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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Memoria de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores

Memoria de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores

Muchas festividades cristianas viven unidas de tal manera que una no se puede entender sin la otra. Si ayer vivíamos la Exaltación de la Santa Cruz, hoy la Liturgia, nos propone a Nuestra Señora la Virgen de los Dolores. El Apóstol San Juan en su Evangelio destaca la presencia de María junto a la Cruz de Cristo. Así, con su inmenso amor y dolor de Madre, se une al Hijo en sus sufrimientos y padecimientos en favor de la salvación de la humanidad. Es por ello, por lo que recibe el título de Corredentora.

La representación de la Virgen al pie de la Cruz, ha sido un aliciente para los creyentes, quienes, descubren el valor de la redención y la malicia del pecado. María, que nos muestra en su regazo al Niño Jesús, fruto bendito de su vientre, se nos presenta también como abogada, ante el Hijo, que no cesa de ofrecerse por nosotros y entra, de una vez para siempre, en el Tabernáculo del Padre. A la que Simeón profetizó que una espada atravesaría su alma, hoy la vemos fiel al Plan de Salvación. Bajo tu protección nos acogemos Santa Madre de Dios.

En la Edad Media se celebraban los Cinco gozos de la Virgen, a los que se añadió los Cinco Dolores camino del Calvario, difusión llevada a cabo por los frailes servitas cada tercer domingo de septiembre. El año 1472, Benedicto XIII quiso que la Semana Santa tuviese un preludio mariano. Por eso, el viernes anterior al Domingo de Ramos sería un día dedicado a la Dolorosa. Popularmente, todos le llamamos Viernes de Dolores.

La celebración se originó en Colonia en el siglo XV y en 1727 se propagó por toda la Iglesia bajo el Nombre de los Siete Dolores, hasta llegar así a la Fiesta de nuestros días. En 1814, el Papa Pío VII encontró una buena manera de unir a los creyentes en el acompañamiento a María en su Corredención al pie de la Cruz.

Fuente: Cope

Esta madre perdió a sus gemelas y unió su corazón crucificado a la Virgen de los Dolores

Esta madre perdió a sus gemelas y unió su corazón crucificado a la Virgen de los Dolores

Foto referencial. Crédito: Pixabay

Amanda Evinger es una periodista del National Catholic Register que relata cómo fue para ella perder a sus hijas gemelas, y cuenta que pudo entender el sentido de su profundo sufrimiento de la mano de la Virgen de los Dolores, a quien la Iglesia celebra hoy.

En el artículo titulado “En esta crisis, une tu corazón al de Nuestra Señora de los Dolores”, Evinger relata que “seis semanas después de que mis gemelas siamesas murieron, fui a confesarme, y le dije al sacerdote que lamentaba estar molesta con Dios”.

“Hasta hoy aún no estoy segura sobre quién era el sacerdote, pero ciertamente dijo algo que cambió el rumbo de mi vida, tal vez en más formas de las que puedo entender”.

“Él me dijo: ‘Sé que debe ser muy pero muy difícil, pero necesitas darle gracias a Dios porque tuviste la oportunidad de ser como Nuestra Señora de los Dolores. No a muchas mujeres se les ha dado tal gracia extraordinaria’”, dijo la periodista.

Evinger resaltó que tras escuchar al sacerdote, “un pequeño arcoíris brilló sobre el dolor de mi corazón crucificado. Comencé a ver que estaba pasando por una especie mística de propósito, un propósito que podría cantar la benevolencia y la omnisciencia de Dios, si solo se lo permitía”.

La periodista del National Catholic Register escribió luego que “sentí algo de ira cuando escuché por primera vez las palabras del sacerdote y me transporté al momento en que tuve sus cuerpos fríos y sin vida en mis brazos. Sin embargo, gracia la gran bondad de Dios, esta ira se fue y con el tiempo comencé a ver que las palabras del sacerdote eran un bálsamos para mi alma herida”.

“Ahora me doy cuenta que fue providencial que mis gemelas comenzaran a morir el 15 de septiembre, en la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, y finalmente murieran al día siguiente. Dios puede hacer cosas extraordinarias con nuestros sufrimientos, solo si se lo permitimos”.

Evinger destacó asimismo que “nuestras angustias, nuestros dolores corporales, nuestras batallas espirituales, todas estas cosas pueden ser transformadas en victorias por el amor del Crucificado”.

“Cuando ofrecemos nuestros sufrimientos a Cristo a través de la intercesión de Nuestra Señora de los Dolores, estos se hacen puros a la vista de Dios, suscitando una gran cosecha de gracias divinas”, resaltó.

Un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia conmemora a Nuestra Señora de los Dolores.

Esta advocación mariana viene desde muy antiguo, desde los orígenes de la Iglesia católica, cada vez que los cristianos recordaban los dolores de Jesús, que estuvieron asociados a los de su Madre.

A inicios del siglo XIX, en 1814, fue instituida como Fiesta por el Papa Pío VII, quien dispuso que se celebre cada 15 de septiembre.

(Fuente: Aciprensa)

Memoria de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

Memoria de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores

Hoy, en la memoria de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores, escuchamos unas palabras punzantes en boca del anciano Simeón: «¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!» (Lc 2,35). Afirmación que, en su contexto, no apunta únicamente a la pasión de Jesucristo, sino a su ministerio, que provocará una división en el pueblo de Israel, y por lo tanto un dolor interno en María. A lo largo de la vida pública de Jesús, María experimentó el sufrimiento por el hecho de ver a Jesús rechazado por las autoridades del pueblo y amenazado de muerte.

María, como todo discípulo de Jesús, ha de aprender a situar las relaciones familiares en otro contexto. También Ella, por causa del Evangelio, tiene que dejar al Hijo (cf. Mt 19,29), y ha de aprender a no valorar a Cristo según la carne, aun cuando había nacido de Ella según la carne. También Ella ha de crucificar su carne (cf. Ga 5,24) para poder ir transformándose a imagen de Jesucristo. Pero el momento fuerte del sufrimiento de María, en el que Ella vive más intensamente la cruz es el momento de la crucifixión y la muerte de Jesús.

También en el dolor, María es el modelo de perseverancia en la doctrina evangélica al participar en los sufrimientos de Cristo con paciencia (cf. Regla de san Benito, Prólogo 50). Así ha sido durante toda su vida, y, sobre todo, en el momento del Calvario. De esta manera, María se convierte en figura y modelo para todo cristiano. Por haber estado estrechamente unida a la muerte de Cristo, también está unida a su resurrección (cf. Rm 6,5). La perseverancia de María en el dolor, realizando la voluntad del Padre, le proporciona una nueva irradiación en bien de la Iglesia y de la Humanidad. María nos precede en el camino de la fe y del seguimiento de Cristo. Y el Espíritu Santo nos conduce a nosotros a participar con Ella en esta gran aventura.

(Fuente: Evangeli.net)