Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María

Memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María

Ya resalta San Pablo su exhortación a presentarnos como hostia viva y santa, porque este es el culto razonable que agrada a Dios, dejándonos transformar por la renovación de la mente para discernir lo que es voluntad de Dios y lo que le agrada. Precisamente hoy conmemoramos la Presentación de la Virgen María en el Templo.

Es una antigua y piadosa tradición cuyo origen se remonta al escrito apócrifo llamado «Protoevangelio de Santiago». Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.

Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.

Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.

Fuente: Cope | Aciprensa

Retiro de Adviento «Jesús trae Nueva Esperanza»

Retiro de Adviento "Jesús trae Nueva Esperanza"

El lunes 30 de noviembre, martes 1ero y miércoles 2 de diciembre será nuestro Retiro de Adviento «Jesús trae Nueva Esperanza, con el Ministerio María Inmaculada. A las 8:00 de la noche, por Zoom. No amerita inscripción. 

En los próximos días estaremos compartiendo el enlace de acceso. 

Jesús volverá a nacer ésta Navidad y debemos prepararnos para que haga morada en nuestros corazones. Él hace crecer nuestra fe en el mañana, prepárate para recibirlo.

Faltan solo días, para que puedas estrenar jeepeta, ¿Ya compraste tu boleta?

Faltan solo días, para que puedas estrenar jeepeta, ¿Ya compraste tu boleta?

Con la ayuda de Dios, la pandemia pasará, pero nuestro Salón Multiusos se queda. Solo faltan días para que puedas estrenar una jeepeta cero kilómetro. 

El sorteo Móntate en El Buen Pastor trae tres premios por solo mil pesos. Además de una jeepeta 2020, puedes ganarte un televisor de 55 pulgadas y un fin de semana en un hotel del país, mientras colaboras para la terminación de nuestro “Salón Multiusos monseñor Pepén y monseñor Cedano”. 

El sorteo será el domingo 29 de noviembre, en la Eucaristía de las 11:30 de la mañana, ante un notario. 

Puedes adquirir tu boleta a la salida de las misas. Participan solo las vendidas. 

No pierdas tiempo, ¡Móntate en El Buen Pastor!

Prepara tu pancarta, este domingo, ven a dar un paso por la familia

Prepara tu pancarta, este domingo, ven a dar un paso por la familia

En este Mes de la Familia, el próximo domingo 22 de noviembre, a las 10:45 de la mañana, ven con tu pancarta porque El Buen Pastor dará un Paso por la Familia. Así nos uniremos a todas las parroquias que caminarán por la familia ese día. 

Completaremos una vuelta alrededor de nuestro templo parroquial, en el área exterior, respetando el distanciamiento social. 

¡Apoyemos la familia!

La Iglesia extiende las indulgencias para los difuntos a todo noviembre

La Iglesia extiende las indulgencias para los difuntos a todo noviembre

Conmemoración De Los Fieles Difuntos (C) Vatican Media

Aún estamos en el mes de noviembre y podemos ayudar a las almas para ir al cielo.

Las indulgencias para los difuntos han sido extendidas por todo el mes de noviembre, informó la Penitenciaría Apostólica del Vaticano en un Decreto difundido el 23 de octubre de 2020.

El documento fue firmado el 22 de octubre de 2020, memoria litúrgica de san Juan Pablo II, en la sede de la Penitenciaría Apostólica, por parte del cardenal Mauro Piacenza, penitenciario mayor y del regente monseñor Krzysztof Nykiel.

Prórroga debido a la pandemia

En el citado Decreto se lee que, debido a las circunstancias ocasionadas por la pandemia de la COVID-19, las indulgencias plenarias para los fieles fallecidos “se prorrogarán durante todo el mes de noviembre, con la adecuación de las obras y condiciones para garantizar la seguridad de los fieles”.

La Penitenciaría Apostólica explica que ha recibido muchas peticiones de pastores solicitando que este año, debido a la emergencia sanitaria del coronavirus, “se conmutaran las obras piadosas para obtener las indulgencias plenarias aplicables a las almas del purgatorio, según el Manual de Indulgencias (conc. 29, § 1)”.

Por este motivo y por mandato especial del Papa Francisco, el Dicasterio “establece de muy buen grado y decide que este año, para evitar las aglomeraciones donde están prohibidas” que “la indulgencia plenaria para los que visiten un cementerio y recen por los difuntos, aunque solo sea mentalmente, establecida por regla general solo en días concretos del 1 al 8 de noviembre, podrá ser trasladada a otros días del mismo mes hasta que acabe”.

Estos días, elegidos de libremente por los fieles, “también pueden ser independientes entre sí”.

En segundo lugar, el texto establece que la indulgencia plenaria del 2 de noviembre, “establecida con ocasión de la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos para los que visiten piadosamente una iglesia u oratorio y reciten allí el ‘Padre Nuestro’ y el ‘Credo’, puede ser transferida no solo al domingo anterior o posterior o al día de la solemnidad de Todos los Santos, sino también a otro día del mes de noviembre”, también libremente escogido por cada persona.

Ancianos y enfermos

Por otro lado, los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por motivos graves no puedan salir de casa, por ejemplo a causa de las restricciones impuestas por la autoridad competente para el tiempo de la pandemia y para evitar que numerosos fieles se aglomeren en los lugares sagrados, “podrán obtener la indulgencia plenaria siempre que se unan espiritualmente a todos los demás fieles, completamente desapegados del pecado y con la intención de cumplir cuanto antes las tres condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, recen oraciones piadosas por los difuntos, por ejemplo, laudes y vísperas del Oficio de Difuntos, el rosario mariano, la corona de la Divina Misericordia, otras oraciones por los difuntos más apreciadas por los fieles, o se dediquen a la lectura meditada de alguno de los pasajes del Evangelio propuestos por la liturgia de los difuntos, o realicen una obra de misericordia ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de su propia vida”.

Confesiones, comunión y condiciones espirituales

Asimismo, para facilitar la obtención de la gracia divina por medio de la caridad pastoral, la Penitenciaría pide “a todos los sacerdotes con facultades adecuadas que se ofrezcan con particular generosidad a la celebración del sacramento de la Penitencia y administren la santa comunión a los enfermos”.

En lo referente a las condiciones espirituales para la plena consecución de la indulgencia, se recuerda que es preciso “recurrir a las indicaciones ya emanadas en la nota ‘Sobre el sacramento de la penitencia en la actual situación de pandemia’”, difundido por la propia Penitenciaría Apostólica el 19 de marzo de 2020.

Finalmente, ya que las almas del Purgatorio “son ayudadas por los sufragios de los fieles y especialmente por el sacrificio del altar agradable a Dios (cf. Conc. Tr. Sess. XXV, Decr. De Purgatorio)”, el texto invita encarecidamente a todos los sacerdotes “a celebrar tres veces la Santa Misa el día de la Conmemoración de Todos los fieles Difuntos, de acuerdo con la Constitución Apostólica Incruentum Altaris”, promulgada por el Papa Benedicto XV el 10 de agosto de 1915.

(Fuente: Zenit)

Charla para la consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Preparación para consagrarte al Sagrado Corazón de Jesús

Te invitamos a consagrarte al Sagrado Corazón de Jesús, el viernes 04 de diciembre, en la Eucaristía de las 6 de la tarde. 

Para los interesados en consagrarse, se impartirá una charla de formación el viernes 20 de noviembre, de 7:30 a 9:00 pm, por zoom. 

Puedes inscribirte uniéndote al grupo: https://chat.whatsapp.com/FDESJ6BbmGaEvUads9ceI6 

«La consagración es la entrega de nuestra vida entera, de nuestro querer, ser y poseer a Cristo. Un interesarse por todo lo que Cristo se interesó, amar lo que Cristo amó. La consagración significará en todos esa valorización de los espiritual por encima de la materia, del amor de Cristo por sobre los bienes del mundo y se resumirá en una entrega de todas nuestra vida a Él, para no tener otro ideal que hacer su voluntad». San Alberto Hurtado

Memoria de Santa Margarita de Escocia

Memoria de Santa Margarita de Escocia

La Santidad puede llegar a ser testimonial y contagiar a toda una familia que ha vivido con el Santo. Hoy es Santa Margarita de Escocia, cuya vida contagió en el bien y el temor de Dios a cuantos le escuchaban. Nace en Hungría hacia el año 1046. Procedente de familia noble, también cuenta con santos en su ascendencia.

Por parte de su padre, que nunca llegó a reinar, estaba su bisabuelo San Eduardo, y en la rama materna San Esteban, rey de Hungría. Por su parte, ella llegó a ser reina tras casar con el rey de Escocia. Su vida en el palacio fue de lo más ejemplar que se pueda conocer, a juzgar por la manera de enfocar ella los acontecimientos y hacérsela así ver a los demás.

Nunca descuidó la educación espiritual y humana de sus hijos, y hasta todos los cortesanos se acercaban a hablar con ella, porque la consideraban su paño de lágrimas. Tal y como señala la Sagrada Escritura ella cumplía con la indicación que decía “consolad, consolad a mi pueblo”. Es la mujer hacendosa a la que canta el Antiguo Testamento resaltando que vale mucho más que las perlas por la responsabilidad que pone en su tarea.

El amor desde la caridad y el servicio eran sus principales constantes, leyendo en sus momentos de meditación vidas de Santos. A ella se debe la restauración de diversas iglesias, así como la Abadía de Dunferline. También promovió la celebración de varios concilios para poner fin a los abusos cometidos contra la Fe. Al morir su marido y su hijo en plena batalla, sufrió hasta tal punto que la enfermedad le llevó a la muerte el año 1093 en Edimburgo. Patrona de Escocia, el Papa Inocencio IV le canonizó en 1250.

Fuente: Cope

La imagen milagrosa de la Virgen María con el Niño que duerme

La imagen milagrosa de la Virgen María con el Niño que duerme

Maria Paola Daud | ALETEIA

El santuario está considerado como la «perla del Alto Lacio».

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En un pueblo llamado Castel Sant’Elia, a 40 km de Roma, se encuentra el santuario de la Virgen María ad Rupes.

Una imagen antigua sobre tela del siglo XVI que es una «rara avis», ya que representa la Virgen María que tiene en sus rodillas al Niño Jesús dormido.

Según dice la tradición la imagen ya existía sobre los muros de la gruta desde el siglo IV y luego fue copiada en tela. La imagen es considerada muy milagrosa, y fue visitada por personajes famosos y santos, como Juan Pablo II.

El santuario, denominado “perla del Alto Lacio”, se encuentra en el muro de un desfiladero que bordea el Castel Sant´Elia, entorno de gran encanto que combina la espiritualidad con la naturaleza. Un lugar de oración y silencio que sorprende al visitante con su atmósfera que trasmite una gran sensación de paz.

Vida de anacoretas

Justamente esta paz y el paisaje maravilloso atrajeron la atención de varios anacoretas.

San Anastasio de Suppentonia, notario de la curia romana, hacia el 520 fundó allí un monasterio, como lo atestigua en sus Diálogos, san Gregorio Magno.

Más tarde, el abad Elías a principios del siglo XI, construyó la basílica que lleva su nombre sobre un templo que era dedicado a Diana.

El acceso al Santuario se realiza a través de una larga avenida arbolada. Al final de ésta se encuentra de un lado la Basílica de San José, el acceso al Belvedere y la escalera llamada de Fray Rodio

Después de los benedictinos el convento fue habitado por los franciscanos. Uno de ellos Andrea Rodio, en 1777, cavó una escalera dentro del acantilado durante 14 años, para facilitar el descenso de los peregrinos a la gruta de la Virgen.

Hoy el cuadro milagroso de la Virgen es venerado por muchos peregrinos que llegan para pedir gracias a la Madre, especialmente en problemas familiares.

Actualmente los custodios del Pontificio Santuario de Nuestra Señora Santísima “ad Rupes” son los Padres Miguelinos, los mismos que se dedican al servicio del Santuario de san Miguel Arcángel en Puglia.

(Fuente: Aleteia)

Papa en la Jornada de los Pobres: «la riqueza es lo que somos, no lo que tenemos»

Papa en la Jornada de los Pobres: "la riqueza es lo que somos, no lo que tenemos"

«No hay fidelidad sin riesgo. En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean», dijo el Papa en la Jornada Mundial de los Pobres, recordando que el bien, «si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos». En este sentido, el Santo Padre señaló que los pobres nos permiten enriquecernos en el amor, que es la mayor carencia que uno puede tener. Y nos invita a preguntarnos ¿qué puedo dar?, en lugar de plantearnos constantemente, ¿qué puedo comprar?.

La mañana del 15 de noviembre, XXXIII domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco celebró la Misa en la Basílica de San Pedro en el marco de la IV Jornada Mundial de los Pobres que este año lleva como tema: «Tiende tu mano al pobre» (cf. Si 7,32).

El Santo Padre profundizó sobre el evangelio del día que narra la parábola de los talentos que Jesús cuenta a sus discípulos: un señor llama a sus siervos, les entrega a cada uno una serie de talentos, (una cantidad diferente según su capacidad) y luego, con el tiempo, les reclama qué es lo que han hecho con esas monedas entregadas. Francisco, divide, entonces, este relato en tres partes: «un comienzo, un desarrollo y un desenlace, que iluminan el principio, el núcleo y el final de nuestras vidas».

«En el comienzo todo inicia con un gran bien: el dueño no se guarda sus riquezas para sí mismo, sino que las da a los siervos; a uno cinco, a otro dos, a otro un talento, a cada cual según su capacidad», dijo el Pontífice recordando que también para nosotros empieza todo así:

«Con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes. Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cuánto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, único e insustituible en la historia».

Luego llegamos al centro de la parábola – continuó reflexionando Francisco- que es el trabajo de los sirvientes, es decir, el servicio.

“El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. ¿Pero cuál es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones”

Y para lograr esto, el Papa señaló que es fundamental seguir el ejemplo de San Pablo que «nos invita a enfrentar la realidad y a no dejarnos llevar por la indiferencia».

«¿Pero cuál es el estilo de servicio?» – se interrogó el Obispo de Roma.

“En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos. Cuánta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ¡Pero qué vacía es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser dones”

Precisamente el señor de la parábola indica al siervo fiel el camino que hay que seguir para que los talentos recibidos den frutos: «Debías haber llevado mi dinero a los prestamistas, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses» (v. 27). A este punto, el Santo Padre nos plantea… «¿Quiénes son los “prestamistas” para nosotros, capaces de conseguir un interés duradero?».

“Son los pobres: ellos nos garantizan un rédito eterno y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra carencia de amor», afirmó Francisco haciendo hincapié El Libro de los Proverbios alaba a una mujer laboriosa en el amor, cuyo valor es mayor que el de las perlas: debemos imitar a esta mujer que, según el texto, «tiende sus brazos al pobre» (Pr 31,20). Extiende tu mano a los necesitados, en lugar de exigir lo que te falta: de este modo multiplicarás los talentos que has recibido”

Llegando a la parte final de la parábola, el Papa subrayó las palabras del señor a sus siervos: «Habrá quien tenga abundancia y quien haya desperdiciado su vida y permanecerá siendo pobre (cf. v. 29)».

“Al final de la vida, en definitiva, se revelará la realidad: la apariencia del mundo se desvanecerá, según la cual el éxito, el poder y el dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se revelará como la verdadera riqueza. Un gran Padre de la Iglesia escribió: «Así es como sucede en la vida: después de que la muerte ha llegado y el espectáculo ha terminado, todos se quitan la máscara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los juzga sólo por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres» (S. Juan Crisóstomo, Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jesús en los pobres, de servir a Jesús en los pobres”

Al concluir su homilía, Francisco agradeció a todos los fieles siervos de Dios, «que no dan de qué hablar sobre ellos mismos, sino que viven así, sirviendo»:

«Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teorías; simplemente, vio a Jesús en los pobres y el sentido de la vida en el servicio. Enjugó las lágrimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela», dijo el Santo Padre concluyendo:

«En el comienzo de su día estaba la oración, para acoger el don de Dios; en el centro del día estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio. Comprendió que tenía que tender su mano a los muchos pobres que encontraba diariamente porque veía a Jesús en cada uno de ellos. Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jesús desea».

(Fuente: Vatican News)

Nació con cáncer, pero la Virgen de Lourdes la sanó

Nació con cáncer, pero la Virgen de Lourdes la sanó

Kati Finell | Shutterstock

Los médicos no comprenden lo ocurrido. Entrevistamos a la doctora que llevó todo el caso: «Hay Alguien arriba que define el rumbo»

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El 25 de agosto de 2020, día de la fiesta litúrgica de la carmelita santa Mariam de Jesús Crucificado, una de las primeras santas palestinas, nació en Ciudad de México el segundo de los hijos de una periodista católica mexicana, Ana Paula Morales Martínez. Se trata de una niña a la que sus padres bautizaron con el nombre de Lourdes.

“Mi embarazo fue de lo más normal”, platica Ana Paula, “nunca me enfermé, y tuve cuidado de no estar cerca de enfermos de covid19 ni de ninguna otra enfermedad contagiosa”. Sin embargo, apenas nació la bebé por cesárea, lo primero que los médico le preguntaron fue si había estado cerca de alguna persona con varicela o sarampión.

“Mi bebé tenía como bolas de pus. Fue sorprendente para todos. A mi hija la vi hasta el día siguiente; mi esposo me había enseñado por fotos lo que mi bebé tenía”. Javier, su esposo, lo describe de esta manera: “Cuando nació mi hijita Lourdes, vi que tenía pequeños tumores por todo su cuerpo. Al principio nadie sabía qué era; yo pensé que era una pequeña enfermedad viral, pero la dermatóloga me dijo que lo más conveniente era que se hicieran biopsias para ver exactamente qué era”.

Mientras aguardaban el diagnóstico, Ana Paula se acordó de que aún tenían en casa un poco de agua del santuario de Lourdes, de un viaje que ella hizo a Europa en 2014 y que le regaló a Javier antes de hacerse novios. “Nos casamos hace 3 años, y Javier todavía guardaba algo de esa agua. Así que, al ver que nuestra bebé estaba enferma, le dije a Javier que se trajera al hospital lo que quedaba del agua de Lourdes”. Él explica: “Se la echamos en la cabeza de nuestra hija y le confiamos su curación a la Virgen, incluso antes de saber lo grave de la enfermedad que tenía”.

El lunes 31 de agosto la neonatóloga y dermatóloga los llamaron y les comunicaron el resultado: la niña nació con “histiocitosis de células de Langerhans”. Dice Javier: “Cuando nos dieron el resultado, no entendí bien qué era esa enfermedad hasta que entré a internet y encontré que era un tipo de cáncer rarísimo”. Y Ana Paula: “Cuando nos empezaron a explicar sobre la enfermedad, me solté a llorar. Pero estas dos médicas fueron bastante positivas, porque nos hablaron de fe; dijeron que habían visto que éramos personas de fe, ya que yo en mis partos me llevo mi altarcito, con mi reliquia de santa Mariam y una imagen de la Virgen que me regalaron unas monjas francesas de clausura”. Efectivamente, Ana Paula posee una reliquia de santa Mariam de Jesús Crucificado, que le regaló una monja en Belén, cuando la periodista estuvo viviendo en Tierra Santa.

“Nos dijeron que había que hacer otros estudios, y nos recomendaron con una oncopediatra. Habló con mi marido por teléfono, y ella dijo que la niña iba a necesitar quimioterapias para curarse”, continúa la madre de la bebita. Sin embargo, “las otras dos médicas, la neonatóloga y la dermatóloga, nos comentaban que, además de que era una enfermedad rarísima, que le da a una persona de cada 3 millones, había niños que se curaban solos. Y que, como veían la fe que teníamos, era probable que nuestro caso estuviera dentro de ese rango”.

Ana Paula escribió de inmediato a sus amigas monjas, “para pedirles oración y que encomendaran a mi niña a la Virgen de Lourdes. También les pedí ayuda a amigas laicas que tienen sus grupos de oración, para que intercedieran. Igualmente se los pedía a mis amigos obispos y sacerdotes. Y así se hizo una gran cadena de oración. Pero yo, la verdad, apenas si podía rezar; Javier también apenas si podía”.

Entonces una de sus amigas religiosas le recomendó hacer sencillamente esta oración: “Jesús, confío en Ti”. Ana Paula se despertaba llorando en medio de la noche y entonces decía: “Jesús, confío en Ti”.

Javier cuenta: “Mi miedo más grande era que le fueran a dar quimioterapias a mi hija”. Pero poco después sucedió esto: “La oncóloga vino y nos dijo que nuestra hija ya no tenía nada; lo primero que pregunté es que si se habían equivocado en el diagnóstico inicial, y me contestó que era imposible porque las dos muestras de biopsias que le hicieron decían lo mismo. En ese momento le di gracias a Dios y a la Virgen. Le atribuyo yo el milagro a la Virgen de Lourdes porque, desde el día que le pusimos agua de la gruta, ya se la habíamos confiado a la Madre de Dios”.

Por su parte, Ana Paula atribuye esta curación “principalmente a la Virgen de Lourdes, por lo del agua; pero también a santa Mariam, a quien la encomendé, y a toda la gente que rezó por mi hija. Fue la fuerza de la oración que dice el Evangelio: ‘Mientras haya dos o tres personas reunidas en mi Nombre, ahí estoy Yo’. Y también: ‘Pedid y se os dará’”.

El 3 de octubre Javier y Ana Paula bautizaron a su pequeña con el nombre de Lourdes.

Y, para despejar dudas desde el punto de vista médico, Aleteia España entrevistó a una de las médicas que siguió el caso de la pequeña Lourdes, la dermatóloga Adriana Valencia Olvera, quien ejerce su profesión en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”.

Doctora Adriana Valencia, ¿qué nos puede decir sobre el diagnóstico inicial y de lo que arrojaron los estudios de la bebé Lourdes?

Cuando nosotros conocimos a la pequeña Lourdes, que fue el día que nació, nos llamó la atención que en su piel tenía lesiones; para que me lo puedan entender, se veían burbujitas con pus. Se llaman pústulas.

Dentro del abordaje de un recién nacido con pústulas tenemos una gama de posibilidades diagnósticas, y para poder saber de qué se trata, el estudio ideal es la biopsia, sobre todo por el tipo de lesiones que la bebé tenía; había, por ejemplo, algunas lesiones en su cabecita y en sus piecitos que parecían estar perforando la piel.

Se comunicó conmigo la doctora que recibió a la bebé, la dermatóloga que primero la atendió. Y fue muy curioso que en las 4 horas que yo me tardé en llegar a valorar a Lourdes, la mayoría de las lesiones ya no parecían burbujas de pus, sino costras; esto hacía pensar que el padecimiento que tenía de nacimiento estuviera relacionado con el medio en que estaba la bebé en el vientre materno, así que en el momento de nacer, al estar en contacto con el aire, las lesiones se secaron.

Sin embargo, aún había algunas lesiones con coloración blanquecina o amarillenta, así que tomé muestras para dos biopsias: una de su cabecita y otra del tronco, a fin de poder llegar al diagnóstico. Y cuando recibimos el resultado de la biopsia, el diagnóstico fue “histiocitosis de células de Langerhans”. Se trata de una proliferación de estas células que son parte del sistema inmunológico; se consideran células presentadoras de antígenos o dendítricas que están en la piel; pero no se sabe la causa de por la cual en esta enfermedad tales células aumentan en número, las cuales potencialmente pueden infiltrar diferentes tejidos.

Por ello esta enfermedad la valoran y la manejan los oncólogos.

Habiendo encontrado esto en la piel, era obligatorio buscar si Lourdes ya tenía el problema en algún otro lugar. Pero, a pesar de lo florido, lo extenso de las lesiones en piel, gratamente nos llevamos la sorpresa de que en el resto de los tejidos no se encontró ninguna alteración.

¿Entonces se puede decir que lo que se encontró en la hija de Ana Paula fue algún tipo de cáncer?

Sí, así se le considera. Y el tratamiento que se da es quimioterapia, ya que se trata de una proliferación anormal de células.

¿Se puede determinar con seguridad que un recién nacido tiene este tipo cáncer?

Sí. El hallazgo en la biopsia de piel determinó que Lourdes tenía proliferación de células de Langerhans en la piel. Y cuando uno encuentra que estas células están en mayor número, se hacen estudios de inmunohistoquímica para buscar marcadores muy específicos de estas células, como es la proteína c100 y la CD1a, y hay una tinción especial que se llama langerina. Todas dieron positivas. Este diagnóstico es histológico, no es sólo por ver las lesiones.

¿Qué es lo que siente un bebé con este tipo de laceraciones?

En realidad no es común ver a recién nacidos con esta manifestación. Hay autores que hablan de apenas 40 casos reportados en el mundo de bebés que han nacidos con histiocitosis de células de Langerhans.

En realidad Lourdes no parecía tener ninguna manifestación de que le molestaran las pústulas. Pero yo sí he visto casos de niños menores de un año con histiocitosis que presentan muchas manifestaciones; por ejemplo, les crece el hígado o el bazo, son niños en los que se detiene el crecimiento, y pueden tener lesiones en los huesos, hoyos literalmente, se llaman lesiones líticas y se aprecian en las radiografías; y si se afecta la médula ósea, entonces habrá una disminución en las células de la sangre y, por tanto, anemia, disminución de las plaquetas así como de los leucocitos, que son células que nos ayudan a defendernos.

Sin embargo, en Lourdes no vimos ninguno de estos síntomas ni alteración del resto de los órganos.

¿Y qué nos dice del tratamiento?

El tratamiento depende de si se afectan o no otros órganos. Si sólo se manifiestan las lesiones en la piel, la enfermedad puede ser “autoinvolutiva” en el período neonatal, o sea, que las lesiones se resuelven solas; y eso sucedió con Lourdes. Mientras que hay otros bebés en los que la enfermedad evoluciona muy tempranamente hacia otros órganos.

Lourdes es una pequeña a la que habría que vigilar estrechamente para estar seguros de que no desarrolle la enfermedad en algún otro momento.

Doctora Valencia, en este caso Ana Paula siente que hay un milagro en la salud de su bebé Lourdes dado el corto tiempo en que desaparecieron las lesiones de la piel. ¿Cuál es la postura de usted como médica y cuál es su postura como una mujer de fe?

Como médico yo puedo decir que hay otros casos reportados que se “autolimitan”, es decir, no es el único reportado en que las lesiones se resuelven sin tratamiento. Así, en teoría, puede haber una explicación científica.

Sin embargo, aprendí por información de médicos y como ser humano que hay arriba Alguien que marca el camino de cada persona. A mí me impresionaba mucho, cuando me formé como pediatra, que había pequeñitos a los que dejábamos, según nosotros, mucho mejor, y al día siguiente llegábamos y ya no estaban. Y, por otro lado, pequeñitos que estábamos seguros de que no iban a recuperase, algunos porque estaban muy graves, y que sin ninguna explicación clara comenzaban a mejorar y salían adelante.

Yo realmente creo que la vida no depende del ser humano. Somos instrumentos los médicos para ayudar a mejorar a las personas; sin embargo, hay Alguien arriba que define el rumbo.

¿Es un milagro de la medicina o es un milagro de la fe?

Hablando con Ana Paula yo le comentaba que si ella decía que era un milagro, le dirían que está escrito que esos casos se pueden resolver.

Sin embargo, si uno pide con fe, puede lograr que se vuelva un cuadro de los que se resuelven y no de los que progresan hacia otras manifestaciones de la enfermedad. Definitivamente la fe y la oración en comunidad pueden hacer la diferencia, pues Jesús dijo: “Pidan y se les dará”.

Cuando vimos a los papás de Lourdes, tanto a la oncóloga como a mí nos impresionó mucho la fe muy característica que ellos tienen, y desde el recibimiento de la bebé fue muy distinto de otros, ya que ellos todo el tiempo estuvieron en un ambiente de oración, en un ambiente de fe; y aunque no resultó al principio como ellos lo estaban pidiendo en la oración, muy rápidamente llegaron a la tranquilidad. Por eso creo que es un caso que sí se podría explicar con la fe.

(Fuente: Aleteia)