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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Santa Claus: ¿A favor o en contra?

Santa Claus: ¿A favor o en contra?

Kraken Images | Unsplash

Unas familias consideran que es una costumbre que alienta el consumismo. Otras van en Papá Noel una ocasión muy especial para educar en la fe a los niños

Un obispo católico italiano saltó a los titulares de todo el mundo a principios de este diciembre cuando dijo a los niños desde su púlpito que Santa Claus no existe.

El obispo Antonio Stagliano, mientras hablaba en el Día de San Nicolás, dijo sin rodeos a un grupo de jóvenes conmocionados que Santa Claus no es real. Llegó incluso a decir que “de hecho, añadiría que el rojo del traje que viste fue escogido por Coca Cola por motivos exclusivamente publicitarios”.

Los comentarios generaron tanta controversia que el portavoz de la diócesis de Noto se apresuró a escribir en Facebook una disculpa en nombre del obispo. Alexander Paolino manifestó: “Primero quisiera expresar, en nombre del obispo, disculpas por esta declaración que ha generado decepción en los niños, y deseo aclarar que las intenciones de Monseñor Staglianò eran bastante diferentes, a saber, el reflexionar con mayor conciencia sobre el significado de la Navidad y las hermosas tradiciones que la acompañan”.

Sin embargo, familias católicas de todo el mundo tienen una diferente perspectiva a la hora de gestionar la tradición de Santa Claus. Algunos padres están categóricamente en contra de la tradición, mientras que otros creen en la bondad de la costumbre. Aquí presentamos los dos lados de la discusión, según la perspectiva de Aleteia.

En contra de la tradición de Santa Claus

La tradición de Santa Claus dificulta que los padres mantengan el foco en Jesús y en la Natividad cuando hay tanto entusiasmo en torno a un hombre de rojo que llega con regalos (cosa que, en realidad, no hace).

Además, fomentar que los padres, otros adultos y los niños mayores digan que creen en Santa Claus o, si no, que difundan la historia de Santa Claus supone, de hecho, mentir a los niños.

Santa Claus puede hacer más difícil a los niños creer en un Dios invisible, cuando se les cuenta a lo largo de toda su infancia que otras figuras invisibles como Santa Claus (y el Conejito de Pascua, el Ratoncito Pérez, etc.) son reales.

La tradición de Santa Claus encamina a los niños hacia una gran decepción cuando descubren que Santa Claus no es real. Algunos niños se sienten traicionados y avergonzados cuando esto sucede. Bien podrían preguntarse qué otras fantasías les habrán hecho tragar sus padres.

El exceso de regalos con Santa Claus tiende a fomentar más el consumismo y el centrarse en los regalos en vez de en compartir con los demás, pasar tiempo en familia, las tradiciones y el significado espiritual.

La tradición de Santa Claus es una deslealtad a san Nicolás, la auténtica figura histórica. A lo peor, confunde la devoción católica a los santos, mezclando santos reales con héroes míticos.

Por último, muchos padres usan la tradición de Santa Claus como apoyo disciplinario. Al amenazar con la pérdida de los regalos mágicos, los padres abusan de los premios para alentar el buen comportamiento.

A favor de la tradición de Santa Claus

La tradición de Santa Claus anima a los niños a creer en algo que no es estrictamente tangible. Por tanto, fortalece la idea de creer en Dios (entre los niños más pequeños). Para cuando llega el momento en que los niños dejan de creer en Santa Claus, a menudo ya han recibido una educación religiosa que habrá fortalecido su fe y su capacidad para creer en Dios de todas formas.

Además, hay que tener en cuenta que Santa Claus es quizás la figura más generosa y bondadosa de culturas como la estadounidense y la de ciertos países europeos y que ayuda a reforzar lo especial que es la temporada navideña, ¡que termina con el regalo más precioso de todos!

Podemos enseñar a nuestros hijos que los Santa Claus que se ven por todas partes son representaciones del auténtico san Nicolás. Si a un niño le encanta Santa Claus y conoce la historia de san Nicolás, quizás se vea motivado a querer aún más a Jesús. (¡Después de todo, los niños tienen la costumbre de imitar!).

La emoción y la fascinación al ver una pila de regalos solamente enfatiza la felicidad que sentimos en el nacimiento de Jesús. Es un doble chute de alegría. Es una asociación positiva que durará en la memoria del niño de por vida.

La alegría que un niño siente al recibir regalos en Navidad es algo muy real para ellos, lo cual les facilita sentir empatía hacia quienes tienen menos o nada en absoluto. Esto puede motivarles a sentirse más caritativos y actuar en consonancia.

Cuando los niños descubren que Santa Claus no es real, no concluyen necesariamente que se les ha mentido. Muy posiblemente se detengan a considerar que sus queridos padres les dieron muchísimos regalos a lo largo de los años ¡y no se llevaron el mérito de haberlo hecho!

Por último, la tradición de Santa Claus no tiene por qué ser excesivamente consumista. Los padres pueden tomar decisiones responsables respecto a lo que compran a sus hijos. Algunos padres incluso hacen que Santa Claus traiga pequeños regalos como cepillos de dientes, cosas que realmente necesitan.

En definitiva, independientemente de si una familia decide vivir o no la tradición de Santa Claus y el acostumbrado intercambio de regalos, el mayor de los regalos ya se ha dado.

Según escribió el papa León el Magno: “Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo”.

(Fuente: Aleteia)

Oración para quitar los adornos de Navidad

Oración para quitar los adornos de Navidad

Theo Crazzolara | CC BY 2.0

Que vivamos la gracia de la Navidad todos los días, solo que sin todas las decoraciones

Los católicos tienen diferentes estrategias para guardar las decoraciones navideñas, pero siempre es un día agridulce. Un buen momento para rezar esta esperanzadora oración mientras retiras los adornos de Navidad.

Algunos eligen el octavo día de Navidad, el 1 de enero. Otros eligen el 12 ° día de Navidad, la víspera de la Epifanía, o el 6 de enero, la fiesta de la Epifanía.

Otros esperan todo el camino hasta la última fiesta de la infancia de Cristo: la presentación, el 2 de febrero.

A medida que nuestra casa vuelve a la normalidad, nosotros el último día de la temporada litúrgica de Navidad, la fiesta del Bautismo de Cristo (10 de enero de este año), rezamos esta oración. La imprimí y la colgué en la puerta del ático como recordatorio durante todo el año.

Oración para guardar las decoraciones navideñas:

Señor Jesús, hoy hemos guardado todas nuestras adornos navideños. Estamos entrando en el Tiempo Ordinario, y nuestra casa se ve «ordinaria» de nuevo, también.

Pero Señor, tú sabes y nosotros sabemos que nuestra casa tiene un secreto. En el fondo, todas nuestras decoraciones navideñas todavía están aquí. La bendición de la Navidad está siempre con nosotros, mantenida en los lugares profundos y tranquilos de la casa.

Y Señor, nuestras vidas también se volverán ordinarias, pero Tú sabes que cada uno de nosotros tiene la gracia del bautismo. La gracia que nos dio está siempre con nosotros, en los lugares profundos y tranquilos de nuestra alma.

Que vivamos la gracia de la Navidad todos los días, aunque sin todos los adornos: que siempre demos generosamente, recibamos regalos con agradecimiento, recibamos a otros y estudiemos tu vida.

Haz de nuestra casa un hogar con la Navidad en su centro, y de nuestras almas un hogar donde Jesús siempre mora.

Amén.

(Fuente: Aleteia)

¿Por qué Jesús se bautizó? El Papa Francisco responde

¿Por qué Jesús se bautizó? El Papa Francisco responde

El Papa Francisco en el rezo del Ángelus. Foto: Vatican Media

En la fiesta del Bautismo del Señor, el Papa Francisco explicó por qué Jesucristo se bautizó en el río Jordán ya que, al ser Dios, no necesitaba hacerlo.

Antes de dirigir el rezo del Ángelus este domingo 10 de enero, el Santo Padre reflexionó en el relato del Evangelio que describe el Bautismo del Señor en el río Jordán, hecho que marca el inicio de la vida pública de Jesús.

“Jesús es Dios ¿Pero por qué se hace bautizar? El bautismo de Juan consistía en un rito penitencial, era un signo de la voluntad de convertirse, de ser mejores, pidiendo perdón por los propios pecados. Realmente Jesús no lo necesitaba. De hecho, Juan Bautista trata de oponerse, pero Jesús insiste. ¿Por qué? Porque quiere estar con los pecadores: por eso se pone en la fila con ellos y cumple su mismo gesto”, señaló el Papa.

En esta línea, el Santo Padre destacó que Jesús se bautizó “con la actitud del pueblo, con la actitud de la gente que, como como dice un himno litúrgico, se acercaba ‘con el alma desnuda y con los pies desnudos’. El alma desnuda, es decir sin cubrir nada, así, pecador. Este es el gesto que hace Jesús y baja al río para sumergirse en nuestra misma condición”.

“Bautismo, de hecho, significa precisamente ‘inmersión’. En el primer día de su ministerio, Jesús nos ofrece así su ‘manifiesto programático’. Nos dice que no nos salva desde lo alto, con una decisión soberana o un acto de fuerza, un decreto, sino viniendo a nuestro encuentro y tomando consigo nuestros pecados”, explicó el Papa.

En este sentido, el Pontífice añadió que “es así como Dios vence el mal del mundo: bajando y haciéndose cargo” y agregó que “es también la forma en la que nosotros podemos levantar a los otros: no juzgando, no insinuando qué hacer, sino haciéndonos cercanos, compadeciendo, compartiendo el amor de Dios”.

“La cercanía es el estilo de Dios hacia nosotros; Él mismo lo dice a Moisés: ‘piensen: ¿cuál pueblo tiene tan a sus dioses así de cerca como ustedes me tienen a mí:’. La cercanía es el estilo de Dios hacia nosotros”, advirtió.

Además, el Papa destacó que “después de este gesto de compasión de Jesús, sucede algo extraordinario, los cielos se abren y se desvela finalmente la Trinidad” y recordó la narración del Evangelio de San Marcos que describe cuando “el Espíritu Santo desciende en forma de paloma y el Padre dice a Jesús: ‘Tú eres mi Hijo muy querido’”.

De este modo, el Santo Padre afirmó que “Dios se manifiesta cuando aparece la misericordia” y añadió: “no se olviden de esto ¿eh? Dios se manifiesta cuando aparece la misericordia, porque ese es su rostro”.

“Jesús se hace siervo de los pecadores y es proclamado Hijo; baja hacia nosotros y el Espíritu desciende sobre Él. Amor llama amor. Vale también para nosotros: en cada gesto de servicio, en cada obra de misericordia que realizamos Dios se manifiesta y fija su mirada en el mundo. Y esto vale para nosotros”, dijo el Papa.

Asimismo, el Pontífice subrayó otra enseñanza y animó a recordar que “antes de que hagamos cualquier cosa, nuestra vida está marcada por la misericordia que se ha fijado sobre nosotros” y añadió que “¡hemos sido salvados, pero gratuitamente, la salvación es gratis! El gesto gratuito de misericordia de Dios hacia nosotros”.

“Sacramentalmente esto se hace en el día de nuestro Bautismo, pero también aquellos que no son bautizados reciben la misericordia de Dios, siempre, porque Dios está allí, espera, espera que se abran las puertas del corazón, se acerca, me permito decir, ‘nos acaricia’ con su misericordia”, expresó el Papa.

Grandeza de la vida cotidiana

Por último, el Santo Padre señaló que la celebración del Bautismo del Señor da “un bonito mensaje para nosotros: nos revela la grandeza de lo cotidiano, la importancia a los ojos de Dios de cada gesto y momento de la vida, también el más sencillo y también el más escondido” porque “dejamos hace pocos días, a Jesús niño visitado por los Magos; ahora lo encontramos como adulto en la orilla del Jordán”.

En esta línea, el Papa destacó que “la Liturgia nos hace realizar un salto de unos treinta años, treinta años de los que sabemos una cosa: fueron años de vida escondida, que Jesús pasó en familia, algunos antes en Egipto como migrante para huir de la persecución de Herodes, los otros en Nazaret aprendiendo el oficio de José, en familia obedeciendo a los padres, estudiando y trabajando”.

“Impresiona que el Señor haya pasado así la mayor parte del tiempo en la Tierra, viviendo la vida de todos los días, sin aparecer. Pensemos que según los Evangelios fueron tres años de predicaciones, milagros de muchas cosas, tres, y todos los otros de vida oculta en familia”, invitó el Papa.

Finalmente, el Santo Padre dijo “que la Virgen, a la que ahora rezamos, nos ayude a custodiar nuestra identidad bautismal, es decir la identidad de ser ‘misericordiados’, que está en la base de la fe y de la vida”.

(Fuente: Aciprensa)

Pregunta para curiosos: ¿Cuándo termina la Navidad?

Pregunta para curiosos: ¿Cuándo termina la Navidad?

Erwan Hesry I Unsplash

¿El 1 de enero? ¿En la Epifanía? ¿En la Candelaria (sabes qué es)? Quizás la respuesta te sorprenda.

Todos saben que la Navidad comienza la noche del 24 de diciembre. Por las experiencias pasadas sobre el aspecto de las calles, habría que pensar que termine – independientemente de la fecha – el domingo siguiente al 1 de enero, el último día antes de que la mayor parte de las personas vuelva al trabajo o la escuela. Es el día en que desaparecen las luces fuera de las puertas, y en que los árboles, antes alegres, se despojan de adornos y se guarden o, como en otros paises, se colocan cerca de los colectores de basura.

Aquí una pequeña encuesta: ¿Cuándo termina la Navidad para los cristianos católicos?

1- 26 de diciembre
2- 1 o 2 de enero
3- 6 de enero
4- 2 de febrero
5- Todas las opciones anteriores
6- Ninguna de ellas

Pista: las octavas

En primer lugar, eliminaremos las respuestas fáciles: la 5 está fuera de lugar, porque la 1 es incorrecta, dado que la “Octava de Navidad” fue instituida a finales del siglo IV, en la época o cerca de la época en que el 25 de diciembre se fijó como fecha de la Navidad.

Hay que saber que en una Octava (y teníamos antes unas 18), cada día es una celebración del primer día de la Octava (aunque cambian las lecturas).

En 1955 se suprimieron todas las octavas excepto Navidad, Pascua y Pentecostés. Pero – aquí una pequeña pista – la ya olvidada Octava de la Epifanía tiene influencia aún en el calendario.

¿Cuando se retiran los adornos acaba la Navidad?

¿Y la opción 4, el 2 de febrero? La Candelaria, celebrada cuarenta días después de la Navidad, era por tradición el fin oficial del periodo navideño, marcando el final de los periodos litúrgicos de la Navidad y de la Epifanía.

Pero este periodo, aunque se sigue observando en la forma extraordinaria (del rito latino), ya no es un periodo litúrgico en el rito ordinario (aunque por ejemplo, en el Vaticano, los adornos navideños se mantienen hasta ese día, nota del Editor).

Esto no quiere decir, con todo, que sea menos importante. Esta fiesta de la Purificación de María es una antiquísima fiesta mariana, que se remonta al siglo V. Es también la Presentación del Señor en el Templo y el encuentro con las profecías de Simeón y Ana (cfr. Lc 2, 22-40).

El nombre “Candelaria” deriva de la referencia de Simeón a Jesús como luz de los pueblos, y en este día las velas de cera de abeja se bendicen para ser usadas en casa y para la bendición de la garganta del 3 de febrero, fiesta de san Blas.

Y el papa san Juan Pablo II puso la atención sobre otro aspecto del significado de la Candelaria: unir la consagración de Jesús a Dios con la consagración a Dios de los sacerdotes y religiosos.

El 6 de enero de 1997, Juan Pablo II anunció que la primera Jornada Mundial anual de la Vida Consagrada se celebraría el día de la Candelaria.

¿Los Reyes marcan el final?

Así que las cosas se complican, y la historia no ofrece una gran ayuda para resolverlas.

Parecería que hay fuertes pruebas a favor de la respuesta 2, que coloca el final de la Navidad después de las completas del 1 de enero, el día último de la Octava de Navidad, que es la solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

Dado que cada día de la Octava de Navidad se celebra como el día de Navidad, tiene sentido que la Navidad termine con la Octava. Pero, aunque la fiesta de Navidad termina ese día, el periodo de Navidad prosigue.

Porque “los doce días de Navidad” culminan con la Epifanía del Señor, referida a la adoración de los Magos, que se celebra el 6 de enero – opción 3 – en el calendario ordinario de la Iglesia católica romana (en el que se observa como día de precepto).

Si no es precepto, la Epifanía se traslada al domingo entre el 2 y el 8 de enero. La revisión de 1969 del Calendario Romano General dejó la fiesta de la Epifanía como parte del periodo navideño. Así que la respuesta 3 no es correcta.

¡Sorpresa!

Y esto nos deja la última respuesta como válida: ninguna de las anteriores.

¿Cuándo, entonces, termina la Navidad?

Según las normas universales del Año Litúrgico y del calendario, el periodo de Navidad va desde las primeras Vísperas de la Navidad del Señor hasta el domingo después de la Epifanía, o domingo después del 6 de enero.

El domingo después de la Epifanía es la fiesta del Bautismo del Señor. Por ejemplo, este año el Bautismo del Señor, por tanto, cae el 10 de enero, lo que significa que en el año 2021, la Navidad termina con las segundas vísperas del 9 de enero; la primera Misa del tiempo ordinario será el 11 de enero.

Aunque la Octava de la Epifanía se ha eliminado oficialmente, sigue formando parte del periodo navideño, relegando el tiempo ordinario hasta el Bautismo del Señor.

¿Por qué entonces no dejas las decoraciones hasta el próximo 12 de enero o hasta el 2 de febrero? Los vecinos quizás meneen la cabeza, pero podría ser una oportunidad para reintroducirles en el significado del espléndido periodo de la Epifanía y de la Candelaria.

(Fuente: Aleteia)

4 bellas tradiciones para celebrar la Epifanía con tu familia

4 bellas tradiciones para celebrar la Epifanía con tu familia

Stocksy United

Michael Rennier – Aleteia Francés

Queda todavía mucha Navidad por festejar, aquí 4 bonitas maneras de recibir a los Reyes Magos.

El 6 de enero celebramos el Día de los Reyes Magos, la fiesta de la Epifanía. La Epifanía es un día santo que celebra la revelación de Jesús a los tres Reyes Magos, hombres muy sabios que llegaron a Belén siguiendo una inusual estrella en el cielo.

Aunque no se celebra igual en todas las culturas, la Epifanía es un día con una larga historia y muchas tradiciones hermosas. Aquí hay cuatro que encantan a nuestra familia.

1. Los Reyes Magos llegan a nuestro Portal de Belén

Nito – Shutterstock

Es una tradición sencilla. Un amigo llamado Randy aquí en Estados Unidos me contó la historia de cómo descubrió la “llegada” de los Reyes Magos al portal de Belén en Epifanía. Pocos días después de Navidad, se percató que su esposa los había alineado sobre una mesa cercana y no en la escena del portal. Una mañana habían desaparecido y preguntó a su esposa adónde habían ido. Ella le dijo que los Reyes Magos deben avanzar poco a poco cada día hasta la escena en torno al pesebre, hasta que por fin lleguen el día 6.

A los niños en especial les encanta mover a los Reyes Magos. Cada día dan un pasito. A veces se turnan para moverles.

En algunas culturas, como la española, el Día de Reyes es una gran celebración. Es el día escogido por la mayoría de la población para hacerse los regalos de la Navidad.

La tarde-noche del 5 de enero llegan los Reyes Magos a las ciudades de España mostrando todo su poderío una cabalgata que llena de ilusión a niños y mayores. En el desfile, camellos, personas de diferentes culturas (los Reyes venían de Oriente) y, para los que no se han portado bien, carbón.

Si no compartes esta cultura, los Reyes Magos pueden traer a los niños un detalle, un regalo que les haga recordar la fiesta que se celebra. También pueden realizar manualidades en familia como fabricar figuritas de papiroflexia o coronas personalizadas.

2. Roscón de Reyes

El pastel de Epifanía o el roscón o rosca de Reyes, según la cultura, es sin duda lo mejor de la Epifanía porque, bueno, los dulces están deliciosos.

La “tarta real” también se come durante el carnaval de Mardi Gras en Nueva Orleans, pero yo prefiero este dulce en Epifanía porque encaja mejor con la estación.

No estoy seguro de que los Reyes Magos imaginaran que la gente celebraría el aniversario de su agotador viaje a través de un desierto abrasador sacando los dulces y dándose el capricho, pero así ha surgido la tradición y yo estoy encantado con el resultado.

Pero la rosca de Reyes o pastel de Epifanía no es un dulce cualquiera. Oculta sorpresas en su interior. Las sorpresas pueden ser un muñeco, una moneda, una figurita de porcelana o cualquier objeto que pueda esconderse en el pastel. A los niños les encanta la emoción de descubrir qué oculta su porción de pastel, si consiguen arrebatar un pedazo al control de papá.

También hay quien disfruta colmando el pastel con sorpresitas simbólicas para repartir la alegría entre todos. Pero atención, porque no es un goce carente de riesgos, ya que si un adulto encuentra la figurita o el haba, le tocará pagar el roscón.

3. La fiesta de la Duodécima Noche

En algunos lugares, como Reino Unido, la fiesta continúa en Epifanía. 

Mientras en otros países ya cesan las celebraciones tras la noche de fin de año y se dedican a esperar el final del invierno, otros aprovechan la Epifanía como la excusa perfecta para descorchar el champán, calentar un vino caliente especiado (como el wassail inglés) y celebrar con los amigos.

En Reino Unido, la fiesta tradicional es la víspera de la Epifanía y se llama Twelfth Night o Duodécima Noche, último día de celebración navideña.

Hay una forma de entretenimiento muy minusvalorada en nuestra era digital: reunirse y cantar a coro. En mi círculo de allegados lo hacemos y aunque nuestras voces no son de lo más melodioso (todo sea dicho), pasamos un rato divertidísimo. ¡Que no paren los villancicos después del 26 de diciembre!

Dejen que suenen durante los 12 días de Navidad y en especial en esta última noche, reúnanse para cantar juntos. Para nosotros, el villancico We Three Kings es el éxito asegurado de Epifanía.

Si entre ustedes hay cantantes voluntariosos, pueden organizar que cada estrofa la cante una persona diferente para representar a cada uno de los Reyes. Gana puntos extra quien venga vestido con galas reales.

4. Bendición con tiza

La primera vez que me actualicé con los tiempos y empecé a usar los medios sociales, me percaté de que tenía amigos que a principios de enero compartían fotografías de las puertas de sus casas con una fórmula algebraica incomprensible escrita con tiza sobre el marco exterior.

Un año, lo que vi fue esto: “20 + C + B + M + 18”. ¡Qué enigma tan delicioso! Pronto me enteré de que no era un problema matemático que todo el mundo dibujaba espontáneamente sobre su puerta en un arranque de histeria colectiva, sino que es una tradición de Epifanía.

El número del año se divide en dos partes y las letras de en medio son las iniciales de los nombres tradicionales de los Reyes Masgos que siguieron la estrella: Gaspar (Caspar en latín), Melchor y Baltasar.

Las letras también son el acrónimo de la frase latina “Christus mansionem benedicat”, es decir, “Que Cristo bendiga esta casa”. El signo ‘+’ representa la señal de la cruz.

Serviría cualquier tiza, pero asegúrense de que la ha bendecido un sacerdote antes. Muchos párrocos ya bendicen una cesta entera de tizas con la llegada de la Epifanía, pero si su párroco no lo hace, pueden acercarle la suya y pedirle que la bendiga.

Avísenle con tiempo para que pueda encontrar las oraciones apropiadas, seguro que lo hará encantado. Una vez estén en casa ante la puerta de entrada, escriban la marca en familia y recuerden que los símbolos representan la presencia del amor y la gracia en su hogar. La tiza termina borrándose con el tiempo o se limpia con la lluvia, pero la bendición se mantiene.

(Fuente: Aleteia)

¿Santo Tomás ordenó obispos a los Reyes Magos? Esto es lo que cuenta una antigua tradición

¿Santo Tomás ordenó obispos a los Reyes Magos? Esto es lo que cuenta una antigua tradición

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

Los Reyes Magos, a los que San Mateo se refiere en el segundo capítulo de su Evangelio, habrían sido ordenados obispos por el apóstol Santo Tomás de acuerdo a una antigua tradición cristiana.

Citado por la Catedral de Colonia (Alemania), donde se conservan las reliquias de los Reyes Magos, el Dr. Klaus Hardering, historiador de arte, se refiere a esta historia que se remonta a antes del siglo XIV y que ha quedado plasmada en antiguas obras de arte.

En efecto, en la obra conocida como la Cancela de los Reyes Magos y que se conserva en la Catedral de Colonia, se puede ver episodios de la vida de los también conocidos como “sabios de oriente”.


“Las dos primeras escenas ilustran dos acontecimientos que se describen en la Biblia: la visión de la estrella y la adoración de los Reyes Magos. Las escenas que se muestran a continuación –la consagración obispal de los Reyes Magos por el apóstol Tomás, y su sepultura–, en cambio, han sido tomadas de las leyendas que surgieron en torno a estos con anterioridad a 1340 en Colonia”.

Las tres últimas escenas de la Cancela de los Reyes Magos “muestran las diferentes estaciones que las reliquias” de los sabios de oriente “recorrieron en su largo viaje hasta Colonia, vía Constantinopla y Milán”.

La antigua tradición asegura que, tras la muerte de Cristo, Santo Tomás viajó al oriente, encontró a los Magos, los bautizó y los ordenó obispos. Los tres eventualmente morirían martirizados.

Santa Helena, madre del emperador Constantino, encontró las reliquias de los Reyes Magos a inicios del siglo IV y las llevó a Constantinopla, actual Estambul (Turquía).


Tres siglos más tarde, San Eustorgio, Obispo de Milán (Italia), viajó a Constantinopla para que el emperador aceptara su nombramiento episcopal y recibió como regalo las reliquias de los Reyes Magos.

En 1161, el emperador Federico I de Hohenstaufen, conocido como Barbarroja, asedió Milán y había amenazado de muerte a su alcalde. El Arzobispo de Colonia y canciller del emperador, Rainald von Dassel, negoció las reliquias, custodiadas en un convento, por la vida del gobernante local.

Así fue como las reliquias fueron llevadas a Colonia, donde se encuentran hasta hoy.

(Fuente: Aciprensa)

Urbi et Orbi. Papa: “El Niño de Belén conceda fraternidad a la tierra que lo vio nacer”

Urbi et Orbi. Papa: “El Niño de Belén conceda fraternidad a la tierra que lo vio nacer”

Este 25 de diciembre fueron varios los deseos de Navidad del Papa Francisco. Su primer deseo: vacunas de protección ante coronavirus para todos. También fraternidad humana y paz para Oriente Medio, cese al fuego para el Cáucaso, stop conflictos armados en África y esperanza para América y Asia. Ante tanto sufrimiento, el Niño Jesús nace para todos: abramos nuestro corazón para acogerle.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Al mediodía del 25 de diciembre el Papa Francisco pronunció su tradicional Mensaje navideño e impartió la Bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) desde el Aula de las Bendiciones y no desde el Balcón central de la Basílica Vaticana como tradicionalmente han hecho todos los Papas a lo largo de la historia. Francisco anunció un mensaje directo: “Ha nacido un niño” y este Niño, Jesús, ha nacido “para nosotros” pues es el “hijo” que Dios ha dado a toda la familia humana.

El Papa explicando que Jesús nació en un establo, pero envuelto en el amor de la Virgen María y san José y al nacer en la carne, el Hijo de Dios consagró el amor familiar, ha aprovechado para dirigirse a las familias, a las que no pueden reunirse hoy, así como a las que se ven obligadas a quedarse en casa: “Que la Navidad sea para todos una oportunidad para redescubrir la familia como cuna de vida y de fe; un lugar de amor que acoge, de diálogo, de perdón, de solidaridad fraterna y de alegría compartida, fuente de paz para toda la humanidad”.

Estamos todos en la misma barca: ¡Cada persona es mi hermano!

Francisco también recordó que en este momento de la historia, marcado por la crisis ecológica y por los graves desequilibrios económicos y sociales, agravados por la pandemia del coronavirus, necesitamos más que nunca la fraternidad: “Una fraternidad basada en el amor real, capaz de encontrar al otro que es diferente a mí, de compadecerse de su sufrimiento, de acercarse y de cuidarlo, aunque no sea de mi familia, de mi etnia, de mi religión; es diferente a mí pero es mi hermano, es mi hermana”.

Dios nos ofrece esta fraternidad dándonos a su Hijo Jesús, por ello, el deseo del Papa es que el Niño de Belén nos ayude “a ser disponibles, generosos y solidarios, especialmente con las personas más frágiles, los enfermos y todos aquellos que en este momento se encuentran sin trabajo o en graves dificultades por las consecuencias económicas de la pandemia, así como con las mujeres que en estos meses de confinamiento han sufrido violencia doméstica”. “Estamos todos en la misma barca. Cada persona es mi hermano” ha insistido Francisco.

Primer deseo del Papa: Vacunas para todos

Francisco recordó que en Navidad celebramos la luz de Cristo y hoy en día, en esta época de oscuridad e incertidumbre a causa de la pandemia, “aparecen varias luces de esperanza, como los descubrimientos de vacunas”. “Pero – aseguró – para que estas luces iluminen y traigan esperanza a todo el mundo, deben estar disponibles para todos”. “No podemos dejar que los nacionalismos cerrados nos impidan vivir como la verdadera familia humana que somos. Tampoco podemos dejar que el virus del individualismo radical nos supere y nos haga indiferentes al sufrimiento de otros hermanos y hermanas. No puedo ponerme por delante de los demás, poniendo las leyes del mercado y las patentes de invención por encima de las leyes del amor y la salud de la humanidad”. Es por ello que pidió a líderes estatales, empresas e organismos internacionales “que promuevan la cooperación y no la competencia, y que busquen una solución para todos: vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados en todas las regiones del Planeta”.

Deseo de fraternidad y paz para Oriente medio y Mediterráneo Oriental

Otro de los deseos del Papa para esta Navidad 2020 es que este sea el momento propicio “para disolver las tensiones en todo Oriente Medio y en el Mediterráneo oriental”. Por eso, pidió que el Niño Jesús “cure nuevamente las heridas del amado pueblo de Siria”, que desde hace ya un decenio está exhausto por la guerra y sus consecuencias, agravadas aún más por la pandemia, “que lleve consuelo al pueblo iraquí y a todos los que se han comprometido en el camino de la reconciliación, especialmente a los yazidíes”, que han sido duramente golpeados en los últimos años de guerra, y “que porte paz a Libia” y permita que la nueva fase de negociaciones en curso acabe con todas las formas de hostilidad en el país.

El Papa también ha pedido fraternidad para la tierra que vio nacer al Niño de Belén: “que los israelíes y los palestinos puedan recuperar la confianza mutua para buscar una paz justa y duradera a través del diálogo directo” y que la estrella que iluminó la noche de Navidad sirva de guía y aliento al pueblo del Líbano “para que, en las dificultades que enfrenta, con el apoyo de la Comunidad internacional no pierda la esperanza”.

Y como no, en el día en que la Palabra de Dios se hace niño, el Pontífice también nos pide dirigir nuestra mirada a tantos niños que en todo el mundo, especialmente en Siria, Irak y Yemen, están pagando todavía el alto precio de la guerra: “Que sus rostros conmuevan las conciencias de las personas de buena voluntad, de modo que se puedan abordar las causas de los conflictos y se trabaje con valentía para construir un futuro de paz”.

Deseo de cese al fuego en el Cáucaso

El tercer deseo del Santo Padre es por el cese al fuego en la región el Cáucaso: “que el Hijo del Altísimo apoye el compromiso de la comunidad internacional y de los países involucrados de mantener el cese del fuego en el Alto Karabaj, como también en las regiones orientales de Ucrania, y a favorecer el diálogo como única vía que conduce a la paz y a la reconciliación”.

Que terminen los conflictos armados en África

La mirada de Francisco en esta Navidad también se dirige hacia África, para la que pide “que el Divino Niño alivie el sufrimiento de las poblaciones de Burkina Faso, de Malí y de Níger, laceradas por una grave crisis humanitaria, en cuya base se encuentran extremismos y conflictos armados, pero también la pandemia y otros desastres naturales; que haga cesar la violencia en Etiopía, donde, a causa de los enfrentamientos, muchas personas se ven obligadas a huir; que consuele a los habitantes de la región de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, víctimas de la violencia del terrorismo internacional; y aliente a los responsables de Sudán del Sur, Nigeria y Camerún a que prosigan el camino de fraternidad y diálogo que han emprendido.”

Esperanza para América y Asia

El mensaje de Navidad del Papa de este año también recuerda al continente americano, particularmente afectado por el coronavirus, para que “la Palabra eterna del Padre sea fuente de esperanza”. También para que “ayude a superar las recientes tensiones sociales en Chile y a poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano”.

Por último, el Obispo de Roma ha pedido que el Rey de los Cielos “proteja a los pueblos azotados por los desastres naturales en el sudeste asiático, especialmente en Filipinas y Vietnam”, donde numerosas tormentas han causado inundaciones con efectos devastadores para las familias que viven en esas tierras. Y pensando en Asia, no se ha podido olvidar del pueblo Rohinyá: “Que Jesús, nacido pobre entre los pobres, lleve esperanza a su sufrimiento”.

(Fuente: Vatican News)

Ozoria Acosta invita a compartir en familia

Ozoria Acosta invita a compartir en familia

Rueda de prensa en la Alquidiócesís, donde se nombró a mons. Francisco Ozoria Acosta, como nuevo Arzopisbo metrapolitano de Santo Domingo/foto José de León

El arzobispo de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, ha invitado a los fieles de la arquidiócesis que encabeza a mantener las medidas de distanciamiento indicadas por las autoridades y a que aprovechen para compartir en familia de una forma más íntima y cálida.

“No dejen de manifestar cariño a los amigos y vecinos, mediante una llamada o un mensaje, demuestren respeto y amor por todos los hermanos, y sobre todo participen de la Santa Misa, ya sea presencial o virtual”, dijo el arzobispo Ozoria en un mensaje con ocasión de las fiestas de Navidad.

Invitó, además, a que esta Navidad sea una fiesta de gratitud a Dios.

(Fuente: El Día)