Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Rezar por la mañana con los hijos: trucos para lograrlo

Rezar por la mañana con los hijos: trucos para lograrlo

Oración en el cuarto de baño, «fichas de la Palabra de Dios»… ¡comienza el día con una oración matinal excelente!

En muchas familias, el comienzo de la jornada parece una maratón con la bruma del sueño entre unos dormilones que hay que ir a despertar tres veces, el más pequeño que busca desesperadamente su segundo calcetín y el mayor que se empeña en no tomarse el desayuno.

Resumiendo, es la carrera hasta el momento en que todo el mundo echa a volar a sus ocupaciones (escuela, trabajo, guardería, canguro, etc.). ¿Dónde cabe la oración en todo esto?

Rezar por la mañana es poner a Dios en primer lugar

Tenemos conciencia de que convendría hacerle a Dios un pequeño hueco, pero no tenemos claro el cómo. Periódicamente, puede suceder que nos propongamos una buena resolución… que mantenemos con más o menos éxito.

Y nos quedamos maravillados, a la vez que desanimados, ante quienes son capaces de rezar fielmente cada mañana.

Entonces, ¿la oración de la mañana es posible solo para los madrugadores? ¿Es importante comenzar nuestros días rezando? ¡Sí, sin duda! Porque la oración es vital.

Rezar por la mañana es poner a Dios en primer lugar en nuestra jornada, porque Él tiene el primer lugar en nuestra vida. Es darle gracias por este día que se abre ante nosotros, por esta vida que nos habita.

Rezar por la mañana es también poner todo lo que vamos a vivir en manos de Dios, abandonarnos a Él con toda confianza. Es ofrecerle nuestras alegrías, penas, esfuerzos y pobrezas, y darle también su significado pleno.

Es confiarle aquellos a quienes vayamos a encontrar y pedirle por lo que nos parezca difícil o importante, ya sea una reunión profesional o un examen de mates.

En cierto modo, significa dar un pequeño golpe de timón que nos pone en el buen rumbo para toda la jornada. Que sea tan importante comenzar nuestros días rezando es posible porque Dios nunca nos pide nada que sea inaccesible.

La cuestión está en encontrar el modo de concretar esa “posibilidad”.

Desde una simple señal de la cruz a oraciones pronunciadas en el baño

Lo primero es empezar por conocerse uno mismo y conocer a los nuestros con una mirada realista.

Ser “madrugador” no es solo cuestión de voluntad, depende también del carácter, de la constitución fisiológica, de la educación y de hábitos profundamente arraigados.

Si esperamos a tener un despertar fácil para rezar, igual nos arriesgamos a esperar mucho tiempo.

Es a partir de mañana, con las nieblas del sueño, el pequeño siempre con el calcetín perdido y los mayores siempre malhumorados o con prisa, que debemos empezar a rezar… sin esperar que uno se decida a ordenar sus asuntos y que los otros tengan un despertar rápido y jovial.

No hay una manera buena de rezar por la mañana. Lo que importa es ponerse manos a la obra y ser fiel diariamente. Como siempre, más valen tres minutos de oración cotidiana que una hora mensual.

Por supuesto, depende de cada uno y de cada familia encontrar “su” solución. Hay varias ideas en este sentido que pueden tenerse en cuenta:

  • Por ejemplo, al ir a despertar a los más pequeños, trazar una pequeña cruz sobre su frente, sencillamente, o hacer con cada uno de ellos una hermosa señal de la cruz.
  • Dar a los de entre 8-10 años y más la idea de elaborar “fichas de la Palabra de Dios”. Se trata, simplemente, de copiar en fichas algunos pasajes de la Palabra de Dios. Estas fichas pueden estar guardadas en una cajita, un sobre, un cajón de la mesa de noche del niño… Así, es fácil, al despertarse, coger una ficha y leerla para poder luego meditar sobre esta Palabra durante la jornada. Estas fichas presentan muchas ventajas: el hecho de consultarlas anima al niño a sumergirse en la Santa Escritura, familiarizándose con los pasajes que le hablan más personalmente; luego, el hecho de copiarlos y releerlos regularmente ayuda a memorizar la Escritura y a interiorizarla; por último, una ficha se lee más rápido que el mismo versículo en un libro donde no siempre es fácil encontrarla rápidamente. Por supuesto, los niños pueden tener también sobre su mesita de noche un evangelio, un misal, una biblia,…
  • De la misma manera, el niño o adolescente puede reunir “fichas de oraciones” en las que copiar oraciones recogidas de aquí y de allá o con textos de su propia cosecha. En estas fichas pueden figurar también salmos, por ejemplo, el Salmo 95, que abre, cada día, la oración de la Iglesia.
  • Si toda la familia se reúne para desayunar, es posible dedicar dos o tres minutos a rezar juntos antes de sentarse a la mesa.
  • El cuarto de baño es un lugar muy frecuentado por la mañana, así que algunas familias han optado por pegar encima del lavabo una oración o un pasaje de la Santa Escritura o incluso el “santo del día”… Todo debidamente presentado para leerlo fácilmente mientras uno se afeita o se lava los dientes.

Pero la mejor manera de animar a los niños a rezar es comenzar nosotros mismos rezando, individualmente o en pareja. Algunos se levantan más temprano para rezar un cuarto de hora, media hora o más en el silencio de la casa todavía dormida.

La oración de la mañana es accesible a todos, con la condición de estar bien convencidos de su importancia y de no asumir resoluciones demasiado ambiciosas, que se vuelven inaplicables a largo plazo.

Como siempre, la cuestión no es hacerlo tan bien o mejor que el vecino, sino cumplir lo mejor que podamos con todo lo que nos sea posible.

Por Christine Ponsard

(Fuente: Aleteia)

Sacerdote exorcista: Es un pecado grave marginar a enfermos de coronavirus

Sacerdote exorcista: Es un pecado grave marginar a enfermos de coronavirus

Imagen referencial. Crédito: National Cancer Institute en Unsplash.

El P. Waldo Riveros manifestó que es “antiético, inhumano y un pecado grave delante del Señor, la marginación y el rechazo a las personas” enfermas de COVID-19.

La reflexión del sacerdote nace a partir de dos casos de suicidio, cometidos por dos personas adultas contagiadas con COVID-19, uno en un hospital de Santa Cruz el 13 de junio y otro el 23 de junio en Cochabamba.

El P. Riveros explicó a Iglesia Viva que debido a la pandemia del coronavirus, las personas están más frágiles y pueden reaccionar dejándose “llevar por sus emociones y no encontrar sentido a la vida, incluso pueden caer en depresión profunda, que puede llevar al suicidio”, siente que “tiene de defenderse, salvar la vida, enfrentarse y superar ese problema que está atravesando”.


El suicidio “viene acompañado, motivado, promocionado por ideas, sentimientos negativos de un sin sentido de la vida. Estas ideas y sentimientos, muchas veces en la totalidad de las veces, es influenciado por un espíritu maligno”.

“Se suicidan personas que no tienen una relación cercana con Dios, que no cultivan la fe y han tenido antecedentes de depresión, ansiedad”, aseguró el sacerdote exorcista.

En ese sentido, la persona que enferma necesita “más que nunca de nuestro apoyo, de nuestra comprensión y de nuestro calor humano”.

“No se debe marginar, ni rechazar, ni hacer sentir mal a la persona que se haya enfermado”. “Hay que tomar previsiones, sí; pero impedir que los enfermos tengan donde recuperarse, expulsar o dar muerte civil a las personas que se han enfermado, es altamente reprochable por la conciencia humana y también delante del Señor”, dijo.


“Es antiético, inhumano y un pecado grave delante del Señor, la marginación y el rechazo a las personas que han contraído la enfermedad y han sido diagnosticadas como positivos”, insistió el P. Riveros.

El sacerdote recomendó en este tiempo de pandemia cuidarse y cuidar al otro con responsabilidad, y evitando que la persona “sienta estrés, favorecer un ambiente de cordialidad, hacer que la persona se sienta acompañada”.

Además, pidió confiar en Dios porque “no es etapa para el pánico, ni el desaliento, ni el sinsentido y hay que cuidarse y hay que hacerlo con mucha responsabilidad”, concluyó.

(Fuente: Aciprensa)

 

20 aniversario de ordenación presbiteral del padre Catalino Tejada

20 aniversario de ordenación presbiteral del padre Catalino Tejada

Hoy celebramos:

20 años de un sí al Dios verdadero.
20 años de obediencia al Señor y a su Iglesia.
20 años de servicio y entrega al pueblo de Dios.
20 años de formación continua para formar y motivar a otros a formarse.
20 años de trabajo pastoral a favor de la familia y de la vida.
20 años de llevar disciplina, amor y guía al rebaño encomendado.
20 años confiando siempre en la voluntad y en la misericordia de Dios.
20 años de forjar su fe sin desmayar.
20 años de entrega y donación ininterrumpidos a todo el que va buscando consuelo y ayuda.
20 años evangelizando con el ejemplo y motivándonos siempre a ser testigos de la luz de Cristo.
20 años reconstruyendo la casa de Dios, el templo, haciéndolo siempre digno para gloria de Dios y bienestar de la feligresía.
20 años guiando al pueblo de Dios a la adoración de un Cristo vivo y resucitado en el Santísimo Sacramento del Altar.
¡Que Su ministerio cumpla muchos 20 años más, para gloria de Dios y el bien de sus ovejas. ¡Lo amamos, Padre Catalino! ¡Bien hecho, siervo bueno y fiel!

El voto consciente de un cristiano

El voto consciente de un cristiano

Padre Mario de la Cruz Campusano, vicario episcopal de la Pastoral Familia y Vida

¿Pueden votar los cristianos? Claro que sí. ¿Deben votar los cristianos? Claro que sí. ¿Pueden votar por cualquier candidato? No. Son preguntas que hacen muchos fieles de la Iglesia católica que deben ser contestadas por personas expertas en los asuntos morales y doctrinales de la Iglesia.

Los documentos del Magisterio de la Iglesia son muy claros de que todo fiel católico ha de cumplir su responsabilidad de votar, pero con conciencia y libertad, ya que nunca le es lícito negociar ni transgredir los principios en su participación en la vida política.

El Concilio Vaticano II recuerda que “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política”, pero también que esa participación en política no puede desligarse de los principios propios de la conciencia cristiana. De esto también nos habla el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (166-170).

Principios no negociables

Son principios no negociables para un cristiano católico, como señala Benedicto XVI: El derecho y la defensa de la vida; el derecho de los padres a educar libremente a sus hijos; la defensa de la familia natural; el respeto a la dignidad de la vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural; la educación en libertad y, por tanto, el primado de los padres en la educación de sus hijos; el bien del matrimonio y la familia (matrimonio entre un hombre y una mujer), y las leyes que custodian estas realidades; la justicia social y la atención a la falta de trabajo y al empobrecimiento; la atención a los más desfavorecidos. Estos son los principios no negociables que un cristiano, católico o no, debe tener en cuenta antes de ir a votar.

Es necesario que los cristianos tengan en cuenta si el partido al que van a apoyar respeta estos principios antes de depositar su voto en la urna.

Del mismo modo, hemos de afirmar que ningún cristiano o persona alguna debe vender su conciencia o su voto por dinero, por cosas materiales, por promesas o por ninguna otra causa. El voto es un deber y un derecho que tenemos por ser ciudadanos y tener las facultades para ejercerlo.

El Catecismo católico en el numeral 2240, afirma que el ejercicio del derecho al voto en aras del bien común es una exigencia moral, vinculada a la corresponsabilidad ciudadana, sin embargo, ese derecho un cristiano tiene que ejercerlo bien. De este modo, el papa Francisco indica a los jóvenes comprometidos en la vida política que “La política no es el mero arte de administrar el poder, los recursos o las crisis… La política es vocación de servicio, diaconía laical que promueve la amistad social para la generación de bien común”.

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en su Nota doctrinal sobre la conducta de los católicos en la vida política, afirma que “Elegir como representante al candidato de un partido que ataque alguno de estos principios, aunque se considere el mal menor, sería una incoherencia” (n. 4).

El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe menciona específicamente que los cristianos no deben votar por aquellos partidos que defiendan o toleren de cualquier forma “el aborto o la eutanasia”. Tampoco se puede apoyar a quienes promueven leyes que atacan a la familia a través del ataque al matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto.

En tal contexto, hay que añadir, reitera, que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral (n. 4).

En el caso del aborto y la eutanasia, la Iglesia enseña que son pecados graves.  En este sentido, San Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium vitae, en el n. 73, declara, respecto de decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción consciente. En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito, por tanto, obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’”. Aquí reitera que no se puede votar por un candidato que apoye leyes que atenten contra la vida humana. 

Con relación a la recepción de la Comunión de los cristianos católicos, ya sean candidatos a alguna denominación o votantes, el papa emérito Benedicto XVI, en la carta enviada a los obispos de los Estados Unidos, con ocasión de la participación de los cristianos católicos en la vida pública, afirma que “un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia”.

Por todo esto que hemos comentado, recomendamos a todos los candidatos presidenciales y a los cargos legislativos, a definir su posición respecto de la vida y su defensa, el aborto, el matrimonio y la familia y las políticas de población, ya que si son católicos, nunca deben apoyar ninguna ley ni política contrarias a nuestros principios cristianos, y, además, sepan que los cristianos no apoyaremos a ningún candidato que vaya en connivencia con las políticas que contradigan estos principios, que es contradecir la dignidad humana y, en suma, el bien común.

El autor de este artículo es el reverendo padre Mario de la Cruz Campusano, doctor en Teología Moral, magíster en Bioética, vicario episcopal de la Pastoral Famiia y Vida de Santo Domingo, párroco de Divina Providencia y director del Colegio Arroyo Hondo.

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Todos los días, a las 9:00 de la noche, por Instagram live @elbuenoastorsd, unámonos como una gran Familia para rezar juntos el Santo Rosario con fe, implorando la gloriosa intercesión de nuestra Madre María, Reina de las Familias, ante su hijo Jesús, por nuestro país, por los enfermos y por todas las necesidades que estemos pasando.

En este tiempo de crisis, donde las familias sienten angustia, miedo, incertidumbre y dolor, Dios nos llama a volver a Él, nos llama a la oración sin cesar. Hagamos juntos el Santo Rosario.

¡Únete!

Tres nuevas invocaciones a las Letanías Lauretanas, una para los migrantes

Tres nuevas invocaciones a las Letanías Lauretanas, una para los migrantes

Imagen de la Vírgen María de Francisco Astiaso García.

«Mater Misericordiae», «Mater Spei» y «Solacium migrantium», o el consuelo y la ayuda de los migrantes: estas son las tres nuevas invocaciones. 

Un sol del que se descubren nuevos rayos de vez en cuando. Se podría pensar en las Letanías Lauretanas, las invocaciones seculares a la Virgen que tradicionalmente concluyen el rezo del Rosario. A las ya conocidas el Papa Francisco ha decidido añadir tres nuevas: «Mater Misericordiae», «Mater Spei» y «Solacium migrantium», es decir: «Madre de la Misericordia», «Madre de la Esperanza» y «Consuelo» pero también «Ayuda» de los migrantes.

Las nuevas invocaciones

Fue la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos la que comunicó esta disposición del Papa en una carta dirigida a los presidentes de las Conferencias Episcopales. «Son incontables los títulos e invocaciones que la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha reservado a la Virgen María, camino privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo», escribió en la carta el Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arhur Roche, Prefecto y Secretario del Dicasterio del Vaticano. Ahora, especifican, «la primera invocación se colocará después de Mater Ecclesiae, la segunda después de Mater divinae gratiae, la tercera después de Refugium peccatorum».

Roche: oraciones nacidas de los «desafíos» de la vida

Aunque antiguas, las letanías – llamadas «Lauretanas» del Santuario de la Santa Casa de Loreto que las hizo famosas – tienen una fuerte conexión con los momentos de la vida de la Iglesia y la humanidad. Así lo afirman los dirigentes del Culto Divino, subrayando que «incluso en la época actual, marcada por razones de incertidumbre y desconcierto», el recurso «lleno de afecto y confianza» a la Virgen «es particularmente sentido por el pueblo de Dios». Monseñor Arthur Roche reiteró a Vatican News este vínculo entre la espiritualidad y la concreción del tiempo, de la vida cotidiana. «Varios Papas – recuerda Monseñor Roche – han decidido incluir invocaciones en las Letanías, por ejemplo Juan Pablo II añadió la invocación a la ‘Madre de la familia’. Responden al momento real, un momento que presenta un desafío para el pueblo». «El Rosario, como sabemos, es una oración dotada de gran poder y por lo tanto -concluye el secretario del dicasterio vaticano- en este momento las invocaciones a la Virgen son muy importantes para los que sufren por Covid-19 y, entre ellos, los migrantes que también han dejado su tierra».

(Fuente: Vatican News)

Padre Amable Duránes designado obispo auxiliar de Santo Domingo

Padre Amable Duránes designado obispo auxiliar de Santo Domingo

Padre Amable Durán, nuevo obispo auxiliar de la arquidócesis de Santo Domingo

El Papa Francisco ha designado al reverendo padre José Amable Durán Tineo, actual rector del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, como obispo auxiliar de la arquidiócesis de Santo Domingo.

Sobre el padre Amable Durán

Nació el 13 de agosto de 1971 en San José de las Matas, arquidiócesis de Santiago de los Caballeros.

Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Santiago de los Caballeros y fue ordenado sacerdote para la misma arquidiócesis el 6 de enero de 2000. Obtuvo la licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y la licenciatura en Teología Fundamental en la Universidad Pontificia de Salamanca, España. También es licenciado en Pastoral Juvenil por la Itepal en Bogotá, Colombia.

Ha sido vicario parroquial, administrador parroquial, defensor del vínculo, vicecanciller, párroco, decano de la Facultad de Teología y desde 2011 rector del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo.

(Fuente: CDE)

Papa Francisco reanuda audiencias en el Vaticano con grupo de personal sanitario

Papa Francisco reanuda audiencias en el Vaticano con grupo de personal sanitario

El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco reanudó este sábado 20 de junio sus audiencias con un grupo de personas dentro del Vaticano, luego de la suspensión ocasionada por las medidas sanitarias para evitar contagios de coronavirus COVID-19.

La audiencia de la mañana de este sábado fue una representación del personal sanitario -entre médicos, enfermeras y trabajadores de la salud- de la región italiana de Lombardía, localizada al norte del país y que tiene por capital a Milán, la zona que más afectada por el COVID-19.

Durante los tres meses de confinamiento, el Pontífice continuó con la Audiencia General de los miércoles, el rezo del Ángelus dominical -o Regina Coeli- y días festivos de manera privada desde la biblioteca del Palacio Apostólico. Sin embargo, hace semanas comenzó a recibir personalmente, pero no en grupo, a varios de sus colaboradores de la Curia romana y a algunas otras personas en audiencias privadas.

De este modo, la audiencia del 20 de junio fue la primera vez, desde el inicio de la cuarentena, en que varias personas entraron al Vaticano. Los asistentes siguieron todas las medidas sanitarias requeridas, entre ellas, el uso de mascarilla.

Por otra parte, el Papa Francisco envió también un mensaje desde cuenta oficial de Twitter @Pontifex en la que se dirigió a los médicos y enfermeras. Les dijo que “el mundo ha podido ver cuánto bien han hecho en una situación tan difícil”.

“A pesar de estar exhaustos, han seguido esforzándose con profesionalidad y abnegación. Y esto genera esperanza. A todos ustedes, mi estima y mi sincero agradecimiento”, escribió el Papa Francisco.

Al inicio de la audiencia, el Papa Francisco saludó al Arzobispo de Milán, Mons. Enrico Delpini y a cinco obispos más de las diócesis de Bérgamo, Brescia, Cremona, Crema y Lodi quienes estaban acompañados también por autoridades civiles, médicos, enfermeros, trabajadores de la salud, de la protección civil, los alpinos, sacerdotes y personas consagradas.

En su discurso, el Santo Padre reconoció que “durante estos meses turbulentos, las diversas realidades de la sociedad italiana se han esforzado por hacer frente a la emergencia sanitaria con generosidad y compromiso”.

“Pienso en las instituciones nacionales y regionales, en los municipios; pienso en las diócesis y comunidades parroquiales y religiosas; en las numerosas asociaciones de voluntarios. Hemos sentido más que nunca la gratitud por los médicos, enfermeros y todos los trabajadores de la salud, en primera línea para llevar a cabo un servicio arduo y a veces heroico”, agregó

El Papa reconoció que el personal sanitario ha sido “un signo visible de humanidad que reconforta el corazón”, pero lamentó que “muchos de ellos cayeron enfermos y algunos por desgracia murieron en el ejercicio de su profesión”. “Los recordamos en la oración y con tanta gratitud”, añadió el Papa.

En esta línea, el Santo Padre advirtió que “en el torbellino de una epidemia con efectos devastadores e inesperados, la presencia fiable y generosa del personal médico y paramédico fue el punto de referencia seguro, en primer lugar para los enfermos, pero de manera muy especial para sus familias, que en este caso no tenían la posibilidad de visitar a sus seres queridos”.

“Los pacientes a menudo sentían que tenían a su lado ‘ángeles’ que les ayudaban a recuperar la salud y, al mismo tiempo, les consolaban, apoyaban y a veces los acompañaban hasta el umbral del encuentro final con el Señor. Estos trabajadores de la salud, sostenidos por la solicitud de los capellanes de los hospitales, han atestiguado la cercanía de Dios a los que sufren; han sido artesanos silenciosos de la cultura de la cercanía y la ternura”, señaló el Papa.

De este modo, el Papa Francisco destacó la importancia de la “cultura de cercanía y de ternura” incluso en las “pequeñas cosas”: “en las caricias…, incluso con el móvil, conectando a ese anciano que se estaba muriendo con su hijo, con su hija para despedirse de ellos, para verlos por última vez…; pequeños gestos de creatividad y de amor… Esto nos ha hecho bien a todos. Testimonio de proximidad y ternura”.

“Queridos médicos y enfermeros, el mundo ha visto todo el bien que han hecho en una situación de gran prueba. Aunque exhaustos, han seguido esforzándose con profesionalidad y abnegación. ¡Cuántos médicos y paramédicos, enfermeros, no podían ir a casa y dormían allí, donde podían porque no había camas, en el hospital! Y eso genera esperanza. Han sido uno de los pilares del país”, afirmó.

En este sentido, el Santo Padre dijo que “ahora es el momento de atesorar toda esta energía positiva que se ha invertido” por lo que exhortó: “¡no hay que olvidarlo!” y agregó: “es una riqueza que, en parte, ciertamente, ha sido ‘a fondo perdido’ en el drama de la emergencia; pero en gran parte puede y debe dar frutos para el presente y el futuro de la sociedad”.

La pandemia “ha marcado profundamente la vida de las personas y la historia de las comunidades”, reconoció el Santo Padre, pero también sugirió que “para honrar el sufrimiento de los enfermos y de tantos muertos, sobre todo ancianos, cuya experiencia de vida no debe ser olvidada, es necesario construir el mañana: para ello hacen falta el compromiso, la fuerza y la dedicación de todos”.

“Se trata de partir de nuevo de los innumerables testimonios de amor generoso y gratuito, que han dejado una huella indeleble en las conciencias y en el tejido de la sociedad, enseñando cuánto se necesita la cercanía, el cuidado y el sacrificio para alimentar la fraternidad y la convivencia civil”.

De este modo, el Papa afirmó que será posible salir “de esta crisis espiritual y moral más fuertes” pero añadió que “esto depende de la conciencia y la responsabilidad de cada uno de nosotros. Pero no solos sino juntos y con la gracia de Dios” ya que “como creyentes nos corresponde dar testimonio de que Dios no nos abandona, sino que da sentido en Cristo también a esta realidad y a nuestro límite; que con su ayuda se pueden afrontar las pruebas más duras”.

“Tengamos cuidado porque, tan pronto como la emergencia haya pasado, es fácil resbalar, es fácil volver a caer en esta ilusión. Es fácil olvidar rápidamente que necesitamos a los demás, alguien que nos cuide, que nos dé valor. Olvidar que todos necesitamos un Padre que nos extienda la mano. Rezarle, invocarle, no es una ilusión; ¡la ilusión es pensar en prescindir de Él! La oración es el alma de la esperanza”, recordó el Papa.

(Fuente: Aciprensa)

Francisco: se llega a Dios conociéndose a sí mismo y viviendo para los demás

Francisco: se llega a Dios conociéndose a sí mismo y viviendo para los demás

En el volumen «¡Cambiamos!» publicado por Solferino, se presenta la reflexión de Jorge Mario Bergoglio – Francisco sobre la experiencia de la fe cristiana, que lleva a la escucha de Dios cuando está sin ficciones y los deseos del corazón son despojados de las seguridades humanas.

Demos un paso atrás en el tiempo a cuando Francisco era Jorge Mario Bergoglio un jesuita, responsable de sus hermanos en Argentina, y acerquémonos a las raíces de una «voluntad de cambio» que tanto entonces como ahora, en tiempos de pandemia, marcaron su pensamiento. Esto es lo que nos ayuda a hacer el volumen titulado «¡Cambiemos!», de las ediciones Solferino, que es publicado hoy con el prefacio del Director de La Civiltà Cattolica, el padre Antonio Spadaro, que lo presenta como una obra que «nos ayuda a comprender la experiencia religiosa y los criterios de acción del primer Papa jesuita en la historia de la Iglesia», que nos ayuda «a comprender al Pontífice y su convicción de la importancia de la utopía entendida no como abstracción, sino como fuerza vital y apertura al futuro a partir de lo real, de lo que se es».

«Para entender a un hombre, de hecho – se lee en el prefacio – se necesita ir a las raíces de su formación, pero también investigar los puntos de inflexión, los momentos de crisis y los puntos de cambio. Por eso este libro es importante para entender al Papa Francisco: es una expresión de un tiempo de paso, en el que ha madurado la capacidad de discernimiento y elección».

El deseo
¿Sobre qué bisagras gira la reflexión? En primer lugar sobre el deseo que se discute en la primera y segunda parte del volumen. «Cualquiera que sea la vida que se decida sobre la capacidad de darse a sí mismo. Es allí donde se trasciende a sí mismo, donde se hace fructífero», afirma en el Preámbulo firmado por Jorge Bergoglio el día de Navidad de 1987. «Por el contrario – prosigue – la vida y la muerte para uno mismo significan el cierre, la incapacidad de ser fecundos. No vivir para sí mismo y no morir para sí mismo es, por lo tanto, la condición de cualquier posibilidad de trascenderse a sí mismo. Sólo así la vida es verdadera vida y la muerte verdadera muerte. De lo contrario sólo hay una caricatura, una aburrida – y al mismo tiempo agotadora – cadena de egoísmo que nos asfixia en la apatía espiritual. Pensamientos que, según el padre Spadaro, muestran la superación de «todo vitalismo vacío» y se centran en lo que se «abre» desde dentro, es decir, el deseo, una «fuerza interior que se abre al sentido de la vida». En la primera de las seis partes que componen el volumen, surge cómo el futuro Papa asimila la visión de San Ignacio de Loyola tal como surge en los Ejercicios Espirituales. Afirma que «los deseos del corazón», es en ellos que «se puede discernir la voz de Dios» en la historia de hoy.

«Como se entiende, el deseo es el resorte que abre nuestra existencia y se modula en el ‘medio’ de cada vida. Bergoglio – señala el padre Spadaro, siguiendo los puntos principales del contenido del libro – nunca habla de un deseo heroico y sublime, lejano del diario pasar de los días. Se basa en el simple reconocimiento de nuestro ser criaturas, que es el «principio y fundamento» de la vida espiritual. Y así comenzó el camino de la búsqueda de nuestra verdad a los ojos de Dios. Pero también el camino en el que buscamos la verdad de Dios sobre nosotros. Bergoglio es muy cuidadoso en reiterar el hecho de que el camino espiritual nunca es el viaje «a otra parte», y no tiene nada que ver con uno pseudo-místico que «promueve fábulas inventadas por nuestros corazones ansiosos y no purificados». El verdadero camino interior implica ‘hacerse cargo’ de nuestra época, de nuestra pobreza, de la historia que nos pertenece».

Uno mismo y Dios
De ahí el camino espiritual ante Dios y de uno mismo que el volumen trata en particular en la tercera parte, en la que, al abordar el aspecto del autoconocimiento – en este caso una serie de pistas y orientaciones útiles para acompañar la formación de los novicios – el autor invita a buscar la autenticidad de este camino de crecimiento, que puede ser válido para todos los caminos de la fe. «El hombre que va hacia Dios – observa Bergoglio – debe aprender a conocerse a sí mismo, debe conocerse en sus más íntimas aspiraciones. Debe buscar a Dios con su realidad precisa, y no con una máscara. Debe crecer en su interior, con su propio esqueleto, y no pedirle fuerza a una armadura». «El lector – comenta el Padre Spadaro – aquí se encontrará en primer lugar con el misterio de sí mismo en relación con su Señor. Ninguna lectura imparcial y objetiva podrá abrir la urna de estas páginas. La única forma de leerlos, de entenderlos, es la implicación personal». Para Bergoglio, el misticismo nunca es abstracto, sino que está ligado a la concreción de la historia, de hecho de su propia historia. Por lo tanto, el conocimiento de Dios y el autoconocimiento van de la mano». El seguimiento de Cristo para el entonces responsable de los jesuitas argentinos se compone básicamente de un abandono radical «en las manos del Padre y dar la propia voluntad de ser abandonado por el Padre». En resumen, «estar dispuesto a ‘perder’ a Dios para estar verdaderamente con Él. Es sobre este abandono que se funda la misión y la misma naturaleza misionera de la Iglesia».

Vaciarse de sí mismo y al servicio de Dios
Al principio de la cuarta parte, en un pasaje Bergoglio afirma: «Los cristianos se dividen en dos categorías: los que se mantienen firmes y los que no se mantienen firmes. Estos últimos son seducidos». En esta sección, titulada «Palabras de Navidad», la indagación interior se centra en el silencio, la comunidad, el amor y la fortaleza, el «deseo de ser bueno», pero está precedida por una visión concreta del valor de la «perseverancia en la vocación». «Resistir, soportar, paciencia, tolerar – escribe el autor – significa ser firme frente a los ‘movimientos’ que intentan hacernos fracasar». Mientras que la quinta parte, «Algunos aspectos de la vida religiosa», sondea la criticidad de las debilidades e indica el punto de llegada ideal, entre los párrafos que van desde «La seducción del bienestar» o «Infidelidad e incertidumbre» hasta «Paz e identidad», «Valentía y constancia apostólica». Con esa dialéctica que Bergoglio identifica entre «Cruz y sentido de la vida bélica».

Toda la meditación de Bergoglio – se lee en el Prefacio – proviene de la contemplación del corazón de Dios, que, por amor, se ha «vaciado». Este vaciamiento, dijo el Papa Francisco el 3 de enero de 2014 a los jesuitas reunidos en la Iglesia del Gesù, provoca «la inquietud de nuestro abismo» que nos deja abiertos al Deus semper maior, al Dios que nos sorprende sin cesar superando nuestros ideales y nuestros deseos. Y esta es también la clave para entender lo que significó para Jorge Mario Bergoglio ser miembro de la Compañía de Jesús, tema que encuentra amplio espacio en la sexta y última parte del volumen, titulada «Los jesuitas» y articulada entre la historia de la presencia en Argentina y los criterios de la vida apostólica, con un espacio particular sobre el papel de los laicos y el «pueblo».

El libro se cierra con una meditación titulada «El Señor del milagro de Salta» en la que el concepto de «gracia» se entrelaza con la oración, la paciencia, la penitencia y la cruz encuentra espacio. Bergoglio escribe:

«Es la gratitud que arraiga una gracia en nosotros. Si el corazón no se nutre de la gratitud, la esperanza cambia de signo: ya no es el sentimiento agradecido de quien ha recibido y la mano que aún se extiende para recibir, sino la prisa ingrata que lo rechaza todo porque todo le parece poco».

(Fuente: Vatican News)

Cómo ganar una discusión en internet

Cómo ganar una discusión en internet

Alberto Andrei Rosu – Shutterstock

Antes de discutir con alguien sobre un tema controvertido, asegúrate de que estas 3 cosas estén en su lugar.

Tal vez sea una persona excepcionalmente obstinada. Lo cierto es que cuando he discutido con alguien en internet, nunca me ha convencido tanto un comentario como para que cambiara de opinión sobre el tema en cuestión. Esto no quiere decir que nunca haya cambiado de opinión. Cualquiera que se haya equivocado tanto como yo ha de aprender a tragarse su orgullo para lograr así aprender de los errores.

o cierto es que cuando cambio de rumbo, de opinión, se debe siempre a un ejemplo amable, a una explicación paciente o a una sutil apelación a la empatía. Estos son el tipo de argumentos que funcionan. Este es el tipo de interacciones que pueden cambiar las mentes y ejercer influencia en los demás.

Si estás en las redes sociales, sabes lo rápido que las discusiones on line se convierten en insultos, en descalificaciones, avergonzando y cuestionando la integridad de las personas que tienen opiniones diferentes. Este es el tipo de discusiones que nunca, nunca tienen una resolución satisfactoria. Cambian la opinión de exactamente cero participantes.

Si el objetivo de una discusión es ver quién tiene razón y obtener la victoria, entonces estamos perdiendo el tiempo. Nos encontramos ante discusiones estresantes y contraproducentes, y el único objetivo de cada persona es ganar, independientemente del costo humano que conlleve.

He caído en esta trampa muchas veces. Como escritor y sacerdote, me comunico constantemente on line. Publico sobre temas difíciles y navego por una amplia gama de opiniones. Intento evitar controversias innecesarias, pero a menudo me sorprende descubrir que lo que pensé que era una frase inofensiva ha generado una fuerte reacción.

La gente discutirá sobre lo que digo y me hará una radiografía implacable sobre por qué estoy equivocado. A veces esas críticas son correctas, y a menudo se presentan con gracia. Trato de escuchar con la mente abierta. Sin embargo, algunas respuestas aumentan de inmediato mi presión arterial.

En el pasado, podría haber respondido a ese tipo de comentarios involucrando una buena dosis de orgullo personal. Pero nunca funcionaba. Se convertía en un ida y vuelta en el que no había diálogo. De esas experiencias, aprendí a permitir que las personas expresen su opinión, como quieran decirla, y resistir el impulso de responder. Está bien dejar que otra persona tenga la última palabra.

Internet está inundado de opiniones controvertidas. Es natural. Queremos comunicarnos sobre lo que es importante para nosotros, cómo nos sentimos sobre lo que pasa en el mundo hoy. Existe el deseo de persuadir a otros para que vean el mundo como lo hacemos nosotros, o de provocar una conversación racional sobre los problemas. Pero no importa cuán noble sea la intención, las discusiones on line rara vez progresan según lo previsto.

Esto no significa que no se pueda tener una discusión buena y saludable. Al hablar de discusiones constructivas, por supuesto excluyo la retórica acalorada, los desprecios inteligentes, o a una persona orgullosa que tratando de informar y educar a otra. Y excluyo a esas dos personas que intentan convencerse mutuamente de lo equivocado que está la otra.

Me refiero a un escenario donde dos personas intentan mutuamente llegar a la verdad juntas. En mi experiencia, se parece mucho más a una conversación que a lo que hemos llegado a pensar como una discusión.

Antes de empezar una discusión con alguien, me hago algunas preguntas:

  • ¿Será un conversación saludable?
  • Si comparto mi opinión, ¿estoy dispuesto a escuchar honestamente una respuesta?
  • ¿Vale la pena compartir mi punto de vista ?
  • Si no puedo responder satisfactoriamente, me guardo mi opinión y sigo adelante.

Para mí, cualquier discusión constructiva tiene estos componentes claves:

1 CONFIANZA MUTUA
Debemos confiar en que la persona con la que nos estamos comunicando es sincera, que está discutiendo de manera correcta y con mente abierta. Si no confío en una persona, nunca podré escuchar lo que está diciendo y me sentiré frustrado porque no me escucha. Si ese es el caso, ¿para qué estamos hablando?

2 SIN VENCEDORES NI VENCIDOS
Una discusión sana produce dos ganadores, no un ganador y un perdedor. Si solo estoy hablando con una persona para demostrar cuán equivocada está, tendré que revisar seriamente mis motivaciones.

Si tengo la sensación de que alguien me está malinterpretando a propósito, definiéndome como un enemigo o interpretando mis palabras de forma negativa en lugar de darme el beneficio de la duda, no voy a mantener la conversación. Por otro lado, si tengo la sensación de que esa persona está buscando un entendimiento mutuo, hablaré todo el día.

3 NO QUEDARSE EN LO VIRTUAL
Una de las fallas de la comunicación en línea es la ausencia de contexto. ¿La persona habla con amabilidad o estaba siendo irónica? ¿Mis palabras hirieron los sentimientos de alguien? ¿Esta otra persona disfruta de la pelea o se siente atrapada y busca escapar? Estos son datos que solo se pueden saber cuando existe una presencia física.

Siempre que puedo pospongo la discusión de temas serios a un encuentro presencial. Pero si discuto algo serio on line, siempre es con alguien que conozco en la vida real. Así será mucho más probable que recuerde que estoy hablando con un ser humano real, un amigo al que no quiero ofender porque aprecio a esta persona.

Entonces, ¿cómo podemos ganar peleas en Internet? No podemos. Al menos, no podemos ganar si eso significa que alguien más pierde. Lo que siempre he encontrado más persuasivo es el acompañamiento, la amistad, la amabilidad y la empatía. En este contexto, las discusiones pueden ser divertidas y beneficiosas, pueden ser una oportunidad de aprender y de ser desafiados por nuevas perspectivas que sirvan para el crecimiento personal.

(Fuente: Aleteia)