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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Sagrado Corazón: El Papa anima a confiarle “todas las ansiedades”

Sagrado Corazón: El Papa anima a confiarle “todas las ansiedades”

Audiencia General, 10 Junio 2020. Fuente: Vatican Media

Junio, mes dedicado a esta devoción.

En pleno mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, el Papa Francisco indicó que: “Al Corazón Divino, lleno de paz y amor, podemos confiar todas las ansiedades de nuestros corazones y nuestro amor imperfecto”.

En la audiencia general de ayer, 10 de junio de 2020, celebrada en la biblioteca del Palacio Apostólico, el Santo Padre describió que “del Corazón traspasado del Salvador fluye, para toda la humanidad, la fuente de todo consuelo y el océano de la Divina Misericordia. ¡Jesús, manso y humilde de corazón, hace que nuestros corazones sean similares a los suyos!”.

Estas palabras de Francisco están incluidas en su saludo a los fieles de Polonia. A lo largo del mismo, también destacó que este mes es “especialmente sentido” entre los católicos del país.

Sagrado Corazón de Jesús

La fiesta del Sagrado Corazón, celebrada el viernes siguiente a la solemnidad de Corpus Christi, fue formalmente aprobada para toda la Iglesia en 1873, otorgándose una serie de indulgencias, entre las que destaca la indulgencia plenaria –remisión total de la pena temporal pendiente de purificación tras el perdón de los pecados– por la recepción de la Comunión en la Santa Misa durante nueve primeros viernes de mes seguidos.

Durante el mes de junio y en particular en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia contempla cómo el amor de Dios Hijo se traduce en gestos cercanos a los hombres.

Catequesis del Papa

“La oración de Jacob” es el título de la sexta catequesis del Papa sobre la oración. En ella, el Pontífice ha meditado en torno al encuentro de este patriarca con el Señor, que le transformó.

De este modo, quien antes “era ‘impermeable’ a la gracia y a la misericordia a causa de su presunción, Dios lo salvó de su extravío y lo miró con ternura”.

(Fuente: Zenit)

 

10 consejos de los santos para amar la Eucaristía

10 consejos de los santos para amar la Eucaristía

La Iglesia siempre ha destacado la presencia real del Señor en el Sacramento de la Eucaristía y durante siglos ha animado a amar este gran milagro del amor de Dios.

A continuación, 10 consejos de los santos sobre la Eucaristía:

1. San Francisco de Asís

«Cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Misa”.

2. San Alfonso María de Ligorio

«Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día”.


3. San Francisco de Sales

«La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado».

4. San Luis María Griñón de Monfort

«Antes de la Comunión… suplica a esta bondadosa Madre que te preste su corazón para recibir en él a su Hijo con sus propias disposiciones”.

5. Santa Teresa de Jesús (o de Ávila)

«Acabando de recibir al Señor, pues tenéis la misma persona delante, procurad cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma, y miraros al corazón”.

6.- El Cura de Ars, San Juan María Vianney

“Si supiéramos el valor del santo sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella”.

7. Santa Teresita de Lisieux


“Recordé haber oído decir que el día de la primera comunión se alcanzaba todo lo que se pedía. Aquel pensamiento me consoló y, aunque todavía no tenía más que seis años, me dije para mí: ‘el día de mi primera comunión rezaré por mi pobre’”.

8. San Juan Pablo II

“Queridos hermanos y hermanas: debemos sentirnos interpelados por las necesidades de tantos hermanos. No podemos cerrar el corazón a sus peticiones de ayuda. Y tampoco podemos olvidar que ‘no solo de pan vive el hombre’. Necesitamos el ‘pan vivo bajado del cielo’. Este pan es Jesús. Alimentarnos de él significa recibir la vida misma de Dios, abriéndonos a la lógica del amor y del compartir”.

9. Santa Catalina de Siena

“¡Oh Caridad inestimable! Te quedaste con nosotros como alimento, mientras somos peregrinos en esta tierra, para que no desfallezcamos por el cansancio, sino que fortalecidos por ti, alimento celestial, sigamos el camino”.

10. Don Bosco (San Juan Bosco)

“Queridos jóvenes, ¿queremos estar contentos y alegres? Amemos con todo el corazón a Jesús Sacramentado».

(Fuentes: Aciprensa)

¿Sabías que puedes sacar un alma del Purgatorio en Pentecostés?

¿Sabías que puedes sacar un alma del Purgatorio en Pentecostés?

Con el juicio personal al final de la vida terrena, Dios decidirá si una persona es merecedora del Cielo o el Infierno. En caso el destino eterno sea el cielo, muchas almas deberán purificarse en el Purgatorio, pero puede que ese proceso lleve mucho tiempo.

En la Solemnidad de Pentecostés, que este año se celebra el domingo 31 de mayo, la Iglesia dispone que todos los católicos pueden ganar una indulgencia plenaria, ya sea para uno mismo o para algún alma del Purgatorio, lo que significaría el paso directo al cielo en este último caso.

¿Deseas saber cómo ayudar al alma de algún familiar o amigo? ChurchPop presenta los 5 pasos que todo católico puede seguir para lograrlo:

  • Firme intención de no volver a pecar, incluso venialmente.
  • Confesar sacramentalmente todos los pecados.
  • Recibir la Eucaristía.
  • Orar por las intenciones del Papa.
  • Durante la Solemnidad de Pentecostés, rezar o cantar el himno Veni Creator Spiritus.

El Veni Creaor Spiritus

Esta es la melodía:

Letra:

Veni Creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti, pectora.
Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, caritas,
Et spiritalis unctio.
Tu septiformis munere,
Digitus Paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans guttura.
Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis,
Virtute firmans perpeti.
Hostem repellas longius,
Pacemque dones protinus;
Ductore sic te praevio,
Vitemus omne noxium.
Per te sciamus da Patrem
Noscamus atque Filium;
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempore.
Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mortuis
Surrexit, ac Paraclito
In saecula saeculorum.

Traducción:

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fíeles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios
los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo,

También hay una versión en español:

Evangelio del VI domingo de Pascua, 17 de mayo de 2020

Evangelio del VI domingo de Pascua, 17 de mayo de 2020

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra del Señor

(Fuente: Ciudadredonda.org)

”Los servidores, son bloqueos o son puertas”

”Los servidores, son bloqueos o son puertas”

Jesús dijo ser una puerta, puerta o portal a una nueva realidad, portal de una nueva dimensión de amor con el Padre y el Espíritu Santo. Los fariseos eran un tope, un bloqueo, invalidaban la acción del Espíritu Santo en Jesús con sus conocimientos de lo que Dios hizo en el pasado. Los fariseos no querían renunciar a sus formas y maneras.

Cuando Jesús venía con una novedad del Espíritu (una puerta) se encontraba muchas veces con un tope (en la mentalidad de los fariseos). Esta mentalidad a veces se corría entre los mismos discípulos (Mc 4,18-21). Muchas veces, lo que pasa en una casa es a través de quienes dirigen esa casa, ellos son un bloqueo o una puerta. Muchas asambleas o comunidades no reciben, debido a que en el interior de esos servidores no hay una “puerta abierta” al aliento de Dios. Cuando nos quedamos con nuestro pobre aliento la gente muere.

Jesús en nuestro interior es un portal a un cielo abierto para nuestra casa y para nuestros servicios. Debemos cultivar momentos en los cuales dejemos al Señor dominar o movernos a la apertura de lo esencial, dejando a un lado las formas innecesarias.

Si nos arriesgamos a confiarle todo, veremos sanaciones interiores, recibiremos palabras proféticas de ánimo, consuelo y sanaciones físicas. Dejemos que nuestra vida sea un reflejo de la libre acción del Espíritu Santo en nosotros.

Fuente: Rayito de Luz
Reflexión de Miguel Horacio Mercado.

Imagen tomada de Freepik.es

¿El Bautismo de tu hijo se ha aplazado? Mira qué hacer mientras esperas

¿El Bautismo de tu hijo se ha aplazado? Mira qué hacer mientras esperas

En estas difíciles circunstancias de pandemia por coronavirus, la Iglesia no deja solo a nadie, con los sacramentos contempla cada excepción precisamente en virtud del cariñoso amor con el cual Jesús quiere llegar a todos.

La reducción y suspensión de los sacramentos en tiempos de una epidemia aflige y, sin embargo, es precisamente en los tiempos más duros y difíciles donde también los aspectos más técnicos y doctrinales de la Iglesia se revelan acogedores como los brazos de una madre.

Muchos niños habrían recibido el Bautismo en estos meses y tendrán que esperar para celebrar en la iglesia el rito real.

Queremos compartir con ustedes algunas indicaciones y sugerencias para tranquilizar sus dudas o los miedos que puedan surgir.

Sin duda, este tiempo no es un tiempo en donde la presencia de Dios se toma una pausa de nosotros, todo lo contrario.

De hecho, podemos aprovechar este evento inesperado y dramático como una oportunidad para redescubrir el significado de ciertos gestos que se dan por sentados.

Y el rito del Bautismo es precisamente una fuente luminosa, acogedora y llena de esa esperanza encarnada que no nos abandona.

Si ahora el Bautismo de tu hijo se ha aplazado, es tiempo de desearlo más y consolarse con la certeza de que Jesús y la Iglesia no abandonan a nadie.

Una puerta y un chapuzón
Bautismo significa literalmente “sumergir” y el catecismo nos recuerda que es también “vitae spiritualis ianua” (puerta de la vida espiritual).

Con otras palabras, se puede decir que es el chapuzón a la eternidad: el cristiano entra en la vida eterna con un impulso decisivo, alegre y refrescante.

Don Marco, un sacerdote de mi ciudad con quien me reuní esta mañana, me decía sonriendo que cada tanto sacude los sentimientos de los padres que llevan a sus bebés a bautizar sustituyendo la pregunta ritual “¿Qué piden para su hijo? con “¿Cuánto quieren que viva su hijo?”.

Y luego añade que no es una ocurrencia sino la hipótesis valiente de compartir con la mamá y el papá la evidencia de que los padres pueden dar la vida terrenal a un niño, pero no la vida eterna.

El deseo sincero del Bautismo se entrelaza con la conciencia de que no podemos salvar a los que amamos, pero podemos encomendarlo a quien ya ha salvado a la humanidad alma por alma.

[…] la “inmersión” en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él (cf Rm 6,3-4; Col 2,12) como “nueva criatura” (2 Co 5,17; Ga 6,15) – (Catecismo de la Iglesia católica)

En su totalidad e integridad, el rito en la pila bautismal en estas semanas no se puede celebrar. Veamos cómo la guía materna de la Iglesia no nos deja en un vacío de presencia, sino que nos recibe de muchas maneras.

Para la mayoría de las familias, el aplazamiento de algunos meses del Bautismo será solo un tiempo de espera más; en el caso de algunos niños el sacramento podría ser urgente y, por lo tanto, nos centraremos en esos casos.

Cuando no puede ser diferido
La CEI (Conferencia Episcopal Italiana) publicó un documento en donde recoge una serie de sugerencias para la celebración de los sacramentos en tiempos de emergencia sanitaria.

En pleno cumplimiento de los decretos del gobierno los sacerdotes tienen la posibilidad de estar cerca de sus fieles siguiendo precauciones particulares y con las protecciones adecuadas.

Se contemplan casos particulares en donde el Bautismo no puede posponerse:

En las circunstancias en que la administración del Bautismo no puede diferirse a una fecha posterior al cese de la emergencia de salud (por ejemplo, en el caso de niños con enfermedades donde peligra su vida), esto ocurre según el método utilizado en el rito romano.
Tenga en cuenta la siguiente información:
– El ministro mantiene una distancia apropiada del bautizado y de los padres y padrinos;
– Para las unciones con aceite de catecúmeno y crisma sagrado, el ministro debe usar guantes desechables de vinilo o nitrilo;
– El signo de la cruz en la frente del niño se omite en los ritos de acogida y el rito de Effeta en los explicativos;
– En casos de urgencia o emergencia particular, considere la posibilidad del rito abreviado (cfr. Rito para el bautismo de los niños, ed. it. 1979, Cap. III). (Suggerimenti CEI)

Peligro de vida
Un aspecto siempre válido, no solo ahora en tiempos de la Covid-19, es que en caso de un verdadero peligro de vida del recién nacido o del no bautizado cualquiera puede ser el celebrante del Bautismo. Mira lo que dice el catecismo:

Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono (cf CIC, can. 861,1; CCEO, can. 677,1). En caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar (cf CIC can. 861, § 2) si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria. La intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios (cf 1 Tm 2,4) y en la necesidad del Bautismo para la salvación (cf Mc 16,16).

La meticulosidad de la acogida es asombrosa. Sí, en caso de peligro extremo incluso un ateo no bautizado puede bautizar, siempre que exprese su intención de hacerlo como lo hubiera hecho la Iglesia; expresar esta intención es de gran importancia.

No había entendido el sentido profundo hasta que mi colega Giovanni Marcotullio me explicó bien: el sacramento del Bautismo no es deseado solo por quien lo recibe (o los padres de quien lo recibe, si es demasiado pequeño para expresar su deseo), es antes que nada deseado por Cristo mismo como una llamada a la salvación de cada uno.

Por eso, también quien no es creyente puede celebrarlo: manifestando la intención de ejercer de Iglesia, se hace instrumento de la voluntad de Jesús que usa cada mano para llegar a abrazar a cualquiera.

Es necesaria una nota técnica: si el sacramento se administra en estas circunstancias extremadamente urgentes y en un contexto privado, es bueno comunicarlo a una parroquia.

Imaginemos que, una vez que el peligro ha pasado, el niño crece y debe demostrar (por ejemplo, para casarse) que está bautizado pero no puede rastrear a quién lo celebró o falleció; puede haber muchas variables, por lo tanto, incluso un bautismo recibido con urgencia debe comunicarse a un sacerdote que pueda documentar lo sucedido.

Bendecir
Una vez aclarados los aspectos relacionados con las hipótesis más dramáticas, vamos a lo que los padres podemos hacer en espera del momento del bautismo real, si no hay otras necesidades particulares.

Esta circunstancia histórica de emergencia sanitaria sirve para recordar que un instrumento poderoso sempre a nuestra disposición son las bendiciones. Podemos bendecir a nuestros hijos con esta oración:

Padre santo, fuente inagotable de vida,
de ti proviene todo lo que es bueno;
nosotros te bendecimos y te damos gracias,
porque has querido alegrar con el don de los hijos
nuestra comunión de amor;
haz que estos nuevos retoños de nuestra familia
encuentren en el ámbito doméstico
el clima adecuado para abrirse libremente
a los proyectos que tienes guardados para ellos
y que realizarán con tu ayuda.
Por Cristo nuestro Señor.

Junto a estas palabras, el padre o la madre hacen en la frente de su hijo el signo de la cruz.

Este gesto es el mismo que se hace al inicio de la ceremonia del Bautismo en la iglesia cuando la familia está aún en la entrada y es acogida por el sacerdote.

Para quien quiera leer todo el texto de la bendición a los hijos según el bendicional romano, hacer clic aquí.

Bautismo de deseo
Existe otro tema que merece una mención, confirmando el hecho de que la preocupación materna de la Iglesia es diligente al contemplar cada resquicio abierto para llevar el abrazo de la salvación.

Está también el Bautismo de deseo, que no es en absoluto una pro forma o una laguna, sino una posibilidad adicional que tiene una intención específica.

También en este caso, la premisa que abarca todo es la mencionada anteriormente: es sobre todo Cristo quien quiere nuestra salvación personal.

Entonces, cuando hablamos del Bautismo de deseo, se debe aclarar, como me señaló Giovanni Marcotullio, el complemento de la especificación. ¿De quién es el deseo?

Existe el deseo de los padres por sus hijos, pero antes de eso existe el deseo de la Iglesia de que cada uno sea bienvenido entre los hijos de Dios. Para comprender bien el Bautismo de deseo partimos, una vez más, del Catecismo:

Desde siempre, la Iglesia posee la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo. Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del Bautismo sin ser sacramento.

A los catecúmenos que mueren antes de su Bautismo, el deseo explícito de recibir el Bautismo, unido al arrepentimiento de sus pecados y a la caridad, les asegura la salvación que no han podido recibir por el sacramento (1258-1259).

En los tiempos antiguos de las persecuciones podía suceder que un hombre adulto y convertido al cristianismo deseara el bautismo pero fuera encarcelado y además martirizado antes de recibirlo.

En el caso de asesinato el mismo martirio se volvía el bautismo de sangre. En ausencia de martirio o en la imposibilidad de recibir el sacramento, el deseo sincero suplía el rito.

He citado a los tiempos antiguos pero el discurso sigue válido en nuestros contextos actuales de persecución de los cristianos.

Y vale también en el ámbito doméstico: el recién nacido depende completamente de los padres, a nivel físico y psíquico, y también a nivel espiritual.

En circunstancias particulares, también el deseo de los padres puede compensar el rito canónico. Si la madre y el padre han deseado desde la gestación que el bebé fuera bautizado y luego sucedió que el bebé nació muerto o falleció repentinamente antes de una bendición extrema, entonces ese deseo también tiene un valor equivalente al sacramento.

No es una alternativa de “hazlo tú mismo” y real siempre, pero es válida en casos excepcionales.

Fuente: Aciprensa

Cómo la oración pascual a María terminó con la peste

Cómo la oración pascual a María terminó con la peste

La historia del Regina Coeli y su relación con la imagen Salus Populi Romani

 

La Iglesia nos ofrece cuatro oraciones a la santa Virgen María, rezadas al final de cada oración de la tarde por los católicos en donde se encuentren; cuál se use depende del periodo del año. Del Adviento a la Candelaria rezamos el Alma Redemptoris Mater, durante el periodo pascual, el Regina Coeli; de Pentecostés al final del Tiempo Ordinario, el Salve Regina; mientras que en Cuaresma, el Ave Regina Caelorum.

Hemos apenas empezado con el Regina Coeli, y este año no podría ser más apropiado. Según la leyenda, esta oración se remonta al siglo VI con el Papa Gregorio Magno. Una grave forma de peste devastó Roma, cobrándose también la vida del papa Pelagio II.Fue una época difícil para los habitantes de la ciudad, y cuando Gregorio I fue elegido para guiar a la Iglesia invocó inmediatamente la misericordia de Dios.

Papa Gregorio (que enseguida sería conocido como papa san Gregorio Magno) guió una procesión desde la Basílica de San Pedro al Mausoleo de Adriano pidiendo el fin de la peste, e invitando a rezar a Dios para que terminara esa peste.

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico de la devoción a la imagen por el papa Francisco.

La Leyenda Dorada narra cómo la procesión fue guiada por una antigua imagen de la Virgen María, que limpiaba el aire de la enfermedad. Se cree que esta imagen de la Virgen es de hecho la que el papa Francisco usó durante las liturgias de la Semana Santa, la Salus Populi Romani, atribuida a san Lucas.

“La peste estaba aún devastando Roma, y Gregorio ordenó que la procesión continuara por toda la ciudad, con los participantes que cantaban letanías. Una imagen de la santa siempre Virgen María fue llevada en procesión…

Y mira qué casualidad, la suciedad venenosa del aire cedió frente a la imagen como si se alejara de ella y no pudiera soportar su presencia. El paso de la imagen causó una maravillosa serenidad y pureza en el aire.

Se dice que alrededor de la imagen se oían voces angelicales que cantaban:

Regina coeli laetare, alleluia,
Quia quem meruisti portare, alleluia,
Resurrexit sicut dixit, alleluia!”

El Papa Gregorio añadió enseguida Ora pro nobis, Deum rogamus, alleluia!

Mientras la procesión continuaba su camino, San Gregorio llegó al mausoleo del emperador y vio una señal que traía paz al alma.

“Luego el Papa vio un ángel del Señor de pie sobre el castillo de Crescencio, mientras limpiaba una espada ensangrentada y la envainaba. Gregorio entendió que eso daba fin a la peste, y eso sucedió realmente”.

Finalmente, se colocó una estatua de San Miguel Arcángel envainando su espada en la parte superior del mausoleo, e inspirados por este evento, los fieles se refirieron desde entonces al mausoleo con un nombre diferente, Castel Sant’Angelo, mientras que el puente cercano se hizo conocido como Ponte Sant’Angelo.

Ese día, la Iglesia de Roma recibió dos dones: la enfermedad fue vencida y fue instituida una nueva oración parra ayudar a los fieles a recordar la alegría incluso en épocas de gran sufrimiento.

El Regina Coeli es una manera rápida de tomar un poco de Cielo y tener una alegría pascual viva, sobre todo en la época difícil que estamos viviendo:

Alégrate, Reina del cielo. Aleluya. 

Porque el que mereciste llevar en tu seno. Aleluya.

Ha resucitado, según predijo. Aleluya.

Ruega por nosotros a Dios. Aleluya.

Gózate y alégrate, Virgen María. Aleluya.

Porque ha resucitado Dios verdaderamente. Aleluya.

Oremos: Oh Dios que por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos por su Madre, la Virgen María, alcanzar el gozo de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

En latín:

Regina cæli, lætare, alleluia:
Quia quem meruisti portare, alleluia,
Resurrexit, sicut dixit, alleluia,
Ora pro nobis Deum, alleluia.
Gaude et lætare, Virgo Maria, alleluia.
Quia surrexit Dominus vere, alleluia.
Oremus: Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi,
mundum lætificare dignatus es:
præsta, quæsumus, ut per eius Genitricem Virginem Mariam,
perpetuæ capiamus gaudia vitæ.
Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

(Fuente: Aleteia)

Domingo 03 de mayo 2020

Cuarto Domingo de Pascua, 03 de mayo 2020

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor

¡Feliz cumpleaños Padre Catalino!

¡Feliz cumpleaños Padre Catalino!

Que Dios le haga arder de amor divino en la contemplación de la pasión de su Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, a imagen de Santa Catalina de Siena, y que, por su intercesión, le conceda vivir asociado al misterio de Cristo. Oramos, en este día de su cumpleaños, para que, también, el Señor le sostenga, guarde y guíe en su ministerio y en su vida. Que el amor de Dios lo conforte, ninguna tribulación le haga desmayar y que pueda alcanzar la salvación en Cristo Jesús que es eterna gloria. ¡Felicidades!

El Papa anima a redescubrir en mayo la belleza de rezar el Rosario en familia

El Papa anima a redescubrir en mayo la belleza de rezar el Rosario en familia

Francisco propone una oración al final del Rosario contra el Covid-19.

En una carta dirigida a todos los fieles con motivo del comienzo del mes de mayo, mes especialmente dedicado a la devoción a la Virgen María, el Papa Francisco propone redescubrir “la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo” con la familia.

En la carta, difundida este sábado 25 de abril, el Pontífice señala que “las restricciones de la pandemia (de coronavirus) nos han ‘obligado’ a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual”.

El Santo Padre especifica que hay libertad para elegir, según la situación, “rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir”.

Francisco asegura que “contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba”.

Asimismo, propone dos oraciones a la Virgen “que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes”.

Las oraciones son las siguientes:

Oración 1:

Oh María,
tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros de que lo concederás
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta
después de esta prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que Jesús nos dirá,
Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y se cargó de nuestros dolores
para guiarnos a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

Oración 2:

«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».

En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.

Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.

Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos. Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.

Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.

Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.

Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.

Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.

Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.

 

Nota tomada de Aciprensa