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Iraq, Sako: esperamos el mensaje de esperanza del Papa

Iraq, Sako: esperamos el mensaje de esperanza del Papa

El patriarca caldeo, el cardenal Louis Raphaël I Sako recibido en audiencia por el Papa Francisco. (ANSA) (ANSA)

El patriarca caldeo, el cardenal Louis Raphaël I Sako, unas semanas antes del viaje del Papa Francisco a Iraq, aborda las diversas cuestiones dolorosas que afectan al país del Golfo. Durante más de cuatro décadas, Iraq no ha conocido la paz. Hoy, el regreso del terrorismo, las tensiones sociales y la pandemia agravan aún más la crisis de un país que pide solidaridad, con la esperanza de volver a la normalidad.
Giancarlo La Vella – Ciudad del Vaticano

En Iraq, el autodenominado Estado Islámico ha vuelto dramáticamente a cobrar protagonismo, llevando a cabo una serie de incursiones y atentados, el más grave de ellos la semana pasada con el doble atentado suicida en el centro de Bagdad que dejó 32 muertos y más de un centenar de heridos. En nuestra entrevista, el Patriarca de Babilonia de los Caldeos, el cardenal Louis Raphaël I Sako, se detiene en los sufrimientos y las esperanzas del pueblo iraquí y de la comunidad cristiana del país, a pocas semanas de la visita del Papa a Iraq. Una visita, dice, de la que espera un mensaje de consuelo, esperanza y paz.

En Iraq ha vuelto el miedo al terrorismo. ¿Cómo se está viviendo este aumento de la tensión, acaecido especialmente en los últimos días?

R. – Hay una gran preocupación y también tristeza por parte de la gente. Los que han sido asesinados son gente pobre, realmente pobre. Desgraciadamente, estos atentados tienen una finalidad política, representan un mensaje para el gobierno y también para el nuevo presidente estadounidense. Mientras tanto, el gobierno ha tomado medidas.

¿La población, a pesar de este difícil momento, sigue esperando la paz en Iraq?

R. – Sí, existe esta esperanza, la gente siempre pregunta cuándo llegará la paz, la defensa de la dignidad humana, aunque desde hace casi 20 años estamos en una situación similar, hay confusión, anarquía. Por lo tanto, se necesita tiempo. Pero antes de tiempo se necesita buena voluntad por parte de los políticos. Si no hay eso, no habrá paz. Las milicias también deben obedecer al gobierno iraquí y éste debe imponer la retirada de las armas. Todo debe quedar en manos del gobierno y no de los partidos políticos.

¿Cómo están viviendo los cristianos en este momento? Hoy hay una iniciativa de oración y ayuno de tres días…

R. – Contra nosotros hasta ahora no ha habido nada, ya desde hace algunos años. Pero somos parte de Iraq, no vivimos solos, estamos con todos los demás. Así que somos hermanos y hermanas de una gran familia llamada Iraq. Con los tres días de oración queremos decir que todos somos hijos de Dios, el Dios de toda la humanidad. Así pues, este gesto de ir a Nínive en oración tiene un doble significado: en primer lugar, afirmar que Dios mira a todos indistintamente; luego, es una fuerte petición al Señor para que nos salve de la pandemia en curso. Y hoy vivimos con tanto miedo al coronavirus. Por lo tanto, debemos rezar y pedir la ayuda de Dios para ser salvados y para que esta pandemia termine en todo el mundo. No pensamos sólo en nosotros en Iraq, sino en todos los hombres del mundo. Nuestra media de contagios no es alta: cada día hay 500 o 600 contagios.

¿Cómo marchan los preparativos para la visita del Papa a Iraq en marzo?

R. – Estamos preparando todo junto con el gobierno. Para todos es un acontecimiento extraordinario. El Papa vendrá a decir: «Basta, basta de guerras, basta de violencia, busquen la paz y la fraternidad y la tutela de la dignidad humana». En mi opinión, él nos traerá dos cosas: consuelo y esperanza, que hasta ahora se nos han negado. Por lo tanto, es una visita, diría yo, con connotaciones más bien espirituales, en la que no se dará tanta importancia al folclore, a la fiesta. Eso sería perder el verdadero sentido de la visita. Es un acontecimiento muy importante para nosotros los cristianos, pero todos en Iraq espera este encuentro, también los musulmanes, otras realidades religiosas y los jefes de gobierno.

(Fuente: Vatican News)

Semana de oración por la unidad cristiana: «Sin Jesús no podemos hacer nada»

Semana de oración por la unidad cristiana: "Sin Jesús no podemos hacer nada"

«Si nuestra adoración es auténtica, creceremos en el amor por todos los que siguen a Jesús, independientemente de la comunión cristiana a la que pertenezcan». Son las palabras del Papa Francisco en la homilía con motivo del cierre de la semana de oración por la unidad de los cristianos. La ceremonia tuvo lugar en la basílica papal de San Pablo Extramuros y fue presidida por el cardenal Kurt Koch, quien sustituyó al Santo Padre, ausente por problemas de ciática.
Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

En la tarde del 25 de enero, se celebraron las vísperas de la Conversión de San Pablo y la conclusión de la Semana de oración por la unidad de los cristianos en la Basílica papal dedicada al Apóstol de los Gentiles, (San Pablo Extramuros).

El Papa Francisco no pudo presidir la ceremonia debido a molestias causadas por la ciática y fue sustituído por el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quien fue el encargado de leer la homilía del Santo Padre.

Partiendo de la premisa de Jesús a sus discípulos «Permanezcan en mi amor» (Jn 15,9), el Papa reflexiona sobre «esta unidad indispensable que tiene múltiples niveles», e invita a imaginar la unidad como un tronco formado por tres círculos concéntricos.

«El primer círculo, el más interno, es permanecer en Jesús. Aquí es donde comienza el camino de cada persona hacia la unidad», explica Francisco, advirtiendo que en la acelerada y compleja realidad actual, «es fácil perder el hilo», atraídos por mil cosas.

“Muchos se sienten fragmentados por dentro, incapaces de encontrar un punto fijo, un orden estable en las circunstancias variables de la vida. Jesús nos muestra el secreto de la estabilidad al permanecer en Él, porque sabe que «sin Él no podemos hacer nada (cf. v. 5)»”

En este sentido, el Sucesor de Pedro puntualiza que la primera unidad que estamos llamados a consolidar, es decir la de nuestra integridad personal, «es obra de la gracia que recibimos al permanecer en Jesús», y para ello es fundamental poner en práctica la oración personal, la cual necesitamos «como agua para vivir».

“Orar, es estar con Jesús, la adoración, es lo esencial para permanecer en Él. Es el modo de poner en el corazón del Señor todo lo que habita en nuestro corazón, esperanzas y temores, alegrías y penas. Pero, sobre todo, centrados en Jesús en la oración, experimentamos su amor. Y de este modo nuestra existencia toma vida, como el sarmiento toma savia del tronco”

La unidad con los cristianos

En cuanto al segundo círculo, el Pontífice destaca que se trata de la unidad con los cristianos y profundiza sobre una especie de «ley dinámica» que existe en la vida espiritual: «En la medida en que permanecemos en Dios nos acercamos a los demás, y en la medida en que nos acercamos a los demás permanecemos en Dios».

Para el Papa, esto significa que si oramos a Dios en espíritu y en verdad surge la necesidad de amar a los demás y, por otra parte, que «si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros» (1 Jn 4,12).

“La oración sólo puede conducir al amor, de lo contrario es un ritualismo fatuo. De hecho, no es posible encontrarse con Jesús sin su Cuerpo, formado por muchos miembros, tantos como son los bautizados. Si nuestra adoración es auténtica, creceremos en el amor por todos los que siguen a Jesús, independientemente de la comunión cristiana a la que pertenezcan, porque, aunque no sean «de los nuestros», son suyos”

En este contexto, el Santo Padre subraya que en la vida diaria, muchas veces «constatamos que amar a nuestros hermanos no es fácil, porque enseguida aparecen sus defectos y faltas, y nos vienen a la mente las heridas del pasado».

Es por ello que resulta fundamental dejar que fluya la acción del Espíritu que «sopla donde quiere y por todos los lugares que quiere para conducirnos de nuevo a la unidad» y nos lleva «a amar no sólo a los que nos quieren y piensan como nosotros, sino a todos, como Jesús nos enseñó».

La unidad con la humanidad

Finalmente, Francisco hace hincapié en el tercer círculo de la unidad, «el más amplio», que comprende a toda la humanidad.

Y aquí es cuando la acción del Espíritu «nos recuerda que nuestro prójimo no es sólo el que comparte nuestros valores e ideas, sino que estamos llamados a ser prójimos de todos, buenos samaritanos de la humanidad vulnerable, pobre y sufriente —tan sufriente hoy en día— que yace en las calles del mundo y que Dios quiere levantar con compasión».

El Santo Padre insiste, una vez más, en la importancia de orar, para que el Espíritu Santo, autor de la gracia, «nos ayude a vivir en la gratuidad, a amar incluso a los que no nos corresponden, porque es en el amor puro y desinteresado donde el Evangelio da sus frutos», precisamente el mismo Espíritu, «autor del camino ecuménico, que nos ha llevado esta tarde a rezar juntos».

Hijos del Padre: hermanos y hermanas entre nosotros

La homilía concluye con el saludo fraternal del Papa a los representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales reunidas para la ocasión:

«A los jóvenes ortodoxos y ortodoxos orientales que estudian en Roma con la ayuda del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos; a los profesores y a los estudiantes del Ecumenical Institute of Bossey, que deberían haber venido a Roma, como en años anteriores, pero que no han podido a causa de la pandemia y nos siguen a través de los medios de comunicación».

«Queridos hermanos y hermanas: Permanezcamos unidos en Cristo. Que el Espíritu Santo, derramado en nuestros corazones, nos haga sentir hijos del Padre, hermanos y hermanas entre nosotros, hermanos y hermanas en la única familia humana», concluye Francisco.

(Fuente: Vatican News)

Estas son las 3 llamadas que Dios te hace a lo largo de la vida, según el Papa Francisco

Estas son las 3 llamadas que Dios te hace a lo largo de la vida, según el Papa Francisco

El Papa Francisco durante el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco presidió este domingo 17 de enero el rezo del Ángelus dominical y explicó cuáles son las 3 llamadas que Jesús hace a cada uno a lo largo de la Vida: la llamada a la vida, la llamada a la fe y la llamada a un estado de vida particular.

Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, el Pontífice explicó que cada una de esas llamadas “es una iniciativa de su amor”.

La primera llamada de Dios es a la vida. “Con ella nos constituye como personas; es una llamada individual, porque Dios no hace las cosas en serie”.

Después “Dios nos llama a la fe y a formar parte de su familia, como hijos de Dios”.


Y, finalmente, “Dios nos llama a un estado de vida particular: a darnos a nosotros mismos en el camino del matrimonio, en el del sacerdocio o en el de la vida consagrada”.

El Papa explicó que esas llamadas “son maneras diferentes de realizar el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros, que es siempre un plan de amor. Y la alegría más grande para cada creyente es responder a esta llamada, a entregarse completamente al servicio de Dios y de sus hermanos”.

“Frente a la llamada del Señor, que puede llegar a nosotros de mil maneras, también a través de personas, de acontecimientos, tanto alegres como tristes, nuestra actitud a veces puede ser de rechazo, porque nos parece que contrasta con nuestras aspiraciones; o de miedo, porque la consideramos demasiado exigente e incómoda. Pero la llamada de Dios es amor, y a ella se responde solo con amor”.

El Santo Padre expuso esta enseñanza a partir del Evangelio de este segundo domingo del Tiempo Ordinario, donde se presenta “el encuentro de Jesús con sus primeros discípulos”.

“La escena se desarrolla en el río Jordán, el día después del bautismo de Jesús. Es precisamente Juan Bautista el que señala el Mesías a dos de ellos con estas palabras: ‘¡He ahí el Cordero de Dios!’”.

Aquellos dos discípulos, “fiándose del testimonio del Bautista, siguen a Jesús que se da cuenta y pregunta: ‘¿Qué buscáis?’, y ellos le preguntan: ‘Maestro, ¿dónde vives?’. Jesús no contesta: ‘Vivo en Cafarnaún o en Nazaret’, sino que dice: ‘Venid y lo veréis’. No es una tarjeta de visita, sino la invitación a un encuentro”.


“Los dos lo siguen y se quedan con él esa tarde. No es difícil imaginarlos sentados, haciéndole preguntas y sobre todo escuchándolo, sintiendo que sus corazones se encienden cada vez más mientras el Maestro habla”.

“Advierten la belleza de palabras que responden a su esperanza cada vez más grande. Y de improviso descubren que, mientras empieza a caer la noche, estalla en ellos la luz que sólo Dios puede dar”.

Una vez finalizado el encuentro con el Maestro, “salen y vuelven con sus hermanos, esta alegría, esta luz se desborda de sus corazones como una riada. Uno de ellos, Andrés, dice a su hermano Simón –a quien Jesús llamará Pedro–: ‘Hemos encontrado al Mesías’”.

Ese encuentro con Jesús, explicó el Papa Francisco, es un encuentro “que nos habla del Padre, nos da a conocer su amor. Y entonces, espontáneamente, brota también en nosotros el deseo de comunicarlo a las personas que amamos: ‘He encontrado el Amor’, ‘he encontrado el sentido de mi vida’. En una palabra: ‘He encontrado a Dios’”.

(Fuente: Aciprensa)

Cardenal pide a católicos rezar esta oración para que el Papa viaje a Irak

Cardenal pide a católicos rezar esta oración para que el Papa viaje a Irak

Papa Francisco. Crédito: María Testino / ACI Prensa

El Cardenal Louis Raphael Sako, Patriarca Caldeo de Babilonia, pidió a los católicos en Irak rezar una especial oración para que el Papa Francisco sí viaje al país, como está previsto, del 5 al 8 de marzo.

El Purpurado ha propuesto la siguiente oración para que sea rezada en las misas a partir del domingo 17 de enero, para que el Santo Padre sí realice su viaje a Medio Oriente:

“Señor Dios nuestro, concede al Papa Francisco la salud y la seguridad, para que pueda llevar a cabo con éxito esta esperada visita.
Bendice su esfuerzo de promover el diálogo y la reconciliación fraterna, construir la confianza, consolidar los valores de la paz y la dignidad humana, especialmente para nosotros los iraquíes, testigos de eventos dolorosos que han afectado nuestras vidas.
Señor, nuestro creador, ilumina nuestro corazón con tu luz, para que veamos y reconozcamos dónde está el bien y la paz, y empecemos a realizarlos.
María, nuestra madre, confiamos a tu cuidado maternal la visita del Papa Francisco, para que el Señor nos conceda la gracia de vivir en plena comunión nacional, cooperando fraternalmente para construir un futuro mejor para nuestro país y nuestros ciudadanos.
Amén”.

La Iglesia Católica Caldea es una de las 23 iglesias orientales católicas en plena comunión con el Papa. Es una de las principales comunidades presentes en Irak.

En una entrevista transmitida en la televisión italiana el domingo 10 de enero, el Santo Padre se refirió muy brevemente a su anunciado viaje a Medio Oriente en marzo y dijo que “ahora no sé si el próximo viaje a Irak se hará”.

Sin embargo, los organizadores siguen adelante con los preparativos y el Patriarcado de Babilonia de los Caldeos ya ha presentado el lema y logo del viaje apostólico.

El lema, “Todos son hermanos”, está extraído de un fragmento del Evangelio de San Mateo, supone una declaración de intenciones: el Papa viene a proponer una idea de fraternidad de tal modo que el viaje a Irak sería una continuación del realizado en 2019 a los Emiratos Árabes Unidos.

En cuanto al logo, representa el mapa de Irak con sus emblemas históricos: los ríos Tigris y Éufrates y la palmera. Una paloma de la paz vuela con una rama de olivo sobre las banderas entrelazadas de Irak y del Vaticano.

Si el viaje llega a realizarse, el Papa Francisco será el primer papa en visitar Irak, que aún se recupera de la devastación que han dejado los terroristas del Estado Islámico (ISIS).

La agencia vaticana Fides recuerda que “hay que tener en cuenta que el inicio de la crisis pandémica del Covid-19 ya ha obligado a posponer otras visitas apostólicas que el Papa tenía la intención de realizar durante el pasado año, como la de Malta y Gozo, inicialmente prevista para el 31 de mayo de 2020”.

En 2019, el Arzobispo de Erbil, Mons. Bashar Warde, dijo a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada que el cristianismo en Irak estaba “penosamente cerca a la extinción” ya que en “2003 éramos alrededor de 1.5 millones, solo el 6% de la población”, una cifra que ha disminuido notoriamente tras la ola destructora de ISIS.

“Hoy somos tal vez alrededor de 25 mil, tal vez menos. Los que nos quedamos debemos estar listos para el martirio”, aseguró el Prelado.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa: la alabanza purifica, tengamos el coraje de decir «Bendito eres, oh Señor»

El Papa: la alabanza purifica, tengamos el coraje de decir "Bendito eres, oh Señor"

La alabanza purifica y nos abre el camino hacia el Señor. Dios, nuestro amigo fiel, “es el centinela” que nos hace “avanzar con seguridad”. Es, en extrema síntesis, lo que dijo el Papa Francisco en su catequesis de este miércoles sobre la oración, en la que aseguró que “alabando, somos salvados”. Como San Francisco de Asís, que, en el momento más oscuro de su vida, ya estando casi ciego y sintiendo los pasos de la muerte, con la percepción de que el mundo no había cambiado desde el inicio de su predicación, rezó, “Laudato si’, mi Señor”. “Tengamos el coraje de decir – animó el Papa hoy – ‘Bendito eres, oh Señor’».

La oración de alabanza ha sido el tema de la catequesis del Papa Francisco en este miércoles 13 de enero. El Santo Padre hizo referencia a un pasaje crítico de la vida de Jesús, después de los primeros milagros y de la implicación de los discípulos en el anuncio del Reino de Dios. 

Juan el Bautista, que estaba en la cárcel atravesando un momento de oscuridad, duda si se equivocó en el anuncio. Y le hace llegar este mensaje: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Precisamente entonces, el evangelista Mateo relata un hecho “sorprendente”, dijo el Papa: Jesús no eleva al Padre un lamento, sino eleva un himno de júbilo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños». Es decir, – puntualizó Francisco – en plena crisis, en plena oscuridad en el alma de tanta gente, como Juan el Bautista, Jesús bendice al Padre, alaba al Padre”. Pero, – planteó el Santo Padre – ¿por qué?

Alabar a Dios por los que acogen el Evangelio

Jesús alaba al Padre “por lo que es”, dijo. Es decir, porque es el “Señor del cielo y de la tierra”. Sabe y siente que su Padre es el Dios del universo, y sabe que el Señor de todo lo que existe es el Padre. “De esta experiencia de sentirse ‘hijo del Altísimo’ brota la alabanza”.

Jesús se siente hijo del Altísimo. Y después Jesús alaba al Padre porque favorece a los pequeños. Es lo que Él mismo experimenta predicando en los pueblos: los “sabios” y los “inteligentes” permanecen desconfiados y cerrados, hacen cálculos, mientras que los “pequeños” se abren y acogen el mensaje. Esto solo puede ser voluntad del Padre, y Jesús se alegra.

De este modo, “también nosotros – continuó el Papa – debemos alegrarnos y alabar a Dios porque las personas humildes y sencillas acogen el Evangelio”. En el futuro del mundo y “en las esperanzas de la Iglesia están siempre los pequeños”, afirmó. Son “aquellos que no se consideran mejores que los otros, que son conscientes de los propios límites y de los propios pecados, que no quieren dominar sobre los otros”. Se reconocen “todos hermanos”. Por eso la oración de Jesús en ese momento de “aparente fracaso”, conduce “también a nosotros, lectores del Evangelio, a juzgar de forma diferente nuestras derrotas personales, a juzgar de manera diferente las situaciones en las que no vemos clara la presencia y la acción de Dios, cuando parece que el mal prevalece y no hay forma de detenerlo”.

Jesús, que también recomendó mucho la oración de súplica, precisamente en el momento en el que habría tenido motivo de pedir explicaciones al Padre, sin embargo, lo alaba.

Practicar la alabanza sobre todo en los momentos oscuros

Alabando, somos salvados. Lo recuerda, continuó Francisco, “un texto de la liturgia eucarística que invita a rezar a Dios de esta manera”: «Aunque no necesitas nuestra alabanza, tú inspiras en nosotros que te demos gracias, para que las bendiciones que te ofrecemos nos ayuden en el camino de la salvación por Cristo, Señor nuestro». Y “la oración de alabanza nos sirve a nosotros”, porque, tal como la define el Catecismo, ella es una participación «en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria». Así, “debe ser practicada no solo cuando la vida nos colma de felicidad, sino sobre todo en los momentos difíciles, en los momentos oscuros, cuando el camino sube cuesta arriba”.

Como Jesús, que en el momento de oscuridad alaba al Padre.

Es “para que aprendamos que, a través de esa cuesta, de ese sendero fatigoso, de esos pasajes arduos, se llega a ver un panorama nuevo, un horizonte más abierto”.

La alabanza es como respirar oxígeno puro: te purifica el alma, te hace mirar más allá, no quedas encerrado en el difícil y oscuro momento de las dificultades.

El centinela que nos hace avanzar con seguridad

La oración que San Francisco compuso al final de su vida, el “Cántico de las criaturas”, constituye una gran enseñanza sobre esto, explicó el Santo Padre. El Pobrecillo no lo compuso en un momento de alegría, en un momento de bienestar, sino al contrario, en medio de las dificultades. Estando ya “casi ciego”, sintiendo en su alma “el peso de una soledad que nunca antes había sentido”, pues el mundo no había cambiado desde el inicio de su predicación, y sintiendo además que se acercaban “los pasos de la muerte”. En ese momento que podría ser de “desilusión extrema” y de “percepción del propio fracaso”, Francisco “reza”. Reza alabando al Señor: “Laudato si’, mi Señor…”.

Francisco alaba a Dios por todo, por todos los dones de la creación, y también por la muerte, que con valentía la llama «hermana», «hermana muerte». Estos ejemplos de los santos, de los cristianos, también de Jesús, de alabar a Dios en los momentos difíciles, abren las puertas de un camino muy grande hacia el Señor y nos purifican siempre. La alabanza siempre purifica.

Los santos y las santas – concluyó el Pontífice – nos demuestran que se puede alabar siempre, en las buenas y en las malas, porque Dios es el Amigo fiel.

Este es el fundamento de la alabanza: Dios es el Amigo fiel y su amor nunca falla. Siempre Él está a nuestro lado, Él nos espera siempre.

Recordando a alguien que solía decir que Dios «es el centinela que está cerca de ti y te hace avanzar con seguridad», el Sumo Pontífice alentó a que, en los momentos difíciles y oscuros, “tengamos el coraje” de decir: «Bendito eres, oh Señor».

Alabar al Señor. Esto nos hará mucho bien.

(Fuente: Vatican News)

El Papa: los ministerios del Lector y del Acólito estén abiertos a las mujeres

El Papa: los ministerios del Lector y del Acólito estén abiertos a las mujeres

Vatican News

El Pontífice realiza un cambio en la ley eclesial para el acceso de las mujeres a los ministerios del lectorado y acolitado: ya no serán excepciones, sino la norma.

El papa Francisco ha autorizado el servicio de las mujeres en el altar de forma definitiva. El Vaticano informó hoy del cambio en la ley eclesial que oficializa el acceso de las personas femeninas a los ministerios del lectorado y acolitado; práctica que los obispos localmente permitían según el caso, pero que con la modificación del Papa, ya no es una excepción, sino una norma.

Este lunes 11 de enero de 2021, el Pontífice ha firmado la Carta Apostólica Spiritus Domini en forma de Motu Proprio con la cual se informa de la modificación del can. 230 § 1 del Código de Derecho Canónico.

«Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal», afirma el obispo de Roma que explica su decisión en una carta al cardenal Luis F. Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Según un editorial del Vaticano, Francisco cambia el Código de Derecho Canónico al institucionalizar lo que ya ocurre en la práctica: el acceso de las laicas al servicio de la Palabra y del altar.

De esta manera, queda de manifiesta la oficialidad de que las mujeres puedan leer la Palabra de Dios durante las celebraciones litúrgicas; o que realizan un servicio en el altar, como monaguillos o como dispensadoras de la Eucaristía. Esto no es una novedad: en muchas comunidades del mundo son ahora una práctica autorizada por los obispos, se lee en la nota.

«Los laicos que tengan la edad y los dones determinados por decreto de la Conferencia Episcopal podrán ser asumidos establemente, mediante el rito litúrgico establecido, en los ministerios de lectores y acólitos; sin embargo, tal atribución no les da derecho al sustento ni a la remuneración por parte de la Iglesia». Canón 230 § 1

Hasta hora, era una excepción

Hasta ahora, todo esto se ha realizado sin un mandato institucional real y adecuado, en derogación de lo establecido por San Pablo VI. Éste,, en 1972, al abolir las llamadas «órdenes menores», había decidido mantener el acceso a estos ministerios reservados a los hombres, sólo porque los consideraba preparatorios para un eventual acceso a las órdenes sagradas.

Ahora el Papa Francisco, también a raíz del discernimiento que surgió de los últimos Sínodos de Obispos, quiso hacer oficial e institucional esta presencia femenina en el altar.

La nueva formulación del canon establece:

«Los laicos de una edad y unos dones determinados por decreto de la Conferencia Episcopal podrán ser empleados permanentemente, mediante el rito litúrgico establecido, en los ministerios de lectores y acólitos».
Por lo tanto, se suprime la especificación «del sexo masculino» que se refería a los laicos y que estaba presente en el texto del Código hasta la modificación de hoy.

El Vaticano informó que Francisco, en su carta al cardenal, después de recordar en las palabras de San Juan Pablo II que «con respecto a los ministerios ordenados la Iglesia no tiene en absoluto la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres».

Acolitado y lectorado

Sin embargo, añade que «para los ministerios no ordenados es posible, y hoy parece oportuno, superar esta reserva». Es decir, que se trata de «ofrecer a los laicos de ambos sexos la posibilidad de acceder a los ministerios de Acolitado y Lectorado, en virtud de su participación en el sacerdocio bautismal, aumentará el reconocimiento, también a través de un acto litúrgico (institución), de la preciosa contribución que desde hace tiempo muchísimos laicos, incluidas las mujeres, ofrecen a la vida y a la misión de la Iglesia».

El Papa concluyó en su carta que «la decisión de conferir estos cargos, que implican estabilidad, reconocimiento público y el mandato del obispo, también a las mujeres hace más efectiva la participación de todos en la labor de evangelización de la Iglesia».

Asimismo, el Papa establece que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se encargará de la aplicación de la mencionada reforma mediante la modificación de la Editio typica del Pontificale romanum o «De Institutione Lectorum et Acolythorum».

Formación necesaria

Además, Francisco habla de la formación de laicos y laicas:

Corresponderá a las Conferencias Episcopales establecer criterios adecuados para el discernimiento y la preparación de los candidatos a los ministerios del Lectorado o del Acolitado, o a otros ministerios que consideren instituir, según lo dispuesto en el Motu Proprio Ministeria Quaedam, con la aprobación previa de la Santa Sede y de acuerdo con las necesidades de la evangelización en su territorio». 

En definitiva, el Papa indica que de este modo, además de «responder a lo que se pide para la misión en el tiempo presente y de acoger el testimonio de muchísima mujeres que se han ocupado y siguen ocupándose del servicio a la Palabra y al Altar, se hará más evidente -también para quienes se encaminan hacia el ministerio ordenado- que los ministerios del Lectorado y del Acolitado están enraizados en el sacramento del Bautismo y de la Confirmación».

(Fuente: Aleteia)

Conoce la intención de oración del Papa Francisco para enero del 2021

Conoce la intención de oración del Papa Francisco para enero del 2021

Papa Francisco / Crédito: Marina Testino – ACI Prensa

Para enero del 2021 el Papa Francisco dirigirá su intención de oración universal para pedir por el fortalecimiento de la “fraternidad humana”.

El Santo Padre pide a todos los fieles que recen “para que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con hermanos y hermanas de otras religiones, rezando unos por otros, abriéndonos a todos”.

En octubre de este año el Papa Francisco publicó la tercera encíclica de su pontificado, Fratelli tutti, en la que reflexiona sobre la fraternidad y la amistad social.

En la encíclica el Santo Padre hace un llamado a la humanidad a descubrir en el amor una fuerza que debe transformar las relaciones internacionales, la política, la economía y la cultura.

Sobre las intenciones de oración

En una entrevista al diario del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR), de febrero de 2019, el director de la Red del Apostolado de la Oración del Papa, P. Frédéric Fornos, explicó que en las intenciones de oración del Pontífice “encontramos un eco en los desafíos para el mundo”.

El P. Fornos indicó que el Papa Francisco exhorta a rezar por quienes “se dejan llevar por caminos de muerte, a causa de diversas dependencias: abuso de drogas o de alcohol, uso nocivo de las nuevas tecnologías o pornografía online, con todas sus consecuencias”.

(Fuente: Aciprensa)

Ángelus: Los deseos del Papa para un 2021 solidario y de paz

Ángelus: Los deseos del Papa para un 2021 solidario y de paz

Vatican Media on November 18, 2020

El Pontífice recordó que empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa de María Santísima

El viernes 1 de enero, primer día del año 2021, Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y 54° Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus desde la Biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, sin presencia de fieles a causa de la pandemia.

Un momento que permitió al Papa conectar con los fieles tras su ausencia (a causa de molestias de ciática) en la celebración de las vísperas y el Te Deum, el jueves 31 de diciembre, y en la primera misa del año, que fue presidida hoy por el cardenal Pietro Parolin.

La ternura de la Virgen María

En su alocución, el Pontífice recordó que empezamos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada materna y amorosa de María Santísima, que la liturgia de hoy celebra como Madre de Dios.

“Retomamos así el camino a lo largo de las sendas del tiempo, encomendando nuestras angustias y nuestros tormentos a Aquella que todo lo puede. María nos mira con ternura materna así como miraba a su Hijo Jesús. La mirada tranquilizadora y consoladora de la Santísima Virgen es un estímulo para que este tiempo, que nos ha dado el Señor, sea dedicado a nuestro crecimiento humano y espiritual, sea tiempo de suavizar los odios y las divisiones, sea tiempo de sentirnos todos más hermanos, sea tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y de la creación”.

54° Jornada Mundial de la Paz

Y precisamente al cuidado del prójimo y de la creación está dedicado el tema de esta Jornada Mundial de la Paz, que hoy celebramos:

«La cultura del cuidado como camino de paz», dijo Francisco, indicando que los dolorosos eventos que han marcado el camino de la humanidad el año pasado, especialmente la pandemia, «nos enseñan lo necesario que es interesarse por los problemas de los otros y compartir sus preocupaciones».

“Esta actitud representa el camino que conduce a la paz, porque favorece la construcción de una sociedad fundada en las relaciones de fraternidad. Cada uno de nosotros, hombres y mujeres de este tiempo, está llamado a traer la paz cada día y en cada ambiente de vida, sosteniendo la mano al hermano que necesita una palabra de consuelo, un gesto de ternura, una ayuda solidaria”.

Asimismo, el Santo Padre hizo hincapié en que la paz «se puede construir si empezamos a estar en paz con nosotros mismos y con quien tenemos cerca, quitando los obstáculos que nos impiden cuidar de quienes se encuentran en necesidad y en la indigencia».

Primera Misa del Año: «María enséñanos a encontrar tiempo para Dios y los demás»

Se trata de desarrollar una mentalidad y una cultura del “cuidado” – continuó Francisco- para derrotar la indiferencia, el descarte y la rivalidad, que lamentablemente prevalecen. La paz no es solo ausencia de guerra, sino vida rica de sentido, configurada y vivida en la realización personal y en el compartir fraterno con los otros. Entonces esa paz tan ansiada y puesta siempre en peligro por la violencia, el egoísmo y la maldad, se convierte en posible y realizable.

2021: un año de solidaridad y paz para todos

En este sentido, el Papa pidió a la Virgen María, que ha dado a luz al «Príncipe de paz» (Is 9,6), que nos obtenga del cielo «el bien precioso de la paz que con tan solo las fuerzas humanas no se logra perseguir en plenitud».

“La paz es sobre todo don de Dios; debe ser implorada con incesante oración, sostenida con un diálogo paciente y respetuoso, construida con una colaboración abierta a la verdad y a la justicia y siempre atenta a las legítimas aspiraciones de las personas y de los pueblos. Mi deseo es que reine la paz en el corazón de los hombres y en las familias; en los lugares de trabajo y de ocio; en las comunidades y en las naciones”

Al comenzar este año nuevo, el Santo Padre dirigió a todos un feliz y sereno 2021: «Que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas, que encomendamos a la celeste protección de María, madre de Dios y madre nuestra», concluyó.

(Fuente: Aleteia)

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Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de la Paz 2021

El Papa Francisco convoca el Año de la Familia en simultáneo con Año de San José

El Papa Francisco convoca el Año de la Familia en simultáneo con Año de San José

Imagen referencial. Crédito: Jude Beck / Unsplash.

Durante el rezo del Ángelus de este domingo 27 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, el Papa Francisco anunció que el Vaticano dedicará un Año de la Familia en simultáneo con el Año de San José, en el quinto aniversario de la Exhortación apostólica post sinodal Amoris Laetitia.

“La fiesta de hoy nos llama al ejemplo de la evangelización en familia, proponiéndonos el ideal del amor conyugal y familiar, como se subraya en la Exhortación apostólica Amoris Laetitia», advirtió.

En esta línea, el Papa anunció que habrá un año de reflexión sobre la Amoris Laetitia a cinco años de su publicación y que “será una oportunidad para profundizar en el contenido del documento”.

Además, el Santo Padre invitó “a sumarse a las iniciativas que se impulsarán durante el año y que serán coordinadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida” que consistirán en “propuestas e instrumentos pastorales, que se pondrán a disposición de las comunidades y familias eclesiales, para acompañarlos en su camino”.

“Encomendamos a la Sagrada Familia de Nazaret, en particular a San José, esposo y padre solícito este camino con familias de todo el mundo”, concluyó el Papa.

Según informó el Vaticano, este año especial llamado “Familia Amoris Laetitia” iniciará en la próxima Solemnidad de San José -19 de marzo de 2021- y concluirá el 26 de junio de 2022 con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en Roma.

(Fuente: Aciprensa)

Un año especial que nos exhorta a ser testigos del amor familiar

Un año especial que nos exhorta a ser testigos del amor familiar

Iniciativas espirituales, pastorales y culturales para acompañar a las familias ante los desafíos de nuestro tiempo. El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida propone estas iniciativas para apoyar a las parroquias, diócesis, universidades y asociaciones en la celebración del Año de la «Familia Amoris Laetitia», convocado por el Papa Francisco, y en la profundización de la Exhortación Apostólica dedicada al amor familiar.
Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano

En el 5º Aniversario, el 19 de marzo de 2021, de la publicación de la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia» sobre la belleza y la alegría del amor familiar, el Papa Francisco inaugurará el Año «Familia Amoris Laetitia» que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma, en el que estará presente el Santo Padre.

La familia, Iglesia doméstica

«La experiencia de la pandemia – se lee en el comunicado del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida – ha puesto de relieve el papel central de la familia como Iglesia doméstica y ha subrayado la importancia de los vínculos entre las familias». A través de las diversas iniciativas de carácter espiritual, pastoral y cultural previstas en el Año «Familia Amoris Laetitia», el Papa Francisco «se dirige a todas las comunidades eclesiales del mundo, exhortando a cada persona a ser testigo del amor familiar».

Instrumentos de formación al servicio de las comunidades

El Dicasterio, prosigue el texto, pondrá a disposición de las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares, «herramientas de espiritualidad familiar, de formación y acción pastoral sobre la preparación al matrimonio, la educación en la afectividad de los jóvenes, y la santidad de los cónyuges y de las familias que viven la gracia del sacramento en su vida cotidiana». Además, se organizarán simposios académicos internacionales «para profundizar en el contenido y las implicaciones de la Exhortación Apostólica en relación con cuestiones de gran actualidad que afectan a las familias de todo el mundo».

Un sitio web dedicado en varios idiomas

Con vistas a la inauguración el próximo 19 de marzo, el Dicasterio Vaticano ha preparado en particular un folleto informativo que puede descargarse del sitio dedicado: www.amorislaetitia.va. Desarrollado en cinco idiomas, inglés, francés, español, portugués e italiano, el sitio se actualizará con las propuestas e iniciativas que se desarrollarán gradualmente durante este año especial.

Los objetivos del Año Familia Amoris Laetitia

En la Exhortación del Papa Francisco, de la cual se quiere difundir su contenido, se expresan los objetivos del Año. El primero es «hacer experimentar que el Evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera». Y, se lee en el folleto, una familia que descubre y experimenta la alegría de tener un don y ser a su vez un don para la Iglesia y la sociedad «puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo». Un segundo objetivo es proclamar el precioso valor del sacramento del matrimonio que «tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano». Y también: «hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar» y a los jóvenes «conscientes de la importancia de la formación en la verdad del amor y del don de sí mismos». Por último, se invita a ampliar, en el transcurso del Año, la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a todos los componentes de la familia.

Sugerencias concretas para valorizar la familia

Son muchas las iniciativas que se llevarán a cabo en las diócesis y parroquias durante el Año: desde el fortalecimiento de la pastoral de preparación al matrimonio y el acompañamiento de los cónyuges en los primeros años de matrimonio, hasta la organización de encuentros para los padres sobre la educación de sus hijos. Y luego, la promoción de encuentros sobre la belleza y las dificultades de la vida familiar, «para fomentar – se lee en el folleto del Dicasterio – el reconocimiento del valor social de la familia y la creación de una red de familias y pastores capaces de convertirse en vecinos en situaciones difíciles, con el anuncio, el compartir y el testimonio. Se sugiere prestar especial atención a las parejas en crisis, así como a los ancianos, a fin de «superar la cultura del descarte y la indiferencia». Con los jóvenes, se señala, son deseables «iniciativas para reflexionar y debatir cuestiones como la familia, el matrimonio, la castidad, la apertura a la vida, el uso de las redes sociales, la pobreza, el respeto a la creación». También se recomienda prestar una atención especial a los niños durante el Año.

Reciprocidad entre la familia y la Iglesia

Un aspecto particular que surge en el contexto del Año «Familia Amoris Laetitia» es el deseo de una mayor participación de los matrimonios en las estructuras diocesanas y parroquiales para establecer la pastoral familiar y una profundización en la formación de los agentes pastorales, seminaristas y sacerdotes para que, trabajando con las familias, estén a la altura de los desafíos del mundo actual. «Con este fin – subraya el texto del Dicasterio – será importante hacer funcionar la reciprocidad entre la familia Iglesia-doméstica y la Iglesia, para que la una sea descubierta y valorada como un don insustituible para la otra. Por último, será importante «promover en las familias su natural vocación misionera creando momentos de formación para la evangelización e iniciativas misioneras» en ocasiones como la formación para los sacramentos de los niños, bodas, aniversarios o momentos litúrgicos importantes.

(Fuente: Vatican News)