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Francisco: paz para el Líbano y saludos a Benedicto por los 70 años de sacerdocio

Francisco: paz para el Líbano y saludos a Benedicto por los 70 años de sacerdocio

Imagen de archivo. El Papa Francisco saluda al Papa Benedicto XVI, después de la creación de nuevos cardenales, en 2020

En el momento de los saludos, tras haber rezado ayer el Ángelus, el Papa Francisco recordó la jornada especial de oración por la paz en el Líbano que tendrá lugar en el Vaticano el próximo 1 de julio, y dedicó unas palabras especiales al Papa emérito Benedicto XVI quien celebra el 70° aniversario de su ordenación sacerdotal, un 29 de junio.


Ciudad del Vaticano. Tras haber rezado a la Virgen la oración del Ángelus el martes 29 de junio, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, el Papa Francisco lanzó otro llamamiento por la paz en Líbano recordando la jornada especial de oración y reflexión por este país que se celebrará en el Vaticano el 1 de julio:

“Junto con los responsables de todas las Iglesias presentes en el País de los Cedros, nos inspiraremos en la palabra de la Santa Escritura que dice: ‘El Señor Dios tiene planes de paz’ (Jer 29,11). Invito a todos a unirse espiritualmente a nosotros, rezando para que el Líbano se recupere de la grave crisis que atraviesa y muestre de nuevo al mundo su rostro de paz y esperanza”

160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano

Por otra parte, el Santo Padre señaló que el 1 de julio también se cumplirán 160 años de la primera edición de L’Osservatore Romano: «Mis mejores deseos para el periódico y muchas gracias por su servicio. Continúen su trabajo con fidelidad y creatividad», expresó.

Gracias Benedicto XVI por tus 70 años de sacerdote

Asimismo, Francisco dedicó unas palabras especiales al Papa Benedicto XVI, quien celebró el martes sus 70 años de ordenación sacerdotal.

“A ti, Benedicto, querido padre y hermano, va nuestro afecto, nuestra gratitud y nuestra cercanía. Él vive en el monasterio, un lugar ideado para que albergara a las comunidades contemplativas aquí en el Vaticano, para que pudieran rezar por la Iglesia. En la actualidad, es el contemplativo del Vaticano, que pasa su vida rezando por la Iglesia y por la diócesis de Roma, de la que es obispo emérito. Gracias, Benedicto, querido padre y hermano. Gracias por su testimonio creíble. Gracias por tu mirada continuamente dirigida hacia el horizonte de Dios: ¡gracias!”

Roma celebra a sus Santos Patronos

Finalmente, el Pontífice saludó cordialmente a todos los peregrinos provenientes de Italia y de varios países presentes en la plaza de San Pedro; y especialmente a los ciudadanos de Roma que celebran la fiesta de sus Santos Patronos:

“¡Los bendigo, queridos romanos! Deseo todo el bien a la ciudad de Roma: que con la ayuda del compromiso de todos ustedes, de todos los ciudadanos, sea habitable y acogedora, que nadie sea excluido, que los niños y los ancianos sean atendidos, que haya trabajo y que éste sea digno, que los pobres y los descartados estén en el centro de los proyectos políticos y sociales. Rezo por esto. Y también ustedes, queridos fieles de Roma, recen por su Obispo. Gracias”

(Fuente: Vatican News)

El Papa y los líderes religiosos rezarán el 1 de julio por la paz en el Líbano

El Papa y los líderes religiosos rezarán el 1 de julio por la paz en el Líbano

El papa en oración. Imagen de apoyo.

Presentado, el 25 de junio, el programa de la Jornada convocada por el Papa para reavivar las luces de la esperanza en una tierra agobiada por una dura crisis política y económica: oraciones en la Basílica Vaticana y mesa redonda ecuménica. En este contexto, el cardenal Sandri declara: «Es el fruto de un largo camino iniciado por Juan Pablo II y Benedicto XVI». Por su parte, Monseñor Gallagher afirma: «Un viaje del Papa quizás a principios de 2022, cuando se forme el Gobierno».
Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

La Jornada de Oración y Reflexión por el Líbano del 1 de julio, convocada por el Papa con la esperanza de abrir destellos de paz en el país oprimido por una polifacética crisis política, económica y social, escenario en agosto de 2020 de la violenta explosión en el puerto de Beirut, es el fruto de un camino de unos treinta años.

Un camino -recordó el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, al presentar el evento en la Oficina de Prensa del Vaticano- que comenzó con el Sínodo para el Líbano convocado por Juan Pablo II en 1995, y que continuó con la exhortación apostólica «Una esperanza para el Líbano», pronunciada en la visita del Papa a la Tierra de los Cedros en mayo de 1997. Benedicto XVI también siguió estos pasos y eligió el Líbano para firmar y entregar el Documento en la conclusión del Sínodo especial para Oriente Medio, en septiembre de 2012, Ecclesia in Medio Oriente, durante el que fue el último viaje apostólico antes de su dimisión.

Ahora es Francisco quien llama la atención del mundo sobre esta tierra a la que Wojtyla definió «un mensaje». En la conferencia en el avión cuando regresaba de Iraq, el Pontífice argentino reveló que había recibido una petición para detenerse en Beirut antes de ir a Bagdad. Una parada difícil de organizar en ese momento, pero que Francisco prometió hacer tarde o temprano. Tal vez a finales de este año, aunque es más probable que sea a principios del próximo, dijo el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, explicando a los periodistas que, además de algunos compromisos que ya están en la agenda papal, se espera la formación definitiva de un gobierno con el que dialogar.

Gallagher: la Santa Sede preocupada por el colapso del país

En previsión de esa peregrinación, el Papa, dada la emergencia de la situación libanesa, ha querido convocar esta jornada, en la estela de otras grandes iniciativas del pontificado como la vigilia por Siria en la Plaza de San Pedro (2013), la oración de paz en los Jardines Vaticanos por Tierra Santa (2014), el encuentro bilateral en Santa Marta con los líderes políticos y religiosos de Sudán del Sur (2019).

Todo surge de la preocupación por el agravamiento de la crisis en el Líbano, confirmó monseñor Gallagher: «La Santa Sede está muy preocupada por el colapso del país, que afecta especialmente a la comunidad cristiana». No sólo está el «impasse político», sino también la «fuerte emigración de los jóvenes». Un fenómeno que «amenaza con destruir el equilibrio» y reducir a la mitad la presencia cristiana en Oriente Medio. El Líbano, «el último bastión de la democracia árabe», debe por tanto ser ayudado a «mantener su identidad única para garantizar un Oriente Medio pluralista, tolerante y diverso», dijo el arzobispo.

El programa: un «camino juntos»

En concreto, la Jornada de Oración del 1 de julio -explicó Sandri- será un continuo «caminar juntos» entre el Papa y los responsables de las Iglesias y Comunidades Eclesiales. Se trata de las Iglesias ortodoxa y católica, presentes con sus diferentes ritos y tradiciones, explicó monseñor Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, y también de diferentes comunidades eclesiales nacidas de la Reforma.

Todos ellos se reunirán en Santa Marta -donde serán recibidos del 30 de junio al 2 de julio- para un momento de bienvenida. Luego se dirigirán hacia San Pedro; en la Basílica, tras rezar el Padre Nuestro, bajarán las escaleras de la Confesión del Apóstol Pedro y cada uno colocará una vela como signo de la oración que arde pidiendo la intercesión del apóstol. «Durante el día no podremos verlos ni oírlos, porque las puertas de la Sala Clementina del Palacio Apostólico permanecerán cerradas a nuestra mirada», explicó Sandri, que instó a seguir la jornada a distancia con una oración de intercesión en sus parroquias y comunidades religiosas.

Mesa redonda ecuménica

Al igual que en la Basílica de San Nicolás de Bari, para el evento ecuménico del 7 de julio de 2018, la mesa de reunión será redonda y en torno a ella se sentarán el nuncio apostólico en Líbano, monseñor Joseph Spiteri, como moderador, y los diez jefes de las comunidades cristianas. Entre ellos podría estar también el sucesor del Patriarca de Cilicia de los Armenios, Gregorio Pedro XX Ghabroyan, fallecido el 25 de mayo, que será elegido en el Sínodo iniciado hace tres días.

Entre la mañana y la tarde habrá tres sesiones de trabajo, cada una de ellas introducida por un ponente. A la oración final en la Basílica Vaticana asistirán los embajadores de la Santa Sede y han sido invitadas todas las comunidades religiosas masculinas y femeninas, así como los laicos libaneses residentes en Roma. No habrá presencia de personalidades políticas, ya que se ha decidido dar al acto una dimensión exclusivamente religiosa.

Las esperanzas de paz de los jóvenes

El Papa y los demás invitados irán en procesión hasta San Pedro, siguiendo a un sacerdote que llevará el Evangelio. A continuación se realizará una oración ecuménica que incluirá la proclamación de algunos pasajes de la Palabra de Dios, alternando con oraciones y cantos de las diferentes tradiciones rituales presentes en el Líbano.

Los textos en árabe, sirio, armenio y caldeo resonarán entonces entre las bóvedas de San Pedro. Hacia el final de la celebración, algunos jóvenes entregarán una lámpara encendida, que se colocará en un candelabro. «Es la esperanza de la paz que entregan las generaciones más jóvenes, pidiendo ayuda para que no se extinga por las tribulaciones del presente», destacó el cardenal Sandri. La conclusión será confiada al Papa Francisco, que pronunciará un discurso de clausura y, antes de despedirse, donará una placa en recuerdo de la jornada con el logotipo. No está previsto un llamamiento conjunto, pero el discurso del Papa «contendrá llamamientos y consideraciones, fruto de las reflexiones de ese día que podrían ser indicaciones para el futuro del Líbano».

El logotipo con Nuestra Señora de la Harissa

En cuanto al logotipo, representa la estatua de Nuestra Señora de Harissa que vela por el Líbano y es reconocible al llegar desde el mar, en el santuario que acoge a peregrinos de todas las edades y credos. La Virgen se encargará de llevar a cabo el evento el 1 de julio para que «pronto salga un nuevo sol», dijo el cardenal Sandri, evocando las palabras del poeta libanés Kahil Gibran: «Más allá de la cortina negra de la noche nos espera un nuevo amanecer».

El agradecimiento de un corresponsal libanés a la Santa Sede

Al margen de la conferencia, las conmovedoras palabras de un periodista libanés, corresponsal en Roma de la agencia gubernamental, que agradeció a la Santa Sede porque «es la única que ayuda al Líbano sin intereses». La ayuda se ha prestado gracias a la colaboración internacional, explicó Gallagher, y añadió: «No hay nadie que haya pasado hasta ahora por la Secretaría de Estado a quien no hayamos dirigido una palabra en favor del Líbano.

Casi una costumbre… Nos preguntamos: ¿qué se puede hacer en estas circunstancias difíciles y trágicas?» Gallagher también respondió a una pregunta sobre la situación en Hong Kong, a la que la diplomacia vaticana mira con atención: «Obviamente, Hong Kong es un objeto de interés para nosotros. El Líbano es un lugar en el que creemos que podemos aportar algo. No vemos esta posibilidad en Hong Kong. Podemos decir palabras apropiadas que serán apreciadas por la prensa internacional y en muchos países del mundo, pero yo y muchos de mis colegas no estamos convencidos de que puedan marcar la diferencia».

(Fuente: Vatican News)

Papa Francisco convoca a una Jornada de Oración y Ayuno por Líbano

Papa Francisco convoca a una Jornada de Oración y Ayuno por Líbano

El Papa Francisco pide oraciones por Líbano. Foto: Captura YouTube

Al finalizar la Audiencia General de este miércoles 2 de septiembre, el Papa Francisco convocó a los creyentes de todo el mundo a una Jornada de Oración y Ayuno por el Líbano.

El Santo Padre dijo “deseo invitar a todos a vivir una Jornada universal de Oración y de Ayuno por el Líbano el próximo viernes 4 de septiembre”.

Además, el Papa anunció que ese día enviará a Beirut en su representación al Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin para “expresar mi cercanía y solidaridad”.

“Ofrezcamos nuestra oración por todo el Líbano y por Beirut. Seamos cercanos con el compromiso concreto de la caridad, como en otras ocasiones similares”, pidió el Papa.

En esta línea, el Santo Padre invitó también “a los hermanos y hermanas de otras confesiones y tradiciones religiosas a asociarse en esta iniciativa en los modos que considerarán más oportunos, pero todos juntos”.


El Pontífice pronunció estas palabras en el patio de San Dámaso del Vaticano ante aproximadamente 500 personas al lado de un sacerdote libanés, P. Georges Breidi de la Congregación de los misioneros libaneses maronitas, quien participaba en la Audiencia General y llevaba una bandera del Líbano.

“A un mes de la tragedia que golpeó la ciudad de Beirut, mi pensamiento va todavía al querido Líbano y a su población particularmente afectada. Y este sacerdote que está aquí ha traído a la audiencia la bandera del Líbano”, dijo el Papa.

El Pontífice recordó que “San Juan Pablo II dijo hace 30 años, en un momento crucial de la historia del país, que de frente a los repetidos daños que cada uno de los habitantes de esta tierra conoce nosotros tomamos conciencia del peligro que amenaza la existencia misma del país: el Líbano no puede ser abandonado en su soledad”.

En este sentido, el Papa señaló que “durante más de 100 años el Líbano ha sido un país de esperanza” y añadió que “incluso en los periodos más obscuros de su historia los libaneses han conservado su fe en Dios y han demostrado la capacidad de hacer de su tierra un lugar de tolerancia, de respeto, de convivencia, único en la región”.

Además, el Santo Padre destacó que “Líbano representa algo más que un Estado, el Líbano es un mensaje de libertad, es un ejemplo de pluralismo, tanto para el Oriente que para el Occidente” por lo que “por el bien mismo del país, pero también del mundo, no podemos permitir que este patrimonio se pierda”.

“Animo a todos los libaneses a continuar a esperar, a recuperar las fuerzas y las energías necesarias para repartir. Pido a los políticos, a los líderes religiosos, comprometerse con sinceridad y transparencia en la obra de reconstrucción dejando caer los intereses de partes y mirando al bien común y al futuro de la nación. Renuevo la invitación a la comunidad internacional a sostener el país para ayudarlo a salir de la grave crisis sin ser involucrado en las tensiones regionales”, advirtió.


En modo particular, el Papa Francisco se dirigió a los habitantes de la capital del Líbano, Beirut, para que “recuperen el coraje” y agregó que “la fe y la oración sean su fuerza, no abandonen sus casas ni su herencia, no dejen caer el sueño de quienes han creído en el futuro de un país bello y próspero”, pidió.

Además, el Santo Padre expresó a los “queridos pastores, obispos, sacerdotes, consagrados, consagradas, laicos: continúen a acompañar a los fieles” y los obispos, sacerdotes: “les pido celo apostólico, les pido pobreza, nada de lujo, pobreza con su pobre pueblo que está sufriendo, den ustedes el ejemplo de pobreza y de humildad”.

“Ayuden a sus fieles y a su pueblo a realzarse y a ser protagonistas de un nuevo renacimiento, sean todos trabajadores de concordia y renovación en el interés común, de una verdadera cultura del encuentro, del vivir juntos en la paz, de fraternidad, aquella palabra tan querida a san Francisco: fraternidad”.

De este modo, el Papa añadió que “esta concordia sea una renovación en el interés común” ya que “sobre este fundamento se podrá asegurar la continuidad de la presencia cristiana y su inestimable contribución al país, al mundo árabe y a toda la región” y agregó “en un espíritu de fraternidad entre todas las tradiciones religiosas que hay en el Líbano”.

Finalmente, el Santo Padre invitó a confiar a María, Nuestra Señora de Harissa, “nuestras angustias y esperanzas” y pidió que “Ella sostenga a quienes lloran a sus seres queridos e infunda ánimo a todos los que han perdido sus casas, y con ellas parte de su vida, que interceda ante el Señor Jesús para que la tierra de los cedros florezca y difunda el perfume del vivir juntos en toda la región del Medio Oriente” por lo que invitó a los presentes “a ponerse de pie en silencio y a rezar juntos por el Líbano”.

(Fuente: Aciprensa)

Papa Francisco: ¡Es lindo volvernos a ver cara a cara!

Papa Francisco: ¡Es lindo volvernos a ver cara a cara!

Antoine Mekary | ALETEIA

Galería fotográfica. En el patio de San Dámaso, este miércoles 2 de septiembre, se reanudaron las Audiencias Generales con la participación del público tras las restricciones por la crisis de la pandemia en el Vaticano y Roma.

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

“Después de varios meses volvemos a vernos cara a cara, no de pantalla a pantalla ¡Cara a cara, esto es lindo!”, dijo el papa Francisco que llegó hoy en un automóvil Ford Focus y no en papamóvil para reanudar las audiencias generales de los miércoles en el Patio de San Dámaso en el Vaticano, donde le esperaban 500 fieles que llegaron a las 7.30 a.m.

“Estoy muy contento de que ahora de nuevo sea posible un encuentro personal cara a cara en las audiencias generales. Como seres sociales necesitamos tal inmediatez que es buena para el alma. Roguemos al Señor que la crisis, para toda la humanidad, no sea motivo de división, sino de unidad y solidaridad”, afirmó el Papa.

Casi seis meses pasaron desde el 26 de febrero cuando el Obispo de Roma presidió la última audiencia general antes de la crisis de la pandemia. Hasta hoy realizaba las audiencias en la Biblioteca Apostólica del Vaticano sin público presente, solo los sacerdotes que leían la catequesis en varios idiomas le acompañaban y su discurso era transmitido en streaming o por los medios de comunicación.

“La pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal. Por eso, para salir mejores de esta crisis, debemos hacerlo juntos, todos, en la solidaridad”, dijo el Sucesor de Pedro al continuar su ciclo de catequesis dedicadas al tema: “Sanar el mundo”.

Antes de su catequesis, el Papa se detuvo a una distancia ‘prudente’ de un metro de las vallas que lo separaban de los fieles para respetar las medidas de seguridad anti coronavirus. Presentes también algunos esposos vestidos de ceremonia. La gente llevaba barbijo o tapabocas y se les tomó la temperatura.

En la catequesis Francisco destacó el tema de la “solidaridad y la virtud de la fe” y afirmó que la “interdependencia”, evidente durante la crisis de la Covid-19, nos enseña “que sólo siendo solidarios podremos salir adelante, pues de lo contrario surgen desigualdad, egoísmos, injusticia y marginación”.

El Pontífice saludó a varios fieles, sobre todo a los niños y bromeó hasta con una religiosa enfermera que acompañaba a una mujer anciana. El Patio de San Dámaso es rara vez accesible al público, fue construido bajo el pontificado de Nicolás V, Papa de 1447 a 1455.

(Fuente: Aleteia)

Las Iglesias de Oriente Medio: no abandonen el Líbano

Las Iglesias de Oriente Medio: no abandonen el Líbano

Archivo (ANSA)

Después de las dos explosiones que devastaron Beirut el 4 de agosto pasado, causando alrededor de 200 muertos, desaparecidos y heridos, el Consejo de Iglesias de Oriente Medio (Mecc) hace un llamamiento urgente de solidaridad con el Líbano. El país está de rodillas y las Iglesias locales no pueden satisfacer las necesidades del momento y la reconstrucción por sí solas. Vaticannews entrevista al maronita, el padre Rouphael Zgheib.

Las explosiones, que devastaron Beirut el 4 de agosto, pusieron de rodillas al Líbano que ya se enfrentaba a una crisis económica y política muy grave. Cientos de edificios, incluyendo silos que almacenan alrededor del 85% del grano del país, y numerosas casas fueron dañadas o completamente destruidas. Esta es la situación reportada en el llamamiento emitido el 16 de agosto por el Consejo de Iglesias de Oriente Medio. 

A estos daños se añade la destrucción de al menos tres hospitales cristianos, que reciben a pacientes tanto cristianos como musulmanes, y que eran importantes para la hospitalización y el cuidado de las personas afectadas por el Covid 19. 

La MECC también señala que muchas escuelas cristianas históricas de los distritos de Gemmayzeh, Mar Mikhael y Achrafieh se vieron gravemente afectadas, a pocas semanas del comienzo del nuevo año escolar en septiembre. El barrio cristiano de Beirut está totalmente devastado y al menos diez iglesias han sido destruidas. Precisamente por eso, el padre Rouphael Zgheib, director nacional de las Sociedades Misioneras Pontificias del Líbano y miembro de la MECC, dice a Vaticannews en una entrevista, que es fundamental que el país de los Cedros no sea abandonado por la comunidad internacional, por las Iglesias de otros países y por las organizaciones humanitarias.

Líbano: historia de muchas crisis

Durante las numerosas crisis a las que ha tenido que hacer frente el Líbano en su historia reciente, las iglesias cristianas siempre se han encargado de ayudar a la población, pero hoy en día -dice el Padre Zgheib- no pueden prestar sus servicios debido a la destrucción de sus instalaciones sanitarias y educativas, cuya restauración requerirá cientos de millones de dólares.

Hasta ahora ha sido valiosa la labor de los numerosos voluntarios, que desde el 4 de agosto lo han hecho todo: han empezado a retirar los escombros de las calles, las iglesias y los hospitales, han ayudado a la población sobre todo a los más frágiles y necesitados. Además, los monasterios y las escuelas han abierto sus locales para albergar a los desamparados y se están distribuyendo alimentos y medicinas.

Se necesita de todo

Por su parte, el Mecc ya ha tomado medidas para apoyar a las familias vulnerables distribuyendo kits de higiene, kits de limpieza personal, juegos de cocina, juegos de lavandería, alimentos, medicinas, equipo de protección anti-Covid-19 y proporcionando materiales a los voluntarios para la limpieza de iglesias, hospitales y calles. En la ayuda, recuerda el padre Rouphael Zgheib, también se incluye el suministro de medicamentos a muchas personas que padecen enfermedades crónicas o cáncer. En una etapa posterior, el Consejo también participará en la reparación de casas, escuelas y dispensarios dañados. Toda esta labor no puede llevarse a cabo sin apoyo internacional. De ahí el llamamiento a ayudar al Consejo de Iglesias a aliviar la enorme carga que pesa sobre los hombros de las Iglesias y a liberar de la piedra del sufrimiento, el terror y la desesperación los corazones de los ciudadanos y las familias vulnerables afectadas por esta catástrofe sin precedentes.

(Fuente: Vatican News)

Patriarcado caldeo convoca a una jornada de oración y ayuno por el Líbano

Patriarcado caldeo convoca a una jornada de oración y ayuno por el Líbano

Beirut

En la convocación, para hoy 8 de agosto, el purpurado exhorta a pedir a Dios que proteja al Líbano, a Irak y a los pueblos de la región de cualquier mal.

 

Una jornada de oración y ayuno, en solidaridad con el Líbano, devastada el 4 de agosto por dos explosiones en el puerto de Beirut, en un depósito de nitrato de amonio: el Patriarcado Caldeo en Irak está promoviendo la iniciativa.

«El Cardenal Louis Raphaël I Sako, Patriarca de Babilonia de los Caldeos – se lee en el sitio – invita a todas las hijas e hijos de la Iglesia Caldea a dedicar una jornada de oración y ayuno en solidaridad con la Iglesia en el Líbano». «Pedimos a Dios -concluye la nota- que proteja al Líbano, a Irak y a los pueblos de la región de cualquier mal».

Mientras tanto, en Beirut el balance de las explosiones registró 149 muertos y más de 5.000 heridos, (según el último balance) sin contar los cientos de miles de personas que quedaron sin refugio debido al derrumbe de casas, iglesias, hospitales, hoteles y edificios públicos.

Solidaridad inmediata en el mundo, a partir del Papa Francisco que el miércoles, en la primera Audiencia General después de la pausa de verano, dijo:

«Recemos por las víctimas y sus familias; y recemos por el Líbano para que, con el compromiso de todos sus componentes sociales, políticos y religiosos, pueda afrontar este trágico y doloroso momento y, con la ayuda de la comunidad internacional, superar la grave crisis que atraviesa».

Su Beatitud, card. Louis Raphaël I Sako

(Fuente: Vatican News)