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Papa Francisco extiende Jubileo en Santuario de Loreto hasta 2021

Papa Francisco extiende Jubileo en Santuario de Loreto hasta 2021

Papa Francisco reza ante la Virgen de Loreto. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco prorrogó el Jubileo en el Santuario de la Virgen de Loreto hasta el 10 de diciembre de 2021.

Así lo anunció el arzobispo delegado Pontificio en Loreto, Mons. Fabio Dal Cin, al finalizar el rezo del Rosario de la vigilia de la Asunción.

El Jubileo Lauretano con ocasión de los 100 años de la proclamación de la Virgen de Loreto como Patrona de todos los aeronautas comenzó el 8 de diciembre de 2019 e iba concluir el 10 de diciembre de 2020.

Sin embargo, un decreto de la penitenciaría apostólica indicó que el Jubileo será extendido un año más debido a que el Año Jubilar no se ha podido celebrar plenamente por el COVID-19.

Por su parte, Mons. Fabio Dal Cin agradeció al Santo Padre y añadió que “en este tiempo difícil para la humanidad, la Santa Madre Iglesia nos dona otros doce meses para empezar de nuevo desde Cristo, dejándonos acompañar por María, signo de consuelo y esperanza segura para todos”.

Para más información sobre el Jubileo Lauretano, haga click AQUÍ

(Fuente: Aciprensa)

10 claves del Papa para “curar al mundo” de un virus más dañino que la Covid-19

10 claves del Papa para “curar al mundo” de un virus más dañino que la Covid-19

Matveev Aleksandr / Shutterstock

Pueden resumirse en una propuesta: superar la indiferencia, efecto colateral del individualismo

La indiferencia ante el sufrimiento de los demás, efecto colateral del individualismo en esta pandemia, se han convertido en un virus tan peligroso para la sociedad como la Covid-19, ha explicado este miércoles el papa Francisco en su tradicional audiencia semanal.

El Pontífice ha continuado su ciclo de intervenciones sobre el tema “Curar al mundo”, iniciado la semana pasada, con una meditación centrada en el argumento “Fe y dignidad humana”.

Presentamos en diez puntos el análisis y las propuestas del Papa Francisco, como camino de curación espiritual y social en esta pandemia.

1.La pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos. Si no cuidamos el uno del otro, empezando por los últimos, por los que están más afectados, incluso de la creación, no podemos sanar el mundo.

2.Es loable el compromiso de tantas personas que en estos meses están demostrando el amor humano y cristiano hacia el prójimo, dedicándose a los enfermos poniendo también en riesgo su propia salud. ¡Son héroes!

3.Sin embargo, el coronavirus no es la única enfermedad que hay que combatir, sino que la pandemia ha sacado a la luz patologías sociales más amplias. Una de estas es la visión distorsionada de la persona, una mirada que ignora su dignidad y su carácter relacional. A veces miramos a los otros como objetos, para usar y descartar.

4.A la luz de la fe sabemos, sin embargo, que Dios mira al hombre y a la mujer de otra manera. Él nos ha creado no como objetos, sino como personas amadas y capaces de amar; nos ha creado a su imagen y semejanza. De esta manera nos ha donado una dignidad única, invitándonos a vivir en comunión con Él, en comunión con nuestras hermanas y nuestros hermanos, en el respeto de toda la creación.

5.Pidamos al Señor que nos dé ojos atentos a los hermanos y a las hermanas, especialmente a aquellos que sufren. Como discípulos de Jesús no queremos ser indiferentes ni individualistas, estas son las dos actitudes malas contra la armonía.

6.Queremos reconocer la dignidad humana en cada persona, cualquiera que sea su raza, lengua o condición. La armonía te lleva a reconocer la dignidad humana, esa armonía creada por Dios, con el hombre en el centro.

7.El ser humano, de hecho, en su dignidad personal, es un ser social, creado a imagen de Dios Uno y Trino. Nosotros somos seres sociales, necesitamos vivir en esta armonía social, pero cuando hay egoísmo, nuestra mirada no va a los otros, a la comunidad, sino que vuelve sobre nosotros mismos y esto nos hace feos, malos, egoístas, destruyendo la armonía.

8.El creyente, contemplando al prójimo como un hermano y no como un extraño, lo mira con compasión y empatía, no con desprecio o enemistad. Y contemplando el mundo a la luz de la fe, se esfuerza por desarrollar, con la ayuda de la gracia, su creatividad y su entusiasmo para resolver los dramas de la historia.

9.Mientras todos nosotros trabajamos por la cura de un virus que golpea a todos indistintamente, la fe nos exhorta a comprometernos seria y activamente para contrarrestar la indiferencia delante de las violaciones de la dignidad humana.

10.Esta cultura de la indiferencia acompaña la cultura del descarte: las cosas que no me tocan no me interesan. La fe siempre exige que nos dejemos sanar y convertir de nuestro individualismo, tanto personal como colectivo; un individualismo de partido, por ejemplo.

(Fuente: Aleteia)

Transfiguración del Señor: Papa Francisco miren rostro de Dios para que ilumine su vida

Transfiguración del Señor: Papa Francisco miren rostro de Dios para que ilumine su vida

Fuente: Vatican Media

El Papa Francisco recordó que el 6 de agosto la Iglesia celebra la fiesta de la Transfiguración del Señor por lo que invitó a mantener la mirada fija en el rostro de Dios para que ilumine “los eventos de cada día”.

“Los invito a todos a mantener su mirada fija en el rostro resplandeciente de Dios, que la Liturgia de mañana nos invita a contemplar en Cristo transfigurado en el monte Tabor. Él es la Luz que ilumina los eventos de cada día”, dijo el Santo Padre al finalizar la Audiencia General de este miércoles.

Además, en su saludo a los fieles polacos, el Papa recordó que “en el monte Tabor, Jesús reveló su majestad divina a los discípulos, y a través de ellos, a todos nosotros” y añadió que “indicó como final de nuestra vida el camino hacia el Padre y hacia el cielo”.

Por ello, el Santo Padre dijo que “al emprender esfuerzos para sanar el mundo de hoy y construir el Reino de Dios, no podemos olvidar la exhortación que viene de Dios: ‘Este es mi hijo, mi amado, escúchenlo”.

En 2019, el Papa Francisco escribió en su cuenta oficial de Twitter @Pontifex_es que “en la Transfiguración Jesús nos muestra la gloria de la Resurrección: un vistazo al cielo en la tierra”.

En la Transfiguración Jesús nos muestra la gloria de la Resurrección: un vistazo al cielo en la tierra.

— Papa Francisco (@Pontifex_es) August 6, 2019

(Fuente: Aciprensa)

¿Qué es una audiencia general y de qué habla el Papa en ellas?

¿Qué es una audiencia general y de qué habla el Papa en ellas?

Papa Francisco. Crédito: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

Luego de un periodo de descanso, este miércoles 5 de agosto el Papa Francisco retoma las audiencias generales que, debido a la pandemia del coronavirus, se seguirán realizando en la Biblioteca del Palacio Apostólico. En esta nota te explicamos qué son y de qué habla en ellas el Santo Padre.

En agosto de 2019, el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, publicó una nota en la que explica que “la audiencia general es un importante evento semanal (el miércoles) que, junto a los Ángelus (domingos) y las homilías de Santa Marta, además obviamente de las celebraciones del año litúrgico, representan el corazón espiritual del magisterio petrino”, es decir, del Papa.

En general y hasta antes de la pandemia del COVID-19, eran “encuentros con personas provenientes de todo el mundo, también no católicas, que dan ocasión al Papa de compartir una sencilla pero profunda catequesis sobre la fe cristiana” que pueden realizarse en la Plaza de San Pedro o en el Aula Pablo VI en el Vaticano.

Hasta agosto de 2019, las audiencias del Papa Francisco fueron 280. Desde entonces y en lo que va del año se calcula que se han realizado alrededor de 30 más, en las que el Santo Padre ha tocado distintos temas como la oración, las Bienaventuranzas y ha meditado sobre el Libro de los Hechos de los Apóstoles.

El 11 de marzo de 2020, ante la pandemia del coronavirus que ha cobrado la vida de casi 700 mil personas en todo el mundo, se realizó la primera audiencia general sin público y desde la Biblioteca Apostólica del Palacio Vaticano, transmitiendo la catequesis del Pontífice a través de los medios de comunicación oficiales del Vaticano.

El Vaticano tomó esta decisión para evitar las aglomeraciones de público e impedir que se difunda el virus.

En los últimos años, el Papa también ha reflexionado sobre el Adviento, la Navidad, la Cuaresma, la Pascua, los sacramentos, la familia, la esperanza, la Iglesia, entre otros.

En su catequesis del 24 de junio, la última antes del periodo de vacaciones, el Papa Francisco reflexionó sobre la oración del Rey David, de quien dijo “es virtuoso y pecador, perseguido y perseguidor. David fue todo esto; pero hay un hilo conductor que une toda su vida, que es la oración. Puede ser una oración con tonos de júbilo o de lamento, pero siempre en diálogo con su Creador, que lo escucha”.

“David nunca estuvo solo, aunque físicamente lo estuviera, porque —en medio de las mil dificultades de su vida— fue capaz de entablar una auténtica relación de amistad con Dios, el verdadero compañero del viaje del hombre”, agregó.

El Santo Padre también ha hecho diversos llamados a la humanidad en las audiencias generales. Se calcula unos 130. Algunos temas recurrentes han sido el del diálogo, la paz y la solidaridad, especialmente en estos tiempos de crisis.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa retoma la Audiencia General y recuerda a los difuntos por el coronavirus

El Papa retoma la Audiencia General y recuerda a los difuntos por el coronavirus

El Papa Francisco retomó este miércoles 5 de agosto la Audiencia General de los miércoles después de su período vacacional en el mes de julio. El Pontífice pronunció su catequesis desde la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano debido a que las medidas para evitar un rebrote de la pandemia de coronavirus impiden celebrarla en la Plaza de San Pedro.

El Santo Padre comenzó su enseñanza recordando a los que sigue sufriendo el golpe de la COVID 19. “La pandemia continúa causando profundas heridas, desenmascarando nuestras vulnerabilidades”.

“Son muchos los difuntos, muchísimos los enfermos en todos los continentes. Muchas personas y muchas familias viven un tiempo de incertidumbre debido a los problemas socio-económicos que golpean especialmente a los más pobres”.

Ante esta situación, Francisco invió a “tener fija nuestra mirada en Jesús y, con esta fe, abrazar la esperanza del Reino de Dios que el mismo Jesús nos trae”.

Se trata, explicó el Papa, “de un Reino de curación y de salvación que ya está presente en medio de nosotros. Un reino de justicia y de paz que se manifiesta con las obras de caridad que, cada vez más, hacen crecer la esperanza y refuerzan la fe”.

El Pontífice pidió “un nuevo encuentro con el Evangelio de la fe, de la esperanza y del amor” que “nos invita a sumir un nuevo espíritu creativo y renovado”.

De esa manera, “estaremos preparados para transformar las raíces de nuestras enfermedades físicas, espirituales y sociales. Podremos curar profundamente las estructuras injustas y las prácticas destructivas que nos separan a unos de los otros, amenazando a la familia humana y a nuestro planeta”.

Asimismo, invitó a preguntarse: “¿De qué modo podemos ayudar a curar nuestro mundo de hoy?”. En ese sentido, recordó que la Iglesia, “aunque administra la gracia sanadora de Cristo mediante los Sacramentos, y aunque ofrece servicios sanitarios en las esquinas más remotas del planeta, no es experta en la prevención y en la gestión de la pandemia”.

Menos aún “da indicaciones socio-políticas específicas. Eso es competencia de los dirigentes políticas y sociales. En cambio, a lo largo de los siglos, y a la luz del Evangelio, la Iglesia ha desarrollado algunos principios sociales fundamentales, principios que nos pueden ayudar a avanzar y preparar el futuro que necesitamos”.

Algunos de esos principios son “la dignidad de las personas, el bien común, la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiaridad, el cuidado de la casa común”.

“Todos estos principios”, subrayó el Obispo de Roma, “expresan de modos diferentes las virtudes de la fe, de la esperanza y del amor”.

El Papa Francisco concluyó su catequesis anunciando que en las próximas semanas dedicará la catequesis de la Audiencia General de los miércoles a “afrontar juntos cuestiones importantes que la pandemia ha puesto de relieve, sobre todo las enfermedades sociales”.

(Fuente: Aciprensa)

Pandemia, Papa: dejémonos contagiar por el amor, no por el virus

Pandemia, Papa: dejémonos contagiar por el amor, no por el virus

Oración en la Plaza de San Pedro con Bendición Urbi et Orbi (Vatican Media)

Las raíces de nuestra vida están en Cristo, en Él está la fuerza para enfrentar los difíciles problemas que nos esperan después de la crisis, en Él está el modelo de cercanía, amor y servicio. Los pensamientos de Francisco sobre la era del Covid-19 se explican en el prefacio del libro «Comunión y esperanza» publicado por la Libreria Editora Vaticana (LEV) del Dicasterio para la Comunicación, redactado por el Cardenal Walter Kasper y el sacerdote alemán Gerge Augustin.

Un volumen rico en reflexiones teológicas que puede suscitar una «nueva esperanza y una nueva solidaridad», basadas en la certeza de que como ocurrió en los primeros difíciles meses de la propagación de la pandemia, también hoy, la presencia del Señor nos acompaña y nos alienta.

Es con este deseo que el Papa Francisco firma el Prefacio del libro titulado «Comunión y Esperanza» publicado por la Librería Editora Vaticana – Dicasterio para la Comunicación. Redactores del libro son el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el padre George Augustin, sacerdote alemán que fundó y dirige el Instituto que lleva el nombre de su compatriota cardenal.

Pandemia como «tiempo de prueba y elección»

En palabras del Papa, el pasado, el presente y el futuro de la humanidad. El coronavirus, como una tormenta -y me viene a la mente la solemne oración del 27 de marzo pasado en la Plaza de San Pedro- nos sorprendió a todos, cambiando la vida familiar, el trabajo y las actividades públicas y dejando a su paso muerte, penurias económicas y distancia de la Eucaristía y de los sacramentos.

Esta dramática situación, desenmascarando la vulnerabilidad del hombre, su inconsistencia y su necesidad de redención y que cuestionando tantas certezas en la base de nuestras vidas, nos ha colocado ante -escribe el Papa en el Prefacio- «interrogativos fundamentales sobre la felicidad» y «sobre el tesoro de nuestra fe cristiana».

¿Dónde están las raíces más profundas que nos sostienen a todos en la tormenta? ¿Qué es realmente importante y necesario? La «pandemia», escribe Francisco, «es una señal de alarma que nos lleva a reflexionar precisamente sobre esto. «Es un tiempo de prueba y elección para que podamos orientar nuestras vidas de una manera renovada a Dios, nuestro apoyo y nuestra meta.

Escuchar el grito de los pobres y del planeta

El Papa vuelve a llamar a todos a la «solidaridad» y al «servicio» contra la «injusticia global» y la indiferencia. De hecho, la emergencia nos hace comprender cuánto «dependemos de la solidaridad de los demás y nos empuja a servir a los que nos rodean de una manera nueva: «debemos ser sacudidos por la injusticia mundial», escribe, «para poder despertar y escuchar el grito de los pobres y de nuestro planeta tan gravemente enfermo».

El contagio del amor, no parálisis del miedo

El inicio de la pandemia coincidió con el tiempo de la Pascua, hace notar el Papa, y de ahí viene el mensaje que ilumina el presente y el futuro y evita la parálisis: es el mensaje de la victoria de la vida sobre la muerte. «La Pascua – escribe Francisco – nos da esperanza, confianza y valor, nos fortalece en la solidaridad» y en la fraternidad. «El peligro de contagio de un virus debe enseñarnos otro tipo de ‘contagio’, el del amor, que se transmite de corazón a corazón. Estoy agradecido por los muchos signos de disponibilidad a la ayuda espontánea y de compromiso heroico del personal sanitario, de los médicos y de los sacerdotes. En estas semanas hemos sentido la fuerza que provenía de la fe».

En la Eucaristía la fuerza para superar las dificultades

Y a la fe en Cristo, se dedica el último pasaje del Prefacio. Francisco recuerda el «doloroso ayuno eucarístico» que muchos cristianos han experimentado debido al cese de las celebraciones públicas y la solución de emergencia de las transmisiones mediáticas, pero también subraya que ninguna «transmisión virtual puede sustituir la presencia real del Señor en la celebración eucarística». De aquí la alegría por la reanudación de la vida litúrgica normal porque, escribe, «la presencia del Señor Resucitado en su Palabra y en la celebración eucarística nos dará la fuerza necesaria para afrontar los difíciles problemas que nos esperan después de la crisis». Y a toda la humanidad como Jesús a los discípulos de Emaús repite, como signo de esperanza para el futuro: «¡No tengan miedo! Yo he vencido a la muerte».

(Fuente: Vatican News)

Campaña del Papa Francisco: «Cada anciano es tu abuelo»

Campaña del Papa Francisco: «Cada anciano es tu abuelo»

Shutterstock | UfaBizPhot

Es posible superar el aislamiento de las personas mayores, incluso observando rigurosamente las normas sanitarias en relación al Covid-19.

El papa Francisco ha lanzado la campaña: “Cada anciano es tu abuelo” en la que exhorta: «¡Usa la fantasía del amor: llámales por teléfono o por video, escúchales!«.

Así lo hizo durante el Ángelus del domingo y este lunes el dicasterio del Vaticano dedicado a los Laicos, la Familia y la Vida difundió el hashtag #sendyourhug y una serie de indicaciones para apoyar la iniciativa caritativa del pontífice a favor de los adultos mayores, especialmente para superar su aislamiento, incluso «observando rigurosamente las normas sanitarias en relación al Covid-19».

Francisco pide respetar las normas anti contagio pero sin condenar al aislamiento total a los abuelitos. «La pandemia ha afectado en modo particularmente duro a las personas mayores y ha interrumpido los ya débiles lazos entre las generaciones, pero respetar el distanciamiento no quiere decir aceptar un destino de soledad y abandono», se lee en una nota desde el Vaticano.

©DicasterioLaicos,familia y vida. – Campaña: «Cada anciano es tu abuelo»

Gesto de ternura

Así, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida lanzó la campaña “Cada anciano es tu abuelo” para invitar a los jóvenes de todo el mundo a hacer un gesto de ternura hacia las personas mayores que se sienten solas, porque “¡cada persona mayor sola es tu abuelo y tu abuela y te necesita!«.

Precisamente, muchas conferencias episcopales, asociaciones y fieles, con “la fantasía del amor”, han encontrado el modo de llevar a las personas mayores solas la cercanía de las comunidades eclesiales.

La campaña está asociada con el hashtag #sendyourhug para difundir la iniciativa. Los post más significativos se divulgarán en las redes sociales del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida @laityfamilylife.

(Fuente: Aleteia)

Ángelus. El Papa: activos y disponibles para construir el Reino de los cielos

Ángelus. El Papa: activos y disponibles para construir el Reino de los cielos

El Reino de los cielos es lo contrario de las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo contrario de una vida banal: es un tesoro que renueva la vida todos los días y la expande hacia horizontes más amplios: el Papa Francisco, a la hora del Ángelus, indicó que es Jesús quien nos llama a ser “buscadores sanamente inquietos del Reino de los Cielos”, pues para su construcción, es necesaria no sólo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre.

“La construcción del Reino exige no solo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre”: así el Papa Francisco, en el domingo 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, exhortó, tras el ejemplo de las parábolas en el Evangelio de este día (Mt 13, 44-52) a ser también nosotros “buscadores sanamente inquietos del Reino de los cielos”. Se trata – dijo el Papa – de abandonar la carga pesada de nuestras seguridades mundanas que nos impiden la búsqueda y la construcción del Reino: el anhelo de poseer, la sed de ganancia y poder, el pensar solo en nosotros mismos.

El Santo Padre comenzó su catequesis precisando que se detendría en las dos primeras parábolas del Evangelio del día, a saber, la del tesoro escondido y la de la perla preciosa, con las que “el Reino de los cielos es comparado con dos realidades diferentes ‘preciosas’”.

La gracia lo hace todo, pero conlleva «mi» responsabilidad

La reacción del que encuentra la perla o el tesoro – dijo – es prácticamente igual: el hombre y el mercader venden todo para comprar lo que más les importa, abandonando sus seguridades materiales.

Con estas dos similitudes, Jesús se propone involucrarnos en la construcción del Reino de los cielos, presentando una característica esencia de la vida cristiana, de la vida del Reino de los cielos: se adhieren completamente al Reino aquellos que están dispuestos a jugarse todo, (quienes) son valientes. […]La construcción del Reino de los cielos exige no solo la gracia de Dios, sino también la disponibilidad activa del hombre.

“¡Todo lo hace la gracia, todo! De nosotros tan sólo la voluntad de recibirla, no la resistencia a la gracia: la gracia lo hace todo, pero conlleva «mi» responsabilidad, «mi» disponibilidad.”

Llamados a ser buscadores “sanamente inquietos” del Reino

Los gestos del mercader y del hombre que se privan de los propios bienes para comprar “realidades más preciosas”, son “decisivos y radicales”, afirmó el Santo Padre: “son sólo de ida, y no de ida y vuelta”. Y nosotros, pues, “estamos llamados a asumir la actitud de estos dos personajes evangélicos, convirtiéndonos también nosotros en buscadores sanamente inquietos del Reino de los cielos”.

Se trata de abandonar la carga pesada de nuestras seguridades mundanas que nos impiden la búsqueda y la construcción del Reino: el anhelo de poseer, la sed de ganancia y poder, el pensar solo en nosotros mismos.

Un tesoro que renueva y expande la vida cada día

Seguidamente, el Papa Francisco observó que hoy en día, para algunos, la vida puede resultar mediocre y apagada, y explicó que esto sucede porque “probablemente no han ido a la búsqueda de un verdadero tesoro”: se han “conformado”, dijo, “con cosas atractivas pero efímeras, de destellos brillantes, pero «ilusorios» porque después dejan en la oscuridad. Y ejemplificó: la luz del Reino no es un fuego artificial, ¡es luz! Los fuegos artificiales duran sólo un instante, la luz del Reino acompaña a toda la vida.

El Reino de los cielos es lo contrario de las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo contrario de una vida banal: es un tesoro que renueva la vida todos los días y la expande hacia horizontes más amplios. De hecho, quien ha encontrado este tesoro tiene un corazón creativo y buscador, que no repite, sino que inventa, rastreando y recorriendo calles nuevas, que nos llevan a amar a Dios y a amar a los demás, a amarnos verdaderamente a nosotros mismos.

El «signo» de quienes recorren el camino del Reino

Es Jesús, concluyó, “el tesoro escondido y la perla de gran valor”, quien “no puede hacer otra cosa que suscitar la alegría, toda la alegría del mundo”:

La alegría de descubrir un sentido para la propia vida, la alegría de sentirla comprometida en la aventura de la santidad.

El Santo Padre concluyó rezando a la Virgen Santa, para que “nos ayude a buscar cada día el tesoro del Reino de los cielos, para que en nuestras palabras y en nuestros gestos se manifieste el amor que Dios nos ha donado mediante Jesús”.

(Fuente: Vatican News)

El Papa exhorta a que el amor de Dios anime el amor entre padres e hijos

El Papa exhorta a que el amor de Dios anime el amor entre padres e hijos

El Papa Francisco en la Audiencia General Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

El Papa Francisco destacó que cuando el amor del Señor anima y purifica el amor a los padres y a los hijos, este se vuelve más fecundo y produce frutos para la familia.

Así lo indicó el Santo Padre este 21 de julio en su cuenta oficial de Twitter @Pontifex_es.

“Cuando el amor a los padres y a los hijos está animado y purificado por el amor del Señor, entonces se hace plenamente más fecundo y produce frutos de bien en la propia familia y mucho más allá de ella”, escribió el Papa.

En diversas ocasiones el Santo Padre ha destacado la importancia de las familias y de las relaciones entre los padres y los hijos.

Al recibir en diciembre de 2015 a los empleados vaticanos para felicitarlos por la Navidad, el Papa Francisco recordó que “el don más valioso para los hijos no son las cosas, sino el amor de los padres. Y no me refiero sólo al amor de los padres hacia los hijos, sino al amor de los padres entre ellos, es decir, la relación conyugal. Esto hace tanto bien a ustedes y ¡también a sus hijos! ¡No descuidar a la familia!”, alentó.

En aquel entonces, el Santo Padre subrayó la importancia de que los padres deban “hablar con los hijos, escucharlos, preguntarles qué piensan, este diálogo entre los padres e hijos hace tanto bien, hace crecer en madurez a los hijos”.

Además, en una catequesis que pronunció en mayo de 2015, el Pontífice señaló que “las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer apoyo a la misión educativa de las familias, y lo hacen sobre todo con la luz de la Palabra de Dios”.

En esa audiencia general, el Santo Padre explicó que “el apóstol Pablo recuerda la reciprocidad de los deberes entre los padres y los hijos: ‘Ustedes, hijos, obedezcan a los padres en todo; porque esto agrada al Señor. Ustedes, padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten’. En la base de todo está el amor, aquel que Dios nos dona, que no falta al respeto, no busca su propio interés, no se enoja, no toma en cuenta el mal recibido… todo perdona, todo cree, todo espera, todo soporta”.

(Fuente: Aciprensa)

Campaña del Papa apoyando a los migrantes: escuchar para reconciliarse

Campaña del Papa apoyando a los migrantes: escuchar para reconciliarse

Compartimos el tercer video de la campaña de comunicación de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral con las palabras del Papa Francisco grabadas para la ocasión por Vatican Media, con motivo de la 106° Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que se celebrará el próximo 27 de septiembre bajo el lema “Como Jesucristo, obligados a huir. Acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos”.

El mensaje del Papa Francisco para la 106º Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, que se celebrará el 27 de septiembre, está dedicado al drama de los desplazados internos, «un drama a menudo invisible», afirma el Pontífice, que la crisis mundial causada por la pandemia del COVID-19 ha agravado y que los cirstianos no pueden ignorar, ya que en los rostros de estos hermanos, «también se refleja el de Jesús refugiado». De ahí que el lema escogido para la Jornada de este año sea “Como Jesucristo, obligados a huir. Acoger, proteger, promover e integrar».

En este contexto, presentamos el tercer video de la campaña de comunicación de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral con las palabras del Papa grabadas para la ocasión por Vatican Media, que nos invitan a «escuchar para reconciliarse».

En este video escuchamos el testimonio de vida de Sarah, perteneciente al pueblo de Dogorî, Shingal (Iraq), quien tuvo que huir para sobrevivir. Desplazada internamente, explica cómo el trabajo en equipo y la aceptación mutua pueden crear un futuro más prometedor y una coexistencia pacífica entre personas de diferentes religiones.

Es por ello que el Santo Padre nos invita a una escucha atenta y humilde a través de la cual podemos reconciliarnos verdaderamente.

Durante este tiempo de preparación para la Jornada Mundial, la Sección de Migrantes y Refugiados continúa animando a que se envíen testimonios escritos, multimedia y fotografías de las Iglesias locales y otras entidades católicas que presentan un compromiso común con la atención pastoral de los desplazados internos.

(Fuente: Vatican News)