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Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

14 niños rescatados de abortorios recibieron el bautismo: “Habéis elegido la vida”

14 niños rescatados de abortorios recibieron el bautismo: “Habéis elegido la vida”

Cardenal Osoro bautiza a uno de los pequeños. Crédito: Archidiócesis de Madrid (España).

14 niños que iban a ser abortados recibieron el bautismo el pasado 27 de septiembre en Madrid (España), durante la celebración las madres “lloraron muchísimo. El bautizo las remueve mucho porque les hace recordar que en algún momento decidieron que ese niño no viviera, pero a la vez les da paz”.

Son hijos de mujeres en situación de vulnerabilidad que fueron ayudadas por la Asociación Más Futuro, una entidad católica que ofrece apoyo a madres gestantes para que no aborten y también una vez que han dado a luz para afrontar el futuro con su pequeño.

Según informan desde la Archidiócesis de Madrid, la ceremonia de bautismo fue presidida por el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid (España) en la parroquia de San Josemaría Escrivá de Aravaca. Fueron bautizados una niña de 6 años, dos niños de cuatro años y 6 pequeños de menos de un año. 

Aseguran que estaba previsto que también se bautizaran otros 9 niños más pero no pudieron unirse al sacramento por estar a la espera de los resultados de las pruebas PCR de coronavirus.

Durante la ceremonia se cumplieron estrictamente las medidas de seguridad y asistieron los padres y hermanos de los pequeños bautizados; así como los padrinos y algunos de los voluntarios de la Asociación Más Futuro.

Estos voluntarios son en su mayoría jóvenes que se sitúan en las inmediaciones de clínicas abortistas para ofrecer a las madres alternativas a acabar con la vida de su hijo y así darles una oportunidad real para no abortar.

El Cardenal Osoro, dirigiéndose a las madres aseguró: “Vosotras habéis elegido la vida, sabemos que la muerte llegará, pero vosotras habéis elegido la vida”.

Durante la ceremonia el Cardenal Osoro explicó cada una de las partes y los ritos que se realizan dentro del Sacramento del Bautismo ya que en los padres reciben unas catequesis preparatorias y personalizadas que se imparten también desde Más Futuro.

Según explican algunas madres habían abortado en embarazos anteriores, una incluso en 4 ocasiones.

En el bautismo las madres “lloraron muchísimo. El bautizo las remueve mucho porque les hace recordar que en algún momento decidieron que ese niño no viviera, pero a la vez les da paz, porque cuando haces algo que sabes que está bien, te da mucha seguridad en ti misma y mucha paz, que al final es lo que todo el mundo quiere”.

(Fuente: Aciprensa)

Curso de Iniciación Cristiana y reinicio celebraciones para administrar Bautismo

Curso de Iniciación Cristiana y reinicio celebraciones para administrar Bautismo

La Parroquia El Buen Pastor les informa el reinicio de las celebraciones para administrar el Sacramento del Bautismo, las cuales tendrán lugar cada quince días. 

También, les compartimos que comienza, a partir del 25 de septiembre, el Curso de Iniciación Cristiana para personas mayores de 15 años interesadas en prepararse para recibir los Sacramentos del Bautismo, Primera Comunión y Confirmación. Será todos los viernes, de 7:30 a 9:00 p. m., a través de la plataforma Skype. Este curso tiene una duración de 5 meses. 

Además, continúan abiertas las inscripciones para los Cursillos Prebautismales virtuales dirigidos a padres y padrinos, también, vía la aplicación Skype. Estos se llevarán a cabo los miércoles de 7:30 a 9:00 de la noche. Su fecha de inicio está sujeta a completar el cupo necesario. 

Interesados pueden comunicarse al correo electrónico elbuenpastorsd@gmail.com o por vía telefónica al 809 549 3916.

¿Vives lejos de tu ahijado? Sé así buen padrino a distancia

¿Vives lejos de tu ahijado? Sé así buen padrino a distancia

Shutterstock | Stokkete

Ser elegido padrino o madrina de un niño es una gran alegría. Pero también es una responsabilidad: ¿cómo asumirlo cuando estamos alejados geográficamente de nuestro ahijado?

El día del bautismo, nos comprometemos, como padrino o madrina, a ayudar a los padres de nuestro ahijado o ahijada a “educarlos en la fe, para que estos niños, guardando los mandamientos de Dios, amen al Señor y al prójimo, como Cristo nos enseña en el Evangelio”.

No hemos sido meros testigos del bautismo: hemos dado nuestra palabra. Y la dimos en serio, pero… ¿y después?

Al cabo de meses y de años zarandeados por la vida, inundados de mil preocupaciones, alejados geográficamente, tenemos dificultades para respetar este compromiso y nos sentimos vagamente culpables por no haber hecho suficiente por nuestros ahijados, o por algunos de ellos.

A veces incluso tenemos conciencia de haberles fallado con errores más o menos graves. Nunca es demasiado tarde para hacer el bien: incluso si, después de varios años, apenas nos hemos ocupado de ellos, no es una razón para bajar los brazos.

Estar presente en todos los acontecimientos importantes

Shutterstock

Para empezar podemos rezar por ellos y pedir al Espíritu Santo que nos enseñe a ejercer nuestras responsabilidades hacia ellos.

Una carta auténtica, en la que pidamos circunstancialmente perdón por un silencio demasiado largo o incluso por riñas o faltas graves, permitirá retomar el contacto.

Incluso en la edad adulta, es precioso tener un padrino y una madrina atentos y cariñosos. Nunca es demasiado pronto para comenzar.

Recordemos que nuestra misión consiste, ante todo, en ayudar a los padres, por eso desde el principio es importante establecer relaciones profundas con ellos.

Aunque los conozcamos bien, aunque sean hermanos o buenos amigos, nuestro estatus de padrino y madrina establece unos vínculos nuevos, de orden espiritual. Recemos por ellos y, cuando sea posible, con ellos.

¿Por qué no mantener una relación epistolar?

Joey Laffort | Shutterstock

Cuando el niño es pequeño, dediquemos tiempo a hablar de él con sus padres. Interesémonos por su personalidad que se esboza poco a poco, por sus progresos y sus dificultades.

Evoquemos aquello que deseamos para él. Y ofrezcamos los medios para mantener esta relación: programemos regularmente un fin de semana con una tarde juntos o algunos días de vacaciones todos los años, cuando el distanciamiento geográfico no permita encuentros más frecuentes.

Estemos atentos a todo lo que compone la vida de nuestro ahijado. Es importante prestar atención a las noticias, estar presente a pesar de las distancias en todos los acontecimientos importantes, como cumpleaños, la vuelta al cole, la entrega de un diploma, etc.

Por otra parte, no olvidemos que los niños, sobre todo a partir de los cinco o seis años, se alegran mucho al recibir cartas a su nombre.

Aunque se trate de unas sencillas palabras en una postal, eso les muestra que alguien pensó en ellos de una forma muy especial.

Y, una vez que aprenden a leer y escribir con soltura, las cartas permiten decir muchas cosas, desde las más anecdóticas a las más profundas. Una carta se conserva, se relee… ¡es un auténtico tesoro!

Crear recuerdos inolvidables

Padrino y madrina son unos interlocutores privilegiados ante los que el niño se siente único e irremplazable.

También es importante, cuando hagamos una visita a nuestro ahijado o ahijada, reservar un momento a solas, sin sus hermanos o hermanas, sin nuestros propios hijos.

Puede tratarse simplemente de un paseo los dos o una jornada más especial en la que se hagan cosas un poco más alocadas, cosas fuera de lo habitual, entre las que se pueden incluir la misa de domingo o un tiempo de oración.

A menudo nos sentimos unos pésimos padrinos o madrinas… ¡y quizás lo seamos! Pero entonces, la peor de las tentaciones sería perder coraje.

Recordemos que, a través de la petición de los padres y a través de la Iglesia que ratificó su decisión, es Dios mismo quien nos ha confiado esta misión.

Apoyémonos en Él para administrarla bien, aunque sea a varios kilómetros de nuestros ahijados. Y tengamos la seguridad de que Él nos da los medios para nuestra tarea, aquí y ahora.

(Fuente: Aleteia)

No es válido el Bautismo conferido con fórmulas arbitrariamente modificadas

No es válido el Bautismo conferido con fórmulas arbitrariamente modificadas

Bautimos celebrados por Papa Francisco en la Capilla Sixtina (Vatican Media)

Lo afirma la Congregación para la Doctrina de la Fe en un «responsum» a dos preguntas sobre un Bautismo administrado con la fórmula «Nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

El sacramento del bautismo administrado con una fórmula arbitrariamente modificada no es válido y quienes lo han recibido de esta manera deben ser bautizados «en forma absoluta», es decir, repitiendo el rito según las normas litúrgicas establecidas por la Iglesia. Esto es lo que afirma la Congregación para la Doctrina de la Fe al responder a dos preguntas sobre la validez de un Bautismo conferido con la fórmula «En nombre de tu padre y tu madre, de tu padrino y tu madrina, de tus abuelos, de tus familiares y amigos, en nombre de la comunidad nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». El pasado mes de junio, el Papa Francisco aprobó este «responsum» que se publica hoy.

Cristo, protagonista del acontecimiento que se celebra

En una nota doctrinal explicativa, el Dicasterio señala que «la modificación deliberada de la fórmula sacramental» se introdujo «para subrayar el valor comunitario del Bautismo, para expresar la participación de la familia y de los presentes y para evitar la idea de la concentración de un poder sagrado en el sacerdote en detrimento de los padres y de la comunidad, que la fórmula del Ritual Romano transmitiría». En realidad -recuerda la nota que cita la Constitución Sacrosantum Concilium- «cuando uno bautiza es Cristo mismo quien bautiza», es «el protagonista del acontecimiento que se celebra». Ciertamente, en la celebración «los padres, los padrinos y toda la comunidad están llamados a desempeñar un papel activo, un verdadero y propio oficio litúrgico», pero esto, según el dictado conciliar, implica que «cada uno, ministro o fiel, desempeñando su propio oficio, realiza sólo y todo lo que, según la naturaleza del rito y las normas litúrgicas, es de su competencia» (Sacrosanctum Concilium, n. 28).

Una antigua tentación

«Reaparece aquí -continúa la nota- con discutibles motivos de orden pastoral, una antigua tentación de sustituir la fórmula tradicional con otros textos juzgados más idóneos», pero «el recurso a la motivación pastoral oculta, a veces de forma inconsciente, una deriva subjetiva y una voluntad manipuladora». El Concilio Vaticano II, después del Concilio de Trento, declaró «la absoluta indisponibilidad del septenario sacramental a la discreción de la Iglesia», estableciendo que nadie «aunque sea sacerdote, se atreva, por su propia iniciativa, a añadir, quitar o cambiar algo en materia litúrgica». En efecto, «modificar al propio arbitrio la forma celebrativa de un sacramento no constituye un simple abuso litúrgico, en cuanto transgresión de una norma positiva, sino también un vulnus infligido tanto a la comunión eclesial como a la posibilidad de reconocer en ella la obra de Cristo, que en los casos más graves hace inválido el sacramento mismo, porque la naturaleza de la acción ministerial exige transmitir con fidelidad lo que se ha recibido».

Acción ministerial

En la celebración de los sacramentos -explica la nota- la asamblea no actúa «colegialmente», sino «ministerialmente» y el ministro «no habla como un funcionario que ejerce un papel que se le ha asignado, sino que opera ministerialmente como signo-presencia de Cristo, que actúa en su Cuerpo, donando su gracia». A la luz de esto, se debe entender «cuanto enseña el Concilio Tridentino sobre la necesidad de que el ministro tenga la intención al menos de hacer lo que hace la Iglesia»: una intención que no puede permanecer «sólo a nivel interior», con el riesgo de subjetivismo, sino que se expresa también en un «acto exterior» realizado «no en nombre propio, sino en la persona de Cristo».

Cristo es quien bautiza

«Alterar la fórmula sacramental -concluye la nota- significa, además, no comprender la naturaleza misma del ministerio eclesial, que es siempre el servicio a Dios y a su pueblo, y no ejercicio de un poder que llega hasta la manipulación de lo que se ha confiado a la Iglesia con un acto que pertenece a la Tradición. En todo ministro del Bautismo, por lo tanto, debe estar bien enraizada no sólo la conciencia del deber de actuar en comunión con la Iglesia, sino también la misma convicción que San Agustín atribuye al Precursor, el cual aprendió «que en Cristo habría cierta propiedad tal, que, aunque muchos ministros, justos o injustos, iban a bautizar, la santidad del bautismo no se atribuiría sino a aquel sobre quien descendió la paloma, del cual está dicho “este es el que bautiza en el Espíritu Santo” (Jn 1, 33)». Comenta, por tanto, Agustín: «Bautice Pedro, Cristo es quien bautiza; bautice Pablo, es Cristo quien bautiza; bautice Judas, es Cristo quien bautiza»”.

Ya en 2008, la Congregación para la Doctrina de la Fe había respondido a dos preguntas sobre la validez de los bautismos conferidos con fórmulas arbitrariamente modificadas: «Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Redentor y del Santificador» y «Yo te bautizo en el nombre del Creador, del Liberador y del Sustentador». La respuesta fue como la de hoy: que el bautismo no era válido y que los bautizados con esas fórmulas tenían que ser bautizados «en forma absoluta».

(Fuente: Vatican News)