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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

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¿Cómo ganar indulgencia plenaria cada día en Cuaresma?

¿Cómo ganar indulgencia plenaria cada día en Cuaresma?

No muchos saben que cada día de la Cuaresma, tiempo intenso de conversión en que los católicos nos preparamos para vivir la Semana Santa y celebrar la Pascua, es una oportunidad para obtener una indulgencia plenaria.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que la indulgencia “es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

Las indulgencias, que pueden ser parciales o plenarias, pueden obtenerse para uno mismo o para el alma de un difunto.

No se puede obtener una para otra persona viva.

En la Constitución Apostólica Indulgentiarum Doctrina, el Papa San Pablo VI aseguró que “cuando los fieles ganan las indulgencias en sufragio de los difuntos, realizan la caridad de la forma más eximia, y al pensar en las cosas sobrenaturales trabajan con más rectitud en las cosas de la tierra”.

Cabe recordar que solo se puede ganar una indulgencia plenaria por día.

La primera forma de ganar una indulgencia plenaria es seguir el camino del Vía Crucis

En el Vía Crucis recordamos y meditamos la Pasión y la Muerte de nuestro Señor.

Participar del Vía Crucis junto con las tres condiciones para obtener la indulgencia, puede llevarnos a ganarla todos los días.

En el caso de aquellos que no pudieran hacerlo físicamente, el Manual de Indulgencias de la Santa Sede indica que «los impedidos legítimamente pueden adquirir la misma indulgencia, si pasan algún tiempo, por ejemplo, al menos un cuarto de hora, leyendo y meditando sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo».

También dice que «de acuerdo con la costumbre común, el ejercicio piadoso consiste en 14 lecturas devocionales, a las que se agregan algunas oraciones vocales».

«Para hacer el Camino de la Cruz, sin embargo, es suficiente meditar con devoción la Pasión y Muerte del Señor, y por lo tanto, la reflexión sobre los misterios particulares de las estaciones individuales no es necesaria”.

La segunda forma de ganar una indulgencia plenaria es a través del rezo del Rosario

Para ganar la indulgencia debemos rezarlo con devoción en una iglesia, oratorio, en familia, en una comunidad religiosa o en una asociación de fieles, y en general, “cuando varios de los fieles se reúnen con algún propósito honesto”, menciona el manual.

Recordemos que rezar el rosario en familia bendice en gran medida y es una práctica hermosa para este tiempo litúrgico.

La tercera forma es la Adoración Eucarística por al menos media hora

La adoración de Jesucristo, Dios y Hombre verdadero es nuestra respuesta al amor que Dios tiene por cada uno de nosotros, así como el reconocimiento de nuestras debilidades frente a Él.

La cuarta forma es leer o escuchar las Sagradas Escrituras durante al menos media hora

Para ganar la indulgencia plenaria hay que cumplir además tres condiciones: confesión de los pecados, recibir la Sagrada Comunión y orar por las intenciones del Papa.

Esta oración, indica el Vaticano, “queda a elección de los fieles, pero se sugiere un ‘Padrenuestro’ y un ‘Avemaría’”.

El Vaticano precisa además que “es conveniente, pero no necesario, que la confesión sacramental, y especialmente la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del Papa, se hagan el mismo día en que se realiza la obra indulgenciada; pero es suficiente que estos sagrados ritos y oraciones se realicen dentro de algunos días (unos veinte) antes o después del acto indulgenciado”.

“Para varias indulgencias plenarias basta una confesión sacramental, pero para cada indulgencia plenaria se requiere una distinta Sagrada Comunión y una distinta oración según la mente del Santo Padre”, añade.

(Fuente: Aciprensa)

El Papa concede Indulgencia Plenaria por la próxima Jornada Mundial de los Abuelos

El Papa concede Indulgencia Plenaria por la próxima Jornada Mundial de los Abuelos

Imagen referencial. El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media

Con ocasión de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las personas mayores que la Iglesia Católica universal celebrará el 25 de julio, el Papa Francisco concedió a los fieles el poder obtener la Indulgencia Plenaria bajo las condiciones previstas por la Iglesia.

Así lo informó un decreto de la Penitenciaría Apostólica difundido por el Vaticano este 22 de junio, junto al Mensaje del Santo Padre para esta Jornada Mundial que se celebrará por primera vez el cuarto domingo del mes de julio.

El texto indica que la solicitud de la concesión de la Indulgencia Plenaria fue presentada por el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cardenal Kevin Joseph Farrell, con ocasión de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, recientemente instituida por el Sumo Pontífice y organizada por este Dicasterio de la Curia Romana.

En esta línea, “concede benignamente del tesoro celestial de la Iglesia la Indulgencia Plenaria, en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que, movidos por un verdadero espíritu de penitencia y caridad, participen el 25 de julio de 2021, con motivo de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y las personas mayores, en la solemne celebración que presidirá el Santísimo Padre Francisco en la Basílica Papal del Vaticano o en los diversos actos que se realizarán en todo el mundo, que también podrán aplicarlo como sufragio por las almas del Purgatorio”.

Además, la Penitenciaría Apostólica “concede también este mismo día la Indulgencia Plenaria a los fieles que dedicarán un tiempo adecuado a visitar real o virtualmente a sus hermanos mayores necesitados o en dificultad (como enfermos, abandonados, discapacitados y similares)”.

Por último, podrán obtener esta Indulgencia Plenaria “las personas mayores enfermas y a todos aquellos que no pueden salir de casa por un motivo grave, siempre que se abstengan de todo pecado y tengan la intención de cumplir las tres condiciones habituales lo antes posible, se unirán espiritualmente a los actos sagrados de la Jornada Mundial, ofreciendo al Dios Misericordioso sus oraciones, dolores o sufrimientos de su vida, sobre todo mientras las palabras del Sumo Pontífice y las celebraciones se transmiten por televisión y radio, pero también a través de los nuevos medios de comunicación social”.

Al mismo tiempo, la Penitenciaría Apostólica pidió “encarecidamente a los sacerdotes, dotados de las facultades oportunas para oír la confesión, que se pongan a disposición, con espíritu dispuesto y generoso, para la celebración de la Penitencia” para facilitar “el acceso al perdón divino a través de las Llaves de la Iglesia, por caridad pastoral”.

(Fuente: Aciprensa)

En Pentecostés puedes sacar un alma del purgatorio

En Pentecostés puedes sacar un alma del purgatorio

Imagen referencial. Crédito: Mateus Campos Felipe, Unsplash.

En la Solemnidad de Pentecostés, que se celebra este 23 de mayo, la Iglesia otorga la posibilidad de ganar una indulgencia plenaria, ya sea para uno mismo o para algún alma del Purgatorio.

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que el Purgatorio es una “purificación final” que deben atravesar para llegar al cielo todos aquellos “que mueren en la gracia y en la amistad de Dios” pero que están “imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación”.

Las almas del Purgatorio esperan gozar de la presencia de Dios en el Cielo y para ayudarles en ese proceso de purificación, un católico puede realizar los siguientes pasos:

  • Tener la firme intención de no volver a pecar, incluso venialmente.
  • Confesar sacramentalmente todos los pecados.
  • Recibir la Eucaristía.
  • Orar por las intenciones del Papa.
  • Rezar o cantar el himno Veni Creator Spiritus durante la Solemnidad de Pentecostés.

Letra:

Veni Creator Spiritus,
Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia,
Quae tu creasti, pectora.
Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, caritas,
Et spiritalis unctio.
Tu septiformis munere,
Digitus Paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans guttura.
Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis,
Virtute firmans perpeti.
Hostem repellas longius,
Pacemque dones protinus;
Ductore sic te praevio,
Vitemus omne noxium.
Per te sciamus da Patrem
Noscamus atque Filium;
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempore.
Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mortuis
Surrexit, ac Paraclito
In saecula saeculorum.

Traducción:
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fíeles
y llena de la divina gracia los corazones,
que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios
los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo,

Oración a san José por los cristianos perseguidos

Oración a san José por los cristianos perseguidos

Manuel Cohen / Aurimages

Patrono de la Iglesia y especialmente de los trabajadores, de las familias y de los moribundos, san José nos ofrece su gran poder para aliviar los sufrimientos de la Iglesia que sufre
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Durante el Año de San José, que la Iglesia católica está celebrando desde este martes hasta el 8 de diciembre de 2021, ha habido una llamada especial a rezar al esposo de María por los cristianos perseguidos.

Por eso te ofrecemos una oración a quien siempre cuidó a la sagrada familia, el carpintero de Nazaret que, como narra el Evangelio de Mateo, se llevó al niño a Egipto para evitar que el rey Herodes lo matara.

Querido san José, que cuidaste a Jesús con responsabilidad y prudencia
y lo protegiste de los peligros y amenazas que siempre lo acompañaron.

Mira cómo también hoy sigue siendo perseguido en tantos cristianos que sufren,
despreciados, atacados y asesinados por su fe,
de manera pública y privada, lentamente o con una terrorífica violencia hasta su muerte.

Nos identificamos con ellos y te presentamos su dolor,
esta injusticia que atraviesa los siglos y las fronteras.

Humilde y poderoso san José:
Cuida de estos hermanos nuestros, en sus necesidades.
Permíteles sentirse muy cerca de Jesús en la cruz salvadora,
dales esperanza, paciencia y amor
y que su fidelidad y unión a Dios
triunfe sobre todas las miserias que tengan que afrontar.
Amén.

Poderoso san José

Son muchísimas las personas que aseguran que san José les ha ayudado mucho en su vida, tanto en pequeñas necesidades físicas como en grandes asuntos espirituales.

El mismo Papa tiene a la vista en su habitación una figura de san José durmiendo y ha explicado en más de una ocasión que cuando tiene un problema o una dificultad, la escribe en un papelito que coloca debajo de la imagen «para que lo arregle».

Y seguramente que el sufrimiento de la Iglesia perseguida ha sido una de las peticiones que Francisco presenta asiduamente a san José, porque lo lleva marcado a fuego en su corazón, como ha mostrado tantas veces, por ejemplo en el centenario del genocidio armenio.

«Oímos el grito sofocado y descuidado de tantos hermanos y hermanas nuestros inermes, que a causa de su fe en Cristo o de su pertenencia ética son asesinados pública y atrozmente – decapitados, crucificados, quemados vivos –, o constreñidos a abandonar su tierra».

“Es obligado recordarlos, porque donde se pierde la memoria quiere decir que el mal mantiene aún la herida abierta; esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla”.

Patrono de la Iglesia y especialmente de los trabajadores, de las familias y de los moribundos, san José nos ofrece su gran poder para aliviar y sublimar con nuestras oraciones los sufrimientos de los cristianos perseguidos.

(Fuente: Aleteia)

La Iglesia extiende las indulgencias para los difuntos a todo noviembre

La Iglesia extiende las indulgencias para los difuntos a todo noviembre

Conmemoración De Los Fieles Difuntos (C) Vatican Media

Aún estamos en el mes de noviembre y podemos ayudar a las almas para ir al cielo.

Las indulgencias para los difuntos han sido extendidas por todo el mes de noviembre, informó la Penitenciaría Apostólica del Vaticano en un Decreto difundido el 23 de octubre de 2020.

El documento fue firmado el 22 de octubre de 2020, memoria litúrgica de san Juan Pablo II, en la sede de la Penitenciaría Apostólica, por parte del cardenal Mauro Piacenza, penitenciario mayor y del regente monseñor Krzysztof Nykiel.

Prórroga debido a la pandemia

En el citado Decreto se lee que, debido a las circunstancias ocasionadas por la pandemia de la COVID-19, las indulgencias plenarias para los fieles fallecidos “se prorrogarán durante todo el mes de noviembre, con la adecuación de las obras y condiciones para garantizar la seguridad de los fieles”.

La Penitenciaría Apostólica explica que ha recibido muchas peticiones de pastores solicitando que este año, debido a la emergencia sanitaria del coronavirus, “se conmutaran las obras piadosas para obtener las indulgencias plenarias aplicables a las almas del purgatorio, según el Manual de Indulgencias (conc. 29, § 1)”.

Por este motivo y por mandato especial del Papa Francisco, el Dicasterio “establece de muy buen grado y decide que este año, para evitar las aglomeraciones donde están prohibidas” que “la indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos, aunque solo sea mentalmente, establecida por regla general solo en días concretos del 1 al 8 de noviembre, podrá ser trasladada a otros días del mismo mes hasta que acabe”.

Estos días, elegidos de libremente por los fieles, “también pueden ser independientes entre sí”.

En segundo lugar, el texto establece que la indulgencia plenaria del 2 de noviembre, “establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el ‘Padre Nuestro’ y el ‘Credo’, puede ser transferida no solo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre”, también libremente escogido por cada persona.

Ancianos y enfermos

Por otro lado, los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia y para evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, “podrán obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles, completamente desapegados del pecado y con la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos, por ejemplo, laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles, o se dediquen a la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida”.

Confesiones, comunión y condiciones espirituales

Asimismo, para facilitar la obtención de la gracia divina por medio de la caridad pastoral, la Penitenciaría pide “a todos los sacerdotes con facultades adecuadas que se ofrezcan con particular generosidad a la celebración del sacramento de la Penitencia y administren la santa comunión a los enfermos”.

En lo referente a las condiciones espirituales para la plena consecución de la indulgencia, se recuerda que es preciso “recurrir a las indicaciones ya emanadas en la nota ‘Sobre el sacramento de la penitencia en la actual situación de pandemia’”, difundido por la propia Penitenciaría Apostólica el 19 de marzo de 2020.

Finalmente, ya que las almas del Purgatorio “son ayudadas por los sufragios de los fieles y especialmente por el sacrificio del altar agradable a Dios (cf. Conc. Tr. Sess. XXV, Decr. De Purgatorio)”, el texto invita encarecidamente a todos los sacerdotes “a celebrar tres veces la Santa Misa el día de la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos, de acuerdo con la Constitución Apostólica Incruentum Altaris”, promulgada por el Papa Benedicto XV el 10 de agosto de 1915.

(Fuente: Zenit)

Vaticano facilita la obtención de la indulgencia plenaria en el día de los Fieles Difuntos

Vaticano facilita la obtención de la indulgencia plenaria en el día de los Fieles Difuntos

Cementerio Laurentino de Roma. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

La Santa Sede ha decidido que, en aquellos lugares donde las medidas adoptadas para evitar los contagios de coronavirus dificulten la asistencia a los cementerios, se amplíe a todo el mes de noviembre las indulgencias plenarias para los fieles difuntos con motivo del día de Todos los Fieles Difuntos, 2 de noviembre.

Por medio de un Decreto firmado por el Penitenciario Mayor, Cardenal Mauro Piacenza, con mandato del Papa Francisco, la Santa Sede establece que “la indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos, aunque sólo sea mentalmente, establecida por norma general únicamente en días concretos del 1 al 8 de noviembre, pueda ser transferida a cualquier otro día del mismo mes hasta que se acabe. Esos días, elegidos libremente por los fieles, también pueden ser independientes entre sí”.

También se decreta “la indulgencia plenaria el 2 de noviembre, establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el Padre Nuestro y el Credo, puede ser transferida no sólo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre, libremente elegido por cada uno de los fieles”.


Se establece también que “los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo, a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia, con el fin de evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, puedan obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles”.

Para ello, deberán estar “completamente desapegados del pecado” y tener “la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos”.

Esas oraciones podrán ser, por ejemplo, “laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles”.

También es válido para obtener la indulgencia que “la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida”.


Por último, “se invita encarecidamente a todos los sacerdotes a celebrar tres veces la santa misa el día de la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos”.

Según se especifica en el Decreto, esta ampliación decretada por la Penitenciaría Apostólica se debe a las “no pocas súplicas de los Sacro Pastores, los cuales pedían que este año, debido a la epidemia de Covid 19, se conmutasen las obras piadosas para obtener la indulgencia plenaria aplicables a las almas del purgatorio”.

Consulte AQUÍ el decreto completo aprobado por la Penitenciaría Apostólica.

(Fuente: Aciprensa)

¿Qué es el «Perdón de Asís»?

¿Qué es el «Perdón de Asís»?

© Georges Jansoone

San Francisco: «Hermanos, quiero enviaros a todos al Paraíso»

“Te pido que todos los que, arrepentidos y confesados, vengan a visitar esta iglesia, obtengan amplio y generoso perdón, con una completa remisión de todas las culpas”.

El corazón generoso de san Francisco no duda sobre la petición que le hizo a Cristo y a la Virgen, que se le aparecieron mientras estaba rezando en la Porciúncula.

Fue una noche del año 1216, y el Salvador y su Santísima Madre refulgieron en la luz que ilumina de repente el altar, rodeados por un coro de ángeles.

El pobrecillo de Asís, que se despoja de todo y se humilla en todo, no tiene dudas ante el papa Honorio III: Jesús mismo le pidió que se dirigiera a su vicario en la tierra, que en aquel momento se encontraba en Perugia.

“Lo que pides, oh fray Francisco, es grande – le había dicho el Señor en la visión de la Porciúncula – pero aún eres digno de cosas mayores y las tendrás. Acojo por tanto tu oración, con la condición de que tú pidas a mi vicario en la tierra, de mi parte, esta indulgencia”.

Ocho siglos de misericordia

A la pregunta del pontífice: “Francisco, ¿durante cuántos años quieres esta indulgencia?”, el santo respondió: “Padre Santo, no pido años, sino almas”.

Y feliz, el 2 agosto de 1216, junto a los obispos de Umbria, anuncia al pueblo reunido en la Porciúncula: “¡Hermanos, quiero enviaros a todos al Paraíso!”.

El relato de las fuentes franciscanas ilustra, con una viveza que los siglos no han oscurecido, el origen del «Perdón de Asís «, una indulgencia plenaria que puede ser obtenida para uno mismo y para los difuntos, desde el mediodía del 1 de agosto hasta la medianoche del 2 de agosto por los fieles que observen algunas condiciones visitando una iglesia: confesarse, comulgar, rezar por las intenciones del papa, recitar el Credo y el Padrenuestro.

La defensa de Teobaldo

Según las fuentes, Francisco, tras obtener la aprobación del pontífice –aunque sólo para un día al año– no perdió el tiempo en aplicarla.

El propio Papa, viéndolo irse sin dudar, le llamó de nuevo: «Oh simplón, ¿cómo te vas? ¿Qué te llevas contigo de esta indulgencia?».

Y el beato le respondió sin más: «Me es suficiente con vuestra palabra. Si es obra de Dios, Él debe manifestar su obra. De esto yo no quiero documento alguno; sino que la carta sean la bendita Virgen María, Cristo sea el notario, y los testigos, los ángeles”.

Un siglo después, el «Diploma de Teobaldo», fraile menor y obispo de Asís, el 10 de agosto de 1310 fijó formalmente los caracteres del complejo caso del «Perdón», empujado por la preocupación por las voces de sus detractores:

«Con motivo de la maledicencia de algunos detractores que, animados por el celo de la envidia o quizás de la ignorancia, hablan contra la indulgencia de Santa María de los Ángeles en Asís, nos vemos obligados a poner en conocimiento de todos los fieles con la presente carta los modos y características de la indulgencia, y en qué circunstancias el beato Francisco, mientras vivía, la obtuvo del papa Honorio «.

Durante muchos años, esta indulgencia particular podía lograrse sólo en la Porciúncula, pero con el paso del tiempo, la posibilidad se extendió a todas las iglesias franciscanas, y después a todas las iglesias parroquiales de Asís.

Igualmente, el privilegio de la Porciúncula se extendió a todos los días del año.

La disciplina actual fue fijada por Pablo VI en la Carta Apostólica Sacrosancta Porziuncolae Ecclesia del 14 de julio de 1966, enviada por el Vicario general de la orden de los Frailes menores, fr Costantino Koser, con ocasión del 750° aniversario de la concesión de la indulgencia de la Porciúncula.

Un flujo incesante de peregrinos

En Asís usualmente inicia el 29 de julio el triduo de oración en preparación de la celebración del «Perdón», presidido por el obispo local, y el 1-2 agosto suele haber varias celebraciones presididas por cardenales, obispos y ministros generales de la Orden Franciscana.

También concluye ese día la tradicional Marcha Franciscana, una experiencia de camino y profundización espiritual, dirigida a jóvenes de entre 17 y 30 años.

Se renueva así una tradición de peregrinación a la Porciúncula el 1-2 de agosto que ya comenzó enseguida después del gozoso anuncio de Francisco.

Apenas setenta años después de la extraordinaria concesión a san Francisco, a pesar de la cautela para no encender envidias, se difundió en seguida, atrayendo a la Porciúncula muchedumbres cada vez más numerosas y desde lugares cada vez más alejados.

San Egidio, compañero de san Francisco, solía decir que “si el mundo supiera las gracias que se obtienen en este lugar, no sólo vendría gente de los alrededores, sino también desde los confines de la tierra; y no sólo los fieles, también los infieles”.

(Fuente: Aleteia)