Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

¿Vives lejos de tu ahijado? Sé así buen padrino a distancia

¿Vives lejos de tu ahijado? Sé así buen padrino a distancia

Shutterstock | Stokkete

Ser elegido padrino o madrina de un niño es una gran alegría. Pero también es una responsabilidad: ¿cómo asumirlo cuando estamos alejados geográficamente de nuestro ahijado?

El día del bautismo, nos comprometemos, como padrino o madrina, a ayudar a los padres de nuestro ahijado o ahijada a “educarlos en la fe, para que estos niños, guardando los mandamientos de Dios, amen al Señor y al prójimo, como Cristo nos enseña en el Evangelio”.

No hemos sido meros testigos del bautismo: hemos dado nuestra palabra. Y la dimos en serio, pero… ¿y después?

Al cabo de meses y de años zarandeados por la vida, inundados de mil preocupaciones, alejados geográficamente, tenemos dificultades para respetar este compromiso y nos sentimos vagamente culpables por no haber hecho suficiente por nuestros ahijados, o por algunos de ellos.

A veces incluso tenemos conciencia de haberles fallado con errores más o menos graves. Nunca es demasiado tarde para hacer el bien: incluso si, después de varios años, apenas nos hemos ocupado de ellos, no es una razón para bajar los brazos.

Estar presente en todos los acontecimientos importantes

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Para empezar podemos rezar por ellos y pedir al Espíritu Santo que nos enseñe a ejercer nuestras responsabilidades hacia ellos.

Una carta auténtica, en la que pidamos circunstancialmente perdón por un silencio demasiado largo o incluso por riñas o faltas graves, permitirá retomar el contacto.

Incluso en la edad adulta, es precioso tener un padrino y una madrina atentos y cariñosos. Nunca es demasiado pronto para comenzar.

Recordemos que nuestra misión consiste, ante todo, en ayudar a los padres, por eso desde el principio es importante establecer relaciones profundas con ellos.

Aunque los conozcamos bien, aunque sean hermanos o buenos amigos, nuestro estatus de padrino y madrina establece unos vínculos nuevos, de orden espiritual. Recemos por ellos y, cuando sea posible, con ellos.

¿Por qué no mantener una relación epistolar?

Joey Laffort | Shutterstock

Cuando el niño es pequeño, dediquemos tiempo a hablar de él con sus padres. Interesémonos por su personalidad que se esboza poco a poco, por sus progresos y sus dificultades.

Evoquemos aquello que deseamos para él. Y ofrezcamos los medios para mantener esta relación: programemos regularmente un fin de semana con una tarde juntos o algunos días de vacaciones todos los años, cuando el distanciamiento geográfico no permita encuentros más frecuentes.

Estemos atentos a todo lo que compone la vida de nuestro ahijado. Es importante prestar atención a las noticias, estar presente a pesar de las distancias en todos los acontecimientos importantes, como cumpleaños, la vuelta al cole, la entrega de un diploma, etc.

Por otra parte, no olvidemos que los niños, sobre todo a partir de los cinco o seis años, se alegran mucho al recibir cartas a su nombre.

Aunque se trate de unas sencillas palabras en una postal, eso les muestra que alguien pensó en ellos de una forma muy especial.

Y, una vez que aprenden a leer y escribir con soltura, las cartas permiten decir muchas cosas, desde las más anecdóticas a las más profundas. Una carta se conserva, se relee… ¡es un auténtico tesoro!

Crear recuerdos inolvidables

Padrino y madrina son unos interlocutores privilegiados ante los que el niño se siente único e irremplazable.

También es importante, cuando hagamos una visita a nuestro ahijado o ahijada, reservar un momento a solas, sin sus hermanos o hermanas, sin nuestros propios hijos.

Puede tratarse simplemente de un paseo los dos o una jornada más especial en la que se hagan cosas un poco más alocadas, cosas fuera de lo habitual, entre las que se pueden incluir la misa de domingo o un tiempo de oración.

A menudo nos sentimos unos pésimos padrinos o madrinas… ¡y quizás lo seamos! Pero entonces, la peor de las tentaciones sería perder coraje.

Recordemos que, a través de la petición de los padres y a través de la Iglesia que ratificó su decisión, es Dios mismo quien nos ha confiado esta misión.

Apoyémonos en Él para administrarla bien, aunque sea a varios kilómetros de nuestros ahijados. Y tengamos la seguridad de que Él nos da los medios para nuestra tarea, aquí y ahora.

(Fuente: Aleteia)

En esta basílica resguardan el crucifijo que habló a San Francisco de Asís

En esta basílica resguardan el crucifijo que habló a San Francisco de Asís

Basílica de Santa Clara en Asís. Foto: YouTube

La Basílica de Santa Clara en Asís custodia el Crucifijo que habló a San Francisco.

La iglesia fue construida después de la muerte de Santa Clara, entre 1257 y 1265, cerca de la antigua iglesia de San Jorge en donde estuvieron los restos mortales de San Francisco hasta 1230.

En aquel tiempo se construyó también el monasterio en el cual las clarisas se mudaron en 1260 desde San Damián, llevando diversas reliquias y también el Crucifijo que habló a San Francisco.

El Crucifijo es de estilo bizantino y se localizó inicialmente en la iglesia primitiva de San Jorge.

Actualmente, el Crucifijo se conserva en la capilla de San Jorge. El cristo de tal Crucifijo le habló a San Francisco y le pidió “reparar” la Iglesia.

Además, en la cripta de la iglesia se custodian los restos mortales de Santa Clara, la primera y más fiel discípula de San Francisco. Detrás de la cripta están expuestas algunas importantes reliquias franciscanas, por ejemplo, algunas túnicas humildes usadas por San Francisco y Santa Clara, una blusa bordada de San Clara y algunos cabellos de Santa Clara cortados por San Francisco.

La fachada de la Basílica de Santa Clara está diseñada por piedra blanca y rosa del monte Subasio; la estructura interior es una sola nave, como la iglesia superior de San Francisco, que tiene un ábside poligonal. En la nave hay dos capillas laterales con Santa Inés de Asís y San Jorge.

Además, del lado izquierdo se pueden observar ocho tablas de madera que muestran relatos de la vida de Santa Clara realizadas en 1238.

El convento de clausura de Santa Clara se localiza al lado hacia el valle con un claustro al que se puede acceder desde la antigua cripta de la iglesia de San Jorge.

Traducida y adaptada por Mercedes De La Torre. Publicada originalmente en ACI Stampa

(Fuente: Aciprensa)

Santo Rosario todas las noches por Instagram live @elbuenpastorsd

Santo Rosario todas las noches por Instagram live @elbuenpastorsd

Todos los días, a las 9:00 de la noche, por Instagram live @elbuenpastorsd, unámonos como una gran Familia para rezar juntos el Santo Rosario con Fe, implorando la gloriosa intercesión de nuestra Madre María, Reina de las Familias, ante su hijo Jesús, por nuestro país, por los enfermos y por todas las necesidades que estemos pasando.

En este tiempo de crisis, donde las familias sienten angustia, miedo, incertidumbre y dolor, Dios nos llama a volver a Él, nos llama a la oración sin cesar. Hagamos juntos el Santo Rosario.

Si quieres participar de manera activa, en el Rosario, te puedes comunicar con la agente de Pastoral Familiar Luchy Lara, al número de whatsapp 829-629-9563.

También puedes seguirnos a través del canal de YouTube de nuestra parroquia.

¡Únete!

Jesús Cabello, el chico al que la Virgen salvó de una leucemia

Jesús Cabello, el chico al que la Virgen salvó de una leucemia

Jesús es de Córdoba y ahora da conciertos de música cristiana por todo el mundo

Jesús vive en Córdoba con su mujer Paloma y su hijo de siete años. Tiene 36 años y es de Puente Genil, un pueblo de la zona. Es el pequeño de 4 hermanos y ahora mismo es profesor de Lengua y Literatura en un colegio público. Hasta aquí, todo muy normal. Pero más bien podría verse desde fuera como algo totalmente anormal, desde que tenía 18 meses de vida.

Cuando solo tenía año y medio, a Jesús Cabello le diagnostican una leucemia. Una grave enfermedad con un índice alto de mortalidad. Siendo tan pequeño, le ponen un tratamiento muy fuerte, pero él se convierte en un caso distinto: «No se me cayó el pelo ni perdí la vitalidad, pero muchos compañeros tuvieron secuelas irreversibles. Pero los análisis decían que el tratamiento no funcionaba».

Jesús sufre una grave recaída con solo cuatro años y sus padres se «pelean con Dios». El trasplante de médula es demasiado peligroso y en ese momento de «abandono, desesperación y rendición» acude a una iglesia y se pone frente al sagrario. «Delante de la Virgen le dice: ‘si es tu voluntad, que se vaya… pero si se queda, será para ti».

El milagro

Todo pasa muy deprisa. En el transcurso de apenas dos horas, montan al pequeño Jesús en el coche, le llevan al hospital, le ingresan de urgencias y le vuelven a practicar una analítica. La respuesta de los médicos es cuanto menos sorpresiva: «En los análisis aparece que la enfermedad está remitiendo. A los ocho años me quitaron un linfoma en el cuello que no habían visto hasta entonces y estuve cuatro años viviendo con ello más sano que una pera».

Los médicos atribuyen el suceso «a que a los niños les cambia muy rápido el metabolismo y que es imprevisible». Pero la familia de Jesús tiene otra teoría: «La causa efecto de la oración de mi madre y el análisis con esa noticia…pues hace que parezca algo sobrenatural».

«Mis padres con la mejor intención me hicieron creer que yo había sido un niño normal. Pensaba que todos los niños pasaban por eso, que les pinchan en la espalda, que les ingresaban…» Jesús se entera de que pasó por esta enfermedad «a los 14 años». En ese momento «mi adolescencia se parte en dos». Entonces empieza a obsesionarse con una pregunta: ¿Qué hace en este mundo? ¿Qué quiere Dios de él?

La capilla de la providencia

Estaba buscando respuestas y con 17 años -mientras aprende a tocar la guitarra en una familia donde se canta a todas horas- le invitan a unos ejercicios espirituales. Y conoce una capilla que va a ser determinante en su vida. El primer momento: «En un momento de oración tuve un encuentro con Jesucristo impresionante, sentí un abrazo que me cambió la vida. A partir de entonces supe que Cristo está vivo y que yo tengo una misión».

Jesús nunca había tenido novia así que se plantea la vocación religiosa. Al año siguiente vuelve a esos mismos ejercicios espirituales y lo consulta con un sacerdote. «Me dijo: Dios te puede sorprender en estos ejercicios». Esa misma noche, con 18 años en unos ejercicios espirituales en silencio, la persona que tenía delante en la cena y que le sirve la sopa será su mujer siete años más tarde. Y en aquella misma capilla.

Once años después, Jesús ya tiene clara su misión junto a Paloma. «Dios me quiere aquí para alguien o para algo. Salgo porque sé que me voy a encontrar con Jesús», dice Jesús.

La música

Pero su historia no termina aquí. Jesús Cabello -entre clase y clase de sintaxis y de la Generación del 98- compone y graba canciones católicas. «En casa todos mis hermanos tocaban la guitarra y en mi casa siempre se ha cantado. Yo empiezo a tocar en un coro de parroquia y coincidiendo con esos 17 años, después del encuentro con Jesús, empiezo a escribir».

«Un amigo me pide que le grabe una cinta, él se la pasa a otro, me invitan a tocar en un concierto, después me piden que toque en una parroquia… Y acabo cantando en Milán con el Papa en 2012 con un millón de personas delante, cantando en Cracovia, en la JMJ de Panamá…»

Jesús no ha tenido una ‘vida normal’. En el fondo, como ninguno de nosotros. Él descubrió esto, encontró su misión en el mundo -como la tienes tú- y apostó por ello. La música es su pasión, pero lo es más su familia. «Hay un don que hay que multiplicar y poner al servicio de Dios. Cuando nos casamos vimos que esto es una misión familiar. Pero no cambio mi vida por el ‘artisteo’. ¿Voy a sacrificar mi familia por un sueño personal? ¡Anda ya!»

(Fuente: Aleteia)

Holydemia: Conoce la nueva plataforma de formación católica online

Holydemia: Conoce la nueva plataforma de formación católica online

El próximo 10 de agosto será lanzada oficialmente la nueva plataforma de formación católica online, Holydemia, un lugar donde católicos de todo el mundo podrán alimentar su fe a través de cursos digitales de calidad.

Holydemia es una academia independiente de cursos en línea que busca el fortalecimiento de la fe para poder dar razones de la misma. Los cursos, que abarcan múltiples temáticas, están pensados para jóvenes, adultos y familias.

La iniciativa nació a mediados del 2019 cuando tres jóvenes católicos vieron la necesidad de renovar y potenciar la formación online católica. El proyecto es liderado por Dimitri Conejo Sanz, conocido por sus iniciativas web como Cathopic y Mater Coeli.

Entre los principales objetivos de Holydemia, está el unificar la enseñanza católica y abrir miles de oportunidades tanto para los usuarios como para los instructores que desean ofrecer cursos online.

A fin de garantizar la plena comunión con la doctrina católica, cada curso debe pasar varios filtros de moderación antes de salir a la venta en la plataforma. En primer lugar, un equipo de sacerdotes colaboradores revisará todo el contenido, y, si el contenido es apto, el curso pasará a la siguiente fase de moderación donde se comprueba la calidad del video y el sonido.

“Queremos ofrecer un producto de mucha calidad al alumno. Para ello necesitamos cuidar todos los detalles; tanto el contenido como la calidad audiovisual”, contó a ACI Prensa, Dimitri Conejo, uno de los jóvenes fundadores de la iniciativa.

Todos los alumnos podrán acceder a cualquier curso de Holydemia cuando quieran y desde donde quieran. Además, los instructores podrán ofrecer el curso tanto en inglés como en español.

Cada vez que un alumno de Holydemia finaliza un curso, se emitirá automáticamente un certificado de finalización (en cursos de pago). Dicho certificado tiene dos funciones principales: motivar al alumno y el ofrecer la garantía a aquellos instructores que deseen emitir diplomas físicos cuando un alumno finaliza su curso.

Otra característica de la plataforma es su modo apuntes. En cada lección el alumno puede habilitar esta función para evitar utilizar el papel físico. Gracias a esta función se podrá tener todos los apuntes guardados en Holydemia y acceder a ellos cuando se desee.

“Holydemia es uno de los proyectos católicos más innovadores que he visto hasta el momento. Fusiona a la perfección el diseño con un buen contenido, renovando la formación de nuestra Iglesia en Internet”, añadió Conejo Sanz.

Puedes acceder a Holydemia a través del siguiente enlace: www.holydemia.com

(Fuente: Aciprensa)

Ofreciendo una Misa puedes ayudar a un sacerdote en zonas de pobreza extrema

Ofreciendo una Misa puedes ayudar a un sacerdote en zonas de pobreza extrema

Foto referencial. Crédito: Unsplash / Josh Applegate

Aquí te explicamos cómo puedes ofrecer una Misa y a la vez ayudar a sostener la obra de un sacerdote misionero en regiones de extrema pobreza y vulnerabilidad en todo el mundo.

La fundación pontificia ACN internacional promueve el proyecto “Dona una Misa”, que hace posible que los fieles puedan solicitar la celebración de Misas en iglesias ubicadas en zonas de misión, donde sus sacerdotes no tienen acceso a un apoyo económico y dependen de las donaciones para subsistir y llevar a cabo su misión.

“Solicitar la celebración de Misas a través de ACN Ayuda a la Iglesia Necesitada, no solamente es una forma de pedir por tus intenciones, también es una manera más de ayudar a sacerdotes y misioneros que viven o trabajan en países y regiones muy pobres y con mucha necesidad” material y espiritual, señaló ACN.

Gracias a los estipendios de Misa los sacerdotes misioneros pueden cubrir sus necesidades básicas principalmente de alimentación, y también, de asistencia médica y medicinas. En el caso de los sacerdotes adultos mayores, los donativos son su única fuente de ingresos, que utilizan para sus gastos de manutención.


Asimismo, las donaciones económicas permiten a estos sacerdotes a “servir a su comunidad católica, atenderla espiritualmente y generar innumerables obras de misericordia a su alrededor”.

En 2019 se recolectaron más de 12 millones de euros en donaciones que han logrado ayudar a los más de 40 mil sacerdotes que viven en zonas de misión, y además, se han podido celebrar más de 1 millón de Eucaristías en iglesias necesitadas de todo el mundo.

Este año, ACN busca seguir fomentando la celebración de la Eucaristía y a la vez continuar respaldando la obra misionera y la subsistencia de los sacerdotes que son misioneros de los 413 mil presbíteros que hay en el mundo.

Maria José Albert, una de las voluntarias y beneficiarias del proyecto “Dona una Misa” dijo que le dio mucha paz saber que un sacerdote ofrecía una Misa todos los días por la recuperación de la enfermedad de su hermano, llamado Javier. “Con una pequeña ayuda se puede hacer mucho”, dijo.

Por su parte, algunos sacerdotes quisieron expresar su gratitud a los fieles que cada año vienen ayudándolos en su misión sacerdotal.

“Os doy las gracias por la ayuda a mi diócesis en los últimos años sobre todo por los estipendios de misa que son, a menudo, la única ayuda que reciben nuestros sacerdotes para su supervivencia”, dijo el Obispo de Ucrania, Mons. Maksymiliam Leonid.

“El apoyo recibido nos ayuda a visitar comunidades cristianas, a familias con niños, jóvenes y adultos. Gracias a vosotros podemos seguir entregando nuestras vidas por tantas alamas a quienes el Señor nos ha encomendado pastorear”, dijo el P. Jesús Mª Aristín, de Perú.


La fundación pontificia alienta también a seguir el llamado del Papa Francisco, quien dice que «cuando la entrega generosa hacia los demás se vuelve el estilo de nuestras acciones, damos gracias al Corazón de Cristo y nuestro corazón se inflama”.

ACN fue fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra, que luego, desde el 2011 es reconocida como una fundación pontificia. Su misión es servir a los cristianos perseguidos, discriminados o que sufren necesidad material en todo el mundo, a los que ayudan a través de la oración, la información y la caridad.

En la actualidad, ACN Internacional cuenta con 23 oficinas en todo el mundo, desde donde desarrollan campañas que permiten financiar cada año más de 5 mil proyectos pastorales y de emergencia en 145 países del mundo.

Los interesados en realizar donativos, pueden hacer clic AQUÍ.

(Fuente: Aciprensa)

Memoria de San Juan María Vianney, presbítero y patrono de los párrocos

Memoria de San Juan María Vianney , presbítero y patrono de los párrocos

En República Dominicana se celebra este día, por disposición de la Conferencia del Episcopado Dominicano

Ya recuerda San Pablo que Dios siempre cuenta lo que no cuenta para anular a lo que cuenta. No todos los Santos han logrado eminentes sabidurías. Y cuando lo consiguieron fue para ayudar a profundizar en la humildad. Hoy celebramos a San Juan Bautista Vianney. Conocido popularmente como el Santo Cura de Ars, nace en las cercanías de Lyón en 1786, cuando Francia sufre la Revolución.

Su vida fue una prueba continua donde Dios manifestó su fortaleza en la debilidad. Al dar síntomas de vocación sacerdotal, es enviado a la escuela del Cura de Ecully. Cada vez es más notoria su llamada a la vida sacerdotal. Sin embargo, la contrariedad se presenta cuando los estudios se le hacen tremendamente difíciles. Así, tiene que recibir clases especiales de latín.

Reclutado por Napoleón, que retiró la exención de la participación en el ejército a los aspirantes al sacerdocio, hubo de partir hacia la Guerra contra España. Inesperadamente cae en poder de los desertores, estando a punto de ser considerado como uno de ellos. Tras reanudar sus estudios, es ordenado presbítero y enviado a Ars, un pequeño pueblecito de feligreses imbuidos en el paganismo y la indiferencia.

Pero su tesón en la oración y la dirección espiritual de las almas, hace que esa aldea abandonada sea centro de peregrinación de muchos lugares lejanos, al correr la fama de santidad del Párroco. No faltan los enfrentamientos con el diablo, molesto por las conversiones. Muere en 1859 y Benedicto XVI le ha propuesto como ejemplo de pastor en el Año Sacerdotal. Precisamente en 2009 se cumplieron 150 años de su nacimiento a la Vida Eterna. Es Patrono de todos los párrocos del mundo.

Fuente: Cope

No es válido el Bautismo conferido con fórmulas arbitrariamente modificadas

No es válido el Bautismo conferido con fórmulas arbitrariamente modificadas

Bautimos celebrados por Papa Francisco en la Capilla Sixtina (Vatican Media)

Lo afirma la Congregación para la Doctrina de la Fe en un «responsum» a dos preguntas sobre un Bautismo administrado con la fórmula «Nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

El sacramento del bautismo administrado con una fórmula arbitrariamente modificada no es válido y quienes lo han recibido de esta manera deben ser bautizados «en forma absoluta», es decir, repitiendo el rito según las normas litúrgicas establecidas por la Iglesia. Esto es lo que afirma la Congregación para la Doctrina de la Fe al responder a dos preguntas sobre la validez de un Bautismo conferido con la fórmula «En nombre de tu padre y tu madre, de tu padrino y tu madrina, de tus abuelos, de tus familiares y amigos, en nombre de la comunidad nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». El pasado mes de junio, el Papa Francisco aprobó este «responsum» que se publica hoy.

Cristo, protagonista del acontecimiento que se celebra

En una nota doctrinal explicativa, el Dicasterio señala que «la modificación deliberada de la fórmula sacramental» se introdujo «para subrayar el valor comunitario del Bautismo, para expresar la participación de la familia y de los presentes y para evitar la idea de la concentración de un poder sagrado en el sacerdote en detrimento de los padres y de la comunidad, que la fórmula del Ritual Romano transmitiría». En realidad -recuerda la nota que cita la Constitución Sacrosantum Concilium- «cuando uno bautiza es Cristo mismo quien bautiza», es «el protagonista del acontecimiento que se celebra». Ciertamente, en la celebración «los padres, los padrinos y toda la comunidad están llamados a desempeñar un papel activo, un verdadero y propio oficio litúrgico», pero esto, según el dictado conciliar, implica que «cada uno, ministro o fiel, desempeñando su propio oficio, realiza sólo y todo lo que, según la naturaleza del rito y las normas litúrgicas, es de su competencia» (Sacrosanctum Concilium, n. 28).

Una antigua tentación

«Reaparece aquí -continúa la nota- con discutibles motivos de orden pastoral, una antigua tentación de sustituir la fórmula tradicional con otros textos juzgados más idóneos», pero «el recurso a la motivación pastoral oculta, a veces de forma inconsciente, una deriva subjetiva y una voluntad manipuladora». El Concilio Vaticano II, después del Concilio de Trento, declaró «la absoluta indisponibilidad del septenario sacramental a la discreción de la Iglesia», estableciendo que nadie «aunque sea sacerdote, se atreva, por su propia iniciativa, a añadir, quitar o cambiar algo en materia litúrgica». En efecto, «modificar al propio arbitrio la forma celebrativa de un sacramento no constituye un simple abuso litúrgico, en cuanto transgresión de una norma positiva, sino también un vulnus infligido tanto a la comunión eclesial como a la posibilidad de reconocer en ella la obra de Cristo, que en los casos más graves hace inválido el sacramento mismo, porque la naturaleza de la acción ministerial exige transmitir con fidelidad lo que se ha recibido».

Acción ministerial

En la celebración de los sacramentos -explica la nota- la asamblea no actúa «colegialmente», sino «ministerialmente» y el ministro «no habla como un funcionario que ejerce un papel que se le ha asignado, sino que opera ministerialmente como signo-presencia de Cristo, que actúa en su Cuerpo, donando su gracia». A la luz de esto, se debe entender «cuanto enseña el Concilio Tridentino sobre la necesidad de que el ministro tenga la intención al menos de hacer lo que hace la Iglesia»: una intención que no puede permanecer «sólo a nivel interior», con el riesgo de subjetivismo, sino que se expresa también en un «acto exterior» realizado «no en nombre propio, sino en la persona de Cristo».

Cristo es quien bautiza

«Alterar la fórmula sacramental -concluye la nota- significa, además, no comprender la naturaleza misma del ministerio eclesial, que es siempre el servicio a Dios y a su pueblo, y no ejercicio de un poder que llega hasta la manipulación de lo que se ha confiado a la Iglesia con un acto que pertenece a la Tradición. En todo ministro del Bautismo, por lo tanto, debe estar bien enraizada no sólo la conciencia del deber de actuar en comunión con la Iglesia, sino también la misma convicción que San Agustín atribuye al Precursor, el cual aprendió «que en Cristo habría cierta propiedad tal, que, aunque muchos ministros, justos o injustos, iban a bautizar, la santidad del bautismo no se atribuiría sino a aquel sobre quien descendió la paloma, del cual está dicho “este es el que bautiza en el Espíritu Santo” (Jn 1, 33)». Comenta, por tanto, Agustín: «Bautice Pedro, Cristo es quien bautiza; bautice Pablo, es Cristo quien bautiza; bautice Judas, es Cristo quien bautiza»”.

Ya en 2008, la Congregación para la Doctrina de la Fe había respondido a dos preguntas sobre la validez de los bautismos conferidos con fórmulas arbitrariamente modificadas: «Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Redentor y del Santificador» y «Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Liberador y del Sustentador». La respuesta fue como la de hoy: que el bautismo no era válido y que los bautizados con esas fórmulas tenían que ser bautizados «en forma absoluta».

(Fuente: Vatican News)

Monseñor Felipe Arizmendi: “Comunión en la mano”

Monseñor Felipe Arizmendi: “Comunión en la mano”

“Lo importante es comulgar con Él sacramentalmente”

Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, y responsable de la Doctrina de la Fe en la Conferencia del Episcopado Mexicano, reflexiona este miércoles, 5 de agosto de 2020, sobre el acto de comulgar en la mano, a raíz de la indicación por parte de la Iglesia, en varios países, de dar la comunión sólo en la mano y no en la boca pare evitar los contagios de COVID-19.

VER

Siendo obispo en mi anterior diócesis, la mayoría de los fieles recibía la comunión de pie y en la boca, pero en la celebración dominical en catedral, dos o tres personas de la ciudad se ponían de rodillas y sólo la aceptaban en la boca; consideraban una irreverencia recibirla en la mano y de pie. Tienen derecho a hacerlo así y nunca les negué la comunión, ni les llamé la atención por ello. Los fieles merecen todo nuestro respeto.

En contraste, en casi todas las comunidades indígenas habían recibido la catequesis adecuada para recibirla de pie y en la mano, y nunca tuvimos problemas por ello. Un ejemplo del gran respeto que les merece la Eucaristía, es lo que viví en una ranchería muy alejada de la selva: Al momento de la comunión, los indígenas hicieron dos filas, y antes de recibirla en la mano, había ministros con agua y toalla para que todos, antes de comulgar, se lavaran las manos. ¡Qué respeto hacia la Eucaristía! ¡Un ejemplo para varios de nosotros! Nunca pusieron objeción para recibir la comunión en la mano, y no porque ignoraran o menospreciaran el gran misterio, sino porque habían recibido la debida preparación de parte de sacerdotes y catequistas.

Ahora, por la pandemia del SARS-CoV-2, el episcopado mexicano indicó que, para cuidar la salud de los fieles, se diera la comunión sólo en la mano y no en la boca. La inmensa mayoría lo ha comprendido y aceptado sin problema; pero no falta quien se resista a ello y lo considere un sacrilegio. Nada de eso. Los textos bíblicos y la historia de la Iglesia nos indican que la comunión en la boca es una costumbre muy tardía.

PENSAR

Los evangelios sinópticos relatan la institución de la Eucaristía (Mt 26, 26-28; Mc 14, 22-23; Lc 22, 19-20) y San Pablo la confirma como una práctica de la primera comunidad cristiana (1 Cor 11, 23-25), pero ninguno de ellos menciona que se distribuyera la comunión en la boca; lo normal era en la mano. Así lo hizo Jesús.

Los testimonios patrísticos de los siglos II y III hablan claramente de las celebraciones eucarísticas, como lo narran en forma preciosa San Ignacio de Antioquía, San Justino y Tertuliano, y nunca mencionan que la comunión se recibiera en la boca. En el siglo IV, San Cirilo de Jerusalén, en su quinta catequesis mistagógica, dice: “Al acercarte no vayas con las palmas de las manos extendidas, ni con los dedos separados, sino haz con la mano izquierda un trono para la derecha, como que estás a punto de recibir al Rey; y recibe el cuerpo de Cristo en el hueco de la mano, diciendo amén”. Y agrega: “Al sentir el contacto del Cuerpo santo, recíbelo seguro con cuidado de no perder nada del mismo. Pues, si se te cayera algo, está claro que es como si hubieras sufrido la pérdida de un miembro tuyo. Y dime: Si alguien te diera unos residuos de oro, ¿no las guardarías con todo esmero, decidido a no perder nada de ellos y tener que soportar la pérdida? ¿Y no habrá que poner mucho más empeño en que no se caiga ni una migaja, que es más valiosa que el oro y las piedras preciosas?”. Concluye diciendo: “Mantengan puras estas tradiciones, y guárdense de ustedes mismos sin dar un traspié”.

Fue hasta el siglo XVII cuando un obispo belga, Jansenio, insistió tanto en la sublimidad del sacramento y en la indignidad nuestra, que mucha gente se alejó de la comunión y su devoción consistía en sólo mirar la Eucaristía. A partir de entonces, se fue difundiendo recibir la comunión en la boca. Es muy tardía, pues, esta costumbre.

La tercera edición típica del Misal Romano, aprobada el 20 de abril del año 2000 y vigente para toda la Iglesia, ratifica lo establecido tiempo atrás: “Si la Comunión se efectúa sólo bajo la especie de pan, el sacerdote, teniendo la hostia un poco elevada, se la muestra a cada uno diciéndole: El Cuerpo de Cristo. El que va a comulgar responde: Amén, y recibe el Sacramento en la boca, o en los lugares donde está concedido, en la mano, según su elección. El que comulga, inmediatamente después de recibir la hostia la consume íntegramente” (No. 161). El episcopado mexicano aprobó, desde hace muchos años, poder recibir la comunión en la mano, y para este tiempo de pandemia ha insistido en que sea la única forma de distribuirla, para proteger la salud de los fieles. Cuando pase esta situación, los fieles tienen la libertad de recibirla en la mano o en la boca, siempre con la debida devoción y evitando todo tipo de abusos y faltas de respeto.

ACTUAR

La Eucaristía es el sacramento más sublime. Recibir a Cristo en la comunión es la gracia más ansiada. Es relativamente secundario recibirla en la boca o en la mano; lo importante es comulgar con Él sacramentalmente en la Eucaristía, para luego comulgar con Él también sacramentalmente en el amor al prójimo, sobre todo a los que sufren.

(Fuente: Zenit)