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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Memoria de Santa Clara, virgen

Memoria de Santa Clara, virgen

Siempre el testimonio arrastra. Lo mismo sucede con la vida de los Santos. Hoy celebramos a Santa Clara, que sirvió a Dios imitando la Santidad de los que le rodeaban. Nacida en Asís el año 1193, a los 18 años, sintió que Dios le tocaba el corazón por medio de uno de los sermones cuaresmales de su convecino San Francisco. Fruto de este cambio dejó su rica mansión y fue a visitar al predicador en una morada muy pobre que tenía a las afueras de la ciudad para iniciar esa vida austera.

Enviada a unas religiosas que le preparasen para ser una monja santa, sus hermanos, al enterarse, quisieron llevársela en vano de vuelta a casa. Una vez establecida en una Casa, al lado de San Damián, el Convento se llenó de religiosas, entre las que se encontraban su madre y su hermana. Poco después, es nombrada Superiora de la Comunidad, intentando dejarlo varias veces en vano. Durante este tiempo, se entrega totalmente al servicio de la casa, sirviendo a la mesa, y muy comprometida con las tareas del hogar.

Entregada también a la penitencia más austera, con el paso del tiempo tiene que moderarse para evitar caer enferma, algo que va comprendiendo que Dios tampoco quiere. Así se van consolidando las Clarisas que, actualmente, se reparten por todo el mundo, también llamadas las Damas Pobres de San Damián. Su Amor al Señor Sacramentado le libró de muchas pruebas que acecharon al propio Convento. En sus últimos momentos profundizó en el Misterio Pascual de Cristo, hasta que muere en 1253.

Dado ese amor a la Eucaristía cuando estaba en la cocina preparando la comida, a veces sonaba la campanilla de la Iglesia indicando la Consagración. Ella sentía deseos de estar en ese momento allí, pero como las ocupaciones del Monasterio se lo impedían, la pared se volvía transparente como el cristal y ella así lo veía y expresaba su Adoración. Por este motivo Pío XII nombró a Santa Clara Patrona de la televisión.

Fuente: Cope

En esta basílica resguardan el crucifijo que habló a San Francisco de Asís

En esta basílica resguardan el crucifijo que habló a San Francisco de Asís

Basílica de Santa Clara en Asís. Foto: YouTube

La Basílica de Santa Clara en Asís custodia el Crucifijo que habló a San Francisco.

La iglesia fue construida después de la muerte de Santa Clara, entre 1257 y 1265, cerca de la antigua iglesia de San Jorge en donde estuvieron los restos mortales de San Francisco hasta 1230.

En aquel tiempo se construyó también el monasterio en el cual las clarisas se mudaron en 1260 desde San Damián, llevando diversas reliquias y también el Crucifijo que habló a San Francisco.

El Crucifijo es de estilo bizantino y se localizó inicialmente en la iglesia primitiva de San Jorge.

Actualmente, el Crucifijo se conserva en la capilla de San Jorge. El cristo de tal Crucifijo le habló a San Francisco y le pidió “reparar” la Iglesia.

Además, en la cripta de la iglesia se custodian los restos mortales de Santa Clara, la primera y más fiel discípula de San Francisco. Detrás de la cripta están expuestas algunas importantes reliquias franciscanas, por ejemplo, algunas túnicas humildes usadas por San Francisco y Santa Clara, una blusa bordada de San Clara y algunos cabellos de Santa Clara cortados por San Francisco.

La fachada de la Basílica de Santa Clara está diseñada por piedra blanca y rosa del monte Subasio; la estructura interior es una sola nave, como la iglesia superior de San Francisco, que tiene un ábside poligonal. En la nave hay dos capillas laterales con Santa Inés de Asís y San Jorge.

Además, del lado izquierdo se pueden observar ocho tablas de madera que muestran relatos de la vida de Santa Clara realizadas en 1238.

El convento de clausura de Santa Clara se localiza al lado hacia el valle con un claustro al que se puede acceder desde la antigua cripta de la iglesia de San Jorge.

Traducida y adaptada por Mercedes De La Torre. Publicada originalmente en ACI Stampa

(Fuente: Aciprensa)