Papa Francisco invita a imitar ejemplo de humildad de San Juan Bautista
San Juan Bautista. Crédito: Dominio Público. Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
El Papa Francisco destacó el ejemplo de humildad de San Juan Bautista quien fue “enviado por Dios para testimoniar la luz”.
Así lo dijo el Santo Padre al finalizar la Audiencia General de este miércoles que se llevó a cabo en el patio de San Dámaso con la participación de muchos fieles procedentes de diferentes partes del mundo.
Al saludar a los peregrinos de lengua inglesa, el Papa recordó que la Iglesia Católica universal celebra cada año el 24 de junio la Natividad de San Juan Bautista, conocido por ser el precursor de Jesucristo.
“Imitemos el humilde testimonio de quien señaló al Cordero de Dios”, invitó el Santo Padre e invocó sobre los presentes y sus familias “la alegría y la paz del Señor”.
Luego, el Papa dijo a los fieles de lengua italiana que San Juan Bautista fue “enviado por Dios para dar testimonio de la luz y preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor”.
“Por su intercesión espero para cada uno de ustedes abundantes gracias, para que se fortalezcan sus generosos propósitos de fidelidad a la llamada del Señor”, añadió.
En 2020, el Santo Padre animó el ejemplo de San Juan Bautista para “testimoniar con valentía el Evangelio”.
En esa ocasión, el Papa calificó a San Juan Bautista como “profeta precursor del Mesías” y lo comparó al rey David, para decir que fueron “dos hombres totalmente diferentes que vivieron la profecía y que supieron indicar dónde estaba el verdadero Dios”.
Por ello, el Santo Padre invitó a que su ejemplo sea “estímulo para nuestra vida, para que busquemos la amistad de Dios a través de la oración, y nuestro ejemplo pueda ayudar a llevar a Dios a los hombres y los hombres a Dios”.
El Santo Padre dijo también que la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista es posible aprender “del precursor de Jesús la capacidad de testimoniar con valentía el Evangelio, más allá de las propias diferencias, conservando la concordia y la amistad que basan la credibilidad de cualquier anuncio de fe”.
El Papa concede Indulgencia Plenaria por la próxima Jornada Mundial de los Abuelos
Imagen referencial. El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media
Con ocasión de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las personas mayores que la Iglesia Católica universal celebrará el 25 de julio, el Papa Francisco concedió a los fieles el poder obtener la Indulgencia Plenaria bajo las condiciones previstas por la Iglesia.
Así lo informó un decreto de la Penitenciaría Apostólica difundido por el Vaticano este 22 de junio, junto al Mensaje del Santo Padre para esta Jornada Mundial que se celebrará por primera vez el cuarto domingo del mes de julio.
El texto indica que la solicitud de la concesión de la Indulgencia Plenaria fue presentada por el prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cardenal Kevin Joseph Farrell, con ocasión de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, recientemente instituida por el Sumo Pontífice y organizada por este Dicasterio de la Curia Romana.
En esta línea, “concede benignamente del tesoro celestial de la Iglesia la Indulgencia Plenaria, en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), a los abuelos, a los mayores y a todos los fieles que, movidos por un verdadero espíritu de penitencia y caridad, participen el 25 de julio de 2021, con motivo de la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y las personas mayores, en la solemne celebración que presidirá el Santísimo Padre Francisco en la Basílica Papal del Vaticano o en los diversos actos que se realizarán en todo el mundo, que también podrán aplicarlo como sufragio por las almas del Purgatorio”.
Además, la Penitenciaría Apostólica “concede también este mismo día la Indulgencia Plenaria a los fieles que dedicarán un tiempo adecuado a visitar real o virtualmente a sus hermanos mayores necesitados o en dificultad (como enfermos, abandonados, discapacitados y similares)”.
Por último, podrán obtener esta Indulgencia Plenaria “las personas mayores enfermas y a todos aquellos que no pueden salir de casa por un motivo grave, siempre que se abstengan de todo pecado y tengan la intención de cumplir las tres condiciones habituales lo antes posible, se unirán espiritualmente a los actos sagrados de la Jornada Mundial, ofreciendo al Dios Misericordioso sus oraciones, dolores o sufrimientos de su vida, sobre todo mientras las palabras del Sumo Pontífice y las celebraciones se transmiten por televisión y radio, pero también a través de los nuevos medios de comunicación social”.
Al mismo tiempo, la Penitenciaría Apostólica pidió “encarecidamente a los sacerdotes, dotados de las facultades oportunas para oír la confesión, que se pongan a disposición, con espíritu dispuesto y generoso, para la celebración de la Penitencia” para facilitar “el acceso al perdón divino a través de las Llaves de la Iglesia, por caridad pastoral”.
Memoria de los Santos Juan Fisher y Tomás Moro, mártires
La fidelidad a Dios siempre tiene un precio. Y el Señor en el Evangelio resalta que aquel que se ponga de su parte ante los hombres, también Él le defenderá ante los ángeles del Cielo. No así aquel que se abochorne de Él y sus palabras. Hoy celebramos a los Santos Juan Fisher y Tomás Moro, que dieron la vida por defender al Señor en la persona de su Vicario de Roma.
Juan Fisher, hijo de un modesto mercero, nació en el Condado de York (Inglaterra), estudiando Teología en Cambridge. Su talla espiritual y humana le hizo que fuese, excepcionalmente, ordenado sacerdote con veintidós años, siendo poco después Vicecanciller de la propia Universidad. Gran humanista, promovió diversas cátedras y fundaciones, siendo nombrado Obispo de Rochester, desempeñando un ministerio de verdadera entrega y servicio por amor al Reino de Dios.
Por su parte, Tomás Moro nació en 1477, y estudió en Óxford. Hombre de letras y también gran humanista, fue amigo personal y Gran canciller de Enrique VIII. Una de sus prestigiosas obras fue «Utopía», tanto en el plano moral como humano. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando el rey se constituyó en cabeza de la Iglesia de Inglaterra porque la Santa Sede no le concedió la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón, para casarse con la cortesana Ana Bolena.
Todo ello produjo un revuelo en el Parlamento y muchos políticos y eclesiásticos cedieron ante el trono inglés. Sin embargo, tanto Juan Fisher como Tomás Moro, obedecieron al Papa de Roma, echándole en cara al monarca su pecado, lo que les valió ser acusados de alta traición y depuestos de sus cargos. Ambos fueron decapitados, sufriendo muchos tormentos antes de ser ejecutados por defender su recta conciencia.
El Papa, diáconos: no "medio sacerdotes" o "monaguillos de lujo" sino siervos humildes
El papa Francisco saluda a una familia durante al audiencia a los diáconos en la diócesis de Roma.
«Es triste ver a obispos y sacerdotes pavoneándose, pero más aún a un diácono que quiere ponerse en el centro del mundo», afirma el Papa Francisco en la audiencia del 19 de junio con los Diáconos de la diócesis de Roma y les recomienda que sean «buenos padres y esposos»: «Esto dará esperanza a las parejas que viven momentos de fatiga» Ciudad del Vaticano
No «medio sacerdotes», ni «monaguillos de lujo», sino siervos solícitos que se entregan para que nadie quede excluido; “humildes”, “buenos esposos y buenos padres”; “centinelas” capaces de avistar a los pobres y a los alejados: así describe el Papa Francisco a los diáconos, en su discurso a los Diáconos Permanentes de la Diócesis de Roma recibidos en audiencia esta mañana en el Aula de las Bendiciones, confiándoles el mandato del servicio.
La tradición de las diaconías
Al comienzo de la audiencia, Francisco saluda a Giustino Trincia, nombrado ayer por el cardenal vicario Angelo De Donatis como nuevo director de Cáritas diocesana en sustitución de «Don Ben», el sacerdote rumano Benoni Ambarus, a quien Francisco había nombrado a su vez obispo auxiliar de Roma. Con afecto, el Papa saluda también a Andrea Sartori, diácono de 49 años al que se le confió la parroquia de San Estanislao, en la zona de Cinecittà, en cuya casa parroquial vive con su mujer Laura y sus cuatro hijos. Es una «antigua costumbre», dice el Papa, «confiar una iglesia a un diácono para que se convierta en una diaconía». Debemos recurrir a estas antiguas tradiciones que se remontan a las raíces de la Iglesia de Roma, recomienda el Papa: «No pienso sólo en San Lorenzo, sino también en la elección de dar vida a las diaconías».
El diaconado ayuda a superar la lacra del clericalismo
A continuación, el Papa se detiene en el ministerio del diácono: «El camino principal a seguir es el indicado por el Concilio Vaticano II», en particular la Lumen Gentium, que dice que a los diáconos «se les imponen las manos no para el sacerdocio, sino para el servicio». Una diferencia «no insignificante», señala el Papa, porque el diaconado -antes reducido a una orden de paso hacia el sacerdocio- «recupera así su lugar y su especificidad». Y esto «ayuda a superar la lacra del clericalismo, que sitúa a una casta de sacerdotes ‘por encima’ del Pueblo de Dios».
“Los diáconos, precisamente por estar dedicados al servicio de este Pueblo, recuerdan que en el cuerpo eclesial nadie puede elevarse por encima de los demás”
El poder está en el servicio
En la Iglesia debe regir una lógica opuesta, «la lógica del abajamiento», dice Francisco: «Todos estamos llamados a abajarnos, porque Jesús se abajó, se hizo siervo de todos. Si hay alguien que es grande en la Iglesia es Él, que se hizo el más pequeño y el siervo de todos». Todo empieza aquí: «El poder está en el servicio, no en otra cosa». Si no se vive esta dimensión, advierte el Pontífice, «todo ministerio se vacía por dentro, se vuelve estéril, no produce frutos. Y poco a poco se vuelve mundano».
“La generosidad de un diácono que se entrega sin buscar las primeras filas perfuma de Evangelio, relata la grandeza de la humildad de Dios que da el primer paso para ir al encuentro incluso de quienes le han dado la espalda”
No a medios sacerdotes ni monaguillos de lujo
Hoy, sin embargo, hay otro aspecto al que prestar atención, que es la disminución del número de presbíteros, por lo que se ha multiplicado el compromiso de los diáconos «en tareas de suplencia que, aunque importantes, no constituyen la naturaleza específica del diaconado». Los diáconos, en efecto, enseña el Concilio, están sobre todo «dedicados a los oficios de la caridad y de la administración» y en los primeros siglos, cuando atendían las necesidades de los fieles en nombre del obispo, eran activos entre los pobres y los enfermos. Hoy, los diáconos romanos están muy presentes en Cáritas y en otras realidades cercanas a los pobres. Es un buen camino, dice el Papa Francisco, porque «así nunca perderán la brújula.»
“Los diáconos no serán «medio sacerdotes», ni «monaguillos de lujo», sino siervos solícitos que se desviven para que nadie quede excluido y el amor del Señor toque concretamente la vida de las personas”
No hacer que la vida gire en torno a la agenda
La espiritualidad diaconal es, pues, la espiritualidad del servicio: «Disponibilidad dentro y apertura fuera». «Disponibles por dentro, desde el corazón, dispuestos a decir sí, dóciles, sin hacer girar la vida en torno a la propia agenda; y abiertos por fuera, con la mirada dirigida a todos, especialmente a los que se han quedado fuera, a los que se sienten excluidos», recomienda el Papa. Y ofrece «tres breves ideas» que no van en la dirección de las «cosas que hacer», sino de «dimensiones que cultivar».
Hacer todo sin lamentarse
En primer lugar, ser «humilde». «Es triste ver a un obispo y a un sacerdote pavonearse, ¡pero es aún más triste ver a un diácono que quiere ponerse en el centro del mundo! Que todo el bien que hagan sea un secreto entre ustedes y Dios. Y así dará frutos», dice el Papa. Y a continuación agrega: sean «buenos esposos y buenos padres».
«Esto dará esperanza y consuelo a las parejas que están atravesando momentos de fatiga y que encontrarán en su genuina sencillez una mano tendida. Podrán pensar: «¡Mira a nuestro diácono! Se alegra de estar con los pobres, pero también con el párroco e incluso con sus hijos y su mujer». Hacer todo con alegría, sin quejarse: es un testimonio que vale más que muchos sermones».
Centinelas para avistar a los alejados
Por último, el Papa quiere que los diáconos sean centinelas: «No sólo que sepan avistar a los alejados y a los pobres -esto no es tan difícil-, sino que ayuden a la comunidad cristiana a descubrir a Jesús en los pobres y en los alejados, mientras llama a nuestras puertas a través de ellos».
Cada vez que el Señor habla del servicio a los demás, Él mismo se presenta como el que ha venido no a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Hoy celebramos a San Luis Gonzaga quien, se despojó de su rango como el Maestro y tomó la condición de servidor entre los más necesitados. Nacido en Lombardía, cerca de Mantua (Italia), en 1568, es hijo de los marqueses de Castiglione.
Ya de niño mostraba una curiosidad por conocer los entramados del mundo militar, acompañando a su padre en alguna de sus visitas a los soldados. Pero, por encima de todo, su madre se preocupó de instruirle en la Fe, algo que caló hondamente en el hijo. Y es que a los siete años profesaba una profunda devoción a la Virgen. En plena adolescencia y después de haber aumentado su experiencia de vida cristiana, recibe la Primera Comunión de San Carlos Borromeo.
Las súplicas de la madre al Señor pidiéndole que uno de sus hijos fuese llamada a una vocación consagrada fue escuchada en el propio Luis. Cuando iba a ser designado príncipe dado su carácter primogénito, renunció a este derecho a favor de su hermano. Una vez liberado de cualquier atadura humana, ingresó en la Compañía de Jesús, entregándose cada vez más al plan divino de la Providencia sobre él.
Así se dedicó a cuidar a los enfermos en los hospitales. Intuyendo que Dios le marcaba poco tiempo en este mundo se entregó más a Él, hasta que fue contagiado de una fuerte epidemia que asoló Roma, marchando a las moradas eternas en 1591. Es el Patrono de los jóvenes, compartiendo con otros Santos, como San Juan Bosco, el Patronazgo sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud.
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“No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure…” Juan 15, 16
Lanzan seminario internacional para formar jóvenes que defiendan la vida y la familia
La Liga Binacional Provida y Profamilia en Estados Unidos anunció el segundo “Seminario Juvenil Provida y Profamilia” que tiene como objetivo capacitar a jóvenes católicos de entre 15 y 25 años para ayudarlos a desarrollar un plan estratégico que les permita crear su propia asociación sin fines de lucro sobre estos temas fundamentales.
El seminario, que en su primera edición formó a más de 100 jóvenes de 16 países, se iniciará en esta oportunidad el próximo sábado 26 de junio y tendrá un total de 9 sesiones.
El evento busca “formar líderes pro-vida y pro-familia con un profundo conocimiento de sus roles como miembros bautizados de la Iglesia, que proclamen la dignidad de la vida humana y se enfrenten a las amenazas de la cultura de la muerte que afecta negativamente a sus familias y comunidades”.
Algunos de los participantes de la primera edición crearon la International Youth Network (yNET), para sumar líderes católicos juveniles en la defensa de la vida y la familia en organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
A finales de 2020 los jóvenes de la yNET elaboraron y enviaron la “Carta a favor de las familias” a Luis Almagro, secretario general de la OEA, para exigir que haya una declaración oficial a favor de la familia en América.
Esta misma red de jóvenes ha establecido una alianza con la Empowered Youth Coalition (EYC) de África y Estados Unidos para defender la vida, la familia y las libertades fundamentales en organismos internacionales.
Entre los conferencistas de esta segunda edición están Lianna Rebolledo, activista provida que compartirá su testimonio; Luis Losada, director de CitizenGo, que hablará sobre el plan de operaciones de una ONG; Evan Lemoine, cofundador del Instituto Amar al Máximo y experto en Teología del Cuerpo, que compartirá sus conocimientos sobre la sexualidad y la afectividad.
También serán ponentes Ann Kioko, directora de Campañas de CitizenGo en África que informará de cómo ha avanzado la defensa de la Vida en el mundo; y Maviela León, directora de Vinculación Internacional de RedFamilia México, que coordinará un simulacro de una sesión de la ONU para defender la vida, la familia y las libertades fundamentales.
Otros temas que se tratarán en las conferencias son el suicidio asistido, la pornografía como la nueva adicción del siglo, y la castidad.
También habrá seis talleres para explicar cómo es el proceso de creación de asociaciones no lucrativas provida y profamilia en temas como: definición de la misión, la visión, mercadotecnia, redes sociales, recaudación de fondos, entre otros.
Todas las nueve sesiones están programadas de 9:00 am a 12:00 pm (hora del Pacífico) y se llevarán a cabo los días sábado, empezando el 26 de junio y concluyendo el 28 de agosto del 2021. Solo el sábado 10 de julio habrá sesión.
Las sesiones serán en inglés y español y tendrá interpretación simultánea en vivo. El seminario internacional tiene un costo de 15 dólares, en total por las nueve sesiones.
Hace 100 años fue la séptima aparición de la Virgen de Fátima
Este 15 de junio se cumplen cien años de la séptima aparición de la Virgen de Fátima a Lucía, ocurrida después del fallecimiento de sus primos Francisco y Jacinta Marto.
En 1921 el entonces obispo de Leiria, Mons. José Alves Correia da Silva, quiso encontrarse con Lucía, una de las videntes de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, en 1917.
En dicho encuentro Lucía fue interrogada sobre las apariciones y Mons. Alves le aconsejó que mantuviera en secreto todo lo que había presenciado y se fuera de Fátima.
Es por ello que el 15 de junio de 1921 Lucía fue a despedirse del lugar de las apariciones, y es en ese momento que la Virgen María realiza su séptima aparición en Fátima.
Los otros dos pastorcitos, Francisco y Jacinta, ya habían fallecido en 1919 y 1920, respectivamente.
En su diario, Lucía escribe que aceptó la propuesta del Obispo, pero muy pronto se arrepintió. “La alegría que sentí cuando me despedí del Obispo duró poco. Me acordé de mis parientes, la casa de mi padre, Cova da Iria, Cabeço, Valinhos, el pozo… ¿y ahora dejar todo, así, de una vez por todas? ¿No sé adónde ir…? Le dije al Sr. Obispo ‘sí’, pero ahora le voy a decir que me arrepiento y que no quiero ir allí”.
Ante este sufrimiento, decidió visitar por última vez Cova da Iria, lugar de las apariciones de la Virgen María en 1917. En ese lugar tuvo otra visión de Nuestra Señora que luego describió en su diario. “Tan solícito, descendiste una vez más a la tierra, y fue entonces cuando sentí Tu mano amable y maternal tocarme en el hombro; miré hacia arriba y te vi, eras Tú, la Santísima Madre dándome tu mano y mostrándome el camino; tus labios se abrieron y el dulce timbre de tu voz devolvió luz y paz a mi alma: ‘Aquí estoy por séptima vez, ve, sigue el camino por donde el Señor Obispo te quiere llevar, esta es la voluntad de Dios’. Entonces repetí mi ‘sí’, ahora mucho más consciente que el 13 de mayo de 1917, y mientras volvías a elevarte al Cielo, como en un relámpago, toda la serie de maravillas que en ese mismo lugar pasaron por mi mente, hace apenas cuatro años, allí había podido contemplar ”.
“Seguramente, desde el Cielo, tu mirada materna siguió mis pasos y, en el inmenso espejo de la Luz que es Dios, viste la lucha de aquel a quien prometiste protección especial: ‘No te dejaré jamás. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te llevará a Dios ”, escribió Lúcia.
Al día siguiente Lucía fue a Porto y el 17 de junio fue admitida a la custodia de las monjas de Santa Dorotea y adoptó el nombre de Maria das Dores. Posteriormente, en 1925, Lucía se incorporó a la Congregación de Santa Dorotea, en España, donde tuvieron lugar las apariciones de Tuy y Pontevedra, las apariciones de la Santísima Trinidad, Nuestra Señora y el Niño Jesús.
Deseando una vida de mayor recogimiento para responder al mensaje que Nuestra Señora le había confiado, ingresó al Carmelo de Coimbra en 1948, donde se entregó más profundamente a la oración y al sacrificio y tomó el nombre de Sor María Lucía de Jesús y el Corazón Inmaculado.
Fue en este Carmelo donde murió Sor Lucía el 13 de febrero de 2005. Desde el 19 de febrero de 2006 sus restos mortales se encuentran enterrados en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en el Santuario de Fátima.
Recordando el centenario de la séptima aparición de Nuestra Señora a Lucía, el Santuario de Fátima afirmó que esta aparición asume “un carácter más místico y configura el camino de santidad de la vidente de Fátima, que desde entonces siempre vivió lejos de Cova da Iria”. Además, declaró que los relatos de la vidente revelan dos aspectos que marcarían su vida: “La obediencia al obispo de Leiria, y en consecuencia a la Iglesia, y la solicitud ante la Madre, cumpliendo esta petición de María, en las Bodas de Caná: ‘Haced lo que Él os diga’”.
En un video reciente publicado por el Santuario de Fátima con motivo de la exposición temporal “Los rostros de Fátima – fisonomías de un paisaje espiritual”, el teólogo e historiador José Rui Teixeira afirmó que los dos rasgos de la personalidad de Sor Lucía de Jesús eran obediencia y resistencia.
“El corazón de esta vida fue la oración, la intimidad espiritual con Dios. En ese núcleo, nunca se olvidó de la Iglesia, del Santo Padre, la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias y la unidad de la Iglesia; su comunidad y esa muchedumbre silenciosa que -de todo el mundo- se encomendaron a sus oraciones ”, afirmó el teólogo e historiador.
Según Teixeira, «por mucho que Lucía trató de permanecer oculta, por mucho que las circunstancias la aislaran y silenciaran, nadie la olvidó, incluso después de décadas de encierro».
Última catequesis sobre la oración: en Jesús encontramos salvación total
El Papa Francisco termina hoy su ciclo de catequesis sobre la oración cristiana durante la audiencia general en el patio de San Dámaso y exhorta a tener el valor y la esperanza de sentir la presencia de Cristo en nosotros: que nuestra vida sea «para dar gloria a Dios». Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
Después de varios meses en los que el Pontífice ha reflexionado sobre la oración cristiana, Francisco recuerda hoy, en su última catequesis sobre este tema, cómo la oración es una de las características más evidentes de la vida de Jesús: “Jesús rezaba y rezaba tanto – ha dicho el Papa – y durante su misión, Jesús se sumerge en ella, porque el diálogo con el Padre es el núcleo incandescente de toda su existencia”.
De hecho – continúa el Papa – “los Evangelios testimonian cómo la oración de Jesús se hizo todavía más intensa y frecuente en la hora de su pasión y muerte”, asegurando que estos sucesos culminantes constituyen el núcleo central de la predicación cristiana, el kerygma: “esas últimas horas vividas por Jesús en Jerusalén son el corazón del Evangelio no solo porque a esta narración los evangelistas reservan, en proporción, un espacio mayor, sino también porque el evento de la muerte y resurrección arroja luz sobre todo el resto de la historia de Jesús”.
Jesús no ofrece salvación episódica, sino la salvación total
Francisco después ha explicado que Jesús no fue “un filántropo” que se hizo cargo de los sufrimientos y de las enfermedades humanas: “fue y es mucho más” dice el Papa. “En Él no hay solamente bondad: hay algo más, está la salvación, y no una salvación episódica – la que me salva de una enfermedad o de un momento de desánimo – sino la salvación total”.
La oración de Jesús es intensa, constante y única
Después, el Papa enumera una serie de acontecimientos en los que vemos a Jesús rezando: “Son las horas decisivas de la pasión y de la muerte, en las que vemos una oración intensa, única y que se convierte en el modelo de nuestra oración” asegura el Papa.
“Él reza de forma dramática en el huerto del Getsemaní, asaltado por una angustia mortal. Reza también en la cruz, envuelto en tinieblas por el silencio de Dios. Es la oración más audaz, porque en la cruz Jesús es el intercesor absoluto: reza por los otros, por todos, también por aquellos que lo condenan, sin que nadie, excepto un pobre malhechor, se ponga de su lado. Todos estaban en contra de Él o eran indiferentes. Sólo ese malhechor reconoció el poder. En medio del drama, en el dolor atroz del alma y del cuerpo, Jesús reza con las palabras de los salmos; con los pobres del mundo, especialmente con los olvidados por todos. Sintió el abandono; y rezó”.
Al final, en la cruz “se cumple el don del Padre – dice el Papa – que ofrece el amor, es decir, se cumple nuestra salvación”.
Jesús nunca nos abandona, siempre reza por nosotros Al final de su reflexión, Francisco recuerda que incluso en el más doloroso de nuestros sufrimientos, “nunca estamos solos” y “la oración de Jesús está con nosotros para que su palabra nos ayude a avanzar”.
“Recordad – dice el Papa – la gracia de que nosotros no solamente rezamos, sino que, por así decir, hemos sido “rezados”, ya somos acogidos en el diálogo de Jesús con el Padre, en la comunión del Espíritu Santo”. Y no olvidemos – prosigue – que “Jesús reza por mí, incluso en los peores momentos”.
La exhortación final del Pontífice es a “tener coraje y esperanza para sentir fuertemente la oración de Jesús y seguir adelante: que nuestra vida sea un dar gloria a Dios sabiendo que Él reza por mí”.
Oremos juntos por nuestros hijos y los hijos del mundo entero
Nuestra parroquia El Buen Pastor te invita a participar, el martes 22, del ministerio «Orando por Nuestros Hijos y los Hijos del Mundo Entero», a las 8:00 p. m.
Será una noche de oración, testimonios y peticiones bajo la intercesión del Sagrado Corazón de Jesús, a través de la aplicación Google Meet.