Ir al contenido principal

Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Un regalo de Dios para mí

Un regalo de Dios para mí

Viera Martínez, una hermana de nuestra parroquia El Buen Pastor, nos cuenta su testimonio sobre un sacramental que tanto deseaba. Tal vez te preguntes qué es un ‘sacramental’ y debes saberlo para poder entender la historia.

Los sacramentales son signos sagrados, muchas veces con materia y forma, por medio de los cuales se reciben efectos espirituales y que son actos públicos de culto y santificación. Pueden ser “cosas” o “acciones”, por la intercesión de la Iglesia (Cfr. CIC. no.1166). Algunos ejemplos son el agua bendita, objetos religiosos benditos y la señal de la Cruz.

Aquí la historia de Viera.

Hace aproximadamente tres años, el Señor me dio un gran regalo, un regalo que nunca pensé que iba a tener. Deseaba en mi corazón una reliquia de San Pío de Pietrelcina, deseaba un trocito de alguna ropa, de alguna prenda del Santo, pero me decía: «¿Y cómo?»

Los años pasaron y mi devoción por este santo crecía y siempre me decía: «Señor quisiera tanto una reliquia?» Pero cómo podría yo obtener alguna reliquia, eso es para gente muy especial del Señor.

Un día en un retiro, uno de los predicadores ofreció, a quien deseara, orar junto a las reliquias que él llevaba consigo de San Pío. El charlista es amigo de un anciano que era amigo del padre Pío y este señor le había regalado trozos de la sangre del santo, de su barba y de su ropa. Luego del retiro, le pedí que si podía rezar con esas reliquias y él amablemente me las prestó un ratito.

Días después me encontré con este chico y le manifesté que yo tenía un gran deseo de poder algún día tener alguna reliquia del Santo. Para mi sorpresa, me quedé estupefacta cuando él abrió su mochila, sacó un rosario que contenía una reliquia, UNA RELIQUIA DE PRIMER GRADO —según el hermano —, que también había reposado sobre el altar donde el santo padre ofrecía misas y sobre la tumba donde reposa su cuerpo incorrupto. Y me dijo: «El padre Pío tenía este regalo reservado para ti».

¡Yo me quedé estupefacta, yo no lo podía creer! Me puse el rosario durante dos semanas, de verdad que sentía que flotaba. ¡Yo estaba tan feliz y tan agradecida con Dios!

Antes de que todo eso ocurriera, había sentido una palabra en mi corazón. Semanas antes de este retiro, Jesús me hizo sentir ir a orar por los enfermos al hospital, pero que antes de ello Él pondría algo en mi pecho —nunca me imaginé lo que sería—.

Cuando perdí la reliquia

Estuve en unos servicios cantando misa. Recuerdo ese domingo haber cantado misas y un retiro y luego tenía una reunión con una religiosa. En el camino, el rosario se me extravió. Yo me entristecí mucho porque había perdido algo tan preciado.

Por más que pregunté y busqué y traté de recuperarlo no pude lograrlo, pero dije: «Madre si tú quieres, aparecerá».

Decidí no sufrir más, porque de verdad que fue una pérdida grande, ya sabrán lo que es perder un regalo de tal magnitud.

Pero gracias a Dios, al final de la misa de la noche de la Pascua de Resurrección, la hermana Ugier se acercó a mí con el rosario que tenía la reliquia y me dijo: «Estaba esperando verla para entregársela». ¡HABÍA VUELTO A MÍ!

Ella me había dado una bola a una reunión que tenía. Cuando íbamos orando en el camino, se me quedó el rosario en su auto, durante 9 meses no estuvo conmigo, y esa noche de Pascua ella me dijo que imaginó que me vería en la misa, por eso lo llevó en sus manos. Le di un abrazo que no la quería soltar. ¡QUÉ FELICIDAD!

Hace tiempo sentía que debía darle un significado mayor y tratar las cosas santas con más delicadeza, entonces ahora tengo un relicario con un trozo de la ropa de mi amado padre Pío.

¡Qué bueno es Dios!

Grados de las reliquias

El director del ministerio Tesoros de la Iglesia, P. Martins, explicó a ACI Prensa que las reliquias se dividen en varios tipos, como las de “primera clase” o también llamadas de primer grado, que son “el cuerpo o los fragmentos del cuerpo de un santo, como carne o un hueso”.

Indicó que también que existen las reliquias de “segunda clase”, que son “algo que le perteneció al santo como una camisa o un libro (o los fragmentos de esos objetos)”, y finalmente están las de “tercera clase”, que son “los objetos que el santo tocó o que han sido tocados por una reliquia de primera, segunda u otra de tercera clase”.

Puedes ampliar estos datos aquí 

En este lugar un ángel tocaba la música para sosegar a san Francisco

En este lugar un ángel tocaba la música para sosegar a san Francisco

María Paola Daud | Aleteia

Conoce la Cueva de San Francisco, el lugar donde se retiraba a rezar en silencio

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Muy cerca de la ciudad de Narni (Italia) se encuentra uno de los santuarios más importante para el franciscanismo, el Speco di San Francisco (Cueva de San Francisco).

En este lugar el santo se retiraba a rezar en silencio, acompañado por sus “hermanos” más cercanos. Y es aquí donde se produjeron varios milagros extraordinarios, que sin duda acercan tanto a Francisco en santidad con Cristo.

Cuando el santo llegó en el 1213 había un pequeño oratorio dedicado a san Silvestre, creado por los benedictinos. Los frailes al final del día, se reunían en este lugar para alabar juntos al Señor.

Detrás del ábside del oratorio se encuentra un pozo, donde los monjes recogían el agua de lluvia. El primer biógrafo del “poverello” de Asís, Tommaso da Celano, cuenta que estando gravemente enfermo el santo, pidió un poco de vino, como no había, le llevaron agua del pozo, Francisco la bendijo y el agua se convirtió en vino, tal como en las Bodas de Caná. Después de beberla, milagrosamente quedó restablecido de su enfermedad.

La cueva santa se encuentra alrededor de unos 200 metros, del convento y del oratorio, en el verde del bosque. Es en realidad una grieta bastante estrecha en la roca que fue el hogar favorito del santo. Él solía entrar con las manos extendidas. Suspiraba, lloraba, gemía y se golpeaba el pecho sintiendo el llamado a la Pasión de Cristo mientras la tierra se estremecía y las rocas se rompían a su alrededor.

Muy cerca de la grieta, los frailes construyeron un pequeño oratorio con una celda para el santo cuando enfermó gravemente y no le era posible llegar hasta la pequeña iglesia de san Silvestre. Esta es la única celda que excepcionalmente tiene una cama que el santo aceptó debido a los continuos ruegos de sus hermanos, preocupados por su salud. Era habitual que el santo durmiese sobre la tierra, con una roca por almohada.

En el mismo lugar se sobresale una roca que es llamada la “columna del ángel”, porque una noche, cuando el santo deseó un poco de consuelo espiritual, debido al gran sufrimiento que le ocasionaba su enfermedad, Dios mandó a unos de sus ángeles para deleitarlo con música celestial.

Cuando Francisco pudo finalmente caminar por sus propios medios, al principio tuvo que valerse de la ayuda de un bastón, cuando vio que ya no le era necesario, admirando el verde del bosque, plantó su bastón, en el que milagrosamente floreció en un hermoso castaño. Peregrinos con fe y devoción se acercan para tomar uno de sus frutos del robusto árbol milenario.

(Fuente: Aleteia)

El milagro se repite: La sangre de San Genaro se licúa por completo en Nápoles

El milagro se repite: La sangre de San Genaro se licúa por completo en Nápoles

El Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles, muestra la sangre de San Genaro. Foto: Captura de Youtube

Una vez más, este sábado 19 de septiembre, la sangre de San Genaro, patrón de Nápoles, volvió a licuarse de forma milagrosa en el día en que la Iglesia celebra la fiesta de este mártir italiano.

A las 10:02, hora de Italia, el Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles, anunció la repetición del milagro y destacó que, en esta ocasión, la sangre se ha vuelto completamente líquida, sin grumos, como ha sucedido en ocasiones anteriores.

“¡Sea alabado Jesucristo! Queridos amigos, queridos fieles todos. Una vez más, con alegría, con emoción, os informo de que la sangre de nuestro santo mártir patrón Genaro, se ha licuado. Completamente licuado, sin ningún grumo, como sucedió en los años pasados, signo del amor, de la bondad, de la misericordia de Dios y de la cercanía, de la amistad, de la fraternidad de nuestro San Genaro. Se de gloria a Dios y veneración a nuestro santo. Amén”, fueron las palabras del Cardenal desde la Catedral de Nápoles.

La licuefacción de la sangre de San Genaro

La licuefacción de la sangre de este santo es un fenómeno inexplicable que se produce tres veces al año: el sábado anterior al primer domingo de mayo, con motivo de la traslación de los restos del santo a Nápoles; el día de su fiesta litúrgica, el 19 de septiembre; y el 16 de diciembre, aniversario de la intercesión de San Genaro para evitar los efectos de la erupción del volcán Vesubio en el año 1631.

En diciembre del año 2016 no se produjo el milagro, lo cual provocó cierta preocupación entre los fieles. Aunque el hecho de que no se licúe se suele interpretar como el anuncio de un desastre, esto no siempre es así.

De hecho, el proceso no siempre se produce del mismo modo: a veces tarda varias horas, o incluso días, en licuarse. En otras, como en 2018, el milagro se produce antes de la celebración litúrgica, y en otras ocasiones, por motivos desconocidos, la sangre no se licúa.

El mismo Papa Francisco fue testigo del inexplicable fenómeno en marzo de 2015. En aquella ocasión, la sangre se licuó delante de la mirada del mismo Santo Padre fuera de las tres fechas indicadas. Por lo tanto, se trató de un hecho extraordinario que también se produjo en 1848 delante del Papa Pío IX.

El milagro no sucedió durante las visitas de San Juan Pablo II en 1979, ni de Benedicto XVI en 2007.

El martirio de San Genaro

San Genaro, patrono de Nápoles, fue Obispo de Benevento. Durante la persecución contra los cristianos fue hecho prisionero junto a sus compañeros y sometido a terribles torturas. Un día, él y sus amigos fueron arrojados a los leones, pero las bestias sólo rugieron sin acercárseles.

Entonces fueron tildados de usar magia y condenados a morir decapitados cerca de Pozzuoli, donde también fueron enterrados. Esto sucedió aproximadamente en el año 305.

Las reliquias de San Genaro fueron trasladadas a diferentes lugares hasta que finalmente llegaron a Nápoles en 1497.

(Fuente: Aciprensa)

8 datos sobre la vida de Santa Elena, quien halló la Cruz de Jesús

8 datos sobre la vida de Santa Elena, quien halló la Cruz de Jesús

Santa Elena / Foto: Jean-Pol GRANDMONT (CC BY 3.0)

El 18 de agosto se celebra la Fiesta de Santa Elena, la madre del emperador Constantino y conocida por hallar la que según la tradición sería la Cruz donde murió Jesucristo, además de otras reliquias relacionadas con el Señor.

Muchas de estas reliquias se encuentran en países como Italia, España y Alemania. Aquí presentamos ocho datos sobre la vida de esta reina que rescató un gran patrimonio para la Iglesia Católica.

1. Nació en una familia humilde

Flavia Julia Elena Augusta nació alrededor del año 250 en Bitinia (en el norte de Turquía y junto al Mar Negro) en el seno de una familia humilde.

Según la tradición, era muy bella y fue este atributo lo que atrajo al famoso general romano Constancio Cloro cuando la vio mientras recorría la zona.

2. Fue abandonada por su esposo

Constancio Cloro se enamoró de Elena y se casó con ella. Aproximadamente en el año 270 tuvieron un hijo al que llamaron Constantino.

Ambos llevaban años de matrimonio cuando el emperador Maximiliano le ofreció a Constancio Cloro la oportunidad de ser nombrado su más cercano colaborador, pero con la condición de que repudiara a Elena y se casara con su hija Flavia Maximiana Teodora.

Así, motivado por su ambición, él repudió a su esposa. Elena sufrió por este abandono durante 14 años, en los que se convirtió al cristianismo.

3. Influenció en el cese de la persecución a los cristianos en el Imperio Romano

Luego de la muerte de Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador de Roma por el ejército. Aunque era pagano como su padre, el joven había sido instruido por su amada madre en los fundamentos del cristianismo.

Sin embargo, se convirtió cuando, antes de la batalla en la zona entre Saxa Rubra y el Puente Milvio, vio una Cruz en sus sueños con una leyenda que decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó una Cruz al combate y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”.

Tras la victoria, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica. Así terminaron tres siglos de sangrientas persecuciones contra los cristianos.

4. Fue nombrada Augusta o emperatriz

Constantino amaba muchísimo a su madre y alrededor del año 325 le otorgó el título de Augusta o emperatriz.

Además, mandó a hacer mandó hacer monedas con la figura de ella y le dio plenos poderes para que utilizara el dinero del gobierno en las obras buenas que quisiera.

5. Se mezclaba entre los pobres

San Ambrosio narró que a pesar de ostentar tan alta dignidad, Santa Elena se vestía con sencillez y se mezclaba entre los pobres para ayudarlos. También era conocida por su intensa vida de piedad.

6. Viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias de Jesús

Con el apoyo de su hijo Constantino, Santa Elena viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias relacionadas directamente con Jesucristo.

San Crisóstomo y San Ambrosio señalaron que, después de realizar muchas excavaciones en Jerusalén, se encontraron tres cruces.

Como no se podía distinguir cuál era la de Jesús, trajeron hasta el Monte Calvario a una mujer agonizante y al tocarla con dos de las cruces ella empeoró. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma se recuperó instantáneamente. Entonces Santa Elena, el entonces Obispo de Jerusalén Macario, y miles de fieles llevaron la cruz en procesión por las calles de la ciudad.

La emperatriz halló otras reliquias de Jesús: los clavos que perforaron sus las manos y pies, el “Titulus Crucis”, una parte de la túnica que utilizó antes de ser crucificado, un fragmento de la cuna donde Él reposó y la Escalera Santa.

También recuperó las reliquias de los Reyes Magos y descubrió el sepulcro donde fue enterrado Jesucristo.

En Tierra Santa mandó construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el Huerto de los Olivos y el tercero en Belén.

7. Colocó un clavo de Jesús en el casco de Constantino

Dice la tradición que para proteger a su hijo Constantino en las batallas, Santa Elena colocó uno de los clavos de Jesús en su casco y otro en su caballo.

8. Su sarcófago se encuentra en los Museos Vaticanos

Santa Elena falleció entre los años 330 y 335. Fue enterrada a las afueras de Roma y su sarcófago fue trasladado en 1777 al Vaticano y restaurado.

El sarcófago tiene grabadas escenas de batallas de los romanos contra los bárbaros y un par de leones. Puede visitarse en el Museo Pío Clementino, dentro de los Museos Vaticanos.

(Fuente: Aciprensa)