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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

¿Por qué Jesús se bautizó? El Papa Francisco responde

¿Por qué Jesús se bautizó? El Papa Francisco responde

El Papa Francisco en el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media

En la fiesta del Bautismo del Señor, el Papa Francisco explicó por qué Jesucristo se bautizó en el río Jordán ya que, al ser Dios, no necesitaba hacerlo.

Antes de dirigir el rezo del Ángelus este domingo 10 de enero, el Santo Padre reflexionó en el relato del Evangelio que describe el Bautismo del Señor en el río Jordán, hecho que marca el inicio de la vida pública de Jesús.

“Jesús es Dios ¿Pero por qué se hace bautizar? El bautismo de Juan consistía en un rito penitencial, era un signo de la voluntad de convertirse, de ser mejores, pidiendo perdón por los propios pecados. Realmente Jesús no lo necesitaba. De hecho, Juan Bautista trata de oponerse, pero Jesús insiste. ¿Por qué? Porque quiere estar con los pecadores: por eso se pone en la fila con ellos y cumple su mismo gesto”, señaló el Papa.

En esta línea, el Santo Padre destacó que Jesús se bautizó “con la actitud del pueblo, con la actitud de la gente que, como como dice un himno litúrgico, se acercaba ‘con el alma desnuda y con los pies desnudos’. El alma desnuda, es decir sin cubrir nada, así, pecador. Este es el gesto que hace Jesús y baja al río para sumergirse en nuestra misma condición”.

“Bautismo, de hecho, significa precisamente ‘inmersión’. En el primer día de su ministerio, Jesús nos ofrece así su ‘manifiesto programático’. Nos dice que no nos salva desde lo alto, con una decisión soberana o un acto de fuerza, un decreto, sino viniendo a nuestro encuentro y tomando consigo nuestros pecados”, explicó el Papa.

En este sentido, el Pontífice añadió que “es así como Dios vence el mal del mundo: bajando y haciéndose cargo” y agregó que “es también la forma en la que nosotros podemos levantar a los otros: no juzgando, no insinuando qué hacer, sino haciéndonos cercanos, compadeciendo, compartiendo el amor de Dios”.

“La cercanía es el estilo de Dios hacia nosotros; Él mismo lo dice a Moisés: ‘piensen: ¿cuál pueblo tiene tan a sus dioses así de cerca como ustedes me tienen a mí:’. La cercanía es el estilo de Dios hacia nosotros”, advirtió.

Además, el Papa destacó que “después de este gesto de compasión de Jesús, sucede algo extraordinario, los cielos se abren y se desvela finalmente la Trinidad” y recordó la narración del Evangelio de San Marcos que describe cuando “el Espíritu Santo desciende en forma de paloma y el Padre dice a Jesús: ‘Tú eres mi Hijo muy querido’”.

De este modo, el Santo Padre afirmó que “Dios se manifiesta cuando aparece la misericordia” y añadió: “no se olviden de esto ¿eh? Dios se manifiesta cuando aparece la misericordia, porque ese es su rostro”.

“Jesús se hace siervo de los pecadores y es proclamado Hijo; baja hacia nosotros y el Espíritu desciende sobre Él. Amor llama amor. Vale también para nosotros: en cada gesto de servicio, en cada obra de misericordia que realizamos Dios se manifiesta y fija su mirada en el mundo. Y esto vale para nosotros”, dijo el Papa.

Asimismo, el Pontífice subrayó otra enseñanza y animó a recordar que “antes de que hagamos cualquier cosa, nuestra vida está marcada por la misericordia que se ha fijado sobre nosotros” y añadió que “¡hemos sido salvados, pero gratuitamente, la salvación es gratis! El gesto gratuito de misericordia de Dios hacia nosotros”.

“Sacramentalmente esto se hace en el día de nuestro Bautismo, pero también aquellos que no son bautizados reciben la misericordia de Dios, siempre, porque Dios está allí, espera, espera que se abran las puertas del corazón, se acerca, me permito decir, ‘nos acaricia’ con su misericordia”, expresó el Papa.

Grandeza de la vida cotidiana

Por último, el Santo Padre señaló que la celebración del Bautismo del Señor da “un bonito mensaje para nosotros: nos revela la grandeza de lo cotidiano, la importancia a los ojos de Dios de cada gesto y momento de la vida, también el más sencillo y también el más escondido” porque “dejamos hace pocos días, a Jesús niño visitado por los Magos; ahora lo encontramos como adulto en la orilla del Jordán”.

En esta línea, el Papa destacó que “la Liturgia nos hace realizar un salto de unos treinta años, treinta años de los que sabemos una cosa: fueron años de vida escondida, que Jesús pasó en familia, algunos antes en Egipto como migrante para huir de la persecución de Herodes, los otros en Nazaret aprendiendo el oficio de José, en familia obedeciendo a los padres, estudiando y trabajando”.

“Impresiona que el Señor haya pasado así la mayor parte del tiempo en la Tierra, viviendo la vida de todos los días, sin aparecer. Pensemos que según los Evangelios fueron tres años de predicaciones, milagros de muchas cosas, tres, y todos los otros de vida oculta en familia”, invitó el Papa.

Finalmente, el Santo Padre dijo “que la Virgen, a la que ahora rezamos, nos ayude a custodiar nuestra identidad bautismal, es decir la identidad de ser ‘misericordiados’, que está en la base de la fe y de la vida”.

(Fuente: Aciprensa)

Solemnidad de la Epifanía del Señor

Solemnidad de la Epifanía del Señor

El Verbo hecho carne que ha plantado su tienda entre nosotros, muestra que si el día 25 de diciembre acudían los pastores del pequeño pueblecito a adorarle, hoy se pone de relieve la universalidad de la Fe, que viene a todos los hombres. La Sagrada Escritura dice en el Antiguo Testamento que los reyes de Saba y Arabia llegan trayendo regalos. Y San Pablo, en sus Cartas señalará que también los gentiles son coherederos de la Gloria que se nos ha manifestado.

El Dios hecho Hombre se ha mostrado a los demás países de la tierra, sirviéndose de una estrella. Los Magos se llenan de alegría después de que la propia señal del Cielo les guía hasta la meta que buscaban. Serán también los Santos Padres de la antigüedad y, sobre todo, San Beda el Venerable, quienes dirán que estos tres personajes venidos de lejanas tierras representan a la totalidad de la humanidad y a las distintas razas existentes.

Hoy, el profeta Isaías nos anima: «Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti» (Is 60,1). Esa luz que había visto el profeta es la estrella que ven los Magos en Oriente, con muchos otros hombres. Los Magos descubren su significado. Los demás la contemplan como algo que les parece admirable, pero que no les afecta. Y, así, no reaccionan. Los Magos se dan cuenta de que, con ella, Dios les envía un mensaje importante por el que vale la pena cargar con las molestias de dejar la comodidad de lo seguro, y arriesgarse a un viaje incierto: la esperanza de encontrar al Rey les lleva a seguir a esa estrella, que habían anunciado los profetas y esperado el pueblo de Israel durante siglos.

Llegan a Jerusalén, la capital de los judíos. Piensan que allí sabrán indicarles el lugar preciso donde ha nacido su Rey. Efectivamente, les dirán: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta» (Mt 2,5). La noticia de la llegada de los Magos y su pregunta se propagaría por toda Jerusalén en poco tiempo: Jerusalén era entonces una ciudad pequeña, y la presencia de los Magos con su séquito debió ser notada por todos sus habitantes, pues «el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén» (Mt 2,3), nos dice el Evangelio.

Jesucristo se cruza en la vida de muchas personas, a quienes no interesa. Un pequeño esfuerzo habría cambiado sus vidas, habrían encontrado al Rey del Gozo y de la Paz. Esto requiere la buena voluntad de buscarle, de movernos, de preguntar sin desanimarnos, como los Magos, de salir de nuestra poltronería, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar a Cristo. Si no le encontramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es encontrar el Camino que nos lleva a conocer la Verdad que nos da la Vida. Y, sin Él, nada de nada vale la pena.

Fuente: Evangeli.net | Cope

4 bellas tradiciones para celebrar la Epifanía con tu familia

4 bellas tradiciones para celebrar la Epifanía con tu familia

Stocksy United

Michael Rennier – Aleteia Francés

Queda todavía mucha Navidad por festejar, aquí 4 bonitas maneras de recibir a los Reyes Magos.

El 6 de enero celebramos el Día de los Reyes Magos, la fiesta de la Epifanía. La Epifanía es un día santo que celebra la revelación de Jesús a los tres Reyes Magos, hombres muy sabios que llegaron a Belén siguiendo una inusual estrella en el cielo.

Aunque no se celebra igual en todas las culturas, la Epifanía es un día con una larga historia y muchas tradiciones hermosas. Aquí hay cuatro que encantan a nuestra familia.

1. Los Reyes Magos llegan a nuestro Portal de Belén

Nito – Shutterstock

Es una tradición sencilla. Un amigo llamado Randy aquí en Estados Unidos me contó la historia de cómo descubrió la “llegada” de los Reyes Magos al portal de Belén en Epifanía. Pocos días después de Navidad, se percató que su esposa los había alineado sobre una mesa cercana y no en la escena del portal. Una mañana habían desaparecido y preguntó a su esposa adónde habían ido. Ella le dijo que los Reyes Magos deben avanzar poco a poco cada día hasta la escena en torno al pesebre, hasta que por fin lleguen el día 6.

A los niños en especial les encanta mover a los Reyes Magos. Cada día dan un pasito. A veces se turnan para moverles.

En algunas culturas, como la española, el Día de Reyes es una gran celebración. Es el día escogido por la mayoría de la población para hacerse los regalos de la Navidad.

La tarde-noche del 5 de enero llegan los Reyes Magos a las ciudades de España mostrando todo su poderío una cabalgata que llena de ilusión a niños y mayores. En el desfile, camellos, personas de diferentes culturas (los Reyes venían de Oriente) y, para los que no se han portado bien, carbón.

Si no compartes esta cultura, los Reyes Magos pueden traer a los niños un detalle, un regalo que les haga recordar la fiesta que se celebra. También pueden realizar manualidades en familia como fabricar figuritas de papiroflexia o coronas personalizadas.

2. Roscón de Reyes

El pastel de Epifanía o el roscón o rosca de Reyes, según la cultura, es sin duda lo mejor de la Epifanía porque, bueno, los dulces están deliciosos.

La “tarta real” también se come durante el carnaval de Mardi Gras en Nueva Orleans, pero yo prefiero este dulce en Epifanía porque encaja mejor con la estación.

No estoy seguro de que los Reyes Magos imaginaran que la gente celebraría el aniversario de su agotador viaje a través de un desierto abrasador sacando los dulces y dándose el capricho, pero así ha surgido la tradición y yo estoy encantado con el resultado.

Pero la rosca de Reyes o pastel de Epifanía no es un dulce cualquiera. Oculta sorpresas en su interior. Las sorpresas pueden ser un muñeco, una moneda, una figurita de porcelana o cualquier objeto que pueda esconderse en el pastel. A los niños les encanta la emoción de descubrir qué oculta su porción de pastel, si consiguen arrebatar un pedazo al control de papá.

También hay quien disfruta colmando el pastel con sorpresitas simbólicas para repartir la alegría entre todos. Pero atención, porque no es un goce carente de riesgos, ya que si un adulto encuentra la figurita o el haba, le tocará pagar el roscón.

3. La fiesta de la Duodécima Noche

En algunos lugares, como Reino Unido, la fiesta continúa en Epifanía. 

Mientras en otros países ya cesan las celebraciones tras la noche de fin de año y se dedican a esperar el final del invierno, otros aprovechan la Epifanía como la excusa perfecta para descorchar el champán, calentar un vino caliente especiado (como el wassail inglés) y celebrar con los amigos.

En Reino Unido, la fiesta tradicional es la víspera de la Epifanía y se llama Twelfth Night o Duodécima Noche, último día de celebración navideña.

Hay una forma de entretenimiento muy minusvalorada en nuestra era digital: reunirse y cantar a coro. En mi círculo de allegados lo hacemos y aunque nuestras voces no son de lo más melodioso (todo sea dicho), pasamos un rato divertidísimo. ¡Que no paren los villancicos después del 26 de diciembre!

Dejen que suenen durante los 12 días de Navidad y en especial en esta última noche, reúnanse para cantar juntos. Para nosotros, el villancico We Three Kings es el éxito asegurado de Epifanía.

Si entre ustedes hay cantantes voluntariosos, pueden organizar que cada estrofa la cante una persona diferente para representar a cada uno de los Reyes. Gana puntos extra quien venga vestido con galas reales.

4. Bendición con tiza

La primera vez que me actualicé con los tiempos y empecé a usar los medios sociales, me percaté de que tenía amigos que a principios de enero compartían fotografías de las puertas de sus casas con una fórmula algebraica incomprensible escrita con tiza sobre el marco exterior.

Un año, lo que vi fue esto: “20 + C + B + M + 18”. ¡Qué enigma tan delicioso! Pronto me enteré de que no era un problema matemático que todo el mundo dibujaba espontáneamente sobre su puerta en un arranque de histeria colectiva, sino que es una tradición de Epifanía.

El número del año se divide en dos partes y las letras de en medio son las iniciales de los nombres tradicionales de los Reyes Masgos que siguieron la estrella: Gaspar (Caspar en latín), Melchor y Baltasar.

Las letras también son el acrónimo de la frase latina “Christus mansionem benedicat”, es decir, “Que Cristo bendiga esta casa”. El signo ‘+’ representa la señal de la cruz.

Serviría cualquier tiza, pero asegúrense de que la ha bendecido un sacerdote antes. Muchos párrocos ya bendicen una cesta entera de tizas con la llegada de la Epifanía, pero si su párroco no lo hace, pueden acercarle la suya y pedirle que la bendiga.

Avísenle con tiempo para que pueda encontrar las oraciones apropiadas, seguro que lo hará encantado. Una vez estén en casa ante la puerta de entrada, escriban la marca en familia y recuerden que los símbolos representan la presencia del amor y la gracia en su hogar. La tiza termina borrándose con el tiempo o se limpia con la lluvia, pero la bendición se mantiene.

(Fuente: Aleteia)

¿Santo Tomás ordenó obispos a los Reyes Magos? Esto es lo que cuenta una antigua tradición

¿Santo Tomás ordenó obispos a los Reyes Magos? Esto es lo que cuenta una antigua tradición

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

Los Reyes Magos, a los que San Mateo se refiere en el segundo capítulo de su Evangelio, habrían sido ordenados obispos por el apóstol Santo Tomás de acuerdo a una antigua tradición cristiana.

Citado por la Catedral de Colonia (Alemania), donde se conservan las reliquias de los Reyes Magos, el Dr. Klaus Hardering, historiador de arte, se refiere a esta historia que se remonta a antes del siglo XIV y que ha quedado plasmada en antiguas obras de arte.

En efecto, en la obra conocida como la Cancela de los Reyes Magos y que se conserva en la Catedral de Colonia, se puede ver episodios de la vida de los también conocidos como “sabios de oriente”.


“Las dos primeras escenas ilustran dos acontecimientos que se describen en la Biblia: la visión de la estrella y la adoración de los Reyes Magos. Las escenas que se muestran a continuación –la consagración obispal de los Reyes Magos por el apóstol Tomás, y su sepultura–, en cambio, han sido tomadas de las leyendas que surgieron en torno a estos con anterioridad a 1340 en Colonia”.

Las tres últimas escenas de la Cancela de los Reyes Magos “muestran las diferentes estaciones que las reliquias” de los sabios de oriente “recorrieron en su largo viaje hasta Colonia, vía Constantinopla y Milán”.

La antigua tradición asegura que, tras la muerte de Cristo, Santo Tomás viajó al oriente, encontró a los Magos, los bautizó y los ordenó obispos. Los tres eventualmente morirían martirizados.

Santa Helena, madre del emperador Constantino, encontró las reliquias de los Reyes Magos a inicios del siglo IV y las llevó a Constantinopla, actual Estambul (Turquía).


Tres siglos más tarde, San Eustorgio, Obispo de Milán (Italia), viajó a Constantinopla para que el emperador aceptara su nombramiento episcopal y recibió como regalo las reliquias de los Reyes Magos.

En 1161, el emperador Federico I de Hohenstaufen, conocido como Barbarroja, asedió Milán y había amenazado de muerte a su alcalde. El Arzobispo de Colonia y canciller del emperador, Rainald von Dassel, negoció las reliquias, custodiadas en un convento, por la vida del gobernante local.

Así fue como las reliquias fueron llevadas a Colonia, donde se encuentran hasta hoy.

(Fuente: Aciprensa)