El Papa hace un fuerte llamamiento a favor de Haití
El Papa Francisco asomado desde el balcón de su habitación del hospital Gemelli de Roma. (Vatican Media)
Francisco, uniéndose al sentido llamamiento de los obispos locales, pidió al final del Ángelus que se depongan las armas en Haití y se inicie un proceso que conduzca a un futuro de paz y armonía nacional Andrea De Angelis – Ciudad del Vaticano
Durante su hospitalización en el Policlínico Gemelli, Francisco rezó varias veces por el pueblo de Haití. Lo dijo el propio Papa al final de la oración mariana del Ángelus, rezada por el hospital romano:
“En los últimos días mi oración se ha dirigido a menudo a Haití, tras el asesinato del presidente y la herida de su esposa.”
Francisco ha pedido el fin de la violencia y que, dejando de lado las armas, la gente elija la vida, y fomente la convicción de un proceso de paz que devuelva al país la armonía nacional:
“Me uno al llamamiento sincero de los obispos del país para que depongan las armas, elijan la vida, elijan la convivencia fraternal en interés de todos y en interés de Haití. Estoy cerca del querido pueblo haitiano; espero que la espiral de violencia cese y que la Nación pueda retomar el camino hacia un futuro de paz y armonía.”
El asesinato del Presidente Moise
En la noche del martes 6 al miércoles 7 de julio fue asesinado Jovenel Moïse, presidente de Haití, Estado americano situado en la isla de La Española, no lejos de Cuba. La dinámica del asesinato de Moïse aún no se ha aclarado, pero el jueves por la noche la policía haitiana anunció que había detenido a varios ciudadanos colombianos y a dos estadounidenses acusados de estar implicados en el atentado. Para Haití, el asesinato del presidente es el último de una serie de acontecimientos trágicos que han marcado la historia del país, que ahora podría entrar en una nueva fase de incertidumbre e inestabilidad.
Asesinato atroz
En un telegrama firmado por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin y enviado al nuncio apostólico Francisco Escalante Molina, Francisco deploró el asesinato, hablando de un «atroz asesinato» y condenó «toda forma de violencia como medio para resolver crisis y conflictos». En el telegrama, también reza por Marine Moïse, la esposa del presidente gravemente herida en la emboscada y hospitalizada en Miami.
La nota de los obispos
Los deseos de una pronta recuperación para la primera dama llegaron también de la Conferencia Episcopal de Haití, que, en una nota, habló de «asesinato inadmisible y repugnante». «Este triste suceso», se lee, «marca un desafortunado punto de inflexión en nuestra historia como pueblo, lamentablemente dictado por la elección deliberada de la violencia por parte de muchos sectores de la población como método de supervivencia y resolución de disputas». Por ello, los obispos subrayan que «la violencia sólo puede generar violencia y llevar al odio». Nunca ayudará a nuestro país a salir de este estancamiento político». De ahí el llamamiento a «todos los hijos e hijas» de Haití a «superar el orgullo personal y los intereses de grupo para buscar juntos, en torno a una mesa, la solución haitiana tan anhelada por el pueblo, dictada por el amor a Haití y a nuestros valores como pueblo». «¡Bajen las armas! ¡Opta por la vida! Elijan por fin vivir juntos en interés de todos y en interés de Haití», concluyeron los prelados.
El Papa anuncia una importante novedad en el próximo Encuentro Mundial de las Familias
El Encuentro Mundial de las Familias de 2022 presentará un formato inédito, multicéntrico y extendido, según informó en un mensaje de video el mismo Papa Francisco este viernes 2 de julio.
Según explicó el Pontífice, el Encuentro, que tendrá como sede principal la ciudad de Roma del 22 al 26 de junio de 2022 y como lema “El amor familiar: vocación y camino de santidad”, se celebrará al mismo tiempo en la sede romana y en cada diócesis de todo el mundo, donde se celebrará un encuentro local.
El objetivo de esta nueva modalidad de encuentro, señaló el Papa, es “realizar un evento mundial capaz de involucrar a todas las familias que quieran sentirse parte de la comunidad eclesial”.
“El Encuentro tendrá lugar según una modalidad multicéntrica y extendida, favoreciendo la implicación de las comunidades diocesanas de todo el mundo. Roma será la sede principal, con algunos delegados de la Pastoral Familiar que participarán en el Festival de las Familias, el Congreso Pastoral y la Santa Misa, que serán retransmitidos en todo el mundo”, detallo el Papa.
“En los mismos días”, añadió, “cada diócesis puede ser el centro de un Encuentro local para sus propias familias y comunidades. De esta manera, todos podrán participar, incluso aquellos que no puedan venir a Roma”.
El Santo Padre argumentó que “en los Encuentros anteriores, la mayoría de las familias se quedaba en casa y se percibía el Encuentro como una realidad lejana, a lo sumo seguida por televisión, o desconocida para la mayoría de las familias”.
Con el cambio de formato, se trata de corregir ese problema. Para ello, el papa invitó a las comunidades diocesanas a que, en la medida de sus posibilidades, planifiquen “iniciativas a partir del tema del Encuentro utilizando los símbolos que la Diócesis de Roma está preparando”.
“Les pido que sean dinámicos, activos y creativos para organizarse con las familias, en sintonía con lo que se celebrará en Roma. Es una oportunidad maravillosa para dedicarnos con entusiasmo a la pastoral familiar: esposos, familias y pastores juntos”.
En una nota explicativa difundida por al Sala de Prensa del Vaticano junto con el mensaje del Papa Francisco, se indica que “Roma seguirá siendo la sede principal, donde se celebrará el Festival de las Familias y el Congreso Teológico-Pastoral, ambos en el Aula Pablo VI; y la santa misa en la Plaza de San Pedro. En particular, participarán delegados de las conferencias episcopales y de los movimientos internacionales comprometidos con la pastoral familiar”.
Sin embargo, “al mismo tiempo, en cada una de las diócesis, los obispos podrán actuar a nivel local, para planificar iniciativas similares, partiendo del tema del Encuentro y utilizando los símbolos que la diócesis de Roma está preparando”.
Logotipo del Encuentro Mundial de las Familias
Además, la Sala de Prensa del Vaticano difundió el logotipo del Encuentro Mundial de las Familias que “recuerda la forma elíptica de la columnata de Bernini en la Plaza de San Pedro, lugar de identificación por excelencia de la Iglesia católica, y hace referencia a su significado original, que es el abrazo acogedor e inclusivo de la Madre Iglesia de Roma y su Obispo dirigido a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos”.
Bajo la Cúpula de San Pedro, aparecen representadas las familias, formadas por el marido, la mujer, los hijos, los abuelos y los nietos. “Se trata de evocar la imagen de la Iglesia como ‘familia de familias’ propuesta por Amoris Laetitia”.
Por último, “los colores predominantes, amarillo y rojo, son una clara referencia al blasón de la ciudad de Roma, en una línea gráfica que quiere expresar un intenso vínculo con la comunidad”.
Francisco: paz para el Líbano y saludos a Benedicto por los 70 años de sacerdocio
Imagen de archivo. El Papa Francisco saluda al Papa Benedicto XVI, después de la creación de nuevos cardenales, en 2020
En el momento de los saludos, tras haber rezado ayer el Ángelus, el Papa Francisco recordó la jornada especial de oración por la paz en el Líbano que tendrá lugar en el Vaticano el próximo 1 de julio, y dedicó unas palabras especiales al Papa emérito Benedicto XVI quien celebra el 70° aniversario de su ordenación sacerdotal, un 29 de junio.
Ciudad del Vaticano.Tras haber rezado a la Virgen la oración del Ángelus el martes 29 de junio, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el Papa Francisco lanzó otro llamamiento por la paz en Líbano recordando la jornada especial de oración y reflexión por este país que se celebrará en el Vaticano el 1 de julio:
“Junto con los responsables de todas las Iglesias presentes en el País de los Cedros, nos inspiraremos en la palabra de la Santa Escritura que dice: ‘El Señor Dios tiene planes de paz’ (Jer 29,11). Invito a todos a unirse espiritualmente a nosotros, rezando para que el Líbano se recupere de la grave crisis que atraviesa y muestre de nuevo al mundo su rostro de paz y esperanza”
160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano
Por otra parte, el Santo Padre señaló que el 1 de julio también se cumplirán 160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano: «Mis mejores deseos para el periódico y muchas gracias por su servicio. Continúen su trabajo con fidelidad y creatividad», expresó.
Gracias Benedicto XVI por tus 70 años de sacerdote
Asimismo, Francisco dedicó unas palabras especiales al Papa Benedicto XVI, quien celebró el martes sus 70 años de ordenación sacerdotal.
“A ti, Benedicto, querido padre y hermano, va nuestro afecto, nuestra gratitud y nuestra cercanía. Él vive en el monasterio, un lugar ideado para que albergara a las comunidades contemplativas aquí en el Vaticano, para que pudieran rezar por la Iglesia. En la actualidad, es el contemplativo del Vaticano, que pasa su vida rezando por la Iglesia y por la diócesis de Roma, de la que es obispo emérito. Gracias, Benedicto, querido padre y hermano. Gracias por su testimonio creíble. Gracias por tu mirada continuamente dirigida hacia el horizonte de Dios: ¡gracias!”
Roma celebra a sus Santos Patronos
Finalmente, el Pontífice saludó cordialmente a todos los peregrinos provenientes de Italia y de varios países presentes en la plaza de San Pedro; y especialmente a los ciudadanos de Roma que celebran la fiesta de sus Santos Patronos:
“¡Los bendigo, queridos romanos! Deseo todo el bien a la ciudad de Roma: que con la ayuda del compromiso de todos ustedes, de todos los ciudadanos, sea habitable y acogedora, que nadie sea excluido, que los niños y los ancianos sean atendidos, que haya trabajo y que éste sea digno, que los pobres y los descartados estén en el centro de los proyectos políticos y sociales. Rezo por esto. Y también ustedes, queridos fieles de Roma, recen por su Obispo. Gracias”
Sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble, afirma el Papa en San Pedro y San Pablo
“Sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble”, así lo afirmó el Papa Francisco este martes 29 de junio en la Misa por la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, patronos de Roma, que celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Como es tradición, a la ceremonia asistió la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, del mismo modo que en la fiesta de San Andrés, patrono de la Sede de Constantinopla, acude a Estambul una delegación de la Santa Sede.
Sobre la presencia en Roma de los representantes del Patriarca Ecuménico Bartolomé, el Santo Padre aseguró que su presencia “es un precioso signo de unidad en el camino de liberación de las distancias que dividen escandalosamente a los creyentes en Cristo”.
Antes de dar comienzo a la Misa, el Pontífice bendijo los palios destinados a los Arzobispos Metropolitanos nombrados en el transcurso del año y que les serán impuestos en sus respectivas Sedes por parte del representante pontificio.
El Papa explicó en la Misa que el palio es un “signo de unidad con Pedro” que “recuerda la misión del pastor que da su vida por el rebaño. Dando su vida, el pastor, liberado de sí mismo, se convierte en instrumento de liberación para sus hermanos”.
En su homilía, el Obispo de Roma definió a San Pedro y a San Pablo como “columnas de la Iglesia”. Explicó que ambos apóstoles “experimentaron un amor que los sanó y los liberó y, por ello, se convirtieron en apóstoles y ministros de liberación para los demás. Pedro y Pablo son libres sólo porque fueron liberados”.
De Pedro señaló que “a pesar de ser fuerte e impetuoso, a menudo se dejó llevar por el miedo. Si bien era un apasionado discípulo del Señor, siguió razonando según el mundo, sin ser capaz de entender y aceptar el significado de la cruz de Cristo”.
De este modo “lo liberó del miedo, de los cálculos basados únicamente en las seguridades humanas, de las preocupaciones mundanas, infundiéndole el valor de arriesgarlo todo y la alegría de sentirse pescador de hombres. Y lo llamó precisamente a él para que confirmara a sus hermanos en la fe”.
Destacó que Jesús dio a Pedro “las llaves para abrir las puertas que conducen al encuentro con el Señor y el poder de atar y desatar: atar los hermanos a Cristo y desatar los nudos y las cadenas de sus vidas”.
“Todo esto fue posible sólo porque Pedro fue el primero en ser liberado. Se rompieron las cadenas que lo tenían prisionero”, hizo hincapié el Papa.
De Pablo, el Pontífice señaló que “fue liberado de la esclavitud más opresiva, la de su ego. Y de Saulo, el nombre del primer rey de Israel, pasó a ser Pablo, que significa ‘pequeño’. Fue librado también del celo religioso que lo había hecho encarnizado defensor de las tradiciones que había recibido y violento perseguidor de los cristianos”.
“La observancia formal de la religión y la defensa a capa y espada de la tradición, en lugar de abrirlo al amor de Dios y de sus hermanos, lo volvieron rígido. Dios lo libró de esto”, aseguró.
El Papa Francisco explicó que “la Iglesia mira a estos dos gigantes de la fe y ve a dos Apóstoles que liberaron la fuerza del Evangelio en el mundo, sólo porque antes fueron liberados por su encuentro con Cristo. Él no los juzgó, no los humilló, sino que compartió su vida con afecto y cercanía, apoyándolos con su propia oración y a veces reprendiéndolos para moverlos a que cambiaran”.
De la misma manera, “tocados por el Señor, también nosotros somos liberados. Siempre necesitamos ser liberados, porque sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble”.
Como Pedro, “estamos llamados a liberarnos de la sensación de derrota ante nuestra pesca, a veces infructuosa; a liberarnos del miedo que nos inmoviliza y nos hace temerosos, encerrándonos en nuestras seguridades y quitándonos la valentía de la profecía”.
Como Pablo, “estamos llamados a ser libres de las hipocresías de la exterioridad, a ser libres de la tentación de imponernos con la fuerza del mundo en lugar de hacerlo con la debilidad que da cabida a Dios, libres de una observancia religiosa que nos vuelve rígidos e inflexibles, libres de vínculos ambiguos con el poder y del miedo a ser incomprendidos y atacados”.
El Papa Francisco subrayó en la conclusión de su homilía que “Pedro y Pablo nos dan la imagen de una Iglesia confiada a nuestras manos, pero conducida por el Señor con fidelidad y ternura; de una Iglesia débil, pero fuerte por la presencia de Dios; de una Iglesia liberada que puede ofrecer al mundo la liberación que no puede darse a sí mismo: liberación del pecado, de la muerte, de la resignación, del sentimiento de injusticia, de la pérdida de esperanza, que envilece la vida de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo”.
El Papa y los líderes religiosos rezarán el 1 de julio por la paz en el Líbano
El papa en oración. Imagen de apoyo.
Presentado, el 25 de junio, el programa de la Jornada convocada por el Papa para reavivar las luces de la esperanza en una tierra agobiada por una dura crisis política y económica: oraciones en la Basílica Vaticana y mesa redonda ecuménica. En este contexto, el cardenal Sandri declara: «Es el fruto de un largo camino iniciado por Juan Pablo II y Benedicto XVI». Por su parte, Monseñor Gallagher afirma: «Un viaje del Papa quizás a principios de 2022, cuando se forme el Gobierno». Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
La Jornada de Oración y Reflexión por el Líbano del 1 de julio, convocada por el Papa con la esperanza de abrir destellos de paz en el país oprimido por una polifacética crisis política, económica y social, escenario en agosto de 2020 de la violenta explosión en el puerto de Beirut, es el fruto de un camino de unos treinta años.
Un camino -recordó el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, al presentar el evento en la Oficina de Prensa del Vaticano- que comenzó con el Sínodo para el Líbano convocado por Juan Pablo II en 1995, y que continuó con la exhortación apostólica «Una esperanza para el Líbano», pronunciada en la visita del Papa a la Tierra de los Cedros en mayo de 1997. Benedicto XVI también siguió estos pasos y eligió el Líbano para firmar y entregar el Documento en la conclusión del Sínodo especial para Oriente Medio, en septiembre de 2012, Ecclesia in Medio Oriente, durante el que fue el último viaje apostólico antes de su dimisión.
Ahora es Francisco quien llama la atención del mundo sobre esta tierra a la que Wojtyla definió «un mensaje». En la conferencia en el avión cuando regresaba de Iraq, el Pontífice argentino reveló que había recibido una petición para detenerse en Beirut antes de ir a Bagdad. Una parada difícil de organizar en ese momento, pero que Francisco prometió hacer tarde o temprano. Tal vez a finales de este año, aunque es más probable que sea a principios del próximo, dijo el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, explicando a los periodistas que, además de algunos compromisos que ya están en la agenda papal, se espera la formación definitiva de un gobierno con el que dialogar.
Gallagher: la Santa Sede preocupada por el colapso del país
En previsión de esa peregrinación, el Papa, dada la emergencia de la situación libanesa, ha querido convocar esta jornada, en la estela de otras grandes iniciativas del pontificado como la vigilia por Siria en la Plaza de San Pedro (2013), la oración de paz en los Jardines Vaticanos por Tierra Santa (2014), el encuentro bilateral en Santa Marta con los líderes políticos y religiosos de Sudán del Sur (2019).
Todo surge de la preocupación por el agravamiento de la crisis en el Líbano, confirmó monseñor Gallagher: «La Santa Sede está muy preocupada por el colapso del país, que afecta especialmente a la comunidad cristiana». No sólo está el «impasse político», sino también la «fuerte emigración de los jóvenes». Un fenómeno que «amenaza con destruir el equilibrio» y reducir a la mitad la presencia cristiana en Oriente Medio. El Líbano, «el último bastión de la democracia árabe», debe por tanto ser ayudado a «mantener su identidad única para garantizar un Oriente Medio pluralista, tolerante y diverso», dijo el arzobispo.
El programa: un «camino juntos»
En concreto, la Jornada de Oración del 1 de julio -explicó Sandri- será un continuo «caminar juntos» entre el Papa y los responsables de las Iglesias y Comunidades Eclesiales. Se trata de las Iglesias ortodoxa y católica, presentes con sus diferentes ritos y tradiciones, explicó monseñor Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, y también de diferentes comunidades eclesiales nacidas de la Reforma.
Todos ellos se reunirán en Santa Marta -donde serán recibidos del 30 de junio al 2 de julio- para un momento de bienvenida. Luego se dirigirán hacia San Pedro; en la Basílica, tras rezar el Padre Nuestro, bajarán las escaleras de la Confesión del Apóstol Pedro y cada uno colocará una vela como signo de la oración que arde pidiendo la intercesión del apóstol. «Durante el día no podremos verlos ni oírlos, porque las puertas de la Sala Clementina del Palacio Apostólico permanecerán cerradas a nuestra mirada», explicó Sandri, que instó a seguir la jornada a distancia con una oración de intercesión en sus parroquias y comunidades religiosas.
Mesa redonda ecuménica
Al igual que en la Basílica de San Nicolás de Bari, para el evento ecuménico del 7 de julio de 2018, la mesa de reunión será redonda y en torno a ella se sentarán el nuncio apostólico en Líbano, monseñor Joseph Spiteri, como moderador, y los diez jefes de las comunidades cristianas. Entre ellos podría estar también el sucesor del Patriarca de Cilicia de los Armenios, Gregorio Pedro XX Ghabroyan, fallecido el 25 de mayo, que será elegido en el Sínodo iniciado hace tres días.
Entre la mañana y la tarde habrá tres sesiones de trabajo, cada una de ellas introducida por un ponente. A la oración final en la Basílica Vaticana asistirán los embajadores de la Santa Sede y han sido invitadas todas las comunidades religiosas masculinas y femeninas, así como los laicos libaneses residentes en Roma. No habrá presencia de personalidades políticas, ya que se ha decidido dar al acto una dimensión exclusivamente religiosa.
Las esperanzas de paz de los jóvenes
El Papa y los demás invitados irán en procesión hasta San Pedro, siguiendo a un sacerdote que llevará el Evangelio. A continuación se realizará una oración ecuménica que incluirá la proclamación de algunos pasajes de la Palabra de Dios, alternando con oraciones y cantos de las diferentes tradiciones rituales presentes en el Líbano.
Los textos en árabe, sirio, armenio y caldeo resonarán entonces entre las bóvedas de San Pedro. Hacia el final de la celebración, algunos jóvenes entregarán una lámpara encendida, que se colocará en un candelabro. «Es la esperanza de la paz que entregan las generaciones más jóvenes, pidiendo ayuda para que no se extinga por las tribulaciones del presente», destacó el cardenal Sandri. La conclusión será confiada al Papa Francisco, que pronunciará un discurso de clausura y, antes de despedirse, donará una placa en recuerdo de la jornada con el logotipo. No está previsto un llamamiento conjunto, pero el discurso del Papa «contendrá llamamientos y consideraciones, fruto de las reflexiones de ese día que podrían ser indicaciones para el futuro del Líbano».
El logotipo con Nuestra Señora de la Harissa
En cuanto al logotipo, representa la estatua de Nuestra Señora de Harissa que vela por el Líbano y es reconocible al llegar desde el mar, en el santuario que acoge a peregrinos de todas las edades y credos. La Virgen se encargará de llevar a cabo el evento el 1 de julio para que «pronto salga un nuevo sol», dijo el cardenal Sandri, evocando las palabras del poeta libanés Kahil Gibran: «Más allá de la cortina negra de la noche nos espera un nuevo amanecer».
El agradecimiento de un corresponsal libanés a la Santa Sede
Al margen de la conferencia, las conmovedoras palabras de un periodista libanés, corresponsal en Roma de la agencia gubernamental, que agradeció a la Santa Sede porque «es la única que ayuda al Líbano sin intereses». La ayuda se ha prestado gracias a la colaboración internacional, explicó Gallagher, y añadió: «No hay nadie que haya pasado hasta ahora por la Secretaría de Estado a quien no hayamos dirigido una palabra en favor del Líbano.
Casi una costumbre… Nos preguntamos: ¿qué se puede hacer en estas circunstancias difíciles y trágicas?» Gallagher también respondió a una pregunta sobre la situación en Hong Kong, a la que la diplomacia vaticana mira con atención: «Obviamente, Hong Kong es un objeto de interés para nosotros. El Líbano es un lugar en el que creemos que podemos aportar algo. No vemos esta posibilidad en Hong Kong. Podemos decir palabras apropiadas que serán apreciadas por la prensa internacional y en muchos países del mundo, pero yo y muchos de mis colegas no estamos convencidos de que puedan marcar la diferencia».
Papa Francisco invita a imitar ejemplo de humildad de San Juan Bautista
San Juan Bautista. Crédito: Dominio Público. Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
El Papa Francisco destacó el ejemplo de humildad de San Juan Bautista quien fue “enviado por Dios para testimoniar la luz”.
Así lo dijo el Santo Padre al finalizar la Audiencia General de este miércoles que se llevó a cabo en el patio de San Dámaso con la participación de muchos fieles procedentes de diferentes partes del mundo.
Al saludar a los peregrinos de lengua inglesa, el Papa recordó que la Iglesia Católica universal celebra cada año el 24 de junio la Natividad de San Juan Bautista, conocido por ser el precursor de Jesucristo.
“Imitemos el humilde testimonio de quien señaló al Cordero de Dios”, invitó el Santo Padre e invocó sobre los presentes y sus familias “la alegría y la paz del Señor”.
Luego, el Papa dijo a los fieles de lengua italiana que San Juan Bautista fue “enviado por Dios para dar testimonio de la luz y preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor”.
“Por su intercesión espero para cada uno de ustedes abundantes gracias, para que se fortalezcan sus generosos propósitos de fidelidad a la llamada del Señor”, añadió.
En 2020, el Santo Padre animó el ejemplo de San Juan Bautista para “testimoniar con valentía el Evangelio”.
En esa ocasión, el Papa calificó a San Juan Bautista como “profeta precursor del Mesías” y lo comparó al rey David, para decir que fueron “dos hombres totalmente diferentes que vivieron la profecía y que supieron indicar dónde estaba el verdadero Dios”.
Por ello, el Santo Padre invitó a que su ejemplo sea “estímulo para nuestra vida, para que busquemos la amistad de Dios a través de la oración, y nuestro ejemplo pueda ayudar a llevar a Dios a los hombres y los hombres a Dios”.
El Santo Padre dijo también que la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista es posible aprender “del precursor de Jesús la capacidad de testimoniar con valentía el Evangelio, más allá de las propias diferencias, conservando la concordia y la amistad que basan la credibilidad de cualquier anuncio de fe”.
El Papa concede Indulgencia Plenaria por la próxima Jornada Mundial de los Abuelos
Imagen referencial. El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media
Con ocasión de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las personas mayores que la Iglesia Católica universal celebrará el 25 de julio, el Papa Francisco concedió a los fieles el poder obtener la Indulgencia Plenaria bajo las condiciones previstas por la Iglesia.
Así lo informó un decreto de la Penitenciaría Apostólica difundido por el Vaticano este 22 de junio, junto al Mensaje del Santo Padre para esta Jornada Mundial que se celebrará por primera vez el cuarto domingo del mes de julio.
El texto indica que la solicitud de la concesión de la Indulgencia Plenaria fue presentada por el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cardenal Kevin Joseph Farrell, con ocasión de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, recientemente instituida por el Sumo Pontífice y organizada por este Dicasterio de la Curia Romana.
En esta línea, “concede benignamente del tesoro celestial de la Iglesia la Indulgencia Plenaria, en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que, movidos por un verdadero espíritu de penitencia y caridad, participen el 25 de julio de 2021, con motivo de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y las personas mayores, en la solemne celebración que presidirá el Santísimo Padre Francisco en la Basílica Papal del Vaticano o en los diversos actos que se realizarán en todo el mundo, que también podrán aplicarlo como sufragio por las almas del Purgatorio”.
Además, la Penitenciaría Apostólica “concede también este mismo día la Indulgencia Plenaria a los fieles que dedicarán un tiempo adecuado a visitar real o virtualmente a sus hermanos mayores necesitados o en dificultad (como enfermos, abandonados, discapacitados y similares)”.
Por último, podrán obtener esta Indulgencia Plenaria “las personas mayores enfermas y a todos aquellos que no pueden salir de casa por un motivo grave, siempre que se abstengan de todo pecado y tengan la intención de cumplir las tres condiciones habituales lo antes posible, se unirán espiritualmente a los actos sagrados de la Jornada Mundial, ofreciendo al Dios Misericordioso sus oraciones, dolores o sufrimientos de su vida, sobre todo mientras las palabras del Sumo Pontífice y las celebraciones se transmiten por televisión y radio, pero también a través de los nuevos medios de comunicación social”.
Al mismo tiempo, la Penitenciaría Apostólica pidió “encarecidamente a los sacerdotes, dotados de las facultades oportunas para oír la confesión, que se pongan a disposición, con espíritu dispuesto y generoso, para la celebración de la Penitencia” para facilitar “el acceso al perdón divino a través de las Llaves de la Iglesia, por caridad pastoral”.
El Papa, diáconos: no "medio sacerdotes" o "monaguillos de lujo" sino siervos humildes
El papa Francisco saluda a una familia durante al audiencia a los diáconos en la diócesis de Roma.
«Es triste ver a obispos y sacerdotes pavoneándose, pero más aún a un diácono que quiere ponerse en el centro del mundo», afirma el Papa Francisco en la audiencia del 19 de junio con los Diáconos de la diócesis de Roma y les recomienda que sean «buenos padres y esposos»: «Esto dará esperanza a las parejas que viven momentos de fatiga» Ciudad del Vaticano
No «medio sacerdotes», ni «monaguillos de lujo», sino siervos solícitos que se entregan para que nadie quede excluido; “humildes”, “buenos esposos y buenos padres”; “centinelas” capaces de avistar a los pobres y a los alejados: así describe el Papa Francisco a los diáconos, en su discurso a los Diáconos Permanentes de la Diócesis de Roma recibidos en audiencia esta mañana en el Aula de las Bendiciones, confiándoles el mandato del servicio.
La tradición de las diaconías
Al comienzo de la audiencia, Francisco saluda a Giustino Trincia, nombrado ayer por el cardenal vicario Angelo De Donatis como nuevo director de Cáritas diocesana en sustitución de «Don Ben», el sacerdote rumano Benoni Ambarus, a quien Francisco había nombrado a su vez obispo auxiliar de Roma. Con afecto, el Papa saluda también a Andrea Sartori, diácono de 49 años al que se le confió la parroquia de San Estanislao, en la zona de Cinecittà, en cuya casa parroquial vive con su mujer Laura y sus cuatro hijos. Es una «antigua costumbre», dice el Papa, «confiar una iglesia a un diácono para que se convierta en una diaconía». Debemos recurrir a estas antiguas tradiciones que se remontan a las raíces de la Iglesia de Roma, recomienda el Papa: «No pienso sólo en San Lorenzo, sino también en la elección de dar vida a las diaconías».
El diaconado ayuda a superar la lacra del clericalismo
A continuación, el Papa se detiene en el ministerio del diácono: «El camino principal a seguir es el indicado por el Concilio Vaticano II», en particular la Lumen Gentium, que dice que a los diáconos «se les imponen las manos no para el sacerdocio, sino para el servicio». Una diferencia «no insignificante», señala el Papa, porque el diaconado -antes reducido a una orden de paso hacia el sacerdocio- «recupera así su lugar y su especificidad». Y esto «ayuda a superar la lacra del clericalismo, que sitúa a una casta de sacerdotes ‘por encima’ del Pueblo de Dios».
“Los diáconos, precisamente por estar dedicados al servicio de este Pueblo, recuerdan que en el cuerpo eclesial nadie puede elevarse por encima de los demás”
El poder está en el servicio
En la Iglesia debe regir una lógica opuesta, «la lógica del abajamiento», dice Francisco: «Todos estamos llamados a abajarnos, porque Jesús se abajó, se hizo siervo de todos. Si hay alguien que es grande en la Iglesia es Él, que se hizo el más pequeño y el siervo de todos». Todo empieza aquí: «El poder está en el servicio, no en otra cosa». Si no se vive esta dimensión, advierte el Pontífice, «todo ministerio se vacía por dentro, se vuelve estéril, no produce frutos. Y poco a poco se vuelve mundano».
“La generosidad de un diácono que se entrega sin buscar las primeras filas perfuma de Evangelio, relata la grandeza de la humildad de Dios que da el primer paso para ir al encuentro incluso de quienes le han dado la espalda”
No a medios sacerdotes ni monaguillos de lujo
Hoy, sin embargo, hay otro aspecto al que prestar atención, que es la disminución del número de presbíteros, por lo que se ha multiplicado el compromiso de los diáconos «en tareas de suplencia que, aunque importantes, no constituyen la naturaleza específica del diaconado». Los diáconos, en efecto, enseña el Concilio, están sobre todo «dedicados a los oficios de la caridad y de la administración» y en los primeros siglos, cuando atendían las necesidades de los fieles en nombre del obispo, eran activos entre los pobres y los enfermos. Hoy, los diáconos romanos están muy presentes en Cáritas y en otras realidades cercanas a los pobres. Es un buen camino, dice el Papa Francisco, porque «así nunca perderán la brújula.»
“Los diáconos no serán «medio sacerdotes», ni «monaguillos de lujo», sino siervos solícitos que se desviven para que nadie quede excluido y el amor del Señor toque concretamente la vida de las personas”
No hacer que la vida gire en torno a la agenda
La espiritualidad diaconal es, pues, la espiritualidad del servicio: «Disponibilidad dentro y apertura fuera». «Disponibles por dentro, desde el corazón, dispuestos a decir sí, dóciles, sin hacer girar la vida en torno a la propia agenda; y abiertos por fuera, con la mirada dirigida a todos, especialmente a los que se han quedado fuera, a los que se sienten excluidos», recomienda el Papa. Y ofrece «tres breves ideas» que no van en la dirección de las «cosas que hacer», sino de «dimensiones que cultivar».
Hacer todo sin lamentarse
En primer lugar, ser «humilde». «Es triste ver a un obispo y a un sacerdote pavonearse, ¡pero es aún más triste ver a un diácono que quiere ponerse en el centro del mundo! Que todo el bien que hagan sea un secreto entre ustedes y Dios. Y así dará frutos», dice el Papa. Y a continuación agrega: sean «buenos esposos y buenos padres».
«Esto dará esperanza y consuelo a las parejas que están atravesando momentos de fatiga y que encontrarán en su genuina sencillez una mano tendida. Podrán pensar: «¡Mira a nuestro diácono! Se alegra de estar con los pobres, pero también con el párroco e incluso con sus hijos y su mujer». Hacer todo con alegría, sin quejarse: es un testimonio que vale más que muchos sermones».
Centinelas para avistar a los alejados
Por último, el Papa quiere que los diáconos sean centinelas: «No sólo que sepan avistar a los alejados y a los pobres -esto no es tan difícil-, sino que ayuden a la comunidad cristiana a descubrir a Jesús en los pobres y en los alejados, mientras llama a nuestras puertas a través de ellos».
Mensaje Jornada Mundial de los Pobres 2021: El Papa reclama un enfoque diferente de la pobreza
El Papa Francisco pidió “un enfoque diferente de la pobreza” que permita construir una sociedad donde no se margine a los pobres, “como si fueran los culpables de su condición”, y donde se suscite “una planificación creativa” que ofrezca soluciones.
En su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres 2021, que se celebrará el próximo 14 de noviembre con el lema “A los pobres los tienen siempre con ustedes” y que se difundió este lunes 14 de junio, el Papa señaló que la pobreza “es un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva”.
“Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política social se vuelve un fracaso”, recordó.
Por eso, señaló que “con gran humildad deberíamos confesar que en lo referente a los pobres somos a menudo incompetentes. Se habla de ellos en abstracto, nos detenemos en las estadísticas y se piensa en provocar conmoción con algún documental”.
“La pobreza, por el contrario, debería suscitar una planificación creativa, que permita aumentar la libertad efectiva para poder realizar la existencia con las capacidades propias de cada persona. Pensar que la libertad se concede e incrementa por la posesión de dinero es una ilusión de la que hay que alejarse”.
Explicó que “servir eficazmente a los pobres impulsa a la acción y permite encontrar los medios más adecuados para levantar y promover a esta parte de la humanidad, demasiadas veces anónima y sin voz, pero que tiene impresa en sí el rostro del Salvador que pide ayuda”.
El Papa Francisco, en su mensaje, destacó que “permanece abierto el interrogante: ¿cómo es posible dar una solución tangible a los millones de pobres que a menudo sólo encuentran indiferencia, o incluso fastidio, como respuesta? ¿Qué camino de justicia es necesario recorrer para que se superen las desigualdades sociales y se restablezca la dignidad humana, tantas veces pisoteada?”.
Para dar respuesta a la pregunta, recordó que “un estilo de vida individualista es cómplice en la generación de pobreza, y a menudo descarga sobre los pobres toda la responsabilidad de su condición. Sin embargo, la pobreza no es fruto del destino sino consecuencia del egoísmo. Por lo tanto, es decisivo dar vida a procesos de desarrollo en los que se valoren las capacidades de todos”.
Más en el ámbito pastoral, indicó que “los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre”.
Hizo hincapié en la invitación de Jesús: “Conviértanse y crean en la Buena Noticia”. El Papa enseñó que “esta conversión consiste, en primer lugar, en abrir nuestro corazón para reconocer las múltiples expresiones de la pobreza y en manifestar el Reino de Dios mediante un estilo de vida coherente con la fe que profesamos”.
“A menudo los pobres son considerados como personas separadas, como una categoría que requiere un particular servicio caritativo. Seguir a Jesús implica, en este sentido, un cambio de mentalidad, es decir, acoger el reto de compartir y participar”.
Lamentó que “parece que se está imponiendo la idea de que los pobres no sólo son responsables de su condición, sino que constituyen una carga intolerable para un sistema económico que pone en el centro los intereses de algunas categorías privilegiadas. Un mercado que ignora o selecciona los principios éticos crea condiciones inhumanas que se abaten sobre las personas que ya viven en condiciones precarias”.
Además, al problema de la pobreza se le añadió el de la pandemia de coronavirus, que lo ha agravado: “El año pasado, además, se añadió otra plaga que produjo ulteriormente más pobres: la pandemia”.
“Esta sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. Los pobres han aumentado desproporcionadamente y, por desgracia, seguirán aumentando en los próximos meses”.
“Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. Las largas filas frente a los comedores para los pobres son el signo tangible de este deterioro”.
Por ello, “es urgente dar respuestas concretas a quienes padecen el desempleo, que golpea dramáticamente a muchos padres de familia, mujeres y jóvenes”.
El Papa Francisco concluyó su mensaje deseando “que la Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinta edición, arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén”.
Año de la Familia: Novios que rezan juntos el Rosario pueden obtener Indulgencia plenaria
Imagen referencial. Papa Francisco con novios recién casados. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
Con ocasión del Año de la Familia Amoris laetitia y del Año de San José convocados por el Papa Francisco los novios que recen el Rosario juntos hasta el 8 de diciembre de 2021 pueden obtener la Indulgencia plenaria.
La Iglesia Católica concede la Indulgencia plenaria a los novios que rezan el Rosario juntos y cumplen con las demás condiciones previstas por la Santa Sede (intención de obtenerla, acudir a la Confesión, recibir la Comunión eucarística y orar por las intenciones del Santo Padre).
Un signo providencial que “San José proponga a los novios rezar juntos, dirigiéndose con confianza y amor a María, su dulcísima esposa” para contemplar “cómo Dios vino y vivió haciéndose uno de nosotros en el interior de la familia de Nazaret”, destaca el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida que ha preparado una guía para rezar el Rosario especialmente pensado para los novios, con reflexiones y oraciones dedicadas a ellos.
En esta guía para rezar el Rosario disponible en español, inglés, italiano, portugués y francés cada Misterio contiene un pasaje del Evangelio, una intención de oración, una cita de la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia y unas preguntas para la meditación personal.
Por ejemplo, en el primer Misterio Gozoso, la Encarnación del Señor, la intención de oración es: “María, que eres nuestra Madre y nuestra Reina, queremos coronarte reina de nuestro proyecto, de nuestros sueños, de nuestro amor, de nuestra vocación para que la vivamos como un don que nos conduce a la santidad. ¡Protégenos, Madre!” y las preguntas para reflexionar personalmente son: “¿Qué espera el Señor de nosotros? ¿Cuál será nuestra misión? ¿Se la ofrecemos a María y la coronamos nuestra Reina?”.
Asimismo, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida está preparando también una guía del Rosario para niños y familias “para que la oración recree en todas nuestras iglesias domésticas el mismo ambiente de amor y amistad que se vivió en la familia de Nazaret”.
La posibilidad de obtener la Indulgencia plenaria con el rezo del Santo Rosario para novios se encuentra en el Decreto emitido por la Penitenciaría Apostólica del 8 de diciembre de 2020 por el Año de San José, entre la lista destaca “el rezo del Santo Rosario en las familias y entre los novios”.
Año de la Familia Amoris laetitia Durante el rezo del Ángelus en la fiesta de la Sagrada Familia, domingo 27 de diciembre de 2020, el Papa Francisco anunció que el Vaticano dedicará un Año de la Familia en simultáneo con el Año de San José, en el quinto aniversario de la Exhortación apostólica post sinodal Amoris Laetitia.
Este Año especial de la “Familia Amoris Laetitia” inició en la pasada Solemnidad de San José -19 de marzo de 2021- y concluirá el 26 de junio de 2022 con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en Roma.