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El Papa al inicio del Año de la Familia: defendamos la belleza de la familia

El Papa al inicio del Año de la Familia: defendamos la belleza de la familia

VII Encuentro Mundial de las Familias.

Mensaje del Santo Padre a los participantes en el webinar sobre “Nuestro amor cotidiano”, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en colaboración con la Diócesis de Roma y el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, en la apertura del Año dedicado a la Familia, con ocasión del V Aniversario de la publicación de la Exhortación Postsinodal “Amoris laetitia”.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Apoyemos a la familia, defendámosla de todo lo que comprometa su belleza. Acerquémonos a este misterio del amor con asombro, discreción y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos”, lo dijo el Papa Francisco en su mensaje a los participantes en el webinar sobre “Nuestro amor cotidiano”, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en colaboración con la Diócesis de Roma y el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, en la apertura del Año dedicado a la Familia, con ocasión del V Aniversario de la publicación de la Exhortación Postsinodal “Amoris laetitia”.

Hoy es necesaria una nueva mirada a la familia

En su Mensaje, el Santo Padre recordó que, hace años se promulgó la Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris laetitia sobre la belleza y la alegría del amor conyugal y familiar. “En este aniversario – señaló el Pontífice – los he invitado a vivir un año de relectura del Documento y de reflexión sobre el tema, hasta la celebración de la X Jornada Mundial de las Familias que, si Dios quiere, tendrá lugar en Roma el 26 de junio de 2022”. Durante este quinquenio, Amoris laetitia ha marcado el inicio de un camino tratando de impulsar un nuevo enfoque pastoral de la realidad de la familia. “La intención principal del Documento – subrayó el Papa – es comunicar, en un tiempo y una cultura profundamente cambiados, que hoy es necesaria una nueva mirada a la familia por parte de la Iglesia: no basta con reiterar el valor y la importancia de la doctrina, si no nos convertimos en custodios de la belleza de la familia y si no cuidamos con compasión su fragilidad y sus heridas”.

Dos aspectos que están en el corazón de la pastoral familiar

Por ello, es importante afirmó el Papa Francisco estos dos aspectos que están en el corazón de toda la pastoral familiar: la franqueza del anuncio del Evangelio y la ternura del acompañamiento. “Por un lado, anunciamos a las parejas, a los esposos y a las familias una Palabra que les ayude a captar el auténtico sentido de su unión y de su amor, signo e imagen del amor trinitario y de la alianza entre Cristo y la Iglesia”. Por otra parte, esta proclamación no puede ni debe darse nunca desde arriba o desde fuera. La Iglesia está encarnada en la realidad histórica como lo estuvo su Maestro, e incluso cuando anuncia el Evangelio de la familia lo hace sumergiéndose en la vida real, conociendo de cerca las labores cotidianas de los esposos y de los padres, sus problemas, sus sufrimientos, todas esas pequeñas y grandes situaciones que pesan y a veces obstaculizan su camino.

“Nuestro amor cotidiano”

Este es el contexto, les dijo el Papa a los participantes en el seminario web, se trata del amor generado por la sencillez y el trabajo silencioso de la vida de pareja, por ese compromiso cotidiano y a veces agotador que llevan a cabo los cónyuges, las madres, los padres, los hijos. Un Evangelio que se propone como una doctrina caída de lo alto y no entra en la «carne» de esta vida cotidiana, corre el riesgo de quedarse en una bella teoría y, a veces, de ser vivido como una obligación moral. Estamos llamados a acompañar, a escuchar, a bendecir el camino de las familias; no sólo a trazar la dirección, sino a hacer el camino con ellas; a entrar en los hogares con discreción y con amor, para decir a los esposos: la Iglesia está con ustedes, el Señor está cerca de ustedes, queremos ayudarles a conservar el don que han recibido.

Ayudar a la familia a realizar su misión

El Santo Padre precisa que, es fundamental anunciar el Evangelio acompañando a las personas y poniéndonos al servicio de su felicidad: así podemos ayudar a las familias a caminar de una manera que responda a su vocación y misión, conscientes de la belleza de los vínculos y de su fundamento en el amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. “Cuando la familia vive bajo el signo de esta Comunión divina, que he querido explicitar en sus aspectos existenciales en Amoris laetitia, entonces se convierte en palabra viva de Dios-Amor, hablada al mundo y para el mundo”. En efecto, la gramática de las relaciones familiares -es decir, de la conyugalidad, de la maternidad, de la paternidad, de la filialidad y de la fraternidad- es la vía por la que se transmite el lenguaje del amor, que da sentido a la vida y calidad humana a toda relación.

Los lazos familiares dan estabilidad a la comunidad humana

En esta época de pandemia, recuerda el Pontífice, en medio de tantas dificultades tanto psicológicas como económicas y sanitarias, todo esto se ha puesto de manifiesto: los lazos familiares han sido y siguen siendo duramente probados, pero al mismo tiempo siguen siendo el punto de referencia más firme, el apoyo más fuerte, el guardián insustituible para la estabilidad de toda la comunidad humana y social. “¡Así que apoyemos a la familia! Defendámosla de todo lo que comprometa su belleza. Acerquémonos a este misterio del amor con asombro, discreción y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos: hijos, padres, abuelos… Necesitamos estos vínculos para vivir y vivir bien, para hacer la humanidad más fraterna”.

(Fuente: Vatican News)

Papa pide impulso pastoral para poner a la familia al centro de la Iglesia y la sociedad

Papa pide impulso pastoral para poner a la familia al centro de la Iglesia y la sociedad

Imagen referencial. Papa Francisco y la familia de Nazaret. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco pidió durante el próximo Año de la Familia realizar “un impulso pastoral renovado y creativo para poner a la familia en el centro de la atención de la Iglesia y de la sociedad”.

Al finalizar el rezo del Ángelus dominical este 14 de marzo, el Santo Padre recordó que el próximo 19 de marzo, Solemnidad de San José, “se abrirá el Año de la Familia Amoris laetitia, un año especial para crecer en el amor familiar”.

“Invito a un impulso pastoral renovado y creativo para poner a la familia en el centro de la atención de la Iglesia y de la sociedad”, pidió el Papa.

Además, el Santo Padre rezó “para que cada familia pueda sentir en su casa la presencia viva de la Santa Familia de Nazaret y llene nuestras pequeñas comunidades domesticas de amor sincero y generoso, fuente de alegría, incluso en las pruebas y en la dificultad”.

Este Año especial de la Familia fue convocado por el Santo Padre el 27 de diciembre de 2020 con ocasión del quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia, “para madurar los frutos de la exhortación apostólica postsinodal y hacer a la Iglesia más cercana a las familias de todo el mundo, puestas a prueba este último año por la pandemia”.

De este modo, el Año de la Familia iniciará el 19 de marzo de 2021, Solemnidad de San José, y concluirá el 26 de junio de 2022 con ocasión del décimo Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en Roma.

Por ello, las iniciativas del Año de la Familia serán coordinadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

En esta línea, el próximo 19 de marzo se realizará el evento en línea “Nuestro amor cotidiano” organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, junto a la Diócesis de Roma y el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

El evento tendrá dos partes. La primera se centrará en el “quinto aniversario de la Amoris laetitia”, y la segunda en las “perspectivas teológicas”.

Según indica el programa de la iniciativa, está previsto que el Papa Francisco envíe un mensaje.

En la reunión participarán el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cardenal Kevin Joseph Farrell; el Vicario del Papa para la Diócesis de Roma, Cardenal Angelo De Donatis; y el gran canciller del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, Mons. Vincenzo Paglia, entre otros.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa: «Caridad, amor y fraternidad son el camino»

El Papa: "Caridad, amor y fraternidad son el camino"

El Papa Francisco habla con los periodistas en el vuelo Iraq – Roma. Fuente: Vatican News

En el coloquio con los periodistas en el vuelo hacia Roma, Francisco repasa las etapas del histórico viaje a Iraq: el encuentro con «el hombre sabio y hombre de Dios» Al Sistani, la emoción frente a las iglesias destruidas de Mosul, la conmoción ante las palabras de la madre cristiana que perdió a su hijo y perdonó a los asesinos, la promesa de un viaje al Líbano
VATICAN NEWS

La caridad, el amor y la fraternidad son el camino a seguir. Lo dijo el Papa conversando con los periodistas en el vuelo que desde Bagdad lo traía de regreso a Roma, tras el histórico viaje de cuatro días a Iraq. Francisco relató sus impresiones sobre su encuentro con Al Sistani, la conmoción frente a las iglesias destruidas de Mosul y relató que ha prometido al Patriarca Bechara Rai hacer un viaje al Líbano. Al inicio del encuentro a alta altitud, el Pontífice saludó a monseñor Dieunonné Datonou, nuevo coordinador de los viajes papales, al quien calificó «el nuevo comisario». A continuación, se dirigió a los periodistas de la siguiente manera: «En primer lugar, gracias por su trabajo, por su compañía y por su cansancio. Hoy es el Día de la Mujer, ¡felicidades a las mujeres! En el encuentro con la esposa del Presidente de Iraq hablaban de por qué no hay un día del hombre. Yo dije: ¡por qué los hombres siempre estamos de fiesta! La esposa del Presidente me habló de las mujeres, dijo cosas muy hermosas hoy, aquella fortaleza que tienen las mujeres para llevar adelante la vida, la historia, la familia, tantas cosas. Y tercero: ayer fue el cumpleaños de la periodista de la Cope: los mejores deseos y hay que celebrarlo, luego veremos cómo, aquí podemos».

Santidad, hace dos años en Abu Dhabi tuvo lugar un encuentro con el Imam Al Tayyeb de Al Azhar y la firma de la Declaración sobre la fraternidad. Hace tres días usted se reunió con Al Sistani: ¿es posible pensar en algo similar también con la parte chiíta del Islam? Y una segunda pregunta sobre el Líbano: San Juan Pablo II decía que más que un país es un mensaje. Hoy, lamentablemente, como libanés, le digo que este mensaje está desapareciendo. ¿Es inminente una visita suya al Líbano?

R. – El documento de Abu Dhabi del 4 de febrero se preparó con el Gran Imán en secreto, durante seis meses, rezando, reflexionando y corrigiendo el texto. Era -es un poco presuntuoso decirlo, tómenlo como una presunción- un primer paso de lo que usted me pregunta. Podemos decir que éste sería el segundo y que habrá otros. El camino de la fraternidad es importante. El documento de Abu Dhabi dejó en mí la inquietud de la hermandad, y entonces salió «Fratelli tutto». Ambos documentos se deben estudiar porque van en la misma dirección, en la vía de la fraternidad. El ayatolá Al Sistani tiene una frase que trato de recordar bien: los hombres son hermanos por religión o iguales por creación. En la hermandad está la igualdad, pero por debajo de la igualdad no podemos ir. Creo que es también un camino cultural. Pensemos en nosotros los cristianos, en la Guerra de los Treinta Años, en la noche de San Bartolomé, por poner un ejemplo. Cómo cambia la mentalidad entre nosotros: porque nuestra fe nos hace descubrir que es esto, la revelación de Jesús es el amor y la caridad y nos lleva a esto: pero ¡cuántos siglos para ponerlos en práctica! Esto es importante, la hermandad humana, que como hombres todos somos hermanos, y debemos seguir adelante con las otras religiones. El Concilio Vaticano II dio un gran paso en este sentido, y también las instituciones después, el Consejo para la Unidad de los Cristianos y el Consejo para el Diálogo Interreligioso. El cardenal Ayuso nos acompaña hoy. Tú eres humano, eres hijo de Dios y eres mi hermano, ¡y punto! Esta sería la indicación más grande, y muchas veces hay que arriesgarse para dar este paso. Usted sabe que hay algunas críticas: que el Papa no es valiente, que es un inconsciente que está dando pasos contra la doctrina católica, que está a un paso de la herejía, hay riesgos. Pero estas decisiones se toman siempre en la oración, en diálogo, pidiendo consejo, en la reflexión. No son un capricho y además son la línea que enseñó el Concilio. Paso a la segunda pregunta: el Líbano es un mensaje, el Líbano sufre, el Líbano es más que un equilibrio, tiene la debilidad de las diversidades, algunas todavía no reconciliadas, pero tiene la fortaleza del gran pueblo reconciliado, como la fortaleza de los cedros. El Patriarca Rai me pidió por favor que durante este viaje hiciera una parada en Beirut, pero me pareció poco… Una migaja ante un problema, ante un país que sufre como el Líbano. Le escribí una carta, le hice la promesa de hacer un viaje. Pero el Líbano en este momento está en crisis, pero en crisis -no quiero ofender- en crisis de vida. El Líbano es muy generoso a la hora de acoger a los refugiados.

¿En qué medida el encuentro con Al Sistani era también un mensaje para los líderes religiosos de Irán?

R. – Creo que fue un mensaje universal. Sentí el deber de hacer esta peregrinación de fe y de penitencia, y de ir a ver a un grande, a un sabio, a un hombre de Dios: sólo escuchándolo se puede percibir esto. Hablando de mensajes, diría que es un mensaje para todos, y él es una persona que tiene esa sabiduría y también la prudencia. Me decía: «Desde hace 10 años no recibo a personas que vengan a visitarme con otros fines políticos y culturales… sólo religiosos». Él fue muy respetuoso, muy respetuoso en el encuentro. Me sentí honrado. Incluso en el momento del saludo, él nunca se levanta… Se levantó para saludarme, dos veces, un hombre humilde y sabio, a mí este encuentro me hizo bien al alma. Es una luz, y estos sabios están en todas partes porque la sabiduría de Dios ha sido esparcida en todo el mundo. Sucede lo mismo con los santos que no son sólo los que están en los altares. Sucede todos los días, aquellos que yo llamo los santos de la puerta de al lado, hombres y mujeres que viven su fe, sea la que sea, con coherencia. Aquellos que viven los valores humanos con coherencia, la fraternidad con coherencia. Creo que deberíamos descubrir a esta gente, ponerla en evidencia, porque hay tantos ejemplos… Cuando hay escándalos incluso en la Iglesia, tantos, y esto no ayuda, pero hagamos ver a la gente que buscan el camino de la fraternidad, a los santos de la puerta de al lado, y seguramente encontraremos gente de nuestra familia, algún abuelo, alguna abuela.

Su viaje tuvo una enorme repercusión en todo el mundo, ¿cree que podría ser «el viaje» del pontificado? También se dijo que era el más arriesgado. ¿Tuvo miedo en algún momento de su viaje? Está por cumplir el octavo año de su pontificado, ¿sigue pensando que será corto? Por último, la gran pregunta: ¿volverá una vez a Argentina?

R. – Empiezo por la última, una pregunta… que entiendo y está vinculada al libro de mi amigo periodista Nelson Castro, médico. Él Había hecho un libro sobre las enfermedades de los presidentes y yo una vez le dije: pero si vienes a Roma, debes hacer uno sobre las enfermedades de los Papas, porque será interesante conocer sus enfermedades, al menos de algunos de los últimos tiempos. Me hizo una entrevista y salió el libro: me dicen que es bueno, yo no lo he visto. Él me hizo una pregunta: «Si usted renuncia, ¿volverá a Argentina o se quedará aquí?». Yo dije: no volveré a Argentina, sino que me quedaré aquí en mi diócesis. Pero en aquella hipótesis, la respuesta va unida a la pregunta. Cuando voy a Argentina o por qué no voy… yo siempre respondo un poco irónicamente: estuve 76 años en Argentina, ¿es suficiente no? Hay una cosa que, no sé por qué, no se dice: había sido programado un viaje a Argentina en noviembre de 2017. Se comenzaba a trabajar, se hacía Chile, Argentina y Uruguay. Era para finales de noviembre… Pero en ese momento Chile estaba en campaña electoral, en esos días en diciembre fue elegido el sucesor de Michelle Bachelet, y yo tenía que ir antes de que cambiara el gobierno. No podía ir. Habíamos pensado en hacer así: vamos a Chile en enero y luego a Argentina y Uruguay… Pero no era posible, porque enero es como julio-agosto para los dos países. Repensando la cuestión, se hizo una sugerencia: ¿por qué no asociar Perú? Porque Perú había sido separado del viaje a Ecuador, Bolivia, Paraguay. Se había dejado aparte. Y de ahí nació el viaje en enero de 2018 a Chile y Perú. Pero esto lo quiero decir para que no haya fantasías de «patriofobia»: cuando habrá la oportunidad se podrá hacer, porque está Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.

Luego sobre los viajes. Yo para tomar una decisión sobre los viajes escucho, escucho los consejos de los consejeros y a veces viene alguien y dice: ¿qué piensas, debo ir a ese lugar? Me hace bien escuchar, esto me ayuda a tomar decisiones más tarde. Escucho a los consejeros y al final rezo, reflexiono mucho, sobre algunos viajes reflexiono mucho. Entonces la decisión viene de dentro, de las entrañas, casi espontánea, pero como un fruto maduro. Es un largo recorrido. Algunos son más difíciles, otros más fáciles. La decisión de este viaje viene de antes, de la embajadora, una médica pediatra que fue representante de Iraq: bien, bien, insistió. Luego vino la embajadora en Italia, que es una mujer luchadora. Después llegó el nuevo embajador en el Vaticano. Antes había venido el presidente. Todas estas cosas se me quedaron dentro. Pero hay algo detrás de la decisión que me gustaría mencionar: una de ustedes me regaló la última edición en español del libro «La ultima ragazza» de Nadia Mourad. Lo leí en italiano, es la historia de los yazidíes. Y Nadia Mourad cuenta cosas aterradoras. Yo les recomiendo que lo lean, en algunos puntos puede parecer pesado, pero para mí es la razón fundamental de mi decisión. Ese libro trabajaba por dentro. También cuando escuché a Nadia, que vino a contarme cosas terribles… Todas estas cosas juntas hicieron que tomara la decisión, pensando en todas las problemáticas, tantas. Pero hay algo detrás de la decisión que me gustaría mencionar: uno de vosotros me regaló la última edición en español del libro «La última chica» de Nadia Mourad. Lo leí en italiano, es la historia de los yazidíes. Y Nadia Mourad cuenta cosas aterradoras. Os recomiendo que lo leáis, en algunos puntos puede parecer pesado, pero para mí es la razón fundamental de mi decisión. Ese libro funcionaba por dentro. Incluso cuando escuché a Nadia, que vino a decirme cosas terribles… Todas estas cosas juntas hicieron que tomara la decisión, pensando en todos los problemas, tantos. Pero al final llegó la decisión y la tomé. Luego, acerca del octavo año del pontificado. ¿Debo hacer así? (el Papa cruza los dedos en señal de superstición). No sé si los viajes se ralizarán o no, sólo les confieso que en este viaje me cansé mucho más que en los otros. Los 84 años no vienen solos, es una consecuencia… pero veremos. Ahora tendré que ir a Hungría a la misa final del Congreso Eucarístico Internacional, no una visita al país, sino sólo para la misa. Pero Budapest está a dos horas en coche de Bratislava, ¿por qué no hacer una visita a Eslovaquia? Así es como salen las cosas…

Este viaje fue extraordinariamente significativo para las personas que pudieron verla, pero también fue una oportunidad para que el virus se propagara, sobre todo con las personas que estaban juntas amontonadas. ¿Usted está preocupado de que se puedan enfermar y morir por haber querido verlo?

R.- Como he dicho antes, los viajes se «cocinan» con el tiempo en mi conciencia, y esta es una de las cosas que me daba fuerza. Pensé mucho, recé mucho sobre esto, y finalmente tomé la decisión que verdaderamente surgió de mi interior. Y dije que Aquel que me hace decidir así, se ocupe de la gente. Pero después de la oración y después de la conciencia de los riesgos. Después de todo.

Vimos la valentía, el dinamismo de los cristianos iraquíes, también vimos los desafíos que deben enfrentar, la amenaza de la violencia islamista, el éxodo y el testimonio de la fe en su ambiente. Estos son los retos de los cristianos en toda la región. Hablamos del Líbano, pero también de Siria y de Tierra Santa. Hace diez años se celebró el Sínodo para Oriente Medio, pero su desarrollo se vio interrumpido por el ataque contra la catedral de Bagdad. ¿Piensa hacer algo para todo Oriente Medio, un Sínodo regional, o cualquier otra iniciativa?

R. – No estoy pensando en un Sínodo, estoy abierto a muchas iniciativas, pero un Sínodo no se me ocurrió. Usted tiró la primera semilla, vamos a ver. La vida de los cristianos es atormentada, pero no sólo la de los cristianos, hablamos de los yazidíes… Y esto, no sé por qué, me dio una fuerza muy grande. Existe el problema de la migración. Ayer, mientras volvíamos en automóvil de Qaraqosh a Erbil, vi a mucha gente, jóvenes, la edad es muy muy baja. Y la pregunta que alguien me hizo fue: ¿pero cuál es el futuro de estos jóvenes? ¿A dónde irán? Muchos tendrán que abandonar el país.
Antes de partir para este viaje, el otro día, el viernes, doce refugiados iraquíes fueron a despedirse de mí: uno tenía una prótesis en la pierna porque al escapar terminó debajo de los camiones y había tenido un accidente. La migración es un derecho doble: el derecho a no migrar y el derecho a migrar. Estas personas no tienen ninguno de los dos, porque no pueden emigrar, no saben cómo hacerlo. Y no pueden emigrar porque el mundo aún no ha tomado conciencia de que la migración es un derecho humano.

La otra vez un sociólogo italiano me dijo, hablando del invierno demográfico en Italia: dentro de cuarenta años tendremos que «importar» extranjeros para que trabajen y paguen las contribuciones de nuestras pensiones. Ustedes, los franceses, fueron más inteligentes, fueron adelante desde hace diez años con la ley que apoya a la familia, su nivel de crecimiento es muy grande.

Pero la migración se la vive como una invasión. Ayer quise recibir después de la misa, porque él lo pidió, al padre de Alan Kurdi, este niño, que es un símbolo, Alan Kurdi es un símbolo: por eso regalé la escultura a la FAO. Es un símbolo que va más allá de un niño muerto en la migración, un símbolo de civilizaciones que mureren, que no pueden sobrevivir, un símbolo de humanidad. Se necesitan medidas urgentes para que la gente tenga trabajo en sus propios países y no deba emigrar. Y, después, medidas para salvaguardar el derecho a emigrar. Es verdad que cada país debe estudiar bien la capacidad de acogida porque no es sólo la capacidad de recibir y dejarlos en la playa. Es recibirlos, acompañarlos, hacerlos progresar e integrarlos. La integración de los migrantes es la clave. Dos anécdotas: en Zaventem, en Bélgica, los terroristas eran belgas, nacidos en Bélgica, pero migrantes islámicos en guetos, no integrados. El otro ejemplo, cuando fui a Suecia, la ministra que me despedía era muy joven y tenía una fisonomía especial, no típica de los suecos. Era hija de un migrante y una sueca, tan integrada que llegó a ser ministra. Pensemos en estas dos cosas, nos harán reflexionar mucho: integrar. Sobre las migraciones, que creo que es el drama de la región. Quisiera agradecer a los países generosos que acogen a los migrantes: El Líbano, que tiene, creo, dos millones de sirios; Jordania – desgraciadamente no pasaremos por encima y el rey quería rendirnos un homenaje con aviones a muestro paso – es muy generosa: más de un millón y medio de migrantes. ¡Gracias a estos países generosos! ¡Muchas gracias!

En tres días, en este país clave de Oriente Medio, hizo lo que los poderosos de la tierra discuten desde hace treinta años. Usted ya explicó cuál es la génesis interesante de sus viajes, cómo surgen las elecciones de sus viajes, pero ahora en esta contingencia, mirando a Oriente Medio, ¿puede plantearse un viaje a Siria? ¿Cuáles pueden ser los objetivos, de aquí a un año, de otros lugares donde se requiera su presencia?

R. – En Oriente Medio sólo la hipótesis, y también la promesa, es el Líbano. No pensé en un viaje a Siria, porque no me vino la inspiración. Pero estoy muy cerca de la martirizada y amada Siria, como yo la llamo. Recuerdo al principio de mi pontificado, aquella tarde de oración en la Plaza de San Pedro, con el rosario, la adoración del Santísimo. Pero cuántos musulmanes con las alfombras en el suelo rezaban con nosotros por la paz en Siria, para detener los bombardeos, en aquel momento en que se decía que se habría producido un bombardeo feroz. Llevo a Siria en mi corazón. Pero pensanr en un viaje, no se me ocurrió.

Estos días, meses, su actividad fue muy limitada. Ayer tuvo el primer contacto directo, muy cercano, con la gente de Qaraqosh: ¿qué sintió? En su opinión, ahora con todo el régimen sanitario actual, ¿se pueden reanudar las audiencias generales con la gente, con los fieles, como eran antes?

R. – Me siento diferente cuando estoy lejos de la gente en las audiencias. Me gustaría volver a iniciar las audiencias generales lo antes posible. Esperemos que las condiciones sean las adecuadas, en esto sigo las normas de las autoridades. Ellas son las responsables y tienen la gracia de Dios para ayudarnos en esto, son las responsables de dar las normas. Nos guste o no, son las responsables y deben hacerlo así. Ahora he vuelto a empezar con el Ángelus en la plaza, con las distancias se puede hacer. Existe la propuesta de pequeñas audiencias generales, pero no me he decidido hasta que se aclare el desarrollo de la situación. Después de estos meses de encierro, me sentí realmente un poco preso, este viaje ha sido para mí para revivir. Revivir porque es tocar a la Iglesia, tocar al pueblo santo de Dios, tocar a todos los pueblos. Un sacerdote se hace sacerdote para servir, al servicio del pueblo de Dios, no para hacer carrera, no por dinero. Esta mañana en la misa estaba la Lectura bíblica sobre la curación de Naamán el sirio y decía que este Naamán quería dar dones después de haber obtenido la curación. Pero el profeta Eliseo los rechazó. La Biblia continúa: el ayudante del profeta Eliseo, cuando se habían marchado, dejó bien al profeta y se apresuró a seguir a Naamán y a pedirle los dones para él. Y Dios dijo: «La lepra que tenía Naamán será para ti». Me temo que los hombres y mujeres de la Iglesia, especialmente nosotros, los sacerdotes, no tenemos esa cercanía gratuita con el pueblo de Dios que es el que nos salva. Y ser como el siervo de Naamán: sí, ayudar, pero luego volver por los dones. De esa lepra tengo miedo. Y el único que nos salva de la lepra de la avaricia, de la soberbia, es el pueblo santo de Dios. Aquello de lo que Dios habló con David: «Te he sacado del rebaño, no te olvides del rebaño». Aquello de lo que habló Pablo a Timoteo: «Acuérdate de tu mamá y de tu abuela que te amamantaron en la fe», es decir, no pierdas la pertenencia al pueblo de Dios para convertirte en una casta privilegiada de consagrados, clérigos, lo que sea. El contacto con la gente nos salva, nos ayuda, damos la Eucaristía, la predicación, nuestra función. Pero ellos nos dan la pertenencia. No olvidemos esta pertenencia al pueblo de Dios. ¿Qué encontré en Iraq, en Qaraqosh? No me imaginaba las ruinas de Mosul, realmente no me las imaginaba… Sí, puede que haya visto cosas, puede que leí el libro, pero esto toca, es conmovedor. Lo que más me conmovió fue el testimonio de una madre de Qaraqosh. Un sacerdote que conoce realmente la pobreza, el servicio, la penitencia, y una mujer que perdió a su hijo en los primeros atentados del Isis dieron su testimonio. Ella dijo una palabra: perdón. Me conmovió. Una madre que dice: Yo perdono, pido perdón por ellos. Me acordé de mi viaje a Colombia, de aquel encuentro en Villavicencio donde tantas personas, mujeres sobre todo, madres y esposas, hablaron de su experiencia del asesinato de sus hijos y maridos. Decían: «Yo perdono, yo perdono». Hemos perdido esta palabra, sabemos insultar en gran medida, sabemos condenar en gran medida, yo en primer lugar. Pero perdonar… perdonar a nuestros enemigos, esto es puro Evangelio. Esto es lo que más me llamó la atención en Qaraqosh.

Quería saber qué sintió desde el helicóptero al ver la ciudad destruida de Mosul y después al rezar en las ruinas de una iglesia. Si se me permite, ya que es el Día de la Mujer, quería hacer una pequeña pregunta sobre las mujeres también. Usted apoyó a las mujeres de Qaraqosh con palabras muy hermosas, pero ¿qué piensa del hecho de que una mujer musulmana enamorada no pueda casarse con un cristiano sin ser descartada por su familia o algo peor?

R. – De Mosul he dicho un poco «de pasada» lo que sentí. Me detuve frente a la iglesia destruida, no tenía palabras. Increíble, increíble… No sólo esa iglesia sino también otras iglesias, incluso una mezquita destruida. Se nota que no estaba de acuerdo con esta gente. Increíble la crueldad humana que tenemos. En este momento, no quiero decir la palabra, empezamos de nuevo: miremos a África. Y con nuestra experiencia en Mosul, estas iglesias destruidas y todo lo demás, crea enemistad, guerra, y también el denominado Estado Islámico comienza a actuar de nuevo. Esto es algo malo, muy malo. Una pregunta que me vino a la mente en la iglesia fue la siguiente: ¿pero quién vende las armas a estos destructores? ¿Por qué no fabrican ellos mismos las armas en casa? Sí, se fabricarán algunos artefactos… ¿Pero quién vende las armas? ¿Quién es el responsable? Al menos pediría a los que venden las armas la sinceridad de decir: nosotros vendemos las armas. No dicen eso. Es feo.

Ahora las mujeres. Las mujeres son más valientes que los hombres, pero eso siempre ha sido así. Pero las mujeres son humilladas aún hoy, llegamos a ese extremo: una de ustedes me mostró la lista de precios de las mujeres (preparada por el Isis que compró mujeres cristianas y yazidíes, ndr.). No podía creerlo: si la mujer es así, de tal edad cuesta tanto… Las mujeres se venden, las mujeres se esclavizan. Incluso en el centro de Roma, el trabajo contra la trata de personas es un trabajo cotidiano. Durante el Jubileo fui a visitar una de las muchas casas de la Obra de Don Benzi. Muchachas rescatadas, una con la oreja cortada porque no había llevado dinero ese día, la otra traída desde Bratislava en el maletero del automóvil, una esclava, secuestrada. Esto pasa entre nosotros, ¡eh! La trata de personas. En estos países, especialmente en la parte de África, existe la mutilación como un rito que debe hacerse. Pero las mujeres siguen siendo esclavas y debemos luchar, pelear, por la dignidad de las mujeres. Son ellas las que llevan la historia, no es una exageración, las mujeres llevan la historia y no es un cumplido porque hoy sea el Día de la Mujer. También la esclavitud es así, el rechazo de la mujer… Pensar que en un lugar se discutió si el repudio a la esposa debía darse por escrito o sólo oralmente. ¡Ni siquiera el derecho a tener el acto de repudio! Y esto sucede hoy, pero para no desviarnos pensemos en el centro de Roma, en las chicas que son secuestradas y explotadas. Creo que ya he dicho todo sobre este tema. Les deseo un buen final de viaje y les pido que recen por mí que lo necesito.

(Fuente: Vatican News)

 

El Papa concluye su histórica visita en Iraq

El Papa concluye su histórica visita en Iraq

La visita del Papa a Iraq terminó hoy bajo el lema evangélico «Todos son hermanos». Fue una visita histórica, la primera de un Pontífice en el país del Golfo y en un país de mayoría chiíta, que comenzó el pasado 5 de marzo, una peregrinación largamente deseada para abrazar a un pueblo que ha sufrido tanto pero que también ha desarrollado un gran deseo de redención y de un futuro de paz. La despedida de la Nunciatura Apostólica esta mañana, y luego el traslado en coche al aeropuerto internacional de Bagdad, donde el Pontífice llegó hacia las 9.20 horas, según el horario previsto, 7.20 horas en Italia y despegue a las 7.54 horas.

En el aeropuerto, como estaba previsto, el Papa Francisco fue despedido por el Presidente de la República Barham Ṣalih con su esposa, las Delegaciones. Hubo una breve reunión privada de unos diez minutos en el vestíbulo interior. A continuación, Francisco recorrió la larga alfombra roja para saludar a los representantes civiles y religiosos que le habían seguido durante estos tres intensos días. A continuación, embarcó en el avión A330 de Alitalia que le llevará de vuelta a Roma en poco más de 5 horas, donde está previsto que llegue a las 12.45 horas. Apenas despegó el avión, el presidente Ṣalih envía un tuit: «Saludamos a Su Santidad el Papa Francisco que fue nuestro invitado en Bagdad, Nayaf, Ur, Nínive y Erbil -escribe- trayendo un gran mensaje de humanidad y solidaridad con nuestro país. Su presencia, signo de paz y amor, permanecerá para siempre en el corazón de todos los iraquíes».

En el avión como es habitual, está prevista la conferencia de prensa, entre el Pontífice y los periodistas que cubrieron el 33 viaje apostólico.

Quedaron fijadas para siempre en los corazones de los iraquíes, las últimas palabras de saludo del Papa, pronunciadas ayer tras la misa en Erbil en el estadio Hariri: «¡Salam, salam, salam! Que Dios los bendiga a todos. Que Dios bendiga a Iraq. Este país», volvió a decir el Papa, «permanecerá siempre en mi corazón. El encuentro con el gran ayatolá al Sistani en Nayaf, la oración contra la guerra en Mosul, antiguo bastión del Is; el abrazo a los cristianos de la llanura de Nínive, a quienes el Papa animó a no rendirse, a perdonar y a no perder nunca la esperanza. «En estos días -dijo ayer Francisco- he escuchado voces de dolor y angustia, pero también he escuchado voces de esperanza y consuelo. El terrorismo y la muerte nunca tienen la última palabra: «Quien sigue los caminos de Dios no puede estar contra alguien, sino a favor de todos».

Apenas partió el avión de Bagdad, el Santo Padre envió al presidente iraquí un telegrama en el que le expresó su profunda gratitud al presidente y al pueblo iraquí, por la “cálida acogida y la generosa hospitalidad que le dispensaron durante su estancia”. “Con fervientes buenos deseos y oraciones por la paz, la unidad y la prosperidad de la Nación, Francisco, en su telegrama invocó sobre todos, las bendiciones del Dios Altísimo”.

Actividades durante su visita a Iraq

El Papa Francisco llegó a Irak el pasado viernes 5 de marzo como peregrino en medio de una Iglesia martirizada y un pueblo que ha sufrido décadas de guerra y violencia.

Entre los eventos más destacados que protagonizó estos días, destacan el encuentro con las autoridades y sociedad civil el 5 de marzo en el Palacio Presidencial de Bagdad, donde solicitó la protección y reconocimiento de los derechos de todas las comunidades religiosas, y recordó la presencia milenaria de los cristianos en Iraq.

También en el primer día de su viaje, el Papa se reunió en la catedral católica siria de Nuestra Señora de la Salvación con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y catequistas.

Ante ellos recordó a las 48 víctimas mortales y 70 heridos del atentado terrorista contra esta catedral el 31 de octubre de 2010. “Que el recuerdo del sacrificio de los mártires nos inspire para renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz”, dijo el Papa en aquella ocasión.

Otro evento de gran importancia fue la visita que Francisco realizó el sábado 6 de marzo al gran ayatolá Al-Sistani, líder musulmán chií cuya influencia política y religiosa en Iraq después de la Guerra es de gran importancia.

Ese mismo sábado 6 de marzo el Pontífice participó en un encuentro interreligioso en la llanura de Ur, la tierra de Abraham, desde la cual hizo un llamado a construir la fraternidad y a testimoniar a Dios, ante la imagen distorsionada que el mundo suele proponer del Altísimo.

En ese encuentro el Papa subrayó que “en el mundo de hoy, que a menudo olvida al Altísimo y propone una imagen suya distorsionada, los creyentes están llamados a testimoniar su bondad, a mostrar su paternidad mediante la fraternidad”.

Uno de los eventos más significativos de la presencia del Obispo de Roma en Iraq fue la celebración de la Misa en rito caldeo, también el sábado 6 de marzo, en la catedral caldea de San José de Bagdad.

Sin embargo, el momento más emblemático del viaje fue la oración el domingo 7 de marzo por las víctimas de la guerra en la Plaza de las Cuatro Iglesias de la ciudad de Mosul. Mosul, principal ciudad de la Llanura de Nínive y de gran importancia para los cristianos iraquíes, fue destruida durante la ocupación de Estado Islámico entre 2014 y 2017.

El Pontífice rezó por las víctimas de la guerra y de la violencia rodeado de las ruinas de las cuatro iglesias, destruidas por los yihadistas, que dan nombre a la plaza.

El Papa afirmó que “la trágica disminución de los discípulos de Cristo, aquí y en todo Oriente Medio, es un daño incalculable no sólo para las personas y las comunidades afectadas, sino para la misma sociedad que dejan atrás”.

Tras la oración, el Papa se trasladó a otra localidad emblemática de los cristianos y también martirizada por Estado Islámico: Qaraqosh.

Allí, en la catedral de la Inmaculada Concepción, destruida y convertida en campo de tiro por los terroristas, el Santo Padre se reunió con la comunidad cristiana e hizo un llamado al perdón para que el terrorismo nunca tenga la última palabra, porque Cristo venció a la muerte.

Los grandes eventos presididos por el Papa Francisco culminaron con la celebración de una Misa multitudinaria en el estadio de Erbil, capital del Kurdistán iraquí la región que dio refugio a los cristianos que huyeron del Estado Islámico.

(Fuente: Vatican News y Aciprensa)

El Papa en Ur de los caldeos: “mirar al cielo para mantener la fraternidad”

El Papa en Ur de los caldeos: “mirar al cielo para mantener la fraternidad”

El segundo día del Papa en Iraq ha estado marcado por el encuentro interreligioso con lideres de otras confesiones en la llanura Ur de los Caldeos. El Papa ha recordado en este lugar que “la ofensa más blasfema es profanar el nombre de Dios odiando al hermano”. También ha dicho que depende de nosotros transformar el odio en paz y ha pedido oración por todos lo que han sufrido las consecuencias de la guerra y el terrorismo en este país, en Oriente Medio y en la vecina Siria.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Durante su segundo día en Iraq, el Pontífice ha tenido un encuentro interreligioso con líderes de otras confesiones religiosas en Ur de los Caldeos, el hogar primero de Abraham, una de las ciudades más antiguas e importantes habitada entre el 2025 y el 1735 a.C. “Este lugar bendito – ha dicho el Papa Francisco – nos remite a los orígenes, a las fuentes de la obra de Dios, al nacimiento de nuestras religiones”. “Aquí – ha continuado – donde vivió nuestro padre Abrahán, nos parece que volvemos a casa. Él escuchó aquí la llamada de Dios, desde aquí partió para un viaje que iba a cambiar la historia” y nosotros – ha dicho – “somos el fruto de esa llamada y de ese viaje”. Francisco ha señalado que Dios le pidió a Abrahán que mirara el cielo y contara las estrellas y “hoy nosotros, judíos, cristianos y musulmanes, junto con los hermanos y las hermanas de otras religiones, honramos al padre Abrahán del mismo modo que él: miramos al cielo y caminamos en la tierra”.

El más allá de Dios nos remite al más acá del hermano

Francisco ha explicado la importancia de mirar al cielo, pues nos da un mensaje de unidad: “el Altísimo que está por encima de nosotros nos invita a no separarnos nunca del hermano que está junto a nosotros” pero también nos hace “mantener la fraternidad”. “Nosotros, descendencia de Abrahán y representantes de distintas religiones, sentimos que tenemos sobre todo la función de ayudar a nuestros hermanos y hermanas a elevar la mirada y la oración al Cielo”. Además, ha recordado que el hombre “no es omnipotente”, por sí solo no puede hacer nada, y si elimina a Dios, “acaba adorando a las cosas mundanas”. De hecho – ha dicho – “en el mundo de hoy, que a menudo olvida al Altísimo y propone una imagen suya distorsionada, los creyentes están llamados a testimoniar su bondad, a mostrar su paternidad mediante la fraternidad”.

La hostilidad, el extremismo y la violencia: traiciones a la religión

“La ofensa más blasfema es profanar el nombre de Dios odiando al hermano”. Lo ha dicho Francisco ante los líderes de otras religiones, recordando además que nosotros, creyentes, “no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religión”. Iraq es un país que ha sufrido las consecuencias del terrorismo, de la guerra y de la violencia y en el que todas las comunidades étnicas y religiosas han sufrido. Es por ello que el Papa eleva su oración en este encuentro, en la llanura de Ur, “por todos ellos y para que en todas partes se respete la libertad de conciencia y la libertad religiosa” que son – recuerda – “derechos fundamentales”.

Cristianos y musulmanes construyendo fraternidad sobre los escombros del odio

«El terrorismo, cuando invadió el norte de este querido país, destruyó de manera brutal parte de su maravilloso patrimonio religioso, incluyendo iglesias, monasterios y lugares de culto de diversas comunidades». El Papa Francisco hoy ha querido recordar a los tantos jóvenes voluntarios musulmanes de Mosul, “que ayudaron a reconstruir iglesias y monasterios, construyendo amistades fraternas sobre los escombros del odio, y a cristianos y musulmanes que hoy restauran juntos mezquitas e iglesias”. De hecho – dice el Papa – “amar y proteger los lugares sagrados es una necesidad existencial, recordando a nuestro padre Abrahán, que en diversos sitios levantó hacia el cielo altares al Señor”.

Seguir el ejemplo de Abrahán para ver hermanos en los demás

El Santo Padre también ha querido recordar que el camino de Abrahán comportó sacrificios; “tuvo que dejar tierra, casa y parientes”, pero, renunciando a su familia, “se convirtió en padre de una familia de pueblos”.

En medio de la pandemia en la que nos encontramos, el Papa ha hecho una invitación a seguir su ejemplo, para que dejemos “esos vínculos y apegos que, encerrándonos en nuestros grupos, nos impiden que acojamos el amor infinito de Dios y que veamos hermanos en los demás”. “Nos necesitamos unos a otros” ha continuado, y la pandemia nos ha hecho comprender que “nadie se salva solo”. Además, ha advertido que la tentación de distanciarnos de los demás, “siempre vuelve”. Entonces – asegura el Papa – “el “sálvese quien pueda” se traducirá rápidamente en el “todos contra todos”, y eso será peor que una pandemia”.

El camino del Cielo es el camino de la paz

Durante su discurso, el Pontífice ha afirmado que, en medio de la tempestad, es importante que rememos juntos en la misma dirección, reprochando que “no es digno” que mientras todos estamos sufriendo por la crisis pandémica – y especialmente aquí donde los conflictos han causado tanta miseria – alguno piense ávidamente en su beneficio personal. “No habrá paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoción para todos, comenzando por los más débiles. No habrá paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. La paz no exige vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de las incomprensiones y las heridas del pasado, se encaminan del conflicto a la unidad”. Es por ello que ha vuelvo a elevar su oración, en esta ocasión todo Oriente Medio y en particular “por la vecina y martirizada Siria”. Francisco asegura que el camino de la paz comienza “en la renuncia a tener enemigos”, porque “el que sigue los caminos de Dios no puede estar en contra de nadie, sino en favor de todos”.

«El que sigue los caminos de Dios, afirma el Papa, no puede justificar ninguna forma de imposición, opresión o prevaricación, no puede actuar de manera agresiva».

Depende de nosotros transformar el odio en paz

“Depende de nosotros, humanidad de hoy, y sobre todo de nosotros, creyentes de cada religión, transformar los instrumentos de odio en instrumentos de paz”. Al final de su discurso, el Papa ha hecho varias exhortaciones por la paz. A los responsables de las naciones les pide “que la creciente proliferación de armas ceda el paso a la distribución de alimentos para todos”. A todos nosotros nos pide “dar voz al grito de los oprimidos y de los descartados del planeta” pues – señala – “demasiados carecen de pan, medicinas, educación, derechos y dignidad”. Además, ha dicho que de nosotros depende “que salgan a la luz las turbias maniobras que giran alrededor del dinero y pedir con fuerza que este no sirva siempre y sólo para alimentar las ambiciones sin freno de unos pocos”.

Descubrirnos hermanos

También, subrayó Francisco, depende de nosotros “proteger la casa común de nuestras intenciones depredadora” y “recordarle al mundo que la vida de los niños por nacer, ancianos, migrantes, hombres y mujeres de todo color y nacionalidad siempre son sagradas y cuentan como las de todos los demás”.
«Me impactó, dijo el Papa, el testimonio de Dawood y Hasan, un cristiano y un musulmán que, sin dejarse desalentar por las diferencias, estudiaron y trabajaron juntos. Juntos construyeron el futuro y se descubrieron hermanos. También nosotros, para seguir adelante, necesitamos hacer juntos algo bueno y concreto».

El papa Francisco agradeció a Rafah Husein Baher, «por haber compartido con nosotros la voluntad firme de permanecer aquí, en la tierra de tus padres. Que quienes no lo lograron y tuvieron que huir encuentren una acogida benévola, digna de personas vulnerables y heridas».

Al final, ante los lideres de las otras religiones, ha expresado su deseo “para que se realice el sueño de Dios”: que la familia humana sea hospitalaria y acogedora con todos sus hijos y que, mirando el mismo cielo, camine en paz en la misma tierra.

Oración de los Hijos de Abrahán

Después de las palabras del Papa se procedió al momento de la Oración de los Hijos de Abrahán. En ella se agradeció a Dios por “habernos dado como padre común en la fe a Abrahán, hijo insigne de esta noble y amada tierra”, por su ejemplo, valentía, fortaleza, generosidad y hospitalidad; por su fe en Dios.

En la oración se pidió a Dios para que cada persona sea testigo del cuidado amoroso hacia todos, en particular hacia los refugiados y desplazados. Que Dios nos haga instrumentos de reconciliación y paz, al mismo tiempo que seamos capaces de cuidar el planeta.

(Fuente: Vatican News)

Papa al clero en Iraq: «La religión debe servir a la causa de la paz y la unidad»

Papa al clero en Iraq: "La religión debe servir a la causa de la paz y la unidad"

El Papa Francisco durante su discurso en la Catedral sirio-católica de Sayidat Al-Nejat

En el marco de su viaje apostólico a Iraq, el Papa se reunió con los obispos, los sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas de este país en la catedral siro-católica de Sayidat Al-Nejat (Nuestra Señora de la Salvación). En su discurso, Francisco recordó que la religión debe servir para construir la paz y los animó a «ser servidores del pueblo y no administradores públicos», siempre con el pueblo de Dios, «nunca separados como si fueran una clase privilegiada».
Ciudad del Vaticano

La tarde del 5 de marzo, en el marco de su viaje apostólico a Iraq, el número 33° de su Pontificado y bajo el lema “Todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8), el Papa Francisco celebró un encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas del país, en la catedral siro-católica de Sayidat Al-Nejat (Nuestra Señora de la Salvación), ubicada en Bagdad y que ha sido objetivo de dos ataques terroristas: uno de ellos, perpetrado el 31 de Octubre de 2010 por el grupo autoproclamado Estado Islámico, fue extremadamente sanguinario y costó la vida de 48 personas, entre ellas también dos jóvenes sacerdotes y dejó más de 100 heridos.

En su discurso, el Santo Padre agradeció al Patriarca Ignace Youssif Younan y al Cardenal Louis Sako por las palabras de bienvenida, a la vez que dedicó un pensamiento especial a los «hermanos y hermanas que aquí han pagado el precio extremo de su fidelidad al Señor y a su Iglesia».

El Papa recuerda a las víctimas del ataque terrorista

«Que el recuerdo de su sacrificio nos inspire para renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz y de su mensaje salvífico de perdón, reconciliación y resurrección», dijo Francisco, subrayando que, en efecto, «el cristiano está llamado a testimoniar el amor de Cristo en todas partes y en cualquier momento».

Teniendo en cuenta las dificultades que ha originado la actual pandemia, así como los «arduos desafíos pastorales» que afronta la Iglesia en Iraq, el Pontífice alentó a los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y responsables laicos, a seguir adelante sin perder la esperanza cristiana y sin detener «nuestro celo apostólico», que en estas tierras proviene de raíces muy antiguas.

“Sabemos qué fácil es contagiarnos del virus del desaliento que a menudo parece difundirse a nuestro alrededor. Sin embargo, el Señor nos ha dado una vacuna eficaz contra este terrible virus, que es la esperanza que nace de la oración perseverante y de la fidelidad cotidiana a nuestro apostolado. Con esta vacuna podemos seguir adelante con energía siempre nueva, para compartir la alegría del Evangelio, como discípulos misioneros y signos vivos de la presencia del Reino de Dios, Reino de santidad, de justicia y de paz”

Cristo se anuncia con el testimonio de vidas transformadas

Asimismo, el Papa exhortó a los presentes a «no olvidar que Cristo se anuncia sobre todo con el testimonio de vidas transformadas por la alegría del Evangelio».

Haciendo alusión a las dificultades que forman parte de la experiencia cotidiana del pueblo iraquí, como la guerra, las persecuciones, la fragilidad de las infraestructuras básicas y la lucha continua por la seguridad económica y personal;el Sucesor de Pedro agradeció de modo especial, a los hermanos obispos y sacerdotes, «por haber permanecido cercanos a su pueblo, sosteniéndolo, esforzándose por satisfacer las necesidades de la gente» y ayudando a cada uno a desempeñar su función al servicio del bien común:

“El apostolado educativo y el caritativo de sus Iglesias particulares representan un valioso recurso para la vida tanto de la comunidad eclesial como de la sociedad en su conjunto. Los animo a perseverar en este compromiso, para garantizar que la Comunidad católica en Iraq, aunque sea pequeña como un grano de mostaza (cf. Mt 13,31-32), siga enriqueciendo el camino de todo el país”

Continuando con su alocución, Francisco hizo hincapié en que el amor de Cristo nos pide «dejar de lado todo tipo de egocentrismo y rivalidad», ya que «nos impulsa a la comunión universal y nos llama a formar una comunidad de hermanos y hermanas que se cuidan unos a otros». Para reforzar el valor de sus palabras, el Papa puso como ejemplo práctico, la familiar imagen de una alfombra:

“Las diferentes Iglesias presentes en Iraq, cada una con su ancestral patrimonio histórico, litúrgico y espiritual, son como muchos hilos particulares de colores que, trenzados juntos, componen una alfombra única y bellísima, que no sólo atestigua nuestra fraternidad, sino que remite también a su fuente. Porque Dios mismo es el artista que ha ideado esta alfombra, que la teje con paciencia y la remienda con cuidado, queriendo que estemos entre nosotros siempre bien unidos, como sus hijos e hijas”

Igualmente, el Santo Padre señaló que pastores y fieles, sacerdotes, religiosos y catequistas comparten, «si bien de diversas maneras», la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia.

Desatar los nudos del tejido de la fraternidad

En cuanto a las incomprensiones y las tensiones que a veces pueden surgir en la convivencia pastoral; el Papa afirmó que estos son los nudos que dificultan el tejido de la fraternidad: «Son nudos que llevamos dentro de nosotros; pero estos nudos pueden ser desatados por la Gracia, por un amor más grande; se pueden soltar por el perdón y el diálogo fraterno, fortaleciéndose mutuamente en los momentos de prueba y dificultad».

Por otra parte, el Obispo de Roma dirigió unas palabras especiales a sus «hermanos obispos»:

“Sean particularmente cercanos a sus sacerdotes. Que no los vean como administradores o directores, sino como padres, preocupados por el bien de sus hijos, dispuestos a ofrecerles apoyo y ánimo con el corazón abierto. Acompáñenlos con su oración, con su tiempo, con su paciencia, valorando su trabajo e impulsando su crecimiento. De este modo serán para sus sacerdotes signo visible de Jesús, el Buen Pastor que conoce sus ovejas y da la vida por ellas (cf. Jn 10,14-15)”

El Papa, también animó a los sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas y seminaristas que se preparan a su futuro ministerio, a renovar siempre el «Aquí estoy» con el que cada uno ha respondido a la llamada de Dios, como lo hizo en su momento el joven Samuel (1 S 3,4).

“No se alejen del santo pueblo de Dios, en el que nacieron. No se olviden de sus madres y de sus abuelas, que los han “amamantado” en la fe, como diría san Pablo (cf. 2 Tm 1,5). Sean pastores, servidores del pueblo y no administradores públicos. Siempre con el pueblo de Dios, nunca separados como si fueran una clase privilegiada. No renieguen de esta “estirpe” noble que es el santo pueblo de Dios”

Guerra y religión no son compatibles

Conmemorando nuevamente a los hermanos y hermanas que murieron en el atentado terrorista en esta Catedral hace diez años y cuya beatificación está en proceso, Francisco señaló que su muerte «nos recuerda con fuerza que la incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas».

En relación a esto, el Pontífice no quiso olvidar a todas las víctimas de la violencia y las persecuciones, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa: «Mañana, en Ur, encontraré a los líderes de las tradiciones religiosas presentes en este país, para proclamar una vez más nuestra convicción de que la religión debe servir a la causa de la paz y de la unidad entre todos los hijos de Dios», aseveró.

Firma del Papa en el Libro de Honor

Tras finalizar su discurso, el Santo Padre firmó el Libro de Honor de la Catedral sirio-católica de Bagdad, con fecha del 5 de marzo de 2021 y el siguiente mensaje:

«Penitente y peregrino de la fe y de la paz en Iraq pido que, por intercesión de la Virgen María, Dios conceda a este pueblo la fuerza para reconstruir el país unidos en la fraternidad».

(Fuente: Vatican News)

El Papa en Irak pide a autoridades proteger a todas las comunidades religiosas

El Papa en Irak pide a autoridades proteger a todas las comunidades religiosas

Este 5 de marzo, en el primer día de su histórica visita a Irak, el Papa Francisco tuvo un encuentro con las autoridades y sociedad civil en el que solicitó la protección y reconocimiento de los derechos de todas las comunidades religiosas, y recordó la presencia milenaria de los cristianos en esta tierra.

El encuentro se realizó en el salón del Palacio Presidencial de Bagdad, luego de la visita de cortesía al presidente iraquí Barham Ahmed Salih Qassim, y del encuentro privado con el primer ministro Mustafa Abdellatif Mshatat.

El discurso del Papa siguió a las palabras de bienvenida del presidente Salih, que agradeció a Francisco por haber aceptado la invitación a visitar el país y su preocupación por el pueblo iraquí. También se refirió a las guerras sufridas por Irak y la situación de los cristianos durante la persecución del Estado Islámico (ISIS).

Por su parte, el Papa agradeció las palabras del mandatario y saludó con afecto a las autoridades iraquíes y a los representantes de otras comunidades cristianas.

En su discurso, Francisco afirmó que llega a Irak como “peregrino para animarlos en su testimonio de fe, esperanza y caridad”, y también recordó que en las últimas décadas este país de Medio Oriente ha sufrido constantes guerras, terrorismo y “conflictos sectarios basados a menudo en un fundamentalismo” que no acepta la pacífica convivencia entre grupos étnicos y religiosos. 

Además de la destrucción material, lamentó, la guerra ha abierto heridas en el corazón “de muchas personas y comunidades, que necesitarán años para sanar”.

En los últimos años Irak fue, junto a Siria, escenario de las acciones del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS), que en su afán de establecer un califato se ensañó especialmente con los cristianos y yazidíes, dos de las minorías religiosas y étnicas de la región.

“Sólo si logramos mirarnos entre nosotros, con nuestras diferencias, como miembros de la misma familia humana, podremos comenzar un proceso efectivo de reconstrucción y dejar a las generaciones futuras un mundo mejor, más justo y más humano”, dijo el Papa, y señaló que “la diversidad religiosa, cultural y étnica que ha caracterizado a la sociedad iraquí por milenios, es un recurso valioso para aprovechar, no un obstáculo a eliminar”.

En ese sentido, haciendo referencia a la pandemia del COVID-19, Francisco dijo que de un tiempo de prueba se debe salir mejores, construyendo “el futuro en base a lo que nos une, más que en lo que nos divide”.

Tras recordar que en Irak está Ur, la tierra de la cual salió Abraham, el Santo Padre reiteró que “la religión, por su naturaleza, debe estar al servicio de la paz y la fraternidad”, y que “el nombre de Dios no puede ser usado para ‘justificar actos de homicidio, exilio, terrorismo y opresión’”. “Dios ha creado a los seres humanos iguales en dignidad y en derechos”, afirmó.

“La Santa Sede –dijo el Papa-, en Irak como en todas partes, no se cansa de acudir a las Autoridades competentes para que concedan a todas las comunidades religiosas reconocimiento, respeto, derechos y protección. Aprecio los esfuerzos que ya se han realizado en esta dirección y uno mi voz a la de los hombres y mujeres de buena voluntad para que avancen en beneficio del país”.

En ese sentido, afirmó que “la antiquísima presencia de los cristianos en esta tierra y su contribución a la vida del país constituyen una rica herencia, que quiere poder seguir al servicio de todos. Su participación en la vida pública, como ciudadanos que gozan plenamente de derechos, libertad y responsabilidad, testimoniará que un sano pluralismo religioso, étnico y cultural puede contribuir a la prosperidad y a la armonía del país”.

Francisco, cuya visita tiene por lema “Todos ustedes son hermanos”, alentó a los políticos y diplomáticos a “promover este espíritu de solidaridad fraterna”, combatiendo la corrupción, los abusos de poder y la ilegalidad, y edificando la justicia, la honestidad y la transparencia, fortaleciendo las instituciones competentes. “De ese modo puede crecer la estabilidad y desarrollarse una política sana, capaz de ofrecer a todos, especialmente a los jóvenes —tan numerosos en este país—, la esperanza de un futuro mejor”, señaló.

El Pontífice destacó que en estos años “Irak ha tratado de poner las bases para una sociedad democrática. A este respecto, es indispensable asegurar la participación de todos los grupos políticos, sociales y religiosos, y garantizar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos”. “Que ninguno sea considerado ciudadano de segunda clase”, exhortó.

Finalmente, el Papa Francisco alentó a la comunidad internacional y organizaciones de ayuda –varias de ellas católicas–, a seguir contribuyendo con la reconstrucción de Irak, asistiendo a los refugiados y a quienes tienen dificultades para volver a sus hogares.

“Espero que las naciones no retiren del pueblo iraquí la mano extendida de la amistad y del compromiso constructivo, sino que sigan trabajando con espíritu de responsabilidad común con las Autoridades locales, sin imponer intereses políticos o ideológicos”, expresó.

Según informó la Santa Sede, Irak tiene una población de 38 millones 836 mil habitantes, la mayoría musulmanes (sunitas y chiítas).

Los cristianos representan una minoría, articulados en comunidades caldeas, siríacas, armenias, latinas, melquitas, ortodoxas y protestantes. Los católicos son 590 mil fieles, según datos de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa Francisco llega a Iraq bajo el lema: “Todos vosotros sois hermanos”

El Papa Francisco llega a Iraq bajo el lema: “Todos vosotros sois hermanos”

Una larga alfombra roja y de fondo trompetas que sonaban El himno de la alegría, una canción que va en sintonía con el lema de este viaje: “Todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8). Así ha sido la acogida oficial del Papa en Iraq a la salida del avión, donde le esperaba el Primer Ministro del país, el Señor Mustafa Abdellatif Mshatat, a los pies de la escalera anterior del aeroplano. 

Francisco, junto con el Primer Ministro se han trasladado a la Sala VIP del aeropuerto donde ha tenido lugar un encuentro privado, la foto oficial y donde Francisco ha regalado al Primer Ministro un tríptico, una medalla del viaje en plata y una edición especial de su Encíclica “Fratelli tutti”.

El Papa junto al Primer Ministro de Iraq, el Señor Mustafa Abdellatif Mshatat, en la sala VIP del aeropuerto.

Programa del Papa en su primer día en Iraq

Visita de cortesía al Presidente de la República
Tras este breve encuentro, el Papa se ha trasladado al Palacio Presidencial, ubicado a 21 km del aeropuerto, para la Ceremonia Oficial de Bienvenida. Allí le esperan el Presidente de la República, el Señor Barham Ahmed Salih Qassim, y su esposa.

Encuentro con Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático
Al termine de esta visita de cortesía, el Papa se dirigirá al gran salón del Palacio Presidencial donde pronunciará su primer discurso de este 33° Viaje Apostólico Internacional, ante las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático.

Encuentro con los Obispos, sacerdotes y religiosos
La catedral sirio-católica de Sayidat al-Nejat es el escenario de la última cita prevista para este primer día del Viaje Apostólico de Francisco a Iraq. Es el encuentro, previsto para la tarde, con los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas.

Antes de partir a Iraq

Antes de partir hacia Bagdad y dejar Santa Marta, Francisco pasó unos momentos con una docena de personas acogidas por la Comunidad de Sant’Egidio y la Cooperativa Auxilium que se habían refugiado recientemente en Italia desde Iraq. El grupo estuvo acompañado por el Limosnero Apostólico, el cardenal Konrad Krajewsk.

Fueron cuatro horas y media de vuelo, los países que sobrevoló el avión de Alitalia, fueron Grecia, Chipre, Palestina, Israel, Jordania y por último parte de Iraq, hasta su llegada al aeropuerto de Bagdad. Como es tradición, el Pontífice envió telegramas a las autoridades de cada uno de los países sobrevolados:

En el momento de abandonar el territorio italiano, el Santo Padre envió el habitual telegrama al Presidente de la República, Sergio Mattarella, con el deseo de prosperidad y serenidad a toda la población. Al sobrevolar territorio griego, saludó a la presidente, Katerina Sakellaropoulou, deseó a la población, bendiciones de unidad, paz y prosperidad. Y al sobrevolar territorios de Chipre, Palestina, Israel y Jordania, el Pontífice envió a sus presidentes, telegramas, en los que desea para sus pueblos armonía, paz, bienestar y tantas bendiciones.

El presidente Mattarella, por su parte, le envió un mensaje al Pontífice, subrayando que el viaje apostólico a Iraq «representa para las comunidades cristianas martirizadas de ese país y de toda la región, un testimonio concreto de cercanía y preocupación paternal». A bordo del avión, una imagen muy especial acompañó al Santo Padre durante el viaje a Bagdad: la de la Virgen de Loreto.

(Fuente: Vatican News)

Intención de oración del Papa en el mes de marzo

En marzo, el Papa invita a pasar de la miseria a la misericordia con la confesión

“Cuando yo voy a confesarme es para sanarme, para curar mi alma. Para salir con más salud espiritual. Para pasar de la miseria a la misericordia. El centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos. El centro de la confesión es Jesús que nos espera, nos escucha y nos perdona”. Es el mensaje lleno de esperanza del Papa Francisco en El Video del Papa de mes de marzo, publicado hoy con la intención de oración que el Santo Padre confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. El video de este mes se abre con el ejemplo del pontífice que va a confesarse, “para sanarme, para curar mi alma” – dice – e invita a redescubrir la fuerza de renovación personal que tiene el sacramento de la confesión en nuestra vida:

“Recemos para que vivamos el sacramento de la Reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”

“Jesús nos espera, nos escucha y nos perdona”

“En el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones», asegura también el Santo Padre, destacando una vez más la fuerza que tiene el amor de Dios sobre nuestro ser y nuestro actuar. Recibir este sacramento no se trata de erigirse ante un juez, sino de acudir a un encuentro de amor ante un Padre que nos recibe y nos perdona siempre. “El centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos”, agrega Francisco. Y ese amor está antes que todo, antes que los errores, las reglas, los juicios y las caídas.

Sacerdotes misericordiosos

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recordó las últimas palabras de Francisco: “Recemos para que Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores”. Y precisó que “no es la primera vez que el Papa pide esta gracia. Como el buen pastor conoce el sufrimiento de la gente, sus pecados, su necesidad de encontrar ‘ministros de la misericordia’. Es el tiempo de la misericordia. En su carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia, invitó a los sacerdotes a ser como Jesús, llenos de compasión y pacientes. Es un camino de conversión para cada sacerdote, ‘ser testigos de la ternura paterna’, ‘prudentes en el discernimiento’, y ‘generosos para dispensar el perdón de Dios’. Pide que el corazón sea cercano al corazón de Jesús, y es una gracia”.

En el Ángelus del pasado 14 de febrero, Francisco dirigió palabras especiales por tantos “buenos sacerdotes confesores” que atraen a la gente y lo hacen con ternura, con compasión, “no están con el látigo en la mano, sino que están sólo para recibir, para escuchar y para decir que Dios es bueno y que Dios siempre perdona, que Dios no se cansa de perdonar”. Además, pidió a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro un aplauso para estos «confesores misericordiosos».
El Obispo de Roma concluye su video con la intención de oración para el mes de marzo, diciendo:

“Recuerden esto: en el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones. Y recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios. Y recemos para que Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores.”

(Fuente: Vatican News)

Palabras de papa Francisco en el 90 aniversario de la Divina Misericordia

Palabras de papa Francisco en el 90 aniversario de la Divina Misericordia

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Escribe una carta en la celebración de la primera revelación de la imagen del Jesús a santa Faustina

Me gustaría recordar las palabras del Señor Jesús registradas por la santa en su Diario: «La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija a Mi misericordia”– escribió el Papa Francisco en una carta dirigida a un obispo de la diócesis de Płock (Polonia), padre Piotr Libera, con motivo del 90 aniversario de la primera revelación de la imagen de Jesús Misericordioso a santa Sor Faustina Kowalska. Este acontecimiento tuvo lugar el 22 de febrero de 1931 en Płock.

El Señor Jesús comunicó al mundo el mensaje de la Misericordia a través de santa Faustina Kowalska (1905-1938), conocida como la secretaria de la Divina Misericordia. Por orden de su confesor, Sor Faustina describió las revelaciones del Señor Jesús en su Diario. La primera revelación fue con motivo de que pintara la imagen del Jesús Misericordioso.

El Santo Padre, el Papa Francisco recuerda en su carta unas palabras, que santa Faustina escuchó en aquel momento: “Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla, yen el mundo entero” (Diario 47).

“Me uno en la oración a los devotos que participan en las celebraciones solemnes en el Santuario de la Divina Misericordia y a los que participan a través de los medios de comunicación social” –escribió el Santo Padre, que expresó su felicidad por el hecho de que “este acontecimiento ya está conocido por el mundo y permanece vivo en los corazones de los fieles”.

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“Así que les animo a que recurran a esta Fuente. Pidamos a Cristo el don de la misericordia. Dejemos que nos rellene e impregne. Tengamos el valor de volver a Jesús, para encontrarnos con su amor y misericordia en los sacramentos. Sentamos su proximidad, ternura, y entonces también nosotros seremos más capaces de misericordia, paciencia, perdón y amor” – escribió el Santo Padre, el Papa Francisco.

Enfatizó que, el Apóstol de la Misericordia San Juan Pablo II deseaba, que el mensaje de la Divina Misericordia llegara a todos los habitantes del mundo. El Santo Papa alentaba: “¡Hay que transmitirle al mundo el fuego de la misericordia, porque en la Misericordia Divina el mundo encontrarálapazy el hombre lafelicidad!” (Cracovia – Łagiewniki, 17 de agosto de 2002).

Además de escribir la carta, el domingo de 21 de febrero en la oración del Ángelus el Papa Francisco dijo: “Hoy mi pensamiento va al santuario de Płock, en Polonia, donde hace 90 años el Señor Jesús se manifestó a santa Faustina Kowalska, confiándole un mensaje especial de la divina misericordia.

Llegó al mundo entero a través de san Juan Pablo II y no es otro que el Evangelio de Jesucristo, muerto y resucitado, que nos da la misericordia del Padre. Abramos nuestro corazón diciendo con fe: ‘Jesús, confío en ti’”.

Sor Faustina así describió en su diario la primera revelación del Jesús: “Al anochecer, estando en mi celdavi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido./…/. Después de un momento, Jesús me dijo: “Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en vuestra capilla, yen el mundo entero”.

(Fuente: Aleteia)