Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
Gracias a muchos escritos de la antigüedad que han tenido una dimensión de catequesis, hemos conocido más a fondo la Palabra de Dios y su Misterio de Salvación. En este último día de septiembre, hacemos memoria de San Jerónimo, Presbítero y Doctor de la Iglesia quien fue un artífice de que el pueblo fiel conciese en profundidad el Núcleo de la Fe. Nace en Dalmacia en torno al año 340.
Roma será la ciudad que le vea estudiar, pero también allí se hará bautizar, abrazando la Fe cristiana, ya que se crió en la infancia en un ambiente pagano y alejado de Dios. Así vive en una situación de total obediencia a la voluntad divina, que le guiará hacia Oriente, donde entrará en el silencio la vida monacal, ordenándose sacerdote.
Posteriormente, el Papa San Dámaso reparó en él, trayéndole de regreso a la Ciudad Eterna para nombrarle secretario y, dado su conocimiento de las lenguas clásicas -el latín y el griego-, le encomendó una importante tarea: Traducir la Escritura del hebreo al latín, labor que realizó con gran acierto. Su anterior vida monacal, le impulsa a colaborar en la difusión del monacato en Occidente que tanta impronta le dio San Benito de Nursia.
Una cosa le quedaba por entonces pendiente: terminar la traducción de la Sagrada Escritura al latín, asignatura que desea terminar fiel a su palabra de cristiano. Para ello, se retira a la ciudad de Belén, donde empezará una vida de austeridad y penitencia, como la mejor forma de meterse en el silencio para reflexionar e interpretar debidamente los versículos bíblicos en orden a una buena traducción. Durante este periodo dejará grandes escritos de gran reflexión en torno a la Palabra de Dios, además de otros de gran profundidad científica y teológica. Muere el año 420.
El diario católico Aleteia publicó el 25 de septiembre un artículo escrito por la periodista Adriana Bello, en el que resalta una cualidad importante de nuestra Patria, nuestra fe. Esta caracteristica también se destaca en el documental Unidos por la fe, que realizó la entidad financiera Banco Popular.
Les invitamos a conocer un poco más de nuestra raiz que no es solo caribeña sino que siempre ha sido acompañada por Cristo, por nuestra fe.
El único país que tiene la Biblia en su bandera
Países católicos hay muchos, pero que tengan las Santas Escrituras ondeando en su bandera sólo hay uno: República Dominicana, una bella isla caribeña que se caracteriza por la calidez y el fervor de su gente.
A primera vista, la bandera tiene una gran cruz blanca central y, justo en el medio, en su corazón, está el Escudo de Armas, que es el que contiene una Biblia abierta coronada por una pequeña cruz.
Además, se escogió intencionalmente el Evangelio, capítulo y versículo expuesto, que es el de San Juan 8, 32: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Para los independentistas, era importante resaltar la libertad en el sentido amplio en sus símbolos patrios, pero también de manera específica, en la libertad que se obtiene desde la fe y los buenos principios, esos que te permiten discernir entre el bien y el mal. La mentira, en cambio, separa incluso naciones, porque genera desconfianza, malestar y zozobra.
Diseño del escudo
El diseño del escudo fue ideado por el político dominicano Casimiro Nemesio de Moya y fue oficializado en 1913. Sus características quedaron bajo efecto de ley en el artículo 32 de la constitución: “El Escudo Nacional tiene los mismos colores de la Bandera Nacional dispuestos en igual forma. Lleva en el centro la Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32, y encima una cruz, los cuales surgen de un trofeo integrado por dos lanzas y cuatro banderas nacionales sin escudo, dispuestas a ambos lados; lleva un ramo de laurel del lado izquierdo y uno de palma al lado derecho.
Está coronado por una cinta azul ultramar en la cual se lee el lema ‘Dios, Patria y Libertad’. En la base hay otra cinta de color rojo bermellón cuyos extremos se orientan hacia arriba con las palabras ‘República Dominicana’.
La forma del Escudo Nacional es de un cuadrilongo, con los ángulos superiores salientes y los inferiores redondeados, el centro de cuya base termina en punta, y está dispuesto en forma tal que resulte un cuadrado perfecto al trazar una línea horizontal que una las dos verticales del cuadrilongo desde donde comienzan los ángulos inferiores”.
Lamentablemente, a veces algunos políticos deciden utilizar la bandera sin el escudo de armas, pero los dominicanos enseguida protestan porque lo consideran un irrespeto a los valores cristianos de su nación. Para la mayoría, Dios es el centro de todo, y así lo refleja claramente su bandera. Incluso, algunos creen que es su amor y devoción al Señor lo que los protege de las desgracias naturales que ha sufrido, por ejemplo, su vecino Haití.
Ni siquiera el Vaticano es como República Dominicana
Hay otros países que han incluido símbolos cristianos en su bandera, siendo la cruz la gran protagonista; por ejemplo, está la famosa Union Jack, que es la bandera del Reino Unido, compuesta por una combinación de las cruces de los santos patronos de Inglaterra (San Jorge), Escocia (San Andrés) e Irlanda del Norte (San Patricio).
Sin embargo, República Dominicana es la única nación con una Biblia en su bandera, ¡ni siquiera el Estado del Vaticano! Así que la próxima vez que vayas de viaje a esta isla del Caribe (o si vives allí), no dejes de disfrutar de un bello amanecer o atardecer, en plena naturaleza, con la bandera -y la Biblia- ondeando al compás del viento.
La parroquia El Buen Pastor te invita a estudiar la palabra de Dios a través del curso «Historia de la Salvación».
En este taller estudiaremos los pasos de Abraham hasta su llegada a la tierra prometida y cuáles son los fundamentos y paradigmas de nuestra fe en Dios.
Separa los lunes 20 de septiembre, 4, 11 y 18 de octubre; a las 7:45 p. m., en los que nos uniremos por Zoom.
El padre Francesco Cognigni nos guiará por este maravilloso viaje a través de las sagradas escrituras.
Por el P. William Arias, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Animación Bíblica.
Septiembre, mes de la Biblia
Ya llega septiembre, mes de la Biblia, y en este año dedicado a la conmemoración de los 100 años de la Coronación Canónica de la Virgen de la Altagracia como protectora del pueblo dominicano, no podemos estar ajenos a esta celebración, por eso el tema de este año elegido por la Comisión Nacional de Animación Bíblica, en sintonía con esta celebración mariana es: “La Palabra en María”, con el lema: “Vivir como María la Palabra”, acompañado del slogan bíblico tomado de Lucas 1,38: “Hágase en mí según tu palabra”.
Como cada año, hay una invitación especial a todas las comunidades a conmemorar este mes en torno a la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escrituras, con actividades que ya se han hecho tradición entre nosotros, como los monumentos a la Biblia en las iglesias, cursos y talleres bíblicos, semanas y encuentros bíblicos, entre otros, claro está dentro de las posibilidades, pues seguimos en medio de la pandemia del coronavirus (covid-19) y los cuidados y protocolos a la hora de encontrarnos hay que seguirlos manteniendo, por eso no se motiva a actividades multitudinarias como las marchas bíblicas, pero como señalamos, hay muchas cosas que se pueden hacer para motivar la celebración de este mes bíblico.
En esta ocasión se nos presenta la oportunidad de descubrir la presencia grande y gratificante de María en la Biblia. Ella es mujer de la Palabra, pues esa Palabra penetra en su vida y la fecunda, haciendo posible que esa misma Palabra se haga carne, visible, y como dice Juan 1,14 ella haga su tienda, acampe, se quede en medio de nosotros. La primera creación de Dios fue posible por la Palabra, ahora, la segunda creación, y para algunos recreación, pero lo importante es que se hace posible por la entrada de la Palabra en María, como símbolo de que la Palabra de Dios entra también en nosotros, entra a la humanidad, la cual se había distanciado de Dios, pero ahora vuelve de nuevo a Él, porque Él ha tomado la iniciativa de volver a nuestra realidad y salvarnos por la Palabra hecha carne en María: Jesús.
Esta María de la Palabra se ha quedado en nuestro pueblo dominicano, bajo la advocación de la Virgen de la Altagracia, en medio de un pueblo lleno de fe, no perfecto, pero sí en búsqueda de mejores destinos y de la anuencia de Dios; un pueblo que tiene en su escudo una Biblia, como nación que quiere ser traspasada por la Palabra, fecundada por los valores que hay en las Sagradas Escrituras, y si María de Altagracia, la que hace 100 años fue declarada protectora nuestra, se hizo fecunda por la Palabra en sus entrañas, lo mismo nuestra patria, hay que hacer que esa Palabra se adentre en nuestra realidad y en lo que somos, en nuestra cultura, en la nueva cultura urbana de hoy, porque ser dominicano es ser abierto a la fe, una fe que pasa a través de María y llega hasta nosotros, en una tradición que nos ha enriquecido y nos ha dado la energía necesaria para labrar los mejores caminos para esta media isla a lo largo del tiempo y ser testigo de Cristo, el hijo de María, la mujer de la Palabra.
Celebremos septiembre, mes de la Biblia, unidos a este año mariano dominicano, y que la gracia del Dios revelado por su Palabra hacia nosotros, contenidas en la Biblia, como dice el Salmo 119, 105 sea para nosotros, lampara-luz para nuestros pasos.
“Las palabras de la Sagrada Escritura no han sido escritas para quedarse atrapadas en el papiro, en el pergamino o en el papel, sino para ser acogidas por una persona que reza, haciéndolas brotar en su corazón”, afirmó el Papa.
En esta línea, el Santo Padre recordó que en la tradición cristiana, rica de experiencias y de reflexiones sobre la oración con la Sagrada Escritura, “se ha consolidado en particular el método de la ‘lectio divina’, nacido en ambiente monástico, pero ya practicado también por los cristianos que frecuentan las parroquias”.
Pasos de la lectio divina
En primer lugar, el Papa señaló que “se trata ante todo de leer el pasaje bíblico con atención, diría con ‘obediencia’ al texto, para comprender lo que significa en sí mismo”.
Después, el Pontífice subrayó que es necesario “entrar en diálogo con la Escritura, de modo que esas palabras se conviertan en motivo de meditación y de oración”. Es decir, “permaneciendo siempre adherente al texto, empiezo a preguntarme sobre ‘qué me dice a mí’”.
En esta línea, el Santo Padre advirtió que este “es un paso delicado: no hay que resbalar en interpretaciones subjetivistas sino entrar en el surco vivo de la Tradición, que une a cada uno de nosotros a la Sagrada Escritura”.
Luego, el Papa Francisco dijo que “el último paso de la lectio divina es la contemplación” y explicó que “aquí las palabras y los pensamientos dejan lugar al amor, como entre enamorados a los cuales a veces les basta con mirarse en silencio”.
“El texto bíblico permanece, pero como un espejo, como un icono para contemplar. Y así se da el diálogo”, indicó el Papa.
Papa Francisco firma Carta Apostólica sobre Sagradas Escrituras en fiesta de San Jerónimo
El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media
Al finalizar la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco firmó la Carta Apostólica “Scripturae Sacrae affectus” este 30 de septiembre, memoria litúrgica de San Jerónimo.
En este año 2020 se celebra también el 16º centenario de la muerte de San Jerónimo.
“Que el ejemplo de este gran Doctor y Padre de la Iglesia, que ha colocado la Biblia en el centro de su vida, despierte en todos un renovado amor a la Sagrada Escritura y el deseo de vivir en diálogo personal con la Palabra de Dios”, dijo el Santo Padre.
Además, el Papa calificó a San Jerónimo como “un estudioso apasionado de la Sagrada Escritura, que hizo de ella el motor y el alimento de su vida”.
“Que su ejemplo nos ayude también a nosotros a leer y conocer la Palabra de Dios, ‘porque ignorar las Escrituras ― decía él― es ignorar a Cristo’”, advirtió a los fieles de lengua español.
En esta línea, el Santo Padre animó también a que la Biblia sea “el alimento diario de su diálogo con el Señor, para que ser colaboradores cada vez más dispuestos a trabajar por el Reino que Cristo ha inaugurado en este mundo”.
El 30 de septiembre de 2019 el Papa Francisco instituyó el “Domingo de la Palabra de Dios” con la Carta Apostólica en forma de “Motu Proprio” titulada “Aperuit Illis”.
El “Domingo de la Palabra de Dios” será celebrado por la Iglesia Universal cada tercer Domingo del Tiempo Ordinario para hacer “crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”.
El título de la Carta Apostólica “Aperuit Illis” se basa en el pasaje bíblico de San Lucas del capítulo 24 en el que se describe el gesto de Jesucristo a los discípulos con el cual “les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras”.
Curso ofrece claves para aprender a rezar con la Biblia
Imagen referencial. Créditos: Pixabay
El portal católico de recursos apostólicos Catholic Link lanzó el nuevo curso “Aprende a orar con las Sagradas Escrituras. Lectio Divina” con el que se ofrece algunas claves para aprender a leer, meditar y poner en práctica lo escrito en la Biblia.
Catholic Link señaló en su sitio web que la Lectio Divina “es una antigua práctica que nos enseña a leer, meditar y vivir la Palabra de Dios”, con el objetivo principal de fortalecer la relación con el Señor.
“Todos buscamos modos de sentirnos más cerca de Dios, de entender un poco más su figura, su acción y su poder en nuestras vidas y esto es precisamente lo que pasará si decidimos sumergirnos en su Palabra”, agregó.
El portal indicó por un comunicado que el curso cuenta con cuatro sesiones, donde las personas que decidan participar contarán con la oportunidad “de descubrir por qué esta práctica los ayudará a acercarse más a Dios, a entender mejor su figura, su acción y su poder en la vida de cada uno”.
Las sesiones están divididas en 4 partes: Introducción a la Lectio Divina, La Lectio y la Meditación, La Oración y la Contemplación, y Consideraciones Prácticas para la Oración a través de las Sagradas Escrituras.
El curso es dictado por Ricardo Braz, teólogo católico y difusor de espiritualidad y formación bíblica por la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Perú, que además cuenta con diplomados en Catequesis, Educación y Neurociencia.
Catholic Link indicó que las personas que se inscriban al curso recibirán un certificado de participación expedido por la Universidad Juan Pablo II de Costa Rica.
El curso, que tiene un costo de 35 dólares, ofrece a los participantes acceder a las sesiones de manera indefinida y además, les brinda material adicional que les permita profundizar en los temas.
Los interesados pueden obtener más información AQUÍ.
La inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente de la Escritura.
¿Leer? Para resistir, dar vida a las palabras, aprender a amar. ¡Perfecto! Pero, ante todo, leer para escrutar, comprender y hacer nuestras las palabras del Libro que contiene las huellas de Dios, sus palabras, su presencia secreta, su larga paciencia antes de manifestarse con Cristo. Pero ¿cómo conseguir leer la Biblia a este nivel?
Leer la Biblia para respirarla
Cuando el diplomático y poeta francés Paul Claudel recorrió la Biblia página a página durante largos años, leía con ojo avizor y la pluma tan alerta como el palo de un zahorí.
Todo, según él, le hablaba a alguno de nuestros cinco sentidos, evocaba una imagen, una emoción espiritual, una lección.
Prácticamente lo único que le faltaba era pegar la oreja a la página para escucharla respirar como a través de un estetoscopio.
“La Biblia respira”, decía. Contiene el aliento de Dios, su Espíritu que obra en la historia de su pueblo y, sobre todo, en nuestra actualidad, nuestra vida aquí y ahora.
Haciendo uso de la inteligencia del corazón, podemos aspirar este aliento, como una especie de boca a boca de reanimación espiritual.
Pero esta insuflación requiere paciencia.
Benedicto XVI, cuando inauguró el Colegio de los Bernardinos en París en 2008, remontó el origen de nuestra cultura a esta fraternidad de monjes inquietos, en su unidad, por buscar a Dios y compartir su palabra desde un mismo amor por los textos sagrados.
La erudición, la formación, el dominio de las lenguas y las gramáticas se ponían todos al servicio del arte de la lectura.
No como una única manera de leer sino, gracias a los múltiples niveles de sentido en las palabras, con una cascada de referencias de un texto a otro y de una sinfonía de comprensiones añadidas unas a otras. Porque, como dicen los monjes, el saber acumulado en sí mismo no es más que jactancia.
Como una abeja
La lectura está al servicio del deseo de Dios. Al encontrarlo a Él, nos encontramos nosotros. Al encontrarnos un poco, Le buscamos aún más.
El teólogo Guillermo de Saint-Thierry, discípulo y amigo de san Bernardo de Claraval, explicaba a sus hermanos de abadía que hay que rumiar la Palabra, “dando un bocado” cada día y confiándolo “al estómago de la memoria”.
Nada de glotonería, de lectura en la superficie de las palabras, de miradas de pasada. En vez de eso, una lucha amorosa para, como Jacob con el ángel, buscar un reconocimiento que habrá que retomar un poco más tarde.
Entonces, ¿qué cualidad hay que tener para leer bien y respirar la Biblia? Los autores monásticos lo tienen claro: ¡la de la abeja!
La abeja pecorea, va a buscar su alimento por todas partes, en todas las flores de Dios y, de ello, fabrica miel.
Esta inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente.
Todo ello permite, a través de esta amistad familiar con la palabra de Dios, aprender a “conocer el corazón de Dios”, como decía san Gregorio Magno.
Hoy, investigaciones afirman que las mujeres ya no son mayoría en las iglesias. Ellas han sido una gran bendición en la vida de la Iglesia del Señor Jesús. A pesar del gran machismo existente en la culturas descritas en la Biblia, encontramos a grandes mujeres que tienen mucho que enseñarnos.
En homenaje a las mujeres, me gustaría destacar siete actitudes de mujeres de la Biblia que todo cristiano debería imitar.
1.LA HUMILDAD DE MARÍA, MADRE DEL SEÑOR JESÚS
María fue elegida entre diversas muchachas para ser la madre del Salvador. Tal vez eso pudiera haber llevado a su corazón cierto orgullo, cierta altivez. Ella, sin embargo, dijo algo que todos necesitamos decir diariamente a Dios: «Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada…» (Lc 1, 46-48). La humildad de María, al ponerse en las manos de Dios y cooperar con el Señor en su gran misión, es algo realmente fascinante, que todo creyente debería imitar.
2.LA PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN DE ANA
Ana no había tenido una vida fácil. Su marido Elcana se había aprovechado de la tradición para tener dos mujeres (1 S 1,2). Además, Ana era estéril, algo considerado como una especie de maldición en su época. Era despreciada por la otra esposa del marido y cargaba una gran tristeza en su corazón a causa de todo eso (1 S 1,6). Pero no desistió de su objetivo de tener un hijo y no se entregó a la murmuración, por el contrario, fue perseverante en la oración y pudo decir: “»Concibió Ana y llegado el tiempo dio a luz un niño a quien llamó Samuel, «porque, dijo, se lo he pedido a Yahveh» (1 S 1,20).
3.LA VALENTÍA DE MARÍA MAGDALENA PARA SUPERAR EL PASADO
La Biblia dice que María Magdalena era una endemoniada. Jesús expulsó de ella siete demonios (Lc 8,2). No tenemos muchos detalles del pasado de esa mujer, sin embargo, ciertamente no fue un pasado que agradara a Dios. Ella, no obstante, tuvo el valor de superar su pasado negro y ser una gran sierva del Señor Jesús. Ella es mencionada siempre en compañía de los discípulos, y fue la primera en saber y creer en la resurrección de Jesucristo (Mt 28,1). Fue una mujer que mostró una superación inigualable, un verdadero retrato de transformación que Dios opera en la vida de las personas.
4.LA SABIDURÍA DE MIRIAM PARA SUPERAR LAS CRISIS
El faraón había determinado que cada egipcio tenía que matar a los niños que nacieran de judías (Ex 1,22). Esa orden puso en riesgo la vida de Moisés, que aún era bebé. Pero la estrategia de la madre de Moisés y Miriam, su hermana, le salvó la vida. No fue fácil. Miriam mostró una sabiduría grandiosa al seguir al niño que fue colocado en una cesta en el río, convenciendo a la hija del faraón de entregar al niño a su propia madre, para que cuidara de él durante algún tiempo (Ex 2,7). Ella salvó la vida de Moisés con su forma sabia de lidiar con las situaciones adversas.
5.EL TEMOR DE DIOS DE LA PROSTITUTA RAABE
Raabe es mencionada en la Biblia como prostituta. La Biblia no esconde lo que era ella. Pero tampoco esconde el cambio que estaba ocurriendo en su corazón. En el diálogo que tuvo con los espías de Israel, que ella escondió en su casa con el objetivo de protegerlos, ella nos muestra un grandioso temor de Dios: «Al oírlo, ha desfallecido nuestro corazón y no se encuentra ya nadie con aliento en vuestra presencia, porque Yahveh vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.» (Jos 2,11). Una gran confesión de temor al Señor. Considerando que Raabe vivía en medio de un pueblo pagano, la declaración de ella muestra cuán grande fue su temor. Tan grande fue su actitud frente a Dios, que formó parte de la genealogía de Jesucristo (Mt 1,5).
6.EL FERVOR MISIONERO DE LA MUJER SAMARITANA
La mujer samaritana, como todos saben, tuvo un gran encuentro con Jesús cerca de un pozo donde fue a buscar agua (Jn 4,9). Jesús le revela los errores que ella había cometido en el pasado y el presente, y le dijo algo muy poderoso que impactó su corazón. ¿El resultado? El fervor misionero se apoderó del corazón de esa mujer, que llevó las palabras de Jesús a su pueblo, que no lo conocía: «La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» Salieron de la ciudad e iban donde él.»
7.EL CARÁCTER DE LA MUJER VIRTUOSA SIN NOMBRE DE PROVERBIOS
Los últimos versículos del libro de Proverbios están dedicados a alabar el carácter de una mujer que no tiene nombre, pero que bien podría ser alguna de las grandes mujeres de Dios, que existieron y existen en nuestros tiempos. Esa mujer presenta virtudes en el cuidado de la familia, del marido, de los hijos; en la forma honesta y dedicada con la que trabaja; en el ejemplo que da al prójimo, en la forma sabia con la que vive su vida, etc. Este texto muestra un resumen de las cualidades de las mujeres de Dios y cómo éstas son importantes.