Parroquia El Buen Pastor – República Dominicana

Valor del Mes:
El Bautismo, identidad
Lema del Mes:
«Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» (1 Jn 3, 18 )

Trini, la religiosa de 101 años que vence al Coronavirus

Trini, la religiosa de 101 años que vence al Coronavirus

 

Gran alegría en el hospital en el momento de su salida

Se llama Trini y es religiosa. Acaba de recibir el alta tras permanecer ingresada por Coronavirus durante un par de semanas. La religiosa pertenece a la Sagrada Familia de Burdeos y tiene 101 años.

En declaraciones a Europa Press, José Antonio Ferreiro sacerdote de la parroquia de Lugo con la que colabora esta religiosa ha expresado la alegría de todo el pueblo y de su comunidad: “Está muy delicada, pero está bien, consciente, sonríe”, destacando que Trini “se alegró mucho al llegar a casa”.

La religiosa de 101 años recibió el alta el 22 de abril en el Hospital Universitario Lucus Augusti de Lugo y abandonó el centro entre aplausos de los médicos y enfermeros y al grito de “¡¡Bravo!! de todos ellos.

El párroco de Lugo afrima que Trini demuestra que “se puede salir adelante” y “da mucho ánimo” y “esperanza”.

Así como Trini, en el mundo se recuperan bebés de pocas semanas de nacimiento y salen del hospital personas a quienes la enfermedad no le daba tregua, como fue el caso en Santo Domingo del primer extranjero registrado con el Covid – 19, quien duró más de un mes ingresado en el hospital Militar Ramón de Lara.  

Historia principal recabada de Aleteia

¿Cómo afrontar los conflictos familiares en medio del confinamiento?

¿Cómo afrontar los conflictos familiares en medio del confinamiento?

Hogar, dulce hogar, ¿siempre y en cualquier caso? La larga batalla contra el coronavirus afecta también a nuestras relaciones familiares.

Artículo tomado de Aleteia

La pandemia de coronavirus, como cualquier otra situación que pone en grave peligro nuestra vida, ha activado la emoción de la supervivencia, el miedo. Ante él tres estrategias de defensa (las tres “f” de origen anglosajón:fight, flight, freezing): el ataque, la fuga y la congelación. 

Mirando este escenario desde un punto de vista social, la comunidad se divide en grupos, de diverso número, que adoptan preferentemente una u otra de estas posibilidades.

En este momento contra el enemigo invisible están los que lo combaten: sobre todo médicos, enfermeros, voluntarios, agentes de policía y fuerzas armadas. Entre los que huyen están los que escapan físicamente del peligro, como los que se marchan de los focos de contagio a segundas residencias, pero también quienes se evaden mentalmente negando la enfermedad y comportándose como si no pasara nada. Y la mayoría está hibernando entre muros domésticos, obligados al letargo social bajo el lema #YoMeQuedoenCasa.

¿Frente al enemigo común aumenta la cohesión?

La casa se convierte en nuestro refugio, y es hoy la línea de defensa más importante, pero también el contexto en el que tanto lo positivo como lo negativo muestra todo su poder de desequilibrar los equilibrios interpersonales.

Cuando hay que enfrentarse con un enemigo común surge la cohesión, según el principio de que la unión hace la fuerza, incluso quienes antes estaban en fuerte desacuerdo o incluso empeñados en un enfrentamiento abierto hasta poco antes de aparecer ese fantasma amenazador. Incluso los enemigos de siempre se alían frente al Monstruo absoluto.

Se asiste a grandes gestos de solidaridad, generosidad, buena educación y respeto mutuo, que intenta exorcizar el miedo infinito a un monstruo tan pequeño e invisible como fulminante y letal, “Todo irá bien”. (psicologiacontemporanea.it)

Todos juntos 24 horas: el equilibrio que vacila

Entre los muros domésticos, se ve ahora a grandes y pequeños conviviendo en un clima de gran solidaridad, en la que cada uno tiene una tarea concreta: quien ordena, quien barre, quien cocina, quien lava los platos, quien hace la compra. Todo esto es bonito y reconfortante pero la guerra se está revelando por desgracia larga y difícil.

Tener en casa a una persona normalmente ausente o presente solo una parte de la jornada, como por ejemplo un anciano, el cónyuge que iba a trabajar o los hijos que estudiaban, puede llegar a agrietar poco a poco un equilibrio que se había construido durante mucho tiempo.

Estalla el fastidio por cosas pequeñas, la molestia ante la dificultad de encontrar un espacio para uno mismo: ¿quizás el joven que quiere escuchar música en voz alta molesta la siesta de los mayores, este tiende a monopolizar de manera obsesiva la TV para seguir los telediarios, o el marido que quiere de repente hacer de chef irritando no poco a la cocinera de la casa, y quien lleva al perro de paseo y hace hacer todos los deberes a los niños pequeños?

Salir para que se te pase el enfado… ¿y ahora que no se puede?

La tensión en casa, especialmente si había un conflicto anterior, evidente u oculto, puede desencadenarse y llevar a las personas a escupirse a la cara lo que “nunca te he dicho”, o a volverse hiper reactivos ante supuestas intrusiones en la privacidad de la habitación o del teléfono.

Ante una tensión doméstica muy fuerte, la solución para calmar los ánimos y desahogar la rabia era salir de casa, pero hoy esto no es posible. Si además en el contexto familiar hay problemáticas psíquicas importantes en uno o varios de sus miembros, el riesgo de una peligrosa escalada de agresividad se vuelve muy fuerte, como sucedió estos días en Roma cuando un joven asesinó brutalmente a su madre en medio de una pelea.

Convivencia forzosa: ¿cómo sobrevivir?

¿Cómo se pueden intentar afrontar los conflictos derivados o agravados por el confinamiento forzoso? Ante todo, afirman los expertos Luciana d’Ambrosio Marri y Andrea Castiello d’Antonio, usando la palabra no como un arma para agredir al otro, sino como instrumento para dar voz a los sentimientos de cada uno, con el objetivo de identificar y de reconducir las situaciones conflictivas.

Y después, ahora que tenemos tiempo, intentar escuchar de verdad, con la cabeza y el corazón, lo que el otro quiere comunicar de sus emociones, amarguras, angustias, dudas.

Sin buscar un chivo expiatorio, sino un honrado por qué, respecto al cual casi nunca hay uno que tenga razón y otro que no, sino que coexisten varias necesidades y puntos de vista nunca comunicados mutuamente, que han llevado a equívocos, a una acumulación de incomprensiones y a desarrollar mucha hostilidad.

No es un esfuerzo fácil, pero estos tiempos difíciles nos deberían enseñar a elegir y combatir por aquello que de verdad es importante.

El perdón

Y por último, pero no en último lugar, el perdón: este gran recurso del alma humana que el creyente puede pedir a Dios para que le ayude a llevarlo a cabo. Entre las tentaciones más grandes está la de pelear para imponerse a toda costa, y entre los mayores males, el de llegar a odiar al más próximo de los prójimos. La casa no es siempre dulce, pero cuidado, no nos quedemos sin casa.

El Buen Pastor lleva ayuda a sectores necesitados para enfrentar el Covid-19

El Buen Pastor lleva ayuda a sectores necesitados para enfrentar el Covid-19

Nuestra Parroquia El Buen Pastor entregó alimentos, mascarillas y guantes a los hermanos de los sectores La Esperanza, La Caobita, San Luis y La Bomba para ayudar a enfrentar la pandemia a aquellos que más lo necesitan.

Voluntarios de la Pastoral Social de nuestra parroquia distribuyeron las raciones de alimentos a los padres de los estudiantes del Centro Educativo El Buen Pastor en las instalaciones del plantel, así como los materiales para protegerse del Covid-19 a los habitantes de los barrios de nuestra zona parroquial, durante un recorrido.

El Buen Pastor siempre comprometido con el bienestar de su comunidad, aun en tiempos de crisis, porque todos somos uno.

 

El Papa: Cuidado con vivir la fe sólo de transmisiones

El Papa: Cuidado con vivir la fe sólo de transmisiones

En la misa, Francisco pidió por las mujeres embarazadas en este tiempo de incertidumbre.

El 17 de abril, en la Misa en la Casa Santa Marta del Vaticano, el Papa Francisco habló del riesgo de una fe gnóstica, sin comunidad y sin contacto humano real, vivida sólo a través de transmisiones en directo que “viralizan” los sacramentos. 

Estas palabras las ofreció en su homilía referente al Evangelio del día (Jn 21 1-14), en el que Jesús resucitado se aparece a los discípulos en la orilla después de una pesca infructuosa en el Mar de Tiberíades.

Invitados por el Señor a tirar las redes de nuevo, llenaron las redes con peces. Es una escena –dijo Francisco– que tiene lugar de forma natural, porque los discípulos se habían familiarizado con Jesús.

Nosotros los cristianos, explicó, debemos crecer en esta familiaridad, que es personal pero comunitaria. Una familiaridad sin comunidad, sin Iglesia, sin los sacramentos, es peligrosa, puede convertirse en una familiaridad gnóstica, separada del pueblo de Dios.

“En esta pandemia –observó– nos comunicamos a través de los medios de comunicación, pero no estamos juntos, como es el caso de esta Misa”.

Es una situación difícil en la que los fieles no pueden participar en las celebraciones y sólo pueden hacer la comunión espiritual, afirmó.

Tenemos que salir de este túnel para volver a estar juntos porque esto no es la Iglesia, sino una Iglesia que corre el riesgo de ser “viralizada”.

Que el Señor – es la oración del Papa – nos enseñe esta familiaridad concreta, esta intimidad con Él, pero en la Iglesia, con los sacramentos y con el santo pueblo fiel de Dios. 

Intención de la misa

Al iniciar la celebración, el Papa pidió por las mujeres embarazadas en medio de esta insertidumbre.

“Quisiera que hoy rezáramos por las mujeres que están embarazadas, mujeres embarazadas que se convertirán en madres y están inquietas, preocupadas. Una pregunta: ‘¿En qué mundo vivirá mi hijo?’.

Recemos por ellas, para que el Señor les dé el coraje de seguir adelante con estos hijos con la confianza de que ciertamente será un mundo diferente, pero siempre será un mundo que el Señor amará mucho”.

Antes de salir de la Capilla dedicada al Espíritu Santo, se entonó la antífona mariana que se canta en el tiempo pascual, el Regina Coeli.

Regína caeli laetáre, allelúia.
Quia quem merúisti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.

Puedes encontrar el texto de la homilía en Vatican News.

Este artículo proviene del portal Aleteia

Evangelio del tercer domingo de Pascua, 26 de abril 2020

Evangelio del tercer domingo de Pascua, 26 de abril 2020

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido, y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

Guía para rezar la Coronilla a la Divina Misericordia

Guía para rezar la Coronilla a la Divina Misericordia

«A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión».

«Oh que enorme caudal de Gracias derramaré sobre las almas que recen esta coronilla: las entrañas de mi Misericordia se enternecen por aquellos que rezan la coronilla. Anota estas palabras, hija mía, habla al mundo de mi Misericordia. Que toda la humanidad conozca mi insondable Misericordia. Es la señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Cuando todavía queda tiempo, recurran al manantial de mi Misericordia; que aprovechen de la Sangre y el Agua que brotó para ellos».

Tomado del Diario de Santa Faustina Kowalska: La Divina Misericordia en mi alma (#848, p.338 | #1320, p.472)

 

Obispos invitan a la Jornada de Oración por el fin del Covid-19

Obispos invitan a la Jornada de Oración por el fin del Covid-19

Animán a dar seguimiento a los estudios de los niños y fortalecer la Iglesia doméstica.

Santo Domingo, Rep. Dom. El Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) invitó a la ciudadanía a unirse a la Jornada Nacional de Oración, el próximo domingo 26 de abril, de 9:00 a.m. a 11:00 a.m., para pedir por el fin de la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Mediante un comunicado, informaron que la Jornada será transmitida a través de diferentes plataformas de comunicación.desde la Catedral San Santiago Apóstol, durante la primera hora, y después desde la Catedral Primada de América. El evento concluirá con la celebración de la Eucaristía en cada diócesis del país. 

Otros puntos

Los presbíteros animaron a los padres y tutores a dar seguimiento a los estudios de los niños y fortalecer desde sus hogares la Iglesia doméstica, amar al prójimo quedándose en casa y ser creativos en la dinámica de la transmisión de la fe y los demás valores.

Además, recordaron que “la Iglesia no está cerrada” porque hay una Iglesia en cada hogar y aseguraron que continuarán desarrollando su pastoral social de asistencia a los enfermos, pobres, adultos mayores y privados de libertad.

Los obispos reconocieron los “grandes héroes” que con sus servicios se exponen a ser contagiados. Asimismo exhortaron a mantenerse vigilantes para que todo proceso se realice con transparencia y de acuerdo con lo establecido por la ley.

También motivaron a la población a ser más estrictos en la observancia de las disposiciones sobre el distanciamiento social y las medidas de higine dictadas por las autoridades del país. 

Puedes leer el comunicado aquí       

10 datos que debes saber sobre el Domingo de la Divina Misericordia

10 datos que debes saber sobre el Domingo de la Divina Misericordia

La celebración del Domingo de la Divina de la Misericordia tiene lugar en el segundo Domingo de Pascua ¿Qué es y por qué es tan importante este día para los católicos? Estos son 10 datos que debes saber al respecto:

1. El Domingo de la Misericordia se origina en revelaciones privadas

La celebración de esta fiesta se origina en las revelaciones privadas de Santa Faustina Kowalska, religiosa polaca que recibió mensajes de Jesús sobre su Divina Misericordia en el pueblo de Plock, Polonia.

2. Forma parte del calendario de la Iglesia gracias a San Juan Pablo II

En el año 2000, San Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia dijo que “es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”. (Homilía, 30 de Abril, 2000).

3. Esta revelación privada tiene efectos válidos en la liturgia

En su comentario teológico sobre el mensaje de Fátima, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, ahora Papa Emérito Benedicto XVI, escribió: “podemos añadir que a menudo las revelaciones privadas provienen sobre todo de la piedad popular y se apoyan en ella, le dan nuevos impulsos y abren para ella nuevas formas. Eso no excluye que tengan efectos incluso sobre la liturgia, como por ejemplo muestran las fiestas del Corpus Domini y del Sagrado Corazón de Jesús”.

4. La Iglesia invita a celebrar la Divina Misericordia de varias formas

Entre otras cosas, ofrece una indulgencia plenaria: “para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice (Juan Pablo II) ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos”. [Decreto de la Penitenciaría Apostólica del 2002]

5. La imagen de la Divina Misericordia fue revelada por Jesús mismo

Esta imagen le fue revelada a Santa Faustina en 1931 y Jesús mismo le pidió que se pintara. Luego el Señor le explicaría su significado y lo que los fieles alcanzarán con ella.

En la mayoría de versiones Jesús se muestra levantando su mano derecha en señal de bendición, y apuntando con su mano izquierda sobre su pecho fluyen dos rayos: uno rojo y otro blanco.

“El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (…). Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299). Toda la imagen es un símbolo de la caridad, el perdón y el amor de Dios, conocida como la «Fuente de la Misericordia».

6. Esta devoción cuenta con oraciones particulares

La Coronilla es un conjunto de plegarias utilizadas como parte de la devoción a la Divina Misericordia.

Se suele rezar a las 3:00 pm (el momento de la muerte de Jesús) utilizando las cuentas del Santo Rosario, pero con oraciones diferentes. Puede acceder a la Coronilla en el siguiente enlace.

7. La Divina Misericordia está vinculada al Evangelio del segundo Domingo de Pascua

La imagen de la Divina Misericordia representa a Jesús en el momento en que se aparece a los discípulos en el Cenáculo –tras su resurrección–, cuando se les da el poder de perdonar o retener los pecados.

Este momento está registrado en Juan 20:19-31, que es la lectura del Evangelio de este domingo.

Ese pasaje se lee ese día porque incluye la aparición de Jesús al apóstol Tomás, en la que lo invita a tocar sus llagas. Este evento ocurrió en el octavo día después de la Resurrección (Juan 20:26) y por ello se utiliza en la liturgia ocho días después de la Pascua.

8. Los sacerdotes tienen una facultad especial para administrar la Divina Misericordia

En Juan 20, 21-23 dice: “Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío’. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’”.

9. La confesión es la acción de la Divina Misericordia hasta el fin de los tiempos

Jesús capacitó a los apóstoles (y sus sucesores en el ministerio) con el Espíritu Santo para perdonar o retener (no perdonar) los pecados.

Debido a que están facultados con el Espíritu de Dios para hacer esto, su administración del perdón es eficaz: realmente elimina el pecado en lugar de ser solo un símbolo de perdón.

10. En las revelaciones privadas Jesús le da suma importancia a su Segunda Venida

Jesús promete regresar en gloria a juzgar al mundo en el amor, como claramente lo dice en su discurso del Reino en los capítulos 13 y 25 de San Mateo.

Solo en el contexto de una revelación pública como es enseñado por el Magisterio de la Iglesia se puede situar las palabras de la revelación privada dada a Sor Faustina:

“Prepararás al mundo para Mí última venida”. (Diario 429)

“Habla al mundo de mi Misericordia….Es señal de los últimos tiempos después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia”. (Diario 848)

“Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia”. (Diario 965)

“Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita”. (Diario 1160)

“Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia”. (Diario 1588)

“Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia”. (Diario 1146)

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.

Únete a nuestro Vía Crucis virtual este Viernes Santo

Únete a nuestro Vía Crucis virtual este Viernes Santo

Desde nuestros hogares, acompañemos a Jesús, como cada Viernes Santo, en la Celebración de la Pasión del Señor, que transmitiremos a las 3:00 p.m., y en el Vía Crucis Virtual que realizaremos a través de la aplicación Zoom, a las 5:00 p.m.

Si tienes una cruz en casa, colócala cerca para que, llegado el momento de la adoración, puedas adorarla.  

Para acceder al Vía Crucis pulsa AQUÍ y toma en cuenta las siguientes instrucciones para el recorrido. 

1 – Iniciaremos a las 5:00 PM.
2 – Por favor, mantener el sonido apagado; para evitar ruidos innecesarios – FEEDBACK-. Quienes tengan asignada una estación, encenderán sus micrófonos cuando deban leer.
3 – Por favor, mantener las Cámaras Apagadas, ya que se genera mucha distracción, lo más importante es Seguir y Meditar las estaciones del Vía Crucis.
4 – Rogamos que se conecte un sólo Equipo por Familia, para evitar ruidos innecesarios – FEEDBACK.
5 – Al final del Vía Crucis, activemos las cámaras y démonos un saludo, un abrazo espiritual virtual.

Acompañemos juntos a Jesús, esta Semana Santa, ¡oremos en casa!

Domingo 05 de abril 2020

Domingo 05 de abril 2020

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
C. Él contestó:
+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo acaso, Señor?»
C. Él respondió:
+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho.»
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»
C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
C. Jesús le dijo:
+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»
C . Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»
C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!»
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?»
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:
S. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte.»
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»
C. Él lo negó delante de todos, diciendo:
S. «No sé qué quieres decir.»
C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás.»
C. Pilato les preguntó:
S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
C. Contestaron todos:
S. «Que lo crucifiquen.»
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Que lo crucifiquen!»
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:
S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
C. Y el pueblo entero contestó:
S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. «A Elías llama éste.»
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:
S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»
C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Palabra del Señor