8 datos sobre la vida de Santa Elena, quien halló la Cruz de Jesús
Santa Elena / Foto: Jean-Pol GRANDMONT (CC BY 3.0)
El 18 de agosto se celebra la Fiesta de Santa Elena, la madre del emperador Constantino y conocida por hallar la que según la tradición sería la Cruz donde murió Jesucristo, además de otras reliquias relacionadas con el Señor.
Muchas de estas reliquias se encuentran en países como Italia, España y Alemania. Aquí presentamos ocho datos sobre la vida de esta reina que rescató un gran patrimonio para la Iglesia Católica.
1. Nació en una familia humilde
Flavia Julia Elena Augusta nació alrededor del año 250 en Bitinia (en el norte de Turquía y junto al Mar Negro) en el seno de una familia humilde.
Según la tradición, era muy bella y fue este atributo lo que atrajo al famoso general romano Constancio Cloro cuando la vio mientras recorría la zona.
2. Fue abandonada por su esposo
Constancio Cloro se enamoró de Elena y se casó con ella. Aproximadamente en el año 270 tuvieron un hijo al que llamaron Constantino.
Ambos llevaban años de matrimonio cuando el emperador Maximiliano le ofreció a Constancio Cloro la oportunidad de ser nombrado su más cercano colaborador, pero con la condición de que repudiara a Elena y se casara con su hija Flavia Maximiana Teodora.
Así, motivado por su ambición, él repudió a su esposa. Elena sufrió por este abandono durante 14 años, en los que se convirtió al cristianismo.
3. Influenció en el cese de la persecución a los cristianos en el Imperio Romano
Luego de la muerte de Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador de Roma por el ejército. Aunque era pagano como su padre, el joven había sido instruido por su amada madre en los fundamentos del cristianismo.
Sin embargo, se convirtió cuando, antes de la batalla en la zona entre Saxa Rubra y el Puente Milvio, vio una Cruz en sus sueños con una leyenda que decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó una Cruz al combate y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”.
Tras la victoria, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica. Así terminaron tres siglos de sangrientas persecuciones contra los cristianos.
4. Fue nombrada Augusta o emperatriz
Constantino amaba muchísimo a su madre y alrededor del año 325 le otorgó el título de Augusta o emperatriz.
Además, mandó a hacer mandó hacer monedas con la figura de ella y le dio plenos poderes para que utilizara el dinero del gobierno en las obras buenas que quisiera.
5. Se mezclaba entre los pobres
San Ambrosio narró que a pesar de ostentar tan alta dignidad, Santa Elena se vestía con sencillez y se mezclaba entre los pobres para ayudarlos. También era conocida por su intensa vida de piedad.
6. Viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias de Jesús
Con el apoyo de su hijo Constantino, Santa Elena viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias relacionadas directamente con Jesucristo.
San Crisóstomo y San Ambrosio señalaron que, después de realizar muchas excavaciones en Jerusalén, se encontraron tres cruces.
Como no se podía distinguir cuál era la de Jesús, trajeron hasta el Monte Calvario a una mujer agonizante y al tocarla con dos de las cruces ella empeoró. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma se recuperó instantáneamente. Entonces Santa Elena, el entonces Obispo de Jerusalén Macario, y miles de fieles llevaron la cruz en procesión por las calles de la ciudad.
La emperatriz halló otras reliquias de Jesús: los clavos que perforaron sus las manos y pies, el “Titulus Crucis”, una parte de la túnica que utilizó antes de ser crucificado, un fragmento de la cuna donde Él reposó y la Escalera Santa.
También recuperó las reliquias de los Reyes Magos y descubrió el sepulcro donde fue enterrado Jesucristo.
En Tierra Santa mandó construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el Huerto de los Olivos y el tercero en Belén.
7. Colocó un clavo de Jesús en el casco de Constantino
Dice la tradición que para proteger a su hijo Constantino en las batallas, Santa Elena colocó uno de los clavos de Jesús en su casco y otro en su caballo.
8. Su sarcófago se encuentra en los Museos Vaticanos
Santa Elena falleció entre los años 330 y 335. Fue enterrada a las afueras de Roma y su sarcófago fue trasladado en 1777 al Vaticano y restaurado.
El sarcófago tiene grabadas escenas de batallas de los romanos contra los bárbaros y un par de leones. Puede visitarse en el Museo Pío Clementino, dentro de los Museos Vaticanos.
Brasil: Carta del Papa para la Semana de la Vida Religiosa Consagrada
Procesión De Personas Consagradas (C) Conferencia De Religiosos De Brasil
La gracia de Dios, “protagonista de la vida”
Con motivo de la Semana de la Vida Religiosa Consagrada, promovida por la Conferencia de Religiosos de Brasil, que tendrá lugar del 16 al 22 de agosto de 2020, el Papa Francisco escribió una carta a las personas consagradas de Brasil el pasado 5 de agosto.
En el mensaje, el Pontífice recuerda que el camino vocacional “tiene su origen en la experiencia de saberse amado por Dios: la vida misma es ya fruto de una llamada de Dios; nos ha llamado a la vida porque nos ama y ha predispuesto todo para que cada uno de nosotros sea único”.
“¿Es Jesús verdaderamente el primer y único amor, como propusimos al profesar nuestros votos?” les pregunta el Santo Padre a los religiosos brasileños, con el objetivo de hacerles buscar una “mayor promoción y renovación de la vida y misión”.
“Sólo si lo hacemos –explica– seremos capaces de cumplir con nuestro deber: amar verdadera y misericordiosamente a cada persona que encontremos en nuestro camino, porque habremos aprendido de él lo que es el amor y cómo amar: sabremos cómo amar, porque tendremos su propio corazón”.
Sigue el texto completa de la carta del Papa Francisco dirigida a los consagrados de Brasil.
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Carta del Papa Francisco
Con gran alegría me uno en espíritu a las oraciones e iniciativas promovidas por la Conferencia de Religiosos de Brasil con motivo de la Semana de la Vida Religiosa Consagrada del 16 al 22 de agosto, que tiene como objetivo promover y renovar la misión de cada uno de ustedes en la tierra de la Santa Cruz. En este sentido, vale la pena recordar que el camino vocacional tiene su origen en la experiencia de saberse amado por Dios: la vida misma es ya fruto de una llamada de Dios; nos ha llamado a la vida porque nos ama y ha predispuesto todo para que cada uno de nosotros sea único, acompañándonos a lo largo de los polvorientos caminos de nuestra vida y, conociendo nuestra conmovedora nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría, que se encuentra sólo en el don de sí mismo a los demás (cf. Mensaje para la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 22/2/2018).
Por otra parte, ante los desafíos que impone la sociedad actual, que vive un cambio de época, es necesario estar atentos para evitar la tentación de tener una visión mundana, que nos impide ver la gracia de Dios como protagonista de la vida y nos lleva a salir en busca de cualquier sustituto (cf. Homilía en la 24ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 1/2/2020). El mejor antídoto contra la tentación es dar prioridad a la oración en medio de todas nuestras actividades, con la certeza de que la persona que mantiene la mirada fija en Jesús aprende a vivir para servir, porque experimenta lo que dijo el profeta Isaías: “Eres precioso a mis ojos… te amo” (43,4).
Por lo tanto, para buscar una mayor promoción y renovación de la vida y misión de las personas consagradas en Brasil, les invito de nuevo a formular la pregunta que había propuesto en la Carta Apostólica a las Personas Consagradas en 2014: “¿Es Jesús verdaderamente el primer y único amor, como propusimos al profesar nuestros votos? Sólo si lo hacemos, seremos capaces de cumplir con nuestro deber: amar verdadera y misericordiosamente a cada persona que encontremos en nuestro camino, porque habremos aprendido de él lo que es el amor y cómo amar: sabremos cómo amar, porque tendremos su propio corazón”.
Queridos consagrados y consagradas de Brasil, deseando confirmar estas intenciones y pidiendo la intercesión de Nuestra Señora Aparecida para que esta Semana de la Vida Religiosa Consagrada sea muy fecunda, os envío a todos la Bendición Apostólica, pidiéndoos que no dejéis de rezar por mí.
Solemnidad de la Asunción: ¿La Virgen María murió? Responde el Padre Fortea
Imagen esculpida en piedra de la Virgen de Guadalupe. Crédito: David Ramos / ACI Prensa.
En el marco de la celebración de la Solemnidad de la Asunción, muchos fieles se preguntan si Santa María falleció o no antes de ser llevada al Cielo. El famoso teólogo español José Antonio Fortea responde a esta inquietud.
En su constitución apostólica Munificentissimus Deus (“Benevolísimo Dios”), el Papa Pío XII definió ex cathedra el dogma de la Asunción de Santa María.
En ese documento, el Papa aseguró que “la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”.
“Si alguno, lo que Dios no quiera, osase negar o poner en duda voluntariamente lo que por Nos ha sido definido, sepa que ha caído de la fe divina y católica”, añadió.
Sin embargo, el documento pontificio no especifica si Santa María falleció.
En declaraciones para ACI Prensa hace un tiempo, el P. Fortea explicó que la ambigüedad en la constitución apostólica “no fue casualidad, fue expresamente querida”.
El dogma de fe, subrayó, “solo es la Asunción”.
El sacerdote español, doctor en Teología, recordó que en la historia de la Iglesia “había fundamentalmente dos tradiciones” respecto al final de los días de Santa María en la tierra.
Por un lado, dijo, los cristianos orientales “hablaban de la dormición de la Virgen. En Occidente no había al principio tanto esa tradición. Algunos afirmaban que se había producido la dormición. Otros no, decían que había muerto”.
“Como no había unanimidad en ese campo y los dogmas lo que expresan es la fe”, dijo, al final “se optó por dejarlo de forma ambigua”.
“La Iglesia no se ha opuesto ni a los que decían una cosa ni a los que decían otra, sin llegar nunca a dilucidar el asunto”, subrayó.
El Papa Pío XII, ante la disputa teológica, “optó por usar un término ambiguo”.
¿Hay miedos que te arruinan la vida? Lee aquí cómo vencerlos
Ipatov
Miedo al otro, al fracaso, a uno mismo, a la enfermedad, al futuro… El miedo se convierte a veces en nuestro peor enemigo cuando se invita en nuestra vida bajo diferentes formas. Aquí tienes unos consejos para vencerlo.
El miedo es una de las emociones características del ser humano. No solo de la actualidad, sino de todos los tiempos. El miedo es el primer fruto del pecado original. En el primer libro de la Biblia, se cuenta cómo el ser humano tomó la decisión de desobedecer a Dios. Y el relato prosigue tal que así:
“El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ‘¿Dónde estás?’. ‘Oí tus pasos por el jardín’, respondió él, ‘y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí’ (Gn 3,9-10).
Esta escena está lejos de ser ridícula. Contiene una gran revelación sobre el hombre, sobre Dios y sobre las relaciones del uno con el otro.
Por motivos que nos escapan, y por los cuales usamos el nombre de pecado original, el hombre, que había sido creado por Dios, empieza a sentir miedo de Dios.
Cuando Dios lo busca, él se esconde. Se siente ridículo, frágil, indecente. Tiene miedo de su mirada. Tiene miedo de lo que pensará.
A decir verdad, no sabe muy bien de qué tiene miedo, pero lo tiene. Es como gorrión que se espanta por nada y que echa a volar apresurado sin el más mínimo motivo.
Desde el momento en que tiene miedo de Dios, todo le da miedo. Es lo que se cuenta y revela después del relato del Génesis.
El hombre tiene miedo del hombre: Caín, en cierto modo, tiene miedo de su hermano Abel. Tiene envidia de él. El miedo engendra la muerte.
El hombre tiene miedo de la naturaleza: el Diluvio cuenta el miedo que la naturaleza despierta en el ser humano. La naturaleza puede desatarse y volverse aterradora.
El hombre tiene miedo de los grupos: el relato de Babel cuenta cómo las personas tienen miedo las unas de las otras por el hecho de no comprenderse.
Así, la Biblia describe al ser humano como un ser cortado de sus raíces. Está desestabilizado, destinado a una angustia perpetua. Solo encontrará paz al recuperar su lugar.
Este hombre que tiene miedo, soy yo. Esta revelación se suma a mi inquietud. Aunque me tranquiliza saber que no soy el único en este estado, no por ello tengo menos miedo, ¡y temo por todo!
Tengo miedo de lo que pueda suceder, tengo miedo de los demás, tengo miedo de mí y de mis reacciones y, por último, tengo miedo de Dios. Pero ¿cómo se vence este miedo?
Miedo de todo y de todo el mundo
Tengo miedo de lo que pueda sucederme. No soy dueño de mi futuro, veo el infortunio a mi alrededor, presiento la amenaza de poderosas fuerzas en torno mío. ¡No es casual que hagan tanto dinero quienes hacen negocio diciendo predecir el futuro!
Tengo miedo de los demás. Están ahí para mirarme, codiciarme o desearme. Son competidores, enemigos, estorbos. Ni siquiera de mis amigos estoy del todo seguro.
Me encantaría depositar mi confianza en todo el mundo. Me encantaría abordar a cada uno y continuar con él su conversación interior. Pero no lo hago, porque tengo miedo. Miedo de ser rechazado, burlado, ridiculizado.
En el fondo, como Adán, me siento desnudo ante los demás, indefenso, frágil y ridículo. Y luego, hay tan poca gente interesada en mí. Tengo miedo de ser utilizado.
Tengo miedo de mí. Me conozco. Conozco mis límites. Sé cuáles son mis locuras, mis tentaciones, mis deseos ocultos.
Soy como un odre de vino hinchado. Vivo con el miedo de que se vacíe, que se seque, que reviente. Tengo miedo de que todo ese mal que albergo y que tapono como puedo se vierta de repente. ¡Qué vergüenza sería!
Y el discurso de los especialistas de la psicología humana, lejos de calmarme, añaden a mi terror.
Tengo miedo de Dios. En cuanto a Dios, confieso que apenas he progresado desde el padre Adán. Me encuentro en el mismo punto.
Si hay alguien con quien me sienta desnudo de veras, es con Dios; Él que lo ve todo, Él que escruta los corazones y las entrañas, y a quien nada puede ocultarse.
Y el discurso soporífero sobre la infinita misericordia divina no me tranquiliza. Al contrario, huele demasiado a discurso prefabricado, del estilo a: “No te inquietes, el juez no es tan malo. Sabe bien que eres un criminal. Pero como no eres el único, si te condenara no quedaría nadie en el Cielo. Así que puedes dormir tranquilo. ¡Es demasiado bueno para ser justo!”.
Qué le voy a hacer, yo seguiré temiendo a Aquel que puede condenarme para la eternidad, porque sé que tendrá buenas razones para hacerlo.
El Espíritu de Dios elimina cualquier miedo Precisamente porque sabe que el hombre tiene miedo, Dios ha tomado mil precauciones para acercarse, para hablarle, para tranquilizarle, para intentar reconciliarle.
Esto es lo que cuenta la Biblia. Esto es lo que Jesús vino a hacer entre nosotros. Vino a tranquilizarnos. En numerosas ocasiones, Él se dirige a sus cercanos diciéndoles: “No tengan miedo” o bien “No teman ni se asusten”.
No se trata de buenas palabras que no sirven para nada. En Jesús, es Dios mismo quien tranquiliza a su criatura que se ha separado de Él. El ser humano solo recuperará la paz al volver a su justo lugar, que es estar con Dios.
Jesús promete enviar un Espíritu de consolación entre cuyas misiones está la de reconciliar al hombre con todos a quienes teme.
Este Espíritu lo ha enviado Él. Es un Espíritu maternal. Quienes se dejan acariciar por Él son apaciguados. Quienes se dejan consolar por Él ven disiparse sus miedos.
Los mártires dieron ejemplo de esta tranquila serenidad frente a la muerte. La muerte sorprenderá siempre a quienes no conocen.
El Espíritu de Dios, si soy dócil a su presencia, elimina todo temor en mí. Me reconcilia con los acontecimientos.
Mirar al otro como a un hermano
Quien confía en la Divina Providencia ha vencido el miedo. El Espíritu de Jesús expulsa de mi corazón el temor a los demás.
“A ustedes, mis amigos, les digo que no teman a los que matan el cuerpo, pero después no pueden hacer más” (Lc 12,4).
Quien mira al otro como a un hermano, amado de Dios, y no como un peligro, ha vencido el miedo.
El Espíritu Santo es más fuerte que el miedo que tengo a mí mismo, porque Él me conoce mejor que yo me conozco. Él conoce mis luchas, mis intenciones, mi debilidad.
“[Y] estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas” (1 Jn 3,19-20).
Quien cree firmemente que “[s]i Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rm 8,31), ha vencido el miedo.
El Espíritu Santo me reconcilia con Dios. No es que minimice la justicia de Dios.
“Les voy a enseñar más bien a quién deben temer: teman al que, después de dar muerte, tiene poder para echarlos al infierno” (Lc 12,5).
Quien se deja agarrar de la mano y conducir a la casa del Padre, donde tiene un lugar reservado, donde es esperado y amado, esa persona vive “fuera del miedo”.
¿A quién se reconoce como un verdadero creyente? A quien ya no tiene miedo. A quien ha dejado que el Señor elimine en él el temor como una horrible toxina. Se ha dejado reconciliar por Dios (2 Co 5,19-21).
El sacramento de la reconciliación lo quiso el Señor para extirpar de mí todas las causas de temor.
En la superficie, los vientos contrarios bien pueden suscitar aún tempestades, pero en lo más profundo del océano de su corazón, el creyente está en paz.
Juan Pablo I, entonces Patriarca de Venecia, dirigió una carta a los adolescentes en la que les daba consejos sobre el amor y la autoafirmación. Es un texto muy sugerente para padres y educadores.
Pinocho es uno de los personajes de la literatura infantil más reconocidos. Carlo Collodi publicó por primera vez su historia en 1882, en un «periódico para niños» italiano, con el título «Historia de un títere». Era una historia por entregas, que fascinó a los pequeños y agradó tanto a los mayores que tomó forma de libro. La historia del cine – y sobre todo Disney- se encargaría de hacer el resto.
A Pinocho se le quiere y el personaje despierta en los lectores muchas ganas de protegerlo y darle consejos para que evite meterse en peligros y, sobre todo, orientarlo en el camino a la felicidad.
Esto es lo que hizo el papa Juan Pablo I cuando era todavía Patriarca de Venecia.
ASSOCIATED PRESS/East News
Juan Pablo I era el Patriarca de Venecia cuando escribió la carta a Pinocho.
Seis años antes de ser Papa
Era junio de 1972 y el entonces cardenal Albino Luciani tenía 60 años. Seis años después sería elegido Papa.
Orientación sobre los primeros pasos en el amor
En esta carta, el que después sería Juan Pablo I se dirige a Pinocho y puede entenderse que en el personaje ve a todos los preadolescentes y adolescentes que dan los primeros pasos en el camino del amor.
El propio Luciani recuerda cómo fue su etapa de niño y de muchacho, en algunos casos muy similar a lo que experimentaba Pinocho.
Han transcurrido casi 50 años y el texto de Juan Pablo I sigue siendo inspirador. Además, no ha sido muy difundido hasta ahora y puede que a Pinocho -del que Disney prepara una versión con personajes de carne y hueso- le haya surgido una nueva oportunidad de llegar a las generaciones más jóvenes. Allá va la carta, junto con una galería fotográfica:
Querido Pinocho: Tenía siete años cuando leí por primera vez tus Aventuras. No podría decirte cuánto me gustaron ni cuántas veces he vuelto a leerlas desde entonces. La verdad es que en ti, niño, me reconocía a mí mismo; en tu ambiente, mi ambiente.
¡Cuántas veces corrías por el bosque, a través de los campos, por la playa, por las calles! Y contigo corrían la Zorra y el Gato, el perro Medoro, los niños de la batalla de los libros. Parecían mis carreras, mis compañeros, las calles y los campos de mi aldea.
Corrías a ver los carromatos que llegaban a la plaza; también yo. Te quejabas, retorcías la boca, metías la cabeza bajo las sábanas antes de beber la amarga medicina; también yo. La rebanada de pan con mantequilla por los dos lados, el pastel de canela, el terrón de azúcar y, en algunos casos, hasta un huevo, una pera, o incluso sus mondaduras, representaban un manjar delicioso para ti, glotón y hambriento como estabas; lo mismo me pasaba a mí.
También yo, al ir y venir de la escuela, me veía enzarzado en «batallas»: con bolas de nieve en invierno; a puñetazos y patadas en todas las estaciones del año; unas veces «encajaba»; otras, daba, tratando siempre de equilibrar el «haber» con el «debe» y de no lloriquear en casa, donde, si me hubiera quejado, me habrían quizá dado «el resto».
Y ahora has vuelto. Ya no hablas desde las páginas del libro, sino desde la pantalla de TV. Pero sigues siendo el mismo niño de otro tiempo.
Yo, en cambio, he envejecido. Me encuentro ya, si se puede hablar así, al otro lado de la barricada. Ya no me reconozco en ti, sino en tus consejeros: el maestro Gepeto, Pepe Grillo, el Mirlo, el Papagayo, la Luciérnaga, el Cangrejo, la Marmota.
Ellos intentaron – ¡ay!, sin éxito, excepto en el caso del Atún – darte consejos para tu vida de niño.
Yo intento dártelos para tu futuro de muchacho y de joven. ¡Mucho cuidado! ¡Ni se te ocurra tirarme a mí también el martillo, porque no estoy dispuesto a acabar como el pobre Pepe Grillo!
***
¿Te has dado cuenta de que no he nombrado al Hada entre tus «consejeros»? No me gusta su sistema. Cuando te persiguen los asesinos, llamas desesperado a su puerta; ella se asoma a la ventana con su rostro blanco, como una figura de cera, se niega a abrirte y deja que te cuelguen de un árbol.
Te libra, sí, más tarde, de la encina, pero luego te gasta la pesada broma de meter en tu cuarto de enfermo a aquellos cuatro conejos, negros como el betún, con un pequeño ataúd a sus espaldas.
Aún más. Escapado por milagro de la sartén del Pescador verde, vuelves a casa aterido de frío cuando la noche está ya entrada y el agua cae a cántaros sobre tus espaldas. El Hada hace que te encuentres con la puerta cerrada y, tras muchas llamadas desesperadas, te envía al Caracol, que tarda nueve horas en bajar desde el cuarto piso y en llevarte – medio muerto como estás de hambre – un pan de yeso, un pollo de cartón y cuatro melocotones de alabastro pintados al natural.
Bueno, no se trata así a los niños que se equivocan, sobre todo si están entrando, o han entrado ya, en la edad llamada preciosa o, también, difícil, que va de los 13 a los 16 años, y que de ahora en adelante será la tuya, Pinocho.
La probarás: edad difícil, tanto para ti como para tus educadores. Ya no eres un niño, y rechazarás la compañía, las lecturas, los juegos de los pequeños; pero tampoco eres un hombre, y te sentirás incomprendido y casi rechazado por los adultos.
Y mientras pasas por la extraña experiencia de un rápido crecimiento físico, tendrás la impresión de encontrarte de improviso con unas piernas kilométricas, unos brazos de Briareo y una voz extrañamente cambiada, insólita, irreconocible.
Sentirás una fuerte necesidad de afirmar tu yo: por una parte, entrarás en conflicto con el ambiente de la familia y del colegio; por otra, entrarás a velas desplegadas en la solidaridad de las «pandillas». Por un lado, exiges independencia de la familia; por otro, tienes hambre y sed de ser aceptado por tus compañeros y de depender de ellos.
¡Cuánto miedo a ser distinto de los demás! Adonde va la pandilla, allí quieres ir también tú. Los chistes, el lenguaje y los pasatiempos de los demás los haces tuyos. Vistes como ellos visten: un mes, todos en suéter y vaqueros; al siguiente, todos con cazadoras de cuero, pantalones de color, cordones blancos sobre botas negras. En unas cosas, anticonformistas; en otras, sin daros siquiera cuenta, conformistas al cien por ciento.
¡Y de humor mudable! Hoy, tranquilo y dócil, como cuando tenías 10 años; mañana, arisco como un ulceroso de 70. Hoy quieres ser aviador, mañana estás decidido a ser actor de teatro. Hoy, audaz y despreocupado; mañana, tímido y casi ansioso. ¡Cuánta paciencia, cuánta indulgencia, cuánto amor y comprensión deberá tener contigo el maestro Gepeto!
Hay más: te volverás introspectivo, es decir, comenzarás a mirar dentro de ti y descubrirás cosas nuevas. Aflorará en ti la melancolía, la necesidad de soñar con los ojos abiertos, el sentimiento e incluso el sentimentalismo. Y hasta podrá ocurrir que, en 1º y 2º de la ESO, te «enamores», como el joven David Copperfield, que decía: «Adoro a miss Shepherd. Es una chica de chaquetilla corta, cara redonda y cabellos rizados. Cuando estoy en la iglesia, no puedo leer el misal porque tengo que mirar a miss Shepherd. Pongo a miss Shepherd entre los miembros de la familia real…, en mi cuarto a veces me siento impulsado a exclamar: ‘¡Oh, miss Shepherd!’… Me gustaría saber por qué he regalado secretamente a miss Shepherd doce nueces. No son un símbolo de afecto… y, sin embargo, siento que es un regalo que le va bien. También doy a miss Shepherd insípidas galletas e innumerables naranjas… Miss Shepherd es la única visión que invade mi alma».
«¿Cómo es posible que, en el espacio de unas pocas semanas, rompa con ella? Se dice por ahí que prefiere al señorito Jones… Un día miss Shepherd hace un gesto al pasar a mi lado y se ríe con su amiga. Todo ha terminado. La devoción de toda una vida ha desaparecido. Miss Shepherd sale de la función religiosa de la mañana dominical, y la familia real ya no la reconoce».
Le pasó a Copperfield. Les pasa a todos. ¡Te pasará también a ti, Pinocho!
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Pero ¿cómo te ayudarán tus «consejeros»?
Durante el «fenómeno de crecimiento», tu nuevo Pepe Grillo debería ser el viejo Vittorino de Feltre, un pedagogo que quiso mucho a los niños de tu edad y que dio una gran importancia en la educación a los ejercicios al aire libre.
La equitación, el salto, la natación, la esgrima, la caza, la pesca, el tiro al arco, el canto. Pretendía, con estos medios, crear un ambiente sereno en su «Casa alegre» y dar una salida útil a la exuberancia física de sus jóvenes alumnos. De muy buen grado habría hecho suyo lo que más tarde diría Parini:
«¿Qué no podrá hacer un alma audaz si tiene vida en miembros fuertes?»
Luego, tu amigo Atún, que te llevó sano y salvo a la orilla cuando saliste del vientre del tiburón podrá ayudarte, con su calma y fuerza persuasiva, en la próxima crisis de la autoafirmación de que te he hablado.
Hoy, el sueño de vosotros jóvenes no es sólo el automóvil. Vosotros soñáis con todo un garaje de autos morales: autoelección, autodecisión, autogobierno, autonomía. Hace muy poco, unos muchachos de Bolzano comenzaron una autoescuela dirigida por ellos mismos.
«Justo, diría con su típica calma el sabio Atún, llegar a la autodecisión. Pero poco a poco, paso a paso. No se puede pasar de repente de la total obediencia de niño a la plena autonomía de adulto». Ni se puede usar hoy, para todo, el método duro de un tiempo. A medida que vayas creciendo en edad, Pinocho, crecerá en ti el deseo de autonomía. Pues, bien, haz que crezca también – con la ayuda externa de buenos educadores – la recta conciencia de tus derechos y deberes; haz que crezca el sentido de la responsabilidad, para usar bien de la tan deseada autonomía.
Escucha cómo eran educados, hace más de un siglo, los hermanos Visconti-Venosta. Uno de ellos, Giovanni, era escritor; el otro, Emilio, un político de nuestro Risorgimento: «Uno de los métodos de educación de mi padre consistía en estar con sus hijos el mayor tiempo posible, en exigirnos una confianza ilimitada, devolviéndonos mucha por su parte, y en considerarnos como personas un poco superiores a nuestra edad. Así inculcaba en nosotros el sentido de la responsabilidad y del deber. Nos trataba como a hombres pequeños, cosa que nos halagaba bastante. Por ello nos esforzábamos también por estar a la altura».
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En tu viaje hacia la autonomía, chocarás quizá, querido Pinocho, como casi todos los jóvenes entre los 17 y los 20 años, con un difícil escollo: el problema de la fe.
Respirarás, en efecto, objeciones antirreligiosas como se respira el aire, en el colegio, en la fábrica, en el cine, etc. Si tu fe es un montón de buen trigo, vendrá todo un ejército de ratones a tomarlo por asalto. Si es un traje, cien manos tratarán de desgarrártelo. Si es una casa, el pico querrá derribarla piedra a piedra. Tendrás que defenderte: hoy, de la fe solo se conserva lo que se defiende.
Y ten presente dos cosas…
Primera: toda certeza merece estima, aunque no comparta la evidencia de la matemática. La existencia de Napoleón, César o Carlomagno no goza de la certeza del 2 + 2 = 4, pero no por ello deja de ser cierta con una certeza humana, histórica. Del mismo modo es también cierto que existió Cristo, que los apóstoles lo vieron muerto y luego resucitado.
Segunda cosa: al hombre le es necesario el sentido del misterio. De nada sabemos todo, decía Pascal. Sé muchas cosas de mí mismo, pero no todo. No sé exactamente qué es mi vida, mi inteligencia, el grado de mi salud, etc. ¿Cómo puedo entonces pretender comprender y saber todo de Dios?
Las objeciones más frecuentes que oirás irán dirigidas contra la Iglesia. Podrá quizá ayudarte una anécdota contada por Pitigrilli. En Londres, en Hyde Park, un predicador está hablando al aire libre. De cuando en cuando lo interrumpe un individuo despeinado y sucio. «La Iglesia existe desde hace ya dos mil años – salta de repente el individuo – y el mundo está todavía lleno de ladrones, de adúlteros, de asesinos». «Tiene usted razón – responde el predicador -. Pero hace también dos millones de siglos que existe el agua en el mundo y mire cómo tiene usted el cuello».
En otras palabras: ha habido malos Papas, malos sacerdotes, malos católicos. Pero ¿qué significa eso? ¿Que se ha aplicado el Evangelio? No, todo lo contrario. En esos casos no se ha aplicado el Evangelio.
Pinocho mío, sobre los jóvenes hay dos frases famosas. Te recomiendo la primera, de Lacordaire: «Ten una opinión y hazla valer». La segunda es de Clemenceau, y no te la recomiendo en absoluto: «No tiene ideas, pero las defiende con ardor».
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¿Puedo volver a David Copperfield? El recuerdo de miss Shepherd se ha alejado de él, desde hace algún tiempo, y David, ahora con 17 años, se vuelve a enamorar. Esta vez adora a la señorita Larkins. Se siente feliz con tal de poder hacerle una reverencia cada día. Solo encuentra alivio si se pone los mejores trajes y se limpia continuamente los zapatos. Sueña: «¡Ay!, si mañana viniera Larkins padre y me dijera: ‘Mi hija me ha contado todo. Toma 20 mil libras esterlinas. Sed felices». Sueña con su tía, que se emociona y bendice su matrimonio. Pero, mientras él sueña, la chica se casa con un cultivador de lúpulo.
David pasa dos semanas hundido: se quita el anillo, se pone los peores trajes, deja de darse brillantina, no se limpia ya los zapatos.
Más tarde llegó el flechazo de Dora: «Era un ser sobrehumano para mí. Era un hada, una sílfide… no sé qué era… todo lo que nadie ha visto jamás… Quedé engullido por un abismo de amor en un instante… precipitado, de cabeza, antes de haberle dicho una sola palabra».
Son citas transparentes: a través de ellas se vislumbran los problemas del amor y del noviazgo, para el que deberás también prepararte, querido Pinocho.
Sobre este punto, algunos defienden hoy una moral muy permisiva. Pero, aún admitiendo que en el pasado se ha sido un poco demasiado rígidos en este tema, los jóvenes no deben aceptar esa permisividad. Su amor debe ser con A mayúscula, hermoso como una flor, precioso como una joya, y no vulgar como un fondo de vaso.
Conviene que acepten imponerse algún sacrificio y mantenerse alejados de personas, lugares y diversiones que les sirvan de ocasión de mal. «No tenéis confianza en mí», dices, «Sí, la tenemos, pero no es desconfianza recordar que todos estamos expuestos a tentaciones. Y sí es, en cambio, amor quitar del camino, al menos, las tentaciones innecesarias».
Mira a los automovilistas: encuentran policías de tránsito, semáforos, pasos peatonales, sentidos únicos, prohibiciones de estacionamiento, cosas todas que, a primera vista, parecen fastidios y límites contra el conductor, cuando en realidad están ahí en su favor, porque lo ayudan a conducir con mayor seguridad.
Y si un día tienes novia – Shepherd o Larkins o Dora -, respétala. Defiéndela de ti mismo. ¿Quieres que se conserve intacta para ti? Muy bien, pero tú consérvate del mismo modo para ella y no hagas caso de ciertos amigos que cuentan sus «hazañas», alardeando y creyéndose «unos machotes» por sus aventuras con mujeres. El verdadero «machote», el hombre fuerte, es el que sabe conquistarse a sí mismo y toma su puesto en las filas de los jóvenes, que son la aristocracia de las almas. Mientras se es novio, el amor debe procurar no tanto el placer sensual cuanto la alegría espiritual y sensible; ha de manifestarse de manera afectuosa, sí, pero correcta y digna.
Consejos parecidos han de impartirse también a la otra parte, con tal que sepa aguantar los «sermones».
«Querida Dora (o señorita Larkins o Shepherd) – le dice su madre -, déjame que te recuerde una ley biológica. La chica, por lo general, tiene mayor dominio de sí que el chico en el aspecto sexual. Si el hombre es más fuerte físicamente, la mujer lo es espiritualmente. Podría casi decirse que Dios decidió hacer depender la bondad de los hombres de la de la mujer. Mañana dependerán un poco de ti el alma de tu marido y las de tus hijos. Hoy, la de tus amigos y la de tu novio. Debes, pues, tener sentido común por dos y saber decir que no en ciertas cosas, incluso cuando todo parecería invitar a decir que sí. El novio mismo, si es bueno, te lo agradecerá en sus mejores momentos y se dirá: ‘Mi Dora tiene razón. Tiene una conciencia y la obedece. Mañana me será fiel’. La novia demasiado fácil, en cambio, no ofrece las mismas garantías y corre el riesgo de sembrar desde ahora, con su condescendencia demasiado despreocupada, semillas peligrosas, de las que brotarán en un futuro celos y sospechas por parte del marido».
Aquí paro, Pinocho, pero no me salgas ahora con que no venía a cuento hablar de Dora. Cuando eras niño, tenías al Hada, primero como hermana y luego como madre. Ahora eres adolescente y joven; la única hada que puede hacerte compañía es una novia o una esposa. ¡A no ser que quieras meterte a cura! ¡Pero no te veo la vocación!
¿Has encontrado a Dios a través de la Iglesia y quieres responder ayudando en una institución católica? ¿No sabes cómo hacerlo exactamente? Aquí algunas ideas.
Si ya conoces la oración personal, expón directamente tu inquietud a Dios y espera su respuesta en silencio. Por ejemplo, puedes hacer una plegaria tipo:
«Aquí estoy, Padre, lleno de agradecimiento y deseos de servirte. Me gustaría conocer cómo puedo llevar tu Amor a mi alrededor, de qué manera concreta según mis capacidades, mi historia, mi forma de ser,…. Muéstrame cómo puedo ayudar a tu Iglesia, mi madre, por favor… Envía tu Espíritu Santo sobre mí para que pueda saberlo y realizarlo…».
Una manera concreta de buscar respuestas del cielo que han usado -y siguen usando- muchas personas a lo largo de la historia consiste en abrir la Biblia y leer el fragmento que aparezca. ¿Lo has probado?
¿Alguna de estas frases puede servirte en este momento?*
Para ayudar a concretar la respuesta que hayas recibido, identifica las necesidades concretas -espirituales o materiales- que existen a tu alrededor.
También localiza instituciones que estén trabajando para responder a esas necesidades. Contacta con ellas. Quizás en algunas busquen voluntarios y te puedas ofrecer.
El camino que suele ser más directo y sencillo para ayudar a la Iglesia católica es la parroquia. Seguramente tienes alguna cercana. Busca en internet. ¿Por qué no llamas o, mejor, te acercas a ella y hablas con el párroco?
Puedes explicarle tu inquietud por ayudar y preguntarle si cree que podrías ofrecer algún servicio útil: como catequista, sirviendo en el altar, llevando la Comunión a algún enfermo, ayudando en Caritas,…
Lo ideal es que participes en la vida parroquial y puedas plasmar tu forma concreta de amar a Dios y a los demás en la tarea que realices y que ese trabajo te edifique tanto a ti como a la comunidad.
Celebrar la misa y participar en las actividades parroquiales te permitirá conocer mejor sus verdaderas necesidades y dar una respuesta más eficaz.
Implicarse en la parroquia seguramente conlleve algún rifirafe o quizás grandes problemas de convivencia. Aunque la Iglesia es asombrosa, está llena de imperfecciones.
Tener paciencia con los demás e intentar hacer buen ambiente es una gran contribución que puedes hacer a tu parroquia, así como apoyar a sus dirigentes y sacerdotes.
También existen formas más indirectas -aunque no por ello menos eficaces- de ayudar, como la oración y la colaboración económica, esporádica o periódica.
En el fondo, la Iglesia es como una familia. ¿Cómo vas a empezar?
Conferencia Eclesial de la Amazonía: Webinar sobre “unidad y diversidad”
Sínodo De La Amazonía (C) REPAM
Por convocatoria de la Oficina General de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC-OFM), el pasado 8 de agosto de 2020, se celebró el webinar “Conferencia Eclesial de la Amazonía: Unidad y diversidad de nuestra Iglesia”, informa el Consejo del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en un comunicado.
Se trata de un evento en el que intervinieron tres de los miembros de esta Conferencia Eclesial de la Amazonía, el presidente del CELAM, monseñor Miguel Cabrejos; la hermana Laura Vicuña Pereira, religiosa Catequista Franciscana, del pueblo indígena cariri; y Mauricio López, secretario ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).
Espíritu del Sínodo
En su intervención, Mons. Cabrejos indicó que, con la Conferencia Eclesial de la Amazonía, se concreta el deseo de mantener vivo el espíritu del Sínodo de la Amazonía, lo que implica un compromiso de todos para que sea una realidad.
El prelado reconoció con gratitud que desde el momento en que se inició la preparación del Sínodo, la Iglesia de la región ha vivido un tiempo de gracia. Y aseguró que uno de los frutos de este proceso es la conciencia que invita a hacer una conversión hacia una Iglesia más sinodal, en donde todos caminen juntos como pueblo de Dios, una Iglesia que está en camino.
Por todo ellos, explicó, se hace vital promover una cultura de diálogo y escucha recíproca, donde se busque el consenso y la comunión para encontrar espacios y modos de decisión que se adapten a los desafíos pastorales, lo que requiere de un profundo sentido de corresponsabilidad y espíritu de servicio.
Toma de conciencia
Igualmente, el presidente del CELAM recordó que la conversión es un proceso de toma de conciencia que se logra con la gracia de Dios y la suficiente valentía para asumir los cambios necesarios.
En este sentido, remarcó que urge caminar, proponer y asumir las responsabilidades para superar el clericalismo y las imposiciones arbitrarias, que en muchas oportunidades hieren y obstaculizan el anuncio de la Buena Nueva que Dios nos quiere entregarnos a través de las personas y los acontecimientos vividos.
Fruto de un proceso
El secretario ejecutivo de la REPAM insistió en que la Conferencia Eclesial de la Amazonía es fruto de un proceso, de un discernimiento, de las propuestas del Documento Final del Sínodo, aprobado y asumido por el Papa en “Querida Amazonía”, explica la red eclesial en una nota.
En ese documento pontificio, según él, hay elementos estructurantes, como el rito amazónico, la Universidad de la Amazonía, la ministerialidad de la Iglesia ante la realidad de los pueblos en la Amazonía. Todas ellas constituyen propuestas esenciales del Sínodo que requieren una estructura de largo aliento, algo que se concreta en la Conferencia Eclesial de la Amazonía.
Tras novedades inéditas
En este nuevo organismo Mauricio destaca tres novedades inéditas. La primera, es que se trata de una conferencia, el mayor estatus dentro de la Iglesia; la segunda es que no es episcopal, supone una verdadera conferencia eclesial, con presencia de los pueblos originarios, de laicos, que puede iluminar a otras regiones; y, por último, es de la Amazonía, lo cual rompe con la noción de Estado, de país, y responde a un territorio.
Implica por tanto, un ejercicio de sinodalidad, que está siendo acompañado de cerca por el Papa Francisco, de un fruto del Espíritu, de un kairós. Una novedad del Espíritu, con perspectiva a largo plazo, que busca la complementariedad, apuntó Mauricio López.
Cuerpo institucional
Por su parte, en su intervención, Laura Vicuña Pereira, declaró que la nueva conferencia amazónica proporciona un cuerpo institucional a todo el trabajo que se realiza en el territorio amazónico.
Se trata de “una luz que puede iluminar, irradiar, desde la periferia, las voces que han sido silenciadas, las espiritualidades que han sido borradas”. En ese sentido, representa “un encuentro del Buen Vivir con la Buena Nueva del Evangelio, un aliento de la Ruah Divina”.
De acuerdo a la REPAM, para la representante de los pueblos indígenas, la Conferencia Eclesial de la Amazonía trae a la mente “la diversidad de la Iglesia de la Amazonía, un proceso de inculturación de la fe, afirmando la importancia de los pueblos originarios, guardianes de una cultura milenaria, de una gran biodiversidad. Ellos son quienes nos enseñan a amar y cuidar el territorio como la vida misma, pensando en las futuras generaciones”.
Crisis sanitaria
La religiosa se refirió también la crisis sanitaria que se vive en la región, ante la cual los gobiernos han optado por defender la economía y no la vida. Una crisis sanitaria que acompañada por el aumento de la falsificación de documentos de tierra, los incendios, la deforestación, en una región donde el crimen organizado está cobrando cada vez más fuerza.
En esa coyuntura, la representante de los pueblos originarios percibe el nuevo organismo amazónico como un medio de defensa de los derechos de los pueblos amazónicos y de la Madre Tierra.
Nuevas formas de organización
Junto a todo ello, Vicuña expuso que nos encontramos ante una novedad: “Superando el modelo androcéntrico, patriarcal y clerical, buscando nuevas eclesiologías, formas de organización dentro de la Iglesia”.
“La diversidad de la formalización institucional nos ayudará a hacer este camino, este aprendizaje, teniendo como protagonistas a los pueblos de la región”, puntualizó.
El objetivo es “construir una Iglesia que viva la unidad, la comunión en la diversidad, y para ello es necesario estar interconectado. La diversidad solo puede crecer y producir muchos frutos si está interconectada”, expuso la religiosa Catequista Franciscana.
Fátima: Aniversario de la cuarta aparición de la Virgen
(C) Santuario De Fátima
Con motivo de la celebración del aniversario de la cuarta aparición de la Virgen en Fátima, el próximo 19 de agosto, el santuario promueve desde hoy un itinerario online titulado “Peregrinación con el corazón”, un viaje de reflexión espiritual en ocho etapas para ayudar a los fieles a vivir, aunque sea de lejos, esta fecha.
En el año de la COVID-19, Fátima propone el reto de una peregrinación más esencial: un viaje interior que puede “llevarte muy lejos dentro de ti, hacia el santuario de tu yo más íntimo donde Dios está presente para ti”, describe la página del santuario portugués.
Peregrinar con el corazón
“Convertirse en un peregrino con el corazón es tratar de vivir interiormente lo que la experiencia de la peregrinación despierta y provoca. Fátima te llama. Incluso viniendo al santuario este agosto, haz esta peregrinación interior con nosotros cada día para vivir más profundamente la aparición de agosto”, añade.
“Visitando el relato que hace Lucía de aquellos días de agosto, entre el 13 y el 19, cuando tuvo lugar la aparición, descubriremos cómo Dios no falla a sus hijos”, concluye el texto.
Peregrinación Internacional
Además de este itinerario online, el santuario de Fátima acoge la Peregrinación Internacional, que forma parte de la Peregrinación Nacional de Migrantes y Refugiados desde hace 48 años, y se celebra los días 12 y 13 de agosto en Cova da Iria, Portugal.
Esta peregrinación marca la cuarta aparición de Nuestra Señora, la única que tuvo lugar en otra fecha, el 19 de agosto, y en otro lugar. La Virgen se apareció en una zona llamada Valinhos, a unos tres kilómetros de la Cova da Iria, a unos pocos cientos de metros de la casa de Lucía.
Relato de la aparición
Los pastorcillos Jacinta, Francisco y Lucía no podían ir a Cova da Iría el día 13 de agosto, ya que, en contra de su voluntad y de la de la Virgen (que les había pedido que estuviesen en Cova da Iria cada 13), el administrador de Ourem los llevó a su casa, manteniéndolos allí del 13 al 15, para evitar su presencia en el lugar de las apariciones.
Durante estos días, insistió en un interrogatorio sobre el contenido del secreto que los pastorcitos habían recibido de María. Jacinta, la más pequeña de las tres, lloraba con nostalgia por su madre y por la familia en general; Francisco sufría y rezaba para que fuera fuerte; y Lucía los observaba a los dos, con la responsabilidad de ser mayor y también con la angustia de que Nuestra Señora no se les apareciera más.
19 de agosto
Al volver a casa, el día 19 de agosto, Francisco y Lucía, acompañados por Juan, hermano de Francisco y Jacinta, fueron a dar de comer al rebaño. Sospechando que Nuestra Señora estaba a punto de aparecer, los dos videntes pidieron a Juan que fuera a llamar a Jacinta, para que ella también estuviera presente.
Al llegar la pequeña, volvieron a ver a la Virgen, que se les apareció en una encina, árbol que entre tanto había desaparecido (como la encina de la Cova de Iría), y que poco a poco los fieles se fueron llevando.
Monumento a la aparición
El lugar de la aparición, donde por primera vez la Señora aludió a la construcción de una capilla en Cova da Iria, está señalizado por un monumento, una ofrenda de los católicos húngaros, inaugurado el 12 de agosto de 1956.
Este consiste en un nicho del arquitecto António Lino, en cuyo interior hay una imagen de la Virgen, obra de la escultora Maria Amélia Carvalheira da Silva.
Suspensión de la Vigilia
Habitualmente, el santuario de Fátima promueve una Vigilia de Oración en este lugar, en la tarde del 19 de agosto, que suele contar con una participación muy expresiva de peregrinos, especialmente de grupos extranjeros.
Este año, por razones de seguridad sanitaria ante la COVID-19, y dada la configuración del espacio que impide el necesario distanciamiento social en el camino de los Pastores, el santuario decidió cancelar la Vigilia.
La peregrinación de agosto siempre está marcada por el calor de la diáspora, pero este año, debido a la pandemia, la movilidad de las personas está más comprometida. A principios de julio, el santuario contaba con 7 grupos de Alemania, España, Costa de Marfil, Sri Lanka, Italia y Polonia registrados.
Programa
Finalmente, el programa de la peregrinación presencial para el 12 de agosto contó con la bendición solemne de las velas y Rosario en capilla del santuario y la procesión de las velas. A las 22:30 tuvo lugar la celebración de la Palabra y, a las 23, la procesión del silencio
Hoy, 13 de agosto, a las 9 horas tuvo lugar el Rosario en la capilla de las Apariciones y a las 10 , procesión, Misa y bendición de los enfermos. Por último, se celebró la procesión de despedida en el recinto de oración.
48ª Peregrinación de los Migrantes
Este evento cuenta también con la participación de los peregrinos que forman parte de la 48ª Peregrinación de los Migrantes, bajo el título “Entre la incertidumbre y la esperanza hay un puente en construcción”.
Ante las limitaciones impuestas por la pandemia, la Obra Católica Portuguesa de las Migraciones (OCPM) decidió lanzar un desafío a los “colaboradores y agentes pastorales al servicio de la Iglesia”, así como a las organizaciones de la sociedad civil.
“Queremos conocer la ruta de la migración, tomar la iniciativa de contar su trayectoria vital”, explica Eugénia Quaresma, presidenta del OCPM. Para ello, se reclamó el envío y de todas las iniciativas “ya sea en formato de vídeo, ya sea por escrito, ya sea grabando un audio o incluso, a quien se le dé bien dibujar, a través de una tira cómica”.
“Tenemos que entender que nuestra sociedad necesita a los migrantes y refugiados, contar con el talento de todos y aprender a convivir y no embarcarnos en estereotipos y en lo que vemos que pasa en las redes sociales, que es tan triste y revela la ignorancia. Así que, conozcámonos para poder entender”, destaca Eugénia Lent.
Inauguran santuario dedicado al Santo Cristo de los Milagros
Nuevo Santuario Santo Cristo de los Milagros. Crédito: Facebook Parroquia San Juan Bautista De Bayaguana.
El Arzobispo de Santo Domingo, Mons. Francisco Ozoria Acosta, recibió del Gobierno dominicano el nuevo Santuario del Santo Cristo de los Milagros, y pidió a Jesús por la salud del pueblo ante la pandemia del COVID-19, que en el país ha provocado 82.224 contagios y 1.371 fallecidos.
La entrega de la primera etapa del santuario se realizó el 10 de agosto y participaron, además de Mons. Ozoria, el presidente Danilo Medina Sánchez; el Vicario de Santo Cristo, Mons. Lorenzo Vargas; el rector del Santuario Santo Cristo y párroco de la iglesia San Juan Bautista, P. Faustino Placencio Rodríguez; y un grupo de representantes de sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles.
En un comunicado, Mons. Ozoria dijo que proximamente avisarán la fecha de la Solemne Dedicación del templo.
“Después de esta inauguración, solo me resta invitar para la Solemne Dedicación del Santuario, en la que, como Pueblo de Dios, ofrecemos a Él y sólo a Él, esta Casa de oración y lugar de su Presencia. Más adelante informaremos la fecha”, señaló.
La construcción de la primera etapa tomó 18 años. En los últimos ocho se contó con el apoyo de las autoridades nacionales para acelerar su término.
El nuevo santuario, que estará bajo la administración de la Vicaría Episcopal Territorial Santo Cristo y cuya nave central tiene una capacidad para 1,500 personas sentadas, está ubicado a 50 kilómetros de la Ciudad de Santo Domingo, provincia de Monte Plata, municipio de Bayaguana, cuyo nombre proviene de la antigua unión del pueblo Bayajá y Yaguana.
Según el Diario Católico, el arquitecto encargado de la construcción, el diácono Marcos Cesar Nuñez Muñiz, dijo que el proyecto fue lento debido a la complejidad de la estructura y a que los recursos no estuvieron disponibles todo el tiempo.
El diseño arquitectónico del nuevo santuario es cristológico y se basa en el tema de la evangelización. En ese sentido, cuenta con 17 vitrales que narran los episodios más importantes de la historia de la salvación, como la presentación del ángel a la Virgen María, la Crucifixión y la Resurrección.
Asimismo, representa simbólicamente la presencia de la Iglesia Católica en la historia de Bayaguana, que data de hace más de 419 años. En esa época, el templo era una sencilla iglesia que fue elevada a Santuario Nacional debido a los sorprendentes milagros testificados por sus peregrinos.
Así, por ejemplo, uno de los vitrales del lateral derecho del santuario representa la leyenda de la imagen del Santo Cristo de los Milagros, cuya historia se remonta al siglo XVI. En esa época, una mujer encontró en las playas de la comunidad de Yaguana una talla de madera con la imagen de Jesucristo y atribuyó la cura de la visión de su hija a este hallazgo.
Los laterales del exterior del templo simbolizan dos manos juntas en posición de oración que se unen en la cima, donde se halla la cruz. Además, el techo del templo está diseñado en forma de cruz y es “foto voltaica”; es decir, genera energía solar, por ello, el templo no requerirá del servicio de energía eléctrica.
El campanario se ubica en el lateral izquierdo del templo y busca representar dos brazos con el gesto de adoración. En la parte superior de la estructura se ubican las campanas, que simbolizan el anuncio de buenas noticias.
El día de la inauguración, el vicario de la parroquia San Juan Bautista de Bayaguana donde antes funcionaba el santuario, P. Francisco Antonio Castillo Montilla, dijo al medio local Televida que el pueblo de Bayaguana es muy católico y que los feligreses apoyaron en la limpieza y preparativos para la inauguración.
El P. Juan dijo que la imagen del Santo Cristo, cuya cruz mide aproximadamente un metro y cuarto desde la cabeza a los pies, se ha preservado intacta después de 500 años y que permanecerá en el antiguo santuario por dos meses y luego será ubicada definitivamente en el nuevo templo.
Asimismo, el vicario parroquial expresó su deseo de que la belleza de la edificación promueva la llegada de más vocaciones para el pueblo.
“El fondo [del templo] tiene la forma de un cáliz, junto con el vitral principal que simula la Hostia, Cuerpo y Sangre de Cristo. Todo este santuario es una catequesis viviente y yo sé que muchos vendrán y contemplarán su belleza”, dijo.
“El contemplar la belleza de este santuario es una forma de evangelización. En mi vocación, me llamó la atención un párroco de mi parroquia, su entrega hacia los demás, la disposición que siempre tenía, eso llevó en mí el deseo de querer ser sacerdote. Con la ayuda de Dios tendremos nuevos sacerdotes en Bayaguana”, agregó.
Finalmente, el sacerdote también agradeció al presidente de República Dominicana por el apoyo brindado desde hace 8 años para acelerar y concluir el proceso de su construcción.
Según la Parroquia San Juan Bautista, el Santuario será un “centro de peregrinación” con un área de formación y promoción humana, área ecológica y áreas para las ferias de los productos del campesino y un campo agrícola-experimental. Además, un salón multiuso, un taller de artesanía, una casa presbiteral y para religiosas, una oficina de asistencia social, jardines, etc.
¿Qué es el abuso doméstico? ¿Cuáles son las estadísticas al respecto? ¿Qué dice la Iglesia al respecto y qué se puede hacer para combatirlo? Estas y otras preguntas se responden en el folleto producido por el Consejo Nacional de Mujeres Católicas del Reino Unido (NBCW).
El subsidio de 30 páginas, titulado «Aumentar la concienciación sobre el abuso doméstico«, se centra en la violencia en el hogar contra las mujeres, los niños, los jóvenes, los ancianos y las minorías étnicas, y ofrece elementos de reflexión sobre la doctrina pertinente de la Iglesia y recursos útiles para las víctimas y los supervivientes. En un momento en el que la pandemia de Covid-19 ha visto un aumento de los casos de abuso doméstico», comenta el Padre Abad Hugh Allan, la persona de contacto de la NBCW en la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, «este libreto es un excelente recurso para todos». De hecho, reafirma que «la seguridad de cada persona, como criatura de Dios, es responsabilidad de todos los cristianos». Por su parte, Margaret Clark, presidenta de la NBCW, escribe en el prefacio: «Este folleto tiene como objetivo principal concienciar a la Iglesia acerca del impacto devastador del abuso y la violencia doméstica. Esperamos que ayude a las víctimas a obtener el apoyo que necesitan a través de la atención pastoral de las parroquias, organizaciones e individuos». «Creemos», añadió Clark, «que promover una mayor conciencia del problema es la forma más efectiva para que los católicos ayuden a las víctimas de abuso doméstico.
Un crimen que no debe ocultarse a la comunidad
«El abuso doméstico es un pecado y constituye una violación de la naturaleza esencial del matrimonio», se lee en el libreto. «La Iglesia debe continuar aclarando este punto y animar al clero a contrarrestar a aquellos que explotan las Sagradas Escrituras para justificar la violencia en el hogar. Es, de hecho, «un crimen» y como tal «no debe ser ocultado a la comunidad». De ahí la exhortación a la cooperación entre la Iglesia y las organizaciones públicas y de voluntarios que se ocupan del tema, para poder ayudar a las víctimas y los supervivientes de la manera más completa posible. Por último, el libro recuerda que el matrimonio y las relaciones familiares se basan en «el amor, la confianza, el respeto y el apoyo mutuos entre todos sus miembros».