quirúrgicas y una tarjeta con una oración del Papa Francisco.

También, se repartirán 2.5 toneladas de pasta a las diversas casas hogares y asociaciones caritativas que trabajan en favor de los numerosos pobres presentes en la ciudad y que son asistidos por tantas realidades eclesiales.

Asimismo, han enviado 350.000 mascarillas quirúrgicas para 15.000 estudiantes de la periferia de Roma para apoyar en ese gasto a las familias y “al mismo tiempo, quiere ser una invitación a los jóvenes estudiantes para que no subestimen los riesgos de la pandemia sobre todo con comportamientos que podrían perjudicar a las personas ancianas una vez que regresen a la familia”.

Por último, el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización destacó que la Jornada Mundial de los Pobres “aunque limitada en las iniciativas, sigue siendo una cita a la que las diócesis del mundo miran para mantener vivo el sentido de atención y fraternidad hacia las personas más marginadas y desfavorecidas”.

Por ello, Mons. Fisichella recordó el subsidio pastoral que se preparó para ayudar a las parroquias y a las diferentes realidades eclesiales del mundo porque es “un instrumento eficaz para que la Jornada no se limite solo a las iniciativas caritativas, sino que éstas sean sostenidas por la oración personal y comunitaria que nunca puede faltar para que el testimonio sea pleno y eficaz”.

El subsidio está disponible en seis idiomas: italiano, español, francés, inglés, portugués y polaco. Para descargar el texto en español, haga click aquí.

(Fuente: Aciprensa)

Carlo Acutis: Este es el milagro que lo hará beato

Carlo Acutis: Este es el milagro que lo hará beato

Matheus, el niño sanado milagrosamente por intercesión de Carlo Acutis. Crédito: Danielle Valentim (Campo Grande News)

Carlo Acutis, el ciberapóstol de la Eucaristía, será beatificado este 10 de octubre en Asís (Italia), gracias a un milagro obrado por su intercesión en Brasil, donde un niño resultó curado de una grave enfermedad.

El niño del milagro se llama Matheus. Él padecía una malformación congénita conocida como páncreas anular. Su madre, Luciana Vianna, rezó durante cuatro años por su sanación.

Según la prensa brasileña, la madre se preguntaba durante las Misas por qué se mencionaban a santos con milagros realizados hace más de cien años. “La Iglesia necesita santos actuales”, le decía a un amigo sacerdote, el P. Marcelo Tenorio.

“¿Dónde están los inmensos milagros que impresionaron a la gente?”, fue una de las preguntas que Luciana le hizo al P. Tenorio. Cuando Matheus, su hijo menor, estaba a punto de cumplir cuatro años y su vida corría peligro, los médicos le dijeron que debía recurrir a toda su fe.

Luciana rezó varias novenas para pedir la sanación de su hijo, pero “no era suficiente, me di cuenta de que necesitaba rezar todos los días». La madre siguió rezando en la pequeña capilla levantada en la parte trasera de la casa y en el altar que hizo en su habitación, pidiendo que algún día Matheus se pudiera alimentar solo.

A los tres años y medio de edad, el niño pesaba solo nueve kilos y “se alimentaba de una sustancia que llamábamos leche”, pero que era un batido con proteína y vitaminas, pues su “cuerpo no tenía tiempo suficiente para absorberlo, (ya que el batido) solo estaba unos minutos en el estómago”.

El milagro

Mientras Luciana seguía rezando por su hijo, el P. Tenorio se enteró por Internet de la vida de Carlo Acutis.

En declaraciones a Famiglia Cristiana, el postulador de la causa de beatificación, Nicola Gori, dijo que el sacerdote brasileño contactó con Antonia Salzano, la madre del futuro beato y con ocasión de un nuevo aniversario de la muerte de Carlo, el P. Tenorio “propuso a la comunidad algunas jornadas de oración”, relató el postulador.

“El 12 de octubre de 2013, a siete años de la muerte de Carlo, un niño, afectado por una malformación congénita (páncreas anular), llegado su turno de tocar la estampita del futuro beato, expresó un singular deseo, como una oración: ‘Quisiera poder no vomitar más’. Inmediatamente comenzó la curación, al punto que la morfología del órgano en cuestión cambió”, afirmó el postulador.

Luciana dijo que cuando se enteró de que la reliquia estaría en la parroquia, vio la oportunidad para pedirle al “nuevo santo” el milagro con el que tanto soñó. “El cura dijo que quien necesitaba un milagro debía pedírselo a Carlo, porque para convertirse en santo necesitaba un encargo. Era lo que faltaba”, recordó.

Entonces la madre comenzó a dedicar novenas al adolescente italiano hasta el día de la Misa en la que estaría la reliquia. “Siempre tuve la costumbre de besar las reliquias de los santos, pero para explicarle a Matheus lo que significaba, le conté una historia. Él solo dijo ‘lo entendí’ y yo no dije nada más”.

Así, en la Misa, cuando le llegó el turno a Luciana, ella se encontraba en el pasillo de la iglesia acompañada de su padre, quien pidió llevar a Matheus en sus brazos. Mientras se acercaba a la reliquia, el abuelo del niño se inclinó para besar la reliquia, pero Matheus puso su brazo para detenerlo.

Al niño le habían explicado que la petición se hacía en el corazón, pero él pidió en voz alta dejar de vomitar. El sacerdote me preguntó qué era eso y me quedé sin respuesta, dijo la madre.

Cuando Luciana preguntó a su hijo qué había pedido, Matheus la sorprendió respondiendo que ya estaba curado gracias a Carlo Acutis. Ya en casa, el niño pidió comer y le preguntó a su hermano cuál era la mejor comida que había probado. Los dos eligieron arroz, frijoles, bistec y papas fritas.

La mamá le sirvió la cantidad que come un adulto, creyendo que no lo terminaría, pero Matheus acabó su ración y pidió más. Luciana esperó a que el niño vomitara la comida, pero eso no sucedió.

La madre esperó un mes hasta estar segura de que su hijo podría comer normalmente. Luego volvió donde los médicos y estos le dijeron que su crecimiento no sería “de la noche a la mañana”, ya que el organismo no había crecido en el momento adecuado como otros niños. «Los médicos me explicaron que permanecería delgado por un tiempo, pero ya estaba ganando altura» y peso.

Luciana ve en el milagro una oportunidad para evangelizar. “Antes, ni siquiera usaba mi teléfono celular, era reacia a la tecnología. Carlo cambió mi forma de pensar, era conocido por hablar de Jesús en Internet, y me di cuenta que mi testimonio sería una forma de evangelizar y dar esperanza a otras familias. Hoy entiendo que todo lo nuevo puede ser bueno, si lo usamos para bien”, afirmó.

Debido a la pandemia del coronavirus y el cierre de fronteras, Matheus y su familia no han podido viajar a Italia para asistir a la ceremonia de beatificación.

(Fuente: Aciprensa)

¿Cómo dar toda su dimensión de fiesta al domingo en familia?

¿Cómo dar toda su dimensión de fiesta al domingo en familia?

Liderina | Shutterstock

Con frecuencia, el domingo es sinónimo de aburrimiento. Sin embargo, el Día del Señor ha de ser un tiempo de descanso, fiesta y santificación.

Con demasiada frecuencia, el domingo es sinónimo de aburrimiento. Por eso conviene tomar medios concretos que hagan del Día del Señor un verdadero tiempo de descanso, de fiesta y de santificación.

Todos necesitamos un respiro. “La alternancia entre trabajo y descanso, propia de la naturaleza humana, es querida por Dios mismo”, decía san Juan Pablo II en su carta apostólica Dies Domini, el 31 de mayo de 1998.

Las vacaciones, como los días de reposo semanal, son valorados por todos: no hay más que ver el buen humor que reina a la salida de las oficinas en el fin de semana… Pero cuidado con no confundir el “fin de semana” con el domingo.

El descanso dominical, en efecto, es mucho más que un simple momento de relajación. Además, si no fuera más que eso, bien podría tener su lugar en otro día de la semana; ¿Por qué el domingo, después de todo, y no el lunes o el miércoles?

¿Por qué el domingo? 

El domingo es el día de la Resurrección y la Resurrección es lo que da sentido a todo lo que vivimos en la Tierra. Descansar el domingo no es solamente dejar de trabajar, es, de un modo más profundo, ponerse en la buena dirección: la del Reino. El domingo devuelve a nuestra vida su dimensión vertical, mientras que el “fin de semana” sólo ofrece una perspectiva horizontal.

El reposo del domingo es un acto de Fe y de Esperanza. No siempre es fácil detenernos, hacer como si no tuviéramos documentación retrasada o una contabilidad que poner al día. Pero el domingo nos es dado para buscar primero el Reino, con la certidumbre de que “el resto se nos dará por añadidura”. Dejar nuestro trabajo a un lado es manifestar de forma concreta nuestra confianza en Dios. Es reconocer que todo nos viene de Él, que nuestro trabajo es una participación en su obra de Creador y que, sin Él, no podemos hacer nada. No tengan miedo, nos repite el Santo Padre. No tengan miedo de dar su tiempo a Cristo.

El domingo, día de fiesta

El domingo debería ser, por excelencia, el día de la alegría: alegría de celebrar a Jesús resucitado verdaderamente presente entre nosotros, alegría de la Resurrección a la que todos estamos llamados, alegría de saber que toda nuestra vida terrestre es un camino hacia el Reino y que, de domingo en domingo, la Iglesia avanza hacia el último día del Señor, el domingo eterno.

Sin embargo, si el reposo dominical tiene mala prensa, es porque la mayoría de los domingos están llenos de retraimiento y aburrimiento. Es urgente que inventemos los domingos de fiesta, que encontremos un medio de vivir en parroquia, en familia, entre amigos, domingos marcados por la simplicidad y la dicha. Y que el domingo no sea nunca ese día vacío que temen tantas personas aisladas.

En el corazón del domingo está la Eucaristía. Participar en la misa todos los domingos no es un lujo reservado a quienes no tienen nada mejor que hacer, ni una opción destinada a personas piadosas: es una necesidad vital.

Desde los primeros siglos, los cristianos sintieron la “necesidad interior” de reunirse cada domingo para celebrar la Eucaristía, a veces incluso poniendo en peligro su vida.

“Sólo más tarde, ante la tibieza o negligencia de algunos, ha debido explicitar el deber de participar en la Misa dominical. La mayor parte de las veces lo ha hecho en forma de exhortación, pero en ocasiones ha recurrido también a disposiciones canónicas precisas” (san Juan Pablo II, carta apostólica Dies Domini, 31 de mayo de 1998, § 47).

Dicho de otra forma, la Iglesia debió anunciar claramente que la participación en la misa dominical es una obligación seria, un acto esencial del que depende nuestra vida espiritual. Si la Iglesia nos invita a santificar el domingo es porque lo necesitamos. No demos de lado este regalo.

Christine Ponsard

(Fuente: Aleteia

Reiniciamos las misas presenciales de lunes a viernes a las 6:00 de la tarde

Reiniciamos las misas presenciales de lunes a viernes
a las 6:00 de la tarde

Les informamos que, debido al cambio en el Toque de Queda hoy, lunes 28 de septiembre, reanudamos las misas presenciales, de lunes a viernes a las 6:00 de la tarde. El horario de la mañana continúa igual, de lunes a sábado a las 6:30 a. m. Los domingos, tenemos misas a las 7:00, 9:00 y 11:00 a. m., esta última vuelve así a su horario regular.

Las transmisiones de las Eucaristía, nuestras y de otras parroquias, serán de lunes a sábado a las 6:00 p. m., y los domingos a las 11:00 a. m.; como siempre, a través de nuestro canal de You Tube. 

¡Dios los bendiga!

Así fue la última Misa del Padre Pío pocas horas antes de morir [VIDEO]

Así fue la última Misa del Padre Pío pocas horas antes de morir [VIDEO]

El 22 de septiembre de 1968 San Pío de Pietrelcina, conocido como el Padre Pío, celebró su última Misa pocas horas antes de morir. La Eucaristía fue registrada en video.

El santo fraile capuchino tenía algunos problemas de salud, pero pese a su debilidad y cansancio, continuaba celebrando la Misa a diario y escuchaba cerca de 50 confesiones en cada jornada.

El 22 de septiembre de 1968, un día después del 50° aniversario de haber recibido los estigmas de Cristo, el Padre Pío debía celebrar la Misa Solemne para los peregrinos pero, debido a que estaba muy cansado, les pidió a sus superiores celebrar una Misa Menor. Sin embargo, al ver el número de peregrinos, decidió proseguir con su plan original de celebrar la Misa Solemne. Esta es la Misa que se ve en el video.

La causa de su muerte fue un ataque al corazón. Los que estaban presentes dijeron que cuando falleció se sanaron inmediatamente las heridas de los estigmas.

El Padre Pío, cuyo nombre de bautizo es Francesco Forgione, nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina (Italia) en el seno de una familia católica. Cuando tenía 15 años se unió a los Frailes Capuchinos. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910, a los 23 años.

Durante su vida se le atribuyeron muchos milagros como diversas sanaciones. Se decía también que podía leer las almas, levitar y bilocarse.

Su cuerpo permaneció incorrupto hasta años después de su muerte y fue enviado a Roma en febrero del 2016 como parte de las actividades del Jubileo de la Misericordia. San Juan Pablo II, que llegó a conocerlo, lo canonizó en 2002.

(Fuente: Aciprensa)